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La onda T invertida en V1 a V6 del ECG sólo se detectó en 81 de 12550 atletas (0,6%), así que es infrecuente.
El problema es saber si es un signo precoz de una cardiopatía (miocardiopatía hipertrófica, displasia arritmogénica,...) de las que puede causar muerte súbita en el atleta o si es algo sin significado patológico. En el artículo han seguido a los atletas que tenían ondas T negativas para ver cuantos desarrollaban luego la enfermedad o morían súbitamente y sólo lo han hecho 5 de los 81 (6%).
Esto quiere decir que los atletas que tienen T negativas tienen un riesgo del 6%. El problema es que el 94% restante que tienen ondas T negativas no desarrollan patología (o no se detecta con los medios actuales) y todavía no se conoce lo que ello significa.
La pregunta subyacente en el artículo es :¿hay que prohibir o recomendar no hacer deporte de competición a los atletas qe tienen T negativas en V1 a V6 con un riesgo de muerte súbita del 6%?
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