Yo creo que lo fundamental de lo que refieres, no es que el niño no tome esa medicación cada 15 días, sino el que pudiera estar tomando una medicación que pudiera no necesitar, o que quedase sin resolver su auténtico problema.
Creo que no debes estar especialmente preocupada porque el niño no tenga esta medicación durante un fin de semana cada 15 días, si bien no sería práctica deseable si el medicamento fuera realmente necesario (lo cual no deduzco de tu relato), así como tampoco es lo deseable su retirada brusca, aunque hay que tener en cuenta que se trata de una dosis no elevada.
Si se trata de la dosis inicial, no tiene por qué haber problema al reinstaurar la misma dosis; si se tratase de una dosis más alta, sí podría requerir un cierto escalonamiento en la instauración de la dosis, ya que el medicamento puede producir hipotensión ortostática.
Creo que también tienes que tener en cuenta la decisión del padre acerca, no sólo de la medicación sobre el fin de semana que esté con él, sino sobre la medicación en general, sobre todo teniendo en cuenta que la prescripción de este medicamento puede ser puramente sintomática (es decir, encaminarse a tapar algunos síntomas pero no a curar el proceso en sí, ni su origen), así como no imprescindible; como dices, está más tranquilo, y yo creo que tienes que ver cómo está en este sentido con el padre, así como el origen de su problema.
Para un niño es una gran carga el no ser criado en un hogar con ambos padres, cuando ambos están vivos, y no sólo por la ausencia diaria de ambos padres, sino por el enfoque vital que estos pueden vivir, y que transmitirle. Yo te diría, que si tienes un matrimonio por la Iglesia, tienes que saber que te conviene respetar su validez, independientemente de lo que él pudiera hacer (por supuesto, queriéndolo y queriendo, en este sentido, que él también la respetase, y actuase bien, por su bien, no por tu interés). No me cabe duda de que vuestra relación le estará afectando, así como la relación de cada uno con el niño.
Si se trata de otro asunto que motivase el que el niño no viviese con ambos padres, se trataría de que el niño pudiese beneficiarse de los cuidados del padre y de la madre, y en este sentido, es en el que te decía que convendría tener en cuenta la opinión del padre, nada descabellada, por cierto. Ni que decir tiene que toda medicación psiquiátrica tiene efectos secundarios, y que ante un problema de conducta en un niño, lo primero, y principal, sería el tratamiento de los agentes causantes, generalmente del entorno familiar. En muchas ocasiones un problema es como un aviso de que no se están haciendo las cosas bien, y no sirve de nada un tratamiento meramente superficial de una de sus manifestaciones.
En este sentido abajo te dejo una dirección sobre los valores morales en el comportamiento de los niños, en el que hablo del trato al niño,
http://influenciavaloresmoralesensalud.blogspot.com/Así como abajo un blog sobre actitudes saludables que te recomiendo. Y si me dices algo más acerca del problema que se plantea, te podré decir algo más específico, aunque con las orientaciones generales puede ser suficiente, y adaptable a cada caso.
En resumen, te diría que te replantees tu vida, así como tu actitud hacia el niño; lo hables, y ayudes, también en este sentido, al padre del niño, y no le des al niño ninguna medicación que no sea estrictamente necesaria o imprescindible. El trato al niño siempre tiene que ser correcto, y siempre con el objetivo de que se desarrolle como persona generosa, de que ponga y desarrolle sus cualidades en el servicio a las personas, y no que se guíe por sus superficiales intereses, los cuales no le guiarían bien. Te podría seguir diciendo muchas cosas generales: el objetivo a la hora de educar siempre tiene que estar claro, y nunca anteponer otros objetivos menores; la jerarquía de objetivos siempre tiene que estar clara (todo supeditado, a que él se desarrolle como persona que ponga sus talentos al servicio del bien auténtico de las personas); y por ello, nunca se puede pretender solucionar una manifestación de un problema como sea, sino que siempre hay que tener una visión amplia del asunto en sí, e intentar solucionarlo de verdad, desde la raíz, y no intentar solucionarlo sólo desde una visión muy estrecha e interesada. Ni que decir tiene que todo lo que hagas por el padre, lo estás haciendo por tu hijo, ya que él es el padre de tu hijo; por supuesto, que evitar dejarse llevar por rivalidades, por quedar bien, etc, o cualesquier interés personal (con respecto a esto, hay que estar muy atento, ya que los intereses personales se cuelan por las rendijas, y para actuar bien de verdad no hay que dejar de ver y reconocer los intereses personales por los que uno puede moverse, precisamente para poder sobreponerse a ellos, y poder actuar con auténtica generosidad hacia todos, que es lo único que conduce a la solución auténtica de los problemas).
Si el niño está nervioso o tiene una conducta alterada, no quiere decir que tú tengas que actuar inmediatamente (por supuesto, que siempre viendo que las consecuencias de ello no sean importantes, lo cual no tiene por qué ser muy evidente, lo cual restaría eficacia); en muchos casos, la recriminación en este momento no es más que contraproducente (ya podrá, quizá haber un momento posterior en el que se le de la información oportuna para su consideración), y jamás sería aconsejable guiada meramente por factores emocionales propios (de pretender solucionar un problema como sea, o pretender que tal síntoma desaparezca sencillamente, sin más, como si así funcionasen las cosas); es más útil actuar dando ejemplo propio, hacer uno lo que tenga que hacer, y estimular lo positivo, el guiar bien al niño hacia aprovechar al máximo la vida, como te dije, haciendo todo el bien que pueda, que, casualmente, será lo que mejor le va a guiar, y dar estabilidad.
Un saludo.
Ana Vázquez
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