Mal comportamiento escolar.

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Se trata de un niño de 6 años (1º de Primaria). Fuera del colegio no muestra ninguna conducta anómala ni siquiera en compañía de los mismos compañeros de clase. Sin embargo en el colegio muestra cambios bruscas de humor, baja autoestima y, en ocasiones, conflictos con sus compañeros (peleas, fastidios, etc).
Es muy inteligente pero requiere atención permanente del profesor para que trabaje o para que su actitud en clase sea la adecuada. Este es su primer año en el nuevo colegio y en el anterior mostró el mismo problema durante el primer curso (en los dos siguientes su comportamiento mejoró, aunque no llego a ser totalmente el correcto).
¿A qué podría deberse este problema?
Experto
El mal comportamiento en el aula es un problema cada vez más frecuente.

El alumno presenta problemas de actitud en el aula, tiene actitud provocadora, falta de motivación y rebelión ante las normas y ante la figura de profesor. Presenta graves problemas de aprendizaje, como la repetición del curso, debido a unos patrones de conducta incorrectos.

Nos vamos a centrar en sus problemas de conducta, no en su persona, y en conseguir mejorar su actitud dentro y fuera del aula. Para ello es necesaria la colaboración entre la escuela y la familia. Esta colaboración es sumamente importante si se quiere conseguir resultados positivos.

Aspectos a tener en cuenta:

1.- Que los alumnos imitan el comportamiento de los adultos, por lo que para conseguir un comportamiento adecuado, nosotros debemos ser un ejemplo para él.

2.- Concretar el comportamiento: resumir lo que el alumno debería de hacer preferentemente en términos positivos: "Céntrate en tu trabajo, acaba tus deberes y permanece en tu sitio". Dando estas instrucciones con voz firme y sosegada, poniendo un "punto final" al concluir la frase.

3.- Enseñar soluciones alternativas a los conflictos: trabajar distintos tipos de pensamiento (ponerse en el lugar del otro, consecuencias y causas de una conducta,...), manteniendo charlas individuales con el alumno, conversando sosegadamente, con una relación cordial sin intimidación (hora de tutoría, Plan de Acción Tutorial).

4.- Los elogios por los avances del chico deben de ser concretos, adecuados e inmediatos. Lo que aumenta la probabilidad de que esta conducta se interiorice y generalice.

5.- En caso de castigar al alumno tener en cuenta que:

* Si se usa el castigo demasiado a menudo, el chico se habitúa y deja de ser eficaz.

* Castigar tan pronto como sea posible después de la mala conducta.

* No hay que amenazar con castigarle y luego no seguir adelante, pues la próxima vez no nos tomará en serio.

* La falta de consistencia y las amenazas vanas conducen a la mala conducta que se convierte en más firme y resistente al cambio.

* Tener siempre en cuenta que el castigo continuado produce saciación, con lo que deja de ser eficaz.

* Los castigos a que nos referimos aquí se tratan de las pérdidas de refuerzos, como la pérdida del recreo, de gratificaciones, responsabilidades, actividades preferidas,...

6.- Entre los reforzadores que podemos utilizar están los sociales (elogios,...), materiales (juguetes, golosinas...), actividades (ver TV,...) O fichas. El refuerzo puede emplearse con el resto de la clase, para afianzar conductas y actitudes que se estén trabajando con el alumno y ampliar al resto de la clase.

7.- Tener en cuenta que el prestar atención a un alumno/a puede convertirse en un fuerte reforzador. Debemos tener cuidado en el uso involuntario de algunos reforzadores, como las reprimendas.

8.- Un modo eficaz de eliminar comportamientos específicos (malas miradas, hablar sin permiso,...) es simplemente ignorarlos. Ignorar el comportamiento consiste en no hacer el mínimo caso a conductas que desagradan y al mismo tiempo prestar atención y hacer comentarios de las conductas positivas que agradan, sobre todo en compañeros cercanos al transgresor. Por ejemplo, si el chico habla sin permiso en una asamblea, se le ignora totalmente que habla y nos dirigimos a alguien cercano a él diciéndole: "me gusta, Juanito, que estés en silencio cuando Angel nos explica sus ideas,..."

9.- Tener en cuenta la importancia de un ambiente relajado y tranquilo, ya que los entornos tensos, alborotados y desestructurados aumentan la tensión del alumno. Reflexionar sobre qué podemos hacer para tener un entorno de aula tranquilo y relajado.

Estas orientaciones son para tenerlas en cuenta tanto en el centro escolar como en el ambiente familiar. Es importante la coordinación y el diálogo entre ambos.

Tener en cuenta también que al iniciar un programa de modificación de conducta, sus resultados no son inmediatos, pudiendo haber inicialmente un incremento de la conducta no deseada.

Es fundamental llevar un registro de las conductas del alumno. Los registros que lleva a cabo la profesora en el aula, pueden ser enviados a su familia para que ésta recompense los avances y felicite al chico o retire actividades agradables para él en el caso de que sean conductas negativas. La forma de utilizar los registros debe ser un estímulo para incrementar actitudes y conductas adecuadas y hacer un seguimiento del alumno.

También te aconsejo que tomes este ejemplo para la solución de problemas:

Darse cuenta de que hay un problema.


Los sentimientos negativos son el primer indicador de que hay un problema: ira, preocupación, tristeza, etc.

Ejemplo: Siento una gran preocupación por mis relaciones con mi hija.



Pararse y pensar. Decidir cuál es el problema.


Tan pronto como detecte el problema, párese y piense, salga de la situación (física y mentalmente) y decida cuál es el problema: El problema es que no me llevo bien con mi hija.



Decidir un objetivo (lo que quieres que ocurra):


¿Qué es lo que deseo de esta situación?. Quiero llevarme bien con mi hija, que nos respetemos y nos sintamos felices.





Pensar en la mayoría de soluciones posibles:


A) Mantener siempre la calma. Dejar de gritar o reñirle suceda lo que suceda. Intentar dialogar y llegar a acuerdos.



B) Hablarle en lugar de criticarle. Abrazarla o decirle algún cumplido de forma espontánea dos o tres veces al día. Es más importante para mí tener unas buenas relaciones con mi hija que hacerle cumplir con sus obligaciones cada día.



C) Hablar con ella al menos una vez al día interesándose por sus estudios, problemas...



D) Contarle mis problemas y pedirle ayuda.



Pensar en las consecuencias de cada solución (lo que ocurriría si las intentase):


A) Habrá más tranquilidad



B) Sentirme apreciada por mi hija.



C) Tendremos un mayor acercamiento. También puede negarse al diálogo, por lo que mantendré la calma y seré paciente.



D) Podrá sentirse partícipe y protagonista de las decisiones que se toman en casa.







Escoger la mejor solución:
Empezar por la más sencilla o con la que se piensa que va a salir bien.





Hacer un plan paso a paso para llevar a cabo la solución:




















Espero haberte ayudado, recibe un cordial saludo y no olvides puntuarme.
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Gracias. Aportas datos muy interesantes. Posiblemente más adelante te concretare más algunos datos. Saludos.