¿A quién le debo hacer caso?

En Marcos (1, 16 y ss) y Mateo (4, 18 y ss) encontramos que Jesús llama a los cuatro primeros apóstoles en el lago Genesaret llamado erróneamente por los evangelistas mar de Galilea, pues es un simple lago. Los dos primeros que encuentra son los pescadores Simón y Andrés que eran además hermanos. A la promesa de que les hará pescadores de hombres los dos le siguen. Más adelante se encuentra Jesús con Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, los cuales abandonan a su propio padre para seguirle. En Marcos 2, 14 y en Mateo 9, 9 y ss Jesús se encuentra con Mateo, y con sólo decirle que le siguiera le sigue. En Marcos 3, 13 Jesús desde lo alto de un monte designa a los doce para que le acompañen y para enviarlos a predicar con poder de expulsar a los demonios. Mateo sin embargo en 10, 1 no dice que elija a los doce desde ningún monte, pero tampoco lo niega. En cambio, en Lucas el encuentro con los primeros apóstoles es un poco más complicado: en 5, 1 y ss leemos que Jesús ve dos barcas junto a las cuales varios pescadores limpiaban las redes. Jesús sube a una de ellas que era de Simón, y alejándose un poco de la tierra desde ella enseñaba. Adentrándose mar adentro le dice a Simón que eche las redes y éste, aunque le dice que la noche anterior nada pescaron, lo hace. Milagrosamente capturan gran cantidad de peces, tantos que las redes se rompían del peso. Simón confiesa entonces a Jesús que es un pescador sobrecogido por el milagro que ha hecho; es aquí cuando Jesús le dice lo de que será pescador de hombres de ahora en adelante. Simón, junto a Santiago y Juan que eran sus socios le siguieron a partir de entonces. Lucas cuenta en 5, 27 el encuentro con Mateo el publicano, el banquete en su casa y las murmuraciones de escribas y fariseos. También afirma en 6, 12 como Marcos que eligió a los doce apóstoles desde un monte.
Los nombres de los apóstoles son los siguientes según Marcos (3, 16-19) y Mateo (10, 2-4): Simón y Andrés, que son hermanos, Santiago y Juan, que son hijos de Zebedeo, Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo el publicano, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el celador y Judas Iscariote. Lucas (6, 14) discrepa de Marcos y Mateo en un nombre: Judas hijo de Santiago que viene a ocupar el lugar de Tadeo de la lista anterior.
La opinión de Juan respecto a cómo Jesús eligió a sus discípulos es sustancialmente distinta a las dos versiones de los evangelios sinópticos. Según Juan (1, 35 y ss) dos discípulos de Juan el Bautista, tras escuchar de su maestro que Jesús era el cordero de Dios, siguieron a Jesús. Jesús les preguntó por qué le seguían y ellos a su vez le preguntaron dónde vivía. Jesús les invitó a su casa y permanecieron con él todo el día. Uno de esos dos discípulos de Juan el Bautista era Andrés, el que en los evangelios anteriores era un simple pescador ahora convertido en seguidor de Juan el Bautista. El propio Andres comenta a su hermano Simón que ha encontrado al Mesías y se lo presenta. Al día siguiente Jesús se encuentra con Felipe y le dice que le siga. A su vez Felipe le dice a Natanael que ha encontrado al Mesías y aunque éste desconfía al principio de la personalidad divina de Jesús, reconoce que es hijo de Dios al conversar con el propio Jesús y confesar éste que lo conocía antes de que lo llamase Felipe. Juan ya no da más noticias sobre la llamada de los discípulos. Ni siquiera aporta los nombres de los doce apóstoles. Pero con esta pequeña noticia, podemos deducir que serían bien distintos si los comparásemos con los evangelios sinópticos. Juan dando sólo cuatro nombres incurre en dos contradicciones con respecto a los evangelios sinópticos: que Andrés sea discípulo de Juan el Bautista mientras en los sinópticos no lo es, y que aparezca un nuevo apóstol: Natanael, del que los sinópticos no tienen ninguna noticia.
Con estos datos sobre la mesa, lo que yo quiero saber es a quién de los evangelistas le debo hacer caso para conocer con certeza cómo Jesús llamó a sus doce discípulos y cuáles eran sus nombres exactos. Si una versión es cierta los otros evengelistas mienten. Y lo que es peor: si San Mateo y San Juan fueron testigos oculares de todo lo que ocurrió ¿cómo es posible que los datos que den sean tan distintos?
Desde Luego, creo que para dejar de creer en Jesús lo mejor es leer a los evangelistas, pues dicen cosas tan contradictorias que es imposible que aquello que cuentan sucediera de verdad.
Por favor, usted como creyente, ¿a quién cree de los evangelistas? Le deseo que pase un estupendo Domingo de Resurrección. Saludos desde Murcia.
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Pericorris: Ayer vi su pregunta que me dejó admirada por su gran erudición y me resultó sumamente interesante por causa de que me dedico a cuestiones idiomáticas pero me abrumó un poco por ser tan extensa, así que, si a Ud. le parece bien, la dividiríamos un poco. Con respecto a los nombres, a mí me parece que, siendo que muchos de ellos pertenecían a una región que había tenido una doble dominación ( griega y romana) de pueblos que portaban una cultura significativa, es posible que coexistieran distinatas denominaciones y la gente usara más de un nombre. Ahora si me va diciendo de a poco las cuestiones.
Lucas 10, 21: "Yo te alabo, Padre, Señor de cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes y las revelaste a los pequeños"...
Fíjese, usted, que me considero de los pequeñitos, y veo anonadado que Jesús dice que la verdad de su evangelio la dio a gente como yo, y no a Teólogos, Politólogos, Geógrafos, Abogados y demás gentes sabias y prudentes.
Mire, no hace falta ser muy listo para ver que las tres versiones no casan. ¿Acaso un teólogo podrá explicar que Andrés en unas fuentes sea un burdo pescador y en San Juan se convierta en un seguidor de Juan el Bautista? ¿Tiene eso explicación lógica? ¿O es que Mateo, el cual, si seguimos la lógica evangélica no pudo presenciar este hecho porque todavía no conocía a Jesús, percibió a Andrés sólo como un pescador, mientras que Juan lo percibió como seguidor de Juan el bautista? Eso es absurdo... Pero voy más allá: se supone que Juan sí que estuvo presente en la llamada de los primeros apóstoles. Marcos, Mateo y Lucas lo citan como presente en ese evento... pero cuando le toca al propio Juan contar lo que sucedió ni siquiera se cita a sí mismo... ¿Son estos datos puntos contradictorios en apariencia pero que en realidad no lo son? Ciertamente, la veracidad de estas fuentes es abrumadora.
Cualquier persona con dos dedos de frente, que escuchara estas historias con los nombres cambiados, es decir en lugar de Jesús Pepito y en lugar de Simón fulanito, diría que no tienen el más mínimo rastro de verdad... Pero realmente la fe mueve montañas y nos hace ver las cosas de distinto modo. Yo me pregunto si su hijo, en caso de que lo tenga, le contara un día: he aprobado matemáticas con un diez. Luego usted le pregunta a uno de sus amiguitos y este le contesta: aprobó con un 6; finalmente lo comenta con su mujer y ella le dice que aprobó con un cinco pelado... ¿Acaso usted dirá que no le importa la nota porque lo importante es que ha aprobado? ¿O dudurá incluso que haya aprobado el examen puesto que el número de mentiras en porcentaje es elevado?
Se lo dejo para su consideración y reflexión. Medítelo y le pongo nota.
La pregunta fundamental que yo quiero hacerle es bien sencilla: a pesar de las tremendas variantes que presentan los evangelios entre sí, sobre todo el evangelio del pseudo Juan, ¿se pueden considerar fuentes históricas los evangelios? ¿Podemos sacar una vida coherente de Jesús, o nos podemos hacer una idea veraz de lo que sucedió en aquellos tiempos? O por el contrario, debido a los diversos relatos e incoherencias ¿debemos ponerlos en entre dicho?
Y para que lo comprenda mejor le doy un ejemplo de incoherencia que nos incita a pensar que los evangelios no son históricos:
Cuando Jesús es bautizado en el río Jordan por Juan el Bautista, se abrió el cielo y el Espíritu de Dios bajó en forma de paloma tras lo cual se oyó una voz que decía: "Este es mi hijo amado en quien tengo mis complacencias" (Mateo 3, 17)
Más tarde Juan el Bautista desde la cárcel envía a Jesús emisarios para que le pregunten si es el Mesías (11, 2), lo cual es bastante absurdo porque como hemos visto ocurrió un hecho prodigioso ante los propios ojos de Juan el Bautista que confirmaba que Jesús es el Mesías.
¿No le supone a usted esta tremenda incoherencia un obstáculo para sostener que los evangelios son históricos? ¿O ve normal que Juan el Bautista se olvide de semejante hecho portentoso y cuestione de nuevo si Jesús es el Mesías?
Gracias por su infinita paciencia.
No, no tengo obstáculos para la fe. Mi fe es la de una persona sencilla, de todos modos me resultó muy interesante todo lo que Ud. me dice para seguir estudiando el tema. Le explico desde mi ignorancia que habiendo leído muchos textos antiguos en los que se encuentran tantas incongruencias y que, sin embargo, tienen más historicidad que lo que se escribe hoy en día, he llegado a la conclusión de que la mentalidad de los escritores de esa época era diferente y, aunque por el momento, no encuentro una respuesta, le digo que no pierdo la fe porque creo que los Evangelios no son simplemente un texto escrito, que Jesús confió a su Iglesia la transmisión de su mensaje, así que lo que pueda haber de confuso o aparentemente equivocado, lo va aclarando el magisterio de la Iglesia.
Siento no tener más estudios, para explicarlo mejor, me eduqué en colegios no confesionales pero me dediqué al estudio de lenguas clásicas y siempre me atrajo la religión.
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Comentar sobre la Biblia siempre es controversial, pues es difícil dar gusto a todos.
Lo cierto es que se trata de un libro de libros de sumo cuidado. Cada texto debe ser manejado con pinzas para poder encontrar la respuesta más satisfactoria posible.
Mucho me gustaría poder extenderme comentando sobre éste y otros tantos puntos que en apariencia son contradictorios, pero que realmente no lo son. Tienen diferencias que no son trascendentales.
Como no es el objetivo hacer polémicas innecesaria ni es éste el lugar idóneo para abrir una amplia discusión al respecto (por cuestiones de tiempo, espacio, lugar y falta de idoneidad para tratar puntos delicados), sólo puedo apuntarle lo siguiente de manera muy breve, sin que eso signifique ni toda la explicación ni toda la verdad:
Esta aparente diferencia (como varias que aparecen en otras partes de los evangelios) refleja que para leer textos bíblicos es muy importante tener bien contextuado el tiempo y espacio en que se dan.
Es importante siempre al leer éste tipo de textos tener otros textos de apoyo que permitan ver las cosas con mayor claridad y profundidad. No es posible aventurarse a leer sin allegarse de más información que permita tener una impresión más objetiva de las cosas.
Que quede claro algo: No es malo leer la Biblia por sí, es malo no tener elementos o personas que puedan apoyarle a uno a leer los textos con al debida objetividad posible. No estoy diciendo que sólo algunos tengan el "don mágico" de la lectura, sino simplemente tienen muchos años profundizando los estudios y acercándose a los expertos e intérpretes que han dedicado su vida a estudiar tanto la Biblia como el contexto social, cultural, económico, político, jurídico, familiar, etc. en que se desarrolla la Historia tanto bíbilica como la de las personas de aquella época.
El manejo que hace cada evangelista sobre la vida de jesún no podría ser tomada literalmente, pues hay que ubicar que cada persona tiene percepciones diferentes de las cosas y que no necesariamente como yo vea las cosas las ven los demás. Tan simple como opinar de un web site: No es la misma percepción que usted tiene de éste sitio que la que yo tengo. A usted puede parecerle muy malo o incompleto y a mi muy útil o regular, pero es la percepción que cada uno tiene de las cosas.
El hecho de que la unión de los apóstoles sea diferente no daña, en todo caso, la esencia, el sentido y el significado que tiene todo eso para la Historia.
En cuanto a los nombres, pues es sabido que hay un Judas Tadeo y hay un Judas Iscariote, siendo éste último el traidor. La confusión viene al haber dos Judas.
Es muy importante contextualizar el momento histórico de cada suceso y es imposible poder decir a simple "ojo de buen cubero" cuál es la verdad, aunque como usted sabe, los expertos consideran que el pasaje de la barca y los peces es el más correcto porque hay que ue ubicar cuál es lo más cercano a la realidad. No es que San Juan se contradiga o contradiga a los demás, es simplemente su eprcepción y lo que él creyó como había sido. Habría que preguntarse si él pudo estar presente en todos y cada uno de los momentos; es por ello que los evangelios no son contradictorios entre sí, sino complementarios, pues de entre todos podemos tener la aproximación de la vida de Jesús, pero eso NO significa que sea la vida de Cristo, sino sólo partes de su vida.
La contradicción no la hay, lo que hay es la manera de ver y escribir diferente.
Es como cuando se dice que Jesús tuvo hermanos (y que "supuestamente" la propia Biblia lo dice) o que tuvo hijos o que se relacionó con mujeres, etc.
Lo que ocurre es la diferencia entre profundos estudios y los que simplemente pasan varios años leyendo mucho, pero realmente ni estudian (en el sentido más amplio de la palabra ESTUDIAR) ni se preparan (leen mucho, pero nunca PROFUNDIZAN) y sólo arman versiones personale sde la Historia.
Para poder opinar con autoridad sobre algo se necesitaría ser, a la vez: Antropólogo, Teólogo, Politólogo, Geógrafo, Abogado, Filósofo, Historiador, Escritor (y otras profesiones que escapan a mi mente en estos momentos). Sólo así podríamos tener un acercamiento, más o menos aproximado, de lo que ocurrió realmente y cómo se dio.
No podemos confiar de simples sectas o iglesias o científicos u otros estudiosos que sólo son eso: Grandes lectores, pero no dedican su vida entera a eso.
Se lo dejo para su
Consideración y reflexión.
Quedo de usted.
Lucas 10, 21: "Yo te alabo, Padre, Señor de cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes y las revelaste a los pequeños"...
Fíjese, usted, que me considero de los pequeñitos, y veo anonadado que Jesús dice que la verdad de su evangelio la dio a gente como yo, y no a Teólogos, Politólogos, Geógrafos, Abogados y demás gentes sabias y prudentes.
Mire, no hace falta ser muy listo para ver que las tres versiones no casan. ¿Acaso un teólogo podrá explicar que Andrés en unas fuentes sea un burdo pescador y en San Juan se convierta en un seguidor de Juan el Bautista? ¿Tiene eso explicación lógica? ¿O es que Mateo, el cual, si seguimos la lógica evangélica no pudo presenciar este hecho porque todavía no conocía a Jesús, percibió a Andrés sólo como un pescador, mientras que Juan lo percibió como seguidor de Juan el bautista? Eso es absurdo... Pero voy más allá: se supone que Juan sí que estuvo presente en la llamada de los primeros apóstoles. Marcos, Mateo y Lucas lo citan como presente en ese evento... pero cuando le toca al propio Juan contar lo que sucedió ni siquiera se cita a sí mismo... ¿Son estos datos puntos contradictorios en apariencia pero que en realidad no lo son? Ciertamente, la veracidad de estas fuentes es abrumadora.
Cualquier persona con dos dedos de frente, que escuchara estas historias con los nombres cambiados, es decir en lugar de Jesús Pepito y en lugar de Simón fulanito, diría que no tienen el más mínimo rastro de verdad... Pero realmente la fe mueve montañas y nos hace ver las cosas de distinto modo. Yo me pregunto si su hijo, en caso de que lo tenga, le contara un día: he aprobado matemáticas con un diez. Luego usted le pregunta a uno de sus amiguitos y este le contesta: aprobó con un 6; finalmente lo comenta con su mujer y ella le dice que aprobó con un cinco pelado... ¿Acaso usted dirá que no le importa la nota porque lo importante es que ha aprobado? ¿O dudurá incluso que haya aprobado el examen puesto que el número de mentiras en porcentaje es elevado?
Se lo dejo para su consideración y reflexión. Medítelo y le pongo nota.
Como le comenté al inicio de nuestra comunicación, es sumamente difícil poder lograr una charla de buen nivel por éste sencillo medio, pues son temas muy delicados.
Sólo quiero hacerle alguna precisiones a su observación:
Si bien es cierto que Jesús dijo que su palabra era para los pequeños, el sentido usado es para referirse a aquellos que son HUMILDES, nunca se refirió a inteligencia. Cristo habló de los sencillos y humildes, de aquellos pequeños por no tener bienes. Los grandes eran los Doctores de la época, pero entiéndase grandes en els entido de detentar poder y dinero. En ninguna parte alude a la inteligencia, porque, si fuera realmente a los pequeños de conocimiento, hubiera hablado en un lenguaje muy claro y sencillo de entender a todos, pero habló en PARÁBOLAS, que no fueron entendidas sino hasta que sopló sobre los apóstoles diciémdoles: "reciban el Espíritu Santo" Hasta antes de eso y, como la propia Sagrada Escritura menciona, nadie entendía lo que decía con claridad. Le entendieron los Doctores y, precisamante por ello, solicitaron la muerte de aquél que los opacaba y hablaba con al verdad, en cambio, los demás no podían entender a Jesús. ¿Recuerda cuándo los apóstoles preguntaban a Cristo que "a dónde iba" cuando mencionó que debía partir? Ellos nunca entendieron que se refería al Padre, no a éste mundo. Lo entendieron hasta que recibieron el soplido y al Espíritu Santo.
Los apóstoles no eran grandes, sino tan "pequeños" como cualquiera, tanto como personas como en inteligencia.
Entiéndase que en aquella época, sólo las personas con dinero podían acceder al estudio y la academia. Las personas pobres difícilmente podían acceder a la educación. De aquí que yo remarco la importancia de contextualizar tiempo, espacio y lugar para poder entender esos detalles que son finos, pues no sólo es la palabra, sino cómo la dijo y en qué momento, pero sobre todo, qué es lo que quiso decir exactamente y a quién.
No es prudente considerarse pequeño o grande, pues Cristo mismo nso enseñ+ó a agradecer lo que somos y tenemos. ¿No reprochó Jesús en un pasaje bíblico cuando una persona rezaba "agradeciendo porque él no era como los demás, sino una persona humilde y un servidor de Dios"? Simplemente lo tachó de hipócrita y enseñó que se debe agradecer lo que se es sin compararse con nadie, sin sentirse pequeño o grande.
En cuanto a las versiones, es muy largo y entretenido comentarlo, pero puedo decirle que no se trata de que "casen" las versiones. No es obligatorio que deban coincidir fielemente todas las versiones de los evangeliso, pues como le digo, no se trata de destruir, sino de construir con lo que se tiene.
Si nos pusiéramos a ver defectos en todo, nos daríamos cuenta que el cristianismo todo (y me refiero a católicos, protestantes y todas las demás sectas e iglesias cristianas) no tiene razón de ser lo cual, está fuera de toda razón, congruencia y cordura.
Recordemos, además, que Cristo habló de evangelizar, pero en ningún momento mencionó "escriban sobre mi o sobre mi vida o sobre mis milagros". La Biblia es un intento por recopilar todo auqelloq ue nos permita tener una aproximación de lo que Cristo quiso decirnos y una compilación de su enorme Doctrina, pero en ningún modo es la verdad absoluta.
No sólo la Biblia es la verdad absoluta, sino también la tradición oral y los estudios relacionados y al respecto. Eso es lo que enriquece verdaderamente aúna Religión. No sólo es el Libro Sagrado, sino todo lo que hay por él, entorno a él y a causa de él.
Finalmente, el comparativo con las evaluaciones del hijo (que no tengo, por cierto, ya que soy soltero y sin ningún compromiso) me parecen muy simpáticas (que quede claro que no me promociono ni oferto, sólo aclaro mi status de vida, pues aún soy joven) pero están muy lejos de poder tener un punto de comparación con nuestro Libro Sagrado.
No me importa su evaluación, sólo que tome en consideración que hay que leer mucho y muy bien antes de poder discutir algún punto, por lo delicado que es todo, aunque no lo parezca a simple vista.

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