¿Cómo dejar el consumo de cocaína?

Hola, quisiera saber como puedo ayudar a mi novio ya que me acabo de enterar que consume cocaína desde hace 5 años, el ahorita tiene 21 y me preocupa mucho porque no puede dormir casi nada y tampoco quiere comer, no creo que quiera ir a un centro de rehabilitación o algo así por eso quiero saber que puedo hacer yo, dice que si la quiere dejar y si podría pero he oído que es malo dejarla de golpe después de tanto tiempo. ¿Qué puedo hacer?

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No es malo dejar la cocaína de golpe. Es más, es lo que debe hacer, dejar de consumir inmediatamente y buscar ayuda profesional. El síndrome de abstinencia de la cocaína consiste en sueño, hambre y muchas ganas de consumir. Mucho me temo que tu novio necesita ingresar en un centro y que lo ayuden, ya que si no, no lo va a conseguir. Trata de convencerlo para que ingrese. Ahora mismo probablemente no exista otra solución para él.
Hola, gracias por la respuesta, mira, el hoy ya lleva 4 días sin consumir, la esta dejando de golpe y epero que si pueda. Ya trate de convencerlo para que entre en un centro pero no quiere y aparte no tiene tiempo, por eso quisiera saber como lo puedo ayudar YO. ¿Qué hacen en esos centros y que ayuda parecida le podría dar yo?. Ya he platicado mucho con el de porque empezó y le he dicho todo lo malo que esta te puede causar. Si me pudieras mandar algo más información sobre esta droga y decirme que puedo hacer yo por el para que no tenga que entrar a un centro me sería de gran ayuda. Mil gracias y un saludo
Debes acompañarlo las 24 horas del día para que no pueda consumir o para que cuando tenga ganas de hacerlo estés tú a su lado y lo convenzas de lo contrario. Es un trabajo arduo y difícil, ojalá lo consigas. Ahí te mando información sobre la sustancia para que teniendo más conocimiento puedas ayudarlo mejor.
Feliz Año
Introducción.
Antes de abordar el tema de los derivados de la coca conviene precisar:
No existe ningún vínculo entre el tradicional uso de las hojas de la coca por parte de los indios sudamericanos y los patrones de consumo dominantes en el mundo contemporáneo.
Hay una clara tendencia a denominar cocaína a cualquier variedad de esta droga, generándose con ello gran confusión Dado que se trata de sustancias perfectamente diferenciables, se analizan a continuación de manera independiente.
Fuente.
Los derivados cocainicos se obtienen a partir del arbusto de la coca del que existen multitud de variedades. De entre ellas, las más conocidas son: la boliviana o "huanaco", propia de Bolivia, la colombiana o "novagranatense" cultivada en Colombia, y la "trujillense" del Perú.
La planta, que puede ser productiva hasta treinta o cuarenta años, permite recoger cuatro o cinco cosechas al año en condiciones favorables. Salvo un pequeño porcentaje que se dedica al consumo interno o a la exportación legal, la mayoría de la producción se destina a elaborar cocaína y al narcotráfico.
Reseña Histórica.
Diversos hallazgos arqueológicos permiten afirmar que su uso es ancestral: ya existieron consumidores de hoja de coca en Ecuador y Perú hacia el año 3000 a.c. Citando al colombiano Pérez, A. (1987), "en toda región Andina, desde el norte de Chile hasta la Sierra Nevada de Santa Marta, e incluso en Panamá y Nicaragua, la coca jugó un papel importante en las culturas nativas y se la involucró en los mitos, en las celebraciones y en las prácticas mágicas; fue rodeada de tabúes y de prohibiciones estrictas, y su uso fue limitado a ciertas capas sociales y a determinadas circunstancias".
Tras el descubrimiento de América, la coca no despertó gran interés entre los conquistadores. Su actitud fue bastante ambigua al respecto: por una parte, la Iglesia prohibió la masticación de las hojas de coca por considerarlo un vicio pagano y despreciable, pero a la vez, se percataron del beneficio que a ellos les reportaba permitir a los indios trabajar bajo los efectos de dicha sustancia. A partir de estas fechas abundan las referencias a los usos de la coca por parte de cronistas y viajeros que ensalzaban sus bondades estimulantes y medicinales. Sin embargo, no lograron atraer lo suficiente a los españoles como para interesarles en su consumo o en su explotación comercial.
Habrá que llegar al siglo XIX, etapa de grandes progresos científicos y profundos cambios económicos y sociales, para que se aísle el principio activo responsable de los efectos de la planta, un alcaloide que acordaron llamar "cocaína".
En los años siguientes, el interés por la sustancia fue cada vez mayor; en una época en que la farmacología era una ciencia incipiente y las restricciones legales eran pocas o nulas, pronto se comercializó a gran escala convirtiéndose en ingrediente fundamental de productos como el vino tónico de Angelo Mariani, innumerables medicinas caseras e, incluso, se constituyó en un componente más de la popular Coca-Cola durante diecisiete años.
Se convitió en un remedio "infalible" y en una prescripción forzosa para casi todo tipo de dolencias. Entre sus defensores había conocidos personajes como Julio Verne, Thomas Edison, el Papa León XIII, Alejandro Dumas, etc.
S. Freud, experimentó con ella y tras revisar la copiosa literatura existente al respecto, la recomendó para múltiples afecciones: tratamiento de la depresión, trastornos digestivos, asma, deshabituación de morfinómanos, excelente estimulante y afrodisíaco, etc.
Poco tiempo después comienzan a variar estas opiniones al irse manifestando los graves efectos negativos del consumo de cocaína.
Su utilización fue generalizada como anestésico local en cirugía de ojos, nariz, oídos y garganta hasta que se reemplazó por sustancias análogas más seguras.
En 1914, se prohibieron en Norteamérica las bebidas y productos patentados que contuvieran cocaína, quedando restringido su uso fundamentalmente al ámbito médico. La prohibición se extiende a otros países y el patrón de consumo limitado perduró durante la primera mitad de este siglo. A partir de entonces el consumo masivo de sustancias psicoactivas ha ido en aumento hasta convertirse, hoy día, en un verdadero problema de salud pública.
Origen.
La producción de la cocaína es sencilla y los pasos a seguir están bien definidos: básicamente se transforman las hojas de coca en pasta de cocaína y después, ésta en clorhidrato.
La elaboración de cocaína es posible con el auxilio de unas sustancias químicas, llamadas precursores, entre las que se encuentran el éter, ácido sulfúrico, gasolina, etc.
Según el proceso de elaboración y las sustancias empleadas se obtendrán diterentes modalidades de derivados: pastas de coca o basuca, clorhidrato de cocaína, base libre y "crack".
Pasta de Coca.
Tras macerar en agua las hojas de coca, éstas se tratan con determinados productos (sobre todo solventes y ácido sulfúrico) obteniéndose de esta manera la "cocaína cruda", también llamada pasta de coca, "pitillo" en Bolivia, "baserolo" en Ecuador, "basuca" en Colombia y en España, etc.
No hay estadísticas fidedignas de la magnitud que ha alcanzado su utilización, pero mientras que en Europa y Norteamérica el problema es prácticamente inexistente, se puede afirmar que en algunos países de América Latina "nunca un tipo de droga alcanzó grados más alarmantes de consumo y porcentajes más altos en tan corto tiempo que la basuca".
Patrones de Consumo.
Las demandas en los centros de tratamiento y las intervenciones policiales permiten inferir que el fenómeno afecta:
A todos los grupos de edad, desde niños y adolescentes hasta ancianos, pero de forma especial entre los 18 y 30 años.
Ambos sexos.
Toda clase social.
Cualquier barrio, de zonas rurales o urbanas.
Todo tipo de profesiones.
Según Pérez A. (1987) un alto porcentaje comienza fumando (vía de administración usual) la basuca sólo los fines de semana, pero pronto el consumo se hace mucho más frecuente. Nadie suele limitarse a un único cigarrillo: la mayoría toma entre cinco y doscientos en una misma sesión (que se puede prolongar hasta dos días).
La basuca se suele mezclar con otras sustancias, generalmente marihuana (compuesto denominado de forma coloquial "diablito" o "banano") y casi siempre se alterna con alcohol. Este patrón de poliadicción se relaciona por una parte con la urgencia de contrarrestar la angustia, el insomnio y las alteraciones físicas y, por otra, con la necesidad de moderar síntomas de tensión, irritabilidad e hiperactividad. (Programa La Casa, Universidad Los Andes, 1993).
Efectos.
La absorción de la basuca - al igual que la de la base libre y el crack - es muy rápida y los efectos se suelen presentar tras la primera inhalación de manera inmediata. Éstos duran cuatro o cinco minutos y consisten en:
Sensación de estimulación y bienestar efímero.
Taquicardia, aumento de la presión arterial, sudoración.
Anorexia o falta de apetito.
Hipersexualidad.
Manifestación de efectos adversos como ansiedad creciente, vómitos, diarreas, insomnio, ardor de ojos, cambios súbitos del humor.
Paradójicamente, la experiencia subjetiva que describen los usuarios de forma casi unánime no es placentera sino de angustia, la cual se ve disminuida al fumar de nuevo otro cigarrillo.
Tras un consumo considerable de pasta, el sujeto presenta un estado de mutismo con disminución de la atención y dificultades de tipo psicomotriz. Puede presentarse la conocida psicosis cocainica, con síntomas semejantes a los producidos por el clorhidrato de cocaína.
El uso ocasional de basuca suele tornarse con prontitud en consumo problemático: un alto porcentaje de adictos manifiestan que iniciaron un abuso diario de cantidades altas de pasta entre la segunda y la cuarta experiencia con esta droga. Es decir, puede confirmarse que la tolerancia se instaura rápidamente y que la adicción se presenta entre tres y seis meses de uso, si no es con mayor celeridad.
La supresión de la sustancia acarrea un síndrome de abstinencia en el que prevalecen los síntomas psicológicos sobre los orgánicos y caracterizado por ansiedad, necesidad del producto, diarrea, palidez, crisis de llanto, sudoración y taquicardia.
Si se trata de un consumo crónico, el sujeto aparece con un enorme desgaste físico (problemas bucodentales, desnutrición, dermatitis, alteraraciones hepáticas, encefalopatías, disminución del deseo y actividad sexual, etc.) además de importantes consecuencias en los ámbitos psicológico y social; algunas de ellas son:
Reacciones paranoides (hipervigilancia, delirios de persecución, etc.)
Tendencia a la depresión, indiferencia sexual, melancolía, inseguridad, baja autoestima y, con menos frecuencia, ideas de suicidio.
Fruto de lo anterior es el aumento de la criminalidad, el absentismo escolar y laboral, los problemas familiares, etc.
Salvo en casos muy extremos, la mayor parte de estos síntomas son reversibles si concurren una abstención total y un tratamiento adecuado.
Clorhidrato de Cocaína.
Patrones de consumo.
Durante mucho tiempo la cocaína se popularizó entre las clases sociales más acomodadas e influyentes. Sus efectos, la creencia de que se trata de una droga "segura" y la aparente ausencia de riesgos al consumirla le han válido sobrenombres como "la droga de los ejecutivos", "el champán o caviar de las drogas", "el polvo de oro", etc.
En la actualidad, su consumo es generalizado, alcanza todos los estratos sociales y, en los países desarrollados, ha seguido una tendencia claramente ascendente.
Se consume habitualmente por vía nasal (esnifada), aunque también se absorbe por mucosas (frotando en las encías). Algunos consumidores se la inyectan, sola o mezclada con otras drogas (heroína).
Consumo en España.
Según los datos del Plan Nacional Sobre Drogas (Memoria 1998), el consumo de cocaína de la población general en España permanece relativamente estable, situándose en un 3,2% para el consumo "alguna vez en la vida" y un 1,5% para el "consumo durante el año anterior" a la encuesta. Sin embargo, se ha detectado un ligero incremento del consumo entre la población escolar (14-18 años) en el periodo 1994-1996, habiendo pasado de un 1,7% al 2,6% quienes afirman haber consumido cocaína durante el año anterior.
Frente a esta estabilización en las cifras generales de consumo, la demanda de tratamiento por consumo de cocaína se ha duplicado entre 1995 y 1997. Este incremento también se ha dejado notar en las llamadas recibidas en el teléfono 900FAD relacionadas con la cocaína, que han crecido de un 13,2% al 32,7% desde 1989 a 1999, con lo que la cocaína se presenta por primera vez como principal fuente de demandas.
Efectos Inmediatos.
Dosis moderadas de cocaína producen:
Ausencia de fatiga, de sueño y de hambre.
Exaltación del estado de ánimo.
Mayor seguridad en sí mismo.
Prepotencia: disminuyen las inhibiciones y el individuo suele percibirse como una persona sumamente competente y capaz.
Aceleración del ritmo cardíaco y aumento de la presión arterial.
Aumento de la temperatura corporal y la sudoración.
Reacción general de euforia e intenso bienestar.
Anestésico local.
Cuando el uso es ocasional puede incrementar el deseo sexual y demorar la eyaculación, pero también puede dificultar la erección.
Con dosis altas, los efectos son:
Ansiedad intensa y agresividad.
Ilusiones y alucinaciones.
Temblores y movim¡Entos convulsivos.
La sensación de bienestar inicial suele ir seguida por una bajada caracterizada por cansancio, apatía, irritabilidad y conducta impulsiva.
Efectos a largo plazo.
Complicaciones psiquiátricas: irritabilidad, crisis de ansiedad, disminución de la memoria y de la capacidad de concentración. Mención especial merece la llamada "psicosis cocaínica"; consiste en un brote de ideas paranoides que llevan a la persona a un estado de confusión, pudiendo producir verdaderas crisis de pánico, cuadros alucinatorios, etc.
Apatía sexual o impotencia.
Trastornos nutricionales (bulimia y anorexia nerviosa).
Alteraciones neurológicas (cefaleas o accidentes vasculares como el infarto cerebral)
Cardiopatías (arritmias).
Problemas respiratorios (disnea o dificultad para respirar, perforación del tabique nasal, ...)
Importantes secuelas sobre el feto durante el embarazo (aumento de la mortalidad perinatal, aborto y alteraciones nerviosas en el recién nacido).
Los datos respecto a la dependencia física y la tolerancia de la cocaína no son concluyentes. Sin embargo sí se puede afirmar con rotundidad que el grado de dependencia psicológica es uno de los más elevados entre las diferentes sustancias psicoactivas.
Base libre y "Crack"
No se trata de sustancias nuevas, ni tampoco de cocaína sintética. Ambas son dos formas base de la droga, químicamente iguales entre ellas, que difieren fundamentalmente en el proceso de elaboración: la base libre se obtiene desde el clorhidrato de cocaína añadiendo éter y calor elevado. En cambio, si lo que se utiliza es bicarbonato sódico, amoniaco y agua con calor moderado, el producto final será el "crack".
La llamada base libre fue una forma de consumo iniciada en los años 70 y muy popular en EE. UU. A finales de esa década (free base house"). Sin embargo, las complicaciones de su utilización, la peligrosa elaboración del producto "el éter es muy inflamable", y su elevado precio hicieron que esta práctica no se generalizara. Hacía 1980, su uso estaba restringido a determinados sujetos que la elaboraban a nivel particular para su propio consumo.
Una pequeña variación en el proceso de producción dio lugar al surgimiento del "crack" o "rock", de efectos similares y, en cambio, de uso mucho más sencillo que la base libre.
La vía más normal de consumo es a través de la aspiración de los vapores de la combustión o fumándolos.
Alcance del problema.
Mientras que en Latinoamérica ha sido la basuca la más devastadora de las sustancias derivadas de la hoja de coca, los países más desarrollados, sobre todo EE. UU., asisten a un crecimiento inusitado del abuso del "crack". Este problema no ha tenido la misma incidencia en Europa; no obstante, algunos marcadores como los ingresos hospitalarios por su consumo, los decomisos de esta sustancia, etc., apuntan un cierto crecimiento.
Algunas de las razones que justifican esa propagación son:
El precio del producto, mucho más asequible que el clorhidrato de cocaína.
La sencillez del proceso de obtención: en cualquier cocina doméstica puede producirse.
La transformación del clorhidrato de cocaína en "crack" por parte del traficante, pues con ello multiplica sus beneficios.
La intensidad de su acción y la súbita bajada de la misma, lo que incita al consumo reiterado de nuevas dosis.
La rápida aparición de dependencia que lleva a los adictos a la utilización de la sustancia de manera compulsiva.
En España, el consumo de crack está poco extendido, aunque se observa un cierto consumo entre los usuarios de heroína, especialmente en las Comunidades Autónomas del sur (Memoria 1998 del Plan Nacional Sobre Drogas).
Efectos.
Son semejantes a los del clorhidrato de cocaína pero mucho más potentes y con más riesgos para el individuo.
Se inician con euforia, una exagerada sensación de bienestar y excitación sexual. Pronto se disipan viéndose reemplazados por una fuerte depresión, irritabilidad, angustia, insomnio y disminución del apetito.
Produce un claro aumento de la frecuencia cardíaca y la presión sanguínea lo que explica el alto porcentaje de infarto de miocardio y hemorragias cerebrales entre los usuarios (según datos del NIDA, las urgencias por sobredosis de cocaína fumada aumentaron entre 1 987 y 1990 más del 700%).
Las afecciones bronquiales y el fallo respiratorio son otras de las complicaciones de rápida aparición que resultan usualmente mortales.
La naturaleza de esta sustancia le otorga un enorme poder adictivo con el consecuente síndrome de abstinencia en caso de retirada de la misma. Tanto es así que desde el NIDA se le ha catalogado como "el sueño del traficante y la pesadilla del adicto".
Mil gracias, me sirvió muchísimo, espero poder ayudarlo mucho y la verdad si confío en que lo pueda lograr. Feliz año a ti también y otra vez gracias.

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