¿Qué le pasa a mi hijo que no quiere estudiar ni hacer nada?

Estoy en un momento muy desesperado y muy desmoralizante. Tengo un hijo de 16 años que lleva todo el curso sin apenas ir a clase. Tiene un problema de salud intestinal, nada grave y estamos a la espera de los resultados del médico. Llevamos así un año y ya solo creemos que pone la excusa de su malestar para no asistir a clase, ya que cuando no tiene clases no pasa nada. Llega la hora de marchar a estudiar y dice que se encuentra mal. Y ya ha llegado al punto de ni siquiera levantarse de la cama cuando suena el despertador. Hemos intentado hablar con el, saber si ocurre algo en el centro donde estudia, sabemos que no, lo único que hay que estudiar mucho y a él siempre le ha costado muchísimo esfuerzo, pero enseguida salta a la defensiva y se pone muy agresivo. Hemos hablado con el médico y nos dice que le mandemos a él para que hablen los dos pero el no quiere ir, no hay manera de convencerle. Hemos invertido todos nuestros ahorros en una enseñanza privada pues lo que estudia no había plaza pública. El no reconoce el sacrificio que supone. El está estudiando lo que quería según nos dijo al principio, ahora dice que es parecido pero no lo es. Está desmotivado por completo. Estando en secundaria ya tenía estos episodios. Por eso he llegado a la conclusión de que es pura dejadez. Estoy atravesando ya una depresión porque ya no sé por dónde abarcar el problema. Él no tiene ninguna empatia por nadie ni por nada. Siempre ha sido así. Ya no quiero discutir más porque no se puede mantener una conversación lógica ya que acabamos en eso, en la discusión. Si le prohibimos cosas le da igual. En el centro ni siquiera se preocupan en saber por qué falta tanto. Solamente una vez me llamaron pues llevaba casi un mes sin ir a pesar de que yo me puse en contacto con ellos al principio de todo para hacérselo saber. Siento que he fracasado como madre, no me siento con esa autoridad, ya no nos respeta y tampoco quiero estar callada y dejarlo pasar pero créanme que es muy muy complicado hablar con el. El médico optó por hablar con el antes de hablar con un psicólogo pero, volvemos a lo mismo, no va a ir. Trabajar tampoco pues yo creo que el se pone malo de solo pensar que tiene que madrugar. No sé si será absurdo pero creo que es así.

Ya no sé qué más contar, estamos muy preocupados y al borde de un precipicio. Hemos agotado ya todas las opciones de salir a flote. Yo ya no veo salida a nada. Estoy en un hilo de cordura.

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Tanto para tus problemas de depresión como para los problemas mentales y de salud de tu hijo te dejo un par de enlaces http://sensacionex.net/Efectos-de-la-Nutricion-en-el-Cerebro.pdf y http://sensacionex.net/100-Libros-de-Salud-en-1.pdf

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Lo que cuentas es un problema común en muchas familias. Los adolescentes de hoy día están muy desmotivados, ya sea porque en el fondo tengan un pobre concepto de si mismos (¿para qué voy a intentar hacer nada si no soy capaz?), o porque no han adquirido la cultura del esfuerzo, han aprendido a conseguir las cosas fácilmente y no a luchar por lo que quieren. Los padres lo tuvimos mas difícil y tendemos a la sobreprotección y a intentar que tengan todo lo que no tuvimos.

Aunque la terapia podría ayudar, si tu hijo no reconoce que hay un problema, es complicado que se abra o vaya por voluntad propia a un psicólogo. Supongo que en su situación, habrá tenido varias sesiones con el orientador de su centro, que es psicólogo o pedagogo. Están acostumbrados a este tipo de problemas y es bueno conocer su opinión.

En breve acabará el curso y veréis sus resultados finales. Si siguen siendo malos, planteadle que es lo que verdaderamente quiere hacer con su vida, si quiere continuar sus estudios o hacer otra cosa, pero dejadle claro que un año sabático no es una opción (mi hija me dijo que eso era lo que ella quería con esa edad).

Hay castigos que pueden hacer que aprendan algo, aunque en el momento parezca que no sirven para nada. Por ejemplo, que su paga sea en función de trabajos en casa o su esfuerzo semanal, o hacer que busque un trabajo de verano para que cubra sus gastos, o quitarle ciertos privilegios para que use su tiempo en algo útil (el móvil, la consola de videojuegos, etc)

Y por supuesto, los padres debemos estar estables, no culparnos por el problema y hacer ver que estamos firmes en la decisión de que no continúe con esa actitud. Mucho ánimo, quizá solo sea la etapa de la adolescencia.

En el centro al que acude no han hablado con el. Ya he comentado que les comunique yo misma lo que pasaba y me contestaron a los quince días. Y ahora volvemos a lo mismo y no son capaces de hablar con el, con nosotros ni nada. Les envío emails y ni si quiera contestan. Encima esto el lo sabe y piensa que le han tomado el pelo en el centro, que lo único que han hecho es sacarnos nuestros ahorros y no preocuparse por los alumnos. 

Es complicada la adolescencia, pero se vuelve peor si el no se abre a nadie, si solo se limita a decir que eso no es lo que quería, pero tampoco dice si prefiere trabajar. El se encuentra muy a gusto en casa y siendo "libre".  

Es extraño que el orientador no haya hablado con él, ante el desinterés que parece tener tu hijo.

Es normal que se sienta a gusto en casa, siendo "libre" como tu dices. No tiene que afrontar desafíos, está protegido, no se le exige ningún esfuerzo... Pero esa no es una opción y debéis dejárselo claro, tiene que elegir, si tenéis un negocio al menos que aprenda el oficio, que busque trabajo como aprendiz, que cambie de estudios (pienso que mejor en la enseñanza pública, si no está seguro de que sea lo que quiere para que no ocasione quebranto económico).

Y manteneros fuertes en la decisión, los padres deben estar unidos para que vea que el tiene derechos pero también deberes

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Debe saber que es una situación muy común la que tiene con su hijo. No sienta que ha fracasado como madre por qué es ahora cuando necesita más fuerza para enfrentarse a ello, sepa también que no está sola, existen grandes profesionales en el campo de la psicología que les ayudarán a tomar las riendas de su vida. Para llegar al fondo del problema debe hacer las preguntas adecuadas y saber escuchar. La adolescencia es un periodo de cambios en el cual empezamos a asumir responsabilidades mayores y vamos dejando nuestra zona de confort. No todos los jóvenes saben enfrentarse solos a esto. Estoy seguro que esa desmotivacion, está provocada por algún problema en una relación personal, baja autoestima... interesese por sus amigos, parejas... puede resultar incómodo para ellos hablar de esos temas pero tiene que haber confianza.

Al principio de todo parecía muy entusiasmado aunque yo veía que no. Le costaba mucho madrugar y tener que desplazarse hasta el centro. Nosotros hablamos con él y le decimos que sabemos que él es muy inteligente y que vale mucho y le ponemos ejemplos de ello. Él es muy perezoso para estudiar. En el centro sabemos que no hay ningún problema y si lo hubiera... Es que el nunca se abre a nosotros, siempre ha sido así. Tenemos mucha confianza entre nosotros y yo creo que en ocasiones ha sido en exceso por nuestra parte y no ha sabido diferenciar entre padres y amigos. Al psicólogo no quiere ir y nos dice que no le pasa nada. Que el no tiene la culpa de ponerse enfermo. Y le decimos que eso lo entendemos, pero que el también entienda el por qué dudamos cuando hay días que si no hay clase o no va, al rato se le pasa. No hay manera de llevarle al psicólogo, de verdad. 

Incluso sus amigos y los propios padres le dicen en algunas ocasiones que vaya padres que tiene, lo que se preocupan por él y lo que le apoyan... Es que no lo entiendo. No se ya que hacer ni que decirle. El no puede ver esta situación como algo normal y que pasen los días así... No sé ve afectado en nada y en cambio nos ve sufrir y no sé lo que pensará. 

En fin. Gracias por atenderme. 

Haz planes de ocio con el, pasar tiempo juntos, salir a comer o alguna actividad que creas q puede activarle. Tienes que conseguir que se motive por algo. Por otro lado es fundamental que te pongas firme en tu papel de madre y si tienes que tirar de el para ir al psicólogo, hazlo. Los padres no somos amigos de nuestros hijos, somos sus formadores. Esto no quiere decir que tengas que gritarle ni hablarle de malas maneras, solo que los roles queden bien definidos y respeten tu autoridad. Tienes que ser más positiva, no quedarte en el intento. Tú manera de actuar ante el es la que determina la respuesta que te dará.

¡Gracias! Lo daré todo. Intentaré que él colabore aunque lo veo muy difícil. Hemos llegado a un punto muy complicado. Gracias. 

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