¿Quien es en realidad Dios?

Yo se que todos tienen su idea de que es Dios según la religion que sigan, yo he tenido demasiado conflicto porque he tratado de entenderlo.. Y por todas mis experiencias en esta vida podría llegar a decir "Dios no existe o es real, pero solo juega con nosotros".. Pero para ser honesto, lo he sentido y a veces me ayuda, pero luego no se.. Por ejemplo yo si creo que Dios creo el mal cuando es evidente y la mayoría de la gente dice que el es incapaz de hacer semejante cosa, pues bueno el creo a Lucifer sabiendo que lo traicionaría, así como creo el día y la noche creo el bien y el mal, si aparentemente nada existía antes de su creación.. Si el hombre esta en pecado o no, el famoso libre albedrío tampoco existe porque de alguna forma estas obligado a obedecer a Dios, hasta la biblia dice que debes reconocer que no eres nada sin el y que lo necesitas para todo.. No se porque siento que si Dios es real porque si lo es, no se parece mucho al de la version hebrea, es totalmente distinto... No creo que odie a los gay, no creo que te odie por ser negro o blanco, pero entonces no se.. No entiendo su relación con nosotros, el porque a veces si nos escucha y otras no.. Como en el libro de Job el sabe que si nos tortura de esa manera, dejaremos de quererlo porque es logico que si primero trato bien a un perrito y después lo pateo y maltrato me va a resentir después.. ¿entonces por qué nos da a amor y después nos lo quita y difícilmente lo devuelve?

Creo que es una pregunta que todos deberiamos de hacernos y en verdad yo busco una respuesta profunda que relacione con eso

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3 Respuestas

1.725 pts. LOS RECURSOS DE LA MAGIA EL OCULTISMO/trabajos mágicos...

Pues despues de haber medio-leido el laaaaargo (copy-pate) de respuesta q te dieron... ahora soy yo quien duda... no puede ser el Dios castigador, del antiguo testamento, ese Dios q solo tiene interes por Abraham y su extensisisisima descendencia...¿esos son sus hijos? Entonces esta claro que yo no¡... la Biblia es un libro editado por Constantino C.A. 300 años después de vivir Jesús asi q su credibilidad... ya sabes q los romanos tenian de Dios a Baco, igual estuvo bebiendo mucho el Cesar, de la Biblia me quedo con las palabras de Jesús, Dios es Amor, ama al otro como a ti mismo, mensaje de solidaridad y punto. ¿Si Dos es Omnipotente como ¨¨no pudo¨¨crear el mal? Una contradiccón e si misma, como bien dices si es Dios creadr de todas las cosas incluye el mal, el demonio, Lucifer su ángel caído, etc, claro que Dios quiere a los Gays¡Claro que ama a los negros, hay 1 solo Santo negro, San Martín de Porres, no encontraras en ninguna imagen o cuadro o fresco e La Capilla Sixtina q he visitado, un negro..¡Porque es la Iglesia católica y sus miles de vertietes todas errradas quienes hacen no creer en Dios, si volviese Jesús volverían a matarlo..

59.940 pts. Soy Testigo de estudio y sigo al gran Díos y señor del...

Estimado Leopold25 agradesco su cinseridad y el que usted busque a Dios ya que esas son las primeras pregunasy puedo ayadir mas como ¿qué sentido tiene la vida? ¿Qué proposito tiene?, por que no puedo verlo. Todo eso esta en su palabra la Biblia. Es su estudio y el hecho de escudriñarla lo que lo acercara mas anuestro Padre amoriso., en esta información extraida de la revista atalaya de abril del 2003, si realmente quiere conocer a Dios considere los textos citados y considerelo con su biblia.

¿Se pregunta usted “dónde está Jehová”?
“Se [han] alejado de mí [...;] no han dicho: ‘¿Dónde está Jehová [...]?’.” (JEREMÍAS 2:5, 6.)
“¿DÓNDE está Dios?” Son muchos los que hacen esta pregunta. Algunos solo quieren enterarse de un hecho básico respecto al Creador, a saber, dónde se encuentra. Otros la plantean cuando ocurre una gran calamidad o se ven personalmente bajo mucha presión y no logran entender por qué no interviene Dios. Por último, hay quienes ni siquiera hacen la pregunta porque niegan la existencia de Dios (Salmo 10:4).
2 Claro, hay muchos que reconocen las abundantes pruebas de que existe un Dios (Salmo 19:1; 104:24). Algunos de estos están contentos con simplemente tener cierta forma de religión. Sin embargo, el amor intenso por la verdad ha impelido a millones de otras personas de todos los países a buscar al Dios verdadero. Su esfuerzo no ha sido en vano, pues él “no está muy lejos de cada uno de nosotros” (Hechos 17:26-28).
3 Cuando realmente hallamos a Jehová, nos damos cuenta de que “Dios es un Espíritu”, invisible al ojo humano (Juan 4:24). Jesús llamó al Dios verdadero “mi Padre que está en el cielo”. ¿Qué significa eso? Que Él mora en una región que, en sentido espiritual, es encumbrada, tal como los cielos físicos del espacio sideral están muy por encima de la Tierra (Mateo 12:50; Isaías 63:15). Aunque no podemos verlo con nuestros ojos físicos, él hace posible que lo conozcamos y que aprendamos mucho sobre sus propósitos (Éxodo 33:20; 34:6, 7). Contesta a las preguntas que plantean las personas sinceras que procuran encontrar el sentido de la vida. Nos ofrece un medio confiable para conocer su punto de vista sobre los asuntos que influyen en nuestra vida y determinar si nuestros deseos están en conformidad con sus propósitos. Desea que investiguemos estas cuestiones y hagamos un esfuerzo concienzudo por hallar las respuestas. Mediante el profeta Jeremías, Jehová censuró a los israelitas de la antigüedad por no obrar así. A pesar de que conocían el nombre de Dios, no preguntaban: “¿Dónde está Jehová[?]” (Jeremías 2:6). No centraban su interés en el propósito de Él. No buscaban su guía. Ahora bien, cuando usted toma decisiones personales, sean estas de mucha o poca importancia, ¿se pregunta “dónde está Jehová”?
Inquirieron de Dios
4 David, hijo de Jesé, aún era joven cuando cultivó una fe firme en Jehová, a quien conocía como el “Dios vivo”. Este joven había experimentado personalmente la protección divina. Movido por la fe y el amor al “nombre de Jehová”, mató a Goliat, el gigante filisteo que estaba armado de pies a cabeza (1 Samuel 17:26, 34-51). No obstante, el éxito no lo llevó a confiar en sí mismo, ni pensó que Jehová iba a bendecirlo sin importar lo que hiciera. Durante los siguientes años, David inquirió de Jehová vez tras vez cuando tenía que tomar decisiones (1 Samuel 23:2; 30:8; 2 Samuel 2:1; 5:19). Continuamente oró: “Hazme conocer tus propios caminos, oh Jehová; enséñame tus propias sendas. Hazme andar en tu verdad y enséñame, porque tú eres mi Dios de salvación. En ti he esperado todo el día” (Salmo 25:4, 5). ¡Qué magnífico ejemplo para nosotros!
5 En los días de Jehosafat, el quinto rey del linaje de David, los ejércitos de tres naciones se aliaron para guerrear contra Judá. Ante aquel grave problema nacional, el rey “dirigió su rostro a buscar a Jehová” (2 Crónicas 20:1-3). Pero no era la primera vez que lo hacía. Aunque Israel —el apóstata reino norteño— se había entregado al culto a Baal, Jehosafat lo había rechazado y había optado por andar en los caminos del Dios verdadero (2 Crónicas 17:3, 4). Ahora bien, al encararse a una crisis, ¿cómo se puso a “buscar a Jehová”?
6 En aquel momento crítico, Jehosafat ofreció en Jerusalén una oración pública en la que indicó que recordaba la omnipotencia de Jehová. Había reflexionado sobre el propósito de Dios al expulsar a las demás naciones y dar a Israel una tierra como herencia. El rey reconoció que necesitaba la ayuda divina (2 Crónicas 20:6-12). ¿Se dejó hallar Jehová en aquella ocasión? Claro que sí. Suministró instrucciones específicas mediante el levita Jahaziel y al día siguiente dio la victoria a Su pueblo (2 Crónicas 20:14-28). Ahora bien, ¿cómo puede usted estar seguro de que Jehová se dejará hallar cuando se dirija a él en busca de guía?
7 Jehová no es parcial. Invita a gente de todas las naciones a acudir a él en oración (Salmo 65:2; Hechos 10:34, 35). Él se fija en lo que hay en el corazón de quienes solicitan su ayuda. Nos garantiza que oye las oraciones de los justos (Proverbios 15:29). Se deja hallar por algunos que anteriormente no se interesaban en él, pero que ahora buscan su guía con humildad (Isaías 65:1). Oye incluso las oraciones de quienes han desobedecido Su ley, pero que luego se han humillado y arrepentido (Salmo 32:5, 6; Hechos 3:19). Sin embargo, cuando el corazón de la persona no es sumiso a Dios, sus oraciones son en vano (Marcos 7:6, 7). Veamos algunos ejemplos.
Pidieron, pero no recibieron
8 Cuando el profeta Samuel dijo al rey Saúl que Dios lo había rechazado por su desobediencia, el rey se postró ante Jehová (1 Samuel 15:30, 31). Pero tal acto no fue más que una fachada, pues Saúl no deseaba ser obediente a Dios; más bien, quería que se le honrara enfrente del pueblo. Posteriormente, cuando los filisteos guerreaban contra Israel, Saúl inquirió de Jehová de manera formalista. Como no recibió contestación, consultó a una médium espiritista, aunque sabía que Dios condenaba tal acción (Deuteronomio 18:10-12; 1 Samuel 28:6, 7). En resumen, 1 Crónicas 10:14 señala que Saúl “no inquirió de Jehová”. ¿Por qué dice esto? Porque al no haber ofrecido sus oraciones con fe, era como si no las hubiera hecho en absoluto.
9 De igual modo, al acercarse el fin del reino de Judá, sus habitantes ofrecieron más oraciones y consultaron a los profetas de Jehová. Sin embargo, practicaban la idolatría, a la vez que decían reverenciar a Dios (Sofonías 1:4-6). Aunque inquirían del Altísimo de forma mecánica, no preparaban el corazón para someterse a Su voluntad. El rey Sedequías rogó al profeta Jeremías que inquiriera de Jehová por él. Dios ya había dicho al rey lo que debía hacer, pero este no obedeció la voz de Jehová porque carecía de fe y se dejaba llevar por el temor al hombre, de manera que no recibió una respuesta diferente, una que él hubiera preferido oír (Jeremías 21:1-12; 38:14-19).
10 Después que Jerusalén fue destruida y el ejército babilonio se llevó al exilio a los cautivos judíos, Johanán se preparó para trasladar a Egipto al pequeño grupo de judíos que quedaba en Judá. Hicieron los planes para el viaje, pero antes de marcharse pidieron a Jeremías que orara por ellos y buscara la guía de Jehová. Puesto que no recibieron la contestación que deseaban, prosiguieron con lo que habían planeado (Jeremías 41:16–43:7). ¿Ve en estos relatos lecciones provechosas sobre qué hacer para que Jehová se deje hallar cuando usted busque su rostro?
“Sigan asegurándose”
11 La adoración verdadera implica más que simbolizar nuestra dedicación mediante la inmersión en agua, asistir a las reuniones de congregación y participar en el ministerio público. Abarca todo aspecto de nuestra vida. A diario afrontamos presiones —algunas sutiles, otras más obvias— que pudieran desviarnos de la senda de la devoción piadosa. ¿Cómo reaccionaremos ante ellas? Al escribir a los cristianos fieles de Éfeso, el apóstol Pablo exhortó: “Sigan asegurándose de lo que es acepto al Señor” (Efesios 5:10). Actuar de ese modo es el proceder sabio, como bien lo ilustran muchos relatos bíblicos.
12 Una vez que el arca del pacto había sido devuelta a Israel y había permanecido muchos años en Quiryat-jearim, el rey David deseó trasladarla a Jerusalén. Consultó con los jefes del pueblo y dijo que lo haría ‘si les parecía bien a ellos y le era acepto a Jehová’. Pero no investigó bien para determinar cuál era la voluntad divina al respecto. Si lo hubiera hecho, el Arca no se habría colocado sobre un carruaje; más bien, los levitas qohatitas la habrían transportado sobre los hombros, tal como Dios había mandado con claridad. Aunque David solía inquirir de Jehová, en esta ocasión no lo hizo debidamente. El resultado fue desastroso. Él mismo reconoció más tarde: “Jehová nuestro Dios irrumpió contra nosotros, porque no lo buscamos conforme a la costumbre” (1 Crónicas 13:1-3; 15:11-13; Números 4:4-6, 15; 7:1-9).
13 Cuando los levitas por fin transportaron el Arca desde la casa de Obed-edom hasta Jerusalén, se cantó una canción compuesta por David que incluía este recordatorio sincero: “Procuren hallar a Jehová y su fuerza, busquen su rostro constantemente. Acuérdense de sus maravillosos actos que ha ejecutado, de sus milagros y las decisiones judiciales de su boca” (1 Crónicas 16:11, 12).
14 Antes de morir, David aconsejó a su hijo Salomón: “Si tú [...] buscas [a Jehová], él se dejará hallar de ti” (1 Crónicas 28:9). Cuando ascendió al trono, Salomón fue a Gabaón, donde se hallaba la tienda de reunión, y ofreció sacrificios a Dios. Allí, Jehová le hizo esta invitación: “¡Pide! ¿Qué quieres que te dé?”. En respuesta a la solicitud del rey, Dios le dio generosamente sabiduría y conocimiento para juzgar a Israel, pero además de eso, le dio riquezas y honra (2 Crónicas 1:3-12). El rey construyó un magnífico templo utilizando el plano arquitectónico que David había recibido de Jehová. Pero no buscó la guía divina en sus asuntos matrimoniales. Se casó con mujeres que no adoraban al Dios verdadero. Cuando el rey envejeció, ellas le alejaron el corazón de Jehová (1 Reyes 11:1-10). Prescindiendo de lo prominentes, sabios o entendidos que parezcamos ser, es importante que sigamos “asegurándo[nos] de lo que es acepto al Señor”.
15 El relato del reinado de Asá, bisnieto de Salomón, recalca la necesidad de seguir este consejo. Once años después que Asá ascendió al trono, Zérah el etíope salió contra Judá con un ejército de un millón de hombres. ¿Salvaría Jehová a su pueblo? Más de quinientos años antes, él les había dicho claramente lo que podían esperar si escuchaban su voz y guardaban sus mandamientos, y lo que podían esperar si hacían lo contrario (Deuteronomio 28:1, 7, 15, 25). Al principio de su reinado, Asá había quitado de Judá los altares y las columnas que se usaban en la adoración falsa y había instado al pueblo a que “buscara a Jehová”. No había esperado a que ocurriera una calamidad para obrar así. Por lo tanto, con fe en Dios, podía pedirle a él que interviniera a favor de ellos. ¿Cuál fue el resultado? Jehová dio a Judá una rotunda victoria (2 Crónicas 14:2-12).
16 Ahora bien, cuando Asá regresó victorioso, Jehová envió a Azarías para que se encontrara con él y le dijera: “¡Óiganme, oh Asá y todo Judá y Benjamín! Jehová está con ustedes mientras ustedes resulten estar con él; y si lo buscan, se dejará hallar de ustedes; pero si lo dejan, él los dejará a ustedes” (2 Crónicas 15:2). Con celo renovado, Asá promovió la adoración verdadera. Pero unos años más tarde, cuando se encaró de nuevo a una guerra, no buscó a Jehová. No consultó la Palabra de Dios ni recordó lo que Él había hecho cuando el ejército etíope invadió Judá, sino que cometió una gran tontería: se alió con Siria (2 Crónicas 16:1-6).
17 Por esta razón, Jehová hizo que Hananí el vidente censurara a Asá. Incluso en el momento en que se le explicó cómo veía Dios el asunto, el rey pudo haberse beneficiado de la corrección, pero, en vez de eso, se ofendió y puso a Hananí en la casa de los cepos (2 Crónicas 16:7-10). ¡Qué triste! ¿Y nosotros? ¿Buscamos a Dios, pero luego rehusamos aceptar algún consejo? Cuando un anciano preocupado y amable nos aconseja con la Biblia porque nos estamos enredando en el mundo, ¿demostramos nuestro agradecimiento por la ayuda amorosa que se nos ofrece para que sepamos “lo que es acepto al Señor”?
No olvidemos preguntar
18 Hasta la persona que ha servido fielmente a Jehová por mucho tiempo puede fallarle al encontrarse bajo presión. Job, por ejemplo, llegó a estar absorto en sí mismo cuando sufrió una repugnante enfermedad, perdió a sus hijos y sus bienes materiales y fue acusado falsamente por sus compañeros. Elihú le recordó: “Nadie ha dicho: ‘¿Dónde está Dios mi Magnífico Hacedor [...]?’” (Job 35:10). Era necesario que centrara su atención en Jehová y meditara en cómo veía Él la situación. Job aceptó con humildad aquel recordatorio, y su ejemplo puede ayudarnos a hacer lo mismo.
19 La nación de Israel conocía la historia de la relación de Dios con su pueblo. Pero muchas veces la pasaba por alto al encargarse de situaciones específicas de la vida (Jeremías 2:5, 6, 8). A la hora de tomar decisiones, buscaban satisfacer sus propios placeres en vez de preguntar: “¿Dónde está Jehová?” (Isaías 5:11, 12).
Sigamos preguntándonos “dónde está Jehová”
20 Al concluir el ministerio público de Elías, su ayudante, Eliseo, tomó la prenda de vestir oficial que se le había caído a Elías, fue al Jordán, golpeó las aguas y preguntó: “¿Dónde está Jehová el Dios de Elías, aun Él?” (2 Reyes 2:14). Jehová contestó con una demostración de que su espíritu estaba ahora sobre Eliseo. ¿Qué aprendemos de este relato?
21 Algo parecido sucedió en nuestros tiempos. Ciertos cristianos ungidos que habían llevado la delantera en la obra de predicar terminaron su derrotero terrestre. Los hombres a quienes se les encomendó entonces la superintendencia examinaron las Escrituras y pidieron a Jehová en oración que los guiara. Nunca dejaron de preguntarse: “¿Dónde está Jehová?”. Por eso, Dios ha seguido dirigiendo a su pueblo y bendiciendo su labor. ¿Imitamos nosotros su fe? (Hebreos 13:7.) Si lo hacemos, nos mantendremos unidos a la organización de Jehová, seguiremos sus instrucciones y participaremos de lleno en la obra que efectúa bajo la dirección de Jesucristo (Zacarías 8:23).

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Disculpa, si quieres la respuesta a tu pregunta, te puedo enviar un word que escribí por muchas personas que preguntaron lo que tu, y te lo puedo enviar, solo pídelo a mi whatssap, +56 9 6726 7041, un abrazo.

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