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27/07/2004
Experto
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Estimado Figuedore,La paz de Dios sea en su alma. Ante todo disculparme por la demora, he tenido unos contratiempos personales, espero su generosa comprension. tambien agradecerle por la pregunta y la oportunidad para aclarar dicho tema. Lamentablemente, no se puede confiar o dar crédito en la veracidad o en la pureza doctrinal de un libro así por que si, desgraciadamente muchas veces suelen, estar plagados de ideas falsas o deformadas. deformando se rechaza todo.
Los cristianos también han sido engañados --muchos piensan que es un libro inofensivo que enriquece su fe-Con la excusa de haber escrito un libro de ficción, el autor presenta una imagen muy negativa de la Iglesia Católica y el Opus Dei, que en nada se corresponden con la realidad. Es lo que ha movido a Carl Olson, junto con Sandra Miesel, a escribir un libro llamado «The da Vinci Hoax» (El Engaño da Vinci), que saldrá este verano.
Olson, editor de la revista Envoy, compartió en una entrevista la exposición y crítica que hace en su libro de los numerosos errores de «El Código da Vinci», y analizó lo que el éxito de la novela deja ver del panorama cultural y religioso.
Le comparto parte de esta entrevista, para que usted saque sus propias conclusiones.
--¿Por qué se siente obligado a descifrar «El Código da Vinci»?
--Olson: El pasado mes de agosto un amigo me llamó para decirme, en un tono un tanto agitado, «tienes que leer esta novela». Le habían dado «El Código da Vinci» como regalo de cumpleaños; al leerlo, descubrió que estaba lleno de errores y tenía un fuerte componente contrario a la Iglesia católica.
Dado mi labor en la apologética, mi amigo pensó que debía estar enterado de la novela, puesto que había recibido la aclamación de la crítica y se estaba vendiendo tan bien – actualmente más de 6 millones de ejemplares.
Cuando vi las cifras de ventas y comencé a leer recensiones, entendí la idea. La novela generaba –y todavía lo hace- mucha controversia y confusión. Si bien se trata de una obra de ficción, es considerada por muchos como una representación históricamente exacta y efectiva de los primeros cristianos y de la Iglesia católica. Por lo que compré un ejemplo, tomé un bolígrafo rojo y comencé a trabajar.
Al mismo tiempo, la historiadora medieval y periodista Sandra Miesel me envió una copia de su excelente recensión de «El Código da Vinci» para la revista Crisis.
También comencé a recibir emails sobre la novela de lectores del Envoy: ¿Deberían leerla? ¿Qué se podría responder a su contenido? ¿Es exacta?
Pregunté por tanto a Sandra si trabajaría conmigo en algunos artículos para Internet y en un libro, que será «El Engaño da Vinci».
La meta es doble: exponer y criticar los numerosos errores en «El Código da Vinci», y presentar la verdad sobre la primera Iglesia, el catolicismo, la historia medieval, y una serie de otros temas. También analizamos el éxito de la novela y hablamos sobre lo que indica del panorama cultural y religioso.
--¿Cuáles son los problemas teológicos primarios de «El Código da Vinci»?
--Olson: La novela se basa en una serie de creencias esotéricas, neo-gnósticas y feministas que están en oposición directa con el cristianismo. Mucho se ha hablado de la mención de la novela de que Jesús y María Magdalena estaban casados, pero eso sólo es la punta de iceberg.
Tras la superficie se encuentran sistemas de creencias que enseñan que el cristianismo es una mentira violenta y sangrienta, que la Iglesia católica es una institución siniestra y misógina, y que la verdad es, en última instancia, creación y producto de cada persona.
Dan Brown, el autor de la novela, ha admitido prontamente en entrevistas que la mayoría de las ideas en «El Código da Vinci» no son originales suyas. La herencia intelectual, ideológica y espiritual de «El Código da Vinci» se puede rastrear en pasadas décadas, incluso siglos.
La novela es apenas innovadora ni marca ningún antes y después como algunos lectores piensas. Como demuestran nuestros artículos y el libro, Brown ha tomado la mayoría de sus ideas de unos cuantos libros recientes, libros populares que están llenos de teorías de conspiración, de imágenes sesgadas de la teología católica y de extrañas e insustanciales referencias a acontecimientos y personajes históricos.
Al final, lo que Brown ha logrado es la creación de un mito popular que destila y presenta creencias de forma que no exijan sino que entretengan y atraigan.
Este mito funciona en más de un nivel, al ser una novela de misterio, un romance, un thriller, una teoría conspiratoria y manifiesto espiritual, todo a la vez.
Un rasgo de su atracción es que promete una forma de gnosis – o conocimiento secreto- sobre algunos temas y sugiere que es en el individualismo subjetivo, no en la religión tradicional, donde radican las verdaderas respuestas a las grandes cuestiones de la vida.
La triste ironía es que algunos católicos piensan que la novela es un maravilloso trabajo de literatura que puede, de alguna manera, ayudarles a explorar y a entender mejor su fe. Pero la novela se basa en la creencia de que Jesús era un mero hombre, que el cristianismo es un despreciable impostor y que se debe evitar toda referencia a la verdad religiosa objetiva.
--La novela presenta una página de entrada titulada «El Hecho», que establece: «Todas las descripciones de obras de arte, arquitectura, documentos y rituales secretos de esta novela son exactos». Usted ha encontrado muchas cosas en este libro que de ninguna manera son exactas. ¿En qué se basan estos errores? ¿Cuáles son sus peligros?
--Olson: La amplia aceptación de la mayoría de las referencias de Brown es algo asombroso, sobre todo porque muchas de ellas no lograrían pasar lo que llamaríamos «la prueba de la enciclopedia escolar».
Por ejemplo, la novela indica que la «Virgen de las Rocas» de Leonardo da Vinci, que se encuentra en el Louvre, es «un lienzo de cinco pies de alto», aunque una rápida búsqueda en Internet o en una enciclopedia nos muestra que tiene seis pies y medio de altura.
Normalmente, esta clase de detalles se podrían considerar licencias artísticas. Pero la insistencia de Brown en que las representaciones de obras de arte son exactas – y su esposa es historiadora de arte – indican que no es cuidadosa con la verdad.
Esto se convierte en un problema mucho más serio cuando hace referencia a que antes del Concilio de Nicea nadie creía que Jesús fuera divino, que la Iglesia católica quemó a 5 millones de mujeres en la hoguera en el medioevo y que todas las más importantes creencias del cristianismo se han robado de las religiones paganas.
Esta clase de asertos parecen basarse en una sincera aversión a la Iglesia católica – la novela nunca menciona al protestantismo ni a la ortodoxia oriental – y a un deseo de desafiar los conocimientos aceptados de acontecimientos, personajes y creencias.
El peligro está en que muchos lectores al parecer están tomando las referencias de la novela como hechos verificados y creen que han descubierto el talón de Aquiles de la Iglesia.
Esto llega a ser aún más difícil cuando dichas personas no quieren ni siquiera considerar las refutaciones o respuestas a «El Código da Vinci». Aquí está otra vez la llamada a un supuesto conocimiento secreto: una vez que la persona lo tiene, no cree que necesite considerar los argumentos o hechos contrarios.
--¿Por qué cree que este libro ha atraído a tanta gente, incluyendo a cristianos?
--Olson: La novela mezcla juntos elementos que son absolutamente atractivos dentro de una cultura posmoderna: una actitud relativista hacia la verdad y la religión, referencias basadas en conspiraciones, feminismo radical, aversión por la autoridad religiosa y la creencia implícita de que la realidad es maleable y puede ser adaptada, así lo dice, a los deseos de cada persona.
Sin embargo, el libro se basa en una fórmula standard utilizada por las novelas de romance, y pesar de toda su charla de extraños rituales de sexo y androginia tiene en su base una historia de amor tradicional.
Otro factor es que la novela se lee como un guión hecho para televisión, con capítulos cortos, conversaciones concisas, desarrollo de personajes breve y contextos escasamente construidos.
Se hace un abrumador énfasis en las emociones de los personajes. Así, aunque la novela contiene referencias que podrían resultar extrañas a los lectores, mantiene también un cierto nivel de agrado.
Aunque «El Código da Vinci» es una novela ha provocado que muchos medios y el público en general ponga en duda la veracidad de los Evangelios y elementos de la enseñanza de la Iglesia. ¿Están perdiendo la sociedad contemporánea la capacidad de distinguir entre cultura pop y realidad?
--Olson: Tristemente, para algunas personas, la cultura pop es la realidad – o al menos el único medio por el que interactuará y hará frente a la realidad.
No es que la cultura pop sea mala o que la cultura pop no tenga nada que ofrecer. Pero la cultura pop se basa mucho en proporcionar a la gente lo que quieren escuchar o ver o sentir, sin importar su grado de verdad.
También simplifica y convierte en sensaciones asuntos que son complejos y requieren un cuidadoso estudio. Y puesto que mucha de la cultura pop es una cultura joven y de rock ‘n’ roll, prospera desafiando a la autoridad y a las ideas aceptadas, a menudo sin razón alguna sino es la emoción de la rebelión.
Sin embargo, se debe observar que muchas de las ideas clave en «El Código da Vinci» salieron a la luz en un ambiente de educación más elevada, incluyendo los desafíos al contenido y datación de los Evangelios, así como los desafíos a la enseñanza de la Iglesia sobre algunos temas.
Éste es el caso también de los mensajes feministas radicales en la novela. Han sido populares en universidades e institutos durante décadas, pero la novela lo presenta en una forma de ficción que absorberán millones, no sólo unos cuantos cientos.
--¿Cómo pueden la Iglesia y sus miembros disipar los mitos de «El Código da Vinci»?
--Olson: Se debe reconocer que novelas como «El Código da Vinci» no son «sólo ficción». Son medios para transportar ideas y creencias a grandes grupos de gente, a menudo sin que los lectores aprecien plenamente lo que están consumiendo.
Un interés no estriba en decir a la gente que no lea la novela, sino animarla a que analicen y determinen cuidadosamente lo que está diciendo y consideren por qué se escribió.
Los errores y falsas ideas de la novela necesitan considerarse punto por punto. Nuestro libro lo hace con gran detalle. Aunque la refutación resulta inestimable, lo verdaderamente importante es la catequesis.
El reconocer los problemas de facto y lógicos que rodean a «El Código da Vinci» no debería necesitar ni estudios avanzados ni décadas de análisis. Una buena catequesis irá más lejos a la hora de vacunar a los católicos ante el error y proporcionarles un entendimiento de la doctrina, práctica e historia de la Iglesia.
>>>La falacia «Da Vinci»
Le comparto no se si usted estará enterado pero le comparto, Primero fue «El Código Da Vinci». Ahora viene «Decodificando a Da Vinci» («De-coding Da Vinci»).
Éste último, de la escritora Amy Welborn, apunta a desenmascarar los errores que permean la novela best-seller de Dan Brown.
Welborn es columnista, redactora del semanario católico «Our Sunday Visitor» y autora de varios libros, incluyendo «Prove It!» (¡Pruébalo!), una serie de libros de apologética para jóvenes.
--«El Código Da Vinci», ¿no es más que una novela de ficción? ¿Por qué piensa que es importante escribir un libro así?
--Welborn: «El Código Da Vinci» es ciertamente una obra de ficción, realmente en muchos sentidos. Pero dentro del marco de esta novela, el autor, Dan Brown, presenta muchas afirmaciones sobre la historia, la religión y el arte. Las presenta como verdad, no como parte de su mundo de ficción.
Por ejemplo, uno de los puntos centrales de Brown es que los primeros cristianos no creían que Jesús fuera divino, y que Jesús y María Magdalena estaban casados.
Coloca estas afirmaciones en boca de los personajes eruditos, y las enmarca con frases como «dicen los historiadores» o «consideran los estudiosos». Además, Brown presenta dentro de su libro como verdaderas, no obstante su carencia de fiabilidad, fuentes, que también se ofrecen en una bibliografía ofrecida en su página web.
Además, Dan Brown ha afirmado repetidamente en entrevistas que parte de lo que hace en su libro es presentar una «historia perdida» hasta ahora para los lectores, y que está contento de hacerlo.
Por lo que, ciertamente, «El Código Da Vinci» es una novela, pero el autor hace afirmaciones sobre historia dentro de la novela, las presenta como hechos y ampliamente aceptados, y es éste elemento de la novela él que ha dejado intranquilos a algunos lectores y requiere una respuesta.
--¿Cuáles son las afirmaciones más importantes sobre los orígenes cristianos que Dan Brown hace en esta novela? ¿Qué es lo que más ha intranquilizado a la gente, como usted dice?
--Welborn: Brown hace varias afirmaciones, ninguna de las cuales puede asumirse seriamente como verdadera, en boca de eruditos ficticios.
El libro se basa en un Jesús, profesor mortal de sabiduría, que intentaba reintroducir la noción del «sagrado femenino» en la conciencia y experiencia humanas. Tuvo seguidores, y se casó con María Magdalena, que es considerada la líder de este movimiento.
A esto se opuso otro partido --el «partido de Pedro»-- que trabajó para suprimir la verdad, que se logró en última instancia con las acciones del emperador Constantino que «divinizó» a Jesús en el concilio de Nicea en el 325.
Es esta sugerencia de que la Iglesia cristiana se ha empeñado en una ocultación destructiva de la verdad lo que ha intranquilizado a los lectores, así como la idea --propuesta por afirmaciones de Brown como «los historiadores creen»-- de que Jesús no fue considerado divino por sus primeros seguidores.
--¿Cómo responde usted estas afirmaciones en su libro?
--Welborn: Lo primero que hago es precisar las contradicciones inherentes a estas declaraciones. Simplemente no tienen ningún sentido a diferentes niveles.
Por ejemplo, Brown dice que el «partido de Pedro», es decir, el cristianismo ortodoxo, se opuso a María Magdalena y la demonizó.
Pues bien, en los primeros siglos en que esto estaba supuestamente ocurriendo --los primeros tres siglos del cristianismo-- tenemos muchos ejemplos de Padres de la Iglesia que sostenían que María Magdalena recibiera una alabanza particular. María Magdalena es honrada como santa en el catolicismo y en la ortodoxia. ¿Cómo es que se la demonizó?
Además, y algo más fundamental, Brown afirma que Constantino básicamente inventó la noción de la divinidad de Cristo para apoyar su poder y unificar el imperio.
Si este fuera el caso, ¿qué era, en realidad, ese «partido de Pedro» de la ortodoxia que Brown afirma que ha estado luchando contra los devotos de María Magdalena por todo el poder durante estos siglos? No se sostiene.
En la base de todo esto está la cuestión de las fuentes, que me tomó mucho tiempo para tratarlas en mi libro. Los lectores necesitan entender que las fuentes de las que depende Brown son sobre todo escritos gnósticos que datan de finales del primer siglo como muy pronto, y con toda probabilidad de mucho más tarde.
Ignora completamente los escritos del Nuevo Testamento, que incluso los eruditos más escépticos datan del primer siglo, al igual que el testimonio de los Padres Griegos y Latinos, así como la evidencia litúrgica de estos tres primeros siglos.
Considerando esto, no hay razón para considerar como algo serio nada de lo que Brown afirma de los orígenes cristianos.
--¿Cuál es el papel del Opus Dei en «El Código Da Vinci»?
--Welborn: Me parece que en «El Código Da Vinci», el Opus Dei desempeña el papel que normalmente jugaban los jesuitas en las antiguas novelas y polémicas anticatólicas: una sociedad mundial secreta con lazos únicos con el Papa, constituida para nada bueno.
Brown usa una caricatura del Opus Dei en esta novela, aunque intenta disculpar a sus bases y los convierte en víctimas, más que en villanos.
Pero no resulta necesario decir que «El Código Da Vinci» está lleno de declaraciones y caracterizaciones erróneas del Opus Dei, como lo demuestra la figura más bien interesante de un «monje» del Opus Dei, lo que, ya en sí desautoriza todo lo que Brown tenga que añadir sobre el grupo porque el Opus Dei no tiene monjes.
--¿Son defendibles las afirmaciones que hace Brown sobre la obra artística de Leonardo?
--Welborn: En absoluto, y resulta más bien chocante lo evidente de sus errores, en casi todos los aspectos de la vida y obra del artista que procura presentar. Tengo muchos detalles en mi libro, pero creo que el punto de inicio es el nombre mismo del artista.
Brown se presenta a sí mismo como una especie de devoto y experto en historia del arte. Pero se refiere constantemente al artista en cuestión como «Da Vinci», como si éste fuera su nombre. No lo es. Es el indicativo de su ciudad natal.
Su nombre era «Leonardo», y éste es el nombre por el que es llamado en cualquier libro de arte que se consulte. Uno que proclama ser experto en arte y se refiere al artista como «da Vinci» es tan creíble como una persona que proclame ser historiador de la Iglesia refiriéndose a Jesús como «de Nazaret».
--¿Es «El Código Da Vinci» anticatólico?
--Welbron: Lo es, en este sentido: Dan Brown considera culpable al catolicismo por supuestos crímenes que, si fuera consecuente, harían culpable a todo el cristianismo.
Después de todo no es únicamente el catolicismo el que cree que Jesús es divino, recita el Credo de Nicea, y acepta el canon del Nuevo Testamento. No es sólo la Iglesia católica la que desempeña un papel --y ni mucho menos tan grande como Brown proclama-- en la ejecución de brujas durante el último periodo medieval y los inicios de la época moderna.
Como estadounidense, puedo decirle con toda confianza que los obispos católicos no estaban en el cargo durante los juicios contra las brujas del siglo XVII en Salem, Massachussets.
De modo que, en este sentido, se puede decir que «El Código Da Vinci» es anticatólico.
--¿Por qué cree que las afirmaciones sobre los orígenes cristianos que hace Brown han sido recibidas con tanto entusiasmo, incluso por los que se profesan cristianos?
--Welborn: Porque, desafortunadamente, no han recibido una buena educación en los orígenes históricos del cristianismo. Mi libro es esencialmente un intento de hacer algunas correcciones caballerosas a esta situación.
Animo a los lectores, en fin, a que no dependan de las tonterías de esta novela para ampliar su comprensión de los orígenes cristianos.
Si están interesados en quién era Jesús verdaderamente y qué fue lo que de verdad predicó y sobre qué, hay un modo muy accesible de hacerlo, que no tiene nada de secreto ni de oculto. Es el Nuevo Testamento. Es la vida sacramental de la Iglesia. Si quieren encontrar a Jesús, les digo, comiencen ahí. Se quedarán sorprendido de lo que encuentren.
Recientemente se ha publicado en España una novela titulada “El Código Da Vinci” (Dan Brown. Ed. Umbriel). Con la excusa de haber escrito un libro de ficción, el autor presenta una imagen muy negativa de la Iglesia Católica y el Opus Dei, que en nada se corresponden con la realidad. Publicamos a continuación una selección de valoraciones que han publicado algunos de los principales periódicos estadounidenses, británicos y españoles.
EL CULTURAL DE EL MUNDO
El Código Da Vinci: libro oportunista y pueril
Por Rafael Narbona
Ofrecemos la reseña literaria que el suplemento ´El cultural´ del diario español EL MUNDO ha publicado sobre el libro ´El código Da Vinci´. La firma Rafael Narbona y fue publicada el 4 de diciembre de 2003.
Los libros que nacen con vocación de best-seller apenas logran ocultar su condición de productos manufacturados. ´El código Da Vinci´ no es una obra de creación, sino un artefacto concebido para transformarse en un fenómeno comercial. Reúne todos los elementos que garantizan el éxito fácil: una trama policíaca, con conexiones políticas y religiosas, unos personajes estereotipados, ciertas dosis de trascendencia filosófica, un erotismo libre de estridencias y una escritura plana.
Robert Langdon, un experto en simbología con aires de Harrison Ford, descubrirá que el Santo Grial no es una copa sino el nombre oculto de María Magdalena. Descendiente de reyes, María Magdalena no fue una prostituta sino la esposa de Jesús y la madre de su hija, Sarah. Su vientre recibió la sangre de Cristo y su misión era perpetuar el linaje de un profeta mortal, que sólo se convirtió en Hijo de Dios por efecto de manipulaciones posteriores. Jesús escogió a Magdalena como cabeza de su Iglesia, pero Roma nunca aceptó ese legado, organizando las Cruzadas para destruir los documentos que revelaban la verdad.
El Priorato de Sión surgió como una orden secreta encargada de conservar las pruebas que acreditaban la existencia del linaje engendrado por Jesús y Magdalena. Leonardo da Vinci, Boticeli, Newton y Víctor Hugo pertenecieron a esa sociedad. Cumplieron con su compromiso, pero sembraron sus obras de símbolos que aludían a esa historia: el apóstol que ocupó la derecha de Cristo en ´La Última Cena´ de Leonardo no es otro que María Magdalena.
Tal Vez Brown haya pretendido emular a Umberto Eco, mezclando misterio, erudición y filosofía, pero sólo ha conseguido elaborar un libro oportunista y pueril. La perplejidad de Langdon ante una inscripción que se atribuye a una lengua muerta se resuelve cuando un espejo revela que las letras están simplemente invertidas.
La presunta implicación del Vaticano sólo evidencia una obscena complacencia con el escándalo. Ron Howard ya ha manifestado su intención de realizar una adaptación cinematográfica. Si es cierto que los malos libros inspiran excelentes películas, habrá que esperar una obra maestra.
The Times (Londres)
Santa farsa
Por Peter Millar
21 de junio de 2003
“Este libro es, sin duda, el más tonto, inexacto, poco informado, estereotipado, desarreglado y populachero ejemplo de pulp fiction que he leído”.
“En ‘La Herencia Scarlatti’, ‘El Círculo Matarese’ o ‘El Engaño Prometheus’, Robert Ludlum entretejió una trama de complots extravagantes protagonizados por personajes de cartón piedra que entablan diálogos ridículos. Dan Brown, me temo, es su digno sucesor”.
“Ya es malo que Brown abrume al lector con referencias New Age (...) pero es que además lo hace mal”.
“Los editores de Brown han obtenido un puñado de elogios brillantes de escritores de película de suspense americanas, de esos de tercera fila. Sólo puedo deducir que la razón de su alabanza exagerada puede ser porque sus obras, cuando se las compara con este libro, quedan elevadas a la categoría de obra maestra”.
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La Razón (España)
¿Esposa o pecadora?
Por José Mª Carrascal
"Se destaca la ensalada de hechos y fábulas que maneja, sin aclarar nada. El crítico del New York Times lo ha calificado de ´Insulto a la inteligencia´"
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Catholic News Service
Una historia disfrazada de Historia en “El código de Da Vinci”
Por Joseph R. Thomas
6 de junio de 2003
“‘El Código de Da Vinci’ es una novela sobrescrita y exagerada (...). Esta novela deforma la historia de la Iglesia bajo un disfraz moderno de la antigua herejía Arriana, entretejiendo retales históricos y pseudo-históricos”.
“Brown mezcla hechos reales con especulación y fantasía de tal manera que el resultado final cobra fácilmente cierta verosimilitud. En un escritor, esto es una habilidad de gran valor. Pero, como cualquier habilidad, puede ser utilizada de forma deshonesta”.
“En "El Código Da Vinci" esta habilidad se utiliza para poner en duda la base de la fe cristiana y atacar a la Iglesia en un formato -la novela- en el cual una persona generalmente no espera encontrar argumentos enmascarados como verdades históricas”.
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Chicago Sun Times
Descargas contra los católicos, una vez más
Por Thomas Roeser
27 de septiembre de 2003
“En nuestra “correcta” sociedad, una declaración racista, antijudía, contraria a los homosexuales o las mujeres puede descalificar a un escritor durante mucho tiempo. Pero no ocurre así con los insultos a Jesucristo y a sus discípulos. Paradójicamente: escribir un libro extenso sobre una conspiración católica llena de chismes supone obtener abundantes beneficios y notoriedad”.
“La novela mezcla realidad y ficción en forma de docudrama y arroja conjeturas sin fundamento contra el catolicismo”.
“La supuesta ‘investigación’ de Brown bebe de las fuentes de un feminismo extremista”.
“Estas excéntricas conjeturas se mezclan con hechos e investigaciones chapuceras”.
“La novela forma parte de un género que presenta un odioso estereotipo del catolicismo como un villano. El odio al catolicismo impregna todo el libro, pero las peores invectivas las recibe el Opus Dei”.
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New York Daily News
Código caliente, crítica ardiente
Por Celia McGee
4 de septiembre de 2003
“La novela es fuertemente deudora de dos obras anteriores de investigadores aficionados: The Templar Revelation: Secret Guardians of the True Identity of Christ y Holy Blood, Holy Grail, una especulación sobre la pasión de Cristo. Los dos trabajos han sido desacreditados por la mayor parte de los investigadores serios”.
“Sus errores de bulto sólo pueden no llamar la atención del lector poco instruido”.
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New York Times
¿Desenmascara “El Código Da Vinci” a Leonardo?
Por Bruce Boucher
3 de agosto de 2003
“Más que una película, lo que parece que Brow ha compuesto ha sido una ópera de espías. Aquí viene a propósito la frase de Voltaire: ‘Si algo es demasiado tonto para ser dicho, al menos siempre podrá ser cantado’”.
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Our Sunday Visitor
“El Código Da Vinci” un ataque al Catolicismo”
Por Amy Welborn
8 de junio de 2003
“El Código Da Vinci” no aporta nada, aunque quizá enriquezca la paciencia del lector. Además no se trata de un misterio real, y el estilo es espantosamente banal, incluso para el propio género de ficción. Es pretencioso, fanático”.
“Muy pocas cosas de este entramado son propiamente originales. La mayoría de ellas proceden del fantasioso trabajo “Holy Blood, Holy Grail”, presentado como histórico, y el resto son remiendos de ridículas y gastadas teorías esotéricas y gnósticas”.
“El tratamiento de Brown a la Iglesia Católica Romana también es poco original. Repite acríticamente, entre otras mentiras y distorsiones, como por ejemplo que la Iglesia fue responsable de matar a cinco millones de brujas condenadas durante la Edad Media”.
“Tampoco estamos ante una novela de suspense bien trabajada. Hay pocas acciones destacables"
creo que hasta aqui, con lo que le comparto usted podra sacar sus propias conclusiones.
saludos en los corazones de Jesús y Maria.
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