¿Qué significa religión y la teología?

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pensamiento
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Hola, podrías ayudarme con una duda que tengo, ¿quiero saber que significa religión? ¿Y qué significa teología? De antemano gracias y espero lo antes posible tu respuesta besos...
Experto
Hola, nuevamente, espero que esta información sea más acorde con lo que necesitas

Teología es literalmente estudio de Dios (¿del griego? , theos, «Dios»; +?, logos, «estudio»).
Este término fue usado por primera vez por Platón en «La República» para referirse a la comprensión de la naturaleza divina por medio de la razón, en oposición a la comprensión literaria propia de sus poetas coetáneos. Más tarde, Aristóteles empleó el término en numerosas ocasiones, con dos significados:
? Teología como la rama fundamental de la ciencia filosófica, también llamada filosofía primera o ciencia de los primeros principios, más tarde llamada Metafísica por sus seguidores.
? Teología como denominación del pensamiento mitológico inmediatamente previo a la Filosofía, en un sentido peyorativo, y sobre todo usado para llamar teólogos a los pensadores antiguos no-filósofos (como Hesíodo y Ferécides de Siro).
San Agustín tomó el concepto teología natural (theologia naturalis) de la gran obra «Antiquitates rerum divinatum», de M. Terencio Varrón, como única teología verdadera de entre las tres presentadas por Varrón: la mítica, la política y la natural. Sobre ésta, situó la teología sobrenatural (theologia supernaturalis), basada en los datos de la revelación y por tanto considerada superior. La teología sobrenatural, situada fuera del campo de acción de la Filosofía, no estaba por debajo, sino por encima de ésta, y la consideraba su sierva, que la ayudaría en la comprensión de Dios.
Teodicea, término empleado actualmente como sinónimo de teología natural, fue creado en el s. XVIII por Leibniz como titulo de una de sus obras: «Ensayo de Teodicea. Acerca de la bondad de Dios, la libertad del hombre y el origen del mal», si bien Leibniz se refería con teodicea a cualquier investigación cuyo fin fuera explicar la existencia del mal y justificar la bondad de Dios


La religión puede definirse, tanto positiva como negativamente, de muchos modos:
1. Acto o representación explícita por la cual el hombre cree demostrar su reconocimiento de la existencia de uno o varios dioses que tienen poder sobre su destino, a quien obedecen, sirven y honran.
2. El sentimiento o expresión del hombre de amor, miedo o pavor hacia un poder sobrehumano y todopoderoso, ya sea por la manifestación de creencia, por la realización de ritos y ceremonias, o por la conducta de la propia vida.
3. Un sistema de fe y culto.
4. Atendiendo a su etimología desde 'religare', para algunos sería un intento del hombre por ligar al mundo consigo mismo, esto es, la explicación que uno se da de lo que le rodea a partir de dios (sea cual sea la imagen que de éste se tenga). Para otros, el término religión explicaría la ligazón (re-ligar) que une al hombre religioso con su dios.


Cuidate, Pensamiento
Experto
Hola, gracias por escogerme.


Te estoy enviando, los artículos de la Enciclopedia Encarta (según mi parecer son bastante completos) y te pueden dar una guía acerca de lo que buscas.

En todo caso, si está información es insuficiente, házmelo saber y con gusto te ayudo.

Cuidate. Pensamiento



Religión

1 introducción
Religión, en términos generales, forma de vida o creencia basada en una relación esencial de una persona con el universo, o con uno o varios dioses. En este sentido, sistemas tan diferentes como budismo, cristianismo, hinduismo, judaísmo y sintoísmo pueden considerarse religiones. Sin embargo, en un sentido aceptado de una forma corriente el término religión se refiere a la fe en un orden del mundo creado por voluntad divina, el acuerdo con el cual constituye el camino de salvación de una comunidad y por lo tanto de cada uno de los individuos que desempeñen un papel en esa comunidad. En este sentido, el término se aplica sobre todo a sistemas como judaísmo, cristianismo e islam, que implican fe en un credo, obediencia a un código moral establecido en las Escrituras sagradas y participación en un culto. En su sentido más específico el término alude al sistema de vida de una orden monástica o religiosa.
Es imposible encontrar una definición satisfactoria de religión o una forma realista de clasificar los diversos tipos de lo que llamamos religión a causa de las importantes diferencias de función entre los diversos sistemas conocidos. Un examen y comparación general de religiones sería por lo tanto engañoso si el material a evaluar fuera asumido en su totalidad como de la misma naturaleza. Es un accidente histórico que los primeros estudiosos europeos de culturas extranjeras o primitivas utilizaran el término religión para denominar un fenómeno del que sólo tenían un conocimiento rudimentario. Llegaron a la conclusión de que las otras culturas debían tener instituciones del mismo tipo y papeles que las que tenían el cristianismo o el judaísmo en sus respectivas culturas. Afirmaciones y creencias tan arraigadas como prematuras constituyen el origen de gran parte de tales discrepancias.
Un examen de las religiones a la luz de los conocimientos más avanzados debe comenzar por lo tanto limitando el término religión a aquellas instituciones para las que ha sido utilizado de forma habitual: el judaísmo y sus variantes, el cristianismo y el islam. Aunque esta limitación resulte algo arbitraria tiene sin embargo el mérito de facilitar una significación más clara limitándola a instituciones que tengan numerosos puntos de coincidencia.
El siguiente paso será examinar las llamadas religiones identificadas en otras culturas, fijando el grado de equivalencia con el término en su acepción más restringida y utilizando después nuevos sistemas para clasificarlas cuando no se haya encontrado correspondencia. Dicha correspondencia no es cuestión de acuerdo o desacuerdo doctrinal, por ejemplo, en cuanto a nociones de Dios o de conducta moral. Es cuestión de decidir si las instituciones a las que se ha llamado religiones tienen la misma función en sus diversos contextos culturales como, por ejemplo, las que cumple una institución como el cristianismo en Occidente.
Otra dificultad que se presenta al intentar examinar las religiones desde el punto de vista histórico es la noción común de la denominada religión primitiva, como forma de sentimiento y práctica religiosa humana más antigua y elemental. Sin embargo, no es seguro asumir que las formas no occidentales de cultura que carecen de desarrollo tecnológico sean por ello representativas de los primeros pasos en la carrera humana hacia las ideas espirituales. Cuanto más se sabe sobre diferentes criterios de culturas, más dificultades aparecen para adecuarlas en un sencillo esquema evolutivo o en un sistema de criterios claro.
Se va a relacionar el tratamiento de la religión con un informe comparativo de las tres formas principales de conciencia sobre la relación humana con el universo o la deidad; una fundada en las religiones primitivas, otra en las religiones definidas de una forma más común, y la tercera, en los diversos sistemas orientales de creencias y prácticas que pueden calificarse como 'caminos de liberación'. Los ritos sociales y morales quedan fuera del ámbito de este articulo.
2 religiones primitivas
La diversidad de sentimientos y comportamientos conocidos como religión primitiva constituyen un tipo de conciencia que la civilización occidental ha perdido.
2.1 Mundo interior y exterior
El rasgo principal de la conciencia religiosa primitiva, según se ha estudiado en pueblos polinesios y africanos, es la ausencia de cualquier frontera definida entre el mundo espiritual y el natural, y por lo tanto entre la mente humana o ego y el mundo circundante. El filósofo francés Lucien Lévy-Bruhl llamó a esta ausencia de límites participación mística, indicando una sensación de fusión entre el organismo humano y su medio ambiente. Este sentimiento puede describirse como correspondiente en su campo a la moderna comprensión intelectual de la interrelación de la humanidad y la naturaleza en la ciencia de la ecología. Una ausencia de límites similar predomina también entre los mundos de la experiencia consciente y del sueño, o entre la voluntad individual y las emociones espontáneas y los impulsos de la psique. Como resultado, el mundo exterior en su conjunto está cargado de poderes que pueden llamarse mentales o espirituales. Los objetos materiales, como rasgos estables y comprensibles del mundo exterior, no existen, ya que todas las cosas parecen comportarse de un modo tan caprichoso como los acontecimientos en los sueños. Descontrolados, cuando los contenidos de la experiencia se encuentren en este estado de ánimo, parecerán tan vivos, misteriosos y fascinantes, así como terroríficos, que toda la naturaleza se verá bañada por una atmósfera impresionante y misteriosa. El historiador religioso alemán Rudolf Otto se refirió a una atmósfera así llamándola 'numinosa'.
2.2 Atmósfera numinosa
En un sentido más amplio, la atmósfera numinosa está ligada al mundo natural en su totalidad y a cada objeto dentro de él. Un buen ejemplo puede verse en el sintoísmo, una religión 'primitiva' que se practica actualmente en la sofisticada civilización de Japón. El término sintoísmo (en japonés, shin, 'espíritu') significa 'el camino de los dioses' o 'el camino del espíritu'. Según el sintoísmo, cada roca, animal, o corriente tiene su propio shin o kami (en japonés, 'dios' o 'diosa'). Sin embargo, es una equivocación llamar dios a kami en alguno de los sentidos que la palabra tiene en Occidente; de igual forma el término shin significa 'espíritu' sólo en un sentido muy vago, ya que se utiliza con frecuencia como una simple exclamación, similar a '¡Maravilloso! '. El sintoísmo no tiene sistema de doctrina, credo, ni ideas religiosas formuladas; se preocupa por expresar admiración, respeto y temor hacia todo lo que existe. Esta preocupación implica el tratamiento de cada cosa como si fuera una persona, no siempre en el sentido de que esté habitada por algún fantasma o espíritu con forma humana, sino en el sentido de tener una vida misteriosa propia y autónoma que no hay que dar por supuesto.
Como es obvio algunas entidades como el sol, la luna, el océano y ciertas montañas y lugares de peculiar fuerza y belleza parecen cargadas con mayor fuerza de la atmósfera numinosa que otras. Como la intensidad de lo numinoso es distinta en cada lugar particular, también los aspectos o cualidades de la atmósfera difieren. Los antropólogos utilizan a menudo las palabras polinesias mana y tabú para tipificar los aspectos positivos y negativos de lo numinoso. Cuando aparece como mana es potente y práctica, pero si lo hace como tabú es temible y prohibida.
En las religiones primitivas no sólo las cosas externas y lugares sino también los seres humanos resultan a veces susceptibles de ser cargados con lo numinoso de una forma peculiar. El tipo de persona dotada de acceso especial al mana, o aspecto terrenal de poder en estas religiones, es el chaman o hechicero. Este papel es muy diferente del sacerdote o pastor en una religión como el cristianismo, ya que el poder del chaman no tiene un origen tradicional sino personal. Es su propio descubrimiento particular realizado en solitario a partir de las relaciones con los sueños.
Lo numinoso es más que la sensación de temor y misterio en presencia de un mundo extraño. La ausencia de una frontera clara entre la mente humana y su entorno, en un mundo en el que tanto los acontecimientos exteriores como los interiores parecen suceder, provoca éxtasis y miedos. Entre los navajos, por ejemplo, este aspecto cautivador de lo numinoso es llamado hozon, término referido a una sensación de intensa belleza y de paz, que puede ser evocada con rituales de canto, danza y pintura en la arena. Estos rituales de magia compasiva, ya sean para provocar hozon, lluvia o buenas cosechas, tienen su origen en el mismo sentimiento de fusión entre el mundo humano y el natural y entre los acontecimientos de la mente y los del mundo exterior.
2.3 Ritual
El ritual tiene un importante papel en las culturas primitivas, aunque no sea reconocible en sentido alguno como diferente de la llamada actividad práctica. Es más bien un intento para influir o armonizar uno mismo con el ciclo de la naturaleza mediante la representación dramatizada o simbólica de acontecimientos tan fundamentales como la salida y puesta del sol, la alternancia de las estaciones, el cambio de fases de la luna, la siembra y la cosecha anual. Además, el ritual supone la interpretación externa de los grandes temas míticos que en estas culturas ocupan el lugar de las doctrinas religiosas. El ritual, como aparece en las religiones primitivas, puede por lo tanto describirse como una forma de arte que expresa y celebra la significativa participación de la humanidad en los asuntos del universo y de los dioses.
En culturas donde prevalece este tipo de sentimiento sobre el mundo, ninguna esfera de la vida es reconocible de un modo concreto como religión. La religión está tan implicada en lo cotidiano que es imposible distinguir lo sacro de lo profano. Sólo aparecen grados mayores o menores de lo sagrado. La religión no existe como actividad específica y los miembros de estas culturas tendrían una enorme dificultad para referirse a su religión. No podrían distinguir los rituales previos a una buena caza de lo que la cultura occidental llamaría pura técnica de caza. Formas simbólicas de lanzas, barcos y utensilios domésticos no constituyen para ellos adornos superfluos sino partes funcionales del objeto, que evocan a mana para su uso práctico.
2.4 Mito
Estas culturas tampoco tienen doctrinas religiosas o conceptos abstractos sobre la naturaleza del numinoso y su diferencia de todo lo demás. Espíritu es un sentimiento más que una idea; su lenguaje más apropiado no consiste en conceptos sino en imágenes. Así pues, en lugar de doctrina religiosa hay mito, o un conjunto asistemático de historias transmitidas de generación en generación, puesto que estos relatos representan en forma indefinida el significado del mundo. Según las primeras interpretaciones antropológicas del mito, como la del antropólogo escocés sir James Frazer, los dioses y héroes míticos personifican los cuerpos celestes, los elementos; y los llamados espíritus de las cosechas y los rebaños y los mitos son explicaciones ingenuas de la naturaleza. Una interpretación posterior es la aportada por el psicólogo y psiquiatra suizo Carl Gustav Jung, que sugirió que los mitos se basan en sueños y fantasías que dan expresión concreta a los procesos psicológicos inconscientes. Según Jung el inconsciente psicológico, como el cuerpo humano, tiene más o menos la misma estructura en todos los pueblos. Esta uniformidad justifica los extraordinarios parecidos entre los temas mitológicos de culturas de todo el mundo que no están relacionadas entre sí. Estaba convencido además de que esos procesos inconscientes determinan el desarrollo mental y espiritual de las personas, y que por esta razón la imaginería mitológica y su representación en el ritual, es un tipo de sabiduría destinado a consagrar el orden de la vida. Por eso, al creer que una danza tribal ayuda a la salida del sol, la representación del rito ofrece a los miembros de la tribu un significado, el de desempeñar un papel significativo en la marcha del universo en su totalidad.
Una explicación del mito, en cierto modo similar, ofreció el investigador cingalés Ananda Coomaraswamy en sus estudios sobre cultura india e indonesia; creyó que los grandes temas míticos eran parábolas de una filosofía intemporal, un conocimiento intuitivo del destino y la naturaleza humana que siempre ha estado accesible a quienes en verdad desean sondear las profundidades de la mente humana. La filósofa americana Susanne K. Langer sostiene que el mito proporciona el primer ejemplo de ideas generales y, por lo tanto, de pensamiento metafísico. Según Langer el lenguaje está mejor capacitado para expresar ideas nuevas por medios metafóricos que por medios literales. Quizá haya que abandonar la suposición de que los mitos solar y de la fertilidad son intentos rudimentarios para explicar fuerzas naturales, como las explica la ciencia. Así como las culturas con mitos no distinguen entre espíritu y naturaleza, o religión y vida, tampoco discriminan verdad simbólica o fantasía de verdad literal o realidad. No se trata de confundir mito con realidad, puesto que la idea de realidad literal aún no se ha planteado.
3 las religiones
Las religiones surgen en culturas donde sus componentes han desarrollado un fuerte sentido de diferenciación entre mente humana y entorno natural, conciencia subjetiva y realidad objetiva, y por lo tanto entre espíritu y materia. Este sentido de diferenciación va ligado al desarrollo de civilizaciones agrícolas estables, donde la división del trabajo requiere que los individuos desempeñen papeles diferentes en la comunidad. En las culturas cazadoras, cada individuo varón es maestro en todas las artes necesarias para la supervivencia, pero en las culturas agrícolas se requiere un grado de cooperación mucho mayor entre individuos con diferentes artes y papeles. Tal cooperación exige a su vez formas más precisas de comunicación entre las personas y por lo tanto de convención, o común acuerdo, respecto a los símbolos de comunicación, en especial a lo que atañe al lenguaje y a su cometido.
3.1 Lenguaje, convención y roles
Un lenguaje es más eficaz cuanto más amplio es su vocabulario. Un gran número de palabras indica además un alto grado de conciencia en la distinción entre cosas y entre acontecimientos diversos. Cada palabra es el signo distintivo de un tipo de experiencia, y el fundamento de la clasificación consiste en que discrimina unas cosas de otras. La necesidad de desempeñar diferentes papeles en la comunidad también distingue a unos individuos de otros y para evitar confusiones requiere que los individuos se identifiquen con sus deberes. Muchos nombres, por ejemplo herrero, panadero, sastre, carpintero y calderero, indicaban en principio roles desempeñados en sociedad. La palabra latina persona procede del término que confería valor simbólico a las máscaras que llevaban los actores en el teatro grecorromano, y a su vez cada una de las máscaras identificaban los papeles que interpretaban los actores. Las personas desarrollaron una conciencia de su unicidad y separación de los demás, basada en parte en la aceptación de roles particulares en la sociedad.
La separación de los individuos por el rol y la creciente percepción de la distancia respecto al mundo por el lenguaje, se produjo a través de una convención, que es a la vez divisiva y cohesiva. Sin embargo las convenciones son complejas y se aprenden con cierta dificultad. Por eso las diferencias pactadas por la sociedad tienen que ser respetadas, lo mismo que ocurre con los niños, que deben ser disciplinados para aprender un idioma y para manejar las reglas de los juegos, del protocolo o las morales. La propia vida de la comunidad depende de la observación de las convenciones de comunicación. La instrumentalidad de una religión consiste además en garantizar el sistema completo de convenciones o las reglas de pensamiento y lenguaje, conducta y rol. Para el judaísmo y el cristianismo la idea de salvación es inseparable de la idea de pertenecer a una comunidad, la del llamado pueblo elegido; es decir, la Iglesia, considerada como un conjunto de miembros o una asamblea (en latín ecclesia) sea Israel o la comunión de los santos.
Las relaciones entre un sistema de convención social y un sistema de creencias sobre el universo requieren una explicación adicional. La convención social incluye recursos como gramáticas, vocabularios, números y signos, sin los cuales una persona puede percibir el mundo pero no pensar sobre él. El lingüista americano Benjamin Lee Whorf sugirió que la estructura del lenguaje, es decir del instrumento de reflexión de una persona, determina la opinión de ese individuo sobre la estructura de la naturaleza. Por eso es comprensible que tanto las tradiciones religiosas semíticas como la indo-aria conciban el universo como si hubiera sido creado por la palabra de Dios. Si el mundo es explicado, dominado y descrito por el pensamiento, es natural suponer que haya sido creado por el pensamiento, y que las leyes de la naturaleza que la reflexión descubre son la palabra o la ley de Dios, subyacente al mundo como una pauta primordial.
Puesto que una cultura elabora una imagen coherente y ordenada del mundo, es natural que sus miembros crean que el poder de lo numinoso que está tras el mundo sea coherente y ordenado, y que tenga unidad. Su comprensión progresiva de que el orden natural del mundo tiene un modelo inteligente aparece acompañada de la sensación de que ellos no inventaron este modelo, aunque lo hubieran descubierto, que alguien debe conocer en su totalidad. Por lo tanto ellos lo atribuyen a una inteligencia diferente de la propia. Cuanta más gente aprecia la complejidad del modelo más se maravilla de la inteligencia que hay en su trasfondo, y a partir de ahí se comienza a formular una concepción madura de Dios, como un ser que excede en sabiduría y poder, y que es inmensurable y más grande que cualquier mortal. De esta forma, contemplando la maravilla de su propia estructura física, el salmista de la Biblia escribió: "maravillosa por extremo es para mí esta ciencia; sublime; no la entiendo" (Sal 139,6).
3.2 Teísmo
Religión en este sentido, es teísmo, sin excepciones. Implica la creencia en un dios personal, vivo y espiritual, distinto del mundo que ha creado de igual forma que la mente humana se siente distinta de aquello que conoce. Existen, sin embargo, diversas formas de teísmo. El Antiguo Testamento muestra un progreso desde henoteísmo (creencia según la cual existe una deidad suprema y otras inferiores) a monoteísmo (creencia de que este dios es el único Dios y al que se debe temor y fidelidad absolutos). Otras variantes son el politeísmo, creencia en muchos dioses derivada del paganismo y que suele incluir al menos una vaga percepción de que lo mucho es un aspecto de lo uno; el panteísmo, creencia de que Dios engloba todas las cosas en el universo (aunque este tipo de creencia sea en la historia una idea filosófica más que una creencia religiosa); y panenteísmo, una creencia según la cual cada criatura es un aspecto o una manifestación de Dios, que es concebido como el actor divino que desempeña a la vez los innumerables papeles de humanos, animales, plantas, estrellas y fuerzas de la naturaleza.
La religión es por lo tanto fe comunitaria en, y conformidad con, el modelo que el pensamiento descubre o ha sido revelado, como voluntad o mandamiento de la inteligencia que se encuentra más allá del universo. La comunidad se vincula a este modelo como pauta de vida, que consiste en tres elementos: el credo, el código y el culto. Credo es la fe en el modelo revelado y en la inteligencia divina que lo constituyó. Código es el sistema de leyes humanas y morales que cuentan con sanción y autorización divina, que incluye las reglas de participación activa en sociedad. Culto es el ritual de ceremonias o actos simbólicos por medio de los cuales la comunidad pone su conciencia en armonía con la mente de Dios, ya sea mediante danzas ceremoniales o reconstrucciones dramatizadas de las acciones de Dios, o por el sacrificio de alimentos celebrados en común por Dios y su pueblo. La misa cristiana o la comunión procede de este último tipo.
3.3 Salvación
La salvación religiosa es en síntesis la idea de la incorporación a una comunidad divina, a través del sometimiento a los deseos de Dios. En fases posteriores de la tradición semítica, la salvación comenzó a englobar la idea de la supervivencia más allá de la muerte, primero mediante la resurrección milagrosa del cuerpo y después, como resultado de las influencias griegas, en virtud de la mortalidad inherente del alma. Sin embargo, la salvación quedaba subordinada y condicionada al ingreso en la comunidad divina. Después de la muerte, aquellos que no se han incorporado son proscritos espirituales enviados, por ejemplo, al gehena judaico, al infierno cristiano o al iblis islámico. Por otra parte, la salvación después de la vida mortal es concebida como un estado de íntima unión con Dios en el que, sin embargo, se mantiene la personalidad diferente de cada miembro.
Aunque se considera que salvarse depende del cumplimiento de una regla de vida, todas las tradiciones religiosas reconocen que por sus propias facultades las personas no puede cumplir las condiciones de salvación. Las escrituras hebreas, que judaísmo, cristianismo e islam consideran de revelación divina, contienen la idea de una caída inicial, o pecado original, cometido por el primer hombre y la primera mujer, Adán y Eva, y como consecuencia, la voluntad humana está en esencia pervertida por el egoísmo y la soberbia. Por lo tanto, la salvación es imposible sin ayuda divina. Las tres religiones enseñan lo mismo, que Dios es sobre todo amor y misericordia y que su objetivo final es la redención de toda la humanidad. Cuando los individuos se arrepienten de sus faltas, Dios ofrece su gracia con generosidad; es decir, la salvación considerada como un premio para quienes no la merecen. En la tradición cristiana, el único mediador o dador de gracia es el Jesús de Nazaret histórico, considerado como la personificación humana o encarnación del propio Dios. Jesús ama tanto al mundo que viene a sufrir su dolor, a soportar su carga, y a transformarlo desde dentro.
Por lo tanto, en el presente esquema de clasificación, judaísmo, cristianismo e islam pueden llamarse las tres 'religiones mundiales', es decir, religiones que tienen como ideal la totalidad de la especie humana.
Otras creencias de carácter más local se adaptan a la definición de religión, aunque estén más vinculadas concretamente con determinados esquemas de cultura. Estas creencias surgen de la comunidad sij en India y el zoroastrismo, la religión de los persas, en India e Irán. Entre ciertas formas de religión, que ya no se practican, figuran los cultos de Ra y Osiris del antiguo Egipto y los misterios clásicos del mundo grecorromano.
4 los caminos de la liberación
En Asia existen ciertos tipos reconocidos de experiencia espiritual que en Occidente tienen lugar sólo de una forma casual y con un reconocimiento mínimo de las tradiciones religiosas oficiales. Estos tipos de experiencia no deberían identificarse siempre con el misticismo, o el sentimiento de unión con Dios, que puede producirse en un contexto teístico y religioso. Por lo tanto parece más apropiado utilizar un concepto como 'caminos de liberación' para describir estas formas de experiencia espiritual, ya que todas ellas se ocupan de la emancipación de la conciencia humana de ideas y sentimientos provocados por los condicionamientos sociales. Es decir, por los propios sistemas de convención que garantiza una religión, en el sentido habitual del término. Estos caminos, sin embargo, no deberían ser considerados antirreligiosos, ya que no pretenden destruir la religión y la convención sino utilizarlas sin verse condicionados por ellas. Intentan superar el concepto del mundo, adquirido a través del uso del pensamiento y el lenguaje; consideran que este concepto favorece divisiones y diferencias y tiende a hacer que las personas desatiendan su inseparabilidad del universo total. Entre los principales caminos de liberación están los que aparecen en el hinduismo (de forma muy clara en el vedanta y el yoga), el budismo y el taoísmo.
4.1 Hinduismo
Dentro de la complejidad cultural del hinduismo, que se puede considerar panenteísta, existen una serie de darshana o puntos de vista también legítimos, que el individuo puede adoptar. Los más notables son el vedanta, basado en las doctrinas de los Upanisad, un conjunto de escritos poéticos; y el yoga, una forma de meditación que se considera nativa de la India. Tanto el vedanta como el yoga se ocupan de la liberación del mundo, considerado como una ilusión de realidad.
Lo más frecuente es que no se estudie el vedanta o el yoga hasta que el individuo ha llegado a la mitad de su vida, se ha establecido en su casta, que puede ser considerada su rol o vocación, y está preparado para transmitir sus obligaciones sociales a los hijos. Por eso el vedanta y el yoga no suelen enseñarse a los niños, como se hace con las Escrituras y las creencias de una religión como el cristianismo, sino sólo a los adultos ya disciplinados en los caminos de la sociedad. Estos caminos implican renunciar en concreto a la propia identidad, abandonar la tarea de mantener las obligaciones sociales y prepararse para morir, y esto se explica porque la muerte, cuando le llega a una persona que todavía cree que es un individuo aislado, se considera una calamidad.
Según el vedanta, la idea de que el mundo es una pluralidad de cosas distintas es considerada maya o una ilusión, producto de la forma convencional de pensamiento. Puesto que maya tiene la significación original de 'medir', el mundo se considera medido o señalizado por estas divisiones y clasificaciones de la experiencia humana, que hacen posible las palabras y las ideas. Para describir una curva complicada hay que medirla como si constituyera una serie de puntos distintos. De la misma forma, para describir y pensar sobre la naturaleza hay que desglosarla en unidades o términos manejables; es decir, cosas y acontecimientos. Este procedimiento, útil en todo caso, sugiere que los acontecimientos son separables entre sí, que uno podría suceder sin el otro, y que el placer podría existir sin dolor o la vida sin la muerte. Una impresión parecida predomina respecto a la separabilidad de las cosas.
El vedanta sostiene que todas las distinciones son relativas entre sí y que contrarios como el conocedor y lo conocido, o el sujeto y el objeto, son distinciones tan indisolubles como las dos caras de una moneda. En otras palabras, el mundo sólo se puede separar en cosas independientes mediante el pensamiento. En la realidad concreta el mundo es una unidad inseparable o, de forma más precisa, una no dualidad, ya que la unidad es también un pensamiento o idea que sólo existe en relación con la idea de diversidad. El verdadero estado del mundo no es unidad o multiplicidad. El verdadero estado del mundo es más bien inmensurable, indescriptible e indefinible.
Un hombre, por lo tanto, puede reconocer que en su más profunda consciencia (atmán, en hinduismo) no es ese individuo separado sino un brahman o la indefinible totalidad. Sin embargo ha sido inducido a considerarse como un ser separado por el necesario carácter divisivo del pensamiento. No se puede decir qué es el brahman, ya que la realidad básica del mundo no pertenece a clase alguna a la que se pueda aplicar una palabra. Aunque un brahman no pueda ser captado en palabras o ideas, puede sin embargo ser experimentado, y la realización de esta experiencia es la función del yoga. Esta realización consiste en la llamada unificación de consciencia; es decir, en la renuncia transitoria de todo pensamiento divisivo y en el abandono de todas las ideas y conceptos sobre la vida. El mundo podrá ser experimentado entonces en su estado original, real e inseparable.
Este tipo de experiencia no significa, como podría suponerse, dejar la mente en blanco, lo mismo que la realidad concreta de la naturaleza no es la colección de cosas separadas que concibe el pensamiento, ni un mero espacio vacío. Si el estudioso de las religiones comparadas fuera a preguntar a un cristiano y a un vedantista por sus ideas de lo que es real con carácter definitivo, el vedantista quedaría en silencio o diría lo que no es, mientras que el cristiano describiría los atributos positivos de Dios, es decir, su amor, sabiduría e inteligencia. El estudioso podría asumir por lo tanto que este último reconoce un Dios que existe de un modo demostrable, y el primero un dios que es casi nada en absoluto.
Se utilizan dos diferentes modos de hablar para caracterizar experiencias espirituales. La expresión religiosa se parece a intentar describir el color a una persona ciega diciendo con qué color podrían compararse, por ejemplo, las variaciones de temperatura. La vía de liberación intenta al parecer describir a la persona ciega lo que no es color. Ambas formas de hablar serían válidas. Una religión expresa la realidad última en términos específicos tales como los del pensamiento y la imaginación, y de este modo su concepto de Dios queda determinado y definido. Una vía de liberación dejaría el pensamiento al margen, en favor de la experiencia directa y del sentimiento, y por esta causa su concepto sería indeterminado e indefinido.
4.2 Budismo
El budismo, la doctrina de Gautama Buda, surge como un movimiento de clarificación y reforma del hinduismo.
En muchos aspectos, los objetivos del budismo son los mismos que los del vedanta y el yoga. Gautama Buda, sin embargo, evitó dar nombre, incluso el más simple, a aquello que se considera básicamente real, ya en su aspecto universal en cuanto brahman como en su aspecto humano, el yo más profundo o atmán. Creía que tales términos eran transformados en ideas y formas de pensamiento con tanta facilidad que restarían valor a la experiencia directa. Su doctrina era que las personas sufren a causa de la avidya, o ignorancia, de la total relatividad del mundo de las cosas y los hechos. El pensamiento es avidya ya que es un proceso de ignorancia, es decir, no puede concentrase en ningún aspecto de la experiencia sin ignorar todos lo demás. Es una forma de contemplar la vida faceta por faceta y no como totalidad, y conduce a su vez al apresamiento (trishna, en el budismo) o intento de arrebatar las partes deseables de experiencia del conjunto; sin embargo, puesto que el bien se halla siempre asociado al mal, esta separación jamás puede realizarse. Del mismo modo, no se puede experimentar un sólido sin un espacio circundante, estando espacio y sólido relacionados entre sí. Abandonar la codicia conduce al ideal budista de nirvana, que Gautama Buda se negó a definir excepto en términos negativos, como el vedantista define la liberación.
La doctrina de Gautama Buda conduce a un malentendido al que vedanta es propenso también: que se puede buscar la liberación como un escape del sufrimiento o como un permanente estado de beatitud. Líderes religiosos budistas posteriores, en especial los de la escuela Mahayana, corrigieron este malentendido señalando que la búsqueda del nirvana como un escape seguía siendo codicia. Por eso su ideal del individuo sabio iba más allá del más antiguo concepto hindú de abandono del mundo, es decir, del mundo social, como preparación para la muerte. Incluía el regreso a la actividad plena de la sociedad una vez liberado, hasta el punto en que, libre del miedo, uno pudiera dedicarse a practicar actos de compasión con quienes siguen en la esclavitud de maya. Sin embargo la doctrina budista propugna moralidad y piedad, no como un mandamiento sino como una acción voluntaria, a la que la persona libre se compromete sin esperanza de recompensa ni temor a recibir un castigo. En el budismo no aparece ningún pensamiento donde se presente la conducta moral como obediencia a un modelo divino, ya que considera las normas morales como reglas de gramática, es decir, convenciones humanas necesarias para la existencia social, aunque sin ninguna autoridad absoluta.
Aunque Buda no dio nombre a lo que consideraba realidad absoluta, los maestros budistas posteriores hablaron del verdadero estado del mundo como sunyata, o 'vacío', significando más en concreto 'vacío de cualquier característica definible' o 'inclasificable'. Esta actitud filosófica no equivale en sentido alguno al ateísmo o nihilismo occidentales, ya que lo que está vacío no es la propia realidad sino cada una de las ideas en que la mente humana intenta apresarla.
4.3 Taoísmo
Atribuido a los filósofos chinos Lao-tsé y Zuang-zi, el taoísmo es la forma específica china de un camino de liberación. En ciertos aspectos se parece al budismo y esa es la razón de que se utilizaran términos taoístas en la traducción de textos budistas del sánscrito al chino. Sin embargo, se aparta más aún que el budismo de los conceptos occidentales de una religión; debe su origen a filósofos adscritos a una corriente surgida del fácil de seguir escepticismo filosófico chino, que estudia la utilidad de la discriminación intelectual y lingüística, y tiene poco que ver con los dioses, los espíritus o los cultos. Como el vedanta y el yoga, el taoísmo fue adoptado en general por personas mayores que habían desempeñado su papel en sociedad según los esquemas básicos de convención proporcionados por el confucianismo en China. En común con el budismo Mahayana, el taoísmo permite el regreso del sabio liberado a los asuntos materiales. Su texto principal, ¿el Tao Tê?King o Daodejing, atribuido a Lao-tsé, fue escrito como un manual de consejos para los gobernantes.
El verdadero taoísmo, tal como aparece en las doctrinas de Lao-tsé y Zuang-zi, debe distinguirse con el máximo cuidado del culto taoísta de adivinación, alquimia y magia, que solo tiene de taoísta el nombre; es más bien una supervivencia de la religión china nativa. El taoísmo puro nunca llegó a organizarse y ha seguido siendo la obra de investigadores y filósofos independientes, tanto en China como en Japón, durante más de 2.000 años. Considera el universo natural como la operación del tao, que elude toda comprensión verbal e intelectual. La experiencia del tao debe realizarse a través de guan ('contemplación silenciosa de la naturaleza') y de wu-wei ('la ausencia de tensión mental y física'), que representan el equivalente a la actitud budista del no apresamiento. El taoísmo subraya con insistencia la unión del individuo y la naturaleza, sugiriendo que el control del entorno puede lograrse no luchando sino cooperando con él, como un marinero que cambia el rumbo de su embarcación cuando el viento se pone en contra. El taoísmo es la filosofía subyacente en el jiu jitsu, la llamada forma cortés de defenderse basada en el empleo de la propia fuerza del adversario para derrotarlo. De la misma forma, enseña que uno debe controlarse confiando, más que oponiéndose, en los sentimientos e instintos naturales propios, canalizándolos en la dirección que uno quiera que tomen en lugar de resistirse a ellos.
5 religión comparada
El estudio de las tradiciones religiosas del mundo coincide con la expansión política y económica de Europa occidental.
5.1 Primeros investigadores occidentales
Los misioneros jesuitas del siglo XVII incluían con especial relevancia a los italianos Matteo Ricci en China y Roberto de Nobili en India, y el español san Francisco Javier en Japón. En el siglo XVIII se despertó un gran interés entre los investigadores y los filósofos por las traducciones latinas de textos confucionistas y taoístas realizadas por los jesuitas. Durante cierto tiempo se idealizó la cultura china, especialmente por los deístas, que encontraron en ella pruebas para su tesis de que la moralidad podía crecer sin religión dogmática. Entre los pioneros en este campo están los filósofos alemanes Johan Gottfried von Herder y George Friedrich Wilhelm Hegel, y el filólogo británico Friedrich Müller. Su trabajo lo continuaron el filósofo británico Edward Caird en The Evolution of Religión (1894) y el teólogo holandés Cornelius Petrus Tiele en Elements of the Science of Religión (1897-1899). Pero debe destacarse la obra del filósofo y psicólogo estadounidense William James en Las variedades de la experiencia religiosa (1902), primer estudio serio de psicología de la religión.
5.2 Siglos XIX y XX
En los siglos XIX y XX hubo notables aportaciones especializadas al estudio de la religión comparada en los trabajos chinos realizados por el investigador francés Noël Julien, llamado Stanislas Julien, y por el misionero jesuita León Wieger; en los estudios budistas del indianista y filólogo holandés Jan Hendrik Kern y del orientalista británico Thomas William Rhys Davis; en el estudio del vedanta del filósofo e investigador de sánscrito alemán Paul Deussen; los estudios sobre taoísmo y confucianismo del misionero y sinólogo británico James Legge, y en los estudios relativos a la India del investigador sánscrito sir Monier Monier-Williams.
Gran parte de la obra sobre religiones comparadas la emprendieron misioneros que buscaban puntos en común entre las creencias ajenas y el cristianismo, así como algunas pruebas de la superioridad espiritual del cristianismo. Los filólogos realizaron otro trabajo, cuyo interés residía en la forma lingüística más que en el contenido de los escritos sagrados de otras culturas. Sin embargo, el conflicto progresivo entre religión y ciencia en el mundo occidental a finales del siglo XIX y principios del XX tuvo como resultado un general descontento de las variantes fundamentalistas de la creencia cristiana. Este descontento llevó a su vez a una actitud más comprensiva hacia el resto de las religiones. En este siglo, el estudio de las formas de liberación, en particular, ha realizado importantes avances, ayudado sobre todo por la obra de eminentes investigadores asiáticos como los indios Surendra Nath Dasgupta y sir Sarvepalli Radhakrisnan, los japoneses Daisetzu Teitaro Suzuki y Junjiro Takakusu, el chino Fung Yu-lan y el cingalés Ananda Coomaraswamy.
En las tres décadas anteriores a su muerte, el nombre del historiador de las religiones norteamericano, de origen rumano, Mircea Eliade se convirtió en sinónimo de los estudios comparativos. Investigó lo sagrado en creencias, ritos y experiencias religiosas de todos los pueblos y de todas las culturas.
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Teología
1 introducción
Teología, disciplina que trata de expresar los contenidos de una fe religiosa presentados como un conjunto coherente de proposiciones. La palabra se emplea para referirse a la fe cristiana aunque en algunos casos se utilice por analogía para referirse a otros credos, pero fue el cristianismo el que le otorgó su significado actual. Tiene un alcance más limitado que la fe, pues mientras la fe es una actitud integral del individuo y engloba voluntad y sentimiento, la teología trata de expresar en palabras los elementos de la creencia que están contenidos en la fe de forma implícita o explícita.
Sin embargo, no toda expresión verbal de fe puede ser considerada teología. Las primeras verbalizaciones de fe fueron ingenuas y mitológicas. La teología surge de la reflexión sobre estas primeras manifestaciones ingenuas. Por ejemplo, en el Nuevo Testamento el discípulo Tomás le dice a Jesús: "¡Mi Señor y mi Dios!", pero se produjo un largo proceso de reflexión y especulación entre esta sencilla confesión y la declaración teológica, efectuada por el concilio de Nicea (325), de que Jesucristo es "uno en sustancia con el Padre". Este ejemplo demuestra la tendencia a pasar del lenguaje concreto ('Señor') al lenguaje conceptual ('sustancia').
Aunque la teología se ocupa de Dios, muchos teólogos mantienen que los conceptos que se tienen sobre él son por definición insuficientes. En la tradición judeocristiana, Dios es con frecuencia descrito en términos negativos, como invisible e incorpóreo. Para que esta teología negativa no se convierta en un verdadero agnosticismo, tiene que completarse con otros modos indirectos de referirse a Dios (lo que implica analogía, simbolismo y metáfora) para que el lenguaje de la teología no resulte conceptual en sentido estricto, conservando en su lugar algunas imágenes de los tiempos preteológicos de la creencia religiosa. Un exhaustivo análisis del lenguaje teológico es un preludio imprescindible para la aventura teológica. Aparece un lenguaje que utiliza por igual imágenes como conceptos y que es a la vez crítico y confesional.
2 teología y ciencia
Teólogos tan diferentes como el italiano santo Tomás de Aquino en el siglo XIII y el teólogo suizo Karl Barth en el siglo XX han mantenido que la teología es una ciencia. Sin embargo, los dos se preocuparon por subrayar que hay ciencias de muchos tipos. La teología parece una ciencia, puesto que en el estudio de sus contenidos se aplican procedimientos metodológicos, críticos e intelectuales, aunque difieren por completo de los de las ciencias naturales y también de las humanas, ya que su objeto final, Dios, no es accesible a la investigación empírica. Por lo tanto, el problema de establecer un método riguroso de razonamiento sobre Dios es crucial en teología. Aquino emprendió su sistema filosófico presentando cinco pruebas de la existencia de Dios como base de todos sus demás argumentos. Barth, por otra parte, comenzó con la revelación de Dios o su propia comunicación (la palabra de Dios), pensando que sólo así se podría evitar el peligro de aproximarse a Dios como si fuera un simple objeto de investigación. Los seguidores del método de Barth sostienen que una ciencia debe empezar con determinados supuestos y que el supuesto de un Dios que se comunica consigo mismo es el punto de partida más adecuado para la teología; los que siguen el ejemplo de Aquino sostienen que la integridad espiritual exige que el teólogo comience con la cuestión de si existe Dios. Es claro que en ambos casos la teología ha de ocuparse tanto de los seres humanos y de su capacidad como de Dios. De hecho, Barth ha dicho que la teología debería llamarse con mayor propiedad 'teoantropología', ya que el tema en cuestión no es Dios aislado, sino más bien lo divino y lo humano en la medida en que se relacionan entre sí.
3 fuentes de la teología
¿La teología más antigua? La de los filósofos griegos, ¿qué acuñaron la palabra teología? Se basaba en una reflexión racional sobre Dios, el mundo y la existencia humana. Estos filósofos contrastaron de forma explícita la aproximación teológica racional al problema de Dios con los relatos mitológicos de los dioses que habían narrado los poetas griegos. La aproximación racional ha seguido teniendo numerosos partidarios, como Aquino, pero la llamada a la revelación como fuente de la verdad religiosa (y por eso teológica) también ha sido notable en las tradiciones cristiana, judía, islámica y en algunas orientales. Se rastrean estas religiones hasta sus fundadores pioneros, que ofrecieron ideas nuevas y atractivas sobre las cuestiones de Dios y el destino humano. Posteriores generaciones de pensadores reflexionaron sobre el contenido de estas aclaraciones, formularon sus implicaciones, aplicaron sus ideas a nuevas situaciones y examinaron y criticaron las interpretaciones que se habían ofrecido en otras épocas. Las ideas características de los fundadores, se utilice o no la palabra revelación, han quedado grabadas en las estructuras de las diferentes religiones, y que sigan pareciendo inagotables es un testimonio de la profundidad y riqueza de estas ideas.
3.1 El papel de las Escrituras
Las religiones más desarrolladas del mundo tienen escrituras o escritos sagrados. Se considera que éstas son obra de los propios fundadores o de sus primeros discípulos. La Torá, atribuida durante mucho tiempo a Moisés; el Nuevo Testamento, debido en su mayor parte a los discípulos de Jesús; el Coran, que se atribuye a Mahoma, y las voluminosas escrituras del hinduismo y el budismo constituyen todos ejemplos de la transmisión de las revelaciones originales a través de documentos escritos. Las escrituras poseen una categoría diferente según las diversas tradiciones. Entre los cristianos, ¿los judíos y los musulmanes se otorga a las escrituras una autoridad? ¿A veces como palabra real de Dios? Que no tienen en el hinduismo o el budismo. En el cristianismo, además, existen diferencias entre los fundamentalistas, para quienes la Biblia es de inspiración divina, y los liberales, que la consideran un testimonio humano falible de la revelación, pero no la propia revelación. Sin embargo, las escrituras, cuando existen, constituyen una fuente importante para la teología, incluso cuando se les aplican métodos críticos modernos.
3.2 Tradición y experiencia
La tradición es otro medio de expresión y transmisión de la revelación original. La tradición precede a la escritura, en el sentido de que los relatos y las doctrinas de los fundadores se transmitieron de forma oral antes de quedar escritos y adoptar una forma estable. Pero la tradición también sigue a la escritura, ya que donde la escritura aparece confusa o inconsistente, la comunidad de creyentes tiene que interpretarla, y se desarrolla a veces todo un conjunto de interpretaciones junto con la escritura original, e incluso puede escribirse de nuevo. Esto ha ocurrido tanto en el judaísmo como en el islam, aunque en estas religiones el conjunto de la tradición no tenga la misma categoría que las escrituras.
En la cristiandad, el catolicismo romano ha dado un importante valor a la tradición como voz viva de la Iglesia. Los protestantes subrayan el principio de dependencia en la autoridad de la Biblia en exclusiva, ¿ya qué la Biblia que se lee y se enseña en el contexto de la Iglesia? ¿En especial en la liturgia? Es imposible escucharla en la práctica sin alusiones a la interpretación tradicional. Por último, la experiencia ha adquirido una importante influencia en la teología, sobre todo en épocas modernas. El respeto a la autoridad de la escritura, la tradición e incluso la revelación ha disminuido, y por lo tanto los teólogos tienden a recurrir cada vez más a la experiencia viva, ya sea personal o de la comunidad. El teólogo busca el significado de Dios no sólo en experiencias religiosas como el misticismo y la conversión, sino también en la experiencia cultural, social y política de la época.
4 método teológico
No hay un único método de carácter universal reconocido en teología. El método difiere de un teólogo a otro y depende en gran medida del grado de importancia que se concede a las diversas fuentes. San Anselmo, del siglo XII, es un buen ejemplo de teólogo que utiliza un método de riguroso razonamiento lógico. En el Proslogium, Anselmo se propone probar la existencia de Dios a partir del concepto de un ser perfecto, y en Cur Deus homo sostiene que, dada la existencia de un Dios benevolente y de la maldad de la humanidad, las doctrinas cristianas de encarnación y expiación pueden deducirse por necesidad lógica. Pocos teólogos han sido tan rigurosamente lógicos como Anselmo, pero casi todos han aspirado a la coherencia lógica. Sin embargo, una minoría, incluidos el padre de la Iglesia del siglo II Tertuliano y el filósofo danés del siglo XIX Sören Kierkegaard, han negado que la teología pueda concebirse como un sistema racional y han afirmado que la experiencia humana de Dios revela discontinuidad y paradojas.
Se puede observar un método bastante diferente entre los teólogos protestantes de la Reforma y posteriores a ella, que han intentado fundamentar la teología ciñéndose tan sólo a la Biblia. En su forma más cruda, esto significaba una constante apelación a la Biblia para demostrar afirmaciones teológicas. Sin embargo, con el desarrollo de los estudios bíblicos, este tipo de teología se ha hecho mucho más sofisticada. En primer lugar, el método consiste en establecer el texto bíblico a partir de los manuscritos y de diferentes lecturas, sometiendo después este texto a un profundo examen para tomar nota, por ejemplo, de consideraciones lingüísticas, fuentes literarias y antecedentes históricos. En esto consiste el trabajo de exégesis, que aspira a la comprensión, en la medida de lo posible, del significado que pretendió el escritor. Los teólogos deben entonces continuar y preguntarse cómo ha ido evolucionando el significado original del texto en el curso de la historia doctrinal, y el significado que pudiera tener en la propia época y situación cultural de los teólogos. Este paso afecta a la hermenéutica, ciencia de la interpretación de textos. Hay quien afirma que la interpretación es en sí misma un acto creativo e innovador y no tan sólo la transposición de significados de un contexto antiguo a otro moderno. Además, una transposición que intentara reproducir el significado exacto del texto original podría dar lugar a cambios substanciales. El teólogo alemán del siglo XX, Rudolf Bultmann, abogó por un método de 'desmitologización', en el supuesto de que el significado esencial del Nuevo Testamento es una comprensión de la existencia humana que debe desvincularse del lenguaje mitológico de la época en que se escribió. El proyecto de Bultmann implicaba la traducción de este significado esencial en el contexto del lenguaje de la filosofía existencialista moderna.
En apariencia similar a las teologías de fundamento bíblico de los escritores protestantes son las de los escritores católicos, que han tratado de desarrollar teologías fundadas en los pronunciamientos dogmáticos de la Iglesia. Esto se realizó con cierta ingenuidad en los manuales más antiguos, aunque se ha reconocido ahora que las cuestiones hermenéuticas son tan relevantes para el dogma como lo son para la escritura, y que incluso los dogmas más venerados necesitan una periódica reinterpretación que puede dar lugar a la aparición de nuevas ideas.
Los teólogos poco dispuestos a comenzar con una apelación a los textos autorizados, ya sean bíblicos o dogmáticos, comienzan su labor por el extremo opuesto, analizando la experiencia humana y sus problemas, y preguntándose después cómo la sabiduría tradicional podría iluminar o resolver estos problemas. El teólogo alemán del siglo XX Paul Tillich ha utilizado la expresión "método de correlación" para describir este procedimiento en teología. Él y otros autores han hecho buen uso de la fenomenología en sus análisis de la experiencia humana.
Los principales tipos de métodos teológicos pueden combinarse de diferentes formas. Cada teólogo importante tiene un método único en sus detalles, pero que sin embargo implica numerosos procedimientos similares a los de otros teólogos. Es importante señalar que muchos procedimientos de la teología son los mismos que utilizan los historiadores, los estudiantes de lengua y literatura, los filósofos, y otros especialistas.
5 las ramas de la teología
La palabra teología es utilizada a veces en sentido amplio para significar no sólo el estudio de la doctrina, sino también los estudios bíblicos y la historia de la Iglesia, como cuando se habla de la facultad de teología de una universidad. Pero en general, teología significa teología sistemática, que es la exposición ordenada de las creencias de una fe religiosa en su conjunto. La teología sistemática cristiana se subdivide en la doctrina de Dios (teología en sentido estricto); cristología, doctrina de la persona de Cristo; soteriología, doctrina de la salvación; antropología, doctrina de la humanidad; pneumatología, doctrina del espíritu; escatología, doctrina de las 'últimas cosas' o el final de los tiempos, y eclesiología, doctrina de la Iglesia. A veces se añaden nuevas divisiones, aunque la teología sistemática subraya siempre la unidad e implicación mutua de las diversas partes.
La distinción entre teología natural, que se basa en la razón y la experiencia común, y la teología revelada ya ha sido apuntada. ¿Por el mismo motivo debería hacerse una distinción entre apologética? ¿Intento de exponer las creencias religiosas mientras se atiende o se responde a las objeciones y críticas? Y dogmática, exposición ordenada de las creencias. Sin embargo, algunos teólogos rechazan la apologética, ya que parece permitir a sus rivales fijar el orden, argumentando que la mejor apologética es tan sólo una exposición clara de la creencia.
La aparición y desarrollo de doctrinas religiosas es el tema de la teología histórica, que tiene importantes implicaciones en la reflexión teológica actual. En cierto modo menos dependientes de la aventura teológica son varias disciplinas en las que las ideas procedentes de la teología sistemática se aplican a diversos problemas especializados. En teología moral las ideas de fe se aplican a cuestiones de conducta moral. A causa de la variedad de estos problemas, la teología moral tiende a convertirse en una tarea interdisciplinar. Cuando los problemas aparecen vinculados a aspectos institucionales y sociales de la vida humana, se puede hablar de teología social e incluso de teología política. La teología pastoral o práctica tiene que ver con el ejercicio del sacerdocio en materias como el asesoramiento y la cura de almas.
6 teología cristiana primitiva
Aunque la Biblia contiene abundante material teológico, no es un manual de teología sistemática. La epístola de Pablo a los romanos es quizá la propuesta más cercana a un tratado teológico en el Nuevo Testamento; comenzando por la pecaminosa condición humana, Pablo enuncia una doctrina de justificación por la fe y esboza un esquema de salvación universal. La teología comenzó entre los griegos como una disciplina científica, y la convergencia de la filosofía griega y la fe bíblica dio lugar al desarrollo de la gran época de la teología patrística. Aunque el teólogo alemán Adolf von Harnack lamentó la helenización del evangelio, casi todos los teólogos coincidieron con Tillich en que la fe bíblica tenía que responder al reto intelectual de la filosofía griega.
En Oriente, el escritor Orígenes (siglo III, escuela de Alejandría) fue quizá el teólogo más influyente de la era cristiana primitiva: De principiis se ocupa de los grandes tópicos de la teología, y Contra celsum, respuesta de Orígenes a las críticas de un filósofo pagano, es un notable ejemplo de apologética. El gran teólogo patrístico de Occidente fue san Agustín de Hipona. Su obra más importante es De civitate Dei (La ciudad de Dios, 413-426), un considerable estudio donde la historia humana se presenta como una batalla entre las fuerzas del bien y del mal. Otro influyente tratado teológico de san Agustín es De trinitate (400-416). Orígenes y Agustín escribieron también comentarios sobre los libros de la Biblia, y los dos estuvieron muy influidos por la filosofía de Platón. Fue durante el periodo patrístico cuando adquirieron formulación definitiva las doctrinas cristianas más importantes.
7 la edad media
La siguiente explosión de actividad teológica se produjo en la edad media. Ya se han mencionado Anselmo y su obra capital, pero la figura sobresaliente de la teología medieval fue santo Tomás de Aquino. Su gran Summa Theologiae (1265-1273), que llegó a los dos millones de palabras y quedó inacabada a su muerte, es una detallada exposición teológica de las doctrinas sobre Dios, la naturaleza humana y la recta conducta, así como la encarnación y la salvación. Entremezcla con sutileza temas filosóficos y teológicos y ha ejercido una influencia sin precedentes, en especial en la teología católica romana. Aquino también escribió una obra apologética fundamental, la Summa contra gentiles (1261-1264). Hizo un uso importante de la filosofía de Aristóteles, que se estaba redescubriendo en aquella época.
8 la reforma
La Reforma protestante del siglo XVI propició un regreso a la Biblia y un tono en teología más práctico, ético, quizá menos especulativo, y por lo tanto reflejó un intento de reducir el papel de la filosofía en la investigación teológica. Martín Lutero no fue un filósofo sistemático, aunque su nueva doctrina fue presentada con habilidad por su colega Melanchthon en su Loci communes rerum theologicarum (1521). Sin duda, el teólogo más importante de la reforma fue Juan Calvino, cuyo Institutio christianae religionis (1536) permanece como un clásico de la teología sistemática de la Reforma. Calvino subrayó la soberanía de Dios hasta el punto de elaborar una doctrina estricta de predestinación, aunque intentara fundamentar todas sus doctrinas en la Biblia.
9 teología moderna
Después de la Reforma se produjo un periodo de estancamiento teológico, mientras las ortodoxias católica y protestante se enfrentaban entre sí manteniendo posiciones muy rígidas. En los siglos XVII y XVIII ambos campos se vieron amenazados por la aparición de la filosofía racionalista y la ciencia empírica. El prolongado dominio de la teología como la 'reina de las ciencias' estaba concluyendo. A pesar de estas amenazas, el teólogo alemán del siglo XIX, Friedrich Schleiermacher, resucitó la teología. La autoridad de la ortodoxia había desaparecido, y la antigua teología natural había quedado desprestigiada por dos filósofos del siglo XVIII, el escéptico inglés David Hume y el idealista alemán Immanuel Kant. Por eso, Schleiermacher hizo un enérgico llamamiento para que la experiencia viva de la comunidad de creyentes fuera considerada como la nueva base de la teología. En su obra más importante, Compendio de la fe cristiana según los principios de la Iglesia evangélica (2 vols., 1821-1822), la doctrina es tratada como la transcripción de la experiencia. Con Schleiermacher, el foco de la teología parece desplazarse desde Dios a la humanidad, y esta fue la realidad, en términos generales, de la teología liberal que dominó el siglo XIX. Su desarrollo se vio interrumpido por la obra de Karl Barth, cuya obra monumental, Die kirchliche Dogmatik (1932-1962), significó un regreso a la filosofía bíblica. En la segunda mitad del siglo XX coexistían varias escuelas teológicas. Importante entre ellas es la revitalizada teología católica romana que surge del Concilio Vaticano II (1962-1965). Otras escuelas utilizan los principios del filósofo inglés del siglo XX Martin Heidegger, e incluso de Carlos Marx, para elaborar nuevas interpretaciones teológicas.
10 teología y otras disciplinas
La compañera de diálogos más antigua de la teología ha sido la filosofía. Sucesivas escuelas de filosofía han inspirado el pensamiento teológico innovador, han ofrecido categorías para la aclaración de las ideas teológicas y han interpretado el cambio de intereses de la sociedad.
La teología judeocristiana ha estado implicada de forma muy estrecha con la historia, ya que en la tradición bíblica la historia es el medio de la revelación y las afirmaciones históricas de fe tienen que ser probadas y analizadas como otras afirmaciones. La psicología, la sociología y la antropología implican el estudio de la religión y, aunque sus métodos y objetivos sean diferentes de los de la teología, muchas veces ilustran sobre el proceso del desarrollo teológico. La teología debe recurrir también a las ciencias naturales, por ejemplo, al investigar de qué modo las doctrinas de creación y providencia se relacionan con el mundo descrito por la ciencia. Por último, y a finales del siglo XX, los filósofos cristianos han entablado el diálogo con las demás religiones importantes, han fijado un territorio común y han analizado los elementos que la diferencian.
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