Ética

¿Qué valores rige la sociedad actual?

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La sociedad de hoy rechaza la percepción subjetiva de los valores por parte del individuo, que desvirtúa su carácter absoluto y universal. Recurrir a los contravalores permitirá tomar conciencia de la auténtica valía y dirección que se quiere que éstos tomen en favor del progreso humano.
Los valores son el eje sobre el que giran las acciones y conductas de cada persona, y que acaban condicionando el devenir de la sociedad. Por ello, los actuales gobiernos, las instituciones y los propios individuos, en su afán de perfeccionamiento y superación reflexionan sobre los valores a tener en cuenta.
Los valores en la empresa son otros de los ámbitos en los que se plasma la importancia que este tema está adquiriendo en la actualidad, en todas las áreas. Los cambios vertiginosos provocados por el avance tecnológico plantean la duda de si los valores heredados hasta el momento serán necesarios o no.
Valores y contravalores
Para analizar qué valores gobiernan la sociedad occidental es preciso saber primeramente qué se entiende por valor. ¿Según Enrique Gervilla valor es? El deseo de poseer, conservar y aumentar un bien, real o ideal, ¿para sí o para los demás?. Lo opuesto al valor, lo denomina contravalor.
Todo valor, por tanto, va unido a un contravalor que es conveniente evitar. Por ejemplo: ¿Amor? ¿Odio, justicia? ¿Injusticia, libertad? Opresión. Esta contraposición permite a la sociedad priorizar unos valores sobre otros y juzgar cuáles son fundamentales y de obligado cumplimiento. La dinámica de oposición valor-contravalor puede ayudar a guiar las acciones evitando no caer en el contravalor.
¿Qué valores rigen la sociedad occidental?
Resulta difícil enumerar los valores que rigen hoy la sociedad actual. Hay diversidad de opiniones en torno al tema. Ciertos autores opinan que ésta es una sociedad sin valores, consecuencia de los constantes cambios. Por otro lado, están quienes abogan por la idea de la aparición de nuevos valores que se contraponen a los existentes hasta el momento, como el consumismo, el materialismo o la competitividad.
No obstante, es preciso ser más positivo y pensar que la evolución y los cambios tan rápidos en esta sociedad han permitido el enriquecimiento en valores. Parte, heredados de sociedades anteriores, y otra parte, surgidos de la necesaria adaptación a una era absolutamente científica, donde las nuevas tecnologías hacen necesaria la innovación en todos los ámbitos.
Valores absolutos y relativos
Los valores son una realidad externa al hombre que tienen un valor absoluto, es decir, valen por sí mismos. Así la bondad, la justicia o la libertad por ejemplo, son valores que existen por sí mismos, y que se consideran universales por su importancia en todas las sociedades y tiempos históricos. Estos valores por su relevancia y su carácter inherente al hombre, están plasmados en los Pactos Internacionales como la Declaración de los Derechos Humanos, Declaración de los Derechos del Niño..., o en la Constitución de la mayoría de los países desarrollados.
Sin embargo, su naturaleza se convierte en relativa en función de la manera en que cada persona los percibe y los interioriza, de la importancia que cada sujeto le dé. Es necesario que el individuo trate de mantener una visión objetiva para alcanzar el propósito real de cada valor.
¿Qué tal un poco de ética ciudadana?
Es un hecho, la mejor forma de favorecer unos valores adecuados y de acuerdo con la sociedad de estos tiempos, es comenzar potenciando la adquisición y el respeto hacia ellos desde los primeros años de vida en la escuela y la familia. Esto no supone un esfuerzo exagerado, simplemente un constante cuidado en favorecer una implicación y unas actitudes de respeto hacia uno mismo, hacia los demás, hacia su entorno natural y social, y hacia el resto de culturas y sociedades existentes.
No obstante cualquier lugar y situación puede resultar adecuada para formarse en ética y promover el civismo. El trabajo, las largas charlas con los amigos, las comidas familiares, pueden ser momentos propicios para autoevaluarse y generar juicios de valor sobre la realidad en la que se vive.
Este tipo de actividades ayudan, sin duda, a participar en el marco plural y democrático actual y a fortalecer el compromiso de ejercitar el diálogo, la reflexión, la crítica y la argumentación como estrategias que favorezcan el respeto y la tolerancia hacia las diferencias individuales, grupales y culturales.
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