Debes identificar las causas reales por las que estás así, cuando logres hacerlo entonces deberás buscar las estrategias para cambiar. Es posible que estés pasando por depresión crónica o se han acumulado situaciones en tu entorno que no has podido enfrentar con éxito. ¿Has pensado hablar con un psicólogo? Por otro lado, puede que reconociendo tu necesidad espiritual pueda ayudarte a mejorar. Me refiero a entender el significado de este principio: “Felices son los que tienen conciencia de su necesidad espiritual” (Mateo 5:3). ¿Cómo nos ayuda ese principio? Jesús dio a entender que todos tenemos por naturaleza una necesidad espiritual. Necesitamos saber las respuestas a preguntas como: ¿Por qué estamos aquí? ¿Por qué hay tanto sufrimiento? ¿Le importamos a Dios? ¿Hay vida después de la muerte? Solo así es posible tener una vida con sentido. Jesús sabía que la única fuente confiable a la cual acudir por respuestas es la Palabra de Dios. En una oración a su Padre, dijo: “Tu palabra es la verdad” (Juan 17:17). ¿Puede la Biblia satisfacer nuestra necesidad espiritual? He comprobado que sí y mucho. Es cuestión de apartar de 5 a 10 minutos diarios y leerla meditando en cómo aplicarla en nuestra vida. Por ejemplo, un consejo que da a los padres para la crianza de los hijos es lo que dice en Proverbios 22:6..." Educa al niño en el camino por el que debe ir, y no lo dejará ni siquiera cuando llegue a viejo".
¿Ofrece este proverbio inspirado una garantía de éxito? No necesariamente, pues los hijos tienen libre albedrío, y cuando crezcan tomarán sus propias decisiones. Pero el versículo sí ofrece a los padres una garantía amorosa. ¿Cuál es esta?
Si educamos a nuestros hijos de acuerdo con las normas bíblicas, estaremos creando las circunstancias más favorables para obtener un resultado maravilloso: verlos convertidos en adultos felices, realizados y responsables. Así que al dedicar todo el esfuerzo posible a preparar, proteger y dirigirlos. Nunca lo lamentaremos.