¿Qué tan normal y común es tener estas conductas?

Soy un joven de 22 años de edad, quisiera saber si estas conductas son casos comunes entre las personas de mi edad y género (sin ánimo de ser machista) o si debería preocuparme por mi ‘salud psicológica’:

  1. A veces sufro ‘ataques de ira’, entiendo que es común que cuando uno esté molesto golpeé una mesa o una pared, o cierre con fuerza una puerta, pero a mi edad ya he reventado con ira tres de mis celulares contra el piso, siempre siento el impulso de golpear o arrojar con rabia algo y me cuesta mucho aguantar las ganas. Además, al estar enojado suelo hiperventilarme hasta sentir hormigueo en los músculos de mi cara. También en estas situaciones es común que deje empuñadas mis manos o por el contrario no las pueda dejar quietas; muchas veces empiezo a sentir desespero o ansiedad y no puedo dejar quietas mis piernas o de chocar mis dientes.
  2. Sé que la depresión es un tema serio, por eso no confirmaré que sufro de eso. Pero en momentos tristes, de soledad o de derrota, puedo fácilmente empezar a susurrar con desespero y repetidas veces frases como ‘Dios mío mátame ya’, ‘no soy bueno para nada, solo quiero morirme’, ‘estoy cansado de esta vida, hay quienes podrían valorarla más que yo’, y muchas frases más. Tengo ‘pensamientos suicidas’, me imagino situaciones en las que de alguna forma sería mi hipotética forma de suicidarme, pero siempre soy consciente que sería incapaz de hacerlo. Muchas veces me siento inútil, culpable o siento odio hacia mí mismo, además pierdo gusto por cosas que normalmente suelen hacerme feliz. Jamás en la vida le he comentado a alguien que soy así, ni a mis padres, ni a mi mejor amigo, ni a un psicólogo o sacerdote, en otras palabras, sufro en soledad, salgo de mi habitación o de mi casa y sigo como si nada ante el mundo, pero con mis pensamientos bastante decaídos.
  3. Soy una persona exageradamente perfeccionista, esto ocurre SOLO CON MIS COSAS PERSONALES (mi habitación, mi baño, mis dispositivos electrónicos). Puedo demorarme horas haciendo aseo en mi habitación y mi baño hasta asegurarme de que no quede un solo rastro de mugre; no me gusta ver mis cosas desacomodadas así sean por un centímetro; al tender mi cama no me gusta ver las sábanas con arrugas o torcidas; odio que usen mi baño y dejen el piso con mugre de los zapatos; me molesta ver la papelera de reciclaje de mi computadora llena; soy muy rígido con el orden de los archivos de mi computador, al igual que con las aplicaciones y archivos de mi celular; soy muy estricto en los pasos que debo seguir para realizar tareas comunes como encender mi computador, o la forma de dejar lista mi ropa para después de bañarme; ETC.
  4. Se supone que los hombres son ‘valientes’ y ‘machos’, pero le tengo pavor, asco, miedo, a insectos, algunos roedores y reptiles, literalmente me desespero al ver pasar cerca de mí algo de eso, muchas veces mis manos se empuñan de forma involuntaria, o si el susto o ese ‘animal’ está muy cerca de mí, puedo llegar a gritar o hiperventilarme hasta sentir hormigueo en los músculos de mi cara. En la mayoría de los casos cuando ya estoy 'a salvo' igualmente quedo con un poco de ansiedad y/o empiezo a delirar de que algo me toca las piernas, brazos, u otra parte del cuerpo.

Nunca he visitado a un psicólogo o médico para hablar de estos temas, cabe aclarar también que nunca en mi vida me he desmayado por esas cuatro razones o por alguna otra.

Solo quiero saber, ¿Qué tan normal y común es tener esas conductas?

Gracias por tomarse el tiempo de leerlo, seguro olvidé mencionar muchas cosas.

Feliz día.

2 Respuestas

Respuesta

Las tensiones del momento, pueden causar eso, hay gente que grita en su casa, para desahogarse, otras hablan solas, un caso, un hombre de negocios, alquilaba un auto y se iba a un lugar alejado, esto es real. Iba por ej. cerca de un árbol, algo alejado, y pegaba unos gritos espantosos, "el más espantoso que escuche en mi vida" según el taxista que comento, le dijo que lo hacia para desahogarse. Tienes que buscar la manera, de sacar esa molestia o ira como le llamas, sin hacer destrozos, y sin que lamentes luego que una acción así, te perjudique, tanto en familia, en relaciones, en trabajo, eso paso, lo he visto, he visto perder oportunidades, trabajos buenos, amistades buenas, de todo, por no poder controlar la ira. En algunos casos, diría casi todos, no se puede generalizar, hay personas que ya traen genéticamente la predisposición, y controlarlo, puede ser difícil, pero se pude y se debe intentar. Sds.

Respuesta

Debe felicitarte Dan, eres un joven muy inteligente, perspicaz y de perfecto conocimiento de ti mismo. Esas conductas son comunes en muchas personas hoy, entre los que tienen tu edad, pueden ser mayores o mas jóvenes que tú, hasta en algunos niños. Realmente es parte de tu genética heredada de algunos de tus familiares. Te aseguro que puedes mejorar un 80% pero tendrás que hacer un esfuerzo que al final te sentirás realizado.

Gracias por compartir tus más recónditos sentimientos y por decirlo en este foro aunque reconoces no haberlo dicho a nadie antes, tus explicaciones son muy atinadas y concretas, pero debo decirte que tendré que responder por parte.

1.- De lo que dices en la primera parte hablemos del significado del uso que se da en la Biblia a los vocablos griegos que se refieren a la cólera, una de las dos expresiones que se emplean con más frecuencia es or·guḗ. Se suele traducir como “ira”, e implica cierto grado de conciencia y deliberación, a menudo con la intención de vengarse. Así, Pablo exhortó a los cristianos romanos: “No se venguen, amados, sino cédanle lugar a la ira [or·guḗ]; porque está escrito: ‘Mía es la venganza; yo pagaré, dice Jehová’”. En lugar de abrigar malos sentimientos para con sus hermanos, se les animó a “[vencer] el mal con el bien”. (Romanos 12:19, 21.)

La otra expresión que se emplea con frecuencia es thy·mós. La palabra de la cual se deriva “indicaba originalmente un movimiento violento del aire, agua, suelo o del hombre”. Así pues, se define con diversas expresiones como “estallido apasionado de sentimientos hostiles”, “arrebatos de temperamento”, o “pasiones turbulentas que perturban la armonía mental, y que producen problemas o disturbios domésticos y civiles”. Como un volcán que quizás haga erupción sin dar advertencia, arrojando ceniza, piedra y lava calientes, las cuales pueden causar lesiones, mutilación y muerte, así es el hombre o la mujer que no domina su carácter.

Medita en las siguientes sugerencias para poder apaciguar el enojo, tranquilízate y relájate. Resiste el impulso de decir lo primero que te venga a la mente. Si sientes que estás saliéndote de tus casillas y que vas a perder el control, recuerda este consejo bíblico: “El principio de la contienda es como alguien que da curso libre a las aguas; por eso, antes que haya estallado la riña, retírate” (Proverbios 17:14).

¿Cómo puedes aprender a relajarte? “Un corazón calmado es la vida del organismo.” (Proverbios 14:30.) Poner en práctica esta verdad elemental de la Biblia mejora la salud emocional, física y espiritual. Comienza por aprender técnicas de relajación sencillas para mitigar los sentimientos de ira. Las siguientes técnicas son muy efectivas para combatir la agresividad provocada por el estrés.

● Respirar profundo es una de las mejores y más rápidas maneras de disminuir la intensidad del enojo. Puedes hacerlo de tres a cuatro veces, de manera profunda dejando salir el aire por la boca.
● Mientras estás respirando, repite una palabra o frase que te ayude a tranquilizarte, como “relájate Dan”, “déjalo pasar Dan” o “cálmate Dan”. Exprésalas con toda la fuerza posible.
● Ten un pasatiempo: la lectura, por ejemplo, si tienes una Biblia pudieras leer los Salmos, Proverbios o Eclesiastés, son mis libros favoritos pues contienen información muy actualizada en la manera de controlar la conducta, practica la jardinería, escuchar música suave instrumental o alguna otra actividad relajante como sentarte en las noches a observar el cielo, si donde vives se puede ver con claridad.

● Haz ejercicio y sigue una dieta saludable sin consumir café, chocolate, bebidas gaseosas, alcohol o cualquier otra bebida energizante que vaya a causarte desorden emocional.

● Te hará muy, muy bien hablar todo eso con tus padres, especialmente con el que tengas mejor relación, con algún amigo de mucha confianza que te escuche con atención y sin criticarte, o un psicólogo clínico. Por supuesto, ya lo hiciste con nosotros aquí en el foro.

Es difícil esquivar por completo los detonantes de la ira, trátese de personas o situaciones. Lo que sí podemos hacer es aprender a controlar nuestras reacciones. Para ello se requiere un cambio de mentalidad. Quienes tienen expectativas muy elevadas por lo común tienen más problemas de agresividad. ¿Por qué? Porque si algo o alguien no está a la altura de lo que esperan, la frustración y la ira se apoderan de ellos. Es lo que puedo ver que te sucede. Una manera de combatir ese espíritu perfeccionista es teniendo presente que “no hay [hombre] justo, ni siquiera uno [...]. Todos se han desviado, todos [ellos]” (Romanos 3:10, 12). Si creemos que nosotros —o cualquier otra persona— podemos ser perfectos, nos encaminamos inevitablemente a la decepción. No es bueno esperar demasiado, ni de nosotros mismos ni de los demás. ¿Habías pensado en estas cosas? ¿Cómo ves tu situación ahora? ¿Puedes cambiar algo de lo que ya tienes que no te gusta?

En lo relacionado a las 2, 3, 4 partes luego te las respondo a menos que desees escribirme en privado a [email protected], espero saber tus opiniones Dan, un saludo fraterno para ti hermano mio, igual para tu familia.

Ampliando la respuesta amigo Dan, en lo relacionado a la segunda parte, puedo ver que sufres de depresión leve en algunos momentos y por las mismas razones que has descrito. Mira hermano mio, todo eso se puede vencer. El artículo que sigue abajo me gustó mucho, puede tener algunos detalles parecidos al que te aporté entes pero te servirá de complemento pues tiene algunas sugerencias que puedes tomar en cuenta.

Piensa en las siguientes situaciones:

Ya nada hace feliz a Jennifer. Está todo el día llorando sin saber por qué. No quiere estar con nadie y apenas come. Tampoco duerme bien y le cuesta concentrarse. No sabe lo que le pasa y se pregunta si volverá a ser la misma de antes.

Mark era un estudiante ejemplar, pero desde hace un tiempo odia ir a la escuela y sus calificaciones han bajado muchísimo. Aunque antes le encantaba hacer deporte, ahora no tiene ganas. Sus amigos no entienden lo que le pasa. Y sus padres están preocupados. Se preguntan si se le pasará pronto o si será un problema más serio.

¿Te sientes como Jennifer o Mark? Si es así, ¿Qué puedes hacer? Tienes dos opciones:

       A.- Intentar solucionar el problema por tu cuenta.

       B.- Hablar con un adulto de confianza.

Quizá te parezca más fácil la opción A, especialmente si no quieres hablar del asunto. Pero ¿será eso lo más conveniente? La Biblia dice: “Mejores son dos que uno, porque [...] si uno de ellos cae, el otro puede levantar a su socio. Pero ¿cómo le irá al que está solo y cae cuando no hay otro que lo levante?” (Eclesiastés 4:9, 10).

Pongamos un ejemplo: Imagínate que andas perdido en un barrio peligroso. Está oscuro y hay gente extraña por la calle. ¿Qué harías? ¿Tratarías de arreglártelas por tu cuenta? ¿No crees que sería mejor avisar a alguien de confianza para que te saque de allí?

La depresión es como ese barrio. De vez en cuando nos dan bajones que se nos pasan en seguida, pero cuando la tristeza no se va, es mejor pedir ayuda.

TEXTO BÍBLICO CLAVE: “El que se aísla [va] [...] contra toda sabiduría práctica” (Proverbios 18:1).

La ventaja de la opción B —hablar con tus padres o con un adulto de confianza— es que puedes aprender de alguien que ha tenido que luchar con sentimientos parecidos.

Tal vez pienses que tus padres no tienen ni idea de lo que es sentirse así. Pero ¿estás seguro de eso? Aunque las situaciones que ellos vivieron en su adolescencia no hayan sido idénticas a las tuyas, es posible que se sintieran igual que tú. Y lo que es más, quizá sepan cómo superar esos sentimientos.

TEXTO BÍBLICO CLAVE: “¿No hay sabiduría entre los de edad y entendimiento en la longitud de días?” (Job 12:12).

¿Cuál es la lección? Si le explicas a uno de tus padres, o a otro adulto de confianza, cómo te sientes, seguro que recibirás buenos consejos.

Tener depresión es como andar perdido en un barrio peligroso; hace falta ayuda para encontrar la salida.

¿Y si necesitas tratamiento médico?

Si estás triste todos los días, quizá tengas depresión grave o algún otro problema médico y necesites la ayuda de un profesional.

Es fácil confundir los síntomas de la depresión grave con los cambios de humor típicos de la adolescencia. Pero, en el caso de la depresión, esos síntomas son más intensos y duran mucho tiempo. Así que si tu tristeza es muy profunda y no se va, habla con tus padres para que te lleven al médico.

TEXTO BÍBLICO CLAVE: “Las personas en salud no necesitan médico, pero los enfermizos [o los enfermos] sí” (Mateo 9:12).

Si un profesional de la salud te dice que tienes depresión grave, no tienes por qué avergonzarte. La depresión afecta a muchos jóvenes, y además se puede curar. También puedes estar seguro de que los buenos amigos no pensarán mal de ti.

Sugerencia: Ten paciencia. Salir de una depresión toma tiempo, y es normal que tengas tus días buenos y tus días malos. *

Cómo sentirte mejor

Tanto si necesitas ayuda médica como si no, hay algunas cosas que puedes hacer para superar la tristeza. Por ejemplo, comer bien, dormir lo suficiente y hacer ejercicio puede ayudarte a controlar tus emociones (Eclesiastés 4:6; 1 Timoteo 4:8). También puede ser útil tener un diario en el que escribas tus sentimientos, tus esfuerzos por curarte, tus recaídas y tus logros.

Sea que estés sufriendo de depresión grave o que estés pasando por un período difícil, recuerda: puedes hacerle frente a la tristeza si aceptas la ayuda de otros y tomas medidas para sentirte mejor.

Textos bíblicos que te pueden ayudar

  • “Jehová está cerca de los que están quebrantados de corazón; y salva a los que están aplastados en espíritu” (Salmo 34:18).

  • “Arroja tu carga sobre Jehová [...], y él mismo te sustentará. Nunca permitirá que tambalee el justo” (Salmo 55:22).

  • “Yo, Jehová tu Dios, tengo agarrada tu diestra, Aquel que te dice: ‘No tengas miedo. Yo mismo ciertamente te ayudaré’” (Isaías 41:13).

  • “Nunca se inquieten acerca del día siguiente” (Mateo 6:34).

  • “Dense a conocer sus peticiones a Dios; y la paz de Dios que supera a todo pensamiento guardará sus corazones” (Filipenses 4:6, 7).

  • Sigue adelante amigo Dan, lucha por tu felicidad y tranquilidad emocional.

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