Información sobre la eutanasia para un trabajo de bachillerato según la ley, la moral y la religión

Hola, soy un alumno de 2 bachiller al que le han mandado hacer un trabajo sobre la eutanasia, no se si sera el sitio más adecuado para proponer esto pero si me ayudáis os lo agradecería mucho; las cuestiones son las suientes:
Cuestiones:
a) ¿Estas a favor de la legalización de la eutanasia?
b) ¿Qué criterios propondrías para definir lo que es una vida digna y una muerte digna?
c) ¿Qué peso crees que tiene en la discusión de la eutanasia las creencias religiosas de la gente?
Muchas gracias;un saludo
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3 Respuestas

12.025 pts.
Yo como profesional creo que la eutanasia se debiera legalizar pero bajo un control ético estricto, no obstante creo que se debiera intentar acomadar al enfermo a su nueva situación, ya que al principio es posible que su idea esta condicionada por su no aceptación a esta nueva situación, creo que un trabajo social psicológico y medico y fisioterapéutico, seria necesario, antes de tomar esa decisión.
Para mi la diferencia entre vida o muerte, depende en realidad del paciente, y de como sienta su nueva situación, si este no puede aceptar su situracion, y psicológicamente o físicamente esta sufriendo -enfermo terminal- si podría ser una causa suficiente.
Creo que las creencias religiosas son super importantes, ya que eso es lo que va a motivar a la persona a pedir la eutanasio o no, pero creo que eso no es importante a la hora de no permitir a una persona a pedir la eutanasia, ya que la libertad es lo que prima sobre todo, y si el no es religioso y no puede soportar esa carga pues se lo debieran permitir, siempre y cuando la ley este de acuerdo.
Espero haberte ayudado que tengas suerte con el trabajo, a por si te sirve soy creyente católico.
34.000 pts. Farmaceutica con 10 años de experiencia en farmacia...
Te envío artículos relacionados:
El Periódico. ¿Cuál es la diferencia entre sedación y eutanasia?
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Data:12/04/2005 Edició:Sociedad Seccio:
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No se puede confundir eutanasia con la sedación terminal a la que es preciso recurrir en algunos casos en las unidades de cuidados paliativos. Según Albert Tuca, coordinador del servicio de cuidados paliativos del del Institut Català d'Oncología, la intención que se persigue es diferente. En el caso de la eutanasia, penada en la legislación española, el objetivo es la muerte del paciente, mientras que en la sedación se trata de aliviarle los síntomas refractarios o imposibles de controlar a pesar de de los esfuerzos para identificar un tratamiento razonable que no comprometa la conciencia del paciente.
Tampoco las dosis de fármacos que se administran en ambos casos son las mismas. Para la eutanasia, el suministro de fármacos se adecuaría para lograr la muerte del paciente. En la sedación paliativa o terminal se suministran las dosis adecuadas para disminuir el nivel de conciencia suficiente para aliviar los síntomas.
La eutanasia, por último, siempre es algo planificado. La sedación terminal depende exclusivamente de la aparición de síntomas y su necesidad surge con frecuencia de forma súbita, asociada a un deterioro rápido del estado general del paciente que anuncia la inminencia de su muerte.
- Petición voluntaria
El médico no será perseguido por la Justicia cuando el paciente haya hecho su petición de «manera voluntaria» y la demanda, precisa la ley, deberá formularse de forma voluntaria, reflexionada con madurez, de forma persistente y sin presiones exteriores. Además, la eutanasia no se limita a los enfermos en fase terminal, sino que también permite su utilización en personas cuyo «sufrimiento físico o psíquico es insoportable». Así, los enfermos «incurables» también podrán solicitar una eutanasia.
Para evitar o prevenir abusos, la norma belga establece que el médico siempre debe informar al paciente sobre su estado de salud y esperanzas de vida, y también sobre las posibilidades terapéuticas alternativas existentes. La eutanasia se llevará a cabo si el paciente, junto con el médico, llega a la conclusión de que «no existe una solución razonable en su situación».
Evidentemente, el médico debe consultar con un homólogo para verificar el carácter «grave e incurable» de la enfermedad en el caso de que el enfermo no esté en fase terminal. En esta segunda posibilidad, se pide incluso la consulta de un tercer especialista. También se incluye un plazo obligatorio de un mes entre el momento en que el paciente solicita la eutanasia y su aplicación. En todos los casos, la demanda debe ser confirmada por escrito.
La legislación belga prevé incluso una «declaración anticipada» válida durante cinco años, en favor de la eutanasia, para regular los casos donde el enfermo está inconsciente. Finalmente, se crea una comisión federal de evaluación a la que los médicos que practiquen una eutanasia deben enviar en un plazo de cuatro días un informe anónimo para verificar que la eutanasia se llevó a cabo correctamente.
- El Parlamento catalán quiere ser el primero en regular el derecho del enfermo terminal a rechazar la asistencia hospitalaria
TEXTO: La Comisión de
Justicia, Derecho y Seguridad Ciudadana del Parlamento catalán apoyó ayer por unanimidad al presidente de la Asociación pro Derecho a Morir Dignamente, Salvador Pániker, y al presidente de la Comisión de Bioética, el Dr. Luis Monset, que expusieron ante todos los portavoces de los grupos parlamentarios sus actividades y objetivos en torno al polémico tema de la eutanasia.
Pániker explicó que el objetivo que perseguimos es que Cataluña sea la primera, dentro del país, en aprobar una proposición que desarrolle y regule el derecho a la eutanasia voluntaria".
En opinión de Pániker, la clave es respetar la voluntad del paciente, su derecho a una muerte digna, aspecto que el código deontológico de los médicos contempla, pero la falta de un marco jurídico claro respecto al tema crea angustia, tanto en el enfermo como en el personal sanitario".
La Asociación por el Derecho a Morir Dignamente ha centrado sus estudios en tres aspectos: la dimensión mundial que el tema ha suscitado, la creación de un testamento vital en el que toda persona puede establecer su voluntad expresa de no ser mantenido con vida por medios artificiales y extraordinarios, en caso de una enfermedad incurable y dolorosa, y por último, la actitud decisiva de los médicos y del personal sanitario.
El presidente de la Comisión de Bioética de la Generalitat, Luis Monset, anunció que el próximo 9 de abril se presentará un primer documento sobre las investigaciones realizadas.
- http://www.geocities.com/jesalgadom/eutanasia_espanol.html
93.250 pts. Licenciada en la Vida
Esto es lo que yo pienso igual que el autor del presente artículoc Dr. Vicente A. Costa.
Dentro de los debates éticos en la profesión médica, la eutanasia goza de una singular actualidad. Después de años, una gran literatura médica ha sido publicada a favor y en contra. La discusión gira alrededor de la tensión entre los imperativos éticos para aliviar el sufrimiento, particularmente en pacientes terminales quienes toman una decisión consciente de finalizar sus vidas, y la proscripción contra la participación del médico y otros profesionales de la salud en el control de una vida.
El tema no es nuevo, a finales de 1939 se encontraba en la Clínica Pediátrica Universitaria de Leipzig, dirigida entonces por el profesor doctor Catel, un niño ciego y subnormal con sólo dos extremidades. Su abuela dirigió una solicitud a Hitler para garantizarle la llamada "mercy killing" o muerte por compasión.
Hitler envió a su médico particular, el doctor Brandt, quien, tras una consulta con el doctor Catel, autorizó la aplicación en ese caso de la eutanasia.
El 18 de agosto de 1939 se dispuso la obligación de declarar los recién nacidos con defectos físicos. Tres peritos de la máxima solvencia, entre ellos el doctor Catel, decidían la muerte o la vida del niño y extendían una autorización, fundándose en el formulario de las declaraciones. Los médicos de los 21 departamentos pediátricos de Alemania habían sido instruidos verbalmente de que este escrito otorgaba la autorización para matar al niño. Se calcula en unos 5,000 el número de niños exterminados, mediante la administración de morfina o luminal. Poco después, Hitler dictaba las normas legales que legitimaban en el ordenamiento jurídico de la Alemania Nacional Socialista, la eutanasia.
Por primera vez en la historia, la autoridad política emanada de unas elecciones rigurosamente democráticas aprobaba la supresión de "vidas humanas sin valor", que permitió la puesta marcha de la llamada Acción T-4, programa nazi de implantación de la eutanasia.
Las razones de su aprobación fueron motivos supuestamente "humanitarios", muy parecidos a los que se alegan en la actualidad. Era el inicio de un vasto plan de exterminio quo arrojó un saldo de seis millones de vidas y el único precedente legal -bueno, es hoy recordarlo- las iniciativas parlamentarias que pretenden actualmente, en algunos países de Europa y América, despenalizar la eutanasia en determinados supuestos.
La eutanasia, es la terminación deliberada de la vida de un paciente en orden a prevenir posteriores sufrimientos. Es decir, se entiende como acción u omisión que por su naturaleza o en la intención, causa la muerte, con el fin de eliminar cualquier dolor.
Es bueno detenerse aquí; dado que el debate se plantea desde en equívocos y muchas veces con una terminología que oculta el verdadero carácter del acto. Así, conceptos como "derecho a disponer de la propia vida", "derecho a una muerte digna", "morir con dignidad", ocultan el intento de dignificar el suicidio y la cooperación homicida con el suicida.
El simplismo con que suele plantearse a la opinión pública un tema tan complejo, lleva a dudar del valor real de las abundantes encuestas a favor de la eutanasia que esgrimen sus partidarios, y cuyo objetivo es crear la falsa imagen de una "amplia demanda social". Como la terminología empleada es muy confusa, incluso para los entendidos, hay fundadas sospechas de que el encuestado contesta muchas preguntas tal como el encuestador pretendía. Me pregunto si no estaremos ante una campaña de marketing tendiente a crear una opinión pública favorable, técnica que en países, llámense desarrollados, ha sido muy útil en las campañas proaborto.
Ahora, analicemos los argumentos esgrimidos para su legalización:
1) La primera es la razón de la libertad o autonomía: cada persona tendría derecho a controlar su cuerpo y su vida incluso su muerte.
2) La segunda, estima que la vida del paciente puede carecer de valor según criterios objetivos: dolores insoportables, estado terminal, como irreversible, senilidad avanzada, situación de grave postración física o psíquica. Aquí la elección del paciente puede ser una confirmación del juicio objetivo, pero en el caso de que no expresara su parecer el médico o los familiares pueden interpretar en vez del paciente su supuesto deseo de no permanecer vivo en tales condiciones.
Por tanto, lo que justifica aquí el homicidio por piedad no es la voluntad autónoma del paciente, sino el presunto amor compasivo del médico.
Estas actitudes corresponden a dos visiones de la ética médica muy difundidas actualmente: la escuela de la compasión y la escuela de la autonomía. A pesar de sus diferencias, ambas coinciden en negar que la medicina sea intrínsicamente una profesión moral con principios que puedan poner límites a lo que los médicos o enfermos consideran subjetivamente más conveniente.
Vale la pena recordar aquí el juramento hipocrático por los valores éticos que encierra: "Jamás proporcionaré a persona alguna un remedio mortal, si me lo pidiese, ni haré sugestión alguna en tal sentido; tampoco suministraré a mujer alguna un remedio abortivo. Viviré y ejerceré mi arte en santidad y pureza" (siglo V a.c.)
Vale preguntarse: ¿La sociedad ha cambiado tanto como para perder esa actitud de respeto ante la vida y la muerte? ; ¿Cuál será el nuevo código de ética por el jurarán nuestros graduados? ; ¿Por qué se exalta la dignidad humana y en los hechos se le denigra? ; ¿Es éticamente neutra la profesión médica?
Según la primera escuela, la medicina es moralmente neutral y sólo se usa bien cuando se adapta a los deseos del paciente. Según la segunda escuela, lo que hace éticamente buenas las acciones del médico no es la voluntad del paciente, sino el motivo filantrópico y compasivo del doctor, no en cuanto profesional sino en cuanto ser humano.
Sin embargo: ¿Cómo se puede probar de un modo objetivo que un médico ha matado a un paciente por compasión? ; ¿Qué se entiende por sufrimientos intolerables? ; ¿Cómo se puede determinar la validez del consentimiento, cuando en el contexto emocional que rodea al paciente pueden darse distintos grados de miedo, ansiedad y depresión? La petición del paciente no es necesariamente una base firme, porque es sabido que en realidad, pedir la muerte a menudo significa algo más: puede ser una petición de ayuda y compresión ¿Quién sería el encargado de matar al enfermo? En caso de ser el médico, esto desvirtuaría la esencia de su profesión llamativamente con aquellos que por su situación, necesitan tener más confianza en él ¿Cuál es el caso límite que plantea tal recurso humanitario? Enfermos terminales, se dice en un principio, pero sus defensores ocultan sus verdaderos propósitos, ya que son partidarios de aplicar también la eutanasia a determinados enfermos no terminales; adultos con incapacidades mentales, esclerosis múltiple, paraplejía, anomalías neuromusculares, etcétera. ¿Esto no nos hace recordar alguna época pasada?
Hoy en día es necesario afirmar, que la medicina no se opone al cese del tratamiento cuando sólo sirve para prolongar la muerte, ni al uso de ciertas medidas para aliviar el sufrimiento, aunque tengan como inevitable consecuencia abreviar la vida.
Los médicos nunca deben provocar la muerte; la medicina no está para eso, aunque alguna ley lo permitiera o sea solicitado por el paciente, su familia o un comité de cuidados hospitalitarios.
Una muerte digna encuentra respuesta, no en la legalización de la eutanasia, sino en el desarrollo y difusión de cuidados paliativos, tratando de eliminar el sufrimiento y no al ser humano que sufre, compartiendo sus temores e incertidumbres, en la actitud solidaria de sus familias hasta sus últimos momentos.
Nada ni nadie puede autorizar la muerte de un ser humano inocente, sea feto o embrión, niño o adulto, anciano, enfermo incurable o agonizante. Nadie, además, puede pedir ese gesto homicida para sí mismo o para otros confiados a su responsabilidad, ni puede consentirlo explícitamente o implícitamente. Ninguna autoridad puede legítimamente imponerlo ni permitirlo. Se trata de una ofensa a la dignidad de la persona humana, de un crimen contra la vida.
Diferencia entre eutanasia pasiva y eutanasia activa.
Peter Singer en su articulo "Quitar la vida: los seres humanos", plantea dos puntos de vista a la hora de valorar la existencia o no de diferencias entre la eutanasia activa y pasiva. Peter Singer dice que no existe diferencia entre las dos formas de eutanasia antes citadas si lo valoramos desde el punto de vista de lo que se hace o se deja de hacer para conseguir un determinado fin. Por el contrario el autor dice que sí que existe una diferencia considerable entre los dos tipos de eutanasia. Singer expone, basándose en la doctrina de los actos y omisiones, la insostenible distinción entre provocar la muerte a un discapacitado mediante una acción encaminada a ello, y la omisión de una determinada acción que puede impedir la curación de un proceso leve, que provocará un agravamiento del estado de salud de este discapacitado, y acabará provocando su muerte. El autor dice que no existe ninguna diferencia entre la acción (matar) y la omisión (dejar morir), por lo tanto entre eutanasia activa y pasiva, ni siquiera justificándola con supuestas normas morales que defienden la santidad de la vida.
Singer expone la doctrina del doble efecto, en que determinados teólogos morales católicos y filósofos morales se basan para diferenciar entre los dos tipos de eutanasia antes citados, según la cual si que existe diferencia entre no dar el tratamiento necesario para prolongar la vida y poner una inyección letal, por la intención con que se realizan en ambas acciones. Estos sectores, se justifican diciendo que una acción puede tener dos efectos. Si el efecto directamente intencionado es beneficioso y no viola una norma moral absoluta, aunque el efecto secundario no deseado produzca la muerte, la acción es permisible. Así se realiza una diferencia entre efectos directos e indirectos del todo artificial, ya que en ambos casos se conoce anticipadamente el resultado de ambos efectos, con lo cual no podemos obviar la responsabilidad de lo que hacemos. Esta argumentación no está basada en un supuesto respeto de la santidad de la vida humana, sino lo que realmente pretende es encontrar una justificación oculta en la calidad de vida.
El autor realiza así mismo una comparación entre medios extraordinarios y medios ordinarios. Establece que lo que es ordinario en unas situaciones puede ser extraordinario en otras, dependiendo esta calificación de la calidad de vida del paciente que se obtiene al aplicar una medida o no. Peter Singer justifica la existencia moral de diferencia entre la eutanasia activa y la pasiva. Es diferente dejar que un enfermo muera, que ayudarle a morir. La eutanasia activa es el camino más corto a nivel humano y moral, que pretende que el ser humano muera pronto y sin dolor. La pasiva provoca un alargamiento del proceso por la no-intervención aumenta el sufrimiento para la familia y el personal sanitario.
Para Singer la pertenencia a una especie u otra no puede comportar un tratamiento peor de una con respecto a la otra. No puede tener una muerte peor un ser humano que un gato. En el caso del felino si que está claro que no hay que prolongar su sufrimiento en caso de que padezca una enfermedad incurable optando por la eutanasia activa, sin ningún cargo moral, y ¿por qué no en el caso de un ser humano?. Según Singer una vez que se ha elegido morir, deberíamos asegurarnos que la muerte se produzca de la mejor manera posible, respetando la eutanasia y evitando todo sufrimiento sin sentido. La justificación moral para impedir que una persona termine con la vida de una persona que libremente decide dejar de vivir, ya que ha llegado el momento en el que la vida nada le aporta, sino sufrimiento, es difícilmente defendible.
Sólo personas que conciben su vida como una largo vía crucis de sufrimiento para conseguir llegar a no se sabe que sitio, pueden autojustificarse para optar por la decisión de prohibir la eutanasia activa, refugiándose en la permisibilidad de la pasiva, pero de tapadillo y sin que se note demasiado. Pero ¿Cómo justificar la pasiva sino lo que se obtiene es el mismo fin?. ¿No será esto cobardía?. ¿Adoptarían la misma postura si su ser más querido estuviera sufriendo, mientras espera la llegada de la muerte de manera inevitable?. ¿Por qué tienen que imponer su peculiar modo de entender la vida personas que no la compartimos?.
Es un tema muy complejo y cada uno debe pensar y opinar sobre ello con mucho cuidado pero evidentemente existen dos corriente la católica y la agnóstica.
De ti depende escribir de una postura u otra y del valor que le des a tu vida y a la todos.

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