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Se considera como hipertensión (o tensión arterial alta) aquellas cifras de tensión arterial superiores a 140mm/Hg para la presión sistólica (la que se produce en las arterias (cuando late el corazón) y 90mm/Hg para la diastólica (la que se registra cuando el corazón descansa entre latidos).
Familiarmente se suele decir 14/9 (catorce - nueve) y se habla de "la alta" o "la superior", y de "la baja" o "la inferior", para referirse a la presión sistólica y a la diastólica respectivamente.
A pesar de que existen factores sobre los que no podemos actuar (edad, sexo, y antecedentes familiares), sí hay manera de prevenir su aparición:
? Reducir el consumo de sal (muchos alimentos ya la contienen y no es necesario añadirla en su cocción o preparación). Mucha gente tiene incluso la mala costumbre de agregarle sal a la comida ¡incluso antes de probarla!
? Evitar el tabaco, y dosificar el consumo de alcohol y los productos con cafeína. En líneas generales, estos productos, además de ser factor de riesgo cardiovascular, pueden conducir a padecer hipertensión mantenida.
? Hacer ejercicio. Las consecuencias del sedentarismo (por ejemplo, la obesidad) predisponen a padecer hipertensión.
? Prevenir, controlar y tratar - cuando ya se padezca de ? el colesterol y la diabetes. La hipertensión es de dos a tres veces más frecuentes en los pacientes que sufren ambas enfermedades.
? Un cambio en los estilos de vida puede reducir las cifras de tensión diastólica y sistólica entre 8 y 10 mm/Hg.
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