Paneles de infrarrojos

Tenemos pensado ir a vivir a una casa de madera de 90 metros que tenemos y que solo la usamos en algún fin de semana y verano, donde vivimos ahora es un piso de 65 metros, tenemos acumuladores nocturnos y la verdad es que funcionan muy bien, pero no es lo mismo estar apoyado por otros pisos que estar aislados aunque sea de madera la casa, queríamos llevarnos los acumuladores, pero hemos oído hablar de paneles por infrarrojos que se ponen tanto en suelos, paredes o techos y también suelo radiante eléctrico, cual es la mejor opción de confort, de gasto y de humedad por la madera, la que tenemos ahora reseca mucho el ambiente, he de decir que donde esta la casa los inviernos son bajo 0 casi todos los días.

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Primero respondo a sus preguntas y luego le ofrezco una reflexión con la esperanza que le sea de utilidad.

El Gasto:

Tanto con los paneles, como con el suelo radiante eléctrico, como mediante los acumuladores; estar a la misma temperatura interior, le costará exactamente el mismo dinero.

La explicación es completamente objetiva y demostrable: Imagine un caso ideal, si usted tuviese una casa perfectamente aislada y hermética, una vez alcanzada la temperatura deseada, podría apagar el sistema de calefacción y permanecería eternamente a la misma temperatura interior, independientemente de la temperatura exterior.

Pero esta casa "ideal" no existe, en el mundo real el calor fluye desde donde la temperatura es más alta hacia donde la temperatura es más baja. Por lo tanto, una vez alcanzada la temperatura deseada en el interior, debemos continuar aportando energía para compensar ese flujo de calor de dentro hacia afuera (en invierno) que se produce por conducción a través de las fachadas (el aislante no es perfecto) y por convección a través de las filtraciones de aire (la hermeticidad completa en una casa no existe).

Ese aporte de energía que se produce a lo largo del tiempo, se mide en kWh (quilovátios-hora). Ese kWh tiene un coste en euros. Si lo obtenemos mediante energía eléctrica pasando a través de una resistencia, ya sea un panel infrarrojo, un radiador o un circuito bajo el pavimento, siempre cuesta lo mismo: lo que nos cobra la compañía eléctrica que, si mal no recuerdo en tarifa de último recurso es 14 céntimos de euro por kWh. A esa forma de convertir electricidad en calor se le llama efecto Joule y tiene un rendimiento que (más o menos) es siempre el mismo: 1 kWh de electricidad le permite obtener 1 kWh de calor.

http://enciclopedia.us.es/index.php/Efecto_Joule

Conclusión: si desea calefactor mediante un sistema eléctrico por efecto Joule le va a costar exactamente lo mismo, sea cual sea el emisor térmico final (radiador, panel o suelo).

El Confort:

El confort se define como aquel estado de bienestar corporal que le permite concentarse en aquello que usted desee hacer sin percibir ninguna molestia proveniente del ambiente en el que usted desarrolla dicha actividad. Es un estado subjetivo.

http://es.wikipedia.org/wiki/Confort

Pero a pesar de lo subjetivo, estadísticamente se demuestra que determinadas condiciones ambientales son más agradables que otras a un mayor número de individuos.

En lo referente a calefacción, los sistemas de baja temperatura y gran superficie son más confortables que los de alta temperatura con mínima superficie. Piense en aquellos calefactores consistentes en una resistencia que se ponía al rojo vivo. Al lado de la resistencia te achicharrabas, pero a tan sólo tres metros te helabas. Pero la resistencia de 1.500 W, consumía exactamente lo mismo que un acumulador eléctrico de 1.500 W. Añada otro concepto puramente natural: el aire caliente fluye de abajo hacia arriba.

Conclusión: El suelo radiante es mucho más confortable que cualquier otro sistema por dos motivos; en horizontal el calor te "acompaña" por toda la superficie de la casa; en vertical todo el aire permanece a la misma temperatura. Todo el volumen del aire que le envuelve a usted, vaya a donde vaya, está a la misma temperatura. El máximo confort lo obtendrá con suelo radiante.


La Humedad:

Lo lamento, sé que romper tópicos es prácticamente imposible, pero no es cierto que los sistemas de calefacción eléctricos resequen más el aire. Lo resecan exactamente igual que todos los demás sistemas de calefacción. Ni más ni menos.

En un espacio cerrado, sin aporte de humedad, el aire se "reseca" por que al calefactor subimos la temperatura del aire. Un aire más caliente tiene más capacidad de absorber humedad (de secar) lo cual hace que tengamos la sensación de estar en un aire reseco.

Por eso definimos la humedad ambiental como "humedad relativa", por que va en relación a la temperatura. Al subir la temperatura, para un mismo aire con la misma cantidad de vapor de agua disuelta, baja la humedad relativa. Sea cual sea el sistema de calentar el aire.

Pero usted tiene la suerte de ir a vivir a una casa de madera. La madera es (o era) un ser vivo. ¿Verdad qué nosotros transpiramos más o menos en función de la temperatura?, pues la madera lo mismo. Cuando la humedad relativa interior sea alta (temperatura baja), la madera absorberá parte de esa humedad que le puede ceder el aire, a costa de hincharse un poquito, no se preocupe, no lo percibirá. En cambio, cuando la humedad relativa interior descienda al calentar el aire, su amiga la madera cederá parte de su humedad al aire.

Conclusión: No tenga ningún reparo, la madera se encargará de ayudarle a mantener un confortable nivel de humedad relativa. Siendo toda la casa de madera, unos simples radiadores no conseguirán secarla lo suficiente como para que la madera se resienta.

Ahora mi reflexión: ¿Ha valorado la posibilidad de calefactar mediante un hogar convector de pellets?. Un kWh de calor "eléctrico" cuesta 14 céntimos, pero con pellets no llega a 5 céntimos. Usted gastaría una tercera parte para estar igual de calentito.

Disculpe el rollo, pero eran tres conceptos físicos que merecían una explicación.

Reciba un cordial saludo y ¡Buena suerte en su nuevo hogar !

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