¿Es verdad que en la biblia no se enseñan las doctrinas de la Trinidad y la del infierno del fuego?

¿Es verdad que la Biblia no enseña las doctrinas de la trinidad y la del infierno de fuego?
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Hay que hacer la distinción entre el AT (libros hebreos) y el NT (libros cristianos)
La trinidad no consta en ninguna parte, ni en el AT ni en el NT, y parte de algunos textos del NT (y de rebote de del AT pues debían justificar un antecedente)que los exegetas cristianos de siglos posteriores quisieron ver como una trinidad parecida a las triadas de dioses que ya existían desde hacía siglos en las mitologías de otras religiones.
El infierno, como lugar de tormento eterno, que es lo que entienden los cristianos, no aparece en el AT pero sí en el NT, a pesar de algunas sectas que niegan su existencia o incluso últimamente la propia Iglesia católica que lo relega a un "estado" y no a un lugar concreto tal como lo habían enseñado hasta hace poco. El propio Jesús, según cuentan los evangelistas, se refirió al infierno como lugar de castigo eterno por fuego: Mt 5, 22,29; 18, 9; Mc 9, 43-47; Lc 13, 27-28, entre otros. También otros autores del NT hablan del infierno: II Tes 1, 8-9; Sant 3, 6; II P 2, 4; Jds 6; Ap 1, 18; 21, 8...
Puedes leer mis estudios sobre la Trinidad y el infierno en mi site:
http://jrrf.bravepages.com/EBTrinidad.htm
http://jrrf.bravepages.com/EBinfierno.htm
JRRF
Trinidad
Definición: La doctrina central de religiones de la cristiandad. De acuerdo con el Credo Atanasiano hay tres divinas Personas (el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo), y se dice que cada una es eterna, cada una es todopoderosa, ninguna es mayor ni menor que la otra, y cada una es Dios, y que, no obstante, juntas son un solo Dios. Otras declaraciones del dogma dan énfasis a que estas tres "Personas" no son seres o individuos separados y distintos, sino que son tres manifestaciones en que existe la esencia divina. Así, pues, algunos trinitarios dan énfasis a su creencia de que Jesucristo es Dios, o de que Jesús y el Espíritu Santo son Jehová. No es una enseñanza bíblica.
¿Qué origen tiene la doctrina de la Trinidad?
The New Encyclopædia Britannica dice: "Ni la palabra Trinidad, ni la doctrina explícita como tal, aparecen en el Nuevo Testamento; tampoco se propusieron Jesús y sus seguidores contradecir el Shema del Viejo Testamento: 'Oye, oh Israel: El Señor nuestro Dios es un Señor' (Deu. 6:4). [...] La doctrina se desarrolló gradualmente en el transcurso de varios siglos y en medio de muchas controversias. [...] Pero a fines del siglo IV [...] la doctrina de la Trinidad adquirió básicamente la forma que ha mantenido desde entonces" (1976, Micropædia, tomo X, pág. 126).
La New Catholic Encyclopedia declara: "La formulación 'un solo Dios en tres Personas' no quedó firmemente establecida, y ciertamente no se asimiló por completo en la vida cristiana ni en su confesión de fe, antes del fin del siglo IV. Pero es precisamente esta formulación la que originalmente reclama el título de el dogma trinitario. Entre los Padres Apostólicos, no había existido nada que siquiera remotamente se acercara a tal mentalidad o perspectiva" (1967, tomo XIV, pág. 299).
Infierno
Definición: La palabra "infierno" se halla en muchas traducciones de la Biblia. En los mismos versículos, otras traducciones dicen "el sepulcro", "el lugar de los muertos", y así por el estilo. Otras versiones de la Biblia simplemente transcriben las palabras de los idiomas originales que a veces se vierten "infierno"; es decir, las escriben con las letras de nuestro alfabeto, pero dejan las palabras sin traducir. ¿Cuáles son esas palabras? La palabra hebrea she'ohl' y su equivalente griego hay'des, que no se refieren a la tumba particular de una persona, sino a la sepultura o sepulcro común de la humanidad muerta; también la palabra griega ge'en.na, que se usa como símbolo de destrucción eterna. Sin embargo, tanto en la cristiandad como en muchas religiones no cristianas se enseña que el infierno es un lugar habitado por demonios y donde los inicuos, después de morir, son castigados (y algunas personas creen que esto se hace con tormento).
¿Indica la Biblia si los muertos experimentan dolor o no?
Ecl. 9:5, 10: "Los vivos están conscientes de que morirán; pero en cuanto a los muertos, ellos no están conscientes de nada en absoluto [...] Todo lo que tu mano halle que hacer, hazlo con tu mismísimo poder, porque no hay trabajo ni formación de proyectos ni conocimiento ni sabiduría en el Seol*, el lugar adonde estás yendo." (Si no están conscientes de nada, está claro que no sienten dolor alguno. ) (*"Seol", BC, BJ, CI, FS; "el sepulcro", VM, VP, TA; "infierno", Dy; "entre los muertos", NBL.)
Sal. 146:4: "Sale su espíritu, él vuelve a su suelo; en ese día de veras perecen sus pensamientos*." (*"Pensamientos", VV [1904], VM, 145:4 en Scío; "proyectos", BJ, NBL, VP; "planes", FS, NBE.)
¿Indica la Biblia que el alma sobreviva a la muerte del cuerpo?
Eze. 18:4: "El alma* que esté pecando... ella misma morirá." (*"Alma", BR, NC [1972], Scío, Str, VV [1977], TA; "el hombre", BD; "la persona", FS, EH [1976], LT.)
"El concepto del 'alma', con el significado de una realidad puramente espiritual, inmaterial, separada del 'cuerpo', [...] no existe en la Biblia." (La Parole de Dieu [La Palabra de Dios], París, 1960, Georges Auzou, profesor de Sagradas Escrituras, Seminario de Ruán, Francia, página. 128.)
"Aunque la palabra hebrea nefesh [en las Escrituras Hebreas] se traduce frecuentemente 'alma', sería inexacto leer en ella un significado griego. Nefesh [...] nunca se concibe como algo que obre por separado del cuerpo. En el Nuevo Testamento, la palabra griega psyche se traduce a menudo 'alma', pero, de nuevo, no debe haber presteza en entender que tenga el significado que la palabra tenía para los filósofos griegos. Generalmente quiere decir 'vida' o 'vitalidad', o, a veces, 'el yo'." (The Encyclopedia Americana, 1977, tomo 25, página. 236.)
¿Hay castigo eterno para los inicuos?
Mat. 25:46, VV (1977): "Irán éstos al castigo ["desgajamiento", Int; en griego: ko'la.sin] eterno, más los justos a la vida eterna." (The Emphatic Diaglott dice "cortamiento" en lugar de "castigo". Una nota declara: "Kolasin [...] se deriva de kolazoo, que significa: 1. Cortar; como al desgajar ramas de árboles, podar. 2. Restringir, reprimir. [...] 3. Corregir, castigar. Cortar a una persona de la existencia, o de la sociedad, o hasta restringirla, se considera castigo; por consiguiente, ha surgido este tercer uso metafórico de la palabra. Se ha aceptado el significado fundamental porque concuerda mejor con la segunda parte de la oración, y conserva así la fuerza y la belleza de la antítesis. Los justos pasan a la vida, los inicuos, al cortamiento de la existencia, o a la muerte. Véase 2 Tes. 1.9".)
2 Tes. 1:9, VP (1979): "Estos serán castigados con destrucción eterna*, y serán arrojados lejos de la presencia del Señor y de su gloria y poder." (*"Eterna ruina", BR, NC [1970]; "eterna perdición", FS, Str, VV [1960; 1977], VM; "condenados a la perdición eterna", NBL.)
Jud. 7, VV (1977): "Como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pues de vicios contra naturaleza, fueron puestas como ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno." (El fuego que destruyó a Sodoma y Gomorra se extinguió hace miles de años. Pero el efecto de ese fuego ha sido duradero; esas ciudades no han sido reedificadas. No obstante, el juicio de Dios no fue simplemente contra aquellas ciudades, sino también contra sus habitantes inicuos. Lo que les sucedió a ellos es un ejemplo amonestador. En Lucas 17:29 Jesús dice que se les "destruyó"; Judas 7 muestra que aquella destrucción fue eterna.)
¿Qué es el 'Gehena ardiente' al cual se refirió Jesús?
En las Escrituras Griegas Cristianas se hace referencia a Gehena 12 veces. En cinco ocasiones la palabra está relacionada con fuego. Los traductores han vertido la expresión griega ge'en.nan tou py.ros' "fuego del infierno" (VV [1904], VM, VP, TA), "fuego infernal" (BC, PB, Scío), "infierno de fuego" (FS, VV [1977]), "llamas del infierno" (BD), "fuego del quemadero" (NBE), "gehenna de fuego" (BJ, NC [1970; 1972], Str) y "fuego de la gehenna" (EMN [1980]).
Antecedentes históricos: El valle de Hinón (Gehena) estaba fuera de los muros de Jerusalén. Por un tiempo fue un lugar de adoración idolátrica, incluso de sacrificio de niños. En el primer siglo el Gehena se utilizaba como el incinerador para la basura y la inmundicia de Jerusalén. Al valle se arrojaban cadáveres de animales para que los consumieran las llamas, a las cuales se añadía azufre para ayudar la combustión. También se echaban al Gehena cuerpos de criminales ejecutados, a quienes se consideraba indignos de ser enterrados en una tumba conmemorativa. Por eso, en Mateo 5:29, 30, Jesús habló de que 'todo el cuerpo' de uno fuera arrojado al Gehena. Si el cuerpo caía en el fuego que ardía constantemente, era consumido, pero si caía en un rellano del profundo barranco, su carne putrescente era infestada de los gusanos o las cresas siempre presentes (Mar. 9:47, 48). No se lanzaba a humanos vivos en el Gehena; así que no era un lugar de tormento consciente.
En Mateo 10:28 Jesús aconsejó a sus oyentes que "[temieran] al que puede destruir tanto el alma como el cuerpo en el Gehena". ¿Qué quieren decir esas palabras? Note que ahí no hay ninguna mención de tormento en las llamas del Gehena; más bien, él dice que 'temamos al que puede destruir en el Gehena'. Al referirse por separado al "alma", Jesús enfatiza ahí que Dios puede destruir todas las perspectivas de vida de una persona; de modo que no hay esperanza de resurrección para ella. Entonces, las referencias al 'Gehena ardiente' tienen el mismo significado que 'el lago de fuego' de Revelación 21:8, a saber, destrucción, "muerte segunda".
¿Son compatibles la personalidad de Dios y el tormento eterno de los inicuos?
Jer. 7:31: "[Los habitantes apóstatas de Judea] han edificado los lugares altos de Tofet, que está en el valle del hijo de Hinón, a fin de quemar a sus hijos y sus hijas en el fuego, cosa que yo no había mandado y que no había subido a mi corazón." (Si nunca subió al corazón de Dios, seguramente él no tiene ni usa nada de esa índole en gran escala.)
Ilustración: ¿Qué opinaría usted de un padre que sujetara la mano de su hijo sobre una llama de fuego para castigar al hijo por una acción mala? "Dios es amor" (1 Juan 4:8). ¿Haría él lo que ningún padre humano recto haría? ¡Por supuesto que no!
¿Cuál es el origen de la enseñanza del fuego del infierno?
En antiguas creencias babilonias y asirias, el "otro mundo [...] se describe como un lugar lleno de horrores, y está presidido por dioses y demonios de gran fortaleza y crueldad" (The Religión of Babylonia and Assyria [La religión de Babilonia y Asiria], Boston, 1898, Morris Jastrow, hijo, página. 581). Hay evidencia temprana del aspecto ardiente del infierno de la cristiandad en la religión del antiguo Egipto (The Book of the Dead [El libro de los muertos], New Hyde Park, N.Y., 1960, con una introducción de E. A. Wallis Budge, págs. 144, 149, 151, 153, 161). El budismo, que se remonta al siglo VI a. de la E.C., con el tiempo llegó a describir tanto un infierno caliente como uno frío (The Encyclopedia Americana, 1977, tomo 14, página. 68). Las escenas del infierno pintadas en iglesias católicas de Italia tienen raíces etruscas. (La civiltà etrusca, Milán, 1979, Werner Keller, página. 389).
Pero las verdaderas raíces de esta doctrina que deshonra a Dios están a mucha más profundidad. Los conceptos demoníacos relacionados con un infierno de tormento difaman a Dios y se originan del principal difamador de Dios (el Diablo, cuyo nombre significa "Difamador"), aquel a quien Jesucristo llamó "el padre de la mentira". (Juan 8:44.)
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Trinidad

Definición: La doctrina central de religiones de la cristiandad. De acuerdo con el Credo Atanasiano hay tres divinas Personas (el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo), y se dice que cada una es eterna, cada una es todopoderosa, ninguna es mayor ni menor que la otra, y cada una es Dios, y que, no obstante, juntas son un solo Dios. Otras declaraciones del dogma dan énfasis a que estas tres “Personas” no son seres o individuos separados y distintos, sino que son tres manifestaciones en que existe la esencia divina. Así, pues, algunos trinitarios dan énfasis a su creencia de que Jesucristo es Dios, o de que Jesús y el Espíritu Santo son Jehová. No es una enseñanza bíblica.

¿Qué origen tiene la doctrina de la Trinidad?

The New Encyclopædia Britannica dice: “Ni la palabra Trinidad, ni la doctrina explícita como tal, aparecen en el Nuevo Testamento; tampoco se propusieron Jesús y sus seguidores contradecir el Shema del Viejo Testamento: ‘Oye, oh Israel: El Señor nuestro Dios es un Señor’ (Deu. 6:4). [...] La doctrina se desarrolló gradualmente en el transcurso de varios siglos y en medio de muchas controversias. [...] Pero a fines del siglo IV [...] la doctrina de la Trinidad adquirió básicamente la forma que ha mantenido desde entonces” (1976, Micropædia, tomo X, pág. 126).

La New Catholic Encyclopedia declara: “La formulación ‘un solo Dios en tres Personas’ no quedó firmemente establecida, y ciertamente no se asimiló por completo en la vida cristiana ni en su confesión de fe, antes del fin del siglo IV. Pero es precisamente esta formulación la que originalmente reclama el título de el dogma trinitario. Entre los Padres Apostólicos, no había existido nada que siquiera remotamente se acercara a tal mentalidad o perspectiva” (1967, tomo XIV, pág. 299).

En The Encyclopedia Americana leemos: “El cristianismo se derivó del judaísmo y el judaísmo era estrictamente unitario [creía que Dios era una sola persona]. El camino que llevó de Jerusalén a Nicea difícilmente fue recto. El trinitarismo del siglo IV no reflejó con exactitud la enseñanza del cristianismo primitivo respecto a la naturaleza de Dios; manifestó, al contrario, un desvío de esta enseñanza” (1956, tomo XXVII, pág. 294L).

De acuerdo con el Nouveau Dictionnaire Universel: “La trinidad de Platón, en sí meramente un rearreglo de trinidades más antiguas que se remontan hasta pueblos más primitivos, parece ser la trinidad racional de atributos de índole filosófica que dio origen a las tres hipóstasis o personas divinas respecto de las cuales enseñan las iglesias cristianas. [...] El concepto que tuvo este filósofo griego [Platón, del siglo IV a. de la E.C.] de la divina trinidad [...] puede encontrarse en todas las religiones antiguas [del paganismo]” (París, 1865-1870, edición dirigida por M. Lachâtre, tomo 2, pág. 1467).

En su diccionario bíblico en inglés, Dictionary of the Bible, John L. McKenzie, S.J., dice: “La trinidad de personas dentro de la unidad de naturaleza se define en términos de ‘personas’ y ‘naturaleza’, los cuales son términos filosóficos g[rie]gos; en realidad estos términos no aparecen en la Biblia. Las definiciones trinitarias surgieron como resultado de largas controversias en las cuales ciertos teólogos aplicaron erróneamente a Dios estos términos y otros, tales como ‘esencia’ y ‘sustancia’” (Nueva York, 1965, pág. 899).

Aunque, como lo reconocen los trinitarios, ni la palabra “Trinidad” ni una declaración del dogma trinitario se encuentran en la Biblia, ¿se encuentran en ella los conceptos incorporados en dicho dogma?

¿Enseña la Biblia que el “Espíritu Santo” sea una persona?

Quizás parezca que algunos textos particulares en los que se hace referencia al espíritu santo indiquen personalidad. Por ejemplo, se hace referencia al espíritu santo como a un ayudante (pa·raʹkle·tos, en griego; “Consolador”, FS; “Abogado”, NBE, NC) que ‘enseña’, ‘testifica’, ‘habla’ y ‘oye’ (Juan 14:16, 17, 26; 15:26; 16:13). Pero otros textos dicen que ciertas personas fueron ‘llenas’ de espíritu santo, que algunas fueron ‘bautizadas’ con él o ‘ungidas’ con él (Luc. 1:41; Mat. 3:11; Hech. 10:38). Está claro que estas referencias al espíritu santo no corresponden a una persona. Para comprender lo que la Biblia en conjunto enseña, hay que considerar todos estos textos. ¿Cuál es la conclusión razonable? Que los primeros textos citados aquí emplean lenguaje figurado para personificar al espíritu santo de Dios, su fuerza activa, así como la Biblia también personifica la sabiduría, el pecado, la muerte, el agua y la sangre. (Véanse también las págs. 136, 137, en la sección “Espíritu”.)

Las Sagradas Escrituras nos dicen el nombre personal del Padre... Jehová. Nos informan que el Hijo es Jesucristo. Pero en ningún lugar de las Escrituras se aplica un nombre personal al espíritu santo.

Hech. 7:55, 56 informa que a Esteban se le dio una visión del cielo en la que vio “a Jesús de pie a la diestra de Dios”. Pero no se menciona que viera al espíritu santo. (Véanse también Revelación 7:10; 22:1, 3.)

La New Catholic Encyclopedia admite: “La mayor parte de los textos del N[uevo] T[estamento] revelan que el espíritu de Dios es algo, no alguien; esto se ve especialmente en el paralelismo entre el espíritu y el poder de Dios” (1967, tomo XIII, pág. 575). También informa: “Los apologistas [escritores griegos cristianos del siglo II] hablaron con demasiado titubeo respecto al Espíritu; con cierta medida de expectación, acaso se podría decir de manera demasiado impersonal” (tomo XIV, pág. 296).

¿Concuerda la Biblia con los que enseñan que el Padre y el Hijo no son seres separados y distintos?

Mat. 26:39, VV (1977): “Adelantándose un poco, se postró [Jesucristo] rostro en tierra, orando y diciendo: Padre mío, si es posible pase de mí esta copa; sin embargo, no se haga como yo quiero, sino como tú.” (Si el Padre y el Hijo no fueran individuos distintos, dicha oración habría carecido de significado. Jesús hubiera estado orándose a sí mismo, y necesariamente la voluntad de él habría sido la voluntad de su Padre.)

Juan 8:17, 18, VV (1977): “[Jesús contestó a los fariseos judíos:] En vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero. Yo soy el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre que me envió da también testimonio de mí.” (Por eso, Jesús definitivamente se refirió a sí mismo como un ser separado y distinto del Padre.)

Véanse también las páginas 204, 205, en la sección titulada “Jehová”.

¿Enseña la Biblia que todos los que supuestamente son parte de la Trinidad sean eternos, que no hayan tenido principio?

Col. 1:15, 16, VV (1977): “El cual [Jesucristo] es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque por él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra.” ¿En qué sentido es Jesucristo “el primogénito de toda creación”? 1) Los trinitarios dicen que aquí “primogénito” significa principal, excelentísimo, el más distinguido; así se entendería que Cristo no es parte de la creación, sino el más distinguido con relación a los que sí habían sido creados. Si así es, y si la doctrina de la Trinidad es cierta, ¿por qué no se dice también que el Padre y el espíritu santo sean primogénitos de toda la creación? Pero la Biblia aplica esa expresión solo al Hijo. De acuerdo con el significado corriente de “primogénito”, esta palabra indica que Jesús es el mayor de la familia de hijos de Jehová. 2) Antes de Colosenses 1:15, la expresión “primogénito de” aparece más de 30 veces en la Biblia, y en cada caso que se aplica a criaturas vivientes aplica el mismo sentido... el primogénito es parte del grupo. “El primogénito de Israel” es uno de los hijos de Israel; “el primogénito de Faraón” es uno de la familia de Faraón; “los primogénitos del ganado” son ellos mismos ganado. Entonces, ¿qué hace que algunos atribuyan un sentido diferente a esta palabra en Colosenses 1:15? ¿Es el uso que se le da en la Biblia, o es una creencia a la que ya se adhieren y para la cual procuran prueba? 3) ¿Excluye Colosenses 1:16, 17 (TA, 1925) a Jesús de haber sido creado cuando dice que “todas las cosas fueron creadas por él mismo [...] y todas subsisten por él”? La palabra griega que aquí se vierte “todas las cosas” es panʹta, forma declinada de pas. En Lucas 13:2, TA (1925), se vierte esta palabra “todos los demás”; FS dice “los demás”; NC dice “los otros”. (Véanse también Lucas 21:29 en TA y Filipenses 2:21 en CI.) En armonía con todo lo demás que la Biblia dice acerca del Hijo, NM asigna el mismo significado a panʹta en Colosenses 1:16, 17, de modo que dice, en parte: “Por medio de él todas las otras cosas fueron creadas [...] Todas las otras cosas han sido creadas mediante él y para él”. Así se muestra que él es un ser creado, parte de la creación producida por Dios.

Rev. 1:1; 3:14, VV (1977): “Revelación de Jesucristo, que Dios le dio [...] ‘Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: Esto dice el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio [griego: ar·kheʹ] de la creación de Dios.’” (VM, NC, NBE, NM y otras vierten esto de manera parecida.) ¿Es correcto verterlo así? Hay quienes adoptan el parecer de que lo que el texto quiere decir es que el Hijo fue ‘el que principió la creación de Dios’, que él fue su ‘fuente original’. Pero el Greek-English Lexicon de Liddell y Scott (Oxford, 1968, página 252) da “principio” como el primer significado de la palabra ar·kheʹ. La conclusión lógica es que aquel cuyas palabras se citan en Revelación 3:14 es una creación —el primero de lo que ha sido creación de Dios— que tuvo principio. Compárese con Proverbios 8:22, donde —y en esto concuerdan muchos comentaristas de la Biblia— se representa al Hijo como la sabiduría personificada. De acuerdo con EMN, EH y BJ, se dice que el que allí habla fue ‘creado’.)

En sentido profético, con referencia al Mesías, Miqueas 5:2 (VM) dice que su “procedencia es de antiguo tiempo, desde los días de la eternidad”. VV (1977) dice: “Sus orígenes son desde el principio, desde los días de la eternidad”. ¿Significa esto que él y Dios sean el mismo? Es notable que, en vez de decir “días de la eternidad”, FS vierte la expresión hebrea mediante la expresión “días antiguos”; NC, “días de muy remota antigüedad”; NM, “días de tiempo indefinido”. A la luz de Revelación 3:14, que ya se ha considerado, Miqueas 5:2 no prueba que Jesús no haya tenido principio.

¿Enseña la Biblia que ninguno de los que —según se dice— están incluidos en la Trinidad sea mayor o menor que el otro, que todos sean iguales, que todos sean todopoderosos?

Mar. 13:32, VV (1977): “De aquel día o de aquella hora, nadie sabe, ni los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre.” (Claro, no sería así si el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo fueran coiguales y constituyeran una sola Divinidad. Además, si —conforme sugieren algunos— la naturaleza humana del Hijo le impedía tener conocimiento al respecto, todavía se tiene que preguntar: ¿Por qué no lo sabía el Espíritu Santo?)

Mat. 20:20-23, VV (1977): “La madre de los hijos de Zebedeo [...] le dijo [a Jesús]: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. Entonces Jesús, respondiendo, dijo: [...] A la verdad, mi copa beberéis [...] pero el sentarse a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre.” (¡Qué extraño es esto si —conforme afirman algunos— Jesús es Dios! ¿Estuvo Jesús contestando aquí simplemente conforme a su “naturaleza humana”? Si, como dicen los trinitarios, Jesús era verdaderamente “Hombre-Dios” —tanto Dios como hombre, no una sola cosa o la otra— ¿realmente sería consecuente recurrir a dicha explicación? ¿No muestra más bien Mateo 20:23 que el Hijo no es igual al Padre, que el Padre ha reservado ciertos privilegios para sí mismo?)

Mat. 12:31, 32, VV (1977): “Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. A cualquiera que diga alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que la diga contra el Espíritu Santo, no le será perdonado ni en esta época ni en la venidera.” (Si el Espíritu Santo fuera una persona y fuera Dios, este texto sería una contradicción rotunda de la doctrina de la Trinidad, porque significaría que de algún modo el Espíritu Santo sería mayor que el Hijo. Más bien, lo que Jesús dijo muestra que el Padre, a quien pertenecía el “Espíritu”, es mayor que Jesús, el Hijo del hombre.)

Juan 14:28, VV (1977): “[Jesús dijo:] Si me amarais, os alegraríais, porque he dicho que voy al Padre; porque el Padre es mayor que yo.”

1 Cor. 11:3, VV (1977): “Quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.” (Es patente, pues, que Cristo no es Dios, y que Dios es de rango superior al de Cristo. Debe notarse que esto se escribió alrededor de 55 E.C., unos 22 años después que Jesús había regresado al cielo. Por eso la verdad que se declara aquí aplica a la relación entre Dios y Cristo en el cielo.)

1 Cor. 15:27, 28, VV (1977): “Todas las cosas las sometió [Dios] debajo de sus pies [los de Jesús]. Y cuando dice que todas las cosas han sido sometidas a él, claramente se exceptúa aquel que sometió a él todas las cosas. Y cuando todas las cosas le estén sometidas, entonces también el Hijo mismo se someterá al que le sometió a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.”

Tanto la palabra hebrea Shad·daiʹ como la palabra griega Pan·to·kraʹtor se traducen “Todopoderoso”. Ambas palabras de los lenguajes bíblicos originales se aplican en muchas ocasiones a Jehová, el Padre (Éxo. 6:3; Rev. 19:6). Jamás se aplica ninguna de estas expresiones al Hijo ni al espíritu santo.

¿Enseña la Biblia que sea Dios cada uno de los que —según se afirma— es parte de la Trinidad?

Jesús dijo en oración: “Padre, [...] ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:1-3, VV [1977]; bastardillas nuestras). (La mayor parte de los traductores usan aquí la expresión “único Dios verdadero” con referencia al Padre. Str dice: “Solo Dios verdadero”. Nadie puede ser “el único Dios verdadero”, el “solo Dios verdadero”, si hay otros dos que sean Dios al mismo grado que él, ¿verdad? Cualesquier otros seres a quienes se llame “dioses” tienen que ser: o falsos, o simplemente un reflejo del Dios verdadero.)

1 Cor. 8:5, 6, VV (1977): “Aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un solo Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.” (Aquí se presenta al Padre como el “un Dios” de los cristianos y en una clase que lo distingue de Jesucristo.)

1 Ped. 1:3, VV (1977): “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.” (Varias veces, aun después del ascenso de Jesús al cielo, las Escrituras se refieren al Padre como “el Dios” de Jesucristo. En Juan 20:17, después de la resurrección de Jesús, él mismo se refirió al Padre como “mi Dios”. Luego, cuando estuvo en el cielo, conforme se registra en Revelación 3:12, él nuevamente usó la misma expresión. Pero no se dice nunca en la Biblia que el Padre se haya referido al Hijo como “mi Dios”; y ni el Padre ni el Hijo se refieren al espíritu santo como “mi Dios”.)

Para comentarios sobre los textos bíblicos que algunos utilizan para probar que Cristo es Dios, vea las páginas 209-213, en la sección titulada “Jesucristo”.

En Theological Investigations (Investigaciones teológicas) Karl Rahner, S.J., admite: “Θεός [Dios] aún no se usa nunca para el Espíritu”, y: “ὁ θεός [literalmente: el Dios] nunca se usa en el Nuevo Testamento para hablar acerca del πνεῦμα ἅγιον [espíritu santo]” (Baltimore, Md.; 1961, traducido del alemán, tomo I, págs. 138, 143).

¿Proporcionan base sólida para el dogma de la Trinidad cualesquiera de los textos bíblicos que usan los trinitarios para apoyar su creencia?

La persona que realmente esté procurando saber la verdad acerca de Dios no va a examinar la Biblia con la esperanza de hallar un texto que pueda interpretar como algo que encaje o cuadre con lo que cree. Quiere saber lo que la misma Palabra de Dios dice. Quizás halle algunos textos que ella piense que puedan leerse de más de una manera, pero al compararlos con otras declaraciones bíblicas sobre el mismo asunto su significado se hará claro. Desde el principio debería notarse que la mayor parte de los textos que se utilizan como “prueba” de la Trinidad en realidad solo mencionan a dos personas, no a tres; de modo que hasta si la explicación trinitaria de los textos fuera correcta, estos no probarían que la Biblia enseña que hay una Trinidad. Considere lo siguiente:

(A no ser que se indique lo contrario, todos los textos citados en la siguiente porción vienen de VM.)

Textos en los que un título que pertenece a Jehová se aplica a Jesucristo o se afirma que es aplicable a Jesús

Alfa y Omega: ¿A quién pertenece debidamente este título? 1) En Revelación 1:8 se dice que pertenece a Dios, el Todopoderoso. En el Rev 1 versículo 11 de acuerdo con VV (1977) este título se aplica a uno que, según la descripción que de él se da, resulta luego ser Jesucristo. Pero los escriturarios reconocen que la referencia que se hace a Alfa y Omega en el Rev 1 versículo 11 es espuria, y por eso no aparece en VM, BJ, CI, TA, NC. 2) Muchas traducciones de Revelación al hebreo reconocen que aquel a quien se describe en el Rev 1 versículo 8 es Jehová, y por eso restituyen el nombre personal de Dios allí. Véase NM, 1984, edición con referencias, en inglés. 3) Revelación 21:6, 7 indica que los cristianos que son victoriosos en sentido espiritual han de ser ‘hijos’ de aquel a quien se conoce como el Alfa y la Omega. Jamás se dice eso respecto a la relación que tienen con Jesucristo los cristianos que son ungidos con el espíritu. Jesús los llamó sus ‘hermanos’ (Heb. 2:11; Mat. 12:50; 25:40). Pero a esos ‘hermanos’ de Jesús se les llama “hijos de Dios” (Gál. 3:26; 4:6). 4) En Revelación 22:12, TEV inserta el nombre Jesús, de modo que parezca que la referencia al Alfa y la Omega del Rev 22 versículo 13 aplica a él. Pero el nombre Jesús no aparece allí en el griego, y otras traducciones no lo incluyen. 5) En Revelación 22:13 también se dice que el Alfa y la Omega es “el primero y el último”, expresión que se aplica a Jesús en Revelación 1:17, 18. De modo similar, la expresión “apóstol” se aplica tanto a Jesucristo como a algunos de sus seguidores. Pero esto no prueba que sean la misma persona ni que sean de igual rango o nivel, ¿verdad? (Heb. 3:1.) Por eso, las pruebas llevan a la conclusión de que el título “Alfa y Omega” aplica al Dios Todopoderoso, el Padre, no al Hijo.

Salvador: Muchas veces las Escrituras llaman Salvador a Dios. En Isaías 43:11 Dios mismo dice: “Fuera de mí no hay Salvador”. Puesto que a Jesús también se le llama Salvador, ¿son lo mismo Dios y Jesús? De ninguna manera. Tito 1:3, 4 habla de “Dios nuestro Salvador”, y entonces de “Dios nuestro Padre y de Cristo Jesús nuestro Salvador”. De modo que los dos son salvadores. Judas 25 (BJ) muestra cuál es la relación entre los dos al decir: “Al Dios único, nuestro Salvador, por medio de Jesucristo, nuestro Señor”. (Las bastardillas son nuestras.) (Vea también Hechos 13:23.) En Jueces 3:9 la misma palabra hebrea (moh·shiʹa‛, vertida “salvador” o “libertador”) que se usa en Isaías 43:11 se aplica a Otniel, juez de Israel, pero eso ciertamente no quería decir que Otniel fuera Jehová, ¿verdad? Al leer Isaías 43:1-12, el lector se da cuenta de que el Isa 43 versículo 11 significa que solo Jehová fue Quien proporcionó salvación, o liberación, para Israel; dicha salvación no provino de ninguno de los dioses de las naciones circunvecinas.

Dios: En Isaías 43:10 Jehová dice: “Antes de mí no fue formado Dios alguno, ni después de mí habrá otro”. ¿Significa esto que, puesto que a Jesucristo se le llama proféticamente “Poderoso Dios” en Isaías 9:6, Jesús tiene que ser Jehová? De nuevo, la respuesta basada en el contexto es: ¡No! Ninguna de las naciones gentiles idólatras formó un dios antes de Jehová, porque nadie existió antes de Jehová. Tampoco en el futuro formarían ningún dios vivo y verdadero que pudiera profetizar (Isaías 46:9, 10). Pero esto no significa que Jehová nunca haya dado existencia a alguien a quien debidamente se llame un dios (Sal. 82:1, 6; Juan 1:1, NM). En Isaías 10:21 (BJ) se llama “Dios poderoso” a Jehová, como se llama a Jesús en Isaías 9:6, pero solo a Jehová se le llama alguna vez “Dios Todopoderoso”. (Gén. 17:1.)

Si cierto título o frase descriptiva se halla en más de un lugar en las Escrituras, nunca se debería concluir apresuradamente que siempre se refiere a la misma persona. Tal razonamiento nos llevaría a concluir que Nabucodonosor fue Jesucristo, porque a ambos se llama “rey de reyes” (Dan. 2:37; Rev. 17:14); y que los discípulos de Jesús de hecho fueron Jesucristo, porque a él y a ellos se llama “la luz del mundo” (Mat. 5:14; Juan 8:12). Siempre debemos considerar el contexto y cualesquier otros casos en que aparezca la misma expresión en la Biblia.

Aplicación a Jesucristo, por escritores bíblicos inspirados, de pasajes de las Escrituras Hebreas que claramente tienen aplicación a Jehová

¿Por qué se cita Isaías 40:3 en Juan 1:23 y se aplican las palabras de este texto a lo que hizo Juan el Bautizante al preparar el camino para Jesucristo, en vista de que es patente que en Isaías 40:3 se está considerando la preparación del camino ante Jehová? Esto se debe a que Jesús representó a su Padre. Vino en el nombre de su Padre y tenía la garantía de que su Padre siempre estaba con él, porque hacía las cosas que agradaban a su Padre. (Juan 5:43; 8:29.)

¿Por qué se cita Salmo 102:25-27 en Hebreos 1:10-12 y se aplica al Hijo, cuando el salmo dice que está dirigido a Dios? Esto se debe a que el Hijo es aquel mediante el cual Dios efectuó las obras de creación que el salmista describe allí. (Véanse Colosenses 1:15, 16 y Proverbios 8:22, 27-30.) Debe notarse que en Hebreos 1:5b se hace una cita de 2 Samuel 7:14 y esta se aplica al Hijo de Dios. Aunque el texto tuvo aplicación primeramente a Salomón, el que se aplicara después a Jesucristo no significa que Salomón y Jesús fueran el mismo individuo. Jesús es “mayor que Salomón” y efectúa una obra que fue prefigurada por Salomón. (Luc. 11:31.)

Textos bíblicos que mencionan juntos al Padre, el Hijo y el Espíritu Santo

Mateo 28:19 y 2 Corintios 13:14 son ejemplos de esto. Ninguno de estos textos dice que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo sean coiguales o coeternos o que todos sean Dios. La prueba bíblica que ya se ha presentado en las páginas 400-404 arguye en contra de leer tales pensamientos en estos textos.

La Cyclopedia of Biblical, Theological, and Ecclesiastical Literature, de McClintock y Strong, aunque favorece la doctrina de la Trinidad, reconoce lo siguiente con relación a Mateo 28:18-20: “Sin embargo, este texto, tomado por sí mismo, no probaría decisivamente ni la personalidad de los tres sujetos mencionados ni la igualdad ni divinidad de ellos” (reimpresión de 1981, tomo X, pág. 552). Con relación a otros textos que también mencionan a los tres juntos, esta Cyclopedia reconoce que, tomados por sí mismos, son “insuficientes” para probar la Trinidad. (Compárese con 1 Timoteo 5:21, donde se menciona juntos a Dios, Cristo y los ángeles.)

Textos de las Escrituras Hebreas en los que se aplica a Dios la forma plural de nombres o sustantivos

En Génesis 1:1 el título “Dios” se traduce de la palabra ’Elo·himʹ, que es plural en hebreo. Los trinitarios interpretan esto como indicio de la Trinidad. Además, al explicar Deuteronomio 6:4, dicen que da a entender la unidad de los miembros de la Trinidad, porque dice: “El SEÑOR nuestro Dios [de ’Elohimʹ] es un SEÑOR”.

La forma plural del sustantivo del nombre que aparece aquí en hebreo es el plural de majestad o excelencia. (Véanse NBE, vocabulario del A[ntiguo] T[estamento]; y Diccionario ilustrado de la Biblia, de Wilton M. Nelson, 1977, pág. 170; también, New Catholic Encyclopedia, 1967, tomo V, pág. 287.) No transmite la idea de pluralidad de personas dentro de una divinidad. De manera semejante, en Jueces 16:23, cuando se hace referencia al dios falso Dagón, se utiliza una forma del título ’elo·himʹ; el verbo acompañante está en singular, lo cual muestra que se hace referencia a un solo dios. En Génesis 42:30 se habla de José como el “señor” (’adho·nehʹ, el plural de excelencia) de Egipto.

El griego no tiene un ‘plural de majestad o excelencia’. Por consiguiente, en Génesis 1:1 los traductores de la LXX usaron ho The·osʹ (Dios, en singular) como el equivalente de ’Elo·himʹ. En Marcos 12:29, donde se reproduce una respuesta de Jesús en la que citó Deuteronomio 6:4, se usa igualmente el singular griego ho The·osʹ.

En Deuteronomio 6:4 el texto hebreo contiene el Tetragrámaton dos veces, y por eso lo más correcto es que se lea: “Jehová nuestro Dios es un solo Jehová” (NM). La nación de Israel, a quien se dirigieron estas palabras, no creía en la Trinidad. Los babilonios y egipcios adoraban trinidades de dioses, pero a Israel se le dio a conocer claramente que Jehová es diferente.

¿En qué posición o situación pone el creer en la Trinidad a los que se aferran a tal creencia?

Los pone en una posición muy peligrosa. Es indisputable la prueba de que el dogma de la Trinidad no se halla en la Biblia, ni está en armonía con lo que la Biblia enseña. (Véanse las páginas anteriores.) Es una flagrante representación falsa del Dios verdadero. No obstante, Jesucristo dijo: “Tiempo empero viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre a los tales busca como adoradores suyos. Dios es espíritu; y los que le adoran, es menester que le adoren en espíritu y en verdad” (Juan 4:23, 24, VM). Por consiguiente, Jesús dejó claramente establecido que aquellos cuya adoración no fuera ‘en verdad’, que no estuviera en conformidad con la verdad que se establece en la propia Palabra de Dios, no son “verdaderos adoradores”. A los líderes religiosos judíos del primer siglo Jesús dijo: “Habéis invalidado la palabra de Dios por vuestra tradición. ¡Hipócritas! ¡Admirablemente profetizó de vosotros Isaías, diciendo: Este pueblo con los labios me honra; pero su corazón lejos está de mí: mas en vano me rinden culto, enseñando doctrinas que son preceptos de los hombres!” (Mat. 15:6-9, VM). Esto aplica con igual fuerza a los de la cristiandad de hoy que se adhieren a tradiciones humanas y las prefieren a las verdades claras de la Biblia.

Con relación a la Trinidad, el Credo Atanasiano dice que sus componentes son “incomprensibles”. A menudo los maestros de la doctrina dicen que es un “misterio”. Obviamente tal Dios Trinitario no es el que Jesús tenía presente cuando dijo: “Nosotros adoramos lo que conocemos” (Juan 4:22, VM). ¿Conoce usted realmente al Dios a quien adora?

Cada uno de nosotros nos enfrentamos a preguntas de gran importancia: ¿Amamos sinceramente la verdad? ¿Verdaderamente queremos una relación aprobada con Dios? No toda persona ama genuinamente la verdad. Muchas han puesto el tener la aprobación de sus parientes y asociados por encima del amor a la verdad y a Dios (2 Tes. 2:9-12; Juan 5:39-44). Pero, como dijo Jesús en fervorosa oración a su Padre: “Esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero, y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo” (Juan 17:3, NM). Además, Salmo 144:15 dice verazmente: “¡Feliz es el pueblo cuyo Dios es Jehová!” (NM).

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