Ganas MUY Frecuentes de Orinar, Todo el día

Hay va mi Historia.
Soy Mexicano, de Mty. 33 años, y antes (hace 9 años) era una persona Normal.
Por esas fechas estaba recluido en una Academia Paramilitar, Ya saben formaciones de más de 5 horas sin moverse, ejercicio, Estudio, Etc...
Después de 5 meses de internado en dicha Academia y ya a 2 semanas de salir a trabajar como Policía Federal de pronto en una formación me dieron unas ganas enormes de orinar, y digo enormes, porque sentí que en ese momento me hacia, rompí formación y salí corriendo al baño... y nada de nada, Mta, de ahí a la fecha todo se me ha complicado.
Siempre tengo ganas de orinar, siento como un ardor o picason en la uretra, constantemente, así que no me digan que es psicológico, lo que si es que cuando no controlo la situación (arriba de un autobús, En una fila en un banco, de copiloto en un carro, Etc... siento que me orino y se siente de la chingada.
Cabe aclarar que trabaje como Policía Federal por 4 años, batallando con mi problema, pero salí adelante, hasta que renuncie hace aproximadamente 5 años y actualmente soy Ing. De audio, Trabajo en un estudio de grabación y aquí no tengo bronca, el problema viene si salgo a una locación, Que lo he hecho y es un martirio, se siente de la fregada.
No tomo muchos líquidos, Voy a orinar unas 5 o 6 veces diarias, y aveces una vez por la noche.
No soy diabético, No me han salido infecciones en las pruebas de laboratorio, Estoy bien de la próstata.
Por favor oriéntenme, ¿Cuál es mi pedo?
Yo en esta convivencia por cerca de 9 años con este problema me inclino a pensar que es alguna bronca en la uretra, porque ahí es donde me arde. ¿Sera eso o que sera?

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Respuesta de
LO QUE PADECES ES :Incontinencia imperiosa
Vejiga hiperreactiva; Inestabilidad del detrusor; Hiperreflexia del detrusor; Vejiga irritable; Vejiga espasmódica; Vejiga inestable; Incontinencia con tenesmo
Definición Volver al comienzo
Es una necesidad fuerte y repentina de orinar, seguida de una contracción de la vejiga, que provoca fuga o filtración de orina.
Causas, incidencia y factores de riesgo Volver al comienzo
La capacidad para retener la orina y mantener la continencia depende del funcionamiento normal de las vías urinarias inferiores, los riñones y el sistema nervioso. La persona tiene que tener igualmente la capacidad física y psicológica para reconocer y responder de forma adecuada a la necesidad imperiosa de orinar.
La capacidad de la vejiga para llenarse y almacenar orina de forma apropiada requiere de un esfínter (músculo que controla la salida de orina fuera del cuerpo) funcional y de un músculo de la pared vesical estable (detrusor).
El proceso de micción consta de dos fases:
Llenado y almacenamiento
Vaciado
Durante la fase de llenado y almacenamiento, la vejiga comienza a llenarse y se expande para dar cabida a la cantidad cada vez mayor de orina. La vejiga de una persona promedio puede almacenar de 350 a 550 ml de orina. Generalmente, una persona siente que tiene necesidad de orinar cuando hay aproximadamente 200 ml de orina almacenada en la vejiga. El sistema nervioso le avisa a la persona sobre la necesidad imperiosa de orinar y también permite que la vejiga continúe llenándose.
La fase de vaciado requiere de la capacidad del músculo detrusor de contraerse de forma tal que fuerce la orina a salir de la vejiga. Al mismo tiempo, el músculo del esfínter tiene que relajarse, de tal manera que la orina pueda salir del cuerpo.
La vejiga de un bebé se contrae de forma automática cuando se alcanza un determinado volumen de orina. A medida que el niño crece y aprende a controlar la micción, parte del cerebro (corteza cerebral) ayuda a impedir la contracción del músculo de la vejiga, lo que permite retardar la micción hasta cuando el individuo esté listo para usar el baño.
Las contracciones musculares de la vejiga no deseadas pueden suceder a raíz de problemas neurológicos e irritación vesical.
Incontinencia imperiosa
La incontinencia imperiosa es la fuga o filtración de orina debido a la contracción inapropiada de los músculos vesicales. A menudo, estas contracciones suceden sin importar la cantidad de orina que hay en la vejiga. La incontinencia imperiosa puede resultar de lesiones neurológicas (como lesión de la médula espinal o accidente cerebrovascular), enfermedades neurológicas (como la esclerosis múltiple), infecciones, cáncer de la vejiga, cálculos en la vejiga, inflamación de la vejiga u obstrucción en la salida de la vejiga.
En los hombres, la incontinencia imperiosa puede deberse a una enfermedad neurológica o a cambios en la vejiga causados por la hipertrofia prostática benigna o la obstrucción de la salida de la vejiga por un agrandamiento de la próstata.
La mayoría de los casos de este tipo de incontinencia se clasifican como idiopáticos, lo que significa que no puede identificarse una causa específica.
Aunque la incontinencia imperiosa puede presentarse a cualquier edad, es más común en las mujeres y en las personas de edad avanzada.
Síntomas Volver al comienzo
Necesidad urgente de orinar (urgencia de orinar) que aparece repentinamente
Micción frecuente durante el día y la noche
Molestia o distensión abdominal
Pérdida involuntaria de orina
Signos y exámenes Volver al comienzo
El examen físico comprende una evaluación del abdomen y del recto, al igual que un examen pélvico en las mujeres y un examen genital en los hombres. En la mayoría de los casos, el examen físico no revela ninguna anomalía.
Si se presentan causas neurológicas, se pueden encontrar otras anomalías neurológicas.
Entre los exámenes que se pueden realizar se encuentran:
Residuo posmiccional para medir la cantidad de orina que queda en la vejiga después de la micción
Análisis de orina o urocultivo para descartar una infección urinaria
Prueba de esfuerzo urinario (el paciente se para con la vejiga llena y tose)
Prueba con tolla sanitaria (después de colocar una tolla sanitaria previamente pesada, se le pide al paciente que haga ejercicio; después del ejercicio, la tolla se vuelve a pesar para determinar el grado de pérdida de orina)
Ecografía abdominal o pélvico
Radiografía con medio de contraste
Cistoscopia (inspección de la parte interna de la vejiga)
Estudios urodinámicos (exámenes para medir la presión y flujo urinarios)
EMG (miograma): raras veces se necesita
Pueden realizarse otros exámenes para descartar otros tipos de incontinencia. Estos exámenes pueden incluir la prueba del hisopo o Q-tip, que es una medición del cambio de ángulo de la uretra cuando está en reposo y cuando está escurriendo orina. Un cambio mayor de 30 grados en el ángulo a menudo indica una debilidad significativa en los músculos y tendones que sostienen la vejiga, lo que es común en la incontinencia de esfuerzo.
Tratamiento Volver al comienzo
Existen diversas formas de abordar el manejo y tratamiento de la incontinencia imperiosa. Si se encuentran evidencias de una infección en el cultivo de orina, se prescriben antibióticos. La elección de un tratamiento específico depende de la severidad de los síntomas y del grado en el cual los síntomas interfieren con el estilo de vida del paciente. Existen tres grandes categorías de tratamiento: medicamentos, terapia de readaptación y cirugía.
Medicamentos:
Los medicamentos que se emplean para tratar la incontinencia imperiosa están orientados a relajar la contracción involuntaria de la vejiga y a mejorar su funcionamiento. Existen varios tipos de medicamentos que pueden utilizarse solos o en combinación:
Agentes anticolinérgicos (oxibutinina, tolterodina, enablex, sanctura, vesicare, oxytrol)
Medicamentos antiespasmódicos (flavoxato)
Antidepresivos tricíclicos (imipiramina, doxepina)
La oxibutinina (Ditropan) y la tolterodina (Detrol) son medicamentos antiespasmódicos que relajan el músculo liso de la vejiga, son los de uso más común para la incontinencia imperiosa y están disponibles en dosis de una vez por día lo que hace su administración fácil y efectiva.
Los efectos secundarios de estos medicamentos son boca seca y estreñimiento. Sin embargo, estos medicamentos no se pueden utilizar en pacientes con glaucoma de ángulo cerrado.
Otro medicamento antiespasmódico es el flavoxato (Urispas). Sin embargo, los estudios han mostrado beneficios inconstantes en el control los síntomas de la incontinencia imperiosa.
Los antidepresivos tricíclicos también se han utilizado para tratar la incontinencia imperiosa, debido a que poseen la capacidad de inhibir o "paralizar" el músculo liso de la vejiga. Entre los posibles efectos secundarios se encuentran la fatiga, resequedad en la boca, mareo, visión borrosa, náuseas e insomnio.
Cirugía
El objetivo de cualquier cirugía para tratar la incontinencia imperiosa está orientado al aumento de la capacidad de almacenamiento de la vejiga, a la vez que se disminuye la presión en el interior de ésta. La cirugía está reservada para pacientes que estén muy debilitados a causa de su incontinencia y para personas que tienen una vejiga inestable (contracción inapropiada severa) y poca capacidad para almacenar orina.
La cistoplasia de aumento es el procedimiento quirúrgico utilizado con más frecuencia para la incontinencia imperiosa severa. En esta cirugía reconstructiva, se le agrega un segmento del intestino a la vejiga con el fin de aumentar su tamaño y permitir que almacene más orina.
Entre las posibles complicaciones se encuentran aquellas que son comunes en toda cirugía abdominal mayor: obstrucción intestinal, coágulos de sangre, infección y neumonía.
Existe el riesgo de sufrir una fistula urinaria (pasaje anormal en forma de tubo desde la vejiga que produce un drenaje de orina anómalo), infección urinaria y dificultad para orinar. La cistoplasia de aumento también está asociada con un mayor riesgo de presentar tumores.
Dieta
Algunos expertos recomiendan un régimen con ingesta controlada de líquidos, además de otras terapias, para el manejo de la incontinencia imperiosa. El objetivo de este programa es distribuir la ingesta de líquido a lo largo de todo el día, de manera tal que la vejiga no tenga necesidad de manejar un gran volumen de orina de una sola vez.
No se deben tomar grandes cantidades de líquido con las comidas, limitando la ingesta a menos de 236 ml (8 onzas) por vez; entre comidas sólo deben tomarse pequeños sorbos y se debe suspender la ingesta de líquido aproximadamente dos horas antes de acostarse.
Adicionalmente, puede ser útil eliminar el consumo de sustancias que irritan la vejiga como cafeína, comidas condimentadas, bebidas carbonatadas y comidas muy ácidas como frutas y jugos cítricos.
Readaptación de la vejiga
El manejo de la incontinencia imperiosa, por lo general, comienza con un programa de readaptación de la vejiga. Ocasionalmente, la estimulación eléctrica y la terapia de biorregulación pueden emplearse juntamente con la readaptación de la vejiga.
Un programa de readaptación de la vejiga implica conocer los patrones de los episodios de incontinencia y aprender de nuevo las destrezas necesarias para el adecuado almacenamiento y vaciado de la vejiga.
La readaptación de la vejiga consiste en establecer un horario de las veces en que se debe intentar orinar, tratando conscientemente de demorar la micción entre estos horarios. Uno de los métodos es hacer que la persona se obligue a sí misma a orinar cada hora a hora y media, a pesar de cualquier escape de orina o urgencia durante este tiempo. A medida que se aprende a esperar entre los episodios de micción, los intervalos de tiempo se incrementan gradualmente en media hora, hasta que se llega a orinar entre cada tres y cuatro horas.
Los ejercicios de kegel
El entrenamiento de contracción del músculo pélvico llamado ejercicios de Kegel se usa principalmente para tratar a las personas con incontinencia urinaria de esfuerzo. Sin embargo, estos ejercicios también pueden resultar beneficiosos en el alivio de los síntomas de la incontinencia imperiosa. El principio que está detrás de los ejercicios de Kegel es fortalecer los músculos del piso pélvico y, en consecuencia, mejorar el funcionamiento del esfínter uretral. El éxito de los ejercicios dependerá de la técnica apropiada y del estricto cumplimiento de un programa regular de ejercicios.
Otra estrategia es emplear conos vaginales para fortalecer los músculos del piso pélvico. El cono vaginal es un dispositivo con un cierto peso que se inserta en la vagina. La mujer debe entonces contraer los músculos del piso pélvico tratando de contener el dispositivo en su lugar. La contracción se debe contener hasta por 15 minutos y debe hacerse dos veces al día. En un lapso de cuatro a seis semanas, alrededor del 70% de las mujeres que ensayan este método han tenido alguna mejoría de los síntomas.
biorregulación y estimulación eléctrica
Para aquellas personas que tienen dudas acerca de si están o no ejecutando el procedimiento de Kegel correctamente, la biorregulación y la estimulación eléctrica pueden emplearse para ayudar a identificar el grupo correcto de músculos a trabajar. La biorregulación es un método de refuerzo positivo en el cual los electrodos se colocan en el abdomen y a lo largo de la zona anal.
Algunos terapeutas colocan un sensor en la vagina (para las mujeres) o en el ano (para los hombres) con el fin de evaluar la contracción de los músculos del piso pélvico. En un monitor, se muestra un gráfico con los músculos que se están contrayendo y los que están en reposo. El terapista puede ayudar a la persona a identificar los músculos correctos para realizar los ejercicios de Kegel.
Entre las personas que han utilizado la biorregulación para mejorar el desempeño de los ejercicios de Kegel, aproximadamente un 75% ha informado de mejorías de los síntomas y un 15% se ha curado.
La estimulación eléctrica implica el uso de una corriente eléctrica de bajo voltaje para estimular el grupo correcto de músculos. La corriente puede ser aplicada utilizando una sonda anal o vaginal. La terapia de estimulación eléctrica puede realizarse en la clínica o en la casa. Las sesiones de tratamiento duran alrededor de 20 minutos y se pueden realizar cada uno a cuatro días.
Otra forma de estimulación eléctrica, llamada neuromodulación, consiste en la colocación de un "marca pasos vesical" que estimula los nervios de la vejiga. Este dispositivo puede brindar un excelente alivio de los síntomas para quienes no responden bien a otras terapias.
Botox
Una terapia experimental consiste en la inyección de la toxina botulínica (Botox) dentro del músculo de la vejiga para ayudar a detener las contracciones involuntarias que llevan a la incontinencia imperiosa. Los resultados de los estudios preliminares sugieren que es una opción de tratamiento prometedora para aquellas personas que no responden a otras terapias.
Actividad
Las personas con incontinencia imperiosa pueden ayudarse a sí mismas evitando las actividades que irritan la uretra y la vejiga, como baños de espuma o el uso de jabones cáusticos en el área genital.
Control
La incontinencia urinaria es un problema crónico (prolongado). A pesar de que las personas se pueden curar con diversos tratamientos, deben continuar acudiendo al médico para que evalúe el progreso de los síntomas y vigile las posibles complicaciones del tratamiento.
Expectativas (pronóstico) Volver al comienzo
La recuperación de la persona depende de los síntomas, de un diagnóstico preciso y del tratamiento apropiado. Muchos pacientes tienen que intentar diferentes terapias (algunas al mismo tiempo) para reducir los síntomas.
El mejoramiento instantáneo no es usual y generalmente se requiere paciencia y perseverancia para ver una mejoría. Un pequeño número de pacientes requiere intervención quirúrgica para controlar los síntomas.
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