Capital solar

Hola experto; ya te he consultado otras veces y me gustan tus respuestas. Quisiera saber una cosa, no porque esta vez me afecte directamente sino por curiosidad.
He oído que la cantidad de radiación solar que una persona va tomado a lo largo de su vida se va acumulando de alguna manera y que a mayor cantidad que se haya tomado, aunque haga años que no lo tomes, aumentan las posibilidades de desarrollar un melanoma. Me gustaría saber de qué manera funciona esto, y cómo nuestra piel es capaz de recordar de un verano para otro la cantidad de sol que se ha tomado.
Muchas gracias y un saludo
Empi
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47.975 pts. Medico especialista en Medicina Interna
Gusto de volverte a leer; vamos a ver si la explicación no es muy técnica y tu misma sacarás tus conclusiones:
1. Primero: La luz esta formada de FOTONES que son en realidad energía. La luz visible tiene un espectro y de éste la luz ultravioleta (LUV), es la asociada a las reacciones de fotosensibilidad o por radiación solar. Hay tres tipos de LUV, A, B y C, la LUV-B es la principalmente asociada a estas reacciones de fotosensibilidad.
2. Segundo: la piel esta conformada por tres estructuras fundamentales (tiene más claro, pero solo veremos las que nos interesan) de afuera hacia adentro:
a) La epidermis que es la parte más externa (la que es nuestra carta de presentación) con una capa córnea o escamosa
b) una membrana basal (que es como una piel de cebolla, digamos) y
c) la dermis.
3. Tercero: para que haya fotosensibilidad un fotón de la LUV debe ser "capturado" por una sustancia química.
En la piel hay muchas sustancias químicas que pueden captar fotones y se les llama CROMÓFOROS. Dentro de éstas sustancias químicas en la piel que pueden actuar como cromóforos están las proteínas y los ácidos nucleicos (es decir el ADN).
4. Cuarto: aproximadamente el 10% de la LUV, principalmente la LUV-B penetra la barrera de la epidermis, se une a los cromóforos provocando no solo la liberación de sustancias inflamatorias sino también cambios en la estructura del ADN y de las proteínas de la membrana basal.
En tanto que la LUV-A llega a la dermis y le provoca alteraciones en su estructura provocando esa apariencia de piel "vieja" crónicamente expuesta al sol.
5. Quinto: hay mecanismos reparadores de este daño pero no en todos funcionan al 100% por lo que va quedando "huella" y "recuerdo" de esta exposición al sol, por así decirlo. Recuerda que hay lesión a la estructura de la piel y al ADN celular, los cromóforos no se liberan por completo de los fotones "capturados". Cuando esta reparación no es completa se tiene mayor riesgo de desarrollar cáncer.
Finalmente: la exposición crónica al sol se relaciona con cáncer NO-MELANOMA y MELANOMA. Los dos principales cánceres no-melanoma son el carcinoma basocelular y el de células escamosas. El 80% de éstos cánceres no-melanoma se desarrollan en un área expuesta al sol. En personas de piel blanca el riesgo durante la vida de desarrollar cáncer de piel no-melanoma es del 15%.
La relación de la exposición al sol con MELANOMA es menos clara. Se ha encontrado que vivir los 10 primeros años de nuestra vida en un lugar "soleado" se relaciona con melanoma, pero esto al parecer no es debido a efecto acumulativo de la exposición al sol, sino a las secuelas del daño que causó esta exposición durante esos 10 primeros años.
Bueno, ahora verás que hay cierta lógica en lo que escuchaste, pero hay mucho más que eso.
Espero no confundirte y que esto te aclare tu duda

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