Tenemos que establecer un marco de referencia frente a las normas de comportamiento y no cambiarlas en el tiempo o de acuerdo a las circunstancias o estados de ánimo. Este asunto de las normas es bien complicado cuando se ha tenido mucha ambivalencia en momentos anteriores. Entonces es hora de ajustar las normas y tu misma no pasártelas por encima o violentarlas. Te lo pongo en perspectiva: Mis hijos sabían que ese tema de las pataletas no era de mi agrado y que no lo permitía en la casa, que cuando decía sí ERA SÍ y cuando decía no ERA NO. Lógico que mi esposa era más flexible que yo y ellos preferían hablar las cosas con ella que conmigo, pero cuando ella les decía "pregúntenle a su padre" mi respuesta siempre era SÍ. El punto que estábamos esperando turno en el SS con un sistema colapsado, un retraso en las consultas, un calor sofocante, todos con los ánimos alterados, uno de mis hijos con la pataleta de "estoy aburrido" volvía a insistir llorando después de que mi esposa lo sacó a ver pasar los coches, comprarle un helado y consumirlo, subir y bajar en el ascensor todo con el fin de distraerlo. Me acerqué a su oído y le dije suavemente: "Te voy a dar un motivo para que llores" y de inmediato le dí una nalgada. Mi hijo dejó de respirar y ya empezaba a ponerse morado cuando volví a acercarme a su oído y le pregunté en tono todavía mas suave: ¿Quieres qué te dé otro motivo para que puedas llorar fuertemente?. De inmediato mi hijo responde "no papi". Aquí está la clave en que ninguno de mis dos hijos volvieron a hacer pataletas pues ya sabían las consecuencias de infringir una norma que ya teníamos establecida desde el hogar.