Epilepsia y drogas

Tengo un familiar lejano que padece epilepsia atonica con crisis de desvanecimiento, desorientación etc, asimismo padece una dependencia a los ansiolíticos-tranquilizantes: lexatin, rivotril, lorazepan y otros que no recuerdo, habiendo llegado por lo que sé a tomar dosis altísimas de estos compuestos y no admitiendo tener más problema que con uno solo, para conseguir sus fines utiliza el chantaje emocional y usa los desvanecimientos y ausencias a su gusto, el problema que tenemos es que aunque comenzamos a distinguir cuando lo representa no podemos estar seguros.
Me gustaría saber los síntomas más apreciables y de difícil simulación de esta enfermedad para que no le resulte muy fácil utilizar la enfermedad para mantener su adicción. También me gustaría saber hasta que punto estas sustancias son necesarios y compatibles con la medicación propia de esta enfermedad...
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Planteas un difícil y trascendente dilema.
En principio describes un paciente que está diagnosticado de una forma concreta de epilepsia.
Cuentas también que recibe o se autoadministra (no precisas muy bien eso) una serie de fármacos cuyo uso, por lo visto, ella justifica aduciendo que son necesarios para el control de su epilepsia.
Por último planteas de forma indirecta una posible simulación y manipulación de los episodios epilépticos para conseguir la medicación de la cual haría un uso indebido.
En primer lugar quisiera remarcar que la adicción a sustancias (drogas, medicamentos, o lo que sea) no deja de ser una enfermedad. Por tal razón se debe ser comprensivo, tolerante y compasivo con quienes sufren este tipo de problemas. Debemos considerar siempre que el paciente es un individuo adulto y con capacidad de decisión, pero no podemos esperar de él un comportamiento racional en ese aspecto por mucho que a nosotros nos parezca todo muy evidente y su comportamiento autodestructivo. Una de las razones por las que los adictos suelen rechazar la ayuda es porque no quieren sentirse juzgados y tienen verdadero pánico a verse solos frente al duro trago de superar la abstinencia. Ahora bien, eso no quiere decir que no se deba ser claro, realista y firme.
La verdad es que las formas atónicas de epilepsia son bastante infrecuentes y suelen aparecer en determinados síndromes epilépticos muy característicos. Ahora bien, no podemos dar por supuesto que los episodios no sean verdaderas crisis epilépticas. Incluso, aunque no fueran crisis epilépticas, existen multitud de enfermerdades en las cuales se pueden sufrir episodios de pérdida de conciencia de breve duración con atonía muscular y difíciles de distinguir de crisis epilépticas en ocasiones y, por lo demás, totalmente fuera de la voluntad del sujeto que los sufre. De hecho, el consumo de dosis altas de ansiolíticos como los que describes puede generar o favorecer pérdida o disminución del nivel de conciencia de forma episódica.
En general los medicamentos del grupo de las benzodiazepinas, como los que describes, poseen propiedades antiepilépticas. Ahora bien, su uso como terapia continuada por vía oral es bastante limitado. El rivotril se ha empleado en determinadas epilepsias mioclónicas, rara vez ausencias o espasmos infantiles, pero como monoterapia (es decir, sin asociar antiepilépticos de otros tipos) su uso no es habitual. Lorazepam se ha empleado (pero no por vía oral, y más en América que en Europa) como tratamiento de urgencias en epilepsia pero no por vía oral como terapia de mantenimiento. El lexatín, por lo que yo sé nunca se utiliza como antiepiléptico. Por lo tanto el estado de sus pérdidas de conciencia, sean epilépticas o no, en principio no justificarían más que la administración de Rivotril solo o asociado a antiepilépticos de otro tipo, pero no tiene mucho sentido administrarlo con otras benzodiazepinas como vuestro familiar os requiere. Al menos en cuanto a la epilepsia creo que podéis dudar de tal necesidad (excluyendo en principio el rivotril que sí podría ser necesario en caso de existir epilepsia). Pero sed muy cuidadoso antes de decidir por vuestra cuenta retirar cualquier terapia, pues la retirada súbita e inadecuada de fármacos puede ser muy peligrosa, más aún en epilépticos. En todo paciente epiléptico y más aún si se sospecha abuso o mal uso de fármacos se deben efectuar determinaciones periódicas de niveles sanguíneos de fármacos. De este modo se podría comprobar si a las dosis que vuestro familiar utiliza mantiene niveles terapéuticos o bien ella los ingiere para alcanzar dosis superiores e innecesarias en cuanto a la enfermedad que podría motivar su uso.
Por último, para conocer si un paciente manifiesta pseudo-crisis epilépticas es conveniente realizar una telemetría y/o registro video-eeg de larga duración. Así se puede cotejar si los episodios que la paciente relata se acompañan de modificaciones del EEG correspondientes a crisis epilépticas o no. Si se consigue registrar episodios de supuesta "atonía" y no se detectan cambios típicos del EEG se puede confirmar la pseudocrisis con gran seguridad. Ahora bien, las pseudocrisis son muy frecuentes en epilépticos (sobre todo en niños) y se debe ser muy muy cuidadoso a la hora de extrapolar los hallazgos de las pruebas a lo que sucede en la vida diaria, pues corremos el riesgo de infravalorar verdaderos episodios epilépticos. Que un paciente simule crisis no quiere decir que nunca las sufra; esto se debe tener muy en cuenta.
Por último, cualquier duda acerca de medicación debe ser consultada con el médico pertinente. Nunca se deben instaurar ni retirar terapias "motu propio" y menos las de este tipo.
Muchas gracias por su respuesta.
Después de machaconear hemos conseguido que reconozca su problema y hemos logrado que se ponga en manos de un especialista que ha dictaminado lo que debe tomar y lo que no, que coincide en lo que respecta a los ansiolíticos en lo que me dice, con respeto al fingimiento de las crisis: hemos decidido considerar cualquiera de ellas como real ante la imposibilidad de distinguirlas, cosa que usted me ratifica como muy difícil por no decir imposible, ahora la controla el especialista cada quince días, la medicación y su vida cotidiana es controlada por sus padres por lo que creo que la cosa esta bien encaminada, ahora le toca a ella lo difícil aunque creo que ha dado un gran paso reconociendo el problema...
Es muy gratificante que haya personas como usted dispuestos a ayudar a desconocidos en sus problemas de forma altruista, muchas gracias por su amabilidad, un abrazo.

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