Control de grupo

Soy docente de español en secundaria desde hace apenas tres meses. Tengo experiencia más en bachillerato así que me está costando mucho tener un buen control de mis grupos, se dispersan, se distraen. Me lleva mucho esfuerzo y tiempo ponerlos a trabajar, sé que están en una edad difícil, pero de verdad que me está costando bastante.
     En el colegio tienen una ideología en la que no puedo castigarlos, así que he optado por tratar de motivarlos de alguna forma pero no ha funcionado. Tengo miedo de que me tomen la medida y después ya no pueda hacer nada para mejorar la situación.
    Sé que cada grupo es distinto y que cada profesor tiene sus métodos pero me gustaría algún consejo.

2 Respuestas

Respuesta

Pues te tengo buenas noticias.

Es más fácil manejar pequeños que adolescentes.

Con los grandes seguramente la razón es en la que te mueves para organizarlos, saben que una orden es una orden y saben tomar mejor sus propias decisiones.

Bueno, los pequeños no funcionan así, funcionan con la EMOCIÓN, y debes ayudarles a tomar decisiones, tienes que mostrarles las razones de cada cosa, la posibilidad de elegir y las consecuencias de cada elección (algunas de ellas son los castigos).

PARA TENER SU ATENCIÓN, sencillo, los niños siguen a sus compañeros, notarás que hay unos pocos que tienden a ser imitados por el resto del grupo, ya identificados te conectas con ellos, el resto del grupo, si está en otra cosa, se dará cuenta de esa nueva interacción y querrá seguirla.

Ejemplo: Los que te presten atención y ojalá algun líder, cruzan mirada contigo, en ese momento les propones un juego, "a cada que lanzo el borrador al aire, ustedes aplauden" lo lanzas y ellos van a querer seguir el reto... inmediatamente el resto del grupo se fijará en lo que pasa y, al ser divertido, querrán jugar, en segundos todo el grupo está haciéndolo.

Luego de tener su atención el siguiente paso es dar las reglas de tu clase, se recomienda que las hagan en un cartel siempre visible para todos, pocas, no muchas, y también las consecuencias posibles, tómate una clase para eso, no pierdes el tiempo y a la larga lo ganas. Como profesor, no es el contenido el que está encima de la relación de la clase, al contrario, primero la buena relación del aula y luego el contenido.

Teniendo las reglas y las consecuencias de romperlas, no olvides tener siempre en cuenta el estímulo positivo CUANDO CUMPLAN CADA REGLA, eso es más importante que aplicar sanciones. Porque si se sienten "reconocidos" cuando hacen algo bien, seguro estarán cada vez más lejos de no querer fallar a la regla.

Tienes que aprenderte canciones, obsérvalos en su descanso para ver qué juegan y cómo se comportan, cada grupo es único y tiene su estilo para ser manejado, lo único que te sirve es CONOCERLOS y eso lo haces observándolos cuando no están en tu clase.

Cánticos y pequeños juegos como el del borrador (que no debe durar más de 2 minutos) son el insumo a la mano, apréndete varios, o varíalos.

El principio en esas edades es que la mente no puede estar concentrada por más de 25 minutos seguidos, es decir OBLIGATORIAMENTE debes hacer pausas de dos o cinco minutos, no tienes que romper con el tema, puedes hacer un juego con el tema, así lo dejas más grabado

Otro principio es que tú eres el líder, no puedes perder la paciencia y debes hacer cumplir siempre las reglas, no importa si el más juicioso las rompe, no tengas preferencias, aplica y ya.

No los excluyas del aula, cuando sacas a un niño del aula estás dejando el mensaje que lo rechazas a él y no sus actos.

Lo mejor para mantener al margen al más indisciplinado es convertirlo en tu AYUDANTE, seguro es así porque tiene mucha energía, porque requiere control permanente o porque quiere hac

Respuesta
1
Como tu bien dices, cada grupo y cada profesor es diferente. Que estés en un colegio en el que se buscan formas de enseñar sin castigar a los alumnos es una gran suerte. Es el tipo de exigencia que nos lleva a crecer como persona y como docente. Nos aleja de la condición atávica de enseñar como nos enseñaron y nos lleva a enseñar como nos enseñaron a enseñar.
Cuando nos enfrentamos a estas circunstancias juega un papel muy importante nuestro bagaje emocional, y es un momento vital muy enriquecedor emocionalmente. Te harás, necesariamente, más fuerte emocionalmente y a la vez más sensible a las emociones ajenas.
Y ahora, aquí, mi receta mágica. Desde el/la alumn@ más rebelde al/la más callad@ y obediente, todos necesitan amor. También comprensión y seguridad, esto viene después, poco a poco según se van sintiendo queridos. Es lo que buscamos siempre y especialmente en este tránsito inseguro por la adolescencia.
Vale, muy bonita la receta, y ahora ¿cómo se aplica?. ¿Voy y los lleno de besos? No necesariamente, no es exactamente lo mismo el amor que el cariño. Y el amor lo sentimos cada uno de diferente manera. En mi experiencia, no es tan necesario ser efusivo siempre con todos, es suficiente con amar a cada alumn@ en tu fuero interno y, a partir de ese amor, darles en cada momento lo que necesitan. Que nuevamente queda muy bien así, escrito, pero no es tan fácil saber qué y como aplicarlo. Y también los hay refractarios al amor, aunque no en el largo plazo. Cuando l@s adolescentes se sientan amad@s, cuando a nivel intuitivo vayan captando que su profesora quiere lo mejor para ell@s (y esto lo captan), irán jugando su rol y poniendo de su parte.
Sin dejar de ser exigente contigo misma, date también permiso para equivocarte.
También te recomiendo un libro, que he visto que te gustan, :-) Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, de Stephen R. Covey. Tal vez ya lo has leído. Este libro conceptualiza muchos aspectos de los vínculos emocionales, te será muy útil en este aspecto.
Puedes ponerte en contacto conmigo, si lo deseas, a través de mi página web:
www.activandopotenciales.es
Un abrazo y espero que todo vaya bien con tu nena. Por cierto, hay algo que todavía va a influir más en tu hija que la música de Mozart. Es tu voluntad de que se desarrolle plenamente. Ánimo.

Añade tu respuesta

Haz clic para o

Más respuestas relacionadas