Abrir una casa rural

Mi novio y yo tenemos pensado construir una casa en la provincia de Segovia para utilizarla como casa rural. Me gustaría saber a donde debemos dirigirnos para obtener información acerca de los trámites necesarios.
Gracias y un saludo,
Silvia Alonso

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Cómo invertir en una casa rural
La explotación de este tipo de negocios es una actividad complementaria para muchas familias
E l 90% de las casas rurales existentes en España ha puesto el cartel de todo completo para esta Semana Santa, lo que confirma que este tipo de turismo está en alza.
Según los datos del último Salón del Turismo Rural, celebrado a finales de 2001, el número de casas rurales en funcionamiento en España ha crecido un 25% en el último año y sobrepasa ya las 46.500, que dan trabajo a unas 9.000 personas. Estos datos, junto con un gran aumento de la demanda, hacen que cada vez más particulares se lancen a explotar este negocio en auge y de gran impacto turístico.
Pero, abrir una casa rural ¿es realmente un buen negocio? Los expertos coinciden en que toda casa rural, una vez adquirida o incluso heredada, hay que rehabilitarla y, en muchos casos reconstruirla totalmente. Esto supone una fuerte inversión
Por otro lado, la demanda para alojarse en estas casas suele ser estacional -fines de semana, Semana Santa, puentes y festivos-, con lo que no es un negocio que, salvo excepciones, reporte ingresos todo el año, según opina José Manuel Vilanova, director de Expotural y de Actur Viajes. Por eso, el 90% de la gente que se dedica a esto lo hace como una actividad complementaria.
«Dependiendo del lugar donde esté situada la casa rural, la rentabilidad que se puede sacar al negocio es de entre un 8% y un 10% al año, y en unos 10 años, se puede recuperar la inversión. Cuanto más cerca esté de montañas, estaciones invernales, parques nacionales, balnearios o grandes ciudades, la rentabilidad es mayor, por la gran demanda para acudir a esos lugares», dice Vilanova. Un buen rendimiento sería, según los expertos, conseguir 90 pernoctaciones al año por cama.
Elvira Poyatos heredó de su familia una posada de finales del siglo XIX en Ribagorda, a 35 kilómetros de Cuenca. En 1996 decidió reconstruirla totalmente y explotarla como casa rural. La inversión para la reconstrucción fue de unos 108.182 euros, de los cuales, un 25% fue subvencionado por el Estado, acogiéndose a las ayudas de la Junta de Comunidades. La casa actual, remodelada siguiendo con el estilo de entonces, tiene capacidad para 17 personas con seis habitaciones, y un precio por persona de entre 14 y 18 euros, según la temporada.
Poyatos está de acuerdo en que de este negocio no va a vivir. «Es un complemento a mi trabajo. A esta casa sólo viene la gente los fines de semana». Aun así, Poyatos le saca una rentabilidad al año de unos 6.000 euros.
No estacionalidad
Pedro Fernández de Araoz, director de la división de Residencial de Aguirre Newman, recomienda que para que la explotación de una casa rural sea un buen negocio ésta debe estar ubicada en una zona no estacionaria -cerca de la Costa del Sol, montaña, parques naturales, etcétera- o que tenga algún complemento, como el golf o el esquí, para que exista una rotación constante y pueda ser ocupada durante todo el año.
«Zonas como el Valle de Aran o cualquiera cerca de los Pirineos o la Costa del Sol sí que suponen un buen negocio». No es de extrañar, entonces, que sea en estas zonas donde la inversión sea mayor.
Cataluña, norte de Madrid, o algunas áreas de Andalucía, por ejemplo, son las comunidades donde el metro cuadrado es más caro. «Hablamos de unos 1.800 euros por metro cuadrado construido en Cataluña y de la mitad en Asturias», según Vilanova.
Las casas rurales, por lo general, suelen ser gestionadas por economías domésticas, por familias que usualmente habitan también las casas y explotan el negocio. Además, suele ser gente propia de la zona, aunque, según Vilanova, cada vez hay más jóvenes emprendedores que se lanzan a la aventura de invertir en este tipo de negocio y dejan la ciudad para ello, por muy difícil que sea.
Íñigo Díez es uno de ellos. Hace un par de años compró una casa de piedra de 300 años totalmente en ruinas en una aldea de Asturias por 34.800 euros. Actualmente la está rehabilitando poco a poco y como puede. «Ser de Madrid y venir a estos pueblos tan pequeños y con gente que no está acostumbrada a que pongan un negocio de estas características cerca es muy complicado. Estoy teniendo problemas de colaboración de los vecinos y todo va muy lento -la licencia de obra, conseguir a los obreros, etcétera-».
Díez ha calculado que, como mínimo, tendrá que poner otros 120.200 euros para su reconstrucción. Ha desistido de pedir ayudas al Principado para ello, ya que, según él, «se han acabado y la mayoría ha ido a gente local».
Él es uno de los que se dedicará completamente a ello. Sabe que la zona no es la más turística pero pretende vivir de este negocio. «Para ello, es necesario llevarlo como una empresa, con mucha dedicación y promocionándola».
El hecho de que la demanda de turismo rural cada vez vaya creciendo más, debido a que las tendencias turísticas, de los españoles sobre todo, están cambiando, ha despertado el interés de muchas promotoras. Según Fernández de Araoz, en zonas no estacionales, especialmente en la Costa del Sol y los Pirineos, detrás de las casas rurales ya se ven los nombres de grandes empresas para gestionarlas. La presencia de extranjeros durante todo el año en busca de buen tiempo, golf y playa hace de estos lugares un negocio muy rentable. Al mismo tiempo, éstas son las casas más caras.
Turismo de alto nivel
El precio de una cama por noche en una casa rural oscila entre los 14 y los 50 euros, aunque hay algunas que incluso alcanzan los 100 euros por noche. «Hay gente que cree que es un turismo barato, ya que antes estaba asociado con la gente que iba de paso con sus mochilas. Sin embargo, el usuario de turismo rural responde al perfil de un consumidor con un buen nivel de formación, un ejecutivo de 30-45 años con familia y de clase media-alta dispuesto a sensibilizarse con los espacios rurales y disfrutar de ellos. Este perfil arrastra a un público que gasta y demanda turismo de calidad», dice Vilanova.
Pero hay muchas categorías de alojamiento rural (ver gráfico) y, dependiendo de una u otra, los precios varían. También lo harán los requisitos a la hora de abrir el establecimiento. Según cada comunidad autónoma, las exigencias y normativas para convertir un viejo molino en una casa de huéspedes son diferentes. En Madrid, por ejemplo, hay que darse de alta como empresa turística en la Consejería de Turismo y depositar avales. Un inspector certifica si puede abrirse como tal, siempre y cuando cumpla la normativa relativa a la calidad, higiene, capacidad y dimensiones de los dormitorios y aseos, etcétera.
«Madrid cada vez despierta más interés para hacer turismo rural y abrir casas, sobre todo en la zona de la sierra», según Vilanova. En la actualidad, la Comunidad cuenta con 66 casas rurales y cada vez menos en venta. «Los propietarios se quedan con ellas porque ven ahí una rentabilidad si la explotan».
Ayudas: propietario y Comunidad, beneficiados
Las distintas comunidades autónomas conceden ayudas y subvenciones para la creación de casas rurales. De estas ayudas se benefician tanto los propietarios como las propias administraciones, ya que el turismo rural se lleva a cabo, fundamentalmente, en áreas que fueron abandonadas debido a las migraciones a la ciudad en los años 50. Gracias a la existencia de estas casas, los pequeños pueblos recuperan residentes, el patrimonio histórico y consiguen aumentar el número de visitantes que, además de «gastar» su dinero en la zona, supone la creación de más servicios.
Hay comunidades que subvencionan hasta el 60% de la inversión realizada por un particular. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, la subvención no supera el 40%. Consciente del peso del sector turístico en el conjunto de la economía madrileña y de la necesidad de apoyo al mismo, los programas de la Dirección General de Turismo desarrollados en el entorno del Plan Regional Integral del Turismo de la Comunidad de Madrid 2001-2003 (PRITMA), aprobado por el Consejo de Gobierno el 28 de diciembre de 2000, pretenden lograr la consecución del despegue del sector turístico -incluidas las casas rurales- propiciando ayudas y subvenciones. Según el boletín del pasado 22 de marzo, la Comunidad de Madrid tiene previsto para este año destinar 300.000 euros de subvenciones para casas rurales.
La cuantía final de la subvención no podrá ser superior a 60.000 euros por proyecto. En el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid están especificados todos los requisitos e indicaciones para optar a estas ayudas (www.comadrid.es), normalmente bastante difíciles de conseguir, según los expertos.
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