El rol de los usegros en el matrimonio

Mi problema en mi matrimonio no solo son los suegros pero si una parte importante de estos. Mi esposa es muy apegada a sus padres y eso genera problemas en mi matrimonio porque al estar todo el día en casa de sus padres desatiende su casa osea nuestro hogar. Y al estar todo el día con ellos mi hijo es cuidado por todos los de su casa y muy poco por ella, en estos últimos días hemos tenido problemas por la falta de comunicación que existe entre los dos y mi suegra ha tenido roses conmigo por que creo que me guarda algún rencor sobre algo que yo no se cual podría ser. El caso es que desde que nos casamos, en su casa le recuerdan a cada momento y en bromas que ella puede regresar a casa si así lo desea, que si tiene problemas con migo pues que me deje y que regrese con ellos. Siempre quieren que su hija y mi hijo estén con ellos o quieren que les dejemos al niño todos los días. Cuando estamos apretados monetariamente ellos siempre se toman la atribución de darle dinero para comprar ciertas cosas o gustos y eso ami me molesta porque mi mujer no se ajusta a nuestro presupuesto, los dos trabajamos ella medio día y yo todo el día. En este momento paso por un bache financiero y siempre le recuerdo a mi esposa que administre bien el gasto pero nunca lo hace y por consiguiente tenemos más problemas tanto económicos como matrimoniales. Mi esposa es muy sentimental y cualquier problema la abruma demasiado yo creo por la sobreprotección que tiene de mis suegros y el otro día tuvimos una discusión y yo estaba enfadado y no quería hablar en ese momento para no decir algo que no quería decir pero ella se molesto al grado de que me ofendió al decir que yo no tenia los pantalones para sacar adelante nuestra familia con otras palabras más fuertes. Y mi suegra no deja de pensar que yo soy el malo del cuento pero como le hago entender que mis problemas se debe a que no le cortan el cordón a mi esposa y eso me genera un gran problema con ella.

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Debe de ser hija única t{u esposa por lo que me cuentas y tus suegros tienen miedo de quedarse solos. Tendrás que tener mucha poasiencia pero si actúas con sabiduría y paciencia podrás salvar tu matrimonio y ayudar a tus suegros. Esta información te servirá para que los comprendas un poco por que ctuan así y como puedes ayudarlos, si los ayudas te dejaran tranquilo a ti y tú esposa..
Cómo vivir feliz con el nido vacío
"PARA muchos -admitió una madre-, la separación definitiva es un trauma, sin importar lo preparados que estemos." En efecto, por inevitable que sea la partida de un hijo, a la hora de la verdad puede ser difícil afrontarla. Un padre explica cómo reaccionó tras haber despedido al suyo: "Por primera vez en la vida..., no hice más que llorar y llorar".
La emancipación de los hijos deja en muchos padres un vacío inmenso, una herida abierta. Privados del contacto diario con el hijo, a veces los abruma la soledad, el dolor y la sensación de pérdida. Pero el cambio no solo les afecta a ellos, como admiten Edward y Avril (matrimonio): "Si quedan hijos en casa, también acusarán su ausencia". ¿Qué consejo dan? "Dedicarles tiempo y ser comprensivos. Así les será más fácil adaptarse."
En fin, la vida sigue. Uno debe ocuparse de los muchachos restantes, por no hablar del trabajo o las tareas del hogar, y no puede ceder a la tristeza. Analicemos, por tanto, varias estrategias para ser felices cuando los chicos se vayan.
Centrémonos en aspectos positivos
Claro, si estamos tristes o solos y tenemos que llorar o desahogarnos con un amigo comprensivo, hagámoslo sin vacilación. Dice la Biblia: "La solicitud ansiosa en el corazón de un hombre es lo que lo agobia, pero la buena palabra es lo que lo regocija" (Proverbios 12:25). Los demás pudieran ayudarnos a ver las cosas desde otro ángulo. Por ejemplo, Waldemar y Marianne (matrimonio) dan este consejo: "No hay que verlo como una pérdida, sino como la consecución de una meta". Un enfoque muy positivo. "Estamos satisfechos de haber logrado que los chicos sean adultos responsables", dicen Rudolf y Hilde (matrimonio).
¿Hemos procurado educar al hijo "en la disciplina y regulación mental de Jehová"? (Efesios 6:4.) Aunque así sea, quizá nos inquiete su marcha. No obstante, si le hemos dado esta preparación, contamos con la garantía bíblica de que "aun cuando se haga viejo no se desviará de él" (Proverbios 22:6). ¿No es una dicha inmensa ver a nuestra prole responder bien a la formación que le hemos dado? El apóstol Juan dijo lo siguiente de su familia espiritual: "No tengo mayor causa de sentir agradecimiento que estas cosas: que oiga yo que mis hijos siguen andando en la verdad" (3 Juan 4). Es posible que alberguemos sentimientos parecidos hacia nuestros vástagos.
Ahora bien, es patente que algunos no responden bien a la educación cristiana. Si un hijo adulto obra así, no es indicación de que hayan fracasado los padres. No hay por qué culparse si hemos hecho cuanto podíamos por darle una buena formación cristiana. Debemos entender que, al ser mayor, lleva ante Dios su propia carga de responsabilidad (Gálatas 6:5). No perdamos la esperanza de que recapacite sobre sus decisiones y la "flecha" acabe dando en el blanco al que apuntamos (Salmo 127:4).
Aún somos padres
Aunque la partida de los hijos sea un cambio significativo, con ella no concluye nuestro cometido. El psicólogo Howard Halpern comenta: "Los padres lo son hasta el día que mueren, si bien han de redefinir las aportaciones y los cuidados que dan a su prole".
Hace mucho, la Biblia reconoció que la misión de los padres no termina al crecer el hijo. Proverbios 23:22 dice: "Escucha a tu padre, que causó tu nacimiento, y no desprecies a tu madre simplemente porque ha envejecido". Los padres aún pueden influir mucho en los hijos, aunque estos sean mayores y ellos hayan 'envejecido'. Claro, deben hacerse cambios. Pero toda relación ha de replantearse de vez en cuando para que conserve la vitalidad y sea satisfactoria. Ya que los chicos han crecido, el trato ha de asumir un nivel más maduro. Cabe mencionar que, según ciertos estudios, la relación filial suele mejorar con la emancipación. Al afrontar la dura realidad cotidiana, muchos comienzan a ver a los padres desde otro ángulo. Un adulto alemán llamado Hartmut dice: "Ahora comprendo mejor a mis padres y la razón de su forma de actuar".
No nos entremetamos
Las intromisiones en la vida privada del hijo adulto pueden resultar nefastas (compárese con 1 Timoteo 5:13). Una señora que mantiene una relación bastante tensa con sus suegros señala: "Los queremos mucho, pero deseamos vivir a nuestra manera y tomar nosotros las decisiones". Como es lógico, ningún padre va a quedarse cruzado de brazos si ve que su hijo está abocado al desastre. Pero normalmente es mejor no darle consejos si no los ha pedido, sin importar lo acertados que sean o las buenas intenciones que se tengan, y más si está casado.
En 1983, ¡Despertad! Dio el siguiente consejo: "Acepten su nuevo papel. Ustedes dejan de ser niñeros cuando el niñito comienza a caminar. De manera similar, cambien el atesorado papel de guardianes por el de consejeros. El tomar decisiones por sus hijos en esta etapa de la vida sería tan inadecuado como el querer hacerlos eructar o amamantarlos. Como consejeros, ustedes definitivamente tienen limitaciones. Ya no pueden recurrir eficazmente a su autoridad de padres. ('Tienes que hacerlo porque yo te lo digo.') Tienen que respetar la condición de adulto de su hijo".
Aunque uno no vea bien todas las decisiones del hijo y su cónyuge, el respeto por la santidad del matrimonio puede ayudarle a aminorar la inquietud y no inmiscuirse, a menos que sea imprescindible. Por lo general, es mejor dejar que los esposos jóvenes resuelvan entre ellos sus desavenencias. Si no, se corre el riesgo de enfrentarse sin necesidad a un hijo o una nuera que, al hallarse en una etapa delicada del matrimonio, son muy susceptibles a las críticas. El artículo de ¡Despertad! Antes citado agregaba este consejo: "No cedan a la tentación de dar un sinnúmero de sugerencias que no se hayan pedido, las cuales pueden convertir al yerno o a la nuera en enemigo". En vez de manipular, hay que apoyar. Si se mantienen buenas relaciones, al hijo le será más fácil acudir a los padres en caso de que requiera consejo.
Renueve los vínculos maritales
Al quedar vacío el nido, muchos matrimonios ven la posibilidad de hallar más felicidad conyugal. La buena crianza de los hijos pudiera exigir tanto tiempo y trabajo que se descuide la relación de pareja. Una esposa comenta: "Ahora que se han marchado los hijos, Konrad y yo tratamos de empezar de nuevo, como si nos estuviéramos conociendo".
Libres de las obligaciones cotidianas que impone criar a los hijos, ahora tienen más tiempo el uno para el otro. Una madre señaló: "El tiempo libre que nos ha quedado [...] nos permite prestar más atención a quiénes somos, centrarnos en aprender más sobre nuestra relación y emprender actividades que nos llenen". Y añade: "Es el momento de aprender cosas nuevas y crecer mucho, y aunque a veces haya inestabilidad, es emocionante".
Hay matrimonios que también disfrutan de un mayor desahogo económico. Ya pueden dedicarse a las aficiones y vocaciones que habían pospuesto. Muchas parejas testigos de Jehová aprovechan su nueva libertad para trazarse metas espirituales. Hermann explica que al emanciparse sus hijos, su esposa y él decidieron enseguida reanudar el ministerio de tiempo completo.
El progenitor sin cónyuge y la emancipación de los hijos
Para el progenitor sin cónyuge pudiera ser muy difícil habituarse a ver el nido vacío. Rebecca, madre que ha criado sola a dos muchachos, dice: "Cuando se van los chicos, no tenemos un esposo que nos acompañe y quiera". Uno quizás se haya apoyado emocionalmente en los hijos. Y si estos contribuían al sostén del hogar, su partida tal vez acarree estrecheces económicas.
Algunos se las arreglan para mejorar su situación económica realizando cursos de capacitación o estudios académicos breves. Pero ¿cómo se supera el vacío de la soledad? Una madre sin marido comenta: "En mi caso lo mejor es mantenerme ocupada, como leyendo la Biblia, limpiando la casa o tal vez dando una buena caminata o corriendo. Pero lo que más me ayuda a superar la soledad es hablar con una amiga espiritual". Así es: 'ensanchemos' nuestro círculo con nuevas amistades que nos satisfagan (2 Corintios 6:13). 'Persistamos en ruegos y oraciones' si la situación nos abruma (1 Timoteo 5:5). Tengamos la seguridad de que Jehová nos fortalecerá y apoyará a través de la difícil etapa de cambios.
Felices aunque se vayan
Con independencia de nuestras circunstancias, la vida no acaba con la salida de los hijos del hogar, ni tampoco se borran los vínculos familiares. El sano amor del que habla la Biblia tiene la fuerza precisa para mantener unidas a las personas, aun si se hallan muy separadas. El apóstol Pablo nos recuerda que el amor "todas [las cosas] las aguanta. El amor nunca falla" (1 Corintios 13:7, 8). El amor abnegado que uno ha cultivado en su familia no va a fallar solo porque los hijos dejen el hogar.
Cabe destacar que cuando a los hijos les aflige la separación y la nostalgia, o pasan por apuros económicos, suelen ser los primeros en reanudar el contacto. Hans e Ingrid dan este consejo: "Dígales a sus hijos que siempre tienen la puerta abierta". Si cada cierto tiempo los visitamos, escribimos o telefoneamos, mantendremos viva la relación. "Interésese en lo que hacen sin meterse en sus cosas", indican Jack y Nora.
Cuando los hijos se independizan, la vida cambia. Pero el nido vacío aún puede darnos muchas ocupaciones gratificantes. Aunque la relación con los hijos haya cambiado, todavía puede aportarnos dicha y satisfacción. "Con la emancipación -señalan los profesores Geoffrey Leigh y Gary Peterson-, no desaparece el amor, la lealtad ni el respeto por los padres. [...] En efecto, los firmes vínculos familiares suelen conservarse toda la vida." Así es: nunca dejamos de quererlos ni de ser padres. Como los amamos al grado de dejarles irse, no los perdemos en realidad.
Ellos tus suegros y t{u esposa como hija apegada a ella aun no an cambiado el swish de que ya la vida cambia y que ustedes son otra familia separada con sus propias reglas y se debe respetar y seguir adelante, que tu esposa se debe a su hogar. Tienes que acercarte a ella y con mucho tacto y amor en conversación hacerla ver el problema que te dice, también puedes usar perspicacia y juntarte con otros matrimonios más independientes que no sean parientes de t{u esposa para que de apoco comience a vivir una vida familiar en este hogar que ustedes formaron, salgan, visiten otros matrimonios la familia entera, nada de dejar el hijo a los suegros ellos también tienen que comprender que tú esposa tiene su propia familia y se debe a ella.
Muchas gracias por todo lo que me escribe, siento un gran alivio con todo esto y aparte quisiera comentarle que leí otro apunte que le hizo a otra persona uno sobre una leyenda china y me gusto muchísimo. Le seguiré comentando sobre esto gracias.

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