Porque a veces nos sentimos en confianza con una persona.

Es una conexión mágica, nos conocimos en otras vidas, simple empatía.

Digamos tengo un amigo POR que se lleva bien con sus amigo Y.

X me presenta a Y, y yo digo me llevaré bien con Y si comparte los mismos gustos que X, pero no, lo observó a Y, y siento en su cara que finge y no le tengo confianza, (pero he notado que sus acciones me demuestran todo lo contrario, fue servicial conmigo tramito algo y me sacó del apuro sin que yo le pidiera algo) aún así en su hablar, en su gesto siento que lo hace por cumplido (no soy nadie para juzgar) pero deseo saber como proceder en esa situación con más confianza, siento que Y no es el problema, o yo he comenzado mal la relación.

Otras personas se llevan bien con todos, yo se que Y se gano mi respeto pero no logro conectar con él.

¿A qué se deberá?

2 Respuestas

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Puede que sea cosa del destino; hay personas que se llevan muy bien con las mujeres. Sin embargo, ocurre al contrario : hay personas que se llevan fatal con las mujeres.

🤷

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Sin ahondar en la metafísica en esta existencia tenemos SI o SI que encontrarnos con ciertas personas e interactuar de alguna forma con ellas y a eso podemos llamarle azar o destino o ambas. En el Japón ancestral se habla de la "teoría del hilo rojo" que dice "dos personas destinadas a encontrarse están conectadas por un hilo rojo invisible que a cada momento se acorta más y más: Recuerdo la historia de un par de viejos el hombre en un hogar geriátrico en un pueblo olvidado en el mapa que se aburria allá adentro y se fugaba a dar una vuelta por el parque, ya todas las personas del pueblo sabían de sus andanzas y lo regresaban al hogar. De la ciudad se hizo una excursión a un balneario de un geriátrico de gama alta y el bus se varó en la mitad de la nada y por una trocha entraron a ese pueblo olvidado en el mapa; el guía turístico decide dar una vuelta con todos los ancianos por el pueblo y una ancianita dijo que se quedaría en el parque a disfrutar de un helado por lo que una de las enfermeras se quedó a su cuidado. Mientras la enfermera va por el helado, sin perder de vista a la anciana ve como se sienta al lado de la señora un señor también de avanzada edad que se ponen a conversar amigablemente. La enfermera se informa por el señor de los helados que es del ancianato local y que regularmente va a sentarse en esa banca. Se casaron 15 días después.

Como diría un amigo mío: "el universo entero confabula a mi favor".

Son infinitas las posibilidades de que ese encuentro no se diera, pero se dio.

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