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Nº5:JAJAAAA....
muy buenas las respuestas de C, jocosas las de Jonás ... lo cierto es que este tipo de preguntas podría, en algún caso, resultar de una curiosidad real, sin embargo, de una ignorancia que vendrá, casi seguro, de una persona (un hombre, sin duda), con una enseñanza en colegio no mixto, posiblemente de esos de curas en los que ni siquiera en los vestuarios la gente se quitaba el calzoncillo (a mí me sorprendía eso en el instituto: había compañeros -hablo de los 70- que se quitaban el pantalón y todavía tapándose con éste la zona púbica (de por sí cubierta por el calzoncillo) estaban ya haciendo contorsiones para subirse la pantaloneta. De esos en los que, incluso quienes se desnudaban lo hacían siempre por partes, para evitar estar desnudos del todo. Primero cambias la camiseta, luego el pantalón...nada de ir en bolas por ahí, raramente ducharse ... y en esos casos siempre tapándose todo el rato con la toalla. Vamos, que la educación "sentimental" de estas personas es la de muchos españoles, la de la católica vergüenza ante el cuerpo, donde el desnudo es sexo, y el sexo es pecado. Esa gente que posteriormente ha seguido asociando desnudo y pecado, y de hecho sólo en sus momentos onanistas se contemplan desnudos. Esa gente que ya de mayores ves en los vestuarios de los polideportivos y las piscinas haciendo maniobras complejas, complicadas, todo por no enseñar la polla. Esos que en cuanto entran a una zona de vestuarios miran sin mirar a la gente, más al suelo que a otros lados, más al fondo de su cabina que a la sala. O que se quejan si en polideportivo municipal han quitado parte de las cabinas privadas para hacer más sitio para cosas útiles. De los que, si es que se animan un día, entran a la sauna con el bañador puesto...
Me temo que mientras no se cambie eso, el nudismo será mirado siempre como de reojo, o como una incitación al pecado. Ni que decir tiene que esa visión me produce mucha pena, y mucha vergüenza ajena. Pero ahí está: fijaos la próxima vez en el vestuario del gimnasio cómo nos comportamos todos. Incluso yo, escribiendo esto, me he reconocido alguna vez con esa pose como de ascensor. En vez de estar abiertamente en un lugar donde cada uno va a lo suyo, donde puedes encontrarte a un conocido o un amigo, o a su hijo, seguimos haciendo el tonto...
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