Mi hijo no estudia ¿Qué debo hacer?

Mi hijo de 13 años está repitiendo 1ºE.S.O. Sólo ha aprobado 2 asignaturas. Está castigado sin Play, sin juegos de ordenador y a partir de ahora se quedará sin chatear y sin acompañarnos en las vacaciones de Semana Santa. No sabemos que hacer para que recapacite y estudie, no tiene ninguna dificultad en aptitud. No es un niño problemático en cuanto a comportamiento, pero esta desidia en los estudios nos saca de quicio.

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.- Si tu hijo no estudia no es porque sea un flojo o un irresponsable. Bien sabes que no lo es cuando le interesa. Por tanto, enfoca bien el problema. Es una cuestión de motivaciones.
2.- Normalmente los problemas de estudio se presentan en la mal llamada edad del pavo. No te quedes en los eslóganes o frases hechas. Decir que tu niño no estudia porque está con el pavo subido es lo mimo que no afirmar nada o decir que no estudia porque no estudia.
3.- La adolescencia significa un cambio de expectativas. Se pasa del por qué de las cosas a por qué me pasan o no me pasan a mí las cosas.
4.- Por eso, el estudio pierde el interés que suele ser normal en un niño de Primaria. Para el adolescente su vida va por un lado y el estudio por otro.
5.- La inteligencia del adolescente es una inteligencia sumamente sentimental. Las cosas no tienen un por qué sino un por qué para mí.
6.- Por este motivo, las razones racionales que ofrecemos a los jóvenes para que estudien suelen caer en saco roto.
7.- No te asustes porque tu hijo piense con el corazón y no con la cabeza. Es bueno que eso ocurra en su etapa de desarrollo. Así estamos hechos. No vayas contra la naturaleza humana.
8.- Pero eso no implica que tú como padre o madre pierdas el sentido común. Se trata de que sepas utilizar esa situación concreta para educarla y centrarla.
9.- Un adolescente estudiará, o pondrá más empeño por estudiar, si le compensa sentimentalmente. Esto es así y no hay que saber psicología para que nos demos cuenta y lo aceptemos.
10.- También, en cierto sentido, los adultos somos así. Trabajamos mejor, por ejemplo, cuando nos valoran y nos agradecen nuestra labor.
11.- ¿Las madres suelen ser sabias? ¿Y no se enfaden los padres? En conocer los resortes emotivos de los hijos. Aprovecha esto para conseguir cambios de actitudes.
12.- Un adolescente estudiará con más intensidad si observa que sus padres están preocupados por su desidia para con los estudios. Y aquí la clave está en ese si observa. Y observar no consiste en que le des sermones, le castigues, le premies, le grites o conviertas tu casa en un infierno. Muévele por el corazón. Verás los resultados.
13.- Que tu niño no estudia: vuélcate en el cariño. Ese cariño que no reprocha y que no exige nada para ser dado. Harás maravillas.
14.- Que tu hijo adolescente no estudia: ¿Se está a gusto en casa?
¿Por qué no estudia el adolescente?
Este tema está dirigido a tus padres. Pero creo que es conveniente que lo leas. Aprenderás a comprenderte mejor a ti mismo
¡Con lo buen estudiante que era hace unos años...! Se pasaba las horas haciendo deberes, leyendo libros y terminando trabajos con sus compañeros de clase. Pero ahora...; ahora sólo coge un libro dos días antes del examen, parece que todos los profesores del colegio le tienen manía y las notas, por supuesto, han bajado significativamente en la primera evaluación. ¿Qué ha pasado? ¿Por qué no estudia si sólo hace unos años le gustaba mucho?
Catorce, quince años... No tiene por qué suceder siempre, pero resulta bastante común que esta situación se repita en todos los hogares en los que alguno de los hijos inicia su etapa de adolescente. No hacen falta demasiados estudios ni estadísticas para comprobar que existe una relación directa entre rendimiento escolar y esta etapa de desarrollo. La edad del pavo se extiende hasta las aulas.
Es comprensible que en esta época exista un bache en los estudios que puede durar semanas, meses, un curso... La entrada en la adolescencia supone un cambio en su actitud hacia el estudio, y es un cambio que se da en todos, en mayor o menor medida. Su duración depende, principalmente, de que nuestro hijo no capitule con esta circunstancia.
Antes y después
Antes de los 14 años no les pasaba esto o les pasaba mucho menos. ¿Cuáles son las diferencias principales entre su estudio de hace unos años y el de ahora?
Antes: Tenían un marcado afán de aprender, una curiosidad muy amplia, les interesaba todo. Esto se manifestaba en las continuas preguntas que hacían a profesores, padres, etc.
Ahora: Les interesan pocas cosas, y esas pocas cosas suelen estar fuera de los libros de texto. Tienen una curiosidad intelectual reducida. Apenas hacen preguntas sobre el estudio.
Antes: Les encantaba destacar en clase y quedar bien ante sus padres, profesores y compañeros. Ser el primero de la clase era una de sus mayores ilusiones. Tenían afán de superación continua en el estudio.
Ahora: No les emociona todo eso. Prefieren destacar en otras cosas (ir en moto, por ejemplo) y ante su reducido grupo de amigos.
Antes: Eran personas activas. Les gustaba actuar; necesitaban hacer cosas para sentirse bien. Por eso disfrutaban haciendo los deberes escolares.
Ahora: Tienden a ser pasivos; permanecen mucho tiempo sin hacer nada; les cuesta mucho comenzar los deberes; se cansan pronto con lo que hacen; se desaniman ante la primera dificultad que surge.
Antes: Tenían una actitud favorable hacia el estudio, los profesores y los compañeros. El estudio era su aventura; los profesores, sus héroes; los compañeros, sus amigos.
Ahora: Tienen una actitud crítica, y a veces hostil, hacia el estudio ("es un rollo"); hacia los profesores (? ¿Me tienen manía?); Y hacia los compañeros de clase ("me aburren").
Antes: Les gustaba ir cada día al colegio. Lo que allí sucedía era su principal tema de conversación al regresar.
Ahora: Les suele fastidiar ir cada día al colegio y evitan hablar con sus padres de lo que allí sucede (sólo lo hacen para quejarse de algo que les molesta).
¿Qué pasa?
El cambio es radical, pero... ¿por qué sucede todo esto?, ¿Cuáles son las causas de ese cambio tan notable? El estudiante adolescente suele ser un estudiante en crisis, porque la etapa que está viviendo es una etapa crítica, problemática. No quiere decir que esta "crisis" tenga un carácter negativo; no es un retroceso... Es un cambio necesario para su crecimiento físico y psíquico. Es una etapa imprescindible para pasar de la infancia a la edad adulta. Tiene sentido positivo porque es una crisis de crecimiento.
Pero en ese estado de tensión, muchos chicos y chicas no pueden seguir siendo tan buenos estudiantes como a los diez años. La tensión interior obstaculiza seriamente que se centren en el estudio y estudien con aprovechamiento. Pero los obstáculos pueden superarse.
Una crisis
La crisis adolescente hace más difícil que nuestros hijos quieran estudiar y puedan estudiar. Porque:
Al adolescente no le sirven ya los motivos que tenía antes -en la infancia- para estudiar. No le "emociona" ya ser el primero de la clase y quedar bien ante padres y profesores. Pero lo más preocupante no es eso, sino que no tiene motivos de repuesto.
Necesita nuevos motivos...
¿El adolescente está tan? ¿Atrapado? Por su drama interior que todo lo demás (los estudios por ejemplo) tiene una importancia secundaria.
El carácter típico del adolescente está, en principio, ¿muy alejado del? ¿Carácter? Propio del trabajo bien hecho.
El adolescente suele ser:
Impaciente (lo quiere todo aquí y ahora),
Cómodo (busca lo fácil, huye del esfuerzo),
De moral frágil (se desanima ante las dificultades), perezoso (aplaza las tareas, las deja inacabadas)
Y anárquico (se resiste a seguir planes y horarios).
El adolescente es poco dócil ante las indicaciones de sus padres y profesores. Como se siente inseguro, actúa hacia fuera de modo autosuficiente; es un mecanismo de defensa.
Estos condicionantes suelen tener una consecuencia: disminuye el rendimiento en el estudio, lo que se convierte, a su vez, en tema de conflicto entre padres e hijos.
Detecta y actúa
Al llegar la primera evaluación suele producirse, en varios casos, una bajada importante en las notas. Y en algunos otros, auténticos batacazos no previstos... y ni siquiera previsibles. A veces, no se esperan estos bajones ni los propios estudiantes, por su falta de objetividad y porque ha variado el centro de sus preocupaciones. Por eso es interesante tener claros los síntomas para detectar el cambio y la crisis y para tranquilizarnos.
Cuando el adolescente ha seguido una trayectoria de buen rendimiento escolar en los años precedentes, lo más probable es que el bajón en los estudios (grande o pequeño, dependiendo de los casos) se trate más bien de una "consecuencia" de la crisis de crecimiento. Por tanto, ¿habrá qué actuar, especialmente, sobre esta? ¿Circunstancia? Con cariño, autoridad, exigencia, comprensión y seguridad hasta que pase sin dejar cicatrices permanentes.
En resumen...
Los síntomas de un posible bajón en las notas son claros y habrá que tenerlos en cuenta para llegar antes: tendencia a estudiar sólo para pasar los exámenes, estudio con prisas y poco esfuerzo...
Antes de actuar, hay que tener claro cuál es el problema auténtico: si es que no entienden lo que estudian, si no dedican tiempo, si la causa es afectiva, si su método no es adecuado... Cada problema tiene una solución distinta.
Ningún estudiante suspende o baja el rendimiento por capricho. Así que, en principio, el adolescente está predispuesto a favor si se le plantean las cosas con tranquilidad. Involucrarle en la solución es más acertado que hacerle objeto de castigo, por ejemplo.
El fracaso escolar no puede considerarse como un ataque personal a los padres, a causa de unas expectativas exageradas. Además, lleva a perder la razón (cuando no los estribos) y aparta el punto de vista del verdadero problema.
Es muy interesante demostrar interés por todo lo que concierne al colegio. Participar en las actividades del colegio para padres y hablar a menudo con profesores pueden dar muchas pistas para conocer la situación de los hijos.
Hay que dar importancia también a otros temas que para él la tienen. Que no sean sólo motivo de bronca o de charlas serias los estudios.
El adolescente necesita urgentemente aprender a motivarse para el estudio, con motivos que interiorice él mismo.
Antes, incluso, de que se dé algún problema en los estudios, podemos potenciar ciertas actividades, aficiones o gustos del adolescente, apoyándose en ellos para exigirle por otro lado: "sé que te gusta mucho la música y podría prohibírtela, por ejemplo, si suspendieras; pero creo que será mejor llegar a un acuerdo: te reservamos un tiempo en el aparato de alta fidelidad para "tu" música y tú te comprometes a no escucharla mientras estudias".
Por qué estudiar
Dadme una palanca...
¿Qué son los motivos? Puede decirse que son como ''palancas" de la voluntad, instrumentos que ayudan a hacer algo. Es necesario motivar, pero ¿cómo se motiva? ¿Qué clase de motivaciones son las más adecuadas?
Cada uno se conoce mejor que nadie y sabe qué cosas son las que mejor le mueven a realizar tal o cual acción. Pero no se trata sólo de lograr la ejecución de esa tarea, de ese estudio, al precio que sea. Se trata de que tú, con esa motivación, te beneficies como persona, ganes en autonomía y libertad. La motivación hacia el estudio se integra, como un elemento más, dentro del amplio capítulo de la educación de la voluntad. ¿Se trata de que? ¿Quieras estudiar? Por ti mismo.
Qué motiva
Podemos hablar de tres tipos de motivaciones:
Extrínsecas, las que proporcionan alguna clase de beneficio material.
Intrínsecas, las que proporcionan una satisfacción personal.
Trascendentes, las que se asientan sobre la responsabilidad de nuestro deber como personas libres, y se orientan hacia el logro de nuestra propia mejora y la de los demás.
Aunque los tres tipos de motivación suelen ir unidos, siempre prima alguno de ellos. Sin embargo, no todos suponen una mejora de la persona. Hay que encontrar no sólo motivos para el estudio, sino buenos y valiosos motivos que incidan en las necesidades de esta nueva etapa adolescente. ¿Cuáles son?
Soy valorado
En la adolescencia surgen las "necesidades del yo" (de propia estima, de reputación). ¿Al adolescente le importa mucho ser? ¿Alguien? Ante sí mismo y ante los demás y sentirse comprendido, aceptado, valorado y querido.
Por eso, a un adolescente le motiva la satisfacción que proporciona el reconocimiento de su esfuerzo, aunque, a lo mejor los resultados no sean los óptimos. El éxito suele ser una de las mejores motivaciones para un adolescente, y que esos éxitos conlleven una cada vez mayor responsabilidad en la familia y una participación más plena.
Buenas explicaciones
Con la adolescencia, ahora ya no aceptas pasivamente lo que se te dice. Ahora necesitas tomar una postura personal ante todo lo que te transmiten los padres, profesores y libros. A veces de un modo rebelde, es cierto, pero se trata de una maduración de tu juicio crítico.
Por eso necesitas explicaciones del porqué de cada cosa. Te motivará ver en el estudio una manera de satisfacer esa curiosidad y de ver resueltas tus preguntas. En alguna conversación con tus padres o con algún profesor, pueden ayudarte a que te cuestiones: ¿Por qué estudio esto? ¿Qué me responde? ¿Me da explicaciones suficientes? ¿No deberían hablarme de estas otras cosas?
Sentido
También tienes que encontrar una razón del porqué estudia lo que estudia. A nadie le gusta aceptar, por definición, que tenemos que aprendernos los autores de la Generación del 98, y mucho menos a un adolescente. Encontrar razones (con argumentos adecuados a su situación de adolescente, en lo que cuenta mucho lo afectivo) les mueve a estudiar. Además, te puede motivar poder llevar a cabo algunos proyectos personales que te entusiasmen y en los que se cuente contigo. Por ejemplo, a la hora de hacer un trabajo de clase o prepararse un examen que se tengan en cuenta tus sugerencias, tus métodos. Si el profesor tiene una conversación con él de vez en cuando, o si juntos programáis el tiempo de estudio, o si sabes y comprueba que tus padres están al tanto de tus asignaturas y de tus esfuerzos... tendrás nuevos motivos.
Los adolescentes tienen necesidad de amigos y, por eso, se está dispuesto a dedicarles mucho tiempo y a hacerles un favor aunque suponga un gran sacrificio. Así, si estudiar te ayuda a hacer nuevos amigos o a crecer en amistad con los que tienes, no te importará tanto hacerlo: búscate amigos que estudien de verdad; intenta hacer agradable el ambiente de estudio en casa, procurando que tus padres permitan que estudies con tus amigos; procura explicar y ayudar a otros amigos aquella asignatura en la que vas mejor.
Motivos erróneos
Los motivos erróneos, o la falta de motivos interiores es una de las causas principales de una voluntad débil para el estudio. Entre ellos:
Premios materiales.- No puedes acostumbrarte a hacer las cosas por el premio (moto, dinero, viajes...). Un premio, alguna vez, puede ser enormemente positivo, pero no puede ser lo habitual, pues le convertiríamos en un materialista y calculador. Además, como con las drogas, cada vez hay que aumentar el valor del premio para que siga siendo eficaz.
ÉXITO.- Lo fundamental no es sólo el éxito, sino vayas, poco a poco, comprendiendo que tu trabajo no es solo para ti. Debe favorecer también a todos los que te rodean. El trabajo así realizado es fuente de felicidad.
NOTAS.- Tus padres deberían valorar tu esfuerzo y ver si has obtenido los mejores resultados posibles en tus circunstancias concretas y su capacidad.
En resumen...
Ø El valor y sentido que des a tu trabajo influirá notablemente en la motivación hacia el estudio.
Ø Lo que más motiva es siempre el éxito personal; y el éxito es alcanzable sólo si se poseen los medios técnicos adecuados (técnicas y hábitos de trabajo intelectual). A veces, puede entrarse en una crisis de "por qué estudiar", simplemente porque falla el "cómo".
Ø Encontrar motivos para estudiar es importante, pero sin exagerar. Aunque esté muy motivado porque le "vuelven loco" las matemáticas, esto no hace innecesario el esfuerzo personal. En eso, nadie le puede sustituir
Ø En cuanto a la motivación se trata de que tú "quieras" estudiar por él mismo, y no por el premio o castigo que espera, ya se trate de una mountain-bike o de dinero.
Ø A veces, no hay motivación que valga porque una asignatura concreta no te interesa. Entonces has que apelar a tu sentido del deber, a tu autoexigencia, para estudiar cuando no apetece. Y para eso es importante reforzar tu voluntad.
Ø Una conversación con tus padres o con un profesor puede resultar muy reveladora; no hace falta que tenga relación con el final de una evaluación o con las notas. Te puede ayudar a plantearte qué motivos tienes para estudiar y ayudarte a descubrir si son adecuados o no.
Habla con el maestro de escuela de tu hijo te ayudara a encontrar la raíz del problema del porque no estudia tu hijo después mantén una conversación con tu hijo y que te explique porque no quiere estudiar eso si sobre todo sin echarle la bronca espero haberte ayudado

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