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Podrá cambiar?

Experto:
Usuario:
Fecha: 26/04/2007
Valoración: (5,00 sobre 5) Categoría: Salud mental
15/03/2007
mishanty, usuario preguntando en Salud mental
Usuario
Hola empezare a contarte, mi exnovio y yo nos sepramos hace poco mas de un año, después de vivir una relacion muy tormentosa, primero empezo a comportarse excesivamente celoso, después a agredirme verbalmente hasta que llego a golpearme cada q se enojaba... yo no aguante mucho esa situación y lo deje. Para mi este año sin el, aunque ha sido muy difícil, poco a poco he salido adelante, he tomado terapia psicológica y me a ayudado mucho. Ahora que yo creia q todo iba mejor, el volvio a buscarme y a pedirme perdon por lo mal q se porto conmigo, aunque suene estupido yo no he dejado de amarlo y en el fondo de mi corazon siempre he guardadado la esperanza de que el cambie, aunque yo no lo he buscado jamas. Y ahora, me siento confundida, el me dice q hara todo lo que yo le pida para demostrarme q esta arrepentido y que en verdad quiere cambiar... que tomara la terapia q hace mucho le pedi que tomara para que le ayuden a controlar esa forma de ser tan violento. Y yo no se que hacer, me ha dfraudado tantas veces prometiéndome que ?no lo volvera hacer? que ahora no se si creerle, por un lado deseo que en verdad cambie y podamos vivir en paz. Pero a la vez me aterra pensar que todo sea una mentira... tu crees que en verdad alguien asi, pueda cambiar???? Saludos desde México. Gracias!
29/03/2007
mishanty, experto respondiendo en Salud mental
Experto
Hola mishanty:

Lo que te hace tu novio no está bien. No hay que hacer sufrir a nadie para ver si aguanta o ver si nos quiere o no. La relación de noviazgo es de amor, y hay que procurar amar al otro lo máximo posible y aprender a amar más y mejor cada día.

El noviazgo es una cosa muy bonita, que incluye la madurez de la sexualidad humana y el compromiso con un chico para toda la vida, es decir un amor sin límites, que incluirá en el matrimonio, la donación también del cuerpo y ya en el noviazgo el compromiso espiritual y psicológico con el amado.

La relación de noviazgo sirve para que dos personas se conozcan, para prepararse para el matrimonio.

Es normal que lo que empezó hace años de una manera, ahora no siga igual y hay que aceptar la realidad sin forzarla.

El amor entre dos personas requiere el compromiso de querer a la otra persona PARA SIEMPRE. Esto se da en el matrimonio. La sexualidad humana es plena cuando se compromete el cuerpo y el espíritu de dos personas, para siempre. No es amor salir con uno en tanto en cuanto me ?apetezca?. Eso es una sexualidad inmadura, por mucha frecuencia de actos sexuales que compartan. Aunque sus pieles se rocen frecuentemente, los espíritus de esas dos personas viven alejados y separados y no disfrutan de la verdadera sexualidad de la pareja.

La sociedad de hoy nos engaña a muchos jóvenes pretendiendo decir que lo único que existe en el amor humano es el acto sexual. Claro, así mercantilizan el sexo y sacan beneficio: condones, pornografía de todo tipo: internet, revistas, clubes, etc.
El sexo descontrolado es peligroso pues no libera de nada, es más es como una droga que requiere cada vez más de nuevas sensaciones, nuevas experiencias, etc. Y que cuanto más tienes , mas quieres. La capacidad sexual radica en el cerebro, y este nunca se siente satisfecho, aunque los órganos sexuales estén extenuados. Es como pretender apagar el fuego con gasolina.

Además, no es verdad que haya que probar las relaciones sexuales con un chico para saber si le queremos o no. El sexo funciona más o menos igual con todos los chicos y no hace falta ?probar?. Sólo podría haber problemas con esto si uno de la pareja tiene problemas físicos graves.

Más que fijarte en el aspecto exterior de un hombre, o sea, de piel par fuera, fijate en sus valores, en su personalidad, si es simpático, si es generoso, si es trabajador, si es sincero, si es optimista, si es elegante, si es solidario, etc., etc. ESO SÍ QUE SON LOS PARÁMETROS EN LOS QUE TIENES QUE PONER TUS OJOS DE MUJER.

Si me escribes diciendo que ahora no te encuentras a gusto, ES EL MOMENTO DE DEJARLO. No te engañes a ti misma: NO CAMBIARÁ.

San Agustín aconsejaba para tomar decisiones importantes así: Piensa en el final de tu vida cuando seas una ancianita que recuerda todas las cosas de la vida que hizo y de lo que está orgullosa de haber hecho. ¿Te sentirás orgullosa de haber roto con ese hombre o te sentirás culpable y mal de no haber roto?. Contéstate tu misma. No te engañes tu sola. Puede que sea más o menos difícil ahora, pero cuanto más tiempo lo alargues más difícil será.
Hay un libro muy bueno que habla sobre muchas cosas importantes de la vida y entre ellas sobre la sexualidad, el noviazgo, el matrimonio, los hijos, etc., Yo lo leí hace tiempo y me ayudó mucho a escoger novia y esposa, a la que quiero mucho y con la que he tenido dos hijos y una hija estupendos. No olvides que la paternidad y la maternidad son una fuente de riqueza de realización personal tan importante o más que la sexualidad. El libro se llama PARA SALVARTE del P. Jorge Loring. Puedes consultar sobre el P. Loring en www.arconet.es/loring. Te pongo a continuación algo que he encontrado visitando esta página web.
68,9. Sobre el noviazgo puede ser interesante mi vídeo: El éxito en el noviazgo[1] .

La elección de tu pareja es cosa tuya. Pero debes hacerla con mucha cautela. No te fíes de los flechazos, que son muy bonitos para novelas y películas, pero en la vida real poco útiles para hacer, ellos solos, felices a los hogares. Tampoco te fíes sólo de tu «vista», que ya sabemos que el amor ciega. Tu madre podría hacerte en esto un excelente servicio. Ella te conoce mejor que nadie; y ella, como nadie, desea tu felicidad; y su espíritu intuitivo verá si la pareja que le presentas podrá hacerte feliz.
Si dudas del acierto de tu madre, consulta con una persona seria, competente y desinteresada. Pero no esperes para consultar al embrujo del amor, pues correrás el peligro de no hacer caso a nadie. Cuando notes que tu corazón se interesa, examina con serenidad antes de que pierdas la lucidez. Además de buscar consejo, debes pedirle mucho a Dios en la oración que te dé acierto en la elección, pues es muy importante no equivocarse en una cosa tan transcendental.
No olvides el proverbio ruso: «Antes de viajar por tierra, ora; si es por mar, ora dos veces; y si te vas a casar, ora tres. Porque en el matrimonio las tempestades y los naufragios son muy frecuentes».
«No se construye un hogar sobre la gracia de una sonrisa, sobre el atractivo de un rostro, sobre la ternura de un instante. Se construye un hogar sobre todo lo que es esencia misma del yo: los pensamientos, los deseos, los sueños, las decepciones, las penas, las esperanzas, las alegrías, las tristezas. El amor implica la puesta en común de todo eso; por ello las relaciones enderezadas a consolidar el amor y a preparar la unión indefectible, deben desarrollarse en ese plan, y exhibir ante el otro ese fondo secreto de sí mismo, cada uno de cuyos elementos favorecerá o perjudicará la futura unión»[2] .
«Durante el estado de enamoramiento quedan notablemente alteradas las facultades perceptivas y deductivas en todo lo que se refiere a la persona amada. Los defectos que existan en dichas personas no se perciben, las cualidades se subliman. La mente ya no está equilibrada sino profundamente inclinada hacia el objeto del amor. El enamorado idealiza a la persona amada y la convierte en el centro de sus aspiraciones. La fascinación que ejerce en ti la persona idealizada puede ofuscarte y ocultarte la realidad. Podéis quedar totalmente ciegos para ver datos y circunstancias que desaconsejan totalmente seguir adelante. La fascinación puede ser engañosa. El amor de un hombre y una mujer es algo muy serio y tiene que construirse sobre cimientos muy sólidos. La fascinación es hermosa, pero pasará pronto. Lo que quedará es la vida. Y esa vida, si la construís con el corazón y con la razón, puede ser todavía mucho más hermosa»[3].

Para casarse, es indispensable amarse; para amarse, es preciso conocerse; para conocerse, tratarse; para tratarse, primero hay que encontrarse.

Muchacha, te aconsejo no dejarte seducir por el cumplimentador hábil, que te fijes a ti misma las condiciones que debe poseer aquél que debe hacerte su esposa. Condiciones sin las cuales tú no aceptarás el compromiso matrimonial. Por orientarte te pongo algunas: Lo que debes valorar ante todo es el valor personal del pretendiente.
Después vienen las demás consideraciones: facha, rango, fortuna. Estos dones no son despreciables, pero no son esenciales. Lo esencial reside en el valor humano y cristiano del chico, es decir, su personalidad. Primero que sea cristiano; cristiano convencido, práctico. Y si es piadoso, mejor. El matrimonio con un incrédulo suscitará conflictos de conciencia. Porque después planteará a los hijos el problema de la fe y las prácticas de piedad. No basta, pues, que esté bautizado. Bautizados, no practicantes, llenan las cárceles, y atormentan a sus esposas. Algunas chicas se han engañado en este aspecto esencial de su prometido y más tarde su esposo.
Conscientes éstas de la irreligiosidad de su novio, han ido al matrimonio, con la ingenua idea de convertirlo. En la mayoría de los casos, el resultado ha sido nulo, cuando no, fuente de disgustos profundos para esa joven esposa. Porque después, cuando esa chica pertenece como esposa al marido frío en materia religiosa, éste quiere imponer su criterio a la mujer, y vienen los impedimentos, las dificultades para que esa joven esposa cumpla sus deberes para con Dios. En ese terreno, y durante las relaciones, se puede mostrar tolerante y no agresivo; pero después se manifestará tal cual es, con sus intolerancias, sus prohibiciones, sus repulsas...Puede suceder que ese pretendiente que tú sabes un tanto irreligioso, no sea violento en sus manifestaciones anticristianas. Pero adoptará un tono insinuante, convincente y persuasivo. Y éste, no es menos peligroso: te acabará por conquistar en ese terreno. La triste experiencia nos lo está diciendo. Jóvenes piadosas y buenas, que se unieron en matrimonio con hombres poco religiosos, o nada practicantes, han terminado por ser ellas igual. Después de esta faceta importante y esencial en el joven que admitas como futuro marido, debes tener testimonio claro de la seriedad y sobriedad del muchacho. Ten cuidado con los «calaveras»; lo seguirán siendo, porque no te creo tan ingenua, que pienses, que así por las buenas, y por ti, va a dejar ese hombre ciertos hábitos que ha adquirido tal vez con larga experiencia: mujeriego, trasnochador, dado a la bebida, etc. El uso de las bebidas alcohólicas es uno de los factores más influyentes en los hogares desgraciados. A la chica le halaga el verse deseada sexualmente. Esto puede inclinarla a ser provocativa, pero debe dominarse. La chica provocativa hace daño a los hombres, pero también a sí misma.
«La belleza física es, ciertamente, un factor importante y, por eso, debes cuidarla y realzarla con esmero y naturalidad, aunque sin exageraciones, extravagancias y descaros. El atractivo sexual atrae a una parte del hombre, pero vosotras queréis como esposo al hombre entero. No olvidéis que los hombres podrán buscar cierto tipo de mujer para divertirse; pero buscan otro muy distinto para casarse»[4] .
Más importante que la belleza es el encanto, la simpatía, la gracia, el estilo, la elegancia, el trato, la sonrisa, los gestos, la dulzura, la ternura, la amabilidad, la delicadeza, etc. La belleza femenina atrae a los chicos, pero no es indispensable para casarse. Los hombres buscan, lo que da realce y valor a la mujer: sus encantos, su feminidad y sus virtudes. Las muchachas deben ser elegantes en su modo de vestir y arreglarse, y ser distinguidas, alegres, discretas y dulces en todo su modo de ser. No descuides tu arreglo personal. Pero no quieras conquistar con sólo tu belleza física. Haz que se enamoren más bien de tus virtudes espirituales. De una mujer bella puede un marido cansarse; de una mujer virtuosa jamás se cansará. Tampoco eligen los chicos a las de carácter autoritario, a las dominantes, a las de tono dogmatizante, a las de gesto seco y rígido. Buscan el encanto, la dulzura, la amabilidad.
«Escúchale cuando él te esté diciendo algo de sí mismo y de sus cosas. Muéstrale atención e interés. Un comentario, una pregunta tuya acertada sobre este tema que él está tratando y..., ya está sintiendo profundamente que tú le comprendes, ya te estás apoderando de su afecto, de su corazón y de todo él»[5] .
A un chico recto no le gustan las caprichosas, las mimadas, las que tienen su cabecita llena de fantasía, cuyo humor cambia a todo viento: hoy alegres, exuberantes; mañana, deprimidas, pesimistas, tristes...Y no te olvides nunca de tu preparación para el hogar. Tu atractivo personal sirve para despertar la inclinación y el amor hacia ti. Pero para que este amor sea perdurable hacen falta además otras cosas. El arte de ser madre es difícil y complicado. Necesita largo aprendizaje.
68,9

Todo lo que contribuya a tener a tu marido contento fortalecerá vuestro amor.

El pudor de la mujer es una de las cosas que más enamoran. Y el encanto del pudor inmuniza de otros atractivos. El pudor es un sentimiento íntimo por el cual una mujer dándose cuenta de la belleza de su cuerpo y del atractivo que ejerce, procura reservarlo para el día que pueda hacer don completo y total de sí misma. Por eso el pudor se refleja en el modo de vestir, en los modales y en todo. El pudor sabe encontrar el equilibrio entre el ir agradablemente vestida y elegante, y lo que resulta llamativo y provocativo. Se suele decir que una mujer inteligente enseña sin enseñar, porque si enseña demasiado, pierde interés lo que enseña.
En los modales sabe ser delicada y atractiva sin resultar excitante ni insinuante. El pudor es la gran muralla que defiende la castidad. Una chica sin pudor empieza con curiosidades malsanas, lecturas enervantes, se permite tocarse de modo impuro, se entrega a caricias, besos y abrazos con los chicos, y cuando en medio del vértigo pierde la noción de lo que hace, viene la caída fatal que llorará amargamente, y la avergonzará para toda la vida.
«Todavía se encuentran hoy bastantes muchachas que no se arrojan en brazos del primer hombre que les gusta, ni creen que deben acceder en todo a las solicitaciones de los jóvenes. Afirmémoslo sin ambages: las jóvenes deben permanecer puras hasta el matrimonio. Las que no aceptan este punto de vista tienen de la vida y del ser humano una visión parcial y limitada... Si un joven tiene el sano ideal de casarse con una muchacha virgen, seguramente no permanecerá indiferente cuando sepa que se le ha mentido»[6] .
«También la mujer tiene derecho a la pureza del hombre. Es cierto que la opinión corriente es completamente diferente; pero la justicia de una opinión sobre las cuestiones de la vida no debe medirse por el número de adeptos»[7] . Las cosas no se convierten en buenas por ser frecuentes.
Mira lo que escribía una muchacha que había guardado inmaculada su pureza: «Exigiré que mi futuro marido se haya guardado como yo misma para nuestro hogar». El mejor regalo de bodas que puede esperar una persona es la virginidad de la pareja con la que se va a casar.

Ahora mis consejos a los chicos.
Frente a los abusos de tantas parejas, hay que volver a la caballerosidad respetuosa con la mujer viendo en ella la futura madre de los hijos, digna de todo cariño, veneración y respeto, y no tratándola como un trapo viejo que se mancha y luego se tira.
Que el día que te cases no tengas que avergonzarte de nada de tu vida pasada.
Quizás oigas alguna vez de un amigote, que para excusar sus desvergüenzas te dice: «Hay que probarlo todo». ¡Absurda necedad! ¿Lo hacemos así con las enfermedades y los venenos? Al que te diga eso dale raticida para que se lo tome. A ver qué contesta. Pues tampoco se puede probar lo que está prohibido. Además, ¿te gustaría que quien te ha de pertenecer para siempre, antes de conocerte, «ya lo hubiera probado todo»? No, ¿verdad? Haces muy bien en pensar así: una mujer lujuriosa te atormentará de celos.
Acuérdate de tu madre. Tu novia ha de ser la madre de tus hijos. Acuérdate de tus hermanas y de tus futuras hijas. Trata a tu novia hoy como te gustaría que los demás las traten a ellas. No exijas de tu novia, con instintos brutales, lo que su virtud, su pudor y su conciencia no te pueden ahora conceder. Una mujer amante de su honra defiende fieramente su pureza hasta en los más mínimos detalles. No quieras tratar a tu novia como a una de esas desgraciadas que venden su cuerpo. ¿Elegirías entre éstas a la madre de tus hijos? Un hombre, como Dios manda, se avergüenza de que su novia sea una prostituta.

Y a una mujer decente la humilla y avergüenza el verse tratada como una tal. Lo que a ella le ilusiona es un amor muy superior: el que culmina en un hogar y en unos hijos. Lo que la mujer espera del hombre es admiración, estima, respeto, veneración, protección. Pero estrujarla para saciar los instintos zoológicos, no es de hombre, sino de bestia. Y lo lógico es que la mujer se enamore de un hombre, no de un animal.
Por eso algunas novias llegan a desilusionarse de su novio y hasta sentir asco por aquel hombre que decía que la quería tanto que tuvo que arrollar su pudor. En cambio sienten sincero amor para con el hombre que tuvo para ella admiración y respeto.

Respeta a tu novia como quieres que se respete a tu madre. Los sacrificios que por el bien de ella te impongas, son prueba de que tu amor es verdadero. Si quieres a tu novia de verdad, debes querer su bien antes que tu gusto. Eso es amarla. Subordinar su honra y su conciencia a tu pasión, no es amor: es egoísmo.
Hay caricias que conducen al acto sexual. Deben evitarse aquellas que ponen en marcha el aparato genital. Evidentemente que no todos tenemos el mismo temperamento, ni reaccionamos de la misma manera. Ni siquiera para nosotros mismos todos los momentos son iguales. Lo que en otro momento, o a otra persona, puede dejar indiferente, para mí, ahora, puede resultar peligroso.
Un chico que quiere a una chica, en lugar de hundirla, rebajarla, profanarla, instrumentalizarla, denigrarla, mancharla con los deseos de su instinto, procura por encima de sus apetencias elevarla, dignificarla, sublimarla. Se preocupa de que sea más piadosa, mejore su formación tanto religiosa como de carácter, voluntad, etc. Es decir, busca siempre lo que a ella la engrandece, nunca lo que la envilece.
Cuando tu novia se niegue a tus peticiones bestiales, no atormentes su cariño con frases como ésta: «es que no me quieres». Todo lo contrario. Porque te quiere, no quiere que manches tu alma con un pecado. Con su resistencia firme y entera te dice: «te quiero tanto y tengo tantas ganas de casarme contigo, que no quiero cometer ningún pecado, para que Dios nos bendiga y podamos llegar un día a unirnos para siempre en el altar».
Mucho cuidado con las mujeres que tratas. Si tu novia es de moralidad dudosa, aunque tú no quieras, ella te hará caer.
Que tu novia no sea para ti fuente de pecados. Tu novia debe ayudarte a ser mejor. Que su recuerdo te proteja de envilecerte moralmente. Su pureza y su virtud deben ser un estímulo para mejorarte, para hacerte digno de ella.
La desvergüenza de algunas mujeres ha llegado a tal extremo que es posible que tu actitud irreprochable en toda esta materia provoque en ellas risitas y bromas de mal gusto. Es lástima que las pobres hayan descendido tanto. Peor para ellas. Pero a ti, ¿qué más te da? «Ésas» no te sirven para nada. En cambio la rectitud de tu conducta te conseguirá la estima de las buenas, que son las únicas que te interesan para buscar entre ellas la madre de tus hijos.
Si ves que tu novia no es mala, pero es una chica frívola y ligera, que se ha dejado impresionar por el cine, y un día se pone insinuante..., dile: «No esperaba eso de ti. Me has desilusionado. Yo te tenía por una chica digna, y veo que eres como todas..., una chica de la calle». Estas palabras han hecho derramar lágrimas a una chica y cambiar radicalmente su conducta.
«La castidad es el arma que tiene el joven (o la joven) para ver si es realmente amado por su novio / a.
»Esto por varias razones:
»-Porque si realmente uno ama al otro no lo llevaría al pecado sabiendo que lo degrada ante Dios, le hace perder la gracia y lo expone a la condenación eterna.
» -Porque es la única forma que tiene un joven o una joven de demostrar verdaderamente que quiere reservarse exclusivamente para quien habrá de ser su cónyuge.
»En efecto, al no aceptar tener relaciones con su novio/a, con quien más expuesto a tentaciones está, menos probable es que lo haga con otro. En cambio, si lo hacen entre sí sabiendo que esto puede llevarlos a un matrimonio apurado o a cierta infamia social, ¿qué garantiza que no lo haga también con otros u otras con quienes no tiene compromiso alguno?
»El no consentir en las relaciones prematrimoniales es un signo de fidelidad; lo contrario puede ser indicio de infidelidad.
»-Finalmente, porque el hacer respetar la propia castidad es el arma para saberse verdaderamente amado.
»En efecto, si la novia solicitada por su novio (o al revés) se niega a tener relaciones por motivos de virtud, pueden ocurrir dos cosas: o bien que su novio respete su decisión y comparta su deseo de castidad, lo cual será la mejor garantía de que él respeta ahora su libertad y por tanto, la seguridad de que la seguirá respetando en el matrimonio; o bien que la amenace con dejarla (y que tal vez lo haga), lo cual solucionará de antemano un futuro fracaso matrimonial, porque si el novio amenaza a su novia (o viceversa) porque ella o él deciden ser virtuosos, quiere decir que el noviazgo se ha fundado sobre el placer y no sobre la virtud, y éste es el terreno sobre el que se edifican todos los matrimonios que terminan desmoronándose.
»Además, la castidad es fundamental para la educación del carácter.
»El joven o la joven que llegan al noviazgo y se encaminan al matrimonio no pueden eludir la obligación de ayudar a su futuro cónyuge a educar su carácter.
»La maduración psicológica es un trabajo de toda la vida. Consiste en forjar una voluntad capaz de aferrarse al bien a pesar de las grandes dificultades.
»Así como los padres se preocupan de ayudar a sus hijos a lograr esta maduración, también el novio debe ayudar a su novia (y viceversa), y el esposo a su esposa.
»El trabajo sobre la castidad es esencial para ello; porque es una de las principales fuentes de tentaciones para el hombre; consecuentemente es uno de los principales terrenos donde se ejercita el dominio de sí .
»Quien no trabaja en esto no sólo es un impuro sino que puede llegar a ser un hombre o una mujer despersonalizados, sin carácter . Y así como no tiene dominio sobre sí en el terreno de la castidad, tampoco lo tendrá en otros campos de la psicología humana.
»El que tiene el hábito de responder a las tentaciones contra la pureza cometiendo actos impuros, responderá a las tentaciones contra la paciencia golpeando a su esposa e hijos, responderá a las dificultades de la vida deprimiéndose, responderá a la tentación de codicia robando y faltando a la justicia, y responderá a la tentación contra la esperanza suicidándose.
»La castidad es esencial porque la verdadera felicidad está fundada sobre la virtud.
»Ahora bien, las virtudes guardan conexión entre sí. No se puede, por tanto, esperar que se vivan las demás virtudes propias del noviazgo y del matrimonio si no se vive la castidad. Si no se vive la castidad, ¿por qué habría de vivirse la fidelidad, la abnegación, el sacrificio, el compañerismo, la esperanza, la confianza, el apoyo, etc?
»La castidad no es la más difícil de las virtudes; al menos no siempre es más difícil que la humildad o la paciencia cuando la intimidad matrimonial empieza a mostrar los defectos del cónyuge que no se veían en el idilio del noviazgo. Por eso la guarda de la pureza es garantía de que se está dispuesto a adquirir las demás virtudes.
»Podemos concluir: el amor que no sabe esperar no es amor; el amor que no se sacrifica no es amor; el amor que no es virtud no es amor»[8] .

Respeta a tu novia, aunque ella no sepa hacerse respetar, ni defender, con su pudor, el tesoro de su pureza.
Es muy fácil decir: «No me importa lo que hayas sido en el pasado». Lo difícil es decirlo de verdad.
Me dijo uno: «Yo muchas veces afirmé que no me hubiera importado casarme con una cualquiera, prescindiendo de su vida pasada. Pero lo decía mintiéndome a mí mismo. Por dentro yo tenía mi ideal de mujer. Lo que pasa es que pensaba que de ésas ya no había, que era un ideal inalcanzable. Por eso, cuando he encontrado a esta chica, que es un ángel, me he ilusionado de tal manera, que me parece que he empezado otra vida».
La afirmación «no me importa lo que haya sido tu vida anterior» debe incluir esta otra: «ni me importa lo que vayas a ser en el futuro».
Pero eso es más difícil, pues a ningún hombre le hace gracia que su mujer le engañe con otro.
Es verdad que una mujer puede arrepentirse de su pasado y cambiar. Santa María Magdalena fue prostituta y después llegó a santa. Pero esto es tan extraordinariamente excepcional, que confiar en una cosa así es muy arriesgado.
Si alguien dice que no le importa la infidelidad de su cónyuge, es porque ha dejado de amar. Precisamente la diferencia entre amor y amistad es que al amigo no le importa compartir con otros a su amigo; pero el amante quiere en exclusiva la persona amada.
Pues bien, si para casarte quieres una mujer decente, ayuda a las chicas a que sean decentes. ¿Por qué una chica que quiere ser decente tiene que luchar tanto contra los chicos que la acosan para que ella ceda? Me decía una chica: «Padre, ¡qué asco! Todos los chicos vienen a lo mismo. Y si no te dejas, no les interesas». ¡Qué triste es que las chicas tengan ese concepto de los chicos!
Demuestra tú, con tu conducta, que no eres de ésos. Que tú, porque estimas a la mujer decente, quieres ayudar a todas a que sean decentes. Si los chicos, con vuestra conducta, mostraseis que preferís las puras y decentes, ellas, sin duda, cambiarían. Pero como muchos chicos han preferido las libres, para poder abusar de ellas, las chicas se han creído que para casarse tienen que ser libres, y ahora buscáis una chica decente y os cuesta trabajo encontrarla.
Sin embargo, mientras no la encuentres, no te eches una novia.

La felicidad futura de tu hogar no depende ni de la cara, ni del tipo de tu novia; sino de su carácter, de su virtud y de su espíritu cristiano.
Del mismo modo que una belleza inexpresiva y sosa acaba por cansar, una belleza sin virtud acaba siendo aborrecida.
Busca una novia que te guste. Pero no te dejes encandilar por la «fachada», que es pasajera; y si no está sostenida por las virtudes del espíritu, pronto te cansará y perderá para ti todo su atractivo. Aprende a enamorarte del carácter y de las virtudes del alma, que son estables, y son realmente las que hacen digna de estima a una persona. Aprende a estimar más los dones del alma que los del cuerpo.
Puedes casarte con una «estrella» de la pantalla y ser un desgraciado, como tantos divorciados del cine.
En cambio, si te casas con una mujer amable, dócil, servicial, sacrificada, generosa, limpia, discreta, honrada, virtuosa, dulce, femenina, habilidosa, delicada, de buen corazón, que sepa llevar una casa y sea capaz de criar y educar los hijos y, sobre todo, muy cristiana, te profetizo un matrimonio feliz.
En cambio si es una mujer sin moral y sin conciencia, no sabes hasta dónde puede llegar. Tras un exterior muy atractivo, cara preciosa y tipo espléndido, muchas veces se encuentra un espíritu de frivolidad y coquetería, que no es precisamente la mejor garantía para que tu matrimonio sea feliz.
Por eso vale poco el enamorarse del cuerpo, que es amor sexual. Y en cambio hay tantas garantías de éxito en el amor del alma, que es espiritual.
Si tu novia es frívola y ligera, vivirás amargado de sospechas y celos.
No te vaya a ocurrir lo de aquel desgraciado que a los dos meses de la boda se vio abandonado por su bellísima mujer. ¡Había encontrado un partido mejor que su marido!

Cuando salgas con tu novia aprovecha todas las ocasiones para estudiar su carácter y modo de ser. ¿Has examinado si le gustan los niños, si los acaricia, si goza con ellos; o por el contrario le ponen de mal humor? ¿Es trabajadora y sacrificada, o sólo piensa en divertirse? ¿Sabe cocinar y coser? ¿Sabe llevar una casa, o lo único que sabe es bailar mucho y coquetear con el primero que se le acerca? Si no atiendes ahora a todas estas cosas, es muy posible que después de casado te lleves un gran desengaño.

Es muy importante que los novios se conozcan muy bien antes de casarse. Puede una chica tener un gran atractivo corporal, ser muy simpática y desenvolverse con soltura en la vida social, y sin embargo tener defectos que van a hacer sufrir mucho a su marido. Por eso las relaciones deben durar por lo menos de un año a dos. En menos tiempo es muy difícil llegar a conocerse bien y es posible que después de casados aparezcan defectos insospechados que pongan en peligro la felicidad matrimonial.
Ten en cuenta que después de casado apreciarás de distinta manera muchas cosas que atraen ahora tus ojos de soltero, y que entonces querrás en tu mujer virtudes que en el noviazgo no echaste de menos.
Si quieres a tu novia sólo por sensualidad, ese amor será pasajero. A los pocos años de casados ya no os amaréis; a lo más, os soportaréis. En vida de tu mujer serás un viudo del corazón.
Cuando elijas a tu novia, piensa que no la eliges sólo para la luna de miel, sino para diez, veinte, treinta años..., ¡para toda la vida! En tu novia, más que a la «mujer», busca el «ángel» que haga de tu futuro hogar un pedazo de cielo.
Conozco una pareja muy feliz que se conocieron por coincidir todas las mañanas al ir a misa. Si te enamoras de una chica sinceramente piadosa, tienes mucho adelantado. Y te digo sinceramente piadosa, porque también las hay que unen algunas prácticas de piedad a un proceder, modo de vestir, etc., impropios de la vida espiritual que parecen tener. Esas chicas de piedad superficial tampoco ofrecen garantías suficientes. Los principios cristianos y la rectitud moral deben ser algo muy firme.

Muchas veces he oído quejas de que hoy día las chicas se han echado a perder, que una chica para divertirse se encuentra fácilmente, pero que una chica capaz de hacer feliz un hogar..., de ésas no se encuentran.
¿Y quién tiene la culpa de esto? Ciertamente que muchas chicas, influenciadas por el cine, han perdido el recato y el pudor, que es su mayor atractivo. Pero, ¿no tenemos los hombres nuestra culpa en este «descenso» del pudor femenino?
Las chicas buenas también se quejan de que los chicos prefieren las ligeras, las frívolas, las coquetas, las frescas... Como ellas quieren gustar, si ven que las que tienen éxito fácil son las frescas, ellas se dejan ir por la cuesta abajo. Si los chicos mostraseis claramente que preferís las buenas, las piadosas, las trabajadoras y sacrificadas, las que rezuman pureza, las chicas mejorarían.
Es enorme el bien que haríais a las chicas, si ellas vieran que preferís las buenas; y es enorme el daño que las hacéis, si ellas ven que preferís las frescas.
Sería éste un excelente apostolado: moralizar a las chicas, mostrando más estima por las que son más virtuosas.

Por otra parte, has de saber que las chicas tienen la misma queja de vosotros. Algunos chicos, influenciados por las chicas frescas, creen que para resultar más varoniles e interesantes tienen que mostrarse atrevidos, y esto hace que las chicas buenas -las que necesitáis para el matrimonio- al veros así, no se fíen de vosotros y no se decidan.
De modo que las chicas se hacen frescas para gustar más a los chicos, y los chicos se muestran atrevidos para parecer más interesantes; y después resulta que ni a los chicos os gustan las chicas frescas, ni a las chicas buenas les gustan los chicos atrevidos. ¡Vaya un papel que estáis haciendo! ¿No sería mil veces mejor que todos reconocieseis que lo más digno de estima es la virtud, y obraseis en consecuencia?

Cuando hayas encontrado una chica virtuosa que pueda ser la madre de tus hijos, toma el noviazgo con toda la seriedad que Dios manda. Dios quiere que el que no siente su voz para un estado más alto y más grande, como es la vida consagrada a Dios, y va a casarse, a su tiempo -pues la fruta que se toma antes de su tiempo se indigesta- se busque una novia; pues los futuros esposos deben conocerse muy bien antes de ir al matrimonio.

La psicología del chico es distinta de la de la chica. Al hombre le cautiva la belleza, la delicadeza y la ternura de la mujer. A ella la fuerza, el valor y la decisión del hombre.
En él la atracción hacia el otro sexo es más carnal; en ella es más sentimental. No es raro que un chico sienta atracción sexual sin amor, y una chica amor sin tener deseos sexuales.
Lo contrario es menos frecuente.
Las mujeres suelen preferir los hombres interesantes más que los hombres guapos.


68,10. El cine ha hecho que la juventud, sin cabeza, sienta idolatría por la belleza física, y así resulta que esa muchachita de «tipo estupendo», después de casada sale caprichosa, insoportable; y también aquel chico que enamoraba con locura a las niñas tontas porque se parecía a cierto artista de cine, después de casado sale con un genio insufrible.
Los dos son maravillosos para verlos en la pantalla. Pero el matrimonio no es una película de cine, sino una vida que dura muchos años, y con muchos sufrimientos, malos ratos, penas y amarguras.
También con sus ratos de felicidad. Pero desgraciadamente, no todo es felicidad.
Si la juventud se preparara para el matrimonio como Dios manda, tendríamos muchos más matrimonios felices.

El tiempo del noviazgo es para conocerse mutuamente, para amarse rectamente.
El noviazgo es querido por Dios, pues Dios ha hecho el matrimonio indisoluble, y esa persona a la que vas a unirte para toda la vida, debes conocerla bien antes de casarte con ella. Por lo tanto, es natural - y así lo quiere Dios- que durante cierto tiempo tengáis más confianza entre vosotros y un trato más íntimo para conoceros mejor.
Pero debéis ser muy discretos en las manifestaciones de amor, si no queréis manchar vuestras relaciones. No podéis permitirle a vuestro cariño muchas de las cosas que él os pide con fuerza. Es necesario que aprendáis a llevar vuestro noviazgo con la austeridad que exige el Evangelio. Es muy importante que os propongáis firmemente llevar vuestro noviazgo en gracia de Dios. Eso será atesorar bendiciones de Dios para el matrimonio. En cambio, si sembráis de pecados el camino del matrimonio, ¿podréis esperar con confianza que Dios os bendiga después? ¡Cuántos matrimonios lloran los pecados que cometieron de solteros!

Si el noviazgo es para un conocimiento mutuo, se impone también como necesidad imperiosa la sinceridad. No deben existir repliegues ni restricciones mentales. Debe hablarse mucho sobre todas las cuestiones, y confiarse mutuamente los problemas para buscar juntos una solución.
Es, por desgracia, demasiado frecuente, que los novios mantengan el uno con respecto al otro, una postura totalmente falsa. Y es triste que, a veces, esa falsedad dé al traste con la íntima compenetración que debe regir el matrimonio. Los novios van al altar, muchas veces, engañados. No se conocen. El engañar siempre es malo. Los novios deben ser francos, transparentes el uno para el otro.
El amor necesita admiración. Para ver si sientes admiración podrías preguntarte, ¿me gustaría tener un hijo así? No se trata de con menos o más nariz, sino de ese modo de ser, cualidades, etc.

Los novios deben ayudarse a conocerse mutuamente, tanto en las virtudes como en los defectos. Cada uno debe esforzarse en corregirse de sus defectos y en adquirir las virtudes que el otro desea ver en él.
Deben ver si armonizan en el carácter, gustos, puntos de vista, modo de ser, educación y costumbres; si tienen las mismas ideas sobre religión, vida de piedad, frecuencia de sacramentos, etc...
Deben ponerse de acuerdo en todos los problemas fundamentales.
Si en el noviazgo hay discrepancias sobre esto, en el matrimonio habrá disgustos muy graves. Ya dijo Sáint-Exupery: «Amar no es mirarse uno al otro, sino mirar juntos en la misma dirección»; es decir, tener los dos los mismos ideales.

Y, desde luego, las faltas de armonía y defectos de carácter, es necesario compensarlos con espíritu de mortificación y tolerancia por una parte - siempre que no se trate de cosas ofensivas a Dios- y deseo eficaz de corregirse por la otra. Nadie es perfecto en este mundo; pero todos debemos tener deseos de superación. El esfuerzo mutuo de adaptación es una de las mayores alegrías de la vida conyugal.
Evidentemente que en esta armonía hay grados; pero cuanto mayor sea la armonía, más probabilidades hay para un matrimonio feliz. El ideal sería que esta armonía llegara incluso a detalles como gustos, aficiones, diversiones, hábitos de vida, educación, aseo, orden, modales, lenguaje, etc., etc.
El ideal es que los dos sean de ambientes familiares y culturales similares. No por clasismo; sino por armonía. Un notable desnivel de educación, higiene, costumbres, etc., con el tiempo, ocasiona roces que enfrían el amor.
Hay una porción de imponderables de educación, higiene, etc., que pueden convertirse en espinas muy desagradables y, con el tiempo, realmente insufribles. Hay personas a quienes se les hace durísimo disminuir de categoría social.
«En general las diferencias de formación y de posición social son obstáculos que impiden llegar en el matrimonio a una completa unión. La igualdad en las costumbres, resultado de haberse formado en un ambiente parecido, constituye el sólido cimiento de una buena armonía en la vida de cada día; mientras que la disconformidad de las costumbres y una gran divergencia en el grado de cultura pueden actuar como fuerzas disgregadoras.
»Cuando el estilo de vida difiere ampliamente por proceder los esposos de mundos sociales distintos se va minando poco a poco la solidez del matrimonio. No negamos que ambos esposos puedan ser felices si manda en ellos el corazón, pero con el tiempo nada tiene de extraño que llegue a ser desagradable comer en la misma mesa con una persona cuya educación es discordante con la propia. Pequeñas, pero numerosas diferencias ponen a prueba los nervios de la persona más equilibrada.
»Para que el hogar sea agradable es necesario cierto grado de educación. Pero si uno de los dos no la tiene, es mejor que tampoco la tenga el otro»[9] .
«El amor vence a la muerte; pero un pequeño defecto desagradable, a la larga, puede vencer al amor»[10].

¿De qué sirve un atractivo corporal si esa persona es egoísta, interesada, soberbia, irascible, rencorosa, vengativa, agresiva, cruel, peleona, chismosa, intrigante, maquinadora, displicente, despectiva, hipócrita, falsa, cínica, astuta, posesiva, ambiciosa, derrochadora, dominante, absorbente, autoritaria, impositiva, mandona, insolente, protestona eterna, que se queja de todo, creída, caprichosa, testaruda, arisca, engreída, inmadura, desequilibrada, frívola, ligera, superficial, comodona, lujuriosa, alcohólica, etc. etc.?
Cualquiera de estos defectos anula una belleza corporal. Por otra parte, es fácil encontrar atractivo espiritual en una persona virtuosa.
El carácter ideal es una personalidad comunicativa y amable, un temperamento jovial, una alegría contagiosa, un modo de ser bondadoso y sincero, generoso, amable, cordial, con deseos de hacer el bien a los demás. Con una persona así la convivencia es deliciosa.

«Hay otro dato que podrá no ser decisivo ni principal, pero con el que no está mal que contéis desde los primeros días del noviazgo: que no sólo os vais a casar vosotros dos, sino también un poco con sus padres y familiares. Repetimos que éstos rara vez deberán suponer un motivo fundamental en vuestra decisión, pero no está mal que ya desde el noviazgo, sepáis que vais a tener que afrontar esta circunstancia.
«Cuantas menos sorpresas se lleve uno en la vida matrimonial tanto mejor»[11].


68,11. «Sería de desear que el examen médico prenupcial pasase a ser costumbre general»[12]. En muchos países ya es obligatorio, hasta el punto de que no se concede la licencia matrimonial sin la presentación del certificado médico.
«El consejo del médico es el único que puede impedir matrimonios inconvenientes para la salud de los cónyuges, de la prole y de la raza»[13] .

Todos deberían llevar en su tarjeta de identidad su grupo sanguíneo y su factor Rh. «Todo matrimonio debe conocer el grupo sanguíneo al que pertenece, e investigar el factor Rh correspondiente a cada uno de los contrayentes. Se calcula que más del medio millón de subnormales que hay en España proceden de la ignorancia de esta incompatibilidad por Rh, y la falta subsiguiente de tratamiento adecuado cuando se presenta el embarazo»[14] .
Sólo hay problema si el padre es Rh+ y la madre Rh?. Suele ser el uno por mil de los casos. Es muy importante que las chicas conozcan el factor Rh de su sangre, pues si lo tiene negativo es peligroso mezclar su sangre con un Rh positivo: puede tener los hijos subnormales o muertos. Si el hijo sale Rh positivo, durante el embarazo la sangre de la madre destruye los glóbulos rojos de la sangre del hijo, lo cual produce una intensa anemia que puede llevarle a la subnormalidad o a la muerte. Esto ocurre a partir del segundo hijo. En 1960 se descubrió una globulina que ha sido una buena solución. Se trata de una inyección intramuscular de 5cc. Hay que abstenerse de otro embarazo durante seis meses. La inyección debe repetirse después de cada nuevo hijo que salga con Rh positivo y de cada aborto[15] .


68,12. Hoy hay una corriente feminista defensora de los derechos de la mujer. La defensa de los derechos de la mujer comenzó cuando San Pablo mandó a los maridos que amen a sus mujeres. Esto era algo inaudito en un mundo en que la mujer no era nada. Incluso algunos filósofos de aquel tiempo dudaban de que la mujer tuviera alma.
En la era pagana la mujer no tenía los mismos derechos que el hombre. Fue el cristianismo el que elevó la mujer de su estado de ignominia haciéndola la reina, festejada, admirada y amada; pues la misión de madre es la más gloriosa de la vida.
Bernabé Tierno reconoce que «fue el cristianismo el que de manera más directa contribuyó a devolver a la mujer toda su dignidad y derechos de igualdad con el hombre»[16] .Una cosa es la igualdad de derechos ante la ley del hombre y de la mujer, lo cual es justo; y otra que la mujer se ponga a imitar en todo al hombre, perdiendo sus características femeninas que tanto la enriquecen. «Feminismo es aquella cualidad de la mujer por la cual ella se hace atractiva y agradable, y hace agradable y atractivo todo cuanto la rodea»[17]. Pretender hacer de la mujer otro hombre es una equivocación. La mujer tiene sus cualidades específicas que no debe perder, y deben ser para ella de gran valor. La familia es el fundamento de la sociedad, y sin verdaderas mujeres no es posible la familia.

A propósito de la igualdad de derechos de hombres y mujeres, con frecuencia se oye añadir el femenino detrás del masculino: alumnos y alumnas, trabajadores y trabajadoras, cantores y cantoras, etc. Esto es necesario cuando el masculino no incluye el femenino: señoras y señores, actores y actrices, poetas y poetisas, etc. Pero generalmente es innecesario, pues en castellano el masculino incluye el femenino. «Todos» incluye «todas». «Todos los hombres» incluye también a «todas las mujeres», pues se refiere a la humanidad entera. En cambio «todas las mujeres» no incluye a «todos los hombres». «Los padres católicos» incluye también a las madres.
Pero cuando se habla de «las madres solteras» no se incluye a los padres.
Cuando en la misa se dice que Jesucristo redimió a todos los hombres, no excluye a las mujeres. En cambio, cuando se habla de las mujeres que abortan, se habla de las madres abortistas, no de los médicos abortistas. Así es el modo correcto de hablar: el masculino incluye el femenino, pero no viceversa.

El feminismo que reivindica los mismos derechos para la mujer que para el hombre ante la ley, es normal y sano, pues hombre y mujer tienen la misma dignidad como persona humana[18] . Delante de Dios no hay distinción entre hombre y mujer[19] . Pero hay otro feminismo revanchista que resulta ridículo. Hay mujeres feministas que quieren ocupar el sitio del hombre en todo. Y algunas lesbianas hasta en el uso del sexo. Las lesbianas suelen ser feministas revanchistas. La mujer debe ser mujer. El querer ser como el hombre es una equivocación, pues es considerarse inferior al hombre. Y la mujer no es inferior al hombre, es diferente, que no es lo mismo. El hombre y la mujer son distintos en su cuerpo y en su psicología. Dice la Biblia que Dios «los creó hombre y mujer»[20] . No «unisex». La feminidad es un gran valor para la mujer.

José María García Escudero, hablando de Lilí Álvarez, que acababa de morir, aquella gran mujer que triunfó como deportista (tenis, motorismo, esquí, etc) y como escritora católica, defensora de los derechos de la mujer, dice de ella que fue una gran feminista, pero que combatió en «marimachismo», pues lo que engrandece a la mujer es ser muy femenina, no el masculinizarse[21] .

Recientemente ha nacido un nuevo feminismo.
Janne Haaland Matlary, secretaria de Estado para Asuntos Exteriores de Noruega afirma que la mayoría de las mujeres son madres o desean serlo. Tiene cuatro hijos, cuyas edades oscilan entre los 12 y los 7 años y es catedrática de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Oslo. En 1995, participó como miembro de la delegación de la Santa Sede en las Conferencias organizadas por las Naciones Unidas en Copenhague (sobre el desarrollo social) y en Pekín (sobre la mujer).
Ahora, Janne acaba de publicar un libro en Italia, «Tiempo de florecer. Por un nuevo feminismo» (Mondadori), que está llamado a convertirse en una especie de manifiesto del feminismo, en el que se declara que ha llegado la hora de que florezcan «las cualidades femeninas» en todos los campos de la vida personal y social y «en todo rincón de la tierra».
«El feminismo de los años setenta tendía a la negación de la maternidad y a la imitación de los hombres. Esto ha impedido, de hecho, todo desarrollo de las cualidades y de las contribuciones femeninas, así como la aplicación de políticas capaces de ayudar verdaderamente a las mujeres».

Dice Matlary que hay que ir a las raíces, de la cuestión, es decir, «hay que reconocer que los hombres y las mujeres son muy diferentes, tienen talentos diferentes. Además, la mayoría de las mujeres son madres o quieren serlo.
El desafío consiste en crear una igualdad que tenga en cuenta estas diferencias».
Según Matlary, las políticas al servicio de la mujer deberían «garantizar una adecuada pausa de trabajo por maternidad, retribuida y lo suficientemente larga como para evitar el "doble trabajo". Pero, al mismo tiempo, es fundamental una pausa de trabajo para los padres. Pues aquí la mujer no es la única que está en juego, sino toda la familia. Y hay que valorar y reconocer el trabajo que se realiza dentro de toda la familia.. Por tanto, se requieren medidas de flexibilidad económica y de políticas sociales especiales. Por ejemplo, el año pasado aprobamos una ley que permite a las familias escoger entre la guardería pública y el cuidado de los niños en la propia casa. En la práctica, a las mujeres que se quieren quedar en casa se les ofrece la misma cantidad que paga el Estado a la guardería por cada niño, unos 6 mil dólares al año»[22].
Así opina Juan Pablo ll: «A menudo es penalizado, más que gratificado, el don de la maternidad, al que la humanidad debe su supervivencia. Ciertamente que aún queda mucho por hacer para que el ser mujer y madre no comporte una discriminación. Es urgente alcanzar, en todas partes, la efectiva igualdad de los derechos de la persona y, por tanto, igualdad de salario respecto a igualdad de trabajo, y tutela de la trabajadora-madre»[23]. También dice en su documento de agosto del 88, Mulieris Dignitatem[24] , la mujer no puede convertirse en objeto de placer y explotación, pero tampoco debe invadir el terreno propio del hombre, masculinizándose y apropiándose de las características masculinas, y haciéndose un marimacho.
«La igualdad de derechos de la mujer y el hombre no debe consistir en su masculinización, en deterioro de los auténticos valores femeninos». La identidad de la mujer no puede consistir en ser una copia del hombre; puesto que ella está dotada de cualidades y prerrogativas propias, que le confieren una personalidad autónoma, que siempre se ha de promover y alentar»[25]
La mujer debe ser femenina, y el hombre masculino. Cada uno tiene su tarea en la vida, en la reproducción humana y en el servicio de la Iglesia, etc. La igualdad de derechos de la mujer y el hombre tiene aspectos muy razonables. No se ve por qué una mujer que realiza el mismo trabajo que el hombre y con la misma perfección, no va a tener el mismo sueldo. Afortunadamente esta discriminación se va acabando.
Pero hay cosas en que el hombre y la mujer son distintos. El mismo cuerpo humano demuestra la distinta misión específica de cada uno. El hombre tiene los hombros más anchos que la mujer, pues está hecho para la fuerza. En cambio la mujer tiene las caderas más anchas que el hombre, pues está hecha para la maternidad. La igualdad de derechos es lógica ante la ley. En teoría, todos los seres humanos, hombres y mujeres, pueden ser jueces, médicos o taxistas. Pero sólo las mujeres pueden dar a luz un hijo. Y esto por biología y por naturaleza. Porque Dios lo ha hecho así.
Por eso el hombre y la mujer son distintos corporal y psicológicamente. Negar esto es un desconocimiento de la psicología humana. Las feministas quieren ser en todo como los hombres. Esto es una equivocación. Y además, con esto, demuestran su complejo de inferioridad. Por eso quieren ser como los hombres. La mujer no es inferior al hombre. Es distinta. Es evidente que hay cosas más propias del hombre, y otras para las que la mujer está más capacitada. Ignorar las diferencias entre el hombre y la mujer demuestra un desconocimiento total de psicología.


Ordinariamente, y en igualdad de circunstancias, prevalece:


EN EL HOMBRE EN LA MUJER

La razón ........ ...... ........ ........ ........ ....... El sentimiento.
La reflexión.... ........ ........ ........ ........ ........ La intuición.
Las ideas........ ........ ........ ........ ........ ........ Las personas.
La lógica ........ ........ ........ ........ ........ ........ El atractivo.
El realismo..... ........ ........ ........ ........ ........ La fantasía.
La ciencia....... ........ ........ ........ ........ ........ La religión.
El estudio....... ........ ........ ........ ........ ........ La oración.
Vencer ........ ........ ........ ........ ........ ........ Agradar.
Emprendedor........... ........ ........ ........ ........ Hogareña.
Directo ........ ........ ........ ........ ........ ........ Sinuosa.
El descuido..... ........ ........ ........ ........ ........ El orden.
La acción........ ........ ........ ........ ........ ........ El amor.
El trabajo....... ........ ........ ........ ........ ........ La familia.
El apetito........ ........ ........ ........ ........ ........ La maternidad.
La reserva...... ........ ........ ........ ........ ........ La comunicación.
La eficacia..... ........ ........ ........ ........ ........ El detalle.
La personalidad....... ........ ........ ........ ........ La belleza.
La estabilidad ........ ........ ........ ........ ........ La moda.
La técnica...... ........ ........ ........ ........ ........ La decoración.
La comodidad ........ ........ ........ ........ ........ La estética.
La sinceridad ........ ........ ........ ........ ........ El disimulo.
La brusquedad ........ ........ ........ ........ ........ La sensibilidad.
Los gritos...... ........ ........ ........ ........ ........ Las lágrimas.
La violencia..... ........ ........ ........ ........ ........ La resignación.
La fuerza....... ........ ........ ........ ........ ........ La resistencia.
La audacia...... ........ ........ ........ ........ ........ La prudencia.
El valor ........ ........ ........ ........ ........ ........ El miedo.
La fuerza....... ........ ........ ........ ........ ......... La dulzura.
La fortaleza... ........ ........ ........ ........ ......... La delicadeza.
La energía...... ........ ........ ........ ........ ......... La astucia.
La imposición ........ ........ ........ ........ ......... La sugerencia.
El mando ........ ........ ........ ........ ........ ......... La docilidad.
La tenacidad... ........ ........ ........ ........ ......... La paciencia.
La intransigencia..... ........ ........ ........ .......... La tolerancia.
La justicia...... ........ ........ ........ ........ .......... La indulgencia.
La protección ........ ........ ........ ........ .......... La servicialidad.
La galantería ........ ........ ........ ........ .......... La admiración.
La obsequiosidad..... ........ ........ ........ .......... El cariño.
El egoísmo...... ........ ........ ........ ........ .......... La generosidad.
El flirteo ........ ........ ........ ........ ........ .......... El coqueteo.
El sexo ........ ........ ........ ........ ........ .......... La ternura.
La lascivia...... ........ ........ ........ ........ .......... El pudor.
La conquista ........ ........ ........ ........ ........... La seducción.
La agresividad ........ ........ ........ ........ ........ .. La habilidad.
La iniciativa.... ........ ........ ........ ........ .......... La receptividad.
Puede haber excepciones, pero estas cuarenta diferencias son frecuentes.
No de modo exclusivo, sino predominante.
Estas diferencias psicológicas entre el hombre y la mujer hacen que cada uno ame de distinta manera. «En el hombre el amor es conquista, en la mujer es seducción: necesita ser amada»[26].

«Se ha dicho que la diferenciación sexual de los ?caracteres? no serían naturales sino culturales, etc. La objeción no resiste un mínimo examen de los datos obtenidos por la antropología cultural. Es cierto que una educación dirigida expresamente a ese fin puede conseguir masculinizar a la mujer y feminizar al hombre. Pero si se deja obrar a la naturaleza, la diferenciación sexual es inmediata y clara. Por eso, en millares de culturas estudiadas, la mujer y el hombre tienen la psicología que corresponde a los caracteres sexuales primarios y secundarios. Antropológica e históricamente esta conclusión está demostrada por los hechos. Las ?amazonas? son un mito; y es significativo que no exista un mito equivalente para los hombres. El mito de las ?amazonas? equivale a las utopías feministas de hoy.
»Nunca mejor empleada la palabra utopía: algo que no existe ni puede existir en ninguna parte. En efecto, el feminismo radical desea una total igualdad entre el hombre y la mujer: igualdad biológica, fisiológica, completa. Como esta igualdad no es posible pese a todos los esfuerzos de las feministas, se busca una igualdad cultural: se tiende a vestir como los hombres (o a que no haya diferencias entre la indumentaria femenina y la masculina), y a hablar como los hombres: si era costumbre social que los hombres utilizasen a veces un lenguaje malsonante -el taco- las feministas lo imitarán servilmente.
»El feminismo radical no depende sólo de la situación de una cultura, ya que feminismo ha habido en otras épocas. Se trata de un comportamiento psicológicamente patológico, que no acepta la diferente constitución biológica del hombre. La desigualdad sexual hombre-mujer le parece una injusticia de la naturaleza que es preciso corregir. Pero, como esto no es posible, los movimientos feministas radicales intentan compensarlo con reivindicaciones exaltadas, típicamente femeninas para mayor ironía.

»Hacen falta mujeres-madres.
»La política la pueden llevar los hombres solos.
»La técnica la pueden llevar los hombres solos.
»La información, la pueden llevar los hombres solos, etc., etc., etc.
»Pero la humanidad no puede subsistir sin mujeres-madres.

«Cualquier mujer puede llegar a ser una conductora, como cualquier hombre. Pero sólo a la mujer se le ha dado ser madre»[27].

La actriz Nati Mistral dijo en una entrevista que le hizo Amilibia: «Ser madre es la gloria más grande para una mujer. Hay que respetar al ama de casa más que a nadie»[28].

»La diferenciación sexual masculina y femenina no es obstáculo, en absoluto, para la defensa de la más completa igualdad de derechos en el hombre y la mujer, ya que varón y mujer cumplen plenamente con el contenido biológico y ético del ser humano. La misma diferenciación no es inconveniente para que en determinadas épocas la mujer realice trabajos y funciones hasta entonces sólo confiados a los hombres»[29] .

Las feministas quieren hacer una sociedad dominada por las mujeres. Pero esta sociedad tendría los mismos defectos, o más, que la dominada por los hombres. Pues todo hombre bien nacido siente respeto por la mujer, mientras que las feministas, frecuentemente, muestran desprecio por los hombres.

Me parece una equivocación el que algunas mujeres consideren el ocuparse de la casa como una esclavitud, de la que quieren liberarse.
Lo que se hace por amor no se puede llamar esclavitud.
Un mismo trabajo puede hacerse por un sueldo o por amor, y tendrá un valor totalmente distinto.
Las cosas hechas sólo por obligación pueden resultar latosas, pero las hechas por amor son gozosas.
Un enamorado recorre gozoso la distancia que le separa de la persona amada. Un kilómetro por amor resulta como cien metros, y cien metros sin amor resulta como un kilómetro.
Por eso es muy buen consejo: «Si no puedes hacer lo que amas, procura amar lo que tienes que hacer».

Muchas mujeres ansían realizarse en una profesión fuera del hogar, pero nada en el mundo las puede realizar más que la maternidad. Las estadísticas dan que gran número de mujeres que evitan los hijos de jóvenes después los desean ardientemente cuando son maduras.
Hoy las edades de la mujer en que hay más maternidad es entre los treinta y cuarenta años. Son madres «añosas», como se las califica en los manuales médicos[30] .
Los psiquiatras conocen un tipo de depresión propio de las madres que han dado a luz siendo ya mayores.
En Estados Unidos las mujeres vuelven al hogar. Según un informe del Departamento de Trabajo, las mujeres estadounidenses no quieren trabajar fuera de casa. Abandonan su empleo remunerado por el de «ama de casa»[31] .
Es cierto que algunas mujeres pueden encontrar satisfacción en su trabajo fuera de casa, pero con ningún trabajo pueden sentirse más satisfechas que con el de ama de casa. «En la realidad de la vida, no pocos trabajos femeninos fuera de la casa son bastante monótonos, y no tienen la riqueza de la vocación de ama de casa, tan múltiple y variada: maestra, catequista, enfermera, cocinera, florista, secretaria, modista, decoradora, conductora, asistente social, relaciones públicas y tantas cosas más. Muchas profesiones posibles para la mujer son preciosas, pero pocas habrá tan admirables»[32] .

Dos palabras sobre la ordenación sacerdotal de las mujeres.
Jesucristo sólo hizo sacerdotes a varones. No lo hizo a su madre. Por eso la Iglesia no ordena sacerdotes a las mujeres.
Dios quiso que el Redentor viniera al mundo por medio de una mujer: María. María es, después de Cristo, la primera persona de la humanidad.
Pero a María no la hizo sacerdote. Y esto no fue por estar condicionado por la mentalidad de su tiempo.
Pensar que Cristo se dejó influenciar por ello sería ofensivo para Él.
Además demostró su independencia del «qué dirán» en su trato con «la pecadora» y la adúltera[33]
Respecto de la mujer Jesucristo no se atuvo a los usos del ambiente judío. Su actitud respecto de la mujer contrasta fuertemente con la de los judíos contemporáneos, hasta el punto tal de que sus apóstoles se llenaron de maravilla y estupor[34]. Así: conversa públicamente con la samaritana[35], no toma en cuenta la impureza legal de la hemorroisa[36], deja que una pecadora se acerque en casa de Simón el fariseo[37], perdona la adultera, mostrando de este modo que no se puede ser más severo con el pecado de la mujer que con el del hombre[38], toma distancia de la ley mosaica para afirmar la igualdad de derechos y deberes del hombre y la mujer, respecto del vínculo matrimonial[39], se hace acompañar y sostener en su ministerio itinerante por mujeres[40], les encarga el primer mensaje pascual, incluso avisa a los Once su Resurrección por medio de ellas[41] .
Esta libertad de espíritu y esta toma de distancia son evidentes para mostrar que si Jesucristo quería la ordenación ministerial de las mujeres, los usos de su pueblo no representaban un obstáculo.

Recientemente ha surgido en el anglicanismo un movimiento a favor de la ordenación sacerdotal de las mujeres.
Pero, en su carta apostólica Ordinatio sacerdotalis del 22 de Mayo de 1994, Juan Pablo II ha afirmado que esto no se puede hacer, pues Jesucristo sólo ordenó sacerdotes a varones; y la Iglesia no puede hacer cambios importantes en los sacramentos instituidos por Jesucristo.
Lo mismo que en la Santa Misa hay que consagrar pan y vino, y sería inválida una Misa con patatas fritas y horchata.
Ya en el siglo I, cuando se habla de la ordenación de sacerdotes se usa el término «ándras» =varones; y no «ánthropos»=hombres=persona humana, sin distinción de sexos[42].
Repetidas veces ha dicho Juan Pablo II: «La Iglesia no tiene autoridad para aceptar el sacerdocio femenino»[43] . «No se trata de una cuestión de igualdad entre personas o de derechos dados por Dios. El sacerdocio ministerial no puede ser reivindicado por nadie como un derecho. La Iglesia, en plena fidelidad con el Nuevo Testamento y con la tradición, tanto Oriental como Occidental, enseña que sólo los varones pueden ser ordenados sacerdotes»[44] .
El P. Santiago Martín, dijo por Televisión Española el 12 de octubre del 2000 a las 10:30 de la mañana: el sacerdocio no es un derecho, es un don. Y los dones se aceptan y agradecen, no se exigen ni reivindican.
Resultan repelentes esas feministas que exigen el sacerdocio como un derecho. Nadie tiene derecho al sacerdocio. El sacerdocio es un don gratuiito de Dios; y los que lo hemos recibido lo agradecemos humildemente, considerándonos indignos de ello. Me resultaría de una soberbia repelente que alguien se considerara con derecho a él.

Sin el sacerdote es alter Christus, otro Cristo, evidentemente que está representado más adecuadamente por un varón que por una mujer[45].

La Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe ha afirmado que esta declaración del Papa sobre la ordenación sacerdotal de las mujeres es una declaración definitiva y próxima al dogma[46] .
Elizabeth Schüssler, conocida feminista alemana, profesora de universidad en Estados Unidos, que durante mucho tiempo ha defendido la ordenación sacerdotal de las mujeres, ha llegado a la conclusión de que ha sido un objetivo equivocado. La experiencia del sacerdocio femenino en la Iglesia anglicana ha dado como resultado que «no es una solución», «no es lo que buscábamos»[47] .
Las mujeres tienen una gran misión en la vida de la Iglesia, como muestra la historia; pero no la de ser sacerdote. La Iglesia ha defendido siempre la dignidad de la mujer siguiendo el ejemplo de Cristo que en su predicación y en el trato que daba a las mujeres, fue una clara novedad respecto a las costumbres dominantes entonces, que postergaban a la mujer.
En este trato de Cristo a las mujeres estaba ausente la concupiscencia, de la que Cristo carecía.
Hoy está de moda hablar de la sexualidad de Cristo.
Sin embargo, dice la Biblia que Cristo «se hizo en todo igual a los hombres menos en el pecado»[48] .


68,13. El casarse con una mujer pura tiene para el hombre una ilusión especial. El matrimonio después de unas relaciones puras tiene una ilusión y una felicidad especiales. Y lo mismo le pasa a la mujer.
El mejor regalo de bodas que espera una persona es la virginidad de su pareja.
Toma este precioso lema: «Fieles hasta la muerte y puros hasta el altar». Convéncete de que mientras más pura y respetuosa sea tu conducta en el noviazgo, mayores serán las garantías que llevaréis al altar, de un matrimonio indisoluble, tranquilo y amoroso.
Dice la Biblia que Amón deseaba a Tamar, y en el mismo momento de violarla la aborreció en su corazón[49] .
Algunas veces las chicas ceden ante las exigencias inmorales del hombre a quien aman; no se atreven a resistirle. Por miedo a perderle, o por no contrariarle, llegan más allá de donde su conciencia cristiana les permite. Y después resulta que todo sale mal: su conciencia manchada, Dios ofendido, y su novio desilusionado.
Conozco varios casos concretos en que unas relaciones se rompieron porque él perdió toda la ilusión con una chica que había cedido a sus solicitaciones pecaminosas.
La mujer interesa al hombre mientras es encanto, ideal, ilusión; pero rebajada a ser una cosa, desilusiona
Recuerdo una ocasión en que yo quería defenderla a ella y le echaba la culpa a él. Él me respondió: «Muy bien, Padre, me reconozco culpable, pero he perdido en ella la confianza. Ya no puedo casarme con ella».
Por eso no es raro que un chico pierda la ilusión e incluso abandone a una chica que ha perdido la pureza, aunque sea él el autor de la mancha.
Así son las cosas.
Puede él sentirse quizás culpable. Pero también desilusionado.
Y esto es superior a su voluntad.
El chico te quiere pura, fragante como una flor.
Si te marchitas pierdes tu atractivo.
Mi experiencia sacerdotal me ha hecho conocer varios casos que se decidieron a elegir a una chica antes que a otra, atraídos precisamente por la intransigencia en la pureza que en ellas habían observado.
Y es que los chicos cuando buscan una chica-plan para divertirse y aprovecharse, la quieren fresca; pero cuando lo que buscan es una novia en serio, la quieren de una pureza intachable.
A nadie le gusta comerse las sobras que otro dejó en el plato.
Por eso la pureza es uno de los mayores tesoros de una muchacha.
Un hombre, como Dios manda, se avergüenza de que su mujer haya sido una golfa.La chica fácil y condescendiente en terreno moral resulta vulgar.
Chicas así se encuentran en todas partes.
Cuando el hombre que vale se enamora, lo hace de una mujer excepcional, que se sale de lo corriente, de auténticos valores, sobre todo, espirituales y no de una cualquiera. Lo vulgar, no enamora a nadie que tenga buen gusto.

Un chico que quiere a una chica, en lugar de hundirla, rebajarla, profanarla, degradarla, instrumentalizarla, mancharla con los deseos de su instinto, procura, por encima de sus apetencias, elevarla, dignificarla, sublimarla. Se preocupa de que sea más piadosa, mejore su formación tanto religiosa como de carácter, voluntad, etc.
Es decir, busca siempre lo que a ella la engrandece, nunca lo que la envilece.
Mira lo que decía un chico en una carta:
«¿Cómo me gustaría mi futura esposa?
»Más bonita de alma que de cuerpo, aunque sin descuidar esto último.
»Más piadosa que rezadora.
»Con más cultura religiosa que de cualquier otro tipo, aunque no desdeñe la cultura general».
No he añadido ni una palabra. Así piensan los chicos formales cuando hablan en serio.

¿Quieres en resumen unas cualidades femeninas que cautivan a los chicos? La sencillez, el encanto, la sonrisa, la delicadeza, la amabilidad, la servicialidad, la dulzura, el candor, unidas todas a una sólida piedad y a una pureza intachable.

Es verdad que en el momento de la tentación están fuera de sí, y piden cosas que serenos jamás pedirían.
Pero cuando pasa el torbellino, ellos mismos se avergüenzan de haber estado así. Si negándote le defiendes de la fiera que lleva dentro, te lo agradecerá. Tu intransigencia aumenta la ilusión que siente por ti. Tus condescendencias en este punto, no lo dudes, te rebajan, te estropean, te ensucian, te manchan.
Y si de tu parte no sólo hubo condescendencia, sino que hubo culpa, quedaste a la altura de un demonio. ¡Qué horror! Piénsalo.

El chico te quiere ángel. Así le ilusionas; su cariño se eleva. Cuando dejas de ser ángel, él pierde la ilusión y lo que era cariño se convierte en otra cosa peor. ¿Creías que cediendo te iba a querer más? ¡Te equivocaste! Te quiere menos.
Su verdadero cariño se ha transformado en instinto de bestia. Y al ir perdiendo por ti la ilusión y el cariño, pierde también el respeto. Quien profanó tu cuerpo no tiene dificultad en profanar tu fama: ¡Lo que hizo contigo se lo contará a sus amigos! ¿Puedes imaginarte los comentarios que harán de ti? ¡Qué vergüenza!
Esto ocurre con mucha frecuencia; créeme.

El hombre que pide libertades impropias a una mujer antes de la boda, puede hacerlo porque la desea con violencia, con pasión desenfrenada, pero ten por cierto que no la ama bastante para protegerla contra el animal que hay en la propia naturaleza masculina.
Si tu novio pretende de ti cosas que no admite tu conciencia, recházalo, y cuanto antes, mejor. No te hará feliz. Lo que tiene no es amor a ti, sino a sí mismo, a su concupiscencia y a su egoísmo.
Si te amara a ti, buscaría tu bien por encima de sus apetencias.
Y si prefiere sacrificar tu pureza, tu conciencia y tu alma a su apetito desordenado, ¿cómo vamos a creernos que te ama a ti?
Quien te ame únicamente podrá cegarse en un momento de pasión, pero al chocar con tu rectitud intransigente, reconoce su falta, te pide perdón y se siente orgulloso de tu virtud.

No lo olvides. Los pecados impuros con tu novio, te hunden a ti y le hunden a él. Por eso es mentira cuando te dice para que cedas: «es que no me quieres», «parece que no te intereso», «qué fría eres».
Ataca tus sentimientos para rendirte. Pero esto es un truco muy viejo; si caes en la trampa, te arrepentirás. Y si él te quiere de verdad, también se arrepentirá de haberte hecho caer, pues, te repito, los chicos no quieren casarse con las frescas.

Esto ocurre siempre entre los chicos que valen.
Y si algún chico prefiere casarse con una fresca, porque es mona o tiene buen tipo, ese chico es tonto. Creer que la belleza de su mujer le va a hacer feliz en el matrimonio por encima de otras cosas, es no tener cabeza. Y desgraciada la que se casa con un tonto. Pero en fin, tonto él y tonta ella: ¡Tal para cual!

Conozco a una chica que al pararle los pies a su novio, éste le dijo: «si no me quieres, lo mejor es que lo dejemos». Ella respondió: «si para convencerte de que te quiero necesitas eso, será que Dios quiere que lo dejemos».
A los pocos pasos él la llama: «Perdóname. No sabía lo que decía. Has hecho muy bien en ser firme. Estoy orgulloso de ti. Ahora te quiero más».
Al poco tiempo se casaron.

En cambio conozco novios que después de lograr de sus novias lo que no debieron conceder, de tal manera perdieron la ilusión que nunca más volvieron a recuperarla.

Aparte de que tú no sabes ahora si llegarás a casarte con éste. Si le concedes lo que no debes, ¿quién va a querer después una mujer de segunda mano?
No estoy inventando.
Conozco chicos que al enterarse de las intimidades de su novia en noviazgos anteriores, decidieron dejarla. No querían una mujer de segunda mano.

Si Dios pide pureza a las chicas, no es por capricho; sino porque es necesario para la felicidad de su matrimonio.
Por eso, que no se extrañen las chicas que pisoteando su pudor concedieron a otro lo que no debían, si después esperan inútilmente que alguien las quiera.
Lo que les ocurre es consecuencia lógica de su conducta equivocada.
No me digas que cedes por amor a él. Todo lo contrario.
Si le amas, no puedes ceder; pues pecando le haces el peor de los daños: le condenas al infierno. Si le amas, sálvale. Aunque esto exija sacrificios.
Dejarle pecar no es amarle, es matarle.
Con tu resistencia firme y entera le dices: «Te quiero tanto y tengo tantas ganas de casarme contigo, que no quiero cometer ningún pecado, para que Dios nos bendiga y podamos llegar algún día a unirnos para siempre en el altar».

Hay que saber mantener el instinto sexual frenado. El soltero tiene que guardar pureza. El casado también tendrá ocasiones en las que será necesaria la abstención. Y en todo caso el instinto debe servir al amor.

No se doma al potro salvaje dejándolo correr por las praderas. Hay que embridarlo y mantener bien firmes las riendas. Sólo así llegará a ser útil para el servicio. Lo mismo pasa con el instinto sexual.

El joven que durante las relaciones no ha aprendido a dominar sus impulsos, no sabemos si lo logrará después de casado.
Es más, cuando ellos saben que de novios no han dominado su instinto sexual, después de casados pueden tener dudas de que el otro falte a la fidelidad en los momentos de necesaria abstención (enfermedades, viajes, etc.).
En cambio, si uno y otro han dado pruebas de saber dominarse en ese punto, les dará enorme seguridad para tranquilizarse confiando en el dominio propio del otro forzado a una abstinencia sexual.

La prueba sexual previa al amor es la negación del amor que esencialmente es entrega incondicional e irrevocable.
Quien dice «déjame que pruebe contigo para ver si me conviene amarte», es porque no ama. El lenguaje del amor es todo lo contrario: «porque te amo deseo vivir contigo tal como eres».
Escucha las palabras de Pío XI: «No puede negarse que tanto el fundamento firme del matrimonio feliz como la ruina del desgraciado, se preparan y se basan en los jóvenes de ambos sexos durante los días de su infancia y de su juventud. Y así hay que temer que quienes antes del matrimonio sólo se buscaron a sí mismos y a sus cosas, y quienes condescendieron con sus deseos, aun cuando fueran impuros, sean en el matrimonio como fueron antes de contraerlo, es decir, que cosechen lo que sembraron: tristeza en el hogar doméstico, llanto, mutuo desprecio, discordias, aversiones, tedio en la vida común, y lo que es peor, encontrarse a sí mismos llenos de pasiones desenfrenadas»[50] .

La delicadeza y la ternura son dos de los más importantes componentes del matrimonio. Si faltan antes del matrimonio, no es probable que aparezcan después, y sin ellas el matrimonio puede acabar en desastre.
Cuando lo que hay es sólo apetito sexual, la cosa es pasajera, como un capricho. Mientras dura, parece que todo va bien. Pero con frecuencia al cabo de cierto tiempo cambian las cosas y aquello termina mal.
Sobre todo, cuando se ha pisoteado la conciencia es muy frecuente que esta situación se haga insostenible.

No es lo mismo «hacer el amor» que tener «relaciones sexuales».
«Semejante error muy extendido y divulgado en los últimos tiempos, es reducir el amor al sexo.
Los que vayan por ese camino lo van a tener muy difícil a la hora de establecer una pareja sólida, firme, estable, duradera»[51] .

Hoy se dice mucho «hacer el amor». Esto es degradar el amor, cosificarlo.
Las cosas se hacen; el amor, no.
El amor se tiene.
El amor brota espontáneamente de la admiración y estima por una persona.
Cuando no hay amor, «hacer el amor» es lujuria.

Hoy se quiere identificar lujuria con amor, pero son dos cosas distintas. La diferencia entre amor y lujuria es que en el amor valoro a la persona por sus cualidades, y esto me lleva a sacrificarme por el bien de ella; en cambio en la lujuria busco a la persona por las gratificaciones que me proporciona. Es decir, la hago objeto de mis satisfacciones egoístas. «El erotismo arranca del egoísmo. El amor parte de la generosidad»[52].


68,14. El hombre sensual confunde el placer con la felicidad. Su ansia de placer acaba con el verdadero amor, y al rebajar su concepto de la mujer, ha matado la felicidad de su matrimonio[53] .
Es verdad que el amor incluye el sexo; pero puede haber sexo sin nada de amor: por ejemplo, el que va con una prostituta.
Ortega y Gasset en su ensayo Estudios sobre el amor analiza la diferencia entre amor y apetito sexual.
Dice que no es lo mismo desear que amar: el drogadicto desea la droga, y al mismo tiempo la odia porque sabe que es su ruina.
El deseo es egoísta. El amor es generoso. Cuando deseo, busco algo que me satisface. Cuando amo, busco satisfacer a alguien[54] .
No es lo mismo deseo que amor. Al desear busco para mí, al amar quiero el bien de la persona amada.
El sediento desea agua para saciar su sed, y un hombre puede desear a una mujer para saciar su lujuria. Pero ni el sediento ama el agua, ni ese hombre ama a esa mujer. Por eso cuando el sediento deja de tener sed, pierde su interés por el agua, y cuando ese hombre encuentra otra mujer que le apetece más, cambia con facilidad de persona. El amor es estable.

A veces las películas exponen la tragedia, no rara en la vida real, de dos amores cruzados. Una persona ama a otra que no le corresponde, y al mismo tiempo es amada por otra que le deja indiferente. Si uno de estos amores es imposible por tratarse de persona casada, es claro que la solución es centrarse en el único amor posible, para ver si es también razonable. Pero si los dos amores son igualmente posibles, a veces la solución no es fácil. Es difícil acertar.
Además de la inclinación del corazón, hay que examinar otras cosas para unir el corazón con la cabeza.
Hay una canción que dice que a todo el mundo le gusta cambiar de comida, de trabajo y de amor, pues toda la vida igual resulta insoportable.
Pero el amor no es ni una comida, ni un trabajo.

El que necesita cambiar de amor es porque tiene la desgracia de que nunca ha amado, y por lo tanto tiene una total ignorancia de lo que es el amor.
El que ama de verdad es feliz viviendo con la persona amada toda la vida.
Por eso las frases de amor son: «te querré siempre», «te querré hasta la muerte». Pero quien dice: «te querré sólo una semana, pero la semana que viene querré a otra», ése no ama. Lo que tiene se llama un ligue, un capricho pasajero, o lo que sea, pero no es amor.
El amor, lo es para siempre o no es amor. «Un amor condicionado es un amor putrefacto. Un amor ?a ver cómo funciona? es un brutal engaño entre los dos.
Un amor sin condiciones puede fracasar, pero un amor con condiciones, no sólo es que nazca fracasado, es que no llega a nacer»[55] .

El vicioso necesita continuamente cambiar a nuevas experiencias; pero el auténtico amor nunca encuentra rutinario lo que es sincera expresión de cariño.
Y naturalmente los que hacen vida sexual sólo por apetencia, para satisfacer un deseo, donde cada uno busca el placer que el otro le proporciona a él, eso, evidentemente tiene que terminar mal.

No es lo mismo amar que enamorarse. El enamoramiento puede deberse a motivos externos de la persona. El auténtico amor se basa siempre en los valores internos.

Amor no es el placer que sienten dos estando juntos.
Esto puede ser coincidencia de egoísmos.
Uno comienza a amar cuando llega a ser capaz de sacrificarse para hacer feliz a la persona amada.
El egoísmo es la muerte del amor; mientras que el sacrificio es la verdadera prueba del amor.
Cuando los novios se han templado en el sacrificio por el bien del otro, el matrimonio será una delicia .
Pero si lo que han hecho de novios es fomentar su egoísmo, es lógico que su matrimonio sea un fracaso.

El amor nunca es egoísta.
Todo lo que sea instrumentalizar en busca de la propia satisfacción, no es amor. Y esta instrumentación puede ser simultánea por ambas partes.

Sin virtud y sin amor no puede haber matrimonio feliz.
Muchos matrimonios fracasan porque su noviazgo fue una calamidad.
Estos matrimonios tenían que fracasar necesariamente.
Lo normal es que de un mal noviazgo salga un mal matrimonio, y que de un buen noviazgo salga un buen matrimonio.
Habrá excepciones, pero son las menos.
El número de matrimonios felices es proporcional al de las parejas que se casan por amor, y no por lujuria.

Cuando un chico y una chica se unen en matrimonio sólo porque se apetecen sexualmente es lógico que ese matrimonio sea un fracaso.
La convivencia estable de dos personas es imposible que sea agradable si entre ellas no hay verdadero amor.
Muchos creen que se aman y sólo se desean.

En Estados Unidos el 50% de los matrimonio de jóvenes menores de veinte años, se divorcian antes de los dos años[56] .

La experiencia de la vida demuestra que la unión sexual pasajera es mucho menos satisfactoria que la que realiza una pareja estable que se ama.
La libertad sexual, la unión sexual episódica, al principio puede parecer gratificante, pero a la larga deja el alma triste.
Por eso quienes van de cuerpo en cuerpo buscando ese tipo de satisfacciones es lógico que terminen hartos de todo, sin ilusión por nada, cansados de vivir, incapaces de amar y resignados a no encontrar esa felicidad duradera con la que toda persona sueña.

Las aventuras sexuales pueden durar más o menos, pero por carecer de amor, suelen terminar mal.
Sólo el verdadero amor puede proporcionar una felicidad perdurable.
Lo que hacen es animalizar a las personas e indisponerlas para la verdadera felicidad que está en el amor espiritual.
La felicidad de la persona humana no puede reducirse a satisfacciones corporales, que no superan el nivel animal.
«Es una experiencia humana que el nivel puramente sexual ni le aporta al hombre una felicidad duradera ni es capaz de satisfacer los anhelos más profundos del corazón»[57] .
Muchas personas que han pasado por diversas aventuras amorosas, después, reconocen que han perdido el tiempo, pues no han encontrado el verdadero amor, y ahora sueñan con formar una familia estable, pero ya es tarde.

El amor enriquece el sexo.
Por eso los novios no deben tener ningún temor a que su vida sexual no vaya a ir bien en el matrimonio.
Si se aman de verdad, la vida sexual irá bien.
Por eso es un error decir que los novios deben conocerse sexualmente antes del matrimonio.
Dice Eduardo López Azpitarte, Catedrático en Granada, que no conoce ningún matrimonio con amor que haya fracasado en su vida sexual.
Los fracasos en la vida sexual suelen ocurrir cuando hay falta de armonía en el terreno psíquico, pues esto repercute en el terreno sexual.

Algunos dicen que si un chico y una chica se quieren para vivir matrimonialmente no necesitan ningún papeleo burocrático.
Eso es muy cómodo, pero no es serio.
En la vida todas las cosas serias se formalizan con un documento.
Si tú le prestas a un amigo un millón de pesetas, no te basta su palabra, por muy amigo tuyo que sea. Te quedas más tranquilo si te echa una firmita en un papelito.
Pues el matrimonio es una cosa muy seria, en la que se pone en juego la educación de unos hijos que necesitan un hogar, y eso no puede estar a merced de una pareja que no quiere comprometerse a vivir juntos, y por lo tanto en cualquier momento difícil, por los que necesariamente pasan todas las parejas, uno de los dos podría dejar al otro plantado y marcharse, a veces, precisamente en una edad en la que será muy difícil encontrar nueva pareja, y la soledad atormentará al otro todo el resto de su vida.

Además, el amor busca estabilidad. La institucionalización del amor en el matrimonio es algo constante a lo largo de la historia.

Aparte de que los hijos tienen derecho a un hogar estable indispensable para su educación.
Pero además, los niños pueden traumatizarse al darse cuenta del rechazo de los demás por su situación anómala.
Y si se casan después de tener el hijo, el trauma puede ser de alguno de la pareja hacia ese hijo que le ha obligado a casarse contra su voluntad.

Por eso la Iglesia no está de acuerdo con esas parejas que quieren vivir matrimonialmente, pero sin formalizar el matrimonio[58] .
Un mismo acto (coito), cambia de valoración moral si cambian las circunstancias (matrimonio) que pueden conceder un derecho que antes no se tenía. Los medios de comunicación nos invitan continuamente al sexo libre. Sin embargo «la sexualidad ?desconectada? del amor y de los sentimientos rebaja y envilece a la persona, y conduce a la neurosis»[59] .

Hay cuatro tipos de amor:
a) Amor entre padres e hijos.
b) Amor entre hombre y mujer.
c) Amor entre amigos.
d) Amor espiritual.

La base de la felicidad matrimonial está en el amor espiritual entre ambos cónyuges. Éste es perdurable, el que no hastía nunca. Y cuanto más pongas de carnal en tu cariño, menos sitio dejas para lo espiritual. Unas relaciones en las que hay concesiones a la concupiscencia, se rebajan, pierden elevación y espiritualidad, es decir, pierden fortaleza en su vínculo fundamental.
En cambio, cuando el instinto es frenado por la virtud, una aureola de elevación ilumina ese cariño, y un autodominio y mutuo respeto fortalece el vínculo que va a unirlos para toda la vida.

Cuando se da este amor espiritual, el noviazgo es un tiempo de mutua educación: él se hace más puro, deja ciertos amigos, etc., por darle gusto a ella; y ella viste con más decencia, vence más su genio y sus caprichos, etc., por darle gusto a él. Pero cuando el amor del noviazgo está basado sobre la carne y el instinto, ese amor es egoísta, busca sólo su propia satisfacción. El egoísmo adquirirá en el matrimonio proporciones insospechadas. «El amor no puede limitarse a una utilidad placentera que busca su propio provecho»[60] .

Alegría es la satisfacción por haber alcanzado un deseo. Es saborear algo bueno que esperábamos. La alegría está sobre el placer. El placer está en los sentidos, y la alegría en el alma. La alegría es el camino hacia la felicidad. La alegría es causa de optimismo, satisfacción y regocijo. La alegría enriquece interiormente y hace que la vida merezca la pena de ser vivida.
La felicidad se lleva en el alma.

Victor Frankl, fallecido en Viena, a los 92 años, el 2 de Septiembre de 1997, padre de la logoterapia, la «tercera escuela vienesa de psicoterapia», según la cual la motivación psicológica primaria del hombre es la búsqueda del significado de la vida[61] , en su obra El hombre en busca de sentido dice:

«La felicidad no se puede buscar nunca directamente. Sólo puede venir como consecuencia de haber entregado lo mejor de nosotros mismos por una causa noble».

Dice el Dr. Rodríguez Delgado, que no es lo mismo placer que felicidad. El placer está en los sentidos. La felicidad en el alma.

El amor tiene dos vertientes, el cariño, que es amor del alma, y el deseo que es amor del cuerpo. El cariño está hecho de ternura, admiración, respeto, etc.
El deseo trata de poseer el cuerpo del otro, culminando en la unión sexual.
La diferencia entre amor y deseo está en que el amor se siente atraído por las virtudes de la persona, y el deseo por la belleza corporal[62] .

«El amor es más espiritual, va más dirigido a la belleza del alma.
»Va surgiendo poco a poco con el trato de la persona querida.
»El deseo brota más explosivamente.
»Va dirigido al atractivo corporal.
«Es más violento, busca expresarse en abrazos y besos frenéticos, que son maneras de tratar de poseer el cuerpo del otro.
»Son conatos de la unión sexual.
»El deseo nace del cuerpo. Se siente en el cuerpo, se dirige al cuerpo del otro.
»El amor es menos explosivo y violento. Es más profundo, más satisfactorio. Más reconfortante. Está hecho de ternura, admiración, respeto e identificación con la persona querida[63] .

«Hoy se habla mucho de sexo y poco de amor»[64] .

A veces se dan solteros, ya mayorcetes, que han encontrado una pareja con quien hacer vida sexual, y no quieren atarse con el matrimonio.
Son unos egoístas que buscan sólo su propia satisfacción, incapaces de amar a nadie, y por lo tanto incapaces de hacer feliz a nadie.
Sólo se quieren a sí mismos, y a la larga es inaguantable convivir con ellos.

Quienes de solteros quisieron siempre satisfacer sus caprichos, llegan al matrimonio con un alma ferozmente egoísta y un cuerpo ávido de placeres. Como es natural el matrimonio no puede darles todo lo que ellos quieren, y su falta de sentido cristiano les hace infelices incluso en esta vida. El resultado de esto son los fracasos matrimoniales que vemos por todas partes.

Muchos se quejan de su matrimonio cuando ya no hay remedio, porque un vínculo indisoluble los ata para toda la vida. Pero pocos caen en la cuenta de que su fracaso matrimonial se debe a que tomaron el noviazgo como una diversión, y contrajeron el matrimonio a la ligera, con frivolidad y sensualidad.

Muchos fracasos matrimoniales, muchos matrimonios desgraciados se deben a haber tenido un falso concepto del amor.
El cine, las novelas, las canciones de la radio y los seriales están llenos de ideas paganas sobre el amor.
Quien bebe en esas fuentes, es natural que sienta los efectos del veneno.
El matrimonio es una cosa muy seria, y como todas las cosas serias, requiere su preparación adecuada.
La frivolidad, la ligereza, la pasión y el jugar al amor han matado el verdadero amor.

Los chicos y las chicas se gustan por el atractivo físico, por el instinto sexual, por la satisfacción que el otro les produce a sí mismos.
Y esto es egoísmo, no es amor. Y el egoísmo es caprichoso, voluble, pasajero.
Estos amores apasionados y egoístas no pueden dar una felicidad estable.
Pronto se cansan y ansían cambiar de objeto.

Los objetos no se aman. Se utilizan para uno, y luego se tiran o se arrumban.
Una chica que no se hace respetar se rebaja a ser un juguete. Y los juguetes duran más o menos, pero terminan arrumbados y olvidados.
Me escribía una chica:
«Padre, es un asco. Todos los chicos vienen a lo mismo. Si no te dejas, no les interesas».

El dejarse instrumentalizar por temor al abandono es un disparate, pues quien instrumentaliza no ama, y quien no ama terminará abandonando. Para algunos chicos, las chicas son como esos objetos que llevan una etiqueta que dice: «Tírese después de usarla».
El amor es otra cosa. El amor es dar. Es enriquecer, dignificar, ennoblecer a la persona amada. Nunca gozarla para sí mismo. Eso es egoísmo[65] .

Y el egoísmo es la muerte del amor, mientras que el sacrificio es la verdadera prueba del amor.
Cuando los novios se han templado en el sacrificio por el bien del otro, el matrimonio será una delicia.
Pero si lo que han hecho de novios es fomentar su egoísmo, es lógico que su matrimonio sea un fracaso.

Ya dijo Aristóteles que «amar es buscar el bien de la persona amada»[66]

Santo Tomás de Aquino dijo: «Amar es desear el bien de alguien»[67] .

Y Sócrates que «el amor es darse»[68] .

Jean Guitton aprendió de niño estos versos que expresan la misma idea:

«Por tu felicidad, daría la mía.
Aunque nunca tuvieras que saberlo.
Con tal de oír alguna vez en la distancia
la risa de la dicha, nacida de mi sacrificio»[69] .

«El amor,
al contrario que el dinero,
cuanto más se da, más se tiene;
cuanto más generoso, es más grande y más hermoso.

Amor,
no es buscar ser comprendido, sino comprender;
no es buscar ser perdonado, sino perdonar;
no es buscar ser alegrado, sino alegrar;
no es buscar ser amado, sino amar.

Amar,
es saber sacrificarse, hasta estrujarse el corazón
por la felicidad de la persona amada.
Si no quieres sufrir, no ames;
pero, si no amas, ¿para qué quieres vivir?»[70]. .

El ser humano es persona, no es cosa.

El amor integra el respeto a la persona, o no es amor, aunque haya manifestaciones eróticas; pues el amor no consiste en la excitación de los sentidos. El auténtico amor no se dirige sólo al cuerpo, sino a toda la persona[71].

«El amor es un don en sí mismo y no es posible entregarse a medias. El amor es total, o ya no es amor»[72] .

«El amor conyugal es un amor de totalidad. Siendo un amor total, tiene que ser un amor definitivo.
»Un amor total que tiene reservas en el tiempo, no puede ser un amor total...
»La totalidad del amor es indivisible...
»Por su propia esencia es fiel y exclusivo. Un amor total no puede ser compartido con varias personas»[73] .

En el sentido más general, puede describirse el carácter activo del amor afirmando que amar es fundamentalmente dar, no recibir...

Dar es más satisfactorio, más dichoso, que recibir; amar, es más importante que ser amado.
Al amar, se siente la potencia de producir amor -antes que la dependencia de recibir siendo amado-.
El amor infantil sigue el principio: «amo porque me aman».
El amor maduro obedece al principio: «me aman porque amo».
El amor inmaduro dice: «te amo porque te necesito»[74] .
La concupiscencia dice: «Te amo porque eres un bien para mí».
El auténtico amor dice: «Te amo porque deseo lo que es un bien para ti».
El «amor recíproco» no es el hartazgo de la concupiscencia de cada uno, que es una coincidencia de egoísmos.

«La reciprocidad verdadera no puede nacer de dos egoísmos sino que ha de suponer necesariamente el altruismo de cada uno».

«Amar es darse y darse significa limitar su libertad en provecho de otro. La limitación de la libertad podría ser en sí misma algo negativo y desagradable, pero el amor hace que por el contrario, sea positiva, alegre y creadora. La libertad está hecha para el amor...
»El hombre desea el amor más que la libertad: la libertad es un medio, el amor es un fin»[75] .

El único amor perdurable, el que da una felicidad creciente al paso del tiempo, el único amor que da la máxima felicidad posible en este mundo, es el amor que por encima de la satisfacción propia busca el bien de la persona amada, aunque para ello tenga que renunciar a sus propias apetencias.

Amor que se busca a sí mismo, fracasa irremediablemente.
El amor eleva, la pasión envilece.
El amor que busca el bien de la persona amada, llegará a encontrar la verdadera dicha.
La experiencia de la vida confirma la verdad de todo esto.
Por eso vale tan poco enamorarse del cuerpo, que es amor sexual. Y en cambio, hay tantas garantías de éxito en el amor del alma, que es espiritual.

Si lo que buscas, en lo que llamas amor, es saciar tu sed, no amas, desengáñate.
Si lo que buscas es servir, ennoblecer, perfeccionar a la persona amada, felicítate: has encontrado el camino del verdadero amor.

Y cuanto más haya de esto, más feliz te hará ese amor.
Considera despacio estas ideas:
-Si te extasías ante su belleza..., eso sólo no es amor: es admiración.
-Si sientes palpitar tu corazón en su presencia..., eso sólo no es amor: es sensibilidad.
- Si ansías una caricia, un beso, un abrazo, poseer de alguna manera su cuerpo...,eso sólo no es amor: es sensualidad.
-Pero si lo que deseas es su bien, aun a costa de tu sacrificio..., enhorabuena: has encontrado el verdadero amor[76].

No es lo mismo amar a una persona para hacerla feliz a ella, que amarla para que ella, con su amor, nos haga felices a nosotros.
Esto segundo es egoísmo.
Con todo hay que tener en cuenta que uno puede sacrificarse no sólo por amor, sino también por deseo.

Se pueden hacer grandes sacrificios para obtener cosas: un automóvil, una prenda de vestir, etc.; y las cosas no se aman. Sólo se desean. Y cuando se consiguen se cambian por otra cosa mejor, más buena o más moderna[77] .

«Bajo el nombre de amor circula una mercancía que es su negación y caricatura. Lo grave es que se está vilipendiando el amor verdadero por parte de todos esos falsarios de la sexualidad humana.
»Lo grave es que a fuerza de presentar una imagen deformada de la sexualidad, se compromete su valor como ser humano»[78] .

El sexo normal ya no atrae; se está echando mano a extravagancias y perversiones. Están en venta el sadismo y el masoquismo, y, junto a ellos, la homosexualidad masculina y femenina, y todo lo demás.

Se presentan nuevas formas de cohabitación del hombre y de la mujer, como el sexo en grupo, el cambio de parejas, etc. Pero también de estas novedades se irá cansando el consumidor.

El ambiente hedonista que nos invade se ríe del amor desinteresado. Sólo le interesa buscar gratificaciones placenteras.
No tiene más horizonte que saciar los instintos.
No admite otro valor que lo agradable.
Éste es el círculo angosto, asfixiante, del erotismo. Aunque, por fortuna, son muchos los ejemplos de un amor generoso, libre de la tiranía del egoísmo y del reduccionismo envilecedor[79] .

«Erotismo es la separación de la sexualidad del amor conyugal con el fin de procurar gratificaciones placenteras»[80]

«La mera explicación de cómo se obtienen sensaciones placenteras ya constituye , de hecho, una incitación al mero erotismo. No forma para el amor, deforma. Lanza por una vía contraria al verdadero amor»[81] .
La caricia erótica acaricia el cuerpo, la caricia amorosa acaricia el alma.

«No convirtamos el amor en algo biológico: ?Yo quiero porque siento. Dejo de sentir, dejo de querer?.
»Esto no es verdad (...)
»Los sentimientos, con el tiempo, van decreciendo.
»Lo mismo el dolor por la muerte de una madre que la ilusión de los enamorados. (...)
»Pero el amor no es lo mismo que el sentimiento. (...)
»Uno no puede poner el amor, que es lo más importante en la vida de una persona, en manos de una cosa que yo no puedo dominar, como es el sentimiento.
»El amor está en algo que yo domino:la voluntad. Yo quiero porque quiero querer, porque quiero seguir queriendo.
»Esto sí está en mis manos, aunque no sienta nada»[82].

Una madre junto al lecho de su hijo enfermo puede no sentir nada placentero, pero evidentemente que está amando a su hijo.

«El secreto está en entregarse. Cuanto más se entrega uno, más quiere. Las cosas a las que uno se entrega, se termina queriéndolas»[83].

El hombre, por ser sensible, siente atracción hacia los estímulos gratificantes.
Y esto es para él un valor. Pero como al mismo tiempo es espiritual, no puede tener como meta el disfrutar de los estímulos sensibles placenteros. Para él son superiores la verdad y el bien. Orientar su vida según una auténtica jerarquía de valores le hace madurar como persona humana y le otorga paz y felicidad[84] .

Dijo el Dr. Enrique Rojas, Médico-Psiquiatra, en el Blanco y Negro del 8 de noviembre de 1998:
«La sexualidad desconectada del amor conduce a lo neurótico. (...) Hoy estamos asistiendo a una verdadera idolatría del sexo. (...)La sexualidad no es algo puramente biológico, un placer del cuerpo, sino que mira a lo más íntimo de la persona. De ahí que deba estar envuelta por el amor. (...) No tener principios es demoledor»[85].

«Un hombre no puede ser feliz cuando se realiza a medias.
»Cuando se queda por el camino presa de atractivos efímeros.
»El ser humano se realiza cabalmente cuando pone todas sus potencias al servicio de la realización de las posibilidades más valiosas»[86]

«El hombre debe elegir en cada momento no lo más apetecible, sino lo más conveniente para su desarrollo personal»[87] .

«Lo agradable es un valor. Pero colocar lo agradable en la cima de la escala de valores es hedonismo, que toma como ideal de la vida acumular gratificaciones fáciles y sensaciones placenteras»[88].

«Haber perdido el sentido del sacrificio debe ser calificado como una de las mayores calamidades del siglo XX. Desde hace dos siglos se viene interpretando todo sacrificio como una represión y una amputación del verdadero ser del hombre. Es éste un error que puede destruir de raíz nuestra vida personal. (...). Conceder la primacía a los valores más elevados constituye el núcleo de la virtud humana de la responsabilidad. (...). La voluntad al servicio de un ideal valioso adquiere una energía indomable (...). El mayor empeño de nuestra existencia debe ser realizarnos como persona humana»[89]



68,15. Hay quien dice que son convenientes las experiencias sexuales antes del matrimonio. Dicen que conviene entrenarse antes de la boda. Esto es falso. Las relaciones sexuales prematrimoniales están prohibidas por Dios, por lo tanto ni son necesarias, ni convenientes, ni lícitas.
Dijo el Dr. López Ibor: «Las relaciones sexuales prematrimoniales no son necesarias para la futura armonía matrimonial»[1] .
Si estas experiencias fueran buenas, Dios no las prohibiría. Si las prohíbe es porque no son necesarias.
Se llama fornicación « la unión carnal entre un hombre y una mujer fuera del matrimonio. Es gravemente contraria a la dignidad de las personas y de la sexualidad humana, naturalmente ordenada al bien de los esposos, así como a la generación y educación de los hijos.
»Las relaciones sexuales prematrimoniales están mal en sí mismas, y, si bien, no
puede negarse que los novios se amen, sí puede afirmarse que la relación sexual no es una manifestación auténtica del amor en esa etapa de sus vidas.
»¿Por qué? Fundamentalmente porque la "relación sexual" es la manifestación plena y exclusiva de la conyugalidad (la "conyugalidad" es la unión física, psíquica y espiritual entre personas de distinto sexo unidas en matrimonio indisoluble), y los novios carecen de la conyugalidad aunque se ordenen a ella y se estén preparando para ella. La relación sexual es la manifestación plena del amor conyugal, porque es en ella donde los esposos alcanzan la máxima unión física y, a través de ella, fomentan la máxima unidad afectiva y espiritual. Allí son "una sola carne" y mediante este acto también "un solo espíritu". Pero es también la manifestación exclusiva de la conyugalidad porque sólo dentro del matrimonio es lícito realizar la sexualidad.
»Ahora bien, la donación entre los esposos es total cuando incluye: todo cuanto se tiene (cuerpo, alma, afectividad, presente y futuro); y de modo exclusivo (es decir, a una sola persona con exclusión de todas las demás)»[2]

Lo normal es que los matrimonios aprendan el ejercicio de la vida sexual después de la boda. Poco a poco. No es necesario precipitarse. Ni conveniente. Nada tiene de particular que al principio no salga todo a la perfección. Es más, quien desde el primer día demuestra mucha experiencia sexual, no puede causar buena impresión al otro.

Algunos dicen:
- Nos queremos y vamos a casarnos. Si no estamos ya casados, no es por culpa nuestra, sino por las circunstancias. ¿Por qué no vamos a poder hacer lo que nos pide nuestro amor?
- Porque os falta el sacramento que os da ese derecho.
Yo antes de ordenarme sacerdote también deseaba decir misa, pero no pude hacerlo hasta recibir el sacramento que me daba facultades para hacerlo. Y si lo hubiera hecho antes, hubiera sido ilícito e inválido.
Las relaciones sexuales prematrimoniales son una anticipación indebida.
Como si un seminarista se mete en un confesonario a oír confesiones antes de ser ordenado sacerdote.

La unión sexual entre un hombre y una mujer es la mayor entrega mutua que pueden darse.
Esto supone un compromiso de estabilidad que sólo se da después de la boda. Por supuesto que no se da en las efímeras uniones sexuales de la promiscuidad; pero incluso los novios todavía no han adquirido un compromiso tan serio como el que da el sacramento del matrimonio[3] .

Si no es lícito el coito entre los solteros, tampoco lo son aquellos actos que lleven a él. Los solteros deben evitar todos los actos que pongan en marcha el aparato genital.
Esto es derecho exclusivo de personas casadas. Y es absurdo pretender detener una traca. Es mucho más fácil no encenderla.

El ambiente erotizado que nos ha tocado vivir, y la machacona repetición de que es necesaria la liberación sexual, ha lanzado a muchos jóvenes al libertinaje sexual de funestas consecuencias para ellos mismos.
Unos dicen que no hay que reprimirse sexualmente, dando un sentido peyorativo al dominio propio.
Sin embargo, el poder dominar los instintos es lo específico del hombre.
Cuanto más nos dominamos, más hombres; cuantos menos, más animales.
Y convertir al hombre en animal es degradarle.

Hoy algunos quieren presentar como natural toda clase de excesos sexuales. A veces se pone la etiqueta peyorativa de «represión sexual» al dominio del sexo, diciendo que es antinatural y causa de males para la salud.
Sin embargo la verdad es todo lo contrario.
La historia confirma que la «degeneración sexual ha sido el preámbulo de una generalizada degeneración social unida a graves atentados a la libertad y a la justicia»[4] .

Otros dicen que el bien y el mal dependen de la conciencia de cada uno.
Eso es falso, pues todos tenemos obligación de ajustar nuestra conciencia a la verdad objetiva.
Lo mismo en moral que en todo lo demás: valor del número _, fórmula del agua, distancia de la Tierra a la Luna, etc. No es lo que a mí me parezca. Es lo que es objetivamente. No basta ser sincero para estar en la verdad. Se puede estar sinceramente equivocado. El pensamiento subjetivo debe estar de acuerdo con la verdad objetiva.

Eso de que la libertad sexual hace a los jóvenes más maduros es una mentira. Los hace más animales y más esclavos de la lujuria.
Dice Tony Anatrella, psicoanalista y Profesor de Psicología Clínica: «Las experiencias sexuales no facilitan la madurez, al contrario, frecuentemente, la retrasan»[5] .
El libertinaje sexual «es un síntoma de inmadurez personal y desequilibrio sexual»[6] .

Las experiencias sexuales prematrimoniales causan frustraciones psicológicas. Un joven puede estar maduro genitalmente pero no psicológicamente.
Y el sexo necesita el complemento psicológico para el ejercicio de forma natural, en condiciones normales.
La actividad sexual prematura retrasa su madurez afectiva y esto lo marca para el futuro.
«Las experiencias sexuales precoces impiden la verdadera virilidad y feminidad falseando la conciencia sexual y el amor. Reducir el sexo y el amor a la genitalidad es empobrecerlo»[7] .

El gran sexólogo español Dr. Gregorio Marañón -el único español que ha pertenecido a cinco Reales Academias Españolas[8] - afirmaba que el mujeriego es un feminoide.
La maduración sexual masculina hace al hombre monógamo: hombre de una sola mujer.
El mujeriego es que no ha alcanzado la cumbre de la virilidad.
Y si es un play boy, es un «niño juguete» de las mujeres, dice el Dr. José Botella[9] .

Además, las relaciones sexuales prematrimoniales son inútiles. No garantizan el éxito en el matrimonio.
Porque el matrimonio es mucho más que armonía sexual.
La prueba es que la mayoría de los matrimonios fracasados que acuden al psiquiatra han tenido relaciones sexuales antes de casarse.
Así se lo oí decir a un psiquiatra por Radio Nacional de España en el programa Protagonistas Nosotros.

Y el 9 de marzo de 1978 a las diez y media de la mañana le oí decir en el mismo programa a D. Carlos Soler, del Tribunal de Causas Matrimoniales de Barcelona, que la gran mayoría de los matrimonios fracasados que acuden a los tribunales para deshacer su matrimonio (algunos antes del año de casados) habían practicado relaciones sexuales antes de casarse. Luego esto de nada les sirvió.

«Un estudio llevado a cabo por sociólogos de la Universidad de Wisconsin (EE.UU) sobre una muestra de 13.000 individuos de ambos sexos, ha puesto de manifiesto que las parejas que tuvieron relaciones sexuales antes del matrimonio fracasaron como cónyuges en un número muy superior al de las parejas que no las tuvieron»[10] .

Las relaciones sexuales prematrimoniales no son garantía de futuro. Dice gráficamente José María Contreras, biólogo dedicado a las relaciones humanas: «El hombre, cuando ha conseguido todo lo que quiere de una mujer, mira para otro lado»[11].

Aunque en las películas vemos continuamente parejas que hacen el coito y no pasa nada, eso es propio de las películas; pero en la vida real, claro que pasa.
Si no quieres el embarazo no hagas el coito.
Creer que nunca va a pasar nada es una tontería.
Al que le divierte adelantar en los cambios de rasante pensando que no va a pasar nada, terminará en el cementerio.
En las películas nunca pasa nada, pero en la vida real, sí.

Además, esas experiencias sexuales prematrimoniales son totalmente inhibitorias.
El miedo al embarazo y el remordimiento es lógico que produzcan una inhibición que convierte ese acto en algo totalmente distinto de la máxima entrega realizada por amor dentro del matrimonio, con todo derecho e incluso como acto de virtud.
La alegría de la tranquilidad de conciencia sublima la felicidad de los actos humanos.

Dice el psico-pedagogo Bernabé Tierno: «Piensan muchas parejas que por hacer el amor de una manera más o menos satisfactoria ya están preparados para el matrimonio, lo cual es un error manifiesto. (...) Las condiciones internas y externas antes del matrimonio son muy distintas de las que se verifican dentro de él»[12]

La moral católica ha reconocido tradicionalmente el «estado de noviazgo» como una condición especial en la que se legitiman ciertos comportamientos que se considerarían desordenados fuera de una perspectiva conyugal.
En todo caso el uso genital del sexo será considerado siempre como derecho exclusivo de los esposos: es un «uso matrimonial».
El uso deliberado de la facultad generativa está prohibido a los solteros[13] .
«El uso de la función sexual, tiene su rectitud moral sólo en el matrimonio legítimo», dijo el Concilio Vaticano II.
Dice el Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica: «El acto sexual debe tener lugar exclusivamente en el matrimonio; fuera de éste, constituye siempre un pecado grave, y excluye de la comunión sacramental»[14] .
La relación sexual es la máxima unión física, exclusiva de la conyugalidad, que sólo se da dentro del matrimonio, que supone un compromiso definitivo de donación total y exclusiva, es decir, a una sola persona con exclusión de todas las demás.
Fuera del matrimonio no se da ese compromiso total, definitivo y exclusivo[15]

El uso del aparato genital es derecho exclusivo de casados[16], porque sólo ellos pueden responder a las responsabilidades que su uso lleva consigo. Engendrar hijos es lo más grande que se puede hacer en la vida. Por eso convertir la sexualidad en un juego, es un crimen. Es degradar la misión más sublime del hombre.

«Puede haber atenuantes para ciertos casos o situaciones especialmente difíciles. Sin embargo, fijándonos en el Evangelio, no pueden justificarse como normales las relaciones prematrimoniales»[17] .

«Debe tenerse presente la distinción entre «gravedad objetiva» y «responsabilidad subjetiva».
Es un principio general que, para valorar la responsabilidad subjetiva de una acción es necesario tener en cuenta todas las circunstancias atenuantes con las que se encuentra el sujeto que la realiza»[18] .

Lo que llena el corazón del hombre es el amor.
¡Qué abismo tan grande entre lo que da una prostituta y lo que da la esposa amada!
La sexualidad sin amor no puede ser satisfactoria .
La experiencia de la vida demuestra que la unión sexual pasajera es mucho menos satisfactoria que la que realiza una pareja estable que se ama.
La libertad sexual, la unión sexual episódica, al principio puede ser gratificante, pero a la larga deja el alma triste.
Por eso quienes van de cuerpo en cuerpo buscando ese tipo de satisfacciones es lógico que terminen hartos de todo, sin ilusión por nada, cansados de vivir, incapaces de amar y resignados a no encontrar esa felicidad duradera con la que toda persona sueña.
¿Cómo va a ser lo mismo un amor auténtico que un «amante de quita y pon» al que se le coloca la etiqueta de «tírese después de usado»?.

La continencia en el noviazgo es un camino espléndido de maduración.
Es absolutamente necesario para la felicidad del matrimonio que las personas se demuestren en la práctica que la necesidad de poseerse mutuamente queda subordinada a la presencia del amor.
Si porque se ama a una persona resulta imposible prescindir de la entrega corporal, existen motivos para preguntarse si el predominio pertenece al cariño o la sexo.
El que no es capaz de amar en la continencia, no hay por qué creer que podrá hacerlo en el encuentro matrimonial.
Decir, como a veces sucede, «si me amas tienes que entregarme tu cuerpo» es una forma sutil de chantaje. La solicitación sexual no es amor.
«Si una pareja quiere usar el acto sexual para saber si se aman, hay que decirles: ?necesitar esta prueba de amor, significa falta de amor?»[19] .

El ser humano es persona, no cosa.
El amor integra el respeto a la persona, o no es amor; aunque haya manifestaciones eróticas.
Pues el amor no consiste en la excitación de los sentidos.
El auténtico amor no se dirige sólo al cuerpo, sino a toda la persona[20] .

El dejarse llevar de las energías incontroladas de las pulsiones instintivas es propio de los animales. Como dijo Julián Marías «muchos sexólogos se limitan a ser zoólogos»[21] .
Reducir el amor al placer genital es degradarlo.
El amor es ante todo unión de almas y corazones. El sexo puede entrar en el amor, pero no es esencial, ni lo más importante.
«No es lo mismo avidez erótica que amor personal; satisfacer un instinto que amor de entrega a una persona.
»Desear saciar una pulsión instintiva con una persona es instrumentalizarla, no amarla»[22] .

Quien se deja esclavizar del apetito sexual se degrada, se envilece, termina por incapacitarse para amar.
A fuerza de instrumentalizar al otro buscando sólo su egoísta satisfacción, termina por no poder amar a nadie. Ni siquiera a una persona excepcional de la cual desearía enamorarse con toda su alma; pero que ya no puede, porque se le ha secado el corazón.
Las aventuras sexuales de las que ha disfrutado sin freno le han incapacitado para la mayor felicidad natural que hay en el mundo, que es el amor de un matrimonio y de unos hijos que dan a la persona ilusión para la vida.
La sed de placer sexual deja defraudado. Esta decepción va minando la psicología, produciendo un hastío de la vida, que llega a perder la ilusión por vivir.

Algunos para justificar su conducta repiten que el coito es una cosa natural, que lo hacen todas las parejas que se quieren.
Esto es mentira. Las parejas que se quieren y respetan la moral católica, no lo hacen.
Y por otra parte lo hacen muchas parejas que no se quieren, sino que lo hacen sólo por apetito y vicio.
Y la felicidad del hombre no puede reducirse a sensaciones placenteras corporales, que son de orden animal. Lo específico del hombre es lo espiritual.

Por eso el hombre goza y sufre más con lo espiritual que con lo material.
Si te abofetean en mitad de la calle, te duele más lo que el bofetón tiene de humillación que el dolor que te produce en la cara.
Así, el amor espiritual hace mucho más feliz que el goce de sensaciones corporales.

No es lo mismo placer que felicidad. El Dr. Rodríguez Delgado, Neurobiólogo, veintidós años Profesor en la Universidad norteamericana de Yale, y desde 1972 al frente del Departamento de Investigación del Ramón y Cajal, y que dirige el Centro de Estudios Neurobiológicos, dice que no es lo mismo placer que felicidad. El placer está en los sentidos. Es algo común en los animales. La felicidad es algo muy diferente[23] .
El placer es un goce sensitivo y la felicidad un goce espiritual.
El placer es goce a nivel animal. La felicidad es goce a nivel humano.
Al hombre no le basta lo animal. Se puede ser muy feliz prescindiendo de goces físicos, y se puede disfrutar de muchos goces físicos y sentir un gran vacío en el alma.
La persona humana no puede prescindir del espíritu para ser feliz.
El amor verdadero eleva al hombre.
La sexualidad sin amor lo degrada.
En eso están de acuerdo todos los que no tengan intereses en la pornografía.

Erich Fromm que ha analizado científicamente, quizás como nadie en nuestro tiempo, la problemática del sexo, afirma:
«Hechos clínicos obvios muestran que los hombres y mujeres que dedican su vida a la satisfacción sexual sin restricciones, no son felices, y a menudo sufren graves síntomas y conflictos neuróticos».

Obsesionados por la propaganda pornográfica se dan casos de auténticos maníacos sexuales, que en su deseo de experimentar nuevas y mayores sensaciones placenteras llegan a aberraciones tales como hacerlo entre tres simultáneamente, lo cual es una total ausencia de amor, sustituyéndolo por el goce de sensaciones epidérmicas.
El amor no está en la piel.

Es imposible que quien degrada de este modo la esencia del hombre pueda encontrarse realizado en la vida.
El hombre no se realiza degradándose.

Hay adultos lujuriosos y malvados que disfrutan pervirtiendo a adolescentes, enseñándoles y animándoles a prácticas lujuriosas.
Los que se dejan engañar, es posible que algún día lloren por verse esclavizados de un vicio que les obsesiona.
¡Cuánto más felices y tranquilos viven los que se encuentran libres de esta obsesión!

Es frecuente encontrarse jóvenes que han vivido tan aprisa que han quemado sus vidas y han llegado a viejos antes de dejar de ser jóvenes. Viven sin ilusión por nada, porque ya lo han probado todo, y todo les aburre, les cansa; viven tristes, entregados al alcohol, a las drogas, a la holgazanería. Hartos de todo se han quedado secos por falta de espíritu.

«Las experiencias sexuales precoces e ilegítimas impiden al adolescente madurar en su normal personalidad psicológica, ética y social, inficionándola a base de materialismo escéptico y hedonismo irresponsable»[24] .

El mismo Freud reconoce que el libertinaje sexual es la muerte del amor:
«La libertad sexual ilimitada no conduce a mejores resultados.
»Nada cuesta comprobar que el valor psíquico de la necesidad sexual desciende desde el momento en que la satisfacción resulta fácil.
»Para que la libido crezca hacen falta obstáculos...
»En las épocas en que la satisfacción amorosa no ha encontrado dificultades, el amor ha perdido todo valor, la vida se ha vuelto vacía, y han hecho falta fuertes reacciones para restablecer los valores afectivos indispensables.
»Desde este punto de vista cabe afirmar que el ascetismo cristiano ha creado para el amor todo un conjunto de valores psíquicos que la antigüedad pagana no había sabido conferirle»[25] .

Desgraciadamente el psicoanálisis no fue bien asimilado y arrastró a muchos al desenfreno sexual.
Se confundió el autodominio y la castidad con la represión. Queriendo evitar los peligros de ésta y librarse de los viejos tabúes, cayó el hombre moderno en mayor libertinaje[26] .

No te impresiones con los que confunden la virilidad con la bestialidad. El valor del hombre se mide por el carácter y la fuerza de voluntad; pero no por el instinto sexual, como los sementales de una ganadería.

El célebre doctor español, D. Gregorio Marañón, especialista en estas cuestiones, habla de «la necesidad de decir a los jóvenes, y de que sean los médicos y no los curas los que se lo digan, que la castidad no sólo no es perjudicial a la salud, sino un ahorro de la vitalidad futura; y que la condición de hombre no se mide por el garbo con que se ejecuta el acto sexual. Por el contrario, si hay una virtud específica de esa condición de hombre, es la virtud de la renunciación»[27] .
El autodominio, la fuerza de voluntad, el saber dominarse, es lo característico del hombre.
El no dominarse es lo característico del animal.
El animal sigue invariablemente el más fuerte de los estímulos que atraen su instinto.
El hombre puede dominar su instinto con la voluntad.
El que hace sólo lo que le apetece, obra como un animal.
El que hace lo que debe hacer, le apetezca o no, obra como un hombre.
Cuanto más hombre, más se domina. Cuanto menos se domina, más animal.

Por eso añade Alexis Carrel, Premio Nobel de Medicina, «los santos han sido hombres fuertemente sexuados»[28] .
Es que hace falta mucha más virilidad para vencer el instinto que para dejarse llevar de él.

Añade el doctor Marañón que el mujeriego es un feminoide.
Su afán de conquistar mujeres es para hacer alarde de su virilidad, por tener complejo de inferioridad varonil.
Quiere compensar su autoconciencia de deficiente masculinidad con conquistas femeninas para demostrarse a sí mismo y a los demás que es de verdad un hombre.
Por eso pierde interés por la mujer conquistada. Quiere nuevas conquistas, que supongan nuevos éxitos.

Y lo mismo le pasa a algunas mujeres que se ponen frívolas, coquetas, seductoras para autoconvencerse de que despiertan atractivo en los hombres, y cuando alguno, seducido, pretende entrar a fondo, ella le da un corte: «¿Te has creído que soy una cualquiera?, ¡Soy una mujer decente!», etc. etc. Le bastó autodemostrarse que es deseable. No pretendía llegar a más.
En ambos casos se utiliza a la otra persona para autoafirmarse uno mismo.

Es un disparate y una injuria a Dios decir que el hombre no puede dominar su pasión y que por lo tanto debe desahogarla cuando le apetezca.
Si Dios nos manda reprimir la lujuria, es porque esto es posible; si no, Dios sería cruel al mandarnos un imposible.
Dice San Agustín: «Dios no manda imposibles, sino que te manda que hagas lo que puedas y le pidas lo que no puedas, que Él te ayudará para que puedas»[29].

Pero además, importantes Congresos Internacionales de Medicina han manifestado que la castidad no sólo es posible, sino también muy buena para la salud.
Algunos dicen que la masturbación y la libertad sexual son buenas.
Pero esto sólo lo pueden decir aquellos para quienes el sexo es un producto de consumo, dada su concepción hedonista de la vida, totalmente al margen de la ley de Dios.
Pero Dios no puede prohibir lo que es bueno ni mandar lo que es malo.
Por eso los psicólogos, en su mayor parte, afirman que el autodominio propio, motivado por un ideal, es beneficioso para la maduración de la persona humana. Nadie se pone enfermo por ser casto.
En cambio son muchas las enfermedades producidas por la lujuria.
La prueba es que ningún médico pone en su puerta una placa que diga: «Especialista en enfermedades de la castidad».
En cambio muchos médicos tienen en su puerta una placa donde pone: «Especialista en enfermedades venéreas de transmisión sexual».
Y es que no existen enfermedades causadas por la castidad.

Por eso dice el Dr. Jorge Surbled[30], en su libro La moral en sus relaciones con la medicina y la higiene:
«Los males de la lujuria son conocidos, indiscutibles; mientras que los males de la castidad son supuestos e imaginarios.
»La prueba es que innumerables obras científicas y voluminosas se han consagrado a exponer los males de la lujuria; en cambio, jamás ha existido historiador para los males de la castidad»[31] .
Y el Doctor Houssay[32]: «No existen enfermedades ocasionadas por la castidad».
No son menos terminantes las afirmaciones del Dr. Juan Agustín Etchepareborda: «Considero que la castidad es posible y es asimismo inofensiva y aún beneficiosa para la salud del hombre tanto en su aspecto físico como en el síquico»[33] .

Dice el Dr. Juan José López Ibor, Catedrático de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de Madrid, Académico de la Real Academia Nacional de Medicina y Presidente de la Federación Mundial de Psiquiatría: «Después de treinta años de experiencia médica, le diré que no conozco ningún caso de neurosis cuya causa sea la represión sexual»[34] .

Dice Kraff-Ebing en su libro Psicopatología sexual: «Muchos hombres, en cabal estado de salud y bien constituidos, pueden frenar sus propias pasiones sin resentirse lo más mínimo por esta continencia»[35] .

Lo que hay que hacer es aceptar la castidad voluntariamente y vivirla con naturalidad.

La castidad voluntaria aceptada por un ideal no tiene nada de represión, sino de dominio propio. Y el dominio propio es necesario para la educación de la voluntad.

«Mi opinión personal, fruto de larga experiencia, es que de una continencia libremente aceptada ninguna consecuencia dañosa pueden temer los jóvenes. El deporte y un intenso ejercicio físico son los mejores derivativos» (Profesor A. Assamann)[36] .

En una reunión de médicos franceses celebrada en 1970, se dijo que es falso que el ejercicio de la sexualidad sea indispensable para la salud y el equilibrio[37] .

Lo que hace falta es que los mecanismos psicológicos funcionen con normalidad integrando armónicamente el instinto sexual en el conjunto de la persona.

Por lo tanto, eso de que el dominio de la sexualidad produce neuróticos es un bulo fomentado por los pornócratas que hacen negocio explotando el apetito sexual de la gente.

La prueba es que miles y miles de hombres y mujeres que han consagrado a Dios su virginidad viven con inmensa paz, felicidad y salud de cuerpo y mente.

El hecho de que alguna vez se hayan dado neuróticos castos, no significa que la castidad sea causa de neurosis.
También a un hombre casto le puede atropellar un automóvil, y no vamos a decir que la causa del atropello fue la castidad.
Lo que no es bueno es estar excitando el instinto sexual con imaginaciones, deseos, tactos, etc., y después querer detener el proceso fisiológico.
Detener una traca es difícil. Es más fácil no encenderla.
Si desde el principio se ponen los medios para evitar esa tensión, el dominio del instinto sexual, puede ser una cosa natural que no presente problemas.

Por eso la moral católica quiere que se alejen los peligros de excitación sexual. Cuando hay dominio del instinto sexual sublimado por el ideal del servicio de Dios y de cumplir su voluntad en la finalidad del sexo, entonces, no sólo no hay nada perjudicial, sino un enriquecimiento de la persona humana.
La prueba está en el inmenso número de personas sanísimas física y psíquicamente que han guardado castidad conforme al ideal cristiano.

Una persona se realiza por el amor, pero no necesariamente por el amor sexual.
El sacrificar la vertiente sexual del amor humano no tiene por qué resultar represivo cuando se sublima con la ilusión de vivir un gran ideal.
Para realizarse como persona, no es el sexo lo más importante.
La persona humana tiene valores espirituales, ideales e ilusiones muy superiores a las satisfacciones de tipo sexual.

Los pornócratas, que hacen los grandes negocios con la pornografía, han lanzado una campaña ridiculizando la moral católica, poniendo la etiqueta peyorativa de «reprimido» a todo el que domina su apetito sexual. Pero los médicos recomiendan el dominio de la sexualidad.

En el II Congreso General de la Conferencia Internacional de Profilaxis Sanitaria, celebrada en Bruselas, los ciento dos miembros médicos especializados en esta materia, llegados de todo el mundo, votaron unánimemente la siguiente declaración:
«Debemos, sobre todo, enseñar a la juventud masculina que la castidad y la continencia no sólo no son perjudiciales, sino que estas virtudes son las más recomendables desde el punto de vista puramente médico»[38] .

«Por consiguiente, hay que considerar errónea la opinión bastante difundida entre los profanos, y a veces entre los médicos, según la cual la falta de ejercicio de la actividad sexual llevaría a una gradual debilitación de la capacidad generativa.
»Aun desde el punto de vista neuropsíquico la continencia sexual no provoca daño alguno en el sujeto sano, especialmente si deriva de una orientación ideológica que se traduce en la práctica con la castidad de la vida y del pensamiento»[39] .

En el hombre que guarda castidad, las hormonas de esas secreciones glandulares son reabsorbidas por el organismo, para el cual son altamente beneficiosas.
Y cuando el organismo no las necesita salen al exterior, de una manera natural y fisiológica, libre de todo pecado, en los derrames nocturnos de semen producidos durante sueños más o menos eróticos, pero que nunca son pecado, pues son involuntarios.
Lo que ocurre soñando nunca es pecado.
Estos derrames nocturnos periódicos no tienen nada de malo, son como una válvula de escape que aparece cuando el cuerpo lo necesita, y es normal entre los hombres que viven en continencia de modo habitual o temporal[40] .

Quien se despierta en una eyaculación nocturna, no tiene que hacer esfuerzos por reprimir lo que es un simple acto fisiológico[41] .
Lo mejor es desentenderse, en lo posible, de tal fenómeno. Si tú no aceptas voluntariamente ese deleite, no hay pecado alguno.

Los solteros no pueden engendrar hijos, pues éstos necesitan un hogar familiar para su educación. Por eso las relaciones sexuales prematrimoniales están prohibidas por Dios.

Dice Armando Palacio Valdés que cuando el corazón quiere una cosa, el entendimiento inventa una teoría.
Cuando nos apetece una cosa, es fácil encontrar razones para justificarla.

Pero frente a todas las razones de los que quieren justificar las relaciones sexuales prematrimoniales, está la palabra de Dios en la Biblia que dice:
«El cuerpo no es para la fornicación»[42] .
«Huid de la fornicación»[43] .
«Absteneos de la fornicación»[44] .
«Esta es la voluntad de Dios, que os abstengáis de la fornicación»[45] .
«Los fornicarios no entrarán en el reino de los cielos»[46] .
«Dios condenará a los fornicarios y a los adúlteros»[47] .
«Los fornicarios se irán al infierno»[48] .

«La fornicación es la unión carnal entre un hombre y una mujer fuera del matrimonio»[49] .

Ésta es la doctrina de la Biblia que enseña la Iglesia Católica. «La opinión de un autor o de cien autores -se llamen o no se llamen teólogos-, lo mismo que los modos de conducta que se observen en la vida corriente, aunque estén muy difundidos, no tienen por qué ser rectos y válidos»[50] .


68,16. El peor castigo de la lujuria está en la otra vida, pero Dios ha querido que la misma naturaleza se vengue de los que abusan de ella en placeres ilícitos con las enfermedades venéreas de transmisión sexual. Estas enfermedades son gravísimas y hereditarias.

Últimamente en España han alcanzado proporciones alarmantes. El Dr. Luis Olmos, Presidente del E.T.S., afirma que desde 1982 las enfermedades de transmisión sexual se han duplicado en España[51] .

La revista Tribuna Médica de Madrid, dice que «la sífilis se ha convertido en la enfermedad infecciosa más frecuente en España después del catarro común»[52] .
«La prostitución constituye una lacra social»[53] .

No pises jamás una casa de mujeres públicas, porque es ofensa de Dios y un pecado que mata tu alma y la condena al infierno.

Pero, además, porque contraerás enfermedades venéreas, que son hereditarias, que producen frecuentemente complicaciones en el sistema nervioso, afecciones agudas en el corazón, parálisis, locura, etc. Y esto no sólo para ti, sino también para tu mujer y para tus hijos.
Y es un crimen que por un placer tuyo momentáneo, hagas desgraciados para toda la vida a esos hijos tuyos a quienes vas a querer con toda tu alma.
Los hijos del sifilítico pueden nacer paralíticos, ciegos, sordomudos, imbéciles: siempre tarados. «Los sifilíticos por herencia son a menudo carne de manicomio» (Doctor Corominas).

«La sífilis es germen de locura para el sujeto que la contrajo; y de epilepsia idiotez y meningitis para sus hijos»[54] .
En los libros de Psiquiatría hay un tipo de locura especial de los sifilíticos que se llama «psicosis sifilítica».

«La demencia paralítica se presenta de ordinario a los 10 ó 15 años después de la infección sifilítica... No hay demencia paralítica que no haya sido precedida por la sífilis»[55] .

«La sífilis puede persistir en estado latente, es decir, sin dar manifestaciones visibles de su existencia, mientras va minando silenciosamente el organismo y produciendo destrozos que ya serán irreparables, aunque se aplique el mejor de los tratamientos, si se aplica tarde»[56] .

El ilustre sifilógrafo Profesor Fournier, dice que la sífilis provoca lesiones desorganizadoras y destructivas de los tejidos orgánicos.
Piel, huesos, ojos, laringe, pulmones, hígado, estómago, intestinos, sistema nervioso; todo órgano puede ser atacado.
Y estas lesiones siempre son graves.
Los estragos de la sífilis son especialmente en el cerebro y en la médula. Dolores nerviosos, parálisis, epilepsia, apoplejía, etc. son el patrimonio casi inevitable del sifilítico en su tercer período[57] .

No te fíes de los que te dignan que hoy se curan las enfermedades venéreas. Es cierto que algunas veces se curan, pero no siempre.
Algunos que se creían curados se casaron, y después tuvieron que sufrir con horror las trágicas consecuencias de su enfermedad[58] .

El estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Ginebra sobre la evolución de la sífilis durante los años 1950-1963 demuestra de un modo impresionante cómo ha aumentado el número de casos[59] .

La sífilis, que pareció completamente aniquilada, vuelve a levantar cabeza, y en forma bastante intranquilizadora[60] .

Lord Stonham, Subsecretario laborista del Ministerio de Gobernación inglés, habló en un discurso, ante la Asamblea de Médicos Británicos, del creciente aumento de las enfermedades venéreas a pesar de los adelantos de la Medicina[61] .

Según recientes declaraciones del Jefe Provincial de Sanidad de Madrid, Dr. Fernández Turégano, las enfermedades venéreas se han disparado[62] . Estadísticas de Sanidad afirman que se dan mil casos mensuales hoy en España[63]
«Cincuenta millones de norteamericanos están infectados de herpes genital, de dolor intenso y terriblemente molesto»[64] .

El Dr. Martínez Torres, dermovenerólogo, pronunció una brillantísima conferencia en que citó una estadística de la Organización Mundial de la Salud referente a los Estados Unidos, en donde se registraron en 1971 dos millones de casos de enfermedades venéreas que afectaron, en la proporción de uno de cada cinco a menores de veinte años.
Hubo cinco mil casos entre jóvenes menores de catorce años.
Dos mil casos entre menores de nueve años.
La probabilidad en que un individuo contraiga la enfermedad venérea antes de los veinticinco años alcanza actualmente el 50%[65] .
En casos de duda debe hacerse el test sanguíneo de la sífilis.

Por amor a tu alma, por amor a tu cuerpo, por amor a tu futura mujer y a tus hijos, no te dejes esclavizar del vicio impuro.

El SIDA, llamada la peste del siglo XX por los miles de muertos que ha producido[66] , hoy no tiene remedio eficaz[67] .

El profesor Robert Gallo, descubridor del virus del SIDA, dijo en Frankfurt, el 1º de Octubre de 1997, en un Congreso de la Sociedad Internacional de Transfusiones de Sangre: «No hay a la vista nada definitivo que cure el SIDA»[68] .

Según la Organización Mundial de la Salud durante 1996 murieron por SIDA 1.500.000 personas[69] .
Según el mismo organismo se cifra entre cinco y diez millones de personas afectadas en el mundo por dicha enfermedad[70] .
Y lo peor es que se puede ser portador del SIDA sin saberlo, pues el virus del SIDA se incuba durante un período que oscila entre los cinco y diez años.

España es el país de Europa en el que más se propaga el SIDA[71] .
España tiene tres veces más enfermos de SIDA que la media de enfermos de SIDA del resto de los países de Europa[72] .
España es el país de Europa con más enfermos de SIDA por habitante.
El doble que Francia, que ocupa el segundo puesto.
Así lo afirma D. José Torres Ibáñez, Presidente de la Fundación Anti-SIDA de España (FASE)[73] .
El Ministerio de Sanidad afirmó que en España cada semana hay veinticinco nuevos casos de SIDA[74] .
Son ya 2.723 los muertos por el SIDA en España[75] .

Según Francisco Parras, Secretario del Plan Nacional sobre el SIDA, esta enfermedad es la primera causa de muerte en la población española, de veinticinco a treinta y nueve años[76] .
En España mueren por SIDA más jóvenes que en la carretera[77] .
Y el 70% de los nuevos casos de SIDA en España corresponde a adolescentes[78]

Según el Dr.Diego Dámaso López, Jefe de Microbiología de la Clínica Puerta de Hierro, y Catedrático titular de Microbiología de la Universidad Autónoma de Madrid, en el coloquio celebrado en el Club Siglo XXI, sobre la problemática del SIDA, afirmó: «EL SIDA puede convertirse en una especie de ?gripe mortal?»[79] .

Según la Organización Mundial de la Salud cada año se producen en el mundo más de doscientos cincuenta millones de nuevos casos de enfermedades de transmisión sexual; lo que supone un caso por cada veinte personas[80] .

Según un artículo de Almudena Martínez, en el ABC de Madrid del 24 de noviembre de 1999, en un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se muestra que en el mundo hay cincuenta millones de enfermos de SIDA, de los cuales dieciséis millones han muerto.

Montagnier, descubridor del SIDA en 1983, piensa que la batalla contra el SIDA está perdida, pues la velocidad de propagación del virus ha sobrepasado a la velocidad de los científicos que trabajan en la búsqueda de una solución[81] .

Un equipo de investigadores de la Universidad de Frankfurt ha publicado en la revista de investigación médica Nature, que el SIDA es mortal para el 75% de los portadores de esta enfermedad[82] .

El Dr. Adamson y sus colaboradores de la Universidad de Hopkins han publicado en la revista científica norteamericana Science que el virus del SIDA penetra en el sistema nervioso central y es causa de demencia severa en el 20% de los enfermos del SIDA[83] .

Es curioso que actualmente no sólo son los sacerdotes y moralistas, sino también los médicos, los que recomiendan pureza a la juventud.

Como una de las causas principales de la transmisión del SIDA ha sido la promiscuidad sexual, el Dr.Jonathan Mann, Director del Programa sobre el SIDA de la O.M.S. afirma que la mejor manera de combatir el SIDA es la abstinencia sexual[84] .

En el VI Simposio de Estudios sobre el SIDA, celebrado en Puerto Rico en diciembre de 1998, uno de los científicos que están investigando la vacuna contra el SIDA, Kraiselburd, advirtió de la facilidad de contraer el SIDA en contactos sexuales casuales, y afirmó que la mejor manera de prevenir el SIDA es un estilo de vida moral[85].

El doctor Justo Aznar, Jefe del Departamento de Biopatología Clínica del Hospital de la Fe en Valencia, dice que «la única norma segura para evitar el SIDA es la pareja sana y estable: la monogamia y la fidelidad»[86] .

Y el Dr. Gómez Lavón, médico psiquiatra: «La única prevención eficaz contra el SIDA y las demás enfermedades venéreas es la castidad en la juventud y la fidelidad conyugal»[87] .

El Jefe de la Sección de Enfermedades Infecciosas del Instituto de Salud Carlos III, Vicente Serrano, afirma: «La única manera de asegurarse de no contraer el SIDA por vía sexual es mantener relaciones con una pareja sana y estable»[88].

El 6 de enero de 1991, dijo el Dr. Alfonso Delgado Rubio por Radio Nacional, a las 10:45 de la mañana, que la única manera segura de evitar el SIDA es la fidelidad de la pareja; y que el virus del SIDA puede quedar oculto durante muchos años, sin dar la cara.

Sobre esta cuestión el Centro para el Control y Prevención de las Enfermedades Infecciosas de Atlanta (CCD), el más importante organismo médico sobre transmisión de enfermedades infecciosas, afirma:
«La abstinencia y las relaciones sexuales con una pareja sana son las únicas estrategias absolutamente seguras para evitar el sida. El adecuado uso del condón en cada acto sexual puede reducir, pero no eliminar el riesgo de transmisión de enfermedades sexuales»[89].

«El SIDA a base de invertir en preservativos, no se está yendo a ninguna parte. Las personas infectadas con el VIH (el virus que causa el SIDA) suman hoy en día unos 40 millones y la cosa parece que se pondrá peor en el futuro. Sin embargo, la castidad comienza a voltear la tortilla, por ejemplo, en Uganda.
La única manera de impedir la infección del virus del SIDA es vivir castamente; esperar hasta el matrimonio y luego ser fiel en él. Ése es el camino de la naturaleza; ése es el camino de Dios. Esta posibilidad está disponible a todo joven, hombre o mujer, en todo el mundo. Este tipo de prevención es 100% eficaz. Podemos impedir el SIDA totalmente.
»Mons. Jacques Suaudeau, del Pontificio Consejo para la Familia y quien también es médico, ha informado (en la edición del 19 de abril del 2000 del L'Osservatore Romano) que los adolescentes sí cambian su conducta, si se les guía correctamente. Mons. Suaudeau descubrió que en Uganda, Tanzania y Nigeria, hay grupos juveniles que han sido organizados por religiosas, sacerdotes y seglares que están preocupados por los jóvenes. Estos grupos se dedican a luchar contra el SIDA y tienen nombres muy significativos, como "Juventud Viva" y "Juventud para la Vida". A estos grupos informales, que son independientes de cualquier gobierno u organización estatal, pertenecen chicos y chicas de 16 a 18 años de edad que se dedican a difundir la continencia (abstinencia sexual) hasta el matrimonio y la castidad conyugal entre sus compañeros de clases. Estos grupos no son proyectos teóricos, existen realmente, de hecho, han existido durante varios años. Son discretos y eficaces.
»Sin lugar a dudas, este es el modelo que hay que seguir. Ciertamente no es un modelo fácil de emular. Pero es un modelo plenamente humano, que se basa en la fe y en la esperanza, no en un pedazo de goma hecho de látex.
»Con los millones de dólares que se gastan en el negocio de los profilácticos, se hubiera podido lograr mucho más para la juventud africana, para su educación, para brindarles apoyo y para una prevención eficaz del SIDA fundada en la castidad.
»Mons. Suaudeau también informa que cada vez más jóvenes ugandeses están esperando hasta el matrimonio para tener relaciones sexuales. Las encuestas realizadas en Kampala, la capital del país, arrojaron que sólo el 31% de los chicos entre 15 y 19 años de edad fueron continentes hasta el matrimonio en 1989; pero que esta cifra había aumentado al 56% en 1995. Entre las chicas, este índice aumentó del 26% al 46%. Entre los hombres casados, el índice de relaciones sexuales infieles disminuyó de un 22.6% a un 18.1%. Al mismo tiempo, la tasa de enfermedades de transmisión sexual bajó del 21% al 5% de 1990 a 1996.
»La edición del diario Baltimore Sun in Yomiuri del 16 de julio del 2002, informó que el índice de infecciones del VIH/SIDA en Uganda descendió del 31% en 1990 al 8.3% en 1999. Como ya hemos visto, la castidad es el método de prevención que muchos prefieren en Uganda. Esas cifras indican que existe un método eficaz para impedir el SIDA y muchos jóvenes ugandeses y de otras partes del mundo lo conocen y lo están usando. Ha llegado la hora de cambiar de táctica»[90] .

En la campaña japonesa contra el SIDA se dice:
«¿Sabes que cada vez que te acuestas con tu amigo te estás acostando con su anterior amiga, con un amigo que ella tuvo antes, y con las amigas de ese amigo? Quizás uno de ellos tenía SIDA»[91] .

Como le pasó a aquella chica -caso histórico- que un día descubrió que tenía SIDA, y después se enteró que hacía un tiempo murió de SIDA un chico que se había acostado con ella.

Harvey Finerberg, decano de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, dice:
«Cualquier persona que practique relaciones sexuales fuera del matrimonio se expone a contraer el SIDA»[92] .

«El virus del SIDA corrompe los fluidos vitales transformando la sangre y el semen de fuentes de vida en instrumentos de muerte. Y durante el período de latencia que puede durar ocho años o más, el paciente se encuentra sano pero puede transmitir el virus a otra persona»[93] .

Recientemente Televisión Española y Radio Nacional han estado haciendo insistentemente propaganda del uso de preservativos a los jóvenes en sus relaciones sexuales para evitar el SIDA, como si este remedio fuera seguro.

Sin embargo, los sexólogos norteamericanos Masters, Johnson y Kolodny afirman que conocen casos de contaminación del SIDA por vía sexual a pesar de haber usado el preservativo[94] .

Carlos Domat, ministro de Sanidad italiano, en una carta a veinte millones de familias, recomienda la castidad contra el SIDA, pues el preservativo no es remedio seguro para prevenir el contagio[95] .

La Audiencia Nacional en una sentencia de 1993 anuló la campaña PÓNTELO, PÓNSELO porque ocultaba a la población los riesgos asociados al uso del preservativo, por el alto porcentaje de fallos en la prevención del SIDA[96] .

«La prevención del SIDA mediante el preservativo es un cuento de hadas» afirma categóricamente el Profesor Hansjürgen Raetting, Director de la Oficina Federal Alemana de Sanidad.

El Dr.Jerónimo Lejeune, Catedrático de Genética Fundamental de la Universidad de París, ha afirmado que:
«Todos los responsables de la salud saben perfectamente que los preservativos no pueden parar la epidemia del SIDA»[97] .

Está comprobado que en el 10% de los casos el uso del preservativo no evita el contagio del SIDA[98] .
El 10% de los que se han contagiado del SIDA ha sido usando el preservativo[99]

Un estudio publicado en The New England Journal of Medicine se indica que el fallo del preservativo para prevenir la transmisión del SIDA pude llegar al 17%[100].

El mismo Ministerio de Sanidad reconoce en el Boletín Epidemiológico (nº 2802 de Enero de 1988) que el preservativo no elimina el riesgo de contagio del SIDA[101] .

En la revista Farmacéuticos del Consejo General de los Colegios Oficiales de esta profesión dice D. Rafael Muñoz, Presidente del Colegio Oficial de Jaén, que el preservativo no evita el SIDA.

Por eso siendo España el país de la Comunidad Europea donde se venden más preservativos, es también el que tiene más enfermos de SIDA.

El doctor Romero Aguirre, urólogo, escribe en el ABC de Madrid: «Algunos medios de comunicación nos han presentado el preservativo como la mejor solución para prevenir el SIDA. (...)
»La mejor solución para prevenir el SIDA es educar a la juventud en valores éticos, y enseñarla a fortalecer su voluntad para que no sea esclava de sus instintos, siendo fieles en el matrimonio y manteniendo la castidad hasta llegar a él.
»Esto puede parecer una utopía, pero no lo es.
»Conozco muchos matrimonios fieles, y muchas personas castas que se sienten muy felices. (...)
»He visto pacientes que han acudido a mi consulta angustiados ante la posibilidad de haberse contagiado del SIDA a pesar del preservativo durante la relación sexual.
»El preservativo no es la solución ideal para la prevención del SIDA. (...) El preservativo puede solucionar sólo relativamente el problema»[102] .

El profesor Polaino, Catedrático de Psicopatología de la Universidad Complutense de Madrid, ha dicho:
«Es un error combatir la difusión del SIDA mediante el uso del preservativo.
»Yo he tratado a muchos pacientes con SIDA que habían usado preservativos. Probablemente si no los hubieran utilizado, no habrían tenido esas relaciones sexuales, y ahora, no tendrían el SIDA»[103] .

«Un estudio de Suiza demuestra que durante un programa de distribución de preservativos que duró tres años el porcentaje de chicas que mantuvieron relaciones sexuales aumentó del 36 al 57%.
»Un doctor británico ha criticado algunos aspectos de los programas de educación sexual por su tendencia a estimular la actividad sexual entre los jóvenes. Según informó el periódico "The Times" (20/10/99), el Dr. Trevor Stammers de la escuela médica "St George" en Londres, afirmó que simplemente dando lecciones de educación sexual y distribuyendo preservativos a los jóvenes no se hace nada para evitar los embarazos entre las adolescentes y de hecho puede estimular a los jóvenes a comenzar su actividad sexual a una edad más temprana.
»El Dr. Stammers escribió un artículo sobre este tema en el último número de la revista de la Asociación Médica Británica, "Postgraduate Medical Journal". En su escrito el doctor explicó que si los maestros y padres de familia realmente quieren prevenir los embarazos entre las chicas deberían averiguar los motivos que fomentan la edad sexual precoz entre los jóvenes.
»Además, el doctor citó varios estudios en los cuales hasta el 70% de las chicas que perdieron la virginidad posteriormente lamentaron el hecho»[104].

André Frossard, célebre comunista, después convertido al catolicismo, autor del libro Dios existe, yo me lo encontré, refiriéndose a la campaña que recomienda el preservativo para luchar contra el SIDA, dice: «¿Puede servir la mentira para luchar contra el SIDA?»[105] .

Alfonso López Quintas, Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, dijo en el ABC: «Resulta incomprensible que se presente como remedio decisivo contra el SIDA el uso de preservativos.
»Los especialistas afirman que los preservativos, aunque sean de buena calidad y se usen debidamente, suelen fallar».
»Y termina con estas palabras: «Quisiera saber hasta cuándo va durar esta farsa de afirmar que se está contra el SIDA y se sigue promoviendo el gran negocio de los preservativos»[106] .

«El preservativo protege solamente un 70%, y son erróneas por tanto las campañas oficiales que promueven el uso de estos preservativos para evitar el SIDA», dice el Presidente de la Federación de Planificación familiar de Dinamarca, Dr. Mogens Osler.
La Universidad de Texas ha demostrado que en el 32% de los casos el preservativo no evita el contagio del SIDA[107] .
Un informe de la ONU sobre el SIDA (ONUSIDA) reconoce que el uso del preservativo para evitar el SIDA es jugarse la vida como el que juega a la ruleta rusa[108].

«En la goma del condón existen poros que permiten el paso del HIV (el virus del SIDA), ha demostrado, mediante microscopía electrónica, el científico Cecil H. Fox, del Instituto Nacional de Salud de Maryland.
El virus del SIDA es más pequeño que los poros de la goma del preservativo, según Hopkins en Population report, nº 8 .
El diámetro de los poros de la goma es de 5 micras, mientras que el tamaño del letal virus del SIDA es de 0,1 micras[109], es decir, el virus es cincuenta veces más pequeño que los poros de la goma. Es como una pelota de tenis entrando por el aro del tablero de baloncesto.

Otro estudio sobre la eficacia preventiva de los preservativos fue publicado en noviembre de 1994 por un experto holandés, el Dr. Johanes Lelkens, profesor emérito de anestesiología en la Universidad de Maastricht, quien advertía que los profilácticos más seguros no se libran de agujeros ranuras y orificios mucho más grandes que el tamaño de los virus. Según el Dr. Lelkens, los preservativos no logran evitar embarazos en un 12%, y su tasa de fallo es mucho mayor a la hora de frenar el virus del SIDA, cuyo tamaño es treinta veces menor que la cabeza de un espermatozoide. El VIH es un pequeño disco de 0.1 micras de diámetro. Actualmente los tests eléctricos de permeabilidad de los preservativos son capaces de localizar agujeros de entre 10 y 12 micras, es decir, agujeros de 100 a 120 veces más grandes que el virus del SIDA[110] .

Por eso ninguno de los 800 sexólogos que asistían a una conferencia (la National Conference on HIV, Washington DC, 15-18 de Noviembre de 1991) levantó la mano cuando se les preguntó quiénes de ellos confiarían en un preservativo durante las relaciones sexuales con alguien que ellos supieran que tuviera SIDA[111]

En el Simposio Internacional sobre el SIDA celebrado en Valencia se dijo que «el preservativo no es suficiente para evitar el SIDA».
No hubo ni una sol voz que afirmara que el preservativo es la mejor solución para prevenir el SIDA[112] .

Y el cardenal López Trujillo dijo por la radio inglesa BBC que los gobiernos deberían exigir que los paquetes de preservativos llevaran un aviso: «NO GARANTIZA EL SEXO SEGURO». Lo mismo que en los paquetes de tabaco se avisa de su peligrosidad[113] .

«El contagio del SIDA se debe casi siempre a relaciones sexuales. Y éstas son fomentadas por la falsa propaganda de que los preservativos dan una seguridad absoluta»[114] .

Por esto la Organización Mundial de la Salud señala que «la evolución de los comportamientos sexuales es un imperativo capital»[115] .

La Oficina Suiza de Información sobre el SIDA dice: «Los estudios más recientes sobre la prevención del SIDA demuestran que la suposición de que los preservativos ofrecen una protección fiable contra el SIDA es una peligrosa ilusión»[116] .

El Dr. Billings dice: «Es poco serio enseñar que se puede confiar en el preservativo como medio para prevenir el SIDA. (...)
»Sólo existe una forma realmente efectiva para que una persona se asegure de que no adquirirá el SIDA a través del contacto sexual: castidad, fuera del matrimonio y fidelidad, en el matrimonio»[117] .

Ante el fracaso de la campaña de «sexo seguro con preservativo», pues se han disparado entre los adolescentes los embarazos no deseados y las infecciones por vía sexual, el presidente Bush, de Estados Unidos, retira el dinero federal «pro preservativos», y lo destina a programas de castidad. Ha dicho: «No debemos tener miedo a enseñar lo correcto»[118].

Los pedagogos han comprobado experimentalmente que la enseñanza de la castidad no sólo favorece la maduración del carácter sino que disminuye el número de embarazos entre los adolescentes de modo más eficaz que la enseñanza de sistemas anticonceptivos[119] .
¿No sería mucho más eficaz educar a los jóvenes para la pureza?
¿No sería mucho más razonable decir que la verdadera solución es respetar el uso de la capacidad procreativa dentro del matrimonio, que es el uso natural del sexo?
«Ésta es la única manera digna de preservarse del SIDA» .

El Dr. Luis Riesgo, psicólogo especializado en temas de familia y educación, escribió en Cartas al Director del DIARIO DE CÁDIZ:
«Ante el aumento de los caos de SIDA, y de los embarazos de adolescentes, se está generalizando la idea de que el remedio está en el preservativo.
Y nada más falso.
El preservativo, dado su elevado porcentaje de fallos, no es solución. La verdadera solución está en:
»1) Desterrar el mito de que con el preservativo se pueden tener ?relaciones sexuales sin riesgo?.
»Según la Organización Mundial de la Salud, la castidad previa al matrimonio, el casarse con persona sana, y el serle fiel son los únicos medios seguros de evitar el Sida.
»2) Eliminar de los medios de comunicación las campañas de propaganda de los preservativos. Estas campañas inducen a pensar en una seguridad que no existe y, favoreciendo la promiscuidad, incrementan las relaciones sexuales, y abren las puertas a las enfermedades venéreas, a los embarazos no deseados y al SIDA.
»Paralelamente dar entrada a programas en los que se valore la familia, el verdadero amor y la fidelidad.
»3) Educar a los adolescentes en la castidad.
»Para ello, en lugar del Póntelo, pónselo, educarlos en el fortalecimiento de la voluntad y en el respeto al propio cuerpo y al cuerpo de los demás.
»Que la enseñanza de la religión y de la moral vuelva a tener en la aulas el lugar de honor que nunca les debió ser arrebatado»[120].

Es evidente que «más vale prevenir que curar».

El gobierno de los EE.UU. ha dedicado 60.000 millones de pesetas en programas de educación sexual que enseñan a los adolescentes que la mejor receta es la abstinencia sexual[121].

Mientras en Estados Unidos, la Secretaría de Educación ha difundido por los Colleges un documento recomendando a la juventud la continencia para evitar el SIDA[122], nuestro Ministerio de Educación remitió a los Centros de Bachillerato un documento aconsejando el uso de preservativos para evitar el SIDA[123] .

En España el ministerio socialista de Asuntos Sociales ha regalado un millón de preservativos a los adolescentes[124] . En cambio la Administración Clinton de Estados Unidos ha dedicado para la educación de la castidad de los jóvenes trescientos millones de dólares[125] .
Estados Unidos: los médicos critican la promoción de los preservativos.
«Un consorcio formado por más de dos mil doctores en Estados Unidos (Consortium of State Physician Resource Councils) ha criticado un informe de la Asociación Médica Americana que pide la distribución gratuita de los preservativos en las escuelas.
»El Dr. John Diggs, portavoz del consorcio, observó que el informe repite la propaganda de los fabricantes de preservativos.
»Los preservativos no funcionan para evitar muchas de las enfermedades sexuales.
»El portavoz del consorcio afirmó que la abstinencia en las relaciones sexuales es la mejor manera de favorecer la buena salud entre los adolescentes. La popularidad de los programas de educación sexual que dan prioridad a la castidad está aumentando, según una noticia publicado por el servicio "Religion Today" (15/12/99). Según investigaciones hechas por la fundación "Kaiser" y el Instituto "Alan Guttmacher" la tercera parte de los colegios en Estados Unidos siguen programas que enseñan la castidad como la mejor opción y la recomiendan contra la utilización de los métodos anticonceptivos. La existencia de los programas de abstinencia se debe, en parte, a una ley del Congreso norteamericano de 1996 que proporcionó 50 millones de dólares para financiar tales programas de educación sexual en favor de la castidad.
»El informe comenta que en algunos lugares las escuelas se están pasando de programas "libres de valores" sobre el sexo a una educación basada en la abstinencia.
» Esa tendencia es más común en el sur de Estados Unidos y en quince estados han aprobado leyes para exigir que las escuelas enseñen el valor de la castidad hasta el matrimonio»[126].

Menos mal que la nueva campaña contra el SIDA lanzada por el Ministerio de Sanidad el 28 de Octubre de 1997 recomienda a los jóvenes que retrasen el inicio de sus relaciones sexuales y eviten la promiscuidad.
Es un avance.
Pero no es suficiente.
La verdadera solución sería recomendarles que esperen al matrimonio[127]

La preocupación por el SIDA ha hecho que los norteamericanos sean más precavidos en sus relaciones sexuales.
Hay indicios de que la fidelidad conyugal ha aumentado[128] .
Las parejas valoran cada día más la fidelidad y el respeto, según un estudio publicado por el Ministerio de Asuntos Sociales[129] .

Según unos estudios sociológicos de la Agencia EFE, la mayoría de los jóvenes españoles optan por el matrimonio religioso y la fidelidad matrimonial, y rechazan las relaciones sexuales extramatrimoniales[130] .

«Desde hace tiempo en Estados Unidos algunas personas y grupos están promoviendo la castidad entre los jóvenes como el medio para evitar los múltiples problemas que resultan de las relaciones prematrimoniales. Esta campaña fue apoyada por el candidato presidencial republicano, George Bush, esta semana. Su declaración tuvo lugar durante un encuentro en una escuela en el estado de South Carolina. Allí Bush exhortó a los jóvenes a abstenerse de las relaciones sexuales. El gobierno de los Estados Unidos ha asignado treinta millones de dólares para promover la abstinencia sexual entre los jóvenes norteamericanos, como medio adecuado para reducir los embarazos no deseados, y las enfermedades de trasmisión sexual[131] . Según un comunicado de «Griffen Communications» (19/6/99), en el estado de Illinois tres participantes en un desfile de belleza declararon que promoverán la castidad entre los jóvenes del estado. Igualmente las tres, Erika Harold (Miss América 2003), Maggie Johnson y Tara Bollinger informaron que son portavoces de organizaciones que promueven la castidad hasta el momento del matrimonio. Kathleen Sullivan, directora de «Project Reality», comentó que hoy en día están emergiendo nuevos modelos para los jóvenes, que podrán ocasionar un cambio en el comportamiento sexual de los adolescentes. «Project Reality» es un grupo que promueve la castidad entre los jóvenes hasta el matrimonio»[132].

Conviene saber, aunque parezca lo contrario, que son más los jóvenes puros: «una reciente encuesta en seis universidades norteamericanas ha demostrado que las cuatro quintas partes de los estudiantes no han tenido relaciones sexuales»[133]
Precisamente en Estados Unidos se han puesto de moda los llamados «Club de virginidad» donde jóvenes de ambos sexos se dan apoyo moral en su compromiso de ser vírgenes hasta el matrimonio[134] .
Hoy se ven jóvenes norteamericanas con camisetas en las que pone:
«Soy virgen, y estoy orgullosa de serlo».
El 40% de los adolescentes de Estados Unidos se mantienen vírgenes[135] .
En Washington hubo una manifestación de 200.000 jóvenes que proclamaban su deseo de permanecer vírgenes hasta el matrimonio[136] .

«LA CASTIDAD SE PONE DE MODA. (ZENIT).- Son ya un buen número de ídolos de quinceañeros que anuncian que quieren mantenerse vírgenes y castos antes del matrimonio. La revista «US Magazine» ha publicado una lista de jóvenes estrellas que han optado por vivir la castidad hasta el matrimonio. Entre los que anuncian con orgullo esta decisión se encuentra el jugador de baloncesto A.C. Green, uno de los hombres clave de los Angeles Lakers, la joven tenista rusa Ana Kournikova, Leelee Sobieski, de 17 años, protagonista de la miniserie Juana de Arco, y Jonathan Jackson, también de 17 años, que actúa como «Lucky» en la serie «General Hospital». Enrique, el cantante e hijo del mítico Julio Iglesias, se ha sumado a esta declaración. El anuncio de Iglesias hijo, con récords de ventas en todo el mundo, ha sido tal vez la mayor sorpresa. Enrique ha declarado lo siguiente: ?Soy virgen y quiero seguir así hasta el matrimonio?. Aunque las cifras de precocidad sexual en todo Occidente no hacían prever un movimiento contracorriente semejante, los ?clubes de castidad? van incrementando sus adeptos.En pocos meses surgieron grupos como ?Las Mejores Amigas?, ?Escoger?, ?Chicas S.A?, ?Siguiente Generación?. En realidad estos jóvenes no han descubierto nada. La virginidad ha sido desde siempre un valor cristiano»[137].
Frente al libertinaje sexual que hoy en España algunos propagan a todos los vientos, es curioso que en California, cuna del libertinaje sexual, ya están de vuelta, y ahora lo que está de moda es la continencia sexual. Las revistas pregonan a toda página: «Basta de sexo. Viva la ternura»[138] .
«Terminó la revolución sexual», se lee en la portada del número de la primera semana de abril de 1984 de la revista TIME de Nueva York, el semanario más difundido en el mundo. A partir de la página 48 se pueden leer estas frases: «La obsesión por el sexo decae». «Los jóvenes prefieren el amor a la carne». «La mitad de los jóvenes piensan que el sexo sin amor es inaceptable».«Desciende el divorcio y aumentan los matrimonios». «Hoy la mayoría de los americanos se vinculan a la familia, al matrimonio y a la idea tradicional de que el sexo sin amor carece de sentido»[139] .
Una profesora de Psicología de la Universidad de Berkeley, Gabrielle Brown, ha escrito un libro que ha sido un «best-seller» y es un catecismo del anti-sexo, la apología de la continencia voluntaria. Se titula Por qué abstenerse es un placer Trata de las frustraciones y neurosis que ocasiona el libertinaje sexual.
En Estados Unidos se difunde un programa para promover la castidad.
Las escuelas públicas de la ciudad de Chicago comenzarán el próximo enero un nuevo curso en el que se enseña la abstinencia sexual como la prioridad número uno y no sólo como una opción entre diferentes alternativas de vida sexual.
La Agencia de Noticias ACI ha publicado la noticia de que cinco mil jóvenes de la diócesis de Denver y Colorado (EE.UU.) han participado en el evento PUROS POR ELECCIÓN, y han emitido el compromiso ante Dios de abstenerse de relaciones sexuales antes del matrimonio. Allí estaba Erika Harold, Miss América 2003.
Ya se ha celebrado una manifestación a favor de la abstinencia en la que participaron ocho mil alumnos de Chicago. Entre los personajes que se dirigieron a los alumnos, se encontraban atletas famosos que promovieron la castidad como el mejor modo de vivir.
El encargado de las escuelas públicas en Chicago, Paul Vallas, declaró que la ciudad debe promover la castidad como la primera opción en los programas de salud[140].
«Las Vegas, una ciudad que normalmente no se asocia con la continencia moral, ha sido el lugar de cita este año de la National Abstinence Clearinghouse Conference. La conferencia, que concluía el pasado domingo, reunió cerca de 750 personas, informó el 29 de junio el Los Angeles Times. El movimiento de abstinencia ha crecido rápidamente en los últimos años. Hay actualmente más de UN MILLÓN de adolescentes y estudiantes de colegios registrados en la True Love Waits, una de las campañas de abstinencia, afirmaba el Times.
»Un artículo, publicado en abril en la revista Adolescent and Family Health, presentaba evidencias de los resultados positivos de los programas de abstinencia.(...) El artículo también observaba que los estudios empíricos están empezando a revelar la efectividad de la postura de abstinencia en la educación sexual»[141] .
Francia: los jóvenes optan por la castidad. Aunque en Francia desde hace tiempo las actitudes hacia temas de moral sexual han sido liberales, parece que los jóvenes actuales están rechazando la promiscuidad promovida por la cultura de los años sesenta. Según un análisis de Susan Martinuk publicado en el "National Post" (31/1/00) los adolescentes están optando en favor de la castidad y en contra del sexo fácil, típico de la generación de sus padres.
Muchos están esperando más tiempo antes de iniciar relaciones sexuales y además se espera que en este año el número de matrimonios aumentará[142].
También en Italia se ha puesto de moda la castidad entre la juventud[143] .
En Suecia también están de vuelta del libertinaje sexual.
«Con la misma velocidad que hace décadas se inició el ?descoque? de las costumbres, se ha dado marcha atrás y la moralidad está de moda.(...) Los jóvenes se casan por la Iglesia, disminuyen los abortos y aumenta el índice de natalidad. Es frecuente tener tres y cuatro hijos, cosa inimaginable hace algunos años. Es una vuelta al tradicionalismo»[144] . El carácter de incurabilidad del SIDA y el hecho de que medio millón de nuevos casos aparezcan cada año, ha determinado que muchos norteamericanos piensen en la conveniencia de retornar a los antiguos cánones sexuales, según los cuales la pareja deber ser monógama, y la fidelidad es un valor reconocido.
Numerosas opiniones, como la del terapeuta Dominik Riccio, de Nueva York, subrayan este cambio en los hábitos sexuales de los norteamericanos: «Están desilusionados del sexo libre y aterrados ante el peligro de contraer herpes, y tenerlo para siempre» dice este especialista.
El herpes genital ha destruido numerosas parejas y ha causado graves problemas psicológicos a sus víctimas, sumidas en muchos casos en el aislamiento y la depresión[145] .
El herpes genital es una enfermedad venérea que se transmite por las relaciones sexuales, cuyo virus se aloja en el sistema nervioso y que produce en la mujer cáncer de cervix y en el recién nacido lesiones en el cerebro que condicionan gravemente su posterior desarrollo mental[146] .
El Dr. Rafael Comino, Director del Segundo Curso Internacional sobre la Prevención del Cáncer Ginecológico, con la presencia de más de doscientos prestigiosos profesores españoles, franceses y americanos, afirmó que una de las principales causas de este cáncer es la liberalización de las relaciones sexuales[147].
Robert Gallo, científico americano, que ha descubierto el virus HPLV-III, agente del SIDA, manifestó que este virus puede permanecer en el cuerpo del individuo toda la vida. Además, el SIDA, según parece, degenera en cáncer
El Dr. Juan Rey Calero, Profesor de Medicina Preventiva de la Universidad Autónoma de Madrid, ha dicho que el hecho de que las relaciones sexuales entre adolescentes hayan aumentado entre los años 1980 y 1990, ha producido un extraordinario aumento entre ellos de las enfermedades de transmisión sexual. Un tercio de estos enfermos son adolescentes[148] .
«El gobierno japonés ha aprobado un decreto según el cual se prohíbe la entrada en el Japón a los extranjeros portadores del virus del SIDA»[149] .
El SIDA también puede transmitirse por relaciones sexuales entre lesbianas. Según la revista médica británica The Lancet, una mujer lesbiana enferma de SIDA declaró que no se drogaba ni recibió ninguna transfusión de sangre, ni tuvo relaciones sexuales con ningún hombre: sólo con lesbianas[150] .
Según el doctor inglés John Seall en el British Medical Journal esta enfermedad se puede contraer por medio de un beso, pues la saliva es un transmisor del virus del SIDA[151] .
En la Conferencia Mundial sobre el SIDA celebrada en Florencia en junio de 1991, el equipo de investigadores del Instituto Oncológico de Boston (EE.UU) informó que el SIDA puede también transmitirse por la mucosa bucal. Es decir, que el beso «mojado» puede transmitir el SIDA[152] .
Lo mismo opina Williams Roger responsable de los Centros de Control de Infecciones de Estados Unidos en la revista The Lancet. .
Por eso el Sindicato de Actores y Actrices norteamericanos, ha adoptado que los actores deben ser informados antes de aceptar un papel, a qué tipo de beso se comprometen y con quién[153] .
Muchos expertos en SIDA están convencidos de que este virus está presente en todos los líquidos biológicos, incluida la saliva[154] .
La empresa norteamericana EPITONE ha COMERCIALIZADO un método para diagnosticar el SIDA ANALIZANDO la saliva[155]
Por otra parte la doctora Lee-Huang ha publicado en la revista Proceedings que en la saliva se encuentran unas proteínas que inhiben el virus del SIDA[156].

68,17. Con frecuencia se oyen hoy ideas sobre sexualidad tendenciosas y corruptoras que pretenden «mentalizar» a la gente para llevarlas al libertinaje sexual que es el negocio de los pornócratas. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, define la pornografía como la «comercialización del sexo».

No decimos que el sexo sea pecado, si se usa correctamente; lo que no es lícito es ese consumo de sexo que han montado los pornócratas, para hacer su negocio, con revistas, libros y películas en las que se hace del sexo un vicio.
A fuerza de verlo en el cine muchos jóvenes juegan a hacer el amor, como los niños juegan a los indios. Pero la sexualidad es una cosa muy seria; no es para jugar.

Al goce desordenado del placer sexual se llama lujuria.
«Proclamar la absoluta libertad sexual puede parecer progresista pero de hecho se opone a los resultados de la mejor investigación contemporánea. Y el que se enfrenta a la investigación no es realista, es un iluso que pretende tal vez seducir, pero no convencer»[1] , ¡y menos ayudar!

Dice San Agustín: «Ama y haz lo que quieras». Algunos han sacado de aquí su libertad sexual, como si lo que se hace por amor no fuera nunca pecado. «Pero lo que San Agustín quería decir es que el que ama verdaderamente hará el bien sin tener que consultar la ley»[2] .

Los medios de comunicación presentan con frecuencia comportamientos sexuales como «normales» en el sentido de «no patológicos»; pero esto no significa que sean morales, conforme a los principios de la Iglesia.

Hoy se prodiga hacer el coito a nivel de camaradería. Se habla mucho de «hacer el amor», pero esta frase es falsa; el amor no se «hace», se da. Las cosas se hacen. El amor se tiene.
El amor brota de la mutua estima entre dos personas.
Por eso «estamos asistiendo a una verdadera crisis del amor».
Es notable el fracaso de las comunas de sexo libre .
Por querer disfrutar de la vida, lo que se hace es incapacitarse para el amor, que es la única felicidad de la vida.
Las prostitutas, que viven del sexo sin amor, son un claro ejemplo de que sin amor no es posible la felicidad. Se las llama Esclavas del siglo XX, La esclavitud de la mujer. Son títulos de libros que tratan de la prostitución.
Las prostitutas usan del sexo a tope. Alguna recibe treinta hombres en una noche[3] . Pero eso no las hace felices.
Una ninfomaníaca escribe: «Con todos los hombres que he conocido me he prestado a acostarme con ellos. Tengo una aventura tras otra. Ésta es la historia de mi vida, y la odio con toda mi alma»[4] .
Reducir el amor a sensaciones placenteras es degradarlo. El amor tiene una vertiente espiritual que es superior a todas las técnicas de manipulación de los órganos. El amor es una fuente de ternura, mientras que el cuerpo lo más que da es el estremecimiento de un orgasmo.
Encuestas realizadas por un médico demuestran que muchos jóvenes hacen el coito para poder demostrar su masculinidad; y ellas, porque lo hacen otras. Es decir, que hoy muchos se avergüenzan de su pureza y alardean de su libertinaje sexual.
Incluso hay quienes llaman civilizada y madura a la persona que rompe moldes morales, para vivir según le apetece. Me parece una falsedad.
Es mucho más civilizada y madura la persona que tiene dominio propio, y sabe mantener su comportamiento dentro de una rectitud moral.
Llamar represión atávica a la rectitud moral es querer poner una etiqueta peyorativa a valores que no se quieren reconocer.
Pero las joyas que valen, no pierden valor porque haya personas que no saben apreciarlas.
«La madurez se muestra plenamente cuando no elegimos aquello que satisface nuestras apetencias del momento, sino que permite conseguir el ideal que hemos asumido como meta de nuestra vida»[5] .
«Vivimos una sociedad erotizada. El sexo se ha convertido en un bien de consumo. Se vive el sexo sin amor. El resultado es un hastío que desemboca en un especial vacío interior»[6] .
Oswald Spengler acusa a los jóvenes que «hacen del erotismo un deporte»[7]

«La sociedad necesita la erradicación de vicios y la siembra de virtudes. Pero parece que no es así. La sexualidad desbordada es insaciable: cada vez quiere más, cada vez quiere experimentar cosas nuevas, hasta llegar a las aberraciones más indignantes, como podemos ver por las noticias diarias de delitos de prostitución de menores, de crímenes sádicos, de bestialidades de abusos y lesiones masoquistas, etc.
»La oleada de pornografía está convirtiendo a muchos en auténticos maníacos sexuales, ávidos de toda clase de anormalidades y perversiones sexuales.
»Afirman los sexólogos que la sexualidad sin amor llena el alma de vacío.
»A veces se busca el placer en la agresividad y en las violaciones; pues la degradación que produce el abuso lleva a la impotencia y frigidez sexual»[8]

El ambiente erotizado que nos ha tocado vivir, hace suponer que el ejercicio del sexo es la mayor felicidad del mundo, y después resulta que no es así; pues las sensaciones de tipo físico carnal dan menos que la felicidad espiritual.
Dicen los sexólogos: «La actividad sexual no es lo más importante en la vida»[9] Por mucho sexo que viva una mujer, cuando encuentra a otra que vive el amor, siente una enorme envidia, pues echa de menos lo que el sexo solo no puede darle.
«Ha sido V.Frankl el que ha venido a explicar, contra lo que decía su maestro Freud, que la dimensión más importante del hombre no es el sexo, sino el sentido religioso, transcendente, la posibilidad de poseer un sentido último que dé razón de todo lo que hacemos. Cuando el hombre carece de este sentido que le hace capaz de vencer el dolor y de superar la muerte, enferma. Y es así como la enfermedad típica de nuestro tiempo es la angustia. Angustia que surge de la pérdida del sentido transcendente. Y es profundo lo que afirma V. Frankl de la felicidad: ?La felicidad no se puede buscar nunca directamente, sólo puede venir como consecuencia de haber dado lo mejor de nosotros mismos a una causa noble, capaz de superar la limitación, el desánimo y la muerte, a una causa transcendente?».
«Freud peca de reduccionismo y de simplismo al entender al hombre exclusivamente desde el sexo. En el hombre hay instintos aún más fuertes que el sexual, como es el de la conservación del individuo, por no citar la capacidad de sacrificio que ha llevado a muchos a entregar la propia vida en aras de ideales diversos. Además, la necesidad de belleza, de bondad, de justicia, y de verdad que hay en el hombre no se justifica por el sexo»[10] .

Éste es el problema del hombre de hoy, que vive más que nunca sin raíces, sin valores que le lleven más allá de sí mismo.
Es cierto que toda acción humana tiene que tener la prerrogativa de la libertad, pero el hombre de hoy ha hecho de la libertad, que es un instrumento, un fin de sí misma; y, de este modo, está ya experimentando algo sabido desde siempre: que la libertad no libera, libera la verdad[11].

Hay quienes en nombre de la libertad quieren desasirse de toda clase de trabas. Para ellos es aleccionadora la inscripción debajo de un dibujo en la Abadía de Pannonhalma donde representa un barril de vino sin anillos de hierro, y el vino saliendo por las rendijas. El letrero ponía: «Se perdió por la libertad»[12] .
«La prensa nacional y extranjera viene haciéndose eco últimamente de la atmósfera de erotismo y del ambiente sexualizado que nos está obligando a respirar la moderna civilización, que presume de haber enterrado mitos, y que prometía librar al hombre de las neurosis y obsesiones de ciertas represiones ciegas y voluntaristas, que querían hacer del hombre un ser angélico.
»Pero en vez de liberar al hombre, su fragilidad ha quedado sometida al asedio omnipresente de cuanto dice relación con el sexo y se le está dejando indefenso en la lucha por integrar el instinto sexual y ponerlo al servicio de la vida y del auténtico amor. La iniciación sexual que necesitan nuestros jóvenes nada tiene que ver con la enciclopédica ilustración de todos los abusos y perversiones sexuales, con la ola de erotismo, con las escenas íntimas de alcoba, ni con los supermercados del amor»[13] .
«Bajo el hipócrita lema de la ?liberación de tabúes? se está produciendo, a escala mundial, una desconcertante exaltación del nudismo, del naturalismo y de la obscenidad que lo invade todo, originando una escandalosa quiebra de la moralidad pública y privada.
»Vamos, si no se pone remedio a tiempo, hacia un pansexualismo degradante de la naturaleza humana.
»Y lo peor es que apenas si hay reacción social contra la agresiones morales que por doquier se dan contra la limpieza de costumbres, como si una general abdicación del sentido natural y cristiano de lo lícito prevaleciera incluso entre personas e instituciones que deberían velar activamente por la moral pública.
»La pasividad ante la progresión de iniciativas eróticas y pornográficas acusa una general dimisión de derechos y deberes frente a un estado de cosas cada vez más deprimente»[14] .
De todo esto resultan casos como.el de aquella muchacha que se quedó embarazada, y no podía saber quién era el padre de la criatura porque aquel mes se había entregado a tres muchachos distintos. Triste situación, pero lógica consecuencia para una muchacha que no tenía «escrúpulos anticuados» y no se negaba nada de lo que le apetecía.
Estas cosas pasan cuando no se respeta la moral.
O aquel otro caso de un jovenzuelo que fue a estrenar su vida sexual con una «señora», y después se enteró que era la madre de su mejor amigo.
O aquel caso en que dos enamorados descubren que no pueden casarse porque resulta que, sin saberlo, son hermanos: el padre de él se acostó con la madre de ella.
O la de aquel muchacho que se acostaba con todas sus amigas, y el día que se enamoró de verdad recibió un enorme mazazo moral, que le dejó destrozado, al enterarse que su padre se había acostado antes con la muchacha que él amaba.
O aquel otro caso de una mujer que sedujo al novio de su hija, y al encontrarlos ésta a los dos en la cama se fue de su casa para siempre. La madre perdió para siempre a su hija y al galán.

Esto es lo que ocurre cuando el libertinaje sexual se salta las barreras de la moral católica. Si Dios manda castidad a la juventud y fidelidad a los matrimonios, no es por el gusto de molestarnos, sino porque eso es necesario para la felicidad del hogar. ¿Cómo un hombre va a ir con ilusión al matrimonio sabiendo que la que va a ser su esposa ha pertenecido antes totalmente a cuantos lo han deseado? Es lógico que esos matrimonios acaben en divorcio. ¿Cómo va un hombre a amar a sus hijos, si no puede saber si esos hijos son suyos o de cualquiera de los que han «estado» con su mujer? Ni amor de esposa, ni amor de hijos.
Es que en una sociedad en que la juventud no es casta y el matrimonio no guarda fidelidad, se ha matado el amor del hogar que es la suprema de las felicidades naturales que Dios ha puesto en esta vida
La libertad sexual de la juventud está atrofiando su sexualidad.
Tanta sexualidad está disminuyendo la capacidad de respuesta sexual y el impulso sexual cada vez necesita mayores estímulos por aumentar cada vez más la impotencia. Así lo afirma el Dr. López Ibor[15].
Por eso cada vez son más los jóvenes que acuden al médico con problemas de impotencia sexual, como se dijo en una entrevista en Radio Nacional de España[16]. .
Y es que Dios ha hecho la sexualidad para que esté al servicio del amor en el matrimonio. Pero quienes hacen de la sexualidad un vicio, es lógico que la destrocen.
En la revista de medicina JANO, se afirma que muchas disfunciones sexuales e impotencias masculinas se deben a experiencias sexuales precoces y premaritales[17] .

«Algunos reducen el amor a la ?mecánica? de la genitalidad. Es una aberración. La satisfacción fisiológica de unos órganos nada tiene que ver con el amor, que es de la persona entera, incluyendo el alma espiritual. La trivialización de la sexualidad en la juventud está dando orígenes a muchos matrimonios jóvenes ya hastiados de genitalidad, precisamente cuando lo lógico es que estuvieran viviendo la cumbre de su ilusión amorosa.
»El libertinaje sexual de la juventud está dando origen a un aumento de la impotencia y de la frigidez.
»Hay ?maestros? de sexología que cifran todo el éxito de la pareja en que el sexo ?funcione? bien. Tienen una visión de la pareja unidimensional. Lo reducen todo a lo meramente biológico-zoológico. El hombre es mucho más que un animal. El hombre puede amar, puede comunicar ideas e ideales, puede sentir una armonía espiritual; y todo esto le lleva a una plenitud gratificante.
»La felicidad humana es mucho más que un mero placer sensitivo. Entender la sexualidad sin amor, sólo como un ?instinto básico? es animalizar al hombre.
»El libertinaje sexual con el que muchos han querido superar lo que ellos llaman tabúes y represiones arcaicas, sólo ha conseguido animalizar la sexualidad humana, separándola del amor y por lo tanto, privándola de la felicidad.
»Afirman los sexólogos que la sexualidad sin amor llena el alma de vacío, y a veces necesita el placer de la agresividad (violaciones), unida a las más diversas formas de impotencia y frigidez sexuales.
Por eso, hoy, muchos sexólogos modernos opinan que hay que volver al restablecimiento de los llamados ?tabúes sexuales?»[18] .

El hombre debe hacer de la sexualidad un lenguaje de amor. La sexualidad sin amor es propia de los animales.

Hoy hay quienes se ríen de las cautelas de la moral sexual y presumen de ser muy «modernos» defendiendo más libertad sexual.
Las consecuencias ya están asustando a las personas conscientes.
El libertinaje sexual tiene consecuencias lamentables, como son las violaciones y las madres adolescentes.
En 1983 en Nueva York, uno de cada tres nacimientos fue extramatrimonial.
En Estados Unidos quedan embarazadas al año más de un millón de «quinceañeras»[19] .
John Hamilton considerado como uno de los sociólogos más acreditados de Estados Unidos, en un estudio sobre los problemas sexuales de la juventud, dice que en 1976 quedaron embarazadas 750.000 muchachas menores de 17 años. La mayoría no sabía quién era el padre de la criatura. Muy pocas se casan después. Los matrimonios entre adolescentes casi siempre fracasan[20].
Éste es el resultado de la liberación sexual y el olvido de las normas morales de la Iglesia. El sexo es una cosa muy seria. No es para jugar. Tanto embarazo irresponsable es para pensar. Traer hijos al mundo no puede ser el resultado de un juego. Tomar «precauciones» no basta. La prueba está en tanto embarazo no deseado. La única solución es la moral de la Iglesia.

«La persona tiene derecho a recibir una información y una educación que respeten las dimensiones morales y espirituales de la vida humana»[21] .

Hoy está de moda la filosofía del placer sin riesgo: sin riesgo de SIDA, sin riesgo de embarazo. Esto, además de rebajar el sexo, que no es sólo para el placer, es causa de muchísimos fracasos: como enfermos de SIDA que usaron preservativos, y embarazos no deseados, a pesar de usar anticonceptivos.
Las autoridades de Puerto Rico están alarmadas y buscan solución al número de madres adolescentes. Según las estadísticas suministradas por el Departamento de Salud, en 1986 hubo mil madres de doce a quince años, en un población de tres millones de habitantes[22] .
En España quedan embarazadas 20.000 adolescentes al año[23]..
En España es cada vez mayor el número de adolescentes embarazadas. Así se afirmó en el XIX Congreso Nacional de la Asociación Española de Ginecología. En los últimos diez años, en España, ha aumentado en el 500% el número de adolescentes solteras embarazadas[24] .
Últimamente crece en España el número de adolescentes afectados por enfermedades venéreas de transmisión sexual[25] . Hoy en España se han duplicado las enfermedades de transmisión sexual[26] . Últimamente empieza a preocupar un cáncer de transmisión sexual llamado HPV por sus siglas en inglés[27] .
Esta degradación sexual de la juventud española es debida a la campaña llevada a cabo por el gobierno socialista fomentando el libertinaje sexual para pervertir a la juventud y apartarla de la Iglesia.
«La forma de tratar el problema sexual en los medios de comunicación estatal y en ciertos escritos publicados por la Administración Socialista indica que no se intenta sólo informar sobre sexualidad, sino incitar a la práctica de relaciones eróticas»[28] .
«En folletos sobre información sexual publicados por ciertas Autonomías, e incluso por el Ministerio socialista de Sanidad, se orienta a los niños y jóvenes al ejercicio de una sexualidad que tiene por fin obtener un goce sensible. Y esto se presenta como una liberación frente a generaciones anteriores reprimidas por normas morales. De estos folletos son estas frases: ?no hay nada que sea anormal, si os gusta?, ?tienes derecho a disfrutar de tu cuerpo?, ?aceptar que te atraen las personas de tu mismo sexo no es delito, es un derecho de cada uno?. Cuesta trabajo pensar que esto lo hagan personas que son responsables del gobierno de un pueblo»[29] .
El célebre psico-pedagogo Dr. Bernabé Tierno, comentando la publicación del Ministerio de Asuntos Sociales socialista sobre información sexual, dice lo siguiente:
«Tras una detenida lectura del texto, la primera impresión es que lo que aparentemente se presenta como información, más bien parece una clara incitación. Por eso mi crítica va dirigida fundamentalmente a la superficialidad con que se explican una serie de técnicas y métodos que impiden las consecuencias no deseadas de unas relaciones sexuales a las que , de manera demasiado ?alegre?, se alienta a los jóvenes más o menos directamente. La facilidad, tranquilidad y desparpajo con que se pretende ayudar a los adolescentes al exponer las distintas advertencias, métodos y técnicas, constituye un arma de doble filo: el conocimiento y uso de las mismas se convertirá en un incentivo más para que las relaciones sexuales sigan incrementándose y, con ello, el número de madres adolescentes. Mi larga experiencia educativa me dice que de poco o nada sirven las técnicas extrínsecas si falta la motivación interna del individuo. (...). Mientras el placer sea el valor predominante en la sociedad y el valor subyacente en toda esta campaña informativa cuyo mensaje es ?disfrutar del sexo? evitando sus peligros, creo que no podemos quejarnos de que aumenten las consecuencias negativas al incrementarse la actividad sexual de los adolescentes. (...). Los impulsos sexuales no se gobiernan con técnicas sino con la decisión de la voluntad. Así pues, toda esta avalancha informativa no va a servir de nada si no va acompañada de una formación interior, de unos valores morales, de un entrenamiento de la voluntad para que el individuo sepa dar a su sexualidad el horizonte moral que le corresponde. (...). Aquí, más que en ninguna otra área de la personalidad, es imprescindible que no separemos el aspecto informativo de la dimensión educativa. Sin este complemento educativo de la sexualidad, como valor humano que debe ponerse al servicio de valores más altos, carece de significado toda información que pretendamos dar al adolescente. Dejo en el aire una pregunta a los organizadores de esta campaña: ¿dónde está la dimensión educativa de la misma? Yo no la he encontrado por ningún sitio»[30]

Uno de los psiquiatras contemporáneos más célebres, Víctor Frankl, ha dicho: «Con el sexo, como con la moneda, después de la inflación viene la devaluación». «Después de la sexolatría viene el hastío y las desviaciones sexuales.
»Con el sexo no se juega.
»Este juego puede resultar catastrófico, porque el sexo puede llegar a ser incontrolable.
»Puede convertirse en un gran tirano acosando al individuo y emponzoñando todas sus relaciones humanas»[31] .
El erotismo desenfrenado es signo de civilización decadente[32] .
«Las relaciones prematrimoniales son perturbadoras y no aconsejables. (...). Cuando se dan cuenta de que el amor erótico da poco de sí, este descubrimiento provocará en ambos, primero desilusión y apatía, después aburrimiento y , tal vez, al final, ruptura. Dirán -como es frecuente hoy día- que el amor se terminó y que hay que buscar nuevos horizontes. Lo grave es que no se percatan de que el amor no existió nunca. Fue suplantado por el mero erotismo. (...). Tendrán momentos de euforia, que pasan como una llamarada que quema pero no construye, sólo deja algunas cenizas tras de sí. (...). El amor no es como el hambre, que basta comer para saciarla. (...). La relación sexual, en cambio, no satisface la necesidad de crear una relación amorosa auténtica. Es insuficiente»[33] .
«Si queremos que la juventud ordene su conducta sexual, es necesario crear un ambiente socio-cultural que haga esto posible. Una sociedad de índole permisiva que erotiza el ambiente hasta provocar una especie de fijación casi obsesiva sobre lo sexual, no puede luego sostener, sin incurrir en una contradicción manifiesta, una norma de castidad prematrimonial»[34] .
«Se van difundiendo cada vez más entre los adolescentes y jóvenes ciertas manifestaciones de tipo sexual que, de suyo, disponen a la relación completa. Estas manifestaciones genitales son un desorden moral porque se dan fuera de un contexto matrimonial»[35] .

En una sociedad en la que la juventud no es casta, y el matrimonio no guarda la fidelidad, se ha matado el amor del hogar que es la suprema de las felicidades naturales que Dios ha puesto en esta vida.
El hombre es algo más que un animal. A los animales les basta el instinto sexual, pero el hombre necesita además amor.
Para saciar el instinto, basta cualquiera. Por eso el perro va indistintamente con todas las perras del barrio.
Pero el amor exige exclusividad. De ahí el tormento de los celos que no pueden permitir la intromisión de un tercero. «No hay amor sin celos» dice Proust.
Y Lourdes Ortiz: «El que diga que ama y no es celoso, miente. (...) El amor y los celos son dos caras de la misma moneda. No hay amor sin celos. (...) El enamorado es celoso por naturaleza. Lo que es imperdonable y enfermizo es convertir los celos en tortura para el que se dice amar. El celoso pasa entonces a ser verdugo. Y el amado, una víctima»[36] .
El doctor en Psicología, Alfonso María Ruiz-Mateos, C.SS.R., en una conferencia que pronunció en Cádiz el 20 de diciembre de 1979, dijo: «Los celos no siempre son patológicos. Son sencillamente prueba de amor».
Donde hay amor hay celos. La ausencia de celos se debe a una total confianza en la otra persona, o a una total indiferencia por no amar a la otra persona.
Dice el psiquiatra Paulino Castells: «Quien dice que no le importa con quién esté el otro es que no ama. La fidelidad es la base del amor»[37] .
Aunque los celos excesivos son contraproducentes, pues pueden provocar aquello que temen; porque el amor se gana, no se impone a la fuerza. Y la fidelidad es una exigencia del que ama, no del amado. Sin embargo, los celos demuestran que el que ama necesita poseer al amado en exclusividad.
Esta misma exclusividad del amor, hace que la persona amada sea insustituible. A una madre no se la consuela sustituyendo su hijo muerto por otro «doble» perfecto .
Incluso el «chulo» que explota a una prostituta y no le importa que ella se acueste con todos por dinero, no tolera que lo haga con otro por amor.
El enamorado quiere el amor de la otra persona en exclusiva, y para siempre. Quien cambia fácilmente de amor, lo que tiene son caprichos sentimentales y sexuales, pero no amor.
Como quien se encapricha con un juguete y luego lo deja por otro.
El amor es otra cosa. El auténtico amor quiere ser eterno: «te querré siempre», «te querré hasta la muerte».

«Muchas esposas piensan, estúpidamente, que si consiguen de vez en cuando provocar los celos de su marido serán más capaces de conservar su amor. Pero los celos producen sospechas y rompen la confianza. (...) El amor es confiado»[38] .

«No hay que confundir los celos obsesivos con una fundada sospecha. En el primer caso conviene ir al médico. En el segundo aclarar lo que da fundamento a los celos.
»En el extremo opuesto a los celos está una bobalicona permisividad en coqueteos con tercera persona. Esto puede terminar muy mal.
»Si uno de los dos se deja invadir por la ilusión de estar con una tercera persona, de verla, de hablar con ella, apeteciendo continuamente su presencia, est es una grieta que puede romper un matrimonio»[39] .


68,18. Para examinar tu amor en orden a tu futuro matrimonio puede ayudarte el siguiente cuestionario:

1) ¿Crees que nunca y por nadie podrás sentir un amor más grande que el que ahora sientes?

2) ¿Crees que la firmeza del amor que ahora sientes no disminuirá con el tiempo según vayas conociendo más a la persona amada, sino que, por el contrario, aumentará cada vez más según le vayas conociendo mejor?

3) ¿Te ilusiona hacer feliz a la persona que amas, o vas al matrimonio buscando sólo tu propia felicidad?

4) ¿Crees que aunque esa persona sufra un accidente o enfermedad que la dejara afeada o lisiada, la seguirías amando como ahora?

5) ¿Te sientes con fuerza para renunciar a tus gustos para hacerla feliz?

6) Aunque la belleza no es necesaria para el amor, ¿encuentras en la persona que amas algún «encanto» que te llena de ilusión?

7) Aunque la sexualidad no sea el factor más importante en el matrimonio, ¿sientes atractivo por las manifestaciones de amor de esta persona concreta (aunque comprendas que antes del matrimonio tienes que dominarte), o lo que sientes por esta persona es verdadera repugnancia?

8) ¿Tenéis centros de interés común, o vuestros gustos son diametralmente opuestos y os aburrís mutuamente con las cosas que interesan al otro?

9) ¿Sospechas que después de casados necesitaréis de la presencia de otros amigos para no aburriros, o esperas que no necesitaréis a nadie para encontraros plenamente a gusto?

10) ¿Tienes confianza para decirle lo que te molesta, y esperanza de que corregirá para complacerte?

11.- ¿Tienes la paciencia suficiente para sobrellevar los posibles defectos de tu futuro cónyuge?

12) ¿Puedes prever que el matrimonio con esta persona te va a proporcionar obstáculos a tu labor profesional, o de afición, que tanto te entusiasma?

13) ¿Puedes confiar que el matrimonio con esta persona no va a ser obstáculo para que vivas en gracia de Dios, que es la suprema de las aspiraciones que debes tener?

La rotundidad de tus respuestas a estas doce preguntas te puede orientar cómo será tu amor en el matrimonio con esa persona.

Examina ahora las preguntas siguientes que te orientarán sobre las probabilidades del éxito en tu matrimonio con esa persona.
¿Crees que si el matrimonio pasa por una tribulación (pobreza, enfermedad, etc.) esta persona te ayudará a llevarla con resignación cristiana?
¿Encuentras en esa persona virtudes y cualidades que te producen admiración y te animan a ser mejor?
¿Tiene enfermedades o vicios que te van a convertir en perpetua enfermera/o?
¿Bebe mucho?
¿Domina su genio?
¿Tiene espíritu de trabajo?
¿Te gusta su educación?
¿Es de tu nivel religioso?
¿Armonizáis en ideas, costumbres y gustos?
¿Tiene modales o expresiones que atacan tus nervios?
¿Simpatizas con su familia?
¿Simpatizan ellos contigo?
Cuando tienes una dificultad, ¿te apetece comunicársela o prefieres ocultársela?
¿Toleras sus faltas?
¿Las reconoce y muestra voluntad de corregirlas?
¿Acepta sus equivocaciones, o se empeña en salir siempre con la suya?
¿Está siempre al acecho de cualquier descuido tuyo para echártelo en cara?
¿Comprende los males del prójimo, o siempre saca a relucir los suyos propios?

Un muchacho escribió lo siguiente:
«Muchacha, óyeme.
No te conozco. Pero te conocen otros como yo.
Queremos que conozcas nuestra opinión.
Las chicas tenéis un enorme poder de arrastre.
Y esta influencia es independiente de vuestra voluntad.
Y puede ser para bien o para mal.
es un problema muy serio.
Muchas cosas que para vosotras no tienen importancia, nos hacen impacto.
Vuestra psicología es muy distinta de la nuestra.
Si tú quieres, yo te miraré con ojos limpios.
Dios te ha hecho lo más bello de la humanidad.
Tu belleza irradia atractivo.
Me gustas elegante, pero modesta.
Me gustas simpática, pero recatada.
Me gustas moderna, pero femenina.
Me gustas pura, y que se note.
Me gusta estar contigo, pero para ser mejor.
Tú puedes ayudarme.
¡Ayúdame!

Leí en una revista, de una encuesta juvenil:
«Los chicos nos gustan así:
Educado, y no grosero.
Simpático, pero no atrevido.
Caballero, y no golfo.
Elegante, pero no extravagante.
Varonil, y no feminoide.
Trabajador, y no gandul.
Pero, sobre todo, muy cristiano.

Las chicas nos gustan así:
Elegante, pero decente.
Presumidilla, pero no provocativa.
Moderna, pero no libre.
Dulce, pero no acaramelada.
Femenina y delicada, no facilona.
¡Por favor, no me desilusiones!
Te necesito para ser mejor»

En una encuesta realizada entre un centenar de chicas, las cualidades de «ellos» más repetidas por las chicas eran: educado, atento, caballero, delicado, con personalidad, muy hombre, que la proteja y la domine, que no sea un pelele; pero que tampoco sea grosero y despótico. Y sobre todo que sea un buen cristiano.

Un grupo de jóvenes granadinos ha constituido el primer Club de Castidad del continente europeo.
Es similar a otros muchos que ya existen en Estados Unidos.
Los miembros de este club se comprometen a vivir en castidad, a no tener relaciones sexuales hasta el matrimonio, y a guardar fidelidad una vez casados.
En palabras del presidente del club, Marcos Gutiérrez, «la castidad es el mejor remedio contra la trasmisión de enfermedades como el SIDA».
Pero las intenciones de la asociación, que ya se ha extendido por Cádiz, Sevilla, Madrid y Barcelona, van más lejos: «Se trata de crear una alternativa a la ideología que fomenta la promiscuidad, la banalización del sexo, y la difusión del preservativo»[40] .


68,19. Y por supuesto, que la persona con la que te cases que sea católica.
Los matrimonios mixtos son desaconsejables[41] .
«La Iglesia Católica desaprueba los matrimonios llamados mixtos, por cuanto en infinidad de casos conducen a la tibieza y hasta a la pérdida de la fe en la parte católica y en los hijos»[42] .

Se llaman matrimonios mixtos aquellos en que los dos son de distinta religión (de persona católica con otra no católica).
El ideal es que los dos sean de la misma religión.
Que el católico se case con católico, el protestante con protestante, y el mahometano con mahometano, etc.
La discrepancia en una cosa tan seria como son las ideas religiosas, puede ocasionar conflictos muy graves de orden práctico.
Además, los hijos son los más perjudicados, pues, al darse cuenta de que sus padres no están de acuerdo en la fe, es fácil que adopten un frío indiferentismo religioso[43] .

Según un estudio llevado a cabo por A. H. Clemence sobre 13.500 familias y publicado en su obra Mariage and the family, los matrimonios mixtos fracasan el doble que los matrimonios en los que los dos cónyuges tienen los mismos ideales religiosos.
Llega a afirmar que «la religión es uno de los factores que desempeñan un papel más decisivo en la felicidad matrimonial» [44] .

El Papa Pablo VI, dijo el 31 de mayo de 1970 sobre los matrimonios mixtos:
«En realidad, son muchas las dificultades inherentes a un matrimonio mixto. Por eso, la Iglesia, consciente de su responsabilidad, desaconseja el contraer matrimonios mixtos».
Y más adelante, advierte que todo católico que desee contraer matrimonio mixto debe pedir permiso a su Obispo.
«Para obtener del Obispo la dispensa del impedimento, la parte católica debe declararse dispuesta a alejar de sí el peligro de perder la fe.
»Además tiene la obligación grave de formular la promesa sincera de que hará todo lo posible para que toda la prole sea bautizada y educada en la Iglesia Católica.
»De estas promesas, a las que está obligada la parte católica, deberá ser informada, a su debido tiempo, la parte no católica»[45] .

Los Testigos de Jehová se negarán a comprometerse a educar a los hijos en la religión católica, pues ésta es su norma.
Por eso no parece posible que sea lícito el matrimonio de un católico con un Testigo de Jehová[46] .
El Islam prohíbe que una mujer musulmana se case con un hombre no musulmán[47] .

Los obispos italianos desaconsejan a las católicas se se casen con musulmanes por los graves problemas a los que se verán sometidas[48] .

En el caso de que el matrimonio mixto, con los permisos correspondientes, celebre matrimonio católico con presencia de un pastor no católico, está prohibido que éste realice ninguna ceremonia religiosa; pero sí puede intervenir con una exhortación, e incluso con alguna oración pidiendo a Dios por los nuevos cónyuges[49] .


68,20. Los novios deben tratarse íntimamente.
Pero en este trato íntimo y con confianza no han de permitirse ciertas «confianzas» ni «intimidades».
Es más, deben ser muy discretos en permitirse ciertas manifestaciones amorosas, si no quieren manchar sus relaciones de pecados. No puedes permitirle a tu cariño muchas cosas que él te pide con fuerza.

Es necesario que aprendas a llevar tu noviazgo con la austeridad que exige el Evangelio. Es muy importante que te propongas firmemente llevar tu noviazgo en gracia de Dios. Eso será atesorar bendiciones del cielo para el matrimonio.
En cambio, si siembras de pecados el camino del matrimonio, ¿puedes esperar con confianza que Dios os bendiga después?
«En los muchísimos casos de matrimonios desgraciados, con graves problemas, he tenido la curiosidad de preguntar cómo les fue en el noviazgo. Hasta ahora ni un solo caso ha desmentido esta ley inexorable: fueron noviazgos con grandes descuidos morales y con enormes lagunas en su preparación»[50] .

Que tus relaciones sean cariñosas, pero castas. Que tus manifestaciones de cariño sean limpias. Todas las condescendencias que tengáis en el noviazgo con la pasión impura, han de redundar, tarde o temprano, en perjuicio de vuestra verdadera y perdurable felicidad. Cuando unos novios viven un amor sucio, después les amarga.
En cambio, unos novios que han luchado por vencerse y mantener unas relaciones puras, tienen una ilusión, una felicidad y un amor muchísimo mayores. La experiencia de la vida confirma esto continuamente.
«Todos los esfuerzos que hayan realizado -solos o en común- para respetar las exigencias de la castidad antes del matrimonio, les ayudarán poderosamente a respetar más tarde todas las exigencias de la castidad en el matrimonio. Se cosecha lo que se sembró. Todo esfuerzo en este punto tendrá un día su recompensa»[51] .
«He visto a menudo novios que estaban muy a gusto el uno junto al otro, se abrazaban largamente y a cada instante..., y en el momento de su matrimonio estaban ya cansados. Nosotros nos acariciamos de vez en cuando, y muchas veces nos cogemos simplemente de la mano. Tal vez alguien nos crea tontos, pero yo creo que así somos más felices. Todo es fresco entre nosotros. Nada está enmohecido. Nuestra posibilidad de felicidad no está embotada, ni lo estará jamás... Estoy seguro que el respeto es el guardián de la felicidad de los esposos. Los hogares duran en proporción inversa a las concesiones pasionales que los precedieron. Cualquier cosa que se usa sin medida y sin control acaba hartando»[52]

En el noviazgo todo se ve con luz alegre y radiante, y es necesario saber que el Sol todos los días se pone tras las montañas. La vida del matrimonio no es lo mismo que la del noviazgo, ni el noviazgo puede ser lo mismo que el matrimonio. Por eso debes tener mucha cautela en tus manifestaciones de amor. Los novios todavía no son esposos. Muchas cosas que entre esposos son perfectamente lícitas, entre novios son un pecado o por lo menos un peligro de pecar. Las manifestaciones de cariño deben evitar una excitación sexual. La excitación tiende a la satisfacción completa.
Es muy difícil que los novios que no son prudentes en sus manifestaciones de amor, permanezcan en el límite de las intimidades lícitas. Una caricia lleva a otra mayor; y es preferible renunciar a la lícita antes que arriesgarse a caer en la que es pecado.
Para que las caricias sean ciertamente inofensivas, conténtate con que sean breves, delicadas y tan sólo «de los hombros para arriba, bajando sólo por el brazo».
«Se debe amonestar lo más seriamente posible al cristiano acerca del peligro de jugar con la sexualidad»[53] .
Los novios, como todos los demás solteros, pecan gravemente si con sus mutuas caricias se provocan voluntariamente un deleite carnal; o se ponen, voluntariamente y sin necesidad, en peligro próximo de provocarlo. Y en las excitaciones sexuales involuntarias, tienen obligación de resistirlas y no consentir en ellas.
«Es evidente que antes del matrimonio no tendrían que darse ciertas intimidades y confidencias sexuales (caricias íntimas, etc.), dado que por su misma naturaleza conducen a la relación completa»[54] .
El amor es insaciable; siempre pide más. A veces, las barreras morales le cortan el camino, pero él quiere saltar por encima de todo. Por eso hace falta que la razón controle el amor para mantenerle en la línea de la moralidad.
Los novios todavía no están casados. Su amor les lleva al deseo de la entrega total, pero todavía no tienen ese derecho. Sería como dar la absolución sacramental el que todavía no ha sido ordenado de sacerdote.
Dice el célebre moralista Häring: «Un novio no tiene más derecho al cuerpo de su prometida que al que tendría al de cualquier otra mujer. El acto sexual expresa por su misma naturaleza el vínculo irrevocable e indisoluble entre la pareja»[55] .
Dice el Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica:
« Los novios están llamados a vivir la castidad en la continencia. En esta prueba han de ver un descubrimiento del mutuo respeto y un aprendizaje de la fidelidad. Reservarán para el matrimonio las manifestaciones de ternura específicas del amor conyugal. Deben ayudarse mutuamente a crecer en la castidad»[56] . Esto se consigue con la ayuda de Jesucristo. Sin la gracia de Dios es imposible. De ahí la necesidad de una vida sacramental durante el noviazgo.
Te recomiendo que estéis siempre en sitios bien visibles. Nada de sitios solitarios y oscuros. La oscuridad y la soledad son peligrosas.
Una de las mejores defensas morales para el comportamiento de los novios son unos ojos ajenos que los estén mirando. El comportamiento de los novios debe ser tal que en todo momento puedan ser observados por sus padres.
«La castidad, aunque a veces es difícil y exigente, es no obstante posible en el noviazgo; pero con ciertas condiciones. Quien quiera conservarla es preciso que pague su precio. Los que no tengan voluntad para hacer los esfuerzos que se necesitan, para echar mano de las fuerzas sobrenaturales mediante la oración y los sacramentos, que no se extrañen de su fracaso y de sus caídas. La experiencia, a Dios gracias, atestigua que muchos novios cristianos han vivido y viven un noviazgo casto»[57] .
Por otra parte, si ella fue para él una «mujer fácil» no será raro que, después de casados, a él le atormenten los celos de que también lo pueda ser para otros. Una mujer así no ofrece garantías de fidelidad matrimonial. Desgraciado el hombre que se casa con una mujer lujuriosa. Tendrá dudas horribles sobre si los hijos de su mujer son de él o son de otro hombre. Conozco casos dramáticos.
Además, esas caídas en el pecado seguro que os dejan asqueados. Os sentiríais mucho más felices si vuestro amor os uniera con Cristo en la comunión, que no en la degradación del pecado. Sé de novios que tuvieron una época de pasión desenfrenada, y que cuando luego orientaron su vida por un camino de rectitud y pureza, me confesaron que este segundo modo de amar les hacía mucho más felices.
Algunos chicos les dicen a las chicas que ellos prefieren a las que ya lo han probado todo. Pero eso es un truco para lograr de ellas más fácilmente lo que quieren sacar, y luego abandonarlas con la misma facilidad, de quien tira un trapo viejo. ¡Es lógico! Un chico sensato no se casa con una chica que el día de mañana puede salirle «rana».
Si no ha respetado su pureza de soltera, ¿qué garantías tiene de que no resultará adúltera después de casada?
Una vez le oí decir a un chico que a él le interesaban dos tipos de chicas: las que sólo sirven para uso sexual, y las que son dignas de amor y matrimonio. Pero, por desgracia, las segundas escasean. Algunas chicas quieren retener a un chico haciendo concesiones ilícitas. Pero cuando no hay amor, esto puede retrasar la ruptura, no la evita.
Y si ruptura ha de llegar, es mejor que ocurra antes de la boda.
A la mujer, ordinariamente, no le interesa el sexo si no va precedido del amor y la ternura. El hombre es más impulsivo y pasional, y puede separar el sexo del amor[58] .
Que el chico tenga momentos en que pierda la cabeza y quiera lo que no debe, es natural. Pero si ella no quieres, no pasará nada. Y en estas ocasiones ella es mucho más serena. Debes por lo tanto imponerte. Y no creas que por eso vas a perderle. Aunque él se enfade, la cosa será pasajera. Si te quiere, volverá a ti.
Y si no vuelve, es que no te quería a ti, sino que quería usar de ti para saciar sus apetitos. Y quien te rebaja de esta manera, es indigno de ti. Ése, más vale que se vaya. Si te casaras con él, no serías la reina, sino la esclava. Y antes de ser esclava, más vale quedarse libre.El quedarse soltera no tiene por qué ser una desgracia; y un matrimonio fracasado, sí lo es. Y de la peor especie. La mujer soltera sólo es desgraciada cuando no sabe llenar su vida con un ideal de servicio al prójimo, que la haga sentirse realizada. La que logra hacerlo puede ser más feliz que una casada.
Oye, además, lo que severamente dice Jesucristo:
Si tu ojo, tu mano o tu pie, son causa de escándalo, es decir, de pecado, arrójalos lejos de ti, porque más te vale entrar con, sólo un ojo, una mano o un pie en el cielo que con los dos ojos, las dos manos o los dos pies, ser arrojada al infierno. Aplícalo a tu caso actual de relaciones: Más vale entrar sin novio en el reino de los cielos, que con novio, ser arrojada al infierno. Sé una novia digna, limpia y pura. No olvides, que tu novio, es únicamente un novio, que puede no llegar a ser tu marido. Ámalo, sí con ilusión y cariño; pero sin mancharte. Cuanto más cristiana y delicada seas en tus relaciones, más feliz serás el día de tu boda, ¡más bella aparecerás ese día ante Dios y ante él...! No transijas. ¡Pura hasta el altar!
Defiende con entereza tu castidad, y haz de tus amores la más bella e ilusionada historia que un día puedas ofrecerles a tus hijos, sin tener nada que ocultarles, ni nada de qué avergonzarte.
Que tus hijas, al contarles tus amores, puedan decirte con orgullo y envidia: «¡Qué hermoso es el amor así! ¡Nosotras también queremos ser unas novias tan buenas y puras como tú...!»
¿Tendrás valor para decirles que sean puras, si tú no lo fuiste. Piensa en tus futuros hijos. Ellos, no es fácil que sepan cómo se desarrollaron las relaciones de sus padres, pero sí que te verán a ti, su madre, con tus defectos y virtudes. Y éstas no se improvisan.
Si fuiste una novia intachable, serás sin duda alguna una madre ejemplar. Piensa en el consuelo inmenso que tendrás, si algún día tu hijo te dice que su mayor ilusión es encontrar una novia que sea como tú eres.
No olvides que el encanto de la mujer, le viene de ser pura, recatada cuando es joven; y de ser madre cuando es mayor.
Las dos cosas se han reunido en María. Ella, Virgen y Madre. Ella, Inmaculada.
Legiones de jóvenes, puestos sus ojos en María, han conservado íntegro el tesoro de su pureza.
Admirable y encantador el ejemplo de Santa María Goretti, que se deja matar antes de perder la castidad.
Y gracias a Dios las «goretis» son muchas.
Recuerda a Josefina Vilaseca y otras muchas en España, menos conocidas pero no menos heroicas.





68,21. Hoy se habla mucho de la liberación del sexo; pero de hecho estamos sufriendo una manipulación del sexo para negocio de los pornócratas que explotan el instinto sexual trivializando una de las potencialidades más serias que tiene el hombre: la procreación de un hijo.

Pornografía es la exhibición de actos sexuales.
El placer no es un fin en sí mismo... La pornografía puede convertirse en un atentado permanente contra el derecho que cada uno tiene a que se respete debidamente el pudor con que desea envolver las manifestaciones de la sexualidad.
Lejos de ser ridículo, el pudor es una cualidad que pretende comunicar al cuerpo humano la posibilidad de transparentar el espíritu que habita en su interior...
De aquí que imponer unos límites a la pornografía sea algo a todas luces razonable e incluso necesario. No como una concesión a la ñoñez, sino como una afirmación de un sentido que tenemos derecho a conservar en favor de la sexualidad humana.
«La pornografía es una falta grave. Las autoridades civiles deben impedir la producción y la distribución de material pornográfico»[1] .

El Vaticano alerta sobre el aumento de sexo y violencia en los medios de comunicación. El Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales ha publicado un documento donde se dice, entre otras cosas: «Los medios de comunicación social han tenido y continúan teniendo un importante papel en cada proceso de transformación individual y social» (nº1). «Si bien es cierto que estos medios -como afirma el Concilio Vaticano II- prestan grandes servicios al género humano, lo es igualmente que pueden ser utilizados contra los designios del Creador y convertirlos en instrumentos del mal» (nº4). «Uno de los fenómenos alarmantes de estos años ha sido la creciente difusión de la pornografía y la generalización de la violencia en los medios de comunicación social. Libros y revistas, cine y teatro, televisión y vídeocasetes, espacios publicitarios y las propias telecomunicaciones, muestran frecuentemente comportamientos violentos o de sexualidad permisiva que casi llegan al umbral de la pornografía, y que son moralmente inaceptables» (nº5). «Es evidente que uno de los efectos de la pornografía es el pecado. La participación voluntaria en la producción y en la difusión de estos productos nocivos ha de ser considerada como un serio mal moral. Además, esta producción y difusión, no podría tener lugar si no existiera una demanda. Así, pues, quienes hacen uso de estos productos no sólo se perjudican a sí mismos, sino que también contribuyen a la producción de un comercio nefasto» (nº11). «También la llamada pornografía blanda puede paralizar progresivamente la sensibilidad, ahogando gradualmente el sentido moral de los individuos hasta el punto de hacerles moral y personalmente indiferentes a los derechos y a la dignidad de los demás. La pornografía, como la droga, puede crear dependencia y empujar a la búsqueda de un material cada vez más excitante y perverso. La probabilidad de adoptar comportamientos antisociales crecerá en la medida en que se vaya dando este proceso» (nº14). «Uno de los motivos básicos de la difusión de la pornografía y de la violencia sádica en el ámbito de los medios de comunicación, parece ser la propagación de una moral permisiva, basada en la búsqueda de la satisfacción individual a todo coste. Un nihilismo moral acaba haciendo del placer la sola felicidad accesible a la persona humana» (nº19). «La propagación de la pornografía y de la violencia a través de los medios de comunicación social es una ofensa a los individuos y a la sociedad, y plantea un problema urgente que exige respuestas realistas por parte de las personas y los grupos. El legítimo derecho a la libertad de expresión y al intercambio libre de información ha de ser protegido, pero al mismo tiempo hay que salvaguardar el derecho de los individuos, de las familias y de la sociedad, a la vida privada, a la decencia pública y a la protección de los valores esenciales de la vida» (nº21). «La educación a la vida familiar y a la inserción responsable en la vida social exige la formación a la castidad y a la autodisciplina. La pornografía y la violencia generalizada tienden a ofuscar la imagen divina en cada persona humana, debilitan el matrimonio y la vida familiar, y dañan gravemente a los individuos y a la sociedad» (nº29)[2] .
Los pornócratas, que hacen negocio con la explotación de la pornografía, lanzan al aire, por los medios de comunicación, que «hasta ahora no se ha interpretado científicamente la importancia del sexo, que por fin han cesado los prejuicios creados a lo largo de siglos de represión sexual, que cualquier forma de expresar el amor físicamente es válida, que esto debe considerarse normal entre personas que se aman, y que el sentimiento de culpabilidad es causado por prejuicios morales y religiosos». En todo esto hay mucha falsedad.
Es ridículo decir que hasta hoy no hemos descubierto el sexo.
La religión y la moral no reprimen el sexo, lo dominan, que no es lo mismo. Reprimir tiene un sentido peyorativo; dominar, no. El sexo hay que dominarlo. En la vida no podemos hacer todo lo que nos apetece. Hacemos lo que hay que hacer, y cuando hay que hacerlo.
Tienes que trabajar, madrugar, etc., aunque no te apetezca.
Y otras veces no puedes hacer lo que te apetece.
El apetito no es la suprema norma de conducta.
A nuestro instinto sexual le apetecen muchas cosas que no podemos hacer. El apetito hay que subordinarlo a un orden superior. No se trata de poner al apetito sexual una camisa de fuerza, sino de encauzar el apetito sexual para que cumpla la finalidad querida por Dios.
Las cosas encauzadas son útiles, desbordadas son catastróficas.
El agua encauzada sirve para el riego y la energía eléctrica.
Pero si se desborda lo arrasa todo y tenemos una catástrofe. Lo mismo el instinto sexual. Encauzado es fuente de vida y de amor, pero si se desborda esclaviza al hombre, lo animaliza y lo lleva a las perversiones sexuales más monstruosas.

«El hombre que sólo ansía sensaciones placenteras, para colmar su ansia de satisfacciones, se convierte en un obseso de acumular placeres de forma egoísta»[3]

El sexo causa adicción lo mismo que las drogas.
Así pudimos comprobarlo en el espacio de TELE-5, La vida alrededor el lunes 17 de octubre de 1994 entre 4 y 4:30 de la tarde:
Pablo acudió a una dinámica en Palma de Mallorca para desintoxicarse de su sexo-adicción.
También salió en pantalla Elena que hizo el acto sexual con más de tres mil hombres, y nunca por dinero.
La doctora Olga Jiménez, sexóloga, habló de la relación entre las adicciones al sexo, drogas y alcohol.
También trató de la sexo-adicción, como una enfermedad que anula la voluntad, la doctora Elena Ochoa en el programa Luz Roja el 20 de octubre de 1994 a las 11:30 de la noche.
La sexualidad desbordada es insaciable: cada vez quiere más, cada vez quiere experimentar cosas nuevas, hasta llegar a las aberraciones más indignantes; como aquella casa de prostitución donde hay niñas de siete años[4] , a disposición de los clientes que las prefieren tiernecitas.
En Alemania Federal se cometen cada año cien mil abusos sexuales contra niños[5] .
En la XVI Conferencia de Ministros de Justicia del Consejo de Europa celebrado en Lisboa en junio de 1988, se habló de los abusos sexuales con niños en ?Jardines de Infancia? y que la prostitución infantil forma parte del decorado turístico de algunas ciudades como Río de Janeiro, Dakar, Estambul, etc. [6]
El 6 de Marzo de 1996, a las 12:15 de la noche pudimos ver por la Primera Cadena de Televisión Española un programa sobre la prostitución infantil en Manila.
En Agosto de 1996 fue condenado en Bélgica Marc Dutroux como organizador de una red de prostitución infantil[7] .
Y en Barcelona la policía descubrió una red de prostitución infantil[8] .
No es raro que los periódicos nos hablen de niñas de nueve y diez años violadas por maníacos sexuales y luego asesinadas[9] .
En Septiembre de 1996, todos los medios de comunicación informaron del Congreso de Estocolmo sobre prostitución infantil, pues ha llegado a ser un problema internacional.

Se llama violación la agresión sexual de otra persona.
España entera se conmocionó ante el asesinato, después de violarlas, de tres adolescentes de Alcácer (Valencia). Pero no fueron las únicas. Antes las precedieron: Sonia en Plasencia, Laura en Burgos, Olga en Villalón, Ana en Huelva, Leticia en Viana, Mari Carmen en Villalba, etc.[10]. En cinco años fueron violadas y asesinadas doce adolescentes[11] .
Esto es horrible; pero es la consecuencia de la campaña de libertinaje sexual, patrocinada por el gobierno socialista, con una televisión indecente y unos folletos repartidos en las escuelas públicas enseñando a gozar del sexo.
Estamos haciendo maníacos sexuales. No nos extrañemos de sus tristes consecuencias.
Esta degradación del hombre animalizando el sexo está dando lugar a auténticos psicópatas sexuales, pensando siempre en el sexo, buscando continuamente mayores y nuevas sensaciones, dedicados a las prácticas sexuales más sofisticadas y a las perversiones sexuales más degradantes.
En la habitación 541 del hotel Miguel Ángel de Madrid, David B. Noyes, cortó los pechos, que tiró al W.C., a una prostituta llamada Rufina Sanz. Luego la rajó de la vagina al ombligo, y después tiró el cuerpo por la ventana[12] .
Un auténtico «Barba Azul» se llevaba a su casa a las chicas que encontraba en bares y discotecas, y allí las violaba, asesinaba y luego descuartizaba. La policía encontró en su frigorífico trozos de cuerpos humanos[13] .

En seis Estados Norteamericanos se castiga a los violadores con la castración[14] .
Pero no todas las violaciones son a base de fuerza física. También se viola engañándola, prometiéndole mil cosas, y cuando queda embarazada, el otro se quita de en medio. ¿Y esto es la liberación de la mujer? ¡Todo lo contrario! Es su degradación.
Muchas chicas ceden su virginidad por amor a un chico, y después se quedan defraudadas, vacías, desilusionadas, y quizás hasta con un trauma de asco para la vida sexual.
La moral sexual católica es la que libera a la mujer de la instrumentalización del hombre y la dignifica, exigiendo para ella el máximo respeto.

La Iglesia quiere que el acto sexual vaya unido al amor no a la violencia. Por eso una mujer que está en peligro de ser violada puede, en defensa propia[15] , usar medios anticonceptivos no abortivos.
Manteniendo firme su voluntad de no consentir en el acto que se le impone violentamente.
Es la opinión generalizada entre los moralistas, y así respondieron, al ser interrogados, tres eminentes moralistas de Roma como son: Pietro Palazzini, entonces secretario de la Sagrada Congregación del Concilio y posteriormente cardenal, Francesco Hürt, profesor de Teología moral de la universidad Gregoriana, y Ferdinando Lambruschini, profesor de la misma materia en la universidad Lateranense[16] .

Por eso la Iglesia permitió tomar la píldora a unas monjas que estaban en peligro de ser violadas cuando la revuelta de Lumumba en el Zaire y cuando la desaparición de Yugoslavia.
Comentando esta licitud el Obispo de Segorbe-Castellón, Juan Antonio Reig, Presidente de la Comisión Familia y Vida, de la Conferencia Episcopal Española, dijo en una rueda de prensa que «esta licitud no se debe a un criterio de anticoncepción, sino que es un acto de defensa personal ante una agresión sexual»[17].
Y Mons. Juan José Asenjo, secretario y portavoz de la Conferencia Episcopal Española, declaró que en peligro inminente de violación la Iglesia Católica admite el uso de anovulatorios por cualquier mujer lo mismo que autorizó la píldora anticonceptiva a religiosas, en la misma situación, durante los conflictos bélicos de África[18].

Dos palabras a la MUJER QUE SE HA QUEDADO SOLTERA[19] :
La soltería en la mujer es una vocación de Dios.
No siempre porque ella lo elija, sino porque ha sido elegida para ello por Dios, pues Él ha dispuesto que nazcan muchas más mujeres que hombres. Señal de que Dios elige a muchas mujeres para la soltería.
Lo primero que debe hacer una mujer soltera es considerar su estado como una vocación de Dios, y por lo tanto no considerarse fracasada, sino aceptar su estado con naturalidad. Buscar una ocupación que sea útil a los demás para sentirse realizada en su vida.
Dios tiene una misión para ella. Hay que descubrirla y cumplirla.
Cumplir la voluntad de Dios nos hace más felices en esta vida, y además en la eterna.

Hay otro tema del que quiero decir algo.
Es frecuente la crisis de soledad en madres de treinta o cuarenta años cuando los hijos se han emancipado y a ellas les sobra mucho tiempo.
Podría ser el momento de reincorporarse al mundo del trabajo o de los estudios. Incluso buscar alguna ocupación constructiva que la haga sentirse útil. Dedicarse a obras de caridad o apostolado, etc.
Lo que sería un disparate es buscar actividades compensatorias en la ludopatía del bingo, alcohol, vídeos inconvenientes, etc.


68,22. Otro de los grandes peligros de pecar contra este mandamiento, es el baile.

La satisfacción sexual buscada directamente fuera del matrimonio, es pecado grave. Y esto es lo que buscan muchos en el abrazo del baile. Lo que quieren es tener una mujer en sus brazos. Y el baile les proporciona una ocasión estupenda de poder apretarla contra su cuerpo.

El baile moderno suelto puede ser más pasable, si se evitan los movimientos sensuales. Por eso nuestros bailes regionales, como la jota, la sardana, el zortzico, la muñeira, etc., no tienen reparo moral alguno, y sería estupendo que se generalizaran mucho más.
Pero esos bailes de parejas abrazadas, tal como se baila hoy día, en los que un chico y una chica ponen en contacto sus cuerpos de arriba-abajo, pegados como lapas, son, por lo menos, un peligro de sentir deseos voluptuosos para todo muchacho normal. Y este peligro hay que evitarlo si no hay causa proporcionada que lo justifique.

Claro que hay modos y modos de bailar. No todos bailan con igual mala intención. Pero lo mejor es no bailar apretados: «que circule aire entre los dos[20] . Bailar en sí no sería malo, pero lo hacen malo las circunstancias. ¡Cuántos pecados de pensamiento, de deseo y de obra, antes, durante y después del baile![21] .
Por eso, aunque teóricamente se pueda bailar sin pecar[22] , en la práctica, este baile de parejas pegadas, tal como se baila hoy día, es un semillero de pecados. Y aunque no siempre se peque gravemente, ¿no será ponerse en peligro de pecar?

Es una ingenuidad defender el baile como si fuera una diversión angelical e inocente. Todos sabemos que lo que los hombres buscan en el baile es, sobre todo, el contacto de los cuerpos. Y esto no es el medio más seguro para conservar la pureza, a la que estamos obligados por precepto de Jesucristo, y que tanto trabajo cuesta por la rebeldía de la concupiscencia.
Una vez oí una cosa que me hizo gracia, y por eso la pongo aquí. Era sobre la moralidad del baile:

Depende de la intención del sujeto.
También de la intención de la sujeta.
Pero sobre todo
de lo que el sujeto sujete a la sujeta.

No seas fácil en bailar. Piensa en el modo de mantenerte firme en tu propósito de evitarlo.¿Por qué hemos de andar siempre por el límite del pecado? Andar por el borde de un precipicio es muy peligroso. Además, es un cristianismo raquítico el que sólo se detiene ante el pecado. Sepamos renunciar a aquellas cosas que nos gustarían mucho, que incluso nos serían lícitas, pero con las que damos mal ejemplo.
Es evidente que muchos pecan gravemente en el baile. No contribuyas, con tu cooperación, a que otros pequen.

El Cardenal de Madrid, D. Vicente Enrique Tarancón dice: «Los bailes modernos son peligrosos por sí mismos. Llevan en sí mismos un germen de desorden y un peligro de pecado. La Teología no los puede admitir en principio. La Teología los ha de rechazar y ha de suponer su inmoralidad mientras no se demuestre lo contrario. Los distintos matices que tienen las diversas clases de estos bailes no alteran su naturaleza. Unos serán abiertamente escandalosos. Pero todos son esencialmente peligrosos... Si admitimos que estos bailes modernos son peligrosos por sí mismos, porque encierran ocasión más o menos próxima de pecado, nuestra postura ante ellos ha de ser necesariamente prohibitiva. Y en los casos concretos, se tratará tan sólo de saber si se dan las razones y las circunstancias que la moral exige para que uno pueda ponerse en peligro de pecado...Lo más grave, a mi juicio, es que al baile moderno se le ha dado carta de naturaleza y casi de obligatoriedad en nuestra sociedad que quiere llamarse cristiana... Se impone, por lo tanto, una reacción fuerte contra este criterio erróneo tan común entre católicos. El baile moderno es un mal. Para autorizarlo se habrán de pesar las razones que justifican la permisión de un mal. En principio, una sociedad cristiana, no puede aceptarlo como un medio normal de diversión. La Teología lo condena por el desorden que lleva en sí mismo»[23] .
«Son deshonestos, y por lo mismo ilícitos para todos, aquellos bailes que por la manera de abrazarse, por los contactos que permiten, y por las músicas que los acompañan, despiertan generalmente la sensualidad. Además, la persona que sabe por experiencia que ciertos bailes, le causan tentaciones y movimientos malos, tiene que evitarlos»[24] .


68,23. El vicio solitario (masturbación) consiste en abusar del propio cuerpo excitando los órganos genitales para procurarse voluntariamente el placer hasta el orgasmo.
A veces, se comienza por mera curiosidad; pero si no se corrige esta inclinación se convierte en un vicio obsesivo que esclaviza a la persona y le desinteresa por todo lo demás: como le pasa al drogadicto.

Dice André Léonard, Profesor de la Universidad de Lovaina: «Por su misma naturaleza, la masturbación contradice el sentido cristiano de la sexualidad, vivida como alianza de amor. (...) El ejercicio de la facultad sexual queda privado de toda referencia afectiva con una pareja, en la medida en que el sujeto se repliega sobre sí mismo, en el disfrute de sí mismo. (...) La masturbación, privada del amor, deja a menudo insatisfecho a quien se entrega a ella. Conduce al vacío y al disgusto.
»Debes tener el coraje de pensar, y también decir, que la masturbación es un mal. Escucharás con frecuencia argumentos que intentan defender que se trata de un comportamiento inofensivo, tan anodino como el beber, comer o transpirar. Es preciso desmontar esas razones. (...) No es ciertamente el pecado más grave que puedas cometer. Pero eso no impide que te hagas su esclavo, que te habitues a una sexualidad egoísta, y que asfixie en ti la vida espiritual»[25] .
La masturbación puede llegar a ser algo obsesivo en la persona. Hace del placer sexual algo egoísta, cuando Dios lo ha hecho para ser compartido dentro del matrimonio. Conozco casos de matrimonios fracasados porque uno de los dos, esclavizado por la masturbación, se negaba a las naturales expresiones de amor dentro del matrimonio. Quien se deja esclavizar del vicio de la masturbación puede arruinar la armonía sexual de su matrimonio. Una mujer joven se quejaba en la consulta de un médico de que su marido tenía con ella muy pocas relaciones sexuales. Él reconoció, delante de ella, que prefería masturbarse[26] .
Quien tiene la desgracia de verse esclavizado de esta mala costumbre debe poner el mayor esfuerzo en corregirse cuanto antes. Este vicio encadena fuertemente, cada vez es más difícil desligarse de él, y cuando tiene esclavizada a una persona, la envilece, la embrutece, anula su voluntad, destroza su carácter, perturba el desarrollo de su personalidad, debilita la fe[27] , produce desequilibrio nervioso, hace egoístas e incapacita para amar a otra persona.

«No se puede abusar del organismo. La naturaleza pasa después la factura. El cuerpo humano tiene sus límites. No se pueden gastar las energías destinadas al desarrollo integral de la persona humana»[28] .
Incluso para Freud «el masturbador incurre en riesgo de bloquear el desarrollo y maduración de su psicoafectividad»[29] .
«La práctica habitual de la masturbación conduce a graves desequilibrios nerviosos»[30] . Todos los médicos están de acuerdo que cuando la masturbación es frecuente, conduce a la neurastenia[31]
Y cuando la masturbación es un vicio esclaviza como todos los vicios.
«La masturbación es, con frecuencia, expresión de egocentrismo, (...) indicio de un desarrollo retardado o detenido de la personalidad»[32].

«Cuando la masturbación se convierte en hábito, debe ser calificada como falta de madurez. (...) Cuando la masturbación presenta síntomas de psicosis y neurosis, debe buscarse la ayuda de un profesional que la someta a un tratamiento adecuado. (...) Las fuentes que dan pábulo a la fantasía -lecturas, televisión, cine- han de considerarse como la base de muchas acciones que no deberían haber tenido lugar, si no hubiesen sido estimuladas»[33] .
Hay maníacos sexuales «que buscan el placer una y otra vez por sí mismo, y caen, como los drogadictos, en el círculo de una insaciable repetición, con el fin de superar en cada nuevo intento, las incesantes frustraciones[34] .
«La masturbación hecha costumbre da por lo general seres psíquicamente replegados sobre sí mismos, especialmente incapaces de elevarse a un auténtico amor sexual»[35] .
El vicio de la masturbación es causa de muchos fracasos en los estudios y en el deporte. Esto lo saben muy bien los estudiantes y los deportistas[36] .
«Cuando un ser humano se habitúa a satisfacer un instinto en una forma determinada, puede llegar a perder, a través de un mecanismo psicológico, el deseo o la atracción por todas las demás formas. El hábito de saciar el hambre sexual de una forma anormal y viciosa, puede llegar a provocar la repelencia por el acto natural, con lo cual el masturbador entra de lleno en el campo de la incapacidad sexual psicológica»[37] .
El vicio de la masturbación lleva a la eyaculación precoz en el matrimonio, que impide acomodarse al ritmo de la mujer que es más lenta, y es causa de graves problemas en la armonía sexual matrimonial.
Los médicos americanos que habían tratado a muchachas que se masturbaban, descubrieron que después de casarse resultaban esposas frígidas[38] .

«No es inteligente considerar la masturbación como algo natural, pues causa una serie de trastornos en el adolescente. No sólo en el campo religioso, sino en el afectivo, psicológico, intelectual, etc., donde se hacen sentir sus malos efectos. (...). El que en plena adolescencia el joven sienta fuertemente el impulso sexual, tiene un profundo valor educativo. (...). Más tarde en su vida conyugal, muchas veces tendrá que dominar sus inclinaciones»[39] . Estas partes del cuerpo deben respetarse con delicadeza, y sólo tocarlas por necesidad, limpieza, higiene, etc. Pero nunca tocar estos órganos sólo por gusto. Con eso no se juega.
Éste es un pecado degradante, repugnante, inconcebible en una persona delicada. Sin embargo, si después te da vergüenza confesarlo, entonces la desgracia es doble e irreparable. Si tuviste la desgracia de la caída, no permitas la de la vergüenza de confesarlo. Acude a un sacerdote y ábrele tu conciencia para que te perdone y te ayude a salir de tan triste estado. Ten confianza. Tienes remedio. Muchos empezaron esta mala costumbre sin conocer su importancia. Bien porque lo descubrieron de un modo casual, bien porque fueron enseñados por otra persona que intencionadamente quitó importancia al asunto. Pero la masturbación es un vicio que puede esclavizar fuertemente y transformar el carácter de la persona, y hasta su ideología religiosa.
La masturbación puede llevar a perder la fe. Muchas incredulidades han empezado en la masturbación»[40] . El joven siente inclinación a masturbarse, oye que la Iglesia lo prohíbe, y siente la tentación de dejar la Iglesia que le prohíbe lo que le gusta hacer, y quizás le cuesta trabajo evitar.
«Pero, por otro lado, no podemos olvidar que la masturbación no contribuye a la superación del problema sexual o de la tensión de un momento dado. Conduce, por sí misma, a la larga, a una erotización mayor y a una obsesión creciente, de modo que a la larga el problema no se soluciona. El sexo, no lo olvidemos, (Chauchard no se cansa de repetirlo) está sobre todo en la cabeza. Tiene una capacidad obsesionante tal, que la solución del problema sólo se logra cuando el hombre consigue entregar su pensamiento a tareas que le ilusionen. La solución al problema del sexo, y a una obsesión excesiva, sólo se encuentra de modo indirecto, cuando el hombre consigue centrar su pensamiento en algo que le ilusiona. He sido testigo de cómo muchachos que se han entregado con ilusión a una ocupación deportiva, incluso en presencia de chicas, o a otro tipo de ocupación, no tenían problema alguno sexual; mientras éste surgía siempre que se dejaban llevar por el ocio»[41] .
Es fácil que quienes han contraído el hábito de la masturbación experimenten un fuerte sentimiento de culpabilidad capaz de destruir todo estímulo de vida y de producir un permanente complejo de inferioridad.
El único tratamiento pastoralmente eficaz es el de procurar abrir horizontes hacia expresiones plenas de la afectividad y hacia tareas culturales, profesionales, sociales y religiosas, que den sentido a sus vidas
La gravedad de cada acto masturbatorio no siempre es fácil determinarla pues depende de muchas circunstancias y pueden darse atenuantes de la responsabilidad[42] . Sin embargo se debe poner un serio empeño en evitarlo por el peligro de caer en la esclavitud del hábito.
«Los trastornos afectivos y algunas situaciones neuróticas provocan frecuentemente manifestaciones de autoerotismo, que alcanza, a veces, un carácter convulsivo claramente psicopático...Está comprobado que la masturbación ejerce siempre una mala influencia, sobre todo en la psicología juvenil. Debilita la fuerza de voluntad, la confianza en sí mismo, y perturba el desarrollo de la personalidad. Crea melancólicos e introvertidos y, en el fondo, egoístas. La masturbación es una satisfacción sexual egoísta, que marca a la persona y la incapacita para el verdadero amor. La masturbación es, muchas veces, un recurso barato y triste; una compensación, un consuelillo de segunda clase por algún otro éxito de cualquier otro tipo que no hemos sido capaces de conseguir. Con todo, no todos los actos masturbatorios son de la misma gravedad. Cuando un joven tiene interés en corregirse y pone los medios que tiene a su alcance aunque tenga caídas, éstas pueden tener atenuantes a su culpabilidad. Siempre se puede acudir a Dios pidiéndole ayuda, pues Él nunca abandona a los que acuden a Él, pidiéndole ayuda para algo bueno y conveniente. Y como dice San Pablo: Todo lo puedo en Aquel que me conforta.
»En la adolescencia, la masturbación puede aparecer como algo pasajero. Como eso de los granos. Pero si es repetitivo, puede degenerar en hábito; y esto es grave. Lo lógico es que deje un sentimiento de culpa. Sin duda es mejor dominarse que dejarse vencer. Dominarse es señal de adultez. La victoria es señal de madurez. La caída es señal de debilidad; por eso deja sentimiento de culpa.
»En la edad madura, la masturbación puede ser síntoma de algo más serio, sobre todo si es persistente. Puede indicar un estado de adolescencia mental, o alguna otra deficiencia psíquica. Se encuentra, desde luego, en muchos tipos de demencia senil y en el alcoholismo. En general puede aparecer en todos los estados mentales, en los que se dé una descohesión de la personalidad que tenga por consecuencia una pérdida de control de los instintos más primitivos»[43] .

Dice el célebre moralista Häring: «No se puede decir que la pasión destruye la imputabilidad moral de los pecados contra el sexto mandamiento, pues si así fuera sólo un pecado diabólico sería mortal»[44] .

A veces las caídas en la masturbación no son por una intención lujuriosa. Son consecuencia de una depresión, una angustia, una ansiedad que no permite conciliar el sueño, etc.
Casos así pueden remediarse con algún sedante inofensivo RECOMENDADO POR UN MÉDICO.

En una conferencia que le oí en 1976 al Dr. D. José Mª Poveda Ariño, Jefe del Departamento de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Madrid, titulada Ciencia y Doctrina Moral Sexual, dijo que la masturbación es un fenómeno evitable por cualquier persona normal.

Y en los casos en que esta superación parezca difícil es perfectamente asequible con los productos que un médico puede recomendarle.

En enero de 1976 el Vaticano publicó un documento sobre Moral Sexual donde dice: «El uso deliberado de la facultad sexual, fuera de las relaciones conyugales normales, contradice esencialmente la finalidad de esta facultad» (nº 5).
También dice este documento que «la masturbación es un acto intrínseca y gravemente desordenado» (nº 9)[45] .

Esto significa que el acto, "en sí mismo", es siempre materia de pecado grave ("objetivamente malo").

Para determinar si el acto de una persona concreta es pecado grave también habrá que considerar si se cumplen las otras condiciones del pecado grave: que tenga uso suficiente de razón como para saber lo que está haciendo y la malicia del acto, y que consienta plenamente al mismo.

En 1983 el Vaticano ha publicado otro documento sobre la educación sexual donde dice: «La masturbación es un grave desorden moral»[46] .

Y aunque sólo Dios conoce la responsabilidad moral subjetiva de cada acto, «de ningún modo se puede sostener que en el campo sexual no se cometen pecados mortales»[47] .

Pero no has de considerar pecado todos los tocamientos en tus órganos genitales.

Pueden ser pecado los tactos encaminados a excitar el placer sexual; pero otros actos que se hacen por necesidad o por higiene, no son pecado alguno.
Y en las conmociones orgánicas que sientas involuntariamente, reprime el consentimiento, y en paz.
No has pecado contra la pureza.

Aprende a distinguir entre el sentir y el consentir.
Puede ser que a veces sientas movimientos contra tu voluntad en tus órganos genitales.
Acostúmbrate a prescindir de esas sensaciones.

El pecado no está en el sentir, sino en el consentir.
En el noveno mandamiento te expongo el modo de luchar contra estas tentaciones molestas.
Pero si tuvieras la desgracia de haberte complacido voluntariamente en ese placer sexual, entonces manchaste tu pureza.

El orgasmo, que es la sacudida que experimenta el cuerpo con la satisfacción del placer sexual, es derecho exclusivo de casados.

Una persona soltera no puede ni procurárselo voluntariamente ni aceptarlo si lo experimenta involuntariamente.

A veces el orgasmo se produce imprevistamente.
En ese caso tampoco es lícito saborearlo voluntariamente, aunque no se pueda evitar la sensación placentera.
Pero cuando ocurre durmiendo no es pecado alguno.

El placer venéreo completo, el orgasmo, buscado directamente, sólo está permitido dentro del matrimonio, y dentro del acto conyugal.


68,24. La homosexualidad es la atracción sexual hacia una persona del mismo sexo. Es una aberración duramente castigada en la Biblia.
Es el caso de Sodoma y Gomorra[48] . Y por eso a los homosexuales se les llama sodomitas.
También San Pablo condena la homosexualidad[49] .
Y el Levítico dice (18:22):«No cometerás pecado de sodomía, porque es una abominación»

«Los actos homosexuales son objetivamente desordenados.
»Son contrarios a la ley natural. No pueden recibir aprobación en ningún caso»[50].

«Una definición más o menos adecuada de la homosexualidad es: una anomalía que consiste en la desviación de la atracción afectivo-sexual, por la cual el sujeto prueba atracción, e incluso puede mantener relaciones, con personas de su mismo sexo.
»Esta desviación puede responder a causas puramente morales (perversión moral) o causas morales y psicológicas. Los orígenes del fenómeno en las personas que se descubren "constitucionalmente" homosexuales, no son del todo claros; hay varias hipótesis.
»La más plausible indica que si bien puede haber predisposiciones orgánicas y funcionales, el origen más claro se remonta generalmente a una intrincada red de relaciones afectivas y sociales. Han sido estudiados los eventuales factores hereditarios, sociológicos, e incluso hormonales; pero de todos, el más influyente parece ser el clima educativo familiar, especialmente en el período que va de los 6 a los 12 años»[51].
Algunos médicos opinan que la homosexualidad puede curarla un psicólogo.

«La legalización jurídica de parejas homosexuales va en contra de la naturaleza humana, y revela una corrupción grave de la conciencia moral ciudadana» ha dicho D. Elías Yanes, Presidente de la Conferencia Episcopal Española[52] .

Erich Kock, en una entrevista al diario Avvenire, dice: « Estamos ante una propaganda masiva a favor de la homosexualidad. Hablar de discriminación, como se ha hecho, está fuera de lugar. No hay que marginarlos. Pero esto no quiere decir que haya que equiparar sus uniones a los matrimonios»[53].

«Equiparar las ?uniones homosexuales? al matrimonio es una aberración contra la ley natural.
»Se hace responsable de los graves efectos negativos que tendría para la sociedad la legitimación de un mal moral.
»Permitir que esas personas adopten niños es atentar contra los derechos de estos niños que el día de mañana, cuando caigan en la cuenta de la realidad, sufrirán taras psíquicas al compararse con el resto de sus compañeros.
»Destacados científicos están en contra de la adopción de niños por parejas homosexuales, por los traumas psíquicos que esto sería para el niño»[54] .

¡MENUDO TRAUMA PARA EL NIÑO CUANDO CAIGA EN LA CUENTA DE QUE SUS PADRES SON UNOS ANORMALES, PUES TODOS SUS COMPAÑEROS TIENEN PADRE Y MADRE!

Por eso Mons. Juan José Asenjo, secretario de la Conferencia Episcopal Española ha dicho que «sería el colmo de los despropósitos que se permitiera a las parejas homosexuales la posibilidad de adoptar niños»[55].

No hay que confundir los homosexuales auténticos, que no tienen ningún interés en corregirse, con el hombre de apariencia feminoide de lo cual no es responsable, y que puede no ser homosexual.

La homosexualidad es una anormalidad, pero no es pecado, a no ser que se ejerza . Si se ejerce y además hay corrupción de menores, constituye peligrosidad social.

No es lo mismo el homosexual por vicio, que el que nace así, o sufrió el impacto de una desgraciada experiencia de su infancia.

«Hay una enorme diferencia entre una tendencia que experimentas interiormente, y una tendencia que satisfaces con tus actos.
»Si te resientes de una tendencia homosexual pero sin llegar jamás a prácticas homosexuales, tienes muchas posibilidades de que esa tendencia no se haga irreversible.
»Será una dificultad, no un grave obstáculo.
»Por el contrario, si cedes a tal tendencia, quizás pasajera en sí misma, corres el riesgo de enraizarla en ti y de encerrarte en la homosexualidad. (...)
»El pensamiento cristiano es especialmente severo con lo que podríamos llamar ?la cultura homosexual?; o sea, la voluntad deliberada de justificar y hasta de exaltar la homosexualidad. (...)
»En este espíritu San Pablo liga la cultura homosexual al rechazo de Dios y a la idolatría. (...)
»El comportamiento homosexual es intrínsecamente negativo.
»Y este carácter negativo no queda suprimido por el hecho de que tenga una tendencia involuntaria a ese comportamiento.
»Hay personas (como los sádicos) que tienen una tendencia profunda a gozar haciendo sufrir.
»Otros (los cleptómanos y pirómanos) a robar o incendiar. La presencia de esta tendencia involuntaria no impide que los actos realizados para satisfacerla sean gravemente responsables»[56] .

El homosexual de nacimiento que domina su tendencia y no es corruptor del ambiente, pervertidor de menores o escandaloso público, no hay por qué considerarlo como peligro social. La peligrosidad social no depende de lo que la persona es, sino de lo que hace.

El homosexual de nacimiento[57] es tan responsable de su tendencia, como lo puede ser de su defecto el miope o el tartamudo.

Por lo tanto, al homosexual que domina su inclinación no hay que considerarlo corruptor, perverso ni degradante; si domina su inclinación, puede alcanzar notable virtud.
Debe poner todo su empeño en dominarse. Y que confíe en Dios que le ayudará. Él lo ve todo y es justo[58] .

«Los homosexuales que lleven una vida casta pueden ser santos» dice el diario de la Santa Sede[59] .

Ser comprensivo con los homosexuales, que luchan por dominarse, no es justificar su actuación homosexual.
Una cosa es aceptar a la persona, y otra aprobar su comportamiento.
El homosexual tiene que dominar su tendencia lo mismo que el heterosexual, que no puede irse con todas las mujeres que le apetecen.
El homosexual tiene que dominar su tendencia desordenada lo mismo que el cleptómano tiene que dominar su tendencia a apropiarse de lo ajeno.

La Madre Angélica le dice al homosexual: «La homosexualidad es tu cruz. Y debes darte cuenta de que es una cruz. Debes soportarla como tal, y no como un estilo de vida, o como justificación para el pecado»[60].

Pero este respeto que debemos tener hacia el homosexual que no es peligro social porque no atenta contra el bien común, no significa que consideremos al homosexual como una persona normal que tiene derecho a ejercer su tendencia de acuerdo con su inclinación.

Si el homosexual tiene derecho a vivir como él es, y no como debe ser, lo mismo podríamos decir del ladrón y del asesino.
El hombre debe acomodar su conducta a los auténticos valores humanos.

El respeto a la persona del homosexual no considerándolo perverso o peligroso mientras su conducta sea correcta, no elimina el que no se pueda considerar al homosexual como una persona normal. Es como si el jorobado quisiera que consideráramos natural el tener joroba.

«Una cosa son los homosexuales y sus derechos civiles como personas y ciudadanos, y otra distinta la aceptación ética y moral de su comportamiento. (...)
»La moralidad de los actos humanos no depende de mayorías o minorías, de lo que a cada uno apetece o conviene, sino de lo que objetivamente está ordenado por Dios»[61].

En una ocasión intervine en un debate televisivo. Intervenía un homosexual que criticaba a la Iglesia por no aprobar la homosexualidad como una cosa natural y lícita. Asistía al debate un Catedrático de la Universidad de Cádiz, Julio Pérez Serrano, que dijo: «En culturas primitivas, anteriores al cristianismo, ya existía hostilidad a la homosexualidad por considerarla antinatural».

«Los homosexuales que declaran su homosexualidad son, casi siempre, personas que consideran su comportamiento o su estilo de vida homosexual como 'indiferente o, sin más, bueno', y por eso digno de aprobación pública»[62].
Estos normalmente usan el logan de la «discriminación sexual» como un arma política para manipular la sociedad. Y el objetivo último es lograr la aprobación de sus comportamientos homosexuales.

«Una táctica asumida por los movimientos homosexuales o "gay" es la de culpar de discriminación contra ellos a cuantos resisten a sus campañas pretendiendo "sexo libre" e igualdad absoluta para aspirar a cualquier cargo o función en la sociedad.
»Para tratar de superar la poca vergüenza que les queda, algunos llegan a hablar de "orgullo gay", para ahuyentar en los no adictos el pudor que los aleja instintivamente de ese camino. No está justificado el maltrato a los homosexuales, como lo ha declarado también la Iglesia en varias oportunidades.
»Pero esto no implica que la sociedad y en particular los padres de familia no tengan derecho a impedir el proselitismo que fácilmente pueden desarrollar los homosexuales militantes, si se les permite ocupar cátedras con alumnos niños y adolescentes.
»La criminalidad de la corrupción de menores es bastante extensa como para ignorarla; ya que está comprobado que suele ser el camino de la iniciación en las prácticas homosexuales, de las que luego no resulta fácil librarse.
»Los padres de familia, pues, tienen derecho a exigir a los institutos educativos que no asuman como profesores a quienes son conocidos como homosexuales.
»Si la ley no reprime las prácticas homosexuales penalmente mientras están restringidas a la vida privada, esto no significa que los homosexuales no puedan ser excluidos de la docencia, como tampoco se aceptan como cajeros de banco a los cleptómanos, ni choferes a los ciegos.
»Esto no viola los derechos humanos, ni es discriminación injusta: no queremos que sean maestros de nuestros hijos quienes pretenden que es normal la práctica de la homosexualidad o la drogadicción o el robo.
»Esta actitud es tachada de antievangélica y opuesta a la misericordia de Jesús; pero quienes lo dicen olvidan que el Señor perdonaba a los pecadores arrepentidos, mientras que, de los que escandalizaban a los niños dijo: "sería preferible que les ataran al cuello una piedra de moler y lo hundieran en el fondo del mar"[63]».

El Papa Juan Pablo II, en respuesta al Parlamento Europeo que equiparaba la unión homosexual al matrimonio natural, ha dicho: «La Iglesia rechaza la discriminación de los homosexuales, pero considera moralmente inadmisible la aprobación jurídica de la práctica homosexual. Ser comprensivo con quien peca no equivale a aprobar el pecado. Cristo perdonó a la adúltera, pero le dijo que no pecara más»[64] .

La Comisión Permanente del Episcopado Español publicó una nota el 24 de junio de 1994 donde se dice: «El homosexual, como persona humana que es, es digno de todo respeto inherente a la persona humana» ( nº 18 ) ; «pero la inclinación homosexual, aunque no sea en sí misma pecaminosa, debe ser considerada como objetivamente desordenada; ya que es una tendencia, más o menos fuerte, a un comportamiento intrínsecamente malo desde el punto de vista moral» ( nº 7 ).

La razón del aparato genital es la generación. Y el ejercicio del sexo en un homosexual no tiene nada que ver con la generación.

Dice Marc Oraison: «No vacilo en afirmar que la realización de la pareja homosexual es de por sí imposible»[65] .

Para el Dr. John Loraine, de la Universidad de Edimburgo, donde está encargado de la Cátedra de Endocrinología, el homosexual es un enfermo cuyas hormonas sexuales se han desquiciado.
Tras sus experimentos, Loraine, afirma que el homosexual es un paciente para los endocrinólogos, pues sufre una serie de trastornos fisiológicos gonadales que hoy pueden medirse a la perfección[66]

«Hay que reconocer que, fuera de algunos casos de perversión voluntaria, en la mayor parte de los homosexuales, su tendencia desviada debe ser considerada como una enfermedad. De aquí que, por una parte, se merezca todo el respeto y la ayuda que como a personas humanas les es debida; pero, por otra, la sociedad, por todos los medios adecuados, deba defenderse de su devastador contagio, tan pernicioso y destructivo para la naturaleza humana en su presente y en su futuro»[67]

Hay mujeres que tienen el vicio de saciar su apetito sexual con otras mujeres. Esto es una aberración.
El afecto de dos muchachas no debe repercutir en los órganos genitales. Si es así, esa amistad es desaconsejable.

La homosexualidad en la mujer se conoce desde seiscientos años antes de Cristo en la isla griega de Lesbos. Por eso a la mujer homosexual se le llama lesbiana.

Hay que distinguir entre la auténtica lesbiana que busca otra mujer para su actividad sexual, y el afecto muy frecuente en adolescentes hacia mujeres mayores que ellas por las que llegan a sentir verdadera adoración; pero con ausencia total de actividad sexual.
Esta tendencia desaparecerá en cuanto se enamoren de un hombre.

La heterosexualidad es una inclinación de la misma naturaleza personal del hombre. Pero el homosexual aunque no sea un pervertido, es un invertido, que ha sufrido una desviación del instinto sexual natural.

Los defensores de la homosexualidad generalizan esta tendencia queriéndola hacer pasar como una sexualidad distinta pero natural, y así poder actuar libremente sin restricciones a su tendencia.
Para eso incluyen entre los homosexuales a todos los que han tenido alguna vez alguna experiencia homosexual. Pero esto no es serio. Con este mismo criterio podríamos considerar no homosexual a todos los homosexuales que hayan tenido un contacto heterosexual.
Puede una persona, por una circunstancia casual y transitoria, haber practicado la homosexualidad, lo cual, aunque es inmoral, no la constituye en homosexual.

Lo que caracteriza al homosexual no es haber tenido más o menos contactos homosexuales, sino la tendencia hacia las personas del mismo sexo y la consiguiente repugnancia hacia la relación heterosexual.

«Mientras cifras falseadas (ej. Informe Kinsey) pretenden, por ejemplo, que los homosexuales constituyen el 10% de la población norteamericana; los investigadores serios están de acuerdo en que es el 2,5%»[68].

Para que un homosexual cambie, lo primero, es indispensable que quiera cambiar, y después que quiera someterse a un tratamiento psicoterápico: «sólo la psicoterapia le podrá ayudar»[69] .
Gerard Van den Aardweg, psicólogo holandés, que ha dado cursos en universidades de Estados Unidos, Canadá y Brasil, opina que la homosexualidad se puede curar. Afirma que el 30% vuelven a los hábitos sexuales normales, en otro 30 % el cambio es gradual, y un pequeño porcentaje peor, debido a su estado neurótico, puede mejorar.
También opina que muchos casos se evitarían si al niño se le educa como niño y a la niña como niña, pues unificar ambos roles es absurdo[70] .
«El profesor Van den Aardweg, licenciado en psicología en Amsterdam y notorio especialista de nivel internacional en terapia de la homosexualidad, describe numerosos casos de curación, confirmados por otros psicólogos, como Paul C. Vitz de la Universidad de Nueva York, y otros de todo el mundo. Noel B. Mosen, en una carta publicada por la revista New Zealand de junio de 1994 escribe: ?Fui homosexual activo durante 21 años, hasta que me hice cristiano y me convencí de la necesidad de cambiar. Con la ayuda y la fuerza de Dios, lo conseguí. Ahora llevo seis años felizmente casado y no experimento ninguno de los deseos y tentaciones homosexuales que antes dominaban mi vida?.
»Conocidos expertos en sexología, sin vinculación religiosa, como D. J. West, M. Nicholson y L. J. Hatterer, han descrito muchos casos de homosexuales que se convierten en heterosexuales»[71].
En un estudio del Dr. Robert L. Spitzer, de la Universidad de Columbia (EE.UU.), presentado en el Congreso Anual de la Asociación de Psiquiatría de Estados Unidos, y publicado en la revista Archives of Sexual Behaviour afirma que doscientas personas homosexuales, tratadas por él, habían cambiado su orientación homosexual a la heterosexual[72] .

Los homosexuales pueden cambiar.
Una publicación oficial de la American Psychological Association (APA) (ver www.aciprensa.com), difundió los resultados de un nuevo estudio que insiste en que las personas que presentan una conducta homosexual pueden cambiar de vida.
La publicación Professional Psychology: Research and Practice, incluye la investigación de Warren Throckmorton, médico del Grove City College, sobre el cambio de orientación sexual entre personas homosexuales. Throckmorton sostiene que se apoya en los "resultados, empíricos y clínicos, obtenidos de las investigaciones iniciales referentes al proceso del cambio para ex homosexuales".
El artículo de Throckmorton expone el resultado de las experiencias de miles de individuos que sienten que su sexualidad han cambiado como resultado de la reorientación y asesoramiento de su terapia[73].

El Dr. Juan Antonio Vallejo-Nájera, en su preciosa obra La puerta de la esperanza, afirma que «la educación en la castidad es sanísima y ayuda mucho a superar los problemas de la edad juvenil. En cambio, la presunta libertad sexual que se predica ahora, ésa sí que llena de pacientes la consulta del psiquiatra. Y no digamos, la moda de decir que la homosexualidad es una alternativa tan válida como cualquier otra. Mentira.
»El ser homosexual es complicadísimo. Deben merecer toda nuestra comprensión y cariño, pero para intentar curarlos; no para animarlos a serlo»[74] .

«Se dice que la inversión sexual es constitucional, de carácter congénito biológico. Otros buscan las causas en factores de orden psíquico, como falsa educación, ambiente, experiencias que se remontan a la infancia, etc.
»Para otros, los factores de la homosexualidad son innatos y ambientales juntamente»[75] .
Algunos terminan en homosexuales como consecuencia del alcoholismo y las drogas.

Por supuesto que la homosexualidad no tiene la misma importancia en la edad adulta que en la infantil. Entre niños puede ser casi un juego que puede no significar desviación enfermiza.
Aunque sí puede perjudicar a su psicología.
En 1983 el Vaticano ha publicado un documento sobre la educación sexual donde dice: «No hay ninguna justificación moral a los actos homosexuales»[76]
«Los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados y no pueden recibir aprobación en ningún caso»[77] .
La homosexualidad se condena en la Biblia en varios pasajes[82] .
La Biblia en el Antiguo Testamento manda castigar con pena de muerte a los que realizan actos homosexuales[83] .
Y San Pablo dice que los homosexuales no entrarán en el Reino de los Cielos[84] . Se entiende, naturalmente, a los que no se dominan y ejercen de homosexuales.

Se llaman transexuales los homosexuales que se cambian los órganos genitales. El cambio de los órganos genitales sólo es lícito para corregir un «error» de la naturaleza, pero no por gustos particulares. Aunque un loco se considere lombriz, no se le pueden cortar los brazos.

Hoy están sobre el tapete «las parejas de hecho».
Grupos políticos quieren igualar los derechos del matrimonio normal a las parejas de homosexuales y lesbianas.
El P. José Mª Díaz Moreno, S.I., Profesor de Derecho Matrimonial en la Facultad de Derecho (ICADE) de la Universidad de Comillas de Madrid, en un artículo sobre este tema, resume así su pensamiento:
a) Los católicos tenemos el derecho y el deber de defender la institución matrimonial como la única válida.
b) Hay obligación moral grave de oponerse a la posibilidad de que la pareja homosexual o lesbiana pueda adoptar niños, por el daño que éstos recibirían.
c) Hay que distinguir entre lo lícito legal y lo lícito moral. Las leyes civiles no cambian la valoración moral.
d) A los familiares que hayan optado por una «unión de hecho» se les debe ayudar, con cariño, a que reestructuren su vida en conformidad con las leyes de Dios y de la Iglesia[85] .
El ABC de Madrid publicó el 10 de Julio de 1997 un estudio del Ministerio de Trabajo según el cual la equiparación del matrimonio a las «parejas de hecho» costará al Estado 30.000 millones en pensiones de viudedad[86] .
Es lógico que no queramos que nuestro dinero se dedique a financiar esas uniones. Nos parece mejor que ese dinero se dedique a ayudar a las familias numerosas, pues en España tenemos el índice de natalidad más bajo del mundo[87]
Digamos que la pederastia (con niños) y de la zoofilia (con animales) es algo repugnante para toda persona normal. Pero hoy hay una tendencia a presentar como normal las aberraciones más degradantes.
Algunos parecen haber perdido el sentido común.

Los homosexuales están hoy haciendo enorme presión en los Medios de Comunicación Social para que sus uniones se consideren auténtico matrimonio.
Esto es una injusticia y un disparate.
Una injusticia porque dos cosas distintas no pueden ser iguales. Una pareja de homosexuales no puede engendrar hijos como un matrimonio natural. Por lo tanto no pueden tener los mismos derechos, pues no pueden otorgar nuevos ciudadanos a la sociedad.
Pero además quieren adoptar hijos, y esto es un disparate. Esos niños adoptados por homosexuales, cuando caigan en la cuenta de lo que son sus padres van a tener un enorme complejo ante sus amigos. Por eso José Ramón de Verda, Profesor de Derecho Civil en la Universidad de Valencia aseguró que los niños adoptados por homosexuales pueden desembocar en problemas psicológicos[88] .


68,25. «La castidad consiste en el dominio de sí, en la capacidad de orientar el instinto sexual al servicio del amor y de integrarlo en el desarrollo de la persona»[1] «La castidad cristiana supone superación del propio egoísmo, capacidad de sacrificio por el bien de los demás, nobleza y lealtad en el servicio y en el amor»[2] .

«La castidad es el gran éxito de los jóvenes antes del matrimonio. Es, además, la mejor forma de comprender y, sobre todo, de valorar el amor.
»No es una negación de la sexualidad, sino la mejor de las preparaciones para la vida conyugal.
»Porque es un entrenamiento en la generosidad, en el deber y en el dominio de sí mismo, cualidades tan importantes para el ejercicio de la sexualidad humana.
»En los jóvenes, la castidad entrena y forma la personalidad.
»Supone un esfuerzo que va dotando a la persona de solidez en la voluntad y de una sensación de posesión y dominio de sí mismo, que, a su vez, es fuente de profunda paz y alegría.
»Los jóvenes castos, normalmente, son más constantes en el trabajo y en el estudio, tienen más ilusiones, son más idealistas.
»La pureza es una virtud eminentemente positiva y constructiva que templa el carácter y lo fortalece. Produce paz, equilibrio de espíritu, armonía interior. Purifica el amor y lo eleva; es causa de alegría, de energía física y moral; de mayor rendimiento en el deporte y en el estudio, y prepara para el amor conyugal»[3] .

El Papa Juan Pablo II dijo a los jóvenes en Lourdes el 15 de agosto de 1983: «Los que os hablan de un amor espontáneo y fácil os engañan.
»El amor según Cristo es un camino difícil y exigente. El ser lo que Dios quiere, exige un paciente esfuerzo, una lucha contra nosotros mismos. Hay que llamar por su nombre al bien y al mal»[4] .

También Juan Pablo II dijo a los miles de jóvenes reunidos en Rímini (Italia) en agosto de 1985: «¿Quieres encerrarte en el círculo de tus instintos? En el hombre, a diferencia de los animales, el instinto no tiene derecho a tener la última palabra»[5] .

Paul Claudel le escribe a su hijo:
«Mi querido hijo:
»No creas a los que te dicen que la juventud ha sido hecha para divertirse. La juventud no ha sido hecha para el placer sino para el heroísmo.
»Porque un joven necesita heroísmo para resistir a las tentaciones que le rodean»[6] .

«Los jóvenes reciben de la oración fuego y entusiasmo para vivir con pureza y realizar su vocación humana y cristiana con un sereno dominio de sí y con una donación generosa a los demás»[7] .

Lo que es imposible es guardar la pureza de cuerpo sin guardarla también de corazón y de pensamiento[8] .

Si no vigilas tu imaginación y tus pensamientos, es imposible que guardes castidad.
El apetito sexual es sobre todo psíquico.
Si no se arrancan las raíces de la imaginación es imposible contener las consecuencias en la carne.
Por eso es necesario saber dominar la imaginación y los deseos.
El apetito sexual aumenta según la atención que se le preste.
Como los perros que ladran cuando se les mira, y se callan si no se les hace caso.

«La sexualidad ha de ser vivida bajo el signo de la cruz y la redención. Y desde esta perspectiva había que interrogarse sobre el valor positivo de la abstinencia sexual durante el noviazgo»[9] .

La pureza no puede guardarse sin la mortificación de los sentidos.
Quien no quiere renunciar a los incentivos de la sensual vida moderna, que exaltan la concupiscencia, es natural que sea víctima de tentaciones perturbadoras, y que la caída sea inevitable.
La pureza no se puede guardar a medias.
Con nuestras solas fuerzas, tampoco; pero con el auxilio de Dios, sí.
Quien -con la ayuda de Dios- se decide a luchar con todas sus fuerzas, vence seguro.
No es que muera la inclinación, sino que será gobernada por las riendas de la razón.

«En la vida hay que entrenarse.
»Entrenarse es hacer un esfuerzo cuando no hace falta, para saber esforzarse cuando haga falta.
»El que no sabe decir no cuando pudiera decir sí, no sabrá decir no cuando tenga que decir no.
»El que no sabe privarse de lo lícito por ensayo, no sabrá privarse de lo ilícito cuando sea necesario»[10] .

Muchos quieren liberarse de la moral católica que consideran represiva, y lo que hacen es caer en la esclavitud del pecado que degrada al hombre.
El yugo de Cristo es suave y ligero[11] , si se lleva con amor y voluntad corredentora.

Dice el gran moralista belga José Creusen: «La impureza, sin ser el más grave de los pecados, es el más frecuente de los pecados graves.
»La castidad, sin ser la más perfecta de las virtudes, es una de las más necesarias. (...).
»En materia de castidad lo más fácil es el dominio completo. Andar a medias es muy peligroso»[12] .

«La explotación de la sexualidad por sí misma y sobre todo, con el único fin de conseguir la satisfacción sexual, es funesta, tanto para la vida individual como colectiva»[13]

Aunque los pornócratas, para defender su negocio, dicen que la virginidad ha dejado de ser virtud, y nos presentan la homosexualidad y la masturbación como cosas naturales, por encima de todas las palabras de los hombres está la ley de Dios que nos señala lo que es bueno y lo que es malo.

Hoy se oyen con frecuencia palabras de menosprecio hacia la virginidad. Generalmente provienen de personas que la han perdido.
Como en el cuento de la zorra y las uvas, es natural menospreciar lo que uno no es capaz de conseguir.
Pero las joyas no pierden valor porque haya personas que son incapaces de apreciarlas.

«Si hubiéramos de responder ateniéndonos a duros hechos externos que definen masivamente nuestra sociedad, tal vez hubiéramos de concluir que, a juicio de muchos, la castidad, hoy, es todo lo contrario de un valor: es un antivalor que hay que arrumbar para siempre. Si fue un valor, hoy es un lastre.
»Pero si la respuesta la damos analizando la naturaleza misma de la castidad, contrastada con el concepto filosófico del valor para el hombre, entonces hay que concluir que la castidad es un valor, un valor por sí mismo, primario y absoluto por su bondad intrínseca y por la conveniencia esencial con la naturaleza humana.
»Acaso todo depende del concepto que tengamos de castidad. Si la entendemos como una represión, una mutilación, un comportamiento negativo, una actitud desnaturalizante, entonces no es ni puede ser un valor.
»¿Qué es entonces la castidad? Sencillamente, la castidad es el ordenamiento de la potencialidad sexual del hombre en consonancia con su condición específica de persona racional, inteligente y autodeterminativa...
»Ser un esclavo de los instintos en el campo sexual, le convierte en animal, lo desnaturaliza de su condición de persona libre y de su condición de sujeto autodeterminativo. Usar mal de la capacidad sexual, es una traición a la sexualidad humana.
»Al ser la castidad la recta ordenación de las fuerzas sexuales y de la afectividad en el hombre en consonancia con los fines específicos de la sexualidad y con la condición integral de la persona como ser inteligente y dueño de sus instintos, no cabe duda que la castidad perfecciona al hombre en su misma condición de hombre.
»Una perfección en lo esencial siempre es un bien. El bien, en sus múltiples formas, es un valor.

»Una joven de 16 años dice:
»Con la castidad yo pienso que aprendemos a respetarnos a nosotros mismos y a no hacernos animales.
»Los animales lo hacen todo por instinto.
»Si nosotros no tuviéramos un principio regulador, un medio para dominar nuestros instintos nos haríamos como ellos.
»Es bonito que aprendamos a valorar algo que nosotros tenemos y ellos no tienen.
»Es una satisfacción disfrutar de algo adquirido por tu propio esfuerzo, por tu decisión, por tu voluntad.
»Con la castidad voluntaria yo me hago superior a los animales. Esto creo que tiene su belleza y su valor...
-¿Te es fácil vivir la castidad a los dieciséis años?
-En principio, me cuesta, como creo que les cuesta a los demás. Pero debo confesar que a mí me es fácil vivirla.
-¿Por qué te es fácil?
-En primer lugar, me doy cuenta de que no merece la pena perder la castidad por el placer sexual de un momento. Pero acaso me cueste poco por la educación que he recibido desde mi infancia...
-¿Encuentras valores en la castidad?
-El saber que nuestro cuerpo tiene un destino superior al de dejarlo aquí en la tierra. Los planes de Dios sobre los hombres nos hablan de una glorificación de nuestro cuerpo en la vida futura. Aparte de la glorificación corporal donada por Dios, tiene que ser también un don de este cuerpo el haber sabido conservarlo íntegro, inmaculado, como Él nos lo dio.

»Y una joven madre soltera contesta:
-En realidad, no ha sido la castidad mi fuerte. Para mí prácticamente no ha existido. No he sido casta. Pero hoy, que me he dado cuenta, la considero maravillosa. Para mí la castidad no ha entrado en mi vida por el hecho de haberme apartado de Dios. Hoy creo que la encontré y la veo fenomenal.
-¿Te atreverías a decirme por qué no has sido casta?
-Sí. No he sido casta por el hecho de no pensar, por vivir al margen de todo. Tal vez por comodidad, por dejadez. Te dejas llevar por cualquier impulso.
-¿Cuándo diste el cambio?
-Al mes de dar a luz tuve la oportunidad de estar sola, pensar mucho, y me di cuenta de que había algo más que todo aquello que había vivido. Y vi claro que aquel Dios que mis padres y mi colegio me habían enseñado, existía realmente y era algo verdadero... Si amo ahora la castidad es porque le amo a Él... Dios importa mucho para mi vida.
-¿Qué otros valores crees que tiene la castidad?
-Creo que hay otros valores. Antes, que no era casta, que me dejaba llevar por los impulsos, no era libre. En cambio, ahora que tiendo más a ser casta, me siento más libre, me he liberado de mis impulsos.
»Al dejar esos impulsos a un lado, el mismo cuerpo gana serenidad, dominio, salud, belleza.
»Y hasta dignidad, porque el cuerpo no debe ser sólo un instrumento del placer, sino un medio de realizarse en la vida cumpliendo una misión»[14] .

Por otra parte, la castidad es fácil de guardar, si se busca el auxilio de la gracia de Dios, y se fortifica el alma con los sacramentos de la confesión y la comunión.
El mejor consejo que se puede dar al que ha empezado a rodar por la pendiente del vicio es comunión frecuente y confesión con un Director Espiritual fijo.
Es un remedio seguro para corregirse y salir del pecado. No hay pecador que resista.
El sacramento de la confesión, además de ser un remedio curativo, es un remedio preventivo.
La Comunión y la Dirección Espiritual dan fuerza y luz para obrar con eficacia.

«Se puede, por tanto, hablar, y hay que hacerlo, de un imperativo de la pureza que se impone a los novios, no como una coacción penosa cuya única finalidad sería crearles molestias, sino como una fuerza interior que vivifica el amor elevándolo y manteniéndolo en un plano superior.
»Esta pureza pretende estar libre de todo desprecio hacia el cuerpo y se basa, al contrario, sobre el respeto soberano a la carne, a la que restituye su equilibrio, eliminando los elementos de defección que son un peligro para ella.
»En cuanto al amor mismo, lo consolida; y prepara así la felicidad de que gozará la pareja cuando se halle ligada por la vida común»[15] .

«El que la castidad prematrimonial sea perjudicial a la salud es ya un mito descartado hace tiempo por la ciencia médica y la psicología, y algo en que sólo tratan de creer los que buscan una excusa para no ser castos.
»Para Freud toda neurosis era de origen sexual. Hoy sus mismos discípulos no sostienen esta doctrina.
»Adler afirma: ?No siendo verdad que la libido reprimida sea causa de la neurosis, el dar salida al instinto sexual no cura por sí mismo esta neurosis?.
»La castidad educa la voluntad por el vencimiento que supone. Una educación que no exige esfuerzos, conduce a la anarquía, no forma adultos sino desequilibrados, sin aptitud para hacer frente a las dificultades de la vida.
»El vencimiento propio es indispensable para la formación del ser humano. Decir que los impulsos sexuales son irresistibles no es científico.
»La biología moderna declara que los reflejos genitales pueden dominarse con el ejercicio de la voluntad.
»El poder del espíritu sobre el cuerpo, de lo psíquico sobre lo físico es muy grande. Esto lo confirma la psicología actual»[16] .

«La castidad protege vuestro futuro amor. Los jóvenes que han sabido estar a la altura de su deber son los que sabrán después estar a la altura de su amor. El amor conyugal, les va a exigir entrega, generosidad y sacrificio, y ellos ya traen un buen entrenamiento en todo esto.
»Además, el mejor regalo que podréis haceros unos esposos es el de un cuerpo y un alma íntegros.
»La castidad juvenil es un esfuerzo. Pero es un esfuerzo que lleva consigo una recompensa inmensa.
»Un esfuerzo que va reforzando y madurando tu personalidad. Es un esfuerzo que lleva consigo una profunda alegría. Un esfuerzo que comprenden y practican los que saben qué es el amor»[17] .

Los jóvenes reciben de la oración «fuerza y entusiasmo para vivir con pureza y realizar su vocación humana y cristiana con un sereno dominio de sí y con una donación generosa a los demás»[18] .

El mundo se ríe de la pureza y de la castidad, como si se tratara de cosas trasnochadas y pasadas de moda.
El mundo dice: «Hay que darse el máximo de satisfacciones en la vida».
Pero Cristo dice: «Véncete a ti mismo, toma tu cruz, procura entrar por la puerta estrecha»[19] .
El mundo dice: «¡Hay que liberarse de viejos tabúes!».
Pero Cristo dijo: «Bienaventurados los limpios de corazón»[20] .
El mundo dice: «El amor no es pecado. Lo que se hace por amor es bueno». Pero la Biblia limita las relaciones sexuales al matrimonio: «Absteneos de la fornicación»[21] «Dios juzgará a los fornicarios y a los adúlteros»[22] .


68,26. El pudor es un mecanismo de defensa, propio de la castidad, que protege instintivamente la intimidad sexual con la vergüenza.
Es un muro protector de la pureza.
Pudor no es miedo al cuerpo desnudo, sino respeto a él.
No es casto el que trata de ignorar lo sexual, sino el que sabe mirarlo con ojos limpios[23] .
«El pudor distingue al hombre de los animales»[24] .

El pudor protege la propia intimidad.
El pudor es propio de la persona humana. Los animales no tienen pudor.
Por so hacen en público sus funciones más íntimas.
Esta protección de la intimidad que es el pudor se expresa en tres cosas: la vivienda, el vestido y el lenguaje.
La casa es un lugar íntimo. A un amigo se le invita para compartir intimidad. Pero esto no se hace con un desconocido.

El pudor también se expresa en el vestido. Por eso se cubren las partes más íntimas, que no se comparten con cualquiera.
De ahí el celo que muestra el marido o el novio por la decencia en el vestir de su esposa o de su novia.
El tercer ámbito del pudor es el lenguaje.En su modo de expresarse no hace «de dominio público» sus estados afectivos[25] .

El pudor ayuda a evitar eficazmente excesos y peligros morales de todo tipo en materia sexual.
Además, evita aquellos aspectos de vulgaridad, chabacanería y desorden que acompañan a ciertas expresiones sexuales.

«El pudor no indica gazmoñería, apego irracional a costumbres pacatas. Supone respeto a lo más personal del hombre.
»Protegerse de la mirada ajena, no indica ñoñería sino salvaguardar su sexo del uso posesivo de los demás.
»Palpar algo es, en cierta medida, un acto de posesión. Ver es como tocar a distancia.
»Ofrecer a la mirada ajena las partes íntimas del cuerpo supone dejarse poseer en lo que tiene uno de más íntimo.
»Toda exhibición sugiere un acto de entrega. Hacerlo en público se asemeja a la prostitución»[26] .

Dice el psicopedadogo Bernabé Tierno:
«La educación del pudor sólo es posible allí donde imperan ideas nobles y sentimientos limpios.
»El pudor sólo es sentido por quien todavía es sensible a las amenazas que sufre la virtud. En medio de un ambiente que apenas distingue la línea divisoria entre lo que es bueno y lo que es malo, hay que devolver a los jóvenes el sentido de dignidad personal, y a la opinión pública una mayor sensibilidad.
»Pero no podemos cometer el error pedagógico de atribuir a toda realidad sexual una sensación de vileza o un sentimiento de vergüenza que se identifica muchas veces con el pudor.Los educadores hemos de poner el acento, no sobre la educación sexual, sino sobre la educación de la persona.
»No educamos la sexualidad del muchacho; es él el verdadero artífice de su educación como persona, que, en consecuencia, se expresa también en sus comportamientos sexuales. Lo que debe ser educado, no es la sexualidad, sino la persona.
»La actitud egocéntrica de la persona hace neuróticamente compulsiva, especialmente en la adolescencia, la necesidad de autoafirmación que se manifiesta claramente en el sector de la sexualidad. La compulsión se hace tanto más fuerte cuanto más se convence el joven de su falta de valía, lo que le hace aferrarse al sexo como único medio de autoafirmación...
»Está claro que una atmósfera cargada de hedonismo sexual que se nos cuela de rondón en casa a través de la ?ventana televisiva?, envuelve al joven por doquier, y no contribuye lo más mínimo a una higiene mental que favorezca el dominio normal sobre los propios impulsos.
»La trivialización de la sexualidad conduce a la desvalorización de las relaciones heterosexuales, cada vez más frecuentes y precoces. En el fondo es la desvalorización misma de la persona del ?otro? que queda reducida a la condición de simple instrumento al servicio del placer...
»La apología que ciertos medios de comunicación hacen de aberrantes conductas sexuales contribuye a deformar el concepto y la naturaleza de los papeles sexuales con los que deben identificarse los jóvenes»[27] .

Esforcémonos por ver todo lo que tiene el vicio de repugnante y abominable. Esto nos ayudará a amar la castidad.
Todo lo que tiene ella de grande y de noble, de dominio propio y de respeto, lo tiene el vicio impuro de bajo y despreciable.

La persona impura es una persona sin voluntad.
La razón, que debería ser la señora, se vuelve esclava de los instintos animales; el hábito vicioso se convierte en el peor de los tiranos, exige cada vez más y vuelve a la persona egoísta, con un egoísmo de la peor especie: la persona impura lo sacrifica todo para satisfacer su propia pasión.

El vicio impuro quita a la persona la tranquilidad de conciencia, la alegría, la libertad, la fe, la esperanza, el verdadero amor, la honra, la fortuna, la salud y, en fin, la gloria del cielo.

No es raro que a la persona que se deja dominar del vicio impuro le sobrevenga, antes o después, la dureza de corazón, la pérdida de la fe, y al fin la condenación eterna.

Hay que tener en cuenta que los pecados contra la pureza no son los únicos, ni los más graves.
No podemos olvidarnos que el buen cristiano, además de la virtud de la pureza, debe tener la de la justicia y la caridad.
Hay entre nosotros demasiada ambición, avaricia, egoísmo, soberbia, odio, envidia, ruindad de corazón y falta de honradez profesional.

Los fieles tienen derecho a ser informados fielmente en la doctrina católica.
El 7 de enero de 1987 la Comisión Episcopal Española para la Doctrina de la Fe, publicó un documento donde dice:
«A quienes elaboran materiales catequéticos, de enseñanza religiosa o de divulgación teológica, les pedimos que pongan un empeño especial en transmitir con fidelidad e integridad la enseñanza de la Iglesia sobre estos temas.
»A los fieles cristianos les asiste el derecho a que no sean difundidas, con ligereza y arbitrariedad, doctrinas parciales o hipótesis relacionadas con la moral, y en concreto con la moral sexual, sin que previamente hayan sido sometidas al estudio y al parecer de la comunidad teológica y, en última instancia, al discernimiento de los pastores»(nº18)...

«El fin de las normas objetivas morales no es la represión de la sexualidad, sino proteger y favorecer que el dinamismo profundo de la sexualidad llegue a su plenitud y sentido»(nº15)[28] .

Un resumen de la concepción cristiana de la sexualidad podría ser:

a) Dios estableció la institución matrimonial como principio y fundamento de la familia y de la sociedad.

b) El sexto precepto del Decálogo -no fornicar- protege el amor humano y señala el camino moral para que el individuo coopere libremente en el plan de la creación, usando la capacidad de engendrar, que ha recibido de Dios, solamente dentro del matrimonio.

c) El sexo es un don de Dios abierto a la vida, al amor y a la fecundidad. Su ámbito natural y exclusivo es el matrimonio. Jesucristo elevó el matrimonio a la dignidad de sacramento.

d) La generación no es el resultado de una fuerza irracional, sino de una entrega libre y responsable -es decir, humana- de acuerdo con la dignidad natural de la persona creada por Dios.

e) Como los demás mandamientos, el sexto precepto del Decálogo está impreso en la naturaleza humana, es parte de la ley natural, y, por tanto, obliga a todos los hombres.

f) La virtud de la castidad consiste esencialmente en la ordenación de la función sexual al fin que Dios le ha señalado; por eso es una virtud positiva que se ha de vivir según las características de la vocación regida por Dios: virginidad o matrimonio.

g) Con frecuencia, la corrupción de las costumbres comienza por los pecados contra la castidad; se tiende a querer justificarlos, de modos diversos, a través de la deformación del juicio de la conciencia.

h) Por tratarse de una exigencia de la ley natural, todos los hombres reciben de Dios la ayuda necesaria para cumplir este precepto del Decálogo. Por otra parte se señala la necesidad de medios sobrenaturales que Dios no niega nunca a los creyentes que los imploran por medio de la oración»[29] .


68,27. Nada tiene de particular que sientas fuertemente el instinto sexual. Lo que no puedes permitir es que te domine.
Todo en este mundo tiene su tiempo y su medida.
A los animales los regula el instinto: fuera de los períodos de celo sienten frigidez absoluta.
Como no tienen inteligencia, Dios ha regulado su reproducción con una ley fisiológica.
Pero como el hombre es un ser racional, Dios no ha querido sujetar esta importante función a leyes puramente fisiológicas, sino que ha dejado en esto el influjo de la libertad.

La sexualidad es mucho más que una tendencia instintiva para la transmisión de la vida.
La sexualidad penetra toda la persona y especifica la comunicación entre las personas.

El hombre debe gobernar esta tendencia con la razón y la voluntad.
Dios fiándose del hombre ha dejado en sus manos el instinto sexual, marcándole con las barreras infranqueables de su ley el único camino lícito para el ejercicio de su función reproductora: el matrimonio.
El instinto sexual es tan fuerte que necesita una ley que lo encauce.
Lo mismo que es necesario una ley que controle la energía atómica.
El sexto mandamiento es un beneficio de Dios en bien de la humanidad.

Dios ha querido que la transmisión de la vida humana se realice por la unión de los órganos sexuales de los dos esposos de modo que el marido derrame dentro del cuerpo de su mujer las semillas de la vida que han de germinar en un nuevo ser, si encuentran el organismo de ella preparado con un óvulo reciente.

Este acto sexual, realizado dentro del matrimonio, conforme a la ley de Dios, no tiene nada de malo.
Todo lo contrario. Puesto según la ley de Dios es meritorio; pues es cumplir una ley puesta por Dios.

Y el placer que Dios ofrece como aliciente al cumplimiento del fundamental deber conyugal, es lícito y bueno, y está santificado por Jesucristo que elevó el matrimonio a la dignidad de sacramento.
Poner este acto fuera del matrimonio es pecado grave.
Para que el género humano no se acabe es necesario que sigan naciendo niños.
El acto, pues, de la generación es un acto necesario en el matrimonio, instituido por Dios para la perpetuidad de la especie humana.
Esta misión perpetuadora del matrimonio, en cuanto a la crianza y educación de los hijos, lleva consigo gran esfuerzo y sacrificio.
Para que el hombre no rehuyera este sacrificio y se garantizara la conservación del género humano, Dios imprimió en el hombre y en la mujer un impulso que les moviera a amarse y unirse en matrimonio.
El placer es bueno cuando lo usamos para el fin que Dios lo estableció; pero es malo cuando, por buscarlo, nos apartamos de la voluntad de Dios.

Dios pudo haber creado a los hombres directamente, por sí mismo, como lo hizo con los ángeles; pero no quiso.
Fue su voluntad que el hombre mismo se encargara de procrear al hombre. Dando al hombre una prueba de confianza, le asoció a su obra creadora. Le da poder de transmitir la vida.
Con ello llenó la vida terrena de encanto.
¡Qué diferente sería la vida, si Dios hubiese dispuesto que los hombres viniesen al mundo ya mayores!
No se oiría la risa alegre de los niños.
No habría amor de padres, de hijos, de hermanos. Cada cual se encontraría sólo en el mundo; sin amor y sin familia.

La pureza es una virtud que salvaguarda este poder creador del hombre.
Es una virtud positiva, que ennoblece y que requiere el valor de los héroes y de los mártires.
Virtud noble que defiende este acto sagrado que Dios ha querido santificar con un sacramento: el sacramento del matrimonio, que es una fuente de gracias sobrenaturales.
Por eso el matrimonio es, en el cristianismo, un camino de santidad, de unión con Dios.
San Pablo habla de «sacramento grande»[30] , símbolo de la unión perfecta e indisoluble de Cristo con la Iglesia.
Por eso es infame burlarse de la paternidad y del amor; y la pornografía es una perversidad, pues traiciona uno de los deberes más sagrados del hombre.
La pornografía, como dice Emilio Romero, es el recurso de anormales sexuales. Un hombre bien constituido no necesita esa excitación[31] .

La transmisión de la vida es un poder sagrado que Dios ha dado al hombre. Es una participación del poder creador de Dios.
Por eso se llama procreación de los hijos.
A este acto humano colabora Dios con un acto divino, y crea un alma humana e inmortal, para que habite en el nuevo ser en el momento de su concepción.

De aquí la responsabilidad que supone para el hombre todo lo relacionado con el acto que engendra la vida.
Profanar este poder del hombre es traicionar uno de los deberes y responsabilidades más sagrados.
«La sexualidad por su misma naturaleza está ordenada a la procreación y educación de los hijos, a establecer entre padres e hijos una comunidad de vida: una familia. La familia es la primera y definitiva muestra de la dimensión socio-cultural de la sexualidad. La familia es la institución natural para la formación de la personalidad en su aspecto cultural y social...La familia es la esencia de la sociedad -su ?célula básica? según una terminología que se remonta a los griegos y romanos- y por eso puede decirse que, según sea la familia, así es la sociedad. Por otro lado, como la familia depende de la concepción que se tenga de la sexualidad, esta última influye indirecta, pero eficazmente, en la configuración social»[32] .
Siempre se ha dicho que la familia es la célula de la sociedad, el crisol donde se forja la educación de los hijos. Hoy hay algunos que anuncian la desaparición de la familia, diciendo que es una reliquia del pasado, y que debe desaparecer en una sociedad progresista.
Pero cuando no quede ni el eco de las voces que anuncian su destrucción, la familia seguirá en pie, pues siempre ha sobrevivido a todas las crisis, porque la familia es una forma permanente de la vida humana.
La familia vuelve por encima de las ideologías[33] .
«Los que, para justificar su situación personal, desean que la familia desaparezca, repiten machaconamente que la familia está en crisis, que hay que cambiarla por otra cosa. Pero la familia no desaparecerá nunca, pues es una institución natural de origen divino; y porque es la única institución que valora a las personas por lo que son, no por lo que valen. Unos padres quieren a sus hijos porque son sus hijos, no por lo que valen. Pero una empresa sólo los quiere si valen»[34] .
El Papa Juan Pablo II, en su discurso al Congreso Mundial de la Familia, celebrado en Manila en Enero de 2003, dijo: «La familia es el futuro de la sociedad. (...) «Hoy hay caricaturas de familia que no tienen futuro».


68,28. Son pecados graves contra el sexto mandamiento todas las acciones -hechas a solas o con otra persona- que tiendan a buscar el placer sexual completo fuera del uso lícito del matrimonio.
También es pecado ponerse voluntariamente, y sin razón que los justifique, a sí mismo o a otros, en peligro próximo de cometerlas.
El condescender con pensamientos, deseos o caricias íntimas apasionadas es pecaminoso, porque este tipo de actividad sexual tiene la finalidad natural de preparar los órganos generativos para la unión y producir el deseo de esta unión.
Por tanto, las acciones directamente venéreas, es decir, aquellas que por su naturaleza están íntimamente relacionadas con el apetito sexual y tienen por finalidad única estimular o provocar la función generadora, son siempre deshonestas para los no casados.
Los actos indirectamente venéreos son lícitos con tal de que se den las circunstancias siguientes:
1) Que la intención del que los realiza no sea impura, es decir, que no se realicen con intención de excitar la propia pasión sexual.
2) Que no encierren un peligro próximo de pecado grave.
3) Que exista relativa razón suficiente, la cual no puede medirse matemáticamente sino teniendo en cuenta el carácter más o menos estimulante de la acción en cuestión, ya que cuanto más estimulante sea ésta, tanto más fuerte debe ser el motivo, porque habitualmente el peligro de pecar y la inseguridad crecen con la vehemencia de la pasión.
Teniendo en cuenta estos principios, podemos afirmar que dos personas que se aman y pretenden casarse pueden darse testimonio físico de su afecto con la seguridad razonable de dominar sus pasiones en el caso de que se exciten contra su voluntad. Para dar una respuesta más concreta y satisfactoria hay que tener en cuenta la frecuencia de los actos, el temperamento de los interesados, sus vicios y virtudes, etc.
De ahí la necesidad en este punto, como en tantos otros, de un director espiritual personal .

El adulterio es siempre pecado grave.
Se comete, no solamente cuando una persona casada tiene relaciones sexuales con quien no es su consorte, sino también con cualquier otra acción que despierte el instinto sexual hacia tercera persona, y voluntariamente se consienta en el deseo pasional, aunque no se llegue al acto sexual propiamente dicho: «Quien mira a un mujer con intención deshonesta - dice Jesucristo- ya ha cometido adulterio en su corazón»[35] .

Entre casados es pecado grave desear tener el acto conyugal fuera del matrimonio, o imaginarse que se hace con quien no es su consorte.
Pero muchas cosas que en los solteros son pecado grave, son lícitas a los casados, siempre que se hagan en orden al acto conyugal, o lo acompañen. El placer venéreo completo, el orgasmo, buscado directamente, sólo está permitido dentro del matrimonio, dentro del acto conyugal o enlazado inmediatamente con el mismo, de suerte que forme parte de las relaciones matrimoniales normales.
Son lícitos a los esposos los pensamientos, imaginaciones y deseos que tienen por objeto las relaciones permitidas entre casados[36] .
No es lícito en el matrimonio ni la masturbación ni la relación anal.
Podría ser pecado grave negarse al acto conyugal sin motivo cuando el propio cónyuge lo pide razonablemente[37] .
El acto conyugal está permitido en todo tiempo.
Pueden elegirse los días que se quieran, aunque sean de ayuno o cuaresma. Pero el marido debe tener consideración con la esposa los días en que ésta se encuentre indispuesta.
Las relaciones sexuales en el matrimonio son lícitas en todo momento, pero por razones de higiene es mejor evitarlas en los días de la menstruación[38] . Deben abstenerse, sobre todo, unas semanas después de haber dado a luz. Lo mejor es esperar alrededor de un mes. Nunca hacerlo antes de los quince días. Pero con permiso del médico quizás no sea necesario esperar un mes entero. También hay que abstenerse, por lo menos, el último mes del embarazo.
Los médicos desaconsejan el embarazo después de los cuarenta años.
Al hablar del matrimonio expongo los métodos lícitos del control de la natalidad.
En general, hay que recomendar a los casados moderación, porque la mortificación cristiana es también para los casados; y porque una sexualidad desenfrenada puede serles muy peligrosa en momentos difíciles.
Pero siempre teniendo ideas muy claras de todo lo que abarca el campo de lo lícito y dónde empieza el pecado. Si hay dudas, preguntar a un sacerdote. Mientras no haya pecado, los esposos no deben considerar los actos de su vida matrimonial como un obstáculo para recibir la Sagrada Comunión. Las cosas que Dios ha hecho, no tienen nada indigno del respeto debido a la Sagrada Eucaristía.
El que fue Premio Nobel de biología, Jérôme Lejeune, describía así los abusos de la sexualidad: «La anticoncepción es hacer el amor sin hacer el niño. La fecundación 'in vitro' es hacer el niño sin hacer el amor. El aborto es deshacer el niño. Y la pornografía es deshacer el amor»[39]

Visita también las páginas www.encuentra.com , www.vatican.va , pon en Google: ?Jesús quédate aquí?, www.interrogantes.net , www.aciprensa.com , www.zenit.org
Que haya suerte. Sé valiente y lista. Si quieres consultarme algo más no dudes en hacerlo.

Un cordial saludo con mis mejores deseos para tu felicidad
26/04/2007
mishanty, usuario preguntando en Salud mental
Usuario
muchas gracias. ha sido una respuesta increible, no me esperaba tanto, y te lo agradezco mucho.
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