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Según el Diccionario de términos filológicos, un dialecto es una modalidad de una lengua en un determinado territorio, o sea, equivalente a una modalidad regional o territorial. Las fronteras entres dialectos son muy imprecisas y se delimitan por isoglosas; a una mayor abundancia de isoglosas, mayor individualidad del dialecto. Son productos históricos, o sea, modalidades pertenecientes a la diacronía de la lengua, por fragmentación de una anterior unidad, resultado de divergencias de sustratos lingüísticos. Recuerda que el castellano, como el leonés, el catalán, el gallego, etc., en su momento fueron dialectos de una unidad anterior, el latín, que aposentado en determinadas regiones, con sus sustratos particulares, se fueron distanciando de su lengua "madre", hasta desaparecer (caso del leonés primitivo) o hasta consolidarse como lenguas independientes (casos del castellano, del catalán o del gallego). Los dialectos también pueden verse como casos no de divergencias, sino de convergencias, en el caso de que una lengua forme "koiné" con otras a las que domine; es el caso del castellano como lengua dominante de las que lo rodeaban en su momento. Su falta de purismo y su apertura a todos los dialectos latinos de su entorno lo constituye en dialecto y más tarde en lengua.
Respecto a habla, puede verse desde dos puntos de vista: como opuesta a lengua (parole/langue en la terminología de Saussure), en cuanto a la realización individual de una lengua, o como la lengua propia y exclusiva de una comundad, generalmente usada como término restrictivo, es decir, no suele usarse para grandes lenguas muy extendidas, sino para comunidades pequeñas(hablas locales, regionales) o de grupos sociales (jergas).
Para una explicación más extensa, vuelve a preguntar, porque este sistema no permite una explicación demasiado extensa.
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