Cómo evitar que cague en casa...

Ante todo, un saludo.
Tengo una esplendida jovencita de pastor alemán que me roba el corazón. Como buena máquina de mordisquear me ha obligado a proteger todas las plantas de mi terraza y convertir en metal todo lo que fuese de otros materiales... Una pasta y muchas horas de dedicación. Le sobran juguetes pero los usa, y es felizmente hiperactiva, quizá como su dueño y amigo. Acabo de empezar a llevármela a correr (soy corredor aficionado, 2 veces por semana unos 40 minutos "fuertecillos", aunque ella lo ha hecho muy bien). Se la nota más cariñosa y apacible, aunque sigue dando y pidiendo caña, o sea que parece ser que no la agoto. Es muy sensible y respetuosa con el embarazo de mi mujer y se comporta dócil con niños y otros perros. La eduqué para que sólo desatase su frenesí con quien se lo pidiese (hasta ahora sólo yo). Un angelito, vamos.
Con sólo 7 meses parece que lo entiende todo: estará quieta cuando se lo pida, aunque sienta miedo, euforia, espere juego o por simple capricho mio (foto "posado/robado"). También ha aprendido muy rápido los diferentes juegos que se "nos" ocurren (vivo frente un enorme campo de hierbas...) Basta con lanzarle el disco y enseñarle la palma de mi mano a 50 metros, a veces con un escueto "dame!". O dejar que coja un palo o una caña y perseguirla correteando. Peleas en la hierba, carreras de sprint, persecuciones, etcétera. Uso "ropa de la perra" con la que siempre acabo abrazándola o revolcándome como si fuésemos hermanos. Creo que nuestra relación es muy intensa y me consta que me adora y lo dará todo por mi y los míos.
En fin, nada que se le escape a un etólogo sobre esta raza. Ahora bien: TENGO UN PROBLEMA... Se caga en la terraza cuando no estoy. Aunque pase con ella un par de horas en el campo (SEGUIDAS) cuando "le toca", ella espera a que yo desaparezca dentro de casa y se quede sola en su terraza, y entonces no tarda un minuto. Cuando pude empezar a sacarla (tras las primeras vacunaciones) puse todo mi empeño: Le dediqué todo mi tiempo posible, la dejaba relajada olisqueando después del juego, le llegaba a agitar el vientre y eso parecía funcionar al principio (era hacerlo y provocarle el "apretón". Volvíamos a la terraza para ver si bebía y le entraban ganas y luego la volvía a bajar al campo, y otra hora... Pero ella sólo lo hace a veces. Una lotería que no logro controlar.
Como rechazo el castigo físico por sistema (la violencia sólo durante el juego) intento el mecanismo básico causa-efecto:
¿Qué lo hace en el campo? Fiestas, palmadas, caricias, alguna golosina, "MUY BIEN MUY BIEEEEN!"
¿Qué lo hace en la terraza? La cojo del collar y la "amorro"... "ESTO-NO... AQUÍ-NO". Y directa a la caseta.
Por lo visto esta parte la hice mal, porque ella parece creer que no quiero ver la caca, en vez de que la quiero ver "fuera de mi casa".
¿Puedo corregir esto? O debo resignarme, y seguir recogiendo cada día la caca (con palas METÁLICAS, eso si...)
Debo decir que si no lo resuelvo, mi perra merece con creces que me resigne, pero como estoy a punto de tener a mi futura hija quisiera intentar una ultima gran idea.
Gracias por la atención...
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