¿Algún LIBRO?

Hola, puse mi caso, de que mi padre abuso de mi, ya dejo de hacerlo, siento que mi vida merece tener estabilidad y ponerle un alto a tanta tragedia.
No se si me puedan recomendar algún libro en el cual, hable de como procesar mi caso. De como hacerle para perdonar, la digerir que tu padre abuse de ti, y tienes que seguir viviendo con el, y lo quieres pero a la vez lo odias, porque sabes que te ha generado muchos traumas. ¿Cómo hacerle para saber diferenciar entre amara y depender?
Que hacer para crecer como persona y dejar de estar atormentada y soltar el pasado y poder así contuniuar viviendo.
? Me podrían aconsejar libros, ya que prefiero ese medio a que estar inedo a un psciocologo, he ido, no se si sea solamente mi caso, pero siento que no me han servido, fui a uno, y tenia que darle 500 pesos cada 30 hr, y no me decía nada. Y o llornado y el no me decía nada, la vdd, a lo mejor solo fue que me toco una persona aprovechada, pero pues, no se si ustedes puedan ayudarme.

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Estimada lopezchapa mira el libro que puedes leer que realmente es la Bibila que es la palabra del Dios Vivo y que te ayudara mira te busque dos artículos extraído de las publicaciones de los Testigos de Jehová que te podrán ayudar leelos con una biblia para que te ayude:
"Tiempo de sanar"
Ana siempre estaba dispuesta a consolar a otros y ayudar a cualquiera que tuviese un problema. Se la veía con aplomo y su aspecto era impecable, por lo que nadie se hubiese imaginado que ocultaba un trauma emocional, hasta que un día empezó a recordar. "Fue en el trabajo -recuerda-; empecé a sentirme acongojada y muy avergonzada. Casi no lo podía resistir. Aquel sufrimiento me duró días. Luego me vino a la memoria el recuerdo de mi padrastro abusando de mí; en realidad, había sido una violación. Y no había ocurrido solo una vez."
HAY un "tiempo de sanar". (Eclesiastés 3:3.) Y en el caso de muchas mujeres que han sido objeto de abusos sexuales en la infancia, como Ana, el que afloren recuerdos sepultados durante mucho tiempo es una fase importante del proceso de curación de sus heridas emocionales.
Pero, ¿cómo podría alguien olvidar una experiencia tan traumática como un ataque sexual? Piense en lo indefensa que se encuentra una niña ante los abusos sexuales de un padre o de algún otro adulto fuerte. No puede correr. No se atreve a gritar ni a contárselo a nadie. Sin embargo, puede que tenga que ver a ese hombre todos los días y actuar como si no sucediese nada. A un adulto le costaría fingir así, pero para una niña es casi imposible. De modo que se vale de la enorme imaginación de la que están dotados los niños y se evade mentalmente. Se imagina que el abuso no ocurrió, borrándolo de la memoria o adormeciendo su percepción del problema.
En realidad, de vez en cuando todos rechazamos cosas que no queremos ver u oír. (Compárese con Jeremías 5:21.) Pero las víctimas de abusos sexuales utilizan esta facultad como un medio para sobrevivir. Algunas víctimas han dicho: "Me imaginaba que le estaba sucediendo a otra persona y que yo solo era una espectadora". "Me imaginaba que estaba dormida." "Resolvía mentalmente mis problemas de matemáticas." (Strong at the Broken Places [Fuerte ante las dificultades], de Linda T. Sanford.)
No es de extrañar, por tanto, que el libro Surviving Child Sexual Abuse (Cómo superar el abuso sexual de menores) afirme: "Se calcula que hasta el 50% de las personas que han sobrevivido al abuso sexual de menores no son conscientes de estas experiencias". Sin embargo, puede que algunas recuerden el abuso, pero rechacen los sentimientos relacionados con él: el dolor, la ira y la vergüenza.
La lucha mental por ahogar los recuerdos
Pues bien, ¿no es mejor que estos sucesos continúen sepultados, que las víctimas simplemente se olviden de ellos? Es posible que algunas víctimas decidan hacer eso, pero otras sencillamente no son capaces. Ocurre lo que dice Job 9:27, 28: "Si trato de olvidar mis penas y de parecer alegre, todo mi dolor vuelve a asustarme" (Versión Popular). Reprimir recuerdos espantosos supone un esfuerzo mental agotador que hasta puede tener graves repercusiones en la salud.
Cuando la víctima se hace mayor, las presiones de la vida suelen debilitar su capacidad de ahogar el pasado. El olor de cierta colonia, un rostro que parece familiar, un sonido sobrecogedor y hasta un examen realizado por un médico o un odontólogo pueden desencadenar una sobrecogedora irrupción de recuerdos y sentimientos. ¿No debería esa mujer hacer un mayor esfuerzo por olvidar? En esa situación, muchas víctimas encuentran alivio en tratar de recordar. Una mujer llamada Susana comenta: 'Una vez que los recuerdos han venido a la memoria, pierden su poder. Mantenerlos encerrados en el subconsciente es más doloroso y peligroso que deshacerse de ellos'.
Es útil reconocerlo
¿Por qué? Una razón es que recordar permite a la víctima lamentarse, una reacción natural ante un trauma; nos ayuda a dejar atrás las cosas que nos angustian. (Eclesiastés 3:4; 7:1-3.) Pero a la víctima de abusos sexuales se le ha negado la oportunidad de lamentarse, se la ha obligado a negar su horrorosa experiencia, a reprimir su dolor. Esa represión del dolor puede resultar en lo que los médicos llaman estrés postraumático: un estado de aturdimiento casi desprovisto de emociones. (Compárese con el Salmo 143:3, 4.)
Cuando los recuerdos empiezan a regresar, puede que la víctima reviva el abuso. Algunas hasta retroceden temporalmente a la infancia. "Cuando revivo una de aquellas experiencias -recuerda Susana-, suelo experimentar síntomas físicos. A veces los recuerdos son tan agobiantes, que me da la sensación de que estoy volviéndome loca." Posiblemente reaparezca de pronto la ira que sentía en la infancia, reprimida por mucho tiempo. "Cuando empiezo a recordar, me deprimo y me encolerizo", dice Sara. Pero en estas circunstancias singulares, la cólera es apropiada. Usted está lamentándose, expresando la justa indignación que había mantenido reprimida. Tiene el derecho de odiar los actos inicuos perpetrados contra su persona. (Romanos 12:9.)
Una mujer que fue víctima de estos abusos dice: "Cuando pude recordar bien, sentí un gran alivio [...]. Entonces al menos sabía a qué me enfrentaba. Me costó mucho recordar, pero me devolvió una parte de mi vida que siempre me había asustado porque era desconocida y misteriosa para mí". (The Right to Innocence.)
Recordar lo ocurrido también puede ayudar a la víctima a llegar a la raíz de algunos de sus problemas. "Siempre supe que me odiaba a mí misma y me encolerizaba, pero no sabía por qué", dice una mujer que fue víctima del incesto. Recordar lo que sucedió ayuda a muchas a darse cuenta de que no fue culpa suya, de que solo fueron víctimas de un abuso.
Por supuesto, no todas recuerdan los abusos de que fueron objeto tan vívidamente como otras. Y la mayoría de los consejeros concuerdan en que, para superar el trauma, no es necesario traer a la memoria todo detalle del abuso que se sufrió. El simplemente reconocer que fue víctima de abusos puede ser un gran paso adelante hacia la recuperación. (Véase el recuadro de la página 9.)
Busque ayuda
Si fue objeto de abusos sexuales durante la infancia, no trate de enfrentarse sola a los recuerdos. Contar a alguien lo que se siente sirve de ayuda. (Compárese con Job 10:1; 32:20.) Algunas mujeres que se encuentren extremadamente angustiadas quizás decidan buscar la ayuda de un médico, un consejero o un psicólogo competente. De todas formas, también pueden ser de gran ayuda un amigo de confianza, el cónyuge, los familiares o los superintendentes cristianos, que escucharán con empatía y respeto. "Quien más me ha ayudado ha sido Julia, mi mejor amiga -dice Juana-. Me ha dejado hablar de un recuerdo hasta desahogarme. Deja que sienta las emociones que resultan de ello. Me escucha y luego responde con entendimiento."
Es arriesgado confiar en otra persona, y puede que usted piense que no es merecedora de recibir la ayuda de nadie, o quizás se sienta demasiado avergonzada de hablar de lo que le hicieron. Pero un amigo verdadero "es un hermano nacido para cuando hay angustia", y puede ponerse a la altura de las circunstancias si le da una oportunidad. (Proverbios 17:17.) De todas formas, escoja bien a la persona a la que va a confiar su secreto. Aprenda a expresar sus preocupaciones poco a poco. Si su amigo o amiga demuestra ser compasivo y discreto, entonces puede revelar más información.
También ayuda cuidarse bien físicamente. Descanse lo suficiente, haga ejercicio moderado y tome alimentos saludables. Si es posible, simplifique su vida. Siéntase libre de llorar. Puede parecer que el dolor nunca termina, pero remitirá con el tiempo. Recuerde: sufrió los abusos siendo una niña indefensa, y sobrevivió. Ahora, de adulta, tiene los recursos y las fuerzas de las que carecía entonces. (Compárese con 1 Corintios 13:11.) Así que encárese a sus dolorosos recuerdos e impida que sigan afectándola. Pídale fuerzas a Dios. El salmista dijo: "Cuando estoy cargado de preocupaciones, tus consuelos me llenan de alegría" (Levoratti-Trusso).
Cómo librarse de los sentimientos de culpa y vergüenza
Otro factor importante para que consiga recuperarse es que deje de culparse a sí misma. "Incluso ahora me resulta difícil pensar que yo era inocente -reconoce una víctima llamada Rebeca-. Me pregunto: '¿Por qué no le detuve?'."
Tenga presente, no obstante, que los que abusan de menores usan los medios de coacción más diabólicos: autoridad ("¡Soy tu padre!"), amenazas ("¡Te mataré si se lo cuentas a alguien!"), fuerza bruta y hasta sentimientos de culpabilidad ("Si se lo cuentas a alguien, papá tendrá que ir a la cárcel"). En cambio, algunos se valen de la persuasión en un tono amable o de regalos y favores. Otros alegan falsamente que las actividades sexuales no son más que un juego o una muestra de cariño paternal. "Me decía que las personas hacen eso cuando se quieren", recuerda una víctima. ¿Cómo iba a resistir una niña semejante chantaje emocional y engaño? (Compárese con Efesios 4:14.) Sí, el que abusa de menores explota fríamente el hecho de que los niños son indefensos, vulnerables, "pequeñuelos en cuanto a la maldad". (1 Corintios 14:20.)
Por eso, quizás tenga que recordarse a sí misma lo vulnerable e indefensa que era de niña. Pase un poco de tiempo con algunos niños pequeños o mire fotos de cuando era niña. Los buenos amigos también le pueden ayudar recordándole constantemente que los abusos no fueron culpa suya.
Con todo, una mujer dice: "Me repugna recordar las sensaciones que mi padre despertaba en mí". Algunas víctimas (el 58% según cierto estudio) recuerdan que experimentaron excitación sexual durante el abuso. Es comprensible que esto les produzca mucha vergüenza. No obstante, el libro Surviving Child Sexual Abuse nos recuerda que "la excitación física [es] simplemente la [reacción] automática del cuerpo cuando se le toca o estimula de ciertas maneras", y que una niña "no tiene control sobre esta excitación". Así que toda la responsabilidad de lo que ocurrió la tiene quien abusó de usted. ¡Usted no tuvo la culpa!
También le consolará saber que Dios la ve 'sin culpa e inocente' en este asunto. (Filipenses 2:15.) Cualquier impulso de seguir una conducta autodestructiva disminuirá con el tiempo, y usted podrá aprender a 'cuidar' su propio cuerpo. (Compárese con Efesios 5:29, Biblia de Jerusalén.)
Trate de aceptar a sus padres
Este puede ser uno de los aspectos más difíciles de la recuperación. Algunas mujeres continúan llenas de cólera, de fantasías de venganza... o de sentimientos de culpa. Una víctima dijo: "Me siento deprimida porque creo que Jehová espera que perdone a quien abusó de mí, y no puedo hacerlo". Por otro lado, puede darse el caso de que usted viva con un temor malsano a esa persona. O puede sentir hostilidad hacia su madre si cerró los ojos al abuso o reaccionó negándolo o encolerizándose cuando todo salió a la luz. "Mi madre me dijo que tenía que ser indulgente con [mi padre]", recuerda con amargura una mujer.
Es muy natural que una persona se sienta enojada cuando se ha abusado de ella. No obstante, los vínculos que unen a las familias pueden ser fuertes, y quizás usted no quiera cortar todo contacto con sus padres. Hasta puede ser que esté dispuesta a pensar en una reconciliación. De todas formas, mucho dependerá de las circunstancias. A veces las víctimas se sienten inclinadas a perdonar a sus padres por completo, sin excusar el abuso, pero sin dejar que el resentimiento las consuma o que el miedo las controle. Otras prefieren evitar una confrontación emocional, por lo que se contentan con 'decir lo que quieran en su corazón' y no hablar más del asunto. (Salmo 4:4.)
No obstante, quizás concluya de que la única manera de resolver los asuntos es enfrentando a sus padres con el abuso, bien sea en persona, por teléfono o por carta. (Compárese con Mateo 18:15.) En ese caso, asegúrese de estar lo suficientemente recuperada -o, al menos, de tener el suficiente apoyo- para soportar la tormenta emocional que puede estallar. Como no se soluciona nada gritando, trate de ser firme, pero a la vez intente permanecer calmada. (Proverbios 29:11.) Podría empezar por decir: 1) lo que ocurrió, 2) cómo le ha afectado y 3) qué espera de ellos ahora (disculpas, que paguen las facturas médicas o que cambien de actitud). El sacar los asuntos a la luz al menos puede ayudar a disipar cualquier sentimiento persistente de impotencia que tenga, y podría preparar el terreno para una nueva relación con sus padres.
Por ejemplo, puede que su padre reconozca haber abusado de usted y manifieste un profundo remordimiento. Tal vez también haya hecho esfuerzos sinceros por cambiar, posiblemente aceptando tratamiento contra el alcoholismo o estudiando la Biblia. Igualmente, es posible que su madre le pida perdón por no haberla protegido. A veces puede conseguirse una total reconciliación. Sin embargo, no se sorprenda si todavía se siente indecisa respecto a sus padres y prefiere no precipitarse en entrar en una estrecha relación con ellos. Pero por lo menos quizás pueda reanudar algunos tratos familiares razonables.
Por otro lado, la confrontación puede resultar en que la persona que abusó de usted y otros familiares nieguen enérgicamente lo ocurrido y hasta le insulten. Peor aún, tal vez descubra que él sigue siendo una amenaza para usted. En ese caso, el perdón no sería apropiado, y resultaría imposible mantener una relación estrecha con esa persona. (Compárese con el Salmo 139:21.)
Prescindiendo de lo que suceda, puede que se necesite una cantidad de tiempo considerable para que remita el dolor emocional que usted siente. Quizás tenga que recordarse a sí misma repetidas veces que la justicia final pertenece a Dios. (Romanos 12:19.) El hablar del asunto con una persona que le escuche y le conforte o hasta el expresar sus sentimientos por escrito son métodos que también pueden ayudarle a desahogar la cólera. Con la ayuda de Dios, puede llegar a entender y superar su cólera. Pasado algún tiempo, los sentimientos nocivos ya no dominarán más su modo de pensar. (Compárese con el Salmo 119:133.)
Una recuperación espiritual
No tenemos suficiente espacio para analizar todas las cuestiones emocionales, de conducta y espirituales implicadas. Basta con decir que usted puede hacer mucho para facilitar su propia recuperación si 'rehace su mente' con la ayuda de la Palabra de Dios. (Romanos 12:2.) 'Extiéndase hacia adelante a las cosas más allá', llenando su vida con pensamientos y actividad espirituales. (Filipenses 3:13; 4:8, 9.)
Por ejemplo, muchas víctimas de abusos sexuales encuentran alivio simplemente leyendo los Salmos. No obstante, son muchos más los beneficios que se consiguen si se aplican diligentemente los principios bíblicos. Con el tiempo pueden remitir las tensiones matrimoniales (Efesios 5:21-33), la conducta destructiva puede cesar (1 Corintios 6:9-11) y las inclinaciones sexuales malsanas pueden corregirse. (Proverbios 5:15-20; 1 Corintios 7:1-5.) Además, puede aprender a tener equilibrio en sus relaciones personales y a edificar límites morales sólidos. (Filipenses 2:4; 1 Tesalonicenses 4:11.)
No cabe duda: hace falta una verdadera determinación y un gran esfuerzo para recuperarse. El Salmo 126:5, sin embargo, nos asegura: "Los que siembran con lágrimas segarán aun con clamor gozoso". Recuerde también que el Dios verdadero, Jehová, se interesa en su bienestar. Está "cerca de los que están quebrantados de corazón; y salva a los que están aplastados en espíritu". (Salmo 34:18.) Una víctima de abusos sexuales dice: "Cuando finalmente me di cuenta de que Jehová estaba al corriente de todos mis sentimientos y de que se interesaba en mí -se interesaba de verdad-, entonces por fin sentí paz interior".
Nuestro Dios amoroso, Jehová, ofrece aún más que paz mental. Promete un nuevo mundo de justicia, en el que borrará hasta todo recuerdo doloroso de la infancia. (Revelación 21:3, 4; véase también Isaías 65:17.) Esta esperanza puede confortarle y fortalecerle mientras continúe en vías de recuperarse por completo.
[Notas a pie de página]
Algunos recuerdos empiezan a salir a la luz en la forma de dolores psicosomáticos; otros, en la forma de alucinaciones, que pueden confundirse con actividad demoníaca: sonidos de intrusos, como el de puertas que se abren; sombras que se mueven junto a puertas y ventanas, o la sensación de una presencia invisible en la cama. La angustia suele desaparecer cuando los recuerdos terminan de salir a la luz por completo.
En La Atalaya del 1 de diciembre de este año, páginas 24-27, se recogerá información valiosa para ayudar a las víctimas de abusos sexuales. Recomendamos que todos los ancianos de congregación se remitan a ese artículo y presten cuidadosa atención a todos aquellos casos que se les consulten.
Maneras de recuperarse
? Recordar y reconocer el abuso
? Lamentar el abuso
? Dar a conocer los sentimientos a alguien que escuche y conforte
? Vencer sentimientos de culpa y vergüenza
? Tratar de aceptar a los padres
? Aplicar principios bíblicos para cambiar una conducta destructiva
? Corregir inclinaciones sexuales malsanas
? Fijar límites personales y morales sanos
? Llegar a tener una estrecha relación con Dios y con compañeros de creencia
Trate de recordar el pasado
Los recuerdos normalmente salen del subconsciente al cabo de semanas, meses o años, y todo recuerdo que vuelve a la memoria supone una crisis temporal. El libro The Right to Innocence dice que a veces "le puede parecer que está retrocediendo. Pero no es así, está mejorando. En realidad, ha conseguido la fuerza necesaria para hacer frente a sentimientos y pensamientos más profundos y hasta más dolorosos". Por eso, con buena razón, la recuperación puede convertirse en el interés más absorbente de una persona. (Proverbios 18:14.)
Algunas víctimas han encontrado útil leer o escuchar expresiones de otras víctimas. También puede ayudarle a recordar el mirar fotos de la familia y objetos que le traigan recuerdos de la infancia, visitar lugares donde estuvo de pequeña y hablar con amigos y familiares que sepan confortarle. Los ejercicios escritos son particularmente eficaces. Algunas víctimas anotan en un diario todo lo que recuerdan de su trauma. Otras desahogan sus sentimientos en una carta dirigida al hombre que abusó de ellas -una carta que no envían-, y eso con frecuencia estimula la memoria. La oración también es un medio de recuperación eficaz. Usted puede orar como el salmista: "Examíname, y conoce mis pensamientos inquietantes, y ve si hay en mí algún camino doloroso, y guíame en el camino de tiempo indefinido." (Salmo 139:23, 24.)
Este otro esta muy bueno
Consuelo para los que tienen un "espíritu herido"
HOY en día, el mundo de Satanás ha llegado a estar "más allá de todo sentido moral". (Efesios 4:19; 1 Juan 5:19.) El adulterio y la fornicación se han generalizado. En muchos países, la mitad de los matrimonios o más acaban en divorcio. Mucha gente acepta la homosexualidad. En las noticias aparecen frecuentemente casos de violaciones. La pornografía se ha convertido en un negocio que mueve miles de millones de dólares. (Romanos 1:26, 27.)
Entre las perversiones más degradadas se encuentra el abuso deshonesto de niños inocentes. Al igual que la sabiduría del mundo de Satanás, el abuso sexual de menores es 'animal, demoníaco'. (Santiago 3:15.) La revista Time dice que, tan solo en Estados Unidos, "los maestros y los médicos presentan más de cuatrocientas mil denuncias verificables de agresión sexual anualmente". Cuando las víctimas de estos abusos llegan a la edad adulta, muchas tienen todavía heridas dolorosas y muy reales. La Biblia dice: "El espíritu [la disposición mental, los sentimientos y pensamientos internos] de un hombre puede soportar su dolencia; pero en cuanto al espíritu herido [dolido, afligido], ¿quién puede aguantarlo?". (Proverbios 18:14.)
Las buenas nuevas del Reino de Dios atraen a todo tipo de personas, incluidas las 'quebrantadas de corazón' y las que tienen un "espíritu desalentado". (Isaías 61:1-4.) No sorprende que muchas personas que sufren emocionalmente respondan a la invitación: "Cualquiera que tenga sed, venga; cualquiera que desee, tome gratis el agua de la vida". (Revelación [Apocalipsis] 22:17.) La congregación cristiana puede ofrecer consuelo a estas personas, que se alegran de aprender que pronto no habrá más sufrimiento. (Isaías 65:17.) Pero, mientras tanto, quizá necesiten que se las 'consuele' y que se 'venden' sus heridas. Bien aconsejó el apóstol Pablo a los cristianos: "Hablen confortadoramente a las almas abatidas, den su apoyo a los débiles, tengan gran paciencia para con todos". (1 Tesalonicenses 5:14.)
"Recuerdos reprimidos"
En los últimos años, algunas personas se han sentido 'quebrantadas de corazón' por razones que a otras les cuesta comprender. Se trata de adultos que, ateniéndose a lo que se ha denominado "recuerdos reprimidos", dicen que se abusó sexualmente de ellos cuando eran niños. Algunos no son conscientes de este hecho hasta que, de modo inesperado, les sobrevienen "recuerdos" de uno o varios adultos que abusaron de ellos cuando eran pequeños. ¿Hay hermanos en la congregación cristiana afligidos por estos "recuerdos"? En algunos países sí, y puede ser que estos siervos dedicados experimenten intensos sentimientos de angustia, cólera, culpabilidad, vergüenza o soledad. Es posible que, al igual que David, se sientan lejos de Dios y clamen: "¿Por qué, oh Jehová, te quedas parado a lo lejos? ¿Por qué te quedas escondido en tiempos de angustia?". (Salmo 10:1.)
Los profesionales de la salud mental aún no entienden muchos aspectos de estos "recuerdos". Lo cierto es que tales "recuerdos" pueden afectar la espiritualidad de los cristianos dedicados. Por esa razón conviene acudir con confianza a la Palabra de Dios en busca de orientación para tratar este problema. La Biblia suministra "discernimiento en todas las cosas". (2 Timoteo 2:7; 3:16.) También ayuda a todos los afectados a tener fe en Jehová, "el Padre de tiernas misericordias y el Dios de todo consuelo, que nos consuela en toda nuestra tribulación". (2 Corintios 1:3, 4.)
¿Realmente ocurrió?
En el mundo existe mucha controversia en cuanto a la naturaleza de estos "recuerdos" y hasta qué grado son un reflejo de lo que ocurrió. Los testigos de Jehová "no son parte del mundo" y por tanto no participan en dicha controversia. (Juan 17:16.) Según informaciones publicadas, en algunos casos estos "recuerdos" sí han reflejado la realidad. Por ejemplo, después que Frank Fitzpatrick, tasador de seguros, "recordó" que cierto sacerdote abusó de él, casi un centenar de personas alegaron que habían sido objeto de los abusos del mismo sacerdote, quien admitió haberlos cometido.
Cabe señalar, sin embargo, que muchas personas no han podido confirmar sus "recuerdos". Algunas han tenido "recuerdos" muy vívidos de que cierta persona abusó de ellas o de que el abuso se perpetró en determinado lugar, pero después se demostró que tales "recuerdos" no podían ser ciertos.
Cómo consolar
Sin embargo, ¿cómo puede consolarse a los que tienen un "espíritu herido" por causa de dichos "recuerdos"? Piense en la parábola que relató Jesús del buen samaritano. Unos salteadores atacaron a cierto hombre, lo golpearon y le quitaron sus posesiones. Cuando pasó por allí el samaritano, se compadeció al ver al hombre herido. ¿Qué hizo? ¿Insistió en oír todos los detalles de la paliza? ¿Le pidió una descripción de los asaltantes para salir tras ellos? No. El hombre estaba herido. De modo que el samaritano le curó con cuidado las heridas y lo llevó a un mesón cercano, donde estaría seguro y se recuperaría. (Lucas 10:30-37.)
Es cierto que hay una gran diferencia entre las heridas físicas y el "espíritu herido" que ocasiona el abuso deshonesto de menores. Pero ambos tipos de herida causan mucho sufrimiento. Por lo tanto, lo que hizo el samaritano por el judío herido muestra lo que puede hacerse para ayudar a un compañero cristiano afligido. Lo primero es consolarlo con amor y ayudarlo a recuperarse.
El Diablo afligió al fiel Job, al parecer convencido de que el dolor emocional o el físico quebrantarían su integridad. (Job 1:11; 2:5.) Desde entonces Satanás ha utilizado el sufrimiento en muchas ocasiones -sea que él lo cause directamente o no- para debilitar la fe de los siervos de Dios. (Compárese con 2 Corintios 12:7-9.) ¿Podemos dudar de que el Diablo se valga ahora del abuso de menores y del "espíritu desalentado" de muchos adultos que lo han padecido (o están afligidos por "recuerdos" de haberlo padecido) con el fin de debilitar la fe de los cristianos? Al igual que hizo Jesús cuando se enfrentó a la tentación de Satanás, el cristiano afligido que se niega rotundamente a abandonar su integridad está diciendo: "¡Vete, Satanás!". (Mateo 4:10.)
Permanezca fuerte espiritualmente
"El esclavo fiel y discreto" ha publicado información para ayudar a sanar la herida espiritual y emocional causada por el abuso de menores. (Mateo 24:45-47.) La experiencia muestra que resulta de ayuda al afligido confiar en el 'poder del Señor y en la potencia de su fuerza', y ponerse "la armadura completa que proviene de Dios". (Efesios 6:10-17.) Esta armadura incluye la "verdad" de la Biblia, que denuncia a Satanás como el principal enemigo y aclara la oscuridad en la que él y sus secuaces trabajan. (Juan 3:19.) También hay que ponerse "la coraza de la justicia". El afligido debe esforzarse por cumplir con las normas justas. Por ejemplo, algunas personas sienten impulsos muy fuertes de hacerse daño o cometer algún acto de inmoralidad. Cada vez que resisten dichos impulsos obtienen una victoria.
La armadura espiritual también incluye "las buenas nuevas de la paz". Hablar a otras personas acerca de los propósitos de Jehová fortalece tanto al que habla como al que escucha. (1 Timoteo 4:16.) Si usted tiene un "espíritu herido" y se le hace difícil predicar las buenas nuevas, acompañe a otro cristiano en esta obra vital. Y no olvide "el escudo grande de la fe". Tenga fe en que Jehová le ama y le devolverá lo que ha perdido. Tenga la completa seguridad de que Jesús también le ama, y lo demostró dando su vida por usted. (Juan 3:16.) Satanás siempre ha afirmado falsamente que Jehová no se interesa en sus siervos. Esta es otra de sus flagrantes y crueles mentiras. (Juan 8:44; compárese con Job 4:1, 15-18; 42:10-15.)
Si el dolor de corazón le hace difícil creer que Jehová se interesa en usted, le será útil el compañerismo de personas que lo creen firmemente. (Salmo 119:107, 111; Proverbios 18:1; Hebreos 10:23-25.) No permita que Satanás le arrebate el premio de la vida. Recuerde que "el yelmo de la salvación" es parte de la armadura, así como "la espada del espíritu". La Biblia fue inspirada por espíritu santo, algo contra lo que Satanás no tiene armas. (2 Timoteo 3:16; Hebreos 4:12.) Sus palabras sanan y pueden aliviar el dolor emocional. (Compárese con Salmo 107:20; 2 Corintios 10:4, 5.)
Por último, pida constantemente en oración fortaleza para aguantar. (Romanos 12:12; Efesios 6:18.) La oración sincera sostuvo a Jesús cuando afrontó un intensísimo dolor emocional, y lo mismo puede hacer por usted. (Lucas 22:41-43.) ¿Se le hace difícil orar? Pida a otras personas que oren con usted y a favor de usted. (Colosenses 1:3; Santiago 5:14.) El espíritu santo apoyará sus oraciones. (Compárese con Romanos 8:26, 27.) Al igual que sucede en el caso de una dolorosa enfermedad física, puede que algunas personas con profundas heridas emocionales no se curen del todo en este sistema de cosas. Pero con la ayuda de Jehová podemos aguantar, y aguantar es vencer, tal como lo demostró la vida de Jesús. (Juan 16:33.) "Confía en [Jehová] a todo tiempo, oh pueblo. Delante de él derramen ustedes su corazón. Dios es refugio para nosotros." (Salmo 62:8.)
Cualquier pregunta solo hazla. Que Dios te reconfore y te bendiga, buscalo y el se acercara a ti
No se como agradecerle todo lo que me explico, no tengo ninguna duda de que en la palabra de dios nos ayuda a resolver infinidad de dudas que tenemos acerca de que hacer en diversos casos. La vdd realmente es una guía espiritual.
En fin, entendí que debo de aceptar mi caso, de que mi padre abuso de mi, lo que dijo que aveces sentía placer por así decirlo, o algo sin poder explicarlo, me dice que es normal, cosa que dice que es algo normal de nuestro cuerpo.
Después, me menciona, como vencer este coraje, e ira que tengo contra el. Una parte de mi, al vivir con el y con mi madre, pues, ya no me hace da;o, pero me da asco la vdd, y muchas veces me rega;a porque trabajo para el y es indescriptible la ira que siento por dentro cuando me grita sin necesidad y saca lo peor de mi. Y yo también le hablo horrible, y la vdd me dan ganas de golpearlo, hace un mes, le dije que no sabe ser padre, porque quieria matar a mi novio, porque no le parece, y le grite yo también, dicinedole que si le tocaba un pelo a mi novio, yo lo encerraba en la cárcel.
Después de digerir lo que le dije, pues el me dio la vida, me mantiene, y se que de cierta manera me quiere, pero como entender, que el me manoseaba, y me hacia cosas asquerosas, y jugaba con mi cuerpo, ¿no logro entender el porque?
También, comenta algo usted acerca de hacerme da;o, es que la vdd últimamente, le digo a mi mama que he tenido todo tipo de accidentes, no lo hago adrede, la vdd, pero no siento ningún dolor alguno, y casi pierdo el brazo, la pierna, etc, y la vdd, con todo y las cirugías no me duelen. No me duele las heridas, ni los golpes, ni moretones, no me duele.
¿Sera eso?
Y ademas, no se, si me recomiende seguir vivinedo en mi casa, o hablar con el, y decirle que no me abrace, que no me vea, que no me agarre la mano, es que el pretende que nada sucedió, yo se que esta arrepentiedo, y no me haría nada ahorita, vdd, que aprendió de sus errores, pero yo no me puedo sobreponer. Siento que soy muy inestable, y no puedo conseguir ni estabilidad emocional ni con mi pareja. No me entiendo.
Veo muchísimos casos, y siento que voy a terminar mal, no quiero eso para mi vida, quiero ser feliz, y quiero estar y sentirme bien conmigo misma.
Espor eso que decidí en estos momentos, separarme de mi pareja, y hasta no sentirme bien conmigo misma, no dar ningún paso. Sigo trabajando y estudiando y hacinedo ejercicio.
¿Pero qué hacer?
¿Aparte de la bilbio que libro me recomienda lleer para entenderme o darme una respuesta?
Muchísimas gracias por su tiempo, enserio, muchísimas gracias, que dios se lo pague, y espero si algún día me topo con usted en lavida, devolverle el favor.
Gracias!

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