Es normal que tengas dudas, porque a simple vista parece que la diferencia es pequeña, pero en la práctica se nota bastante, especialmente cuando hablamos de colchones de matrimonio.
Un queen size suele medir aproximadamente 150 x 200 cm (aunque puede variar ligeramente según el país), mientras que un king size ronda los 180 x 200 cm. Es decir, la diferencia principal está en el ancho: unos 30 cm más en el king.
¿Y por qué siguen existiendo ambos si no parece tanta diferencia?
Porque esos 30 cm cambian mucho la experiencia de descanso:
- Si duermes en pareja y uno se mueve mucho, el king ofrece más independencia y espacio personal.
- Si tienes una habitación más ajustada, el queen puede ser el equilibrio perfecto entre amplitud y funcionalidad.
- Si además duermen niños pequeños o mascotas de vez en cuando, el king se agradece muchísimo.
Al final no se trata de cuál es mejor, sino de cuál encaja mejor contigo y con tu habitación.