Mamá con síndrome burnout

Hola, tengo 39 años y creo que tengo el síndrome de "estar quemada". Llevo 13 años en mi trabajo como operadora de emergencias y tengo 2 niños pequeños. Justamente por la más pequeña de 11 meses estoy "disfrutando" de una excedencia de 1 año. Y pongo disfrutando entre comillas porque lo que inicialmente iba a ser todo un año para criar a mis pequeños mejor sin tanto estrés se ha convertido en un pozo del que no sé cómo saldré cuando me tenga que incorporar de nuevo al trabajo. Estoy que no puedo más. La sensación de estar a punto de reventar me levanta por las mañanas y me derrumba ya por las noches. Y es que lo malo es que sé perfectamente lo que me estresa y cuál o cuales son los motivos que me llevan a estar literalmente quemada. Lo peor es que aun sabiendo los motivos estoy entre la espada y la pared y no tengo salida salvo seguir adelante o, en el peor de los casos, reventar cualquier día de estos. Ya he tenido varios sustos como estar completamente bloqueada mientras conducía con los niños camino del colegio, o quedarme en blanco sin saber qué día es hoy (muy a menudo), tener lagunas mentales, irritabilidad, bulimia... Estoy hecha un desastre emocionalmente. Cuando tengo crisis me suelo recuperar justamente porque sé los motivos y los erradico, pero vuelvo a caer en lo mismo como un circulo vicioso del que no sé salir. Y digo "no sé salir" y a esta frase le falta la coletilla de "no sé salir sin dejar de estar a la altura y sin que mis hijos tengan todo lo que yo soy capaz de darles". Soy una persona muy exigente tanto conmigo misma como con mi entorno y todo me lo hecho a las espaldas porque los demás no están a la altura. Y aquí aparece la figura del padre. He descubierto demasiado tarde que la persona que he elegido como padre de mis hijos no está a la altura de nada, ni tan siquiera de lo más mínimo que se preste. He descubierto que es un machista de cuidado y ha utilizado la excusa de la excedencia para por fin asumir su papel de padre que trae el dinero a casa y encajarme a mí el papelón de maruja-poco valorada-quejica. Y lo cierto es que justamente soy yo la que tiene estudios superiores y un trabajo que más quisieran más de uno (no por el dinero que se gana sino por la calidad de vida que te brinda) y él sólo tiene el graduado escolar y su jornada laboral es de 12 horas en un trabajo poco o nada especializado. He intentado que mi marido asuma su labor de compartir las responsabilidades familiares y no hay manera. Yo ya vengo de vuelta de mi primer hijo que ahora tiene 5 años, donde trabajaba a turnos y arrastraba la casa y a mi pequeñito y mi marido con la excusa de sus 12 horas de jornada (que actualmente son de 8) ha asumido que la vida de padre de familia no está nada mal si tu mujer asume el papelón de madre-trabajadora-intelectual. Soy yo la que me manejo en todos los campos (por formación, por condición, por predisposición... Como quiera llamarlo) y él se limita sólo a éso, a poner límites a mi opend-mind. Ahora con el bebé noto que mientras mi mente salta como una ardilla por proyectos que me alegran el alma, mi realidad es que no tengo tiempo ni de depilarme. No me sirve organizarme porque mis objetivos en el día sobrepasan las horas que puedo físicamente abarcar y me frustra enormemente la cantidad de cosas que son imprescindibles y que no puedo atender o no puedo atender debidamente como sé hacer. Odio la mediocridad, lo somero, la desidia, .. Adoro el esfuerzo, el trabajo bien hecho, la pulcritud, el orden, la sabiduría, la honradez, el tesón... Sé que tengo que aligerar la carga pero no sé qué cosas son menos importantes que otras. Creo que la solución está en mi pareja pero siempre llego al mismo cuello de embudo: pasar como pueda este trayecto de criar niños pequeños que me atan tanto y poder liberarme y entonces recuperar mi espacio.

1 Respuesta

Respuesta
1
Asociación contra la anorexia y la bulimia en el apoyo familiar (ACABAF)
Dirección postal
C/ Reina Victoria, 21 Posterior
28980 Parla (Madrid)
Teléfono
916982917
Correo electrónico
[email protected]
Asociación Sur - Madrid Anorexia y Bulimia (ASMAB)
Dirección postal
Gran Capitán, 22-24
28933 Móstoles (Madrid)
Teléfono
916175515
Associació contra l'Anorèxia i la Bulímia (ACAB)
Dirección postal
C/Mallorca 198 pral.2a
08036 Barcelona (Barcelona)
Teléfono
934549109
Correo electrónico
[email protected]
Página web
http://www.acab.org/
Supongo que con sólo haber visto la palabra "bulimia" se habrá disparado la alarma como asociación antibulímica, ¿no? La ansiedad y el estrés me lleva a veces (muy ocasionales gracias a Dios) a comer compulsivamente como una manera de satisfacer mis frustraciones de forma momentánea. Afortunadamente me preocupa más el comer sano para mantenerme saludable y de hecho mi meta diaria es que toda mi familia coma platos de los de toda la vida hechos en casa manteniendo siempre el gran abanico de variedades que nos brinda la naturaleza y el saber comer bien. Por suerte o por desgracia soy muy buena cocinera y sólo me basta abrir el frigorífico para elaborar y nutritivo delicatessen bien presentado en plato. Lo que no tengo es tiempo y últimamente hago el sota-caballo-rey respetando ante todo lo sano. En casa nunca se hacen patatas fritas porque me molesta sobre todo el olor a aceite que te deja por todos lados y sólo las hago como algo excepcional y de festejo. Nos encanta el pescado (sobre todo el azul y a la plancha) con una tostada y aceite de oliva (como nos gusta a los de Huelva). La comida rápida simplemente no existe en nuestra rutina diaria y jamás falta fruta troceada en la sobremesa o viendo alguna peli o los dibujos. Las verduras son casi siempre de noche como hábito adquirido desde muy pequeña y los dulces suelen caducar en el armario por no tener la costumbre ni de merendarlos ni de desayunarlos. Me extraña que siendo de una asociación de este tipo no haya añadido alguna frase a mi texto. Un saludo.
Cómo evitar el burnout
Mejor prevenir que lamentar
Si el trabajador o profesional contesta negativamente a interrogantes como "¿me gusta mi trabajo?" o "¿estoy tan motivado como antes?", y si muestra síntomas como repetidos cambios de carácter y de humor, inestabilidad emocional, irritabilidad o aislamiento social, entre otros, lo más probable es que haya que comenzar a buscar soluciones para evitar males mayores. Lo que a la vista del profano sólo son matices propios de cualquier actividad laboral, pueden devenir, si no se toman las medidas adecuadas, en un progresivo ocaso profesional del trabajador y en una merma evidente de su calidad de vida, síntomas inequívocos de la aparición del burnout.
Como se trata de una patología de carácter psicológico, las estrategias para evitarlo han de incidir sobre el propio paciente, sus relaciones interpersonales en el ámbito laboral y sobre la organización a la que pertenece, tal y como certifica Rubén González Olivera, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital de Santiago en Vitoria.
En el plano individual, las estrategias adecuadas para minimizar los efectos del burnout pasan por detectar y atacar las fuentes de estrés. Al respecto, Pedro Gil-Monte, de la Facultad de Psicología de la Universidad de Valencia, señala en uno de sus libros -Desgaste psíquico en el trabajo: el síndrome de quemarse- que "se hace necesario el entrenamiento en la solución de problemas, en la asertividad y en el manejo del tiempo".
En este sentido, los facultativos recomiendan actuaciones sencillas como olvidarse de los problemas laborales fuera del trabajo, llevar a cabo prácticas de relajación, parar y desconectar en pequeños descansos a lo largo de la jornada laboral y, sobre todo, trabajar bajo objetivos cuya consecución sea factible. Sin embargo, cuando la enfermedad ha superado sus primeros estadios y las estrategias reseñadas nada pueden hacer por acotar su desarrollo, los especialistas pueden llegar a aconsejar que sus pacientes abandonen el trabajo, siempre y cuando éstos demuestren ser incapaces de reconducir sus sensaciones en sus respectivos centros laborales y su salud física o psicológica se vea en serio peligro o muy dañada.
Tampoco es desdeñable fortalecer los vínculos interpersonales del paciente, tanto en lo personal como en lo profesional, ofreciendo el apoyo necesario y fomentando sistemas de trabajo en equipo, con prácticas de liderato adecuadas a cada circunstancia. Por último, es conveniente no olvidar, tal y como explica Gil-Monte, que dentro de las organizaciones y empresas se deben estudiar planes para crear un ambiente de trabajo adecuado. En este sentido, los responsables de dichas estructuras no deben crear falsas expectativas al profesional. Por el contrario, los expertos señalan conveniente apoyar una comunicación constante, establecer roles delimitados y concretos, adecuados para las capacidades de cada profesional, e instaurar sistemas de recompensas laborales
Soluciones sencillas y prácticas
Por lo dicho hasta ahora, es obvio que ciertos comportamientos, como la escasez de medios físicos y humanos en las empresas, están de más. Otras circunstancias propias de la vida laboral, como el trabajo en turnos, el trato continuo con usuarios problemáticos o con la enfermedad y la muerte -en el caso de los profesionales de la salud- o la ausencia de autonomía en la toma de decisiones, contribuyen al desgaste profesional.
Sea como fuere, parece evidente que hay que tener en cuenta una serie de consideraciones para evitar y paliar los efectos del burnout. Estas son algunas:
Es necesario analizar las condiciones laborales de cada profesional y comprobar cuál es la sensación de estrés que sienten éstos.
En las organizaciones y empresas conviene fomentar puestos de trabajo de calidad.
Los sistemas de trabajo en equipo ayudan a delimitar las competencias de cada profesional y ayudan a evitar los síntomas de quemazón.
Cada trabajador o profesional puede mejorar la organización de sus respectivas agendas o gestionar de forma coherente su tiempo de trabajo.
Los expertos recomiendan evitar cargas de trabajo acaparadoras.
No se puede olvidar que el síndrome de burnout es una dolencia psíquica reconocida por la legislación laboral actual. Esta patología se puede considerar como la fase avanzada del estrés laboral, de ahí la importancia de desarrollar las estrategias mencionadas para evitar su aparición. Los expertos buscan sus orígenes en los desequilibrios que se pueden dar entre las perspectivas laborales del individuo que la padece y la realidad del trabajo diario. En este sentido, Pedro Gil-Monte define esta enfermedad como "una respuesta al estrés laboral crónico, que se manifiesta con actitudes y sentimientos negativos hacia las personas con las que trabaja y hacia su propio rol profesional". Todo ello deriva en cansancio físico y, sobre todo, mental, según matiza Rubén González.
Este síndrome se manifiesta habitualmente en sentimientos de desamparo, fracaso e impotencia, baja autoestima, inquietud y falta de concentración e, incluso, comportamientos paranoides con compañeros de trabajo, clientes o familia. En el plano físico, las consecuencias de esta patología son el cansancio, los dolores osteomusculares, cefaleas, insomnio y alteraciones gastrointestinales y taquicardias, entre otros. Por último, la conducta del individuo también puede sufrir alteraciones con consumos abusivos de café, alcohol, fármacos o drogas, absentismo laboral, bajo rendimiento y conflictos interpersonales.
Factores de riesgo sobre los que actuar
Esta dolencia está íntimamente ligada al ámbito laboral y puede tener consecuencias graves si no se toman las medidas adecuadas para atajar su desarrollo. El síndrome de burnout es susceptible de aparecer en profesionales de organizaciones de servicios que trabajan en contacto directo con sus 'clientes'. Tiene especial incidencia en los ámbitos relacionados con la salud, la educación y similares.
Por lo tanto, se hace imprescindible repasar los baremos que determinan la calidad laboral que se da en cualquier organización empresarial, ya que una mala planificación de la misma redundará negativamente en la propia organización, con la aparición de fenómenos como el absentismo laboral, una menor productividad y una disminución de la calidad. Precisamente, esa es una de las circunstancias que deben evitarse, ya que el propio Gil-Monte reconoce que "el síndrome de burnout es un mecanismo de autoprotección frente al estrés generado por la relación continua entre profesional-cliente y profesional-organización".
Es evidente que no todos los profesionales están expuestos de la misma forma a esta patología. De hecho, hay una serie de factores que pueden azuzar la aparición y desarrollo de los síntomas descritos con anterioridad: la edad, la experiencia en el desarrollo de la labor profesional, el sexo o las cuestiones familiares. Por ejemplo, la habitual y vocacional existencia de sentimientos de idealismo lleva a los profesionales a implicarse en exceso en los problemas de los usuarios. Por ello, se sienten culpables por los fallos que se puedan dar, hecho que derivará en la aparición de bajos sentimientos de realización personal en el trabajo y un alto grado de agotamiento emocional.
Mira esta página web
Links
http://www.consumer.es/web/es/salud/psicologia/2003/12/15/92594.php?page=3
Factores de riesgo sobre los que actuar
Esta dolencia está íntimamente ligada al ámbito laboral y puede tener consecuencias graves si no se toman las medidas adecuadas para atajar su desarrollo. El síndrome de burnout es susceptible de aparecer en profesionales de organizaciones de servicios que trabajan en contacto directo con sus 'clientes'. Tiene especial incidencia en los ámbitos relacionados con la salud, la educación y similares.
Por lo tanto, se hace imprescindible repasar los baremos que determinan la calidad laboral que se da en cualquier organización empresarial, ya que una mala planificación de la misma redundará negativamente en la propia organización, con la aparición de fenómenos como el absentismo laboral, una menor productividad y una disminución de la calidad. Precisamente, esa es una de las circunstancias que deben evitarse, ya que el propio Gil-Monte reconoce que "el síndrome de burnout es un mecanismo de autoprotección frente al estrés generado por la relación continua entre profesional-cliente y profesional-organización".
Es evidente que no todos los profesionales están expuestos de la misma forma a esta patología. De hecho, hay una serie de factores que pueden azuzar la aparición y desarrollo de los síntomas descritos con anterioridad: la edad, la experiencia en el desarrollo de la labor profesional, el sexo o las cuestiones familiares. Por ejemplo, la habitual y vocacional existencia de sentimientos de idealismo lleva a los profesionales a implicarse en exceso en los problemas de los usuarios. Por ello, se sienten culpables por los fallos que se puedan dar, hecho que derivará en la aparición de bajos sentimientos de realización personal en el trabajo y un alto grado de agotamiento emocional.

Añade tu respuesta

Haz clic para o

Más respuestas relacionadas