¿Cómo superar una ruptura muy dolorosa?

Me presento: Soy Miguel y tengo 26 años. He llegado hasta aquí, porque me he llevado un tiempo con mi chica; unos 17 meses. Sé que no es mucho, pero es una de mis relaciones más duraderas y serias. El caso es que hace 2 días quedé para hablar con ella y había tomado la decisión de dejar la relación por problemas y situaciones que hemos ido arrastrando en esos 17 meses. Problemas a nivel familiar por parte de su madre, ya que siempre ha sido una señora muy protectora y le ponía muchas restricciones a la hora de estar conmigo, hacer un viaje, pasar una noche fuera de casa... Etc. También hemos tenido problemas con su grupo de amigos... Al principio todo parecía ir bien, teníamos planes con ellos y estábamos bien, pero con el tiempo, esos amigos han ido dejándome de lado en todos los planes hasta el punto de que cada vez que llegaba una fecha señalada nunca podíamos organizar nada juntos con amigos, porque yo no era muy aceptado. El motivo lo desconozco. Hemos ido arrastrando esos problemas hasta que hemos llegado al límite y ella no ha podido superar más la presión de todo el conjunto.

Ahora mismo me siento bastante jodido, porque para mi es una persona muy importante, ha estado conmigo en momentos muy difíciles y ahora habiendo perdido su apoyo y su compañía... Estoy perdido. No sé qué hacer... Lo más normal en estos casos es dejar que el tiempo pase hasta que deje de doler y todo se olvide, pero yo no quiero eso... Sigo sintiendo muchísimo por ella y también respeto su decisión, ya que no quiero causarle problemas.

Mi duda es: ¿Qué puedo hacer? ¿Es posible volver con una persona así teniendo en cuenta dichos problemas? ¿Hago bien si le hablo o le digo de quedar para darnos otra oportunidad? No quiero parecer un arrastrado, pero la necesito y quiero lo mejor para los dos... Por favor, agradecería muchísimo un par de consejos... Ahora mismo sólo hace 2 días de la ruptura y estamos dolidos por el trágico final que ha tenido esto, pero yo la echo muchísimo de menos. Ella sabe que la quiero, que me gusta y que siempre la he tratado de 10, pero si ha tomado esa decisión, me da miedo agobiarla...

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En lo primero que cuentas no veo más problema que falta de obediencia a la decisión de sus padres, en un asunto en el que además no les falta sobrada razón. Si quieres a esta chica tú eres el primero que tienes que ayudarla a obedecer a sus padres, aunque no te agraden sus decisiones, y por supuesto que tienes que mirar por su honra, etc., y no, por el contrario, atender a lo más cómodo, etc.

Lo que refieres de su grupo de amigos tampoco tiene nada de particular, ya que date cuenta de que tú llegas de nuevo, no por el grupo en sí, sino que por tu novia, y, claro, esto puede ocasionar unos cambios. Es diferente la relación entre un grupo conocido, que la misma con terceras personas, etc. Puede ocurrir que surjan o no afinidades; y claro que estas pueden cambiar.

Yo lo que te recomendaría es verlo todo no según meros intereses particulares, sino que todo tiene que ir guiado por la caridad, por el amor de verdad. Lo que te recomiendo es estar en gracia de Dios, no vivir para ti mismo, sino que encaminarte al bien de verdad; y ver en este sentido un posible noviazgo.

¡Gracias! Sinceramente, no somos perfectos y yo reconozco que hay muchas cosas que debo mejorar y poner más de mi parte, pero realmente, sigo sin saber qué hacer respecto al tema de volver con ella. Siempre desde el respeto y sin agobiarla. No sé si es buena idea dejar que pase un tiempo y proponerle quedar para hablar con calma todo lo que ha pasado. 

El hecho de reanudar el noviazgo, como te decía, debes verlo ante Dios, por supuesto que estando en gracia de Dios. Por ejemplo en la oración. Tienes que verlo no como algo que meramente te agrada, sino que ver si es algo bueno el que hagas tu parte al respecto. Cuanto más rectamente lo veas, también te obsesionarás menos con respecto a cualquier resultado concreto.

Así es que lo primero que te recomiendo es acudir a la Confesión Sacramental (si estás bautizado como me imagino), y estando en gracia de Dios, hacer oración.

En lo concreto, y para tu consideración, no me parece que lo que haya que hacer sea “hablar”, como si todo pudiese reducirse a palabras, y como si no fuese mejor a veces callar, y pensar, mejor en la oración. Desde luego que nunca forzar esta situación. Debes empezar por hablar tú pero ante Dios (que ya no es solo con palabras, y es para mejorar). De llamarla, yo creo que puedes empezar por llamarla; si la situación te lo brinda tomar un café o algo así, y no forzar a hablar; si acaso, hablar tú de tus cambios, pero siempre sin forzar a que la otra persona haga o diga lo que tú quieras. Si en la llamada ves que no es oportuno lo del café, lo aceptas de muy buen grado; y quizá puedas encontrarla en algún momento, o volver a llamarla más adelante, a no ser que no lo veas oportuno. No pretendas reducirlo todo a palabras; con buena intención puedes ver con más facilidad lo necesario y conveniente. Mira, por ejemplo, le puedes decir, si es así, que estás haciendo, aplicándola por ella, una novena a Santa Rita; esto la puede alegrar.

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