¿El uso de un collar eléctrico para el adiestramiento canino es adecuado?

Tenemos dos perros, uno de ellos es un bichón maltés de casi 10 años que sufrió cierto abuso hace siete, lo cual le hizo bastante miedoso, inseguro y dependiente. Además, al comienzo, cuando más sensible estaba, a penas se dejaba tocar y si le tocabas en alguna parte que le hiciera sentir vulnerable (en el pecho, por algún motivo o el cuello), te mordía (fuerte, llegaba a hacerte sangrar) y se iba corriendo a alguna esquina o debajo de algo (temblando, de miedo supongo). Con tiempo, paciencia y mucho cariño conseguí revertir aquello en, diría, al menos un 80%: el perro ahora sigue siendo miedoso e inseguro y gruñe, pero no muerde y si lo hace, lo hace sin apretar, como marcando con los dientes (aunque a mí ni si quiera eso, me deja manipularle como quiera y si se pone agresivo con que diga su nombre o un "no" de forma severa se detiene por completo, aunque a veces cuando le intento levantar se queja a la mínima presión, lo cual podría achacarse a la edad).

La cosa es, y perdón por la chapa, que una de esas inseguridades la proyecta hacia la puerta, ladrando en demasía y alterando consecuentemente a mi otra perra (sé que es normal que ladren, pero el problema es que es excesivo y le produce mucho estrés a mi madre, que es enferma oncológica y tiene que descansar).

Mi madre decidió contratar a una adiestradora que, ya desde el teléfono, recomendó el uso de un collar eléctrico. Cuando se lo pusimos, con ella presente y tocamos nosotros la puerta, se activó el collar y en el segundo o tercer nivel (de seis) hizo que se pusiera a chillar como loco, se escondió entre mis piernas pero como vio que no servía de nada, se dirigió a las puertas cerradas de las habitaciones, saltando contra ellas y, finalmente, se escondió debajo de un tenderete que tenemos en la sala, debajo del cual no quiso salir y tuve que forzarle. Generalmente, para saber si es probable que nos muerda, le toco suavemente el cuello para percibir su tensión muscular y he de decir que no era tan alta como en otros casos. También observé que su comportamiento fue más de estar alterado, de estar muy activo, saltando y moviéndose a todas partes, como si tuviera energía conservada de hace un par de días, más que de estar asustado. Uno de los días se escondió, después de terminar la sesión, debajo de la cama y no quiso salir. Al rato volví a entrar en la habitación y estaba encima de la cama, calmado.

La adiestradora dijo que el collar no podía hacerle daño y que los perros son muy dramáticos (dice que ella ha probado niveles superiores y que no se siente nada, lo cual no niego, pero su masa es 12 o 15 veces la de mi perro: cuantos más átomos, mayor repartición de la energía eléctrica entre estos, menor energía absorbida individualmente, menor daño), lo cual sí puede ser cierto, pero el problema principal que yo veo, sin ser un experto, es la repercusión psicológica (y de activación fisiológica) que pueda generarle, en base a los acontecimientos pasados que modificaron ciertas predisposiciones neuronales y activaciones hormonales. No parece entender mi punto de vista. Admito, sin embargo, que el perro sí que se queja de más cuando está ante una situación incómoda para él, es posible que le haya sobreprotegido en mi proceso de revertir ese trauma que tuvo, es posible que realmente el collar no le esté haciendo tanto. Pero nada de esto lo ha valorado ella, la adiestradora, y es lo que me preocupa en realidad, que no valore mínimamente el significado para el perro de estímulos presentes que tengan un valor establecido en el pasado y que el collar haga más bien que mal (de hecho, a veces mis dos perros se pelean, peleas de las cuales siempre sale ganando el pitbull, claro, y muchas veces ante la activación del collar, el bichón se aleja de la perra y le observa desde debajo de una mesa que tenemos en la cocina). Sin embargo, con mi otra perra (un pitbull americano de 20 kilogramos, cuatro veces más pesada que el bichón, que pesa 5 kilogramos) el collar no le funciona porque no lo siente, por lo que esta chica ha traído uno propio que se activa con un mando a distancia y que tiene 100 niveles (aunque no sé qué significa y tampoco sé cómo se reparten las descargar en cada nivel, es decir, no sé si reparte en ambos collares 200 voltios o si tienen diferente voltaje), incluso este parece sentirlo muy poquito, siente lo justo para callarse y hacer un ligero gesto, intentando entender qué ha sido lo que ha pasado y de dónde viene, aunque pesa más que el bichón y tiene un cuello del tamaño de un cañón, a parte de ser increíblemente osada, lo cual la hace única.

La verdad es que no sé qué esperar, me da miedo causar más daño que otra cosa y me gustaría recibir una segunda opinión con lo expuesto en esta publicación, que he intentado que sea totalmente objetiva. Si la adiestradora al menos se comunicara más y predijera los comportamientos esperables de los perros, al menos eso me transmitiría tranquilidad porque significaría que la situación fue estudiada en su momento, pero lo que yo percibo es descontrol. Encima, sus soluciones para los dos problemas principales: el timbre y que tiren mucho de la correa en la calle, son el uso de un collar eléctrico y un cordino, respectivamente. Es la primera profesional que puede ser sustituida por dos accesorios, y no sé si eso merece mi confianza.

Además el problema mayor es que mi madre (quien decide) ha pagado 190 euros por adelantado (más los 70 euros del collar), lo cual hace que se convenza de que la inversión ha sido adecuada (se percibe en el sobrepositivismo en su lenguaje, porque le conozco muy bien), evaluando la situación desde un punto de partida condicionado, y ni si quiera sé si es dinero podríamos recuperarlo e invertirlo de otra forma (si se diera el caso), lo cual dificulta que se retracte.

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Respuesta

El problema aquí, es que usted ha olvidado, SON PERROS, son animales, y no niños ni personas.

Usted esta confundiendo, a sus perros como si fueran hijos, cuando no lo son, son unicamente compañeros de manada, su sentimentalismo le ha nublado el juicio, no digo sea malo, amar a nuestro amigo peludo.

Pero no debe olvidar, ellos son sus subordinados, y usted es su líder, ellos están a su cargo, y usted es quien manda nada más.

Cuando de ordenes se habla, debe mirarse la relación, la cadena de mando, desde esta perspectiva, lo mismo para cualquier otra situación en la vida, de lo contrario suceden imprevistos, como causarle depresión e incluso insubordinacion, perdida de liderazgo y desconfianza, es más medite esto ultimo, presiento es el problema de todo este asunto.

Me encantaría tomarte la palabra, pero es que no has dicho absolutamente nada, agradecería que reescribieras tu comentario bien relacionado con lo que he expuesto. Eso o te has confundido de pregunta.

Saludos.

En resumen, sus perros, son animales, y como tales, no debe andar en sentimentalismos, el collar eléctrico les ayudara a obedecer, pero en caso de no querer utilizar collares eléctricos, otra opción es utilizar collares de adiestramiento tipo ahorcadores de gancho metálico, para corregir esos malos comportamientoa en su mascota.

Buendia .l .l

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