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que mas le digo a mi pareja

Experto:
Usuario:
Fecha: 13/10/2008
Valoración: (5,00 sobre 5) Categoría: Psicología
05/08/2008
gryc, usuario preguntando en Psicología
Usuario
que tal. mire yo tengo 7 años con mi novio el tiene 23 años, le gusta mucho el alcohol, sin embargo no es alcolico, pero cuando toma aprobecha todo lo q hay de alcohol, simpre toma con sus amigos tal caso que yo ni los puedo ver porq no soporto de la idea que lo inviten a tomar, siento que ellos tienen la culpa. no puedo verlos porq me da coraje y me caen mal epor eso.. el punto es q yo ya he salido mal con mi novio por eso, yo ya no se que decirle,  yo la altima ves que tomo ya no le pregunte con quien tomo ni nada de eso, de echo hablo con el pero ya no como antes, siento que haci va a dejar eso, porq siente que me va a perder, creo  pues por eso estoy escribirndole para que me de una respuesta de lo que puedo hacer. de echo el le tiene miedo a su papá cuando lo ve tomando, por eso simpre q viaja el señor, mi novio aprobechas para tomas, porq siente q asi no lo regañan, su mamá igual se enoja pero el ni le hace caso. digame que hacer porq el no es alcolico. necesito ayuda por favor; gracias
09/08/2008
gryc, experto respondiendo en Psicología
Experto
<span style="font-size: 10pt;">Hola
gryc:</span>

<span style="font-size: 10pt;">No
debes pretender que él sea como a ti te gusta. Déjale que sea él mismo.
Respétale. No pretendas que sea una especie de sirviente tuyo que haga tus
órdenes. La persona es de piel para adentro, no de piel para afuera. Si es
guapo, eso es pasajero e inseguro. Un accidente o una quemadura y zas,
desapareció la guapura. La guapura no es lo más importante de la persona. No me
hablas de virtudes de SU PERSONALIDAD. Eso si que es importante: justicia,
amor, optimismo, laboriosidad, humildad, alegría .. ¿qué tal está de esos
parámetros de SU PERSONALIDAD???.</span>

<span style="font-size: 10pt;">El
noviazgo es una etapa muy bonita, Tu quiérele mucho, dale buenos ejemplos:
optimismo, laboriosidad, alegría, generosidad, amor.</span>

<span style="font-size: 10pt;">En
cuanto a la sexualidad hoy en día está sobredimensionada, se la mete hasta en
la sopa. Sales a la calle y todo son incitaciones sexuales. No te digo nada si
navegas por internet. De hecho es uno de los negocios que mueve más millones de
dólares en el mundo. Nos hacen creer que la sexualidad es un pasatiempo, un juego,
un placer y a muchas personas nos puede hacer mucho daño eso. </span>

<span style="font-size: 10pt;">La
sexualidad es una cosa muy seria. Se involucran las fuerzas psíquicas y
espirituales si se vive plenamente. La parte genital y de roce de pieles es lo
que menos vale, es la parte animal y mecánica. De hecho los que practican su
sexualidadde esa manera, como animales,
no se liberan de nada, no aparece ninguna "liberación". Al revés se esclavizan,
pues la sexualidad sin control por parte de la parte racional del hombre es
como apagar fuego con gasolina. Cuanto más lo hacen más ganan tienen, y no
quedan satisfechos nunca.</span>

<span style="font-size: 10pt;">No
te preocupes por la edad que tienes tu ni tu novio, ni por tu apariencia
física. Lo más importante para compartir con un hombre es tu mundo interior y
espiritual: tus ilusiones, tus valores, tu manera de ser, etc. Para eso hay que
querer a la persona y tener un proyecto de amor indefinido. Si amas a un hombre
con condiciones y pensando que te separarás de él cuando te interese, entonces
no has descubierto el verdadero amor.</span>

<span style="font-size: 10pt;">El
verdadero amor ama al amado con la salud y en la enfermedad, con riqueza y con
pobreza, con guapura y con feura.</span>

<span style="font-size: 10pt;">Hay un libro
estupendo que me leí de joven de Karol Wojtyla (el Papa Juán Pablo II) que
escribió cuando era obispo. Se llama "Amor y Responsabilidad". Te lo
recomiendo. También leí el libro "Para Salvarte" de Jorge Loring. Habla de
muchas cosas, de noviazgo, de matrimonio, de sexualidad, de hijos. A mí me
sirvió mucho para escoger esposa. Tengo una esposa desde hace 11 años y tres hijos
estupendos. Puedes consultar sobre el P. Loring en <span>www.arconet.es/loring.</span></span>



o en <span>mujer. </span>Allí encontrarásconsejos
muy buenos. Y en www.interrogantes.net
hay mucha formación muy útil.</span>
<p class="MsoBodyText"><span style="font-size: 10pt; font-family: "Times New Roman";">Que haya suerte. Sé valiente y lista. Si quieres
consultarme algo más no dudes en hacerlo. </span>
<p class="MsoBodyText"><span style="font-size: 10pt; font-family: "Times New Roman";">
Un cordial saludo con mis mejores deseos para tu felicidad</span>

<span style="font-size: 10pt;">NOTA: Te transcribo
una parte encontrada en www.interrogantes.net
sobre FELICIDAD Y COHERENCIA DE VIDA.</span>
<span style="font-size: 10pt;">Felicidad
y coherencia de vida</span>


<span style="font-size: 10pt;">Coherencia
de vida</span>


<span style="font-size: 10pt;">Una
vida sin disfraces</span>


<span style="font-size: 10pt;">Balance
de la propia vida</span>


<span style="font-size: 10pt;">Aprender
a ser feliz</span>


<span style="font-size: 10pt;">Acertar
en el estilo de vida</span>


<span style="font-size: 10pt;">El
riesgo del autoengaño</span>


<span style="font-size: 10pt;">Educar
desde la coherencia</span>



<span style="font-size: 10pt;">Coherencia
de vida</span>

<span style="font-size: 10pt;">La
vida de todo hombre precisa de un norte, de un itinerario, de un argumento. No
puede ser una simple sucesión fragmentaria de días sin dirección y sin sentido.
</span>

<span style="font-size: 10pt;">Cada
hombre ha de esforzarse en conocerse a sí mismo y en buscar sentido a su vida
proponiéndose proyectos y metas a las que se siente llamado y que llenan de
contenido su existencia. </span>

<span style="font-size: 10pt;">A
partir de cierta edad, todo esto ha de ser ya algo bastante definido, de manera
que en cada momento uno pueda saber, con un mínimo de certeza, si lo que hace o
se propone hacer le aparta o le acerca de esas metas, le facilita o le
dificulta ser fiel a sí mismo. </span>

<span style="font-size: 10pt;">Se
trata de algo asequible a todos. Lo único que hace falta es -si no se ha hecho-
tratarlo seriamente con uno mismo: como decía Epícteto, "enseguida te
persuadirás: nadie tiene tanto poder para persuadirte a ti como el que tienes
tú mismo". </span>

<span style="font-size: 10pt;">Para
que la vida tenga sentido y merezca la pena ser vivida, es preciso reflexionar
con frecuencia, de modo que vayamos eliminando en nosotros los detalles de
contradicción o de incoherencia que vayamos detectando, que son obstáculos que
nos descaminan de ese itinerario que nos hemos trazado. Si con demasiada
frecuencia nos proponemos hacer una cosa y luego hacemos otra, es fácil que
estén fallando las pautas que conducen nuestra vida. Muchas veces lo
justificaremos diciendo que «ya nos gustaría hacer todo lo que nos proponemos»,
o que siempre «del dicho al hecho hay mucho trecho», o alguna que otra frase
lapidaria que nos excuse un poco de corregir el rumbo y esforzarnos seriamente
en ser fieles a nuestro proyecto de vida. </span>

<span style="font-size: 10pt;">Es
un tema difícil, pero tan difícil como importante. A veces la vida parece tan
agitada que no nos da tiempo a pensar qué queremos realmente, o por qué, o cómo
podemos conseguirlo. Pero hay que pararse a pensar, sin achacar a la
complejidad de la vida -como si fuéramos sus víctimas impotentes- lo que muchas
veces no es más que una turbia complicidad con la debilidad que hay en
nosotros. </span>

<span style="font-size: 10pt;">Somos
cada uno de nosotros los más interesados en averiguar cuál es el grado de
complicidad con todo lo inauténtico que pueda haber en nuestra vida. Si uno
aprecia en sí mismo una cierta inconstancia vital, como si anduviera por la
vida distraído de sí mismo, como desnortado, sin terminar de tomar las riendas
de su existencia -quizá por los problemas que pudiera suponer exigirse
coherencia y autenticidad-, parece claro que está en juego su acierto en el
vivir y, como consecuencia, una buena parte de la felicidad de quienes le
rodean. </span>

<span style="font-size: 10pt;">Es
verdad que las cosas no son siempre sencillas, y que en ocasiones resulta
realmente difícil mantenerse fiel al propio proyecto, pues surgen dificultades
serias, y a veces el desánimo se hace presente con toda su paralizante fuerza.
Pero hay que mantener la confianza en uno mismo, no decir «no puedo», porque no
es verdad, porque casi siempre se puede. No podemos olvidar que hay elecciones
que son fundamentales en nuestra vida, y que la dispersión, la frivolidad, la
renuncia a aquello que vimos con claridad que debíamos hacer, todo eso, termina
afectando al propio hombre, despersonalizándolo. </span>



<span style="font-size: 10pt;">Una
vida sin disfraces</span>

<span style="font-size: 10pt;">Todos
solemos contemplar con admiración a las personas, las familias o las
instituciones que están basadas en principios sólidos y hacen bien las cosas.
Nos admira su fuerza, su prestigio o su madurez, y habitualmente nos
preguntamos: ¿Cómo lo logran? Tendría que aprender a hacerlo así. </span>

<span style="font-size: 10pt;">Lo
malo es que muchas veces buscamos un consejo que sea una solución rápida y
milagrosa a nuestros problemas, como si fuera todo cuestión de una especie de
sencilla cosmética de los valores.</span>

<span style="font-size: 10pt;">Al
calor de ese afán humano por los remedios rápidos, ha surgido en los últimos
años una extensa literatura dedicada a la efectividad personal, que a menudo
parece ignorar el proceso natural de esfuerzo y desarrollo que la hacen
posible. Es el esquema del «hágase rico en una semana», «aprenda inglés sin
esfuerzo», «cómo ganar un montón de amigos», «cómo causar buena impresión»,
etc. Lo habitual es que proporcionen una serie de consejos más o menos eficaces
para solucionar problemas superficiales, pero dejen de lado las cuestiones de
fondo. </span>

<span style="font-size: 10pt;">Sin
embargo, desde los filósofos griegos hasta nuestros días, los autores que han
estudiado seriamente la búsqueda humana de las claves del vivir con acierto, se
han centrado básicamente en los esfuerzos que el hombre hace por integrar
profundamente en su naturaleza ciertos principios y valores como la honestidad,
la justicia, la generosidad, el esfuerzo, la paciencia, la humildad, la
sencillez, la fidelidad, el valor, la mesura, la lealtad, la veracidad, etc. Y
no como una cuestión cosmética sino profunda, que busca cambiar por dentro a la
persona, constituir hábitos y rasgos que conformen con hondura el propio
carácter. </span>

<span style="font-size: 10pt;">Podría
compararse a las labores del campo. De la misma manera que sería ridículo
olvidarse de sembrar en primavera, holgazanear luego durante todo el verano, y
pretender al final acudir afanosamente en otoño a recoger la cosecha..., por la
misma razón, no se puede pretender cosechar una vida lograda sin haber puesto
previamente los medios necesarios. </span>

<span style="font-size: 10pt;">El
campo, como la vida humana, es un sistema natural. Uno hace el esfuerzo, el
proceso natural sigue su curso y -aunque el proceso esté expuesto a
incertidumbres- lo normal es que se coseche lo que se siembra. Y, desde luego,
si no se siembra, si el campo no se trabaja, lo normal es que no se recojan más
que malas hierbas.</span>

<span style="font-size: 10pt;">En
la mayoría de las interacciones humanas breves, se puede salir del paso
mediante técnicas superficiales que dan resultado a corto plazo. En esas
estrategias se centran los autores que antes hemos mencionado. Y ciertamente se
puede lograr producir una impresión favorable en otras personas mediante el
encanto y la habilidad personales, o mediante cualquier técnica de persuasión,
pero esos rasgos secundarios no tienen ningún valor en relaciones personales
prolongadas.</span>

<span style="font-size: 10pt;">Puedes
producir de modo ficticio una buena imagen en un encuentro o un trato más o
menos ocasional, pero difícilmente podrás mantener esa imagen en una
convivencia de años con tus hijos, tu cónyuge, tus compañeros o tus amigos. Si
no hay una integridad personal profunda y un carácter bien formado, tarde o
temprano los desafíos de la vida sacan a la superficie los verdaderos motivos,
y el fracaso de las relaciones humanas acaba imponiéndose sobre el efímero
triunfo anterior. </span>

<span style="font-size: 10pt;">Hay
personas que presentan una imagen exterior de cierta categoría personal, y
logran incluso un considerable reconocimiento social de sus supuestos talentos,
pero carecen en su vida privada de una verdadera calidad humana. Pienso que
antes o después, y de modo inevitable, esa mezquindad personal se traslucirá en
su vida social y en todas sus relaciones personales prolongadas. </span>



<span style="font-size: 10pt;">Balance
de la propia vida</span>

<span style="font-size: 10pt;">Hay
vidas llenas de aparente éxito que son profundamente infelices y están
dominadas por el desencanto ante ese estilo de vida, quizá espléndido en sus
resultados, pero que se percibe como suplantador del que se hubiera debido
tomar. </span>

<span style="font-size: 10pt;">A
muchas personas les cuesta abordar esa pregunta tan sencilla y tan crucial como
es ¿por qué y para qué vivo?, ¿qué sentido debe tener mi vida? Tienden a eludir
esa cuestión, a aplazarla continuamente, como esperando a que la misma vida se
lo acabe descubriendo. </span>

<span style="font-size: 10pt;">Lo
malo es que, si lo retrasan mucho, corren el riesgo de encontrarse un día con
la impresión de haber vivido hasta entonces sin apenas sentido. Y cuanto más
tarde sucede esto, más difícil resulta corregir el rumbo. Tanto, que a muchos
entonces ese descubrimiento les llena de angustia y lo sepultan bajo la
adicción al trabajo, una pose escéptica o un activismo irreflexivo.</span>

<span style="font-size: 10pt;">Hay
etapas en la vida que propician más esa tendencia a hacer balance de la propia
vida: la adolescencia, el término de los estudios, la crisis de madurez de los
cuarenta o cuarenta y cinco años, la jubilación, la pérdida de facultades
propia de la entrada en la ancianidad, etc. </span>

<span style="font-size: 10pt;">En
muchos de esos balances existenciales es fácil pensar (en muchas ocasiones con
poca objetividad) que se podría haber hecho mucho mejor uso de ese tiempo de
vida ya consumido. Y por eso pueden dejar un cierto sabor amargo, de lo que
pudo ser y no fue, de tantas limitaciones, de tantos errores y fracasos. </span>

<span style="font-size: 10pt;">Pero
también esas crisis pueden ayudar a rectificar una vida equivocada. Serán
útiles en la medida en que ayuden a tomar conciencia de los errores (y
descubrir, por ejemplo, que había bastante mediocridad, o que junto a un cierto
éxito exterior se ha llegado a una situación de grave empobrecimiento interior,
o que se estaba demasiado centrado en uno mismo, etc.). Podemos sacar provecho,
y mucho, en la medida en que ese balance se aborde con ilusión y esperanza de
cambiar, sin ignorar las conquistas y aciertos pasados, y sin hacer tabla rasa
de todos esos empeños que valieron verdaderamente la pena y que también jalonan
nuestra vida. </span>

<span style="font-size: 10pt;">Es
cierto que los viejos hábitos ejercen sobre nosotros una inercia muy fuerte, y
que romper con modos de ser o de hacer muy arraigados puede resultarnos
verdaderamente costoso. A veces, no nos bastará con sólo una firme resolución y
nuestra propia fuerza de voluntad, sino que necesitaremos de la ayuda de otros.
Para superar hábitos negativos, como por ejemplo los relacionados con la
pereza, el egoísmo, la insinceridad, la susceptibilidad, el pesimismo, etc.,
puede resultar decisiva la ayuda de personas que nos aprecian. Si se logra
crear un ambiente en el que resulte fácil comprender al otro y al tiempo
decirle lo que debe mejorar, todos se sentirán a un tiempo comprendidos y
ayudados, y eso es siempre muy eficaz.</span>

<span style="font-size: 10pt;">La
reflexión sobre la propia vida aleja al hombre de la visión superficial de las
cosas y le hace recorrer su propio camino. La vida le presenta numerosos
interrogantes, de los que normalmente sólo obtiene respuestas parciales e
incompletas, pero con una reflexión frecuente puede lograr que la multitud de
preocupaciones, afanes y aspiraciones de la vida diaria no desvíen su atención
de lo realmente valioso. </span>

<span style="font-size: 10pt;">Por
eso es importante que el goteo de pequeños esfuerzos cotidianos no ocupe con
tal fuerza el primer plano de nuestra atención que deje sin espacio para las
cuestiones de verdadera relevancia.</span>



<span style="font-size: 10pt;">Aprender
a ser feliz</span>

<span style="font-size: 10pt;">Es
curioso cómo muchas personas piensan que la felicidad es algo reservado para
otros y muy difícil de darse en sus propias circunstancias. Corremos el peligro
de pensar que la felicidad es como una ensoñación que no tiene que ver con el
vivir ordinario y concreto. La relacionamos quizá con grandes acontecimientos,
con poder disponer de una gran cantidad de dinero, gozar de una salud sin
fisuras, tener un triunfo profesional o afectivo deslumbrante, protagonizar
grandes logros del tipo que sea. Pero la realidad luego resulta bastante
distinta a eso. </span>

<span style="font-size: 10pt;">La
prueba es que la gente más rica, o más poderosa, o más atractiva, o que mejor
dotada está, no coincide con la gente más feliz. Para verlo, basta con echar
una ojeada a las revistas del corazón. El dinero y las posesiones son en sí
mismas un espejismo de la auténtica felicidad. La fama tampoco aporta demasiado
por sí misma; es más, el hombre famoso necesita de una madurez especial para
saber asumir bien su encumbramiento, sin que le produzca un desequilibrio
emocional (además, es centro de atención de muchas miradas, que le siguen muy
de cerca y suelen juzgarle con especial severidad). </span>

<span style="font-size: 10pt;">Tampoco
parece que disponer de un gran talento o gozar de muy buena salud sean el punto
clave. Son cosas que pueden favorecer, que pueden crear un clima propicio para
sentirse feliz, pero no siempre es así, pues todos hemos visto muchos ejemplos
de personas muy inteligentes que han arruinado completamente sus vidas, o de
otros que, por el contrario, con ocasión de la enfermedad han descubierto una
nueva dimensión de su vida y han madurado y sido mucho más felices. </span>

<span style="font-size: 10pt;">Tampoco
es que para ser feliz haya que ser tonto, enfermo o desafortunado. También
entre ésos, como entre todos, unos se sentirán felices y otros no. Parece que
la felicidad y la infelicidad provienen de otras cosas, de cosas que están más
en el interior de la persona, en el talante con que plantea su vida. </span>

<span style="font-size: 10pt;">Por
ejemplo, muchas veces sufrimos, o nos embarga como un sentimiento de desánimo,
o de agobio, o de fatiga interior, y no hay a primera vista una explicación
externa clara, porque no hemos tenido ningún contratiempo serio, ni tenemos
hambre, ni sed, ni sueño, ni nos faltan la salud o las comodidades que son
razonables. </span>

<span style="font-size: 10pt;">Son
dolores íntimos, y si investigamos un poco llegamos a descubrir que están
causados por nosotros mismos: muchas de las quejas que tenemos contra la vida,
si nos examinamos con sinceridad y valentía, nos damos cuenta de que provienen
de nuestro estado interior, de nuestra pereza, de pequeños egoísmos, envidias,
susceptibilidades, etc. En definitiva, de errores personales que nos producen
una decepción. </span>

<span style="font-size: 10pt;">Sin
embargo, hay que pensar que es precisamente esa decepción la que nos brinda la
oportunidad de mejorar y ser más felices. Igual que el dolor físico tiene la
inestimable utilidad de avisar de que algo en nuestro cuerpo no va bien, esos
dolores de que hablamos nos advierten de que algo en nuestro interior debe
cambiar. Es positivo -además de natural- que notemos con intensidad el peso de
nuestros errores: si no fuera así, sería muy difícil que nos corrigiéramos. </span>

<span style="font-size: 10pt;">Quizá
el aprendizaje más duro de la vida sea el de la decepción: aceptar que las
cosas -empezando por la realidad de nosotros mismos- no son como las queríamos,
como las pensábamos, o como nos las habían contado; que las cosas no son tan
sencillas, que la vida no es tan fácil. Pero, como ha escrito Enrique Rojas, la
conquista de la felicidad no es algo a lo que se llega de modo improvisado o
casual; se alcanza tras un largo esfuerzo sobre nosotros mismos, es como una
obra de ingeniería personal continuada. </span>



<span style="font-size: 10pt;">Acertar
en el estilo de vida</span>

<span style="font-size: 10pt;">Vistos
retrospectivamente, muchos pequeños objetivos que en un momento de nuestra vida
nos parecieron importantes y seductores, ahora, pasado el tiempo, los vemos
como algo insustancial y de poco valor.</span>

<span style="font-size: 10pt;">La
prueba del tiempo nos ha mostrado con nitidez ese contraste. A lo mejor vemos
ahora lo equivocado de aquella obsesión por ganar aquel dinero más... ¿para qué
sirvió al final? O aquel otro afán por lograr neciamente ese poco de fama o de
notoriedad... ¿en qué ha quedado? O aquella otra tonta pasión por experimentar
tal o cual placer, que supuso aquellos atropellos... ¿qué nos aportó? ¿en qué
quedó al final? </span>

<span style="font-size: 10pt;">Cuando
somos engañados y dejamos de lado otros valores seguros para claudicar ante el
espejismo del placer, o ante la inercia de la comodidad y el egoísmo, al final
siempre acabamos por advertir -si somos sinceros con nosotros mismos- que
aquello no nos condujo a nada. </span>

<span style="font-size: 10pt;">Son
estilos de vida que, en sus comienzos, suelen presentarse ante nosotros con
gran esplendor, y son enormemente atractivos y seductores. Pero sus
consecuencias, los efectos que producen en el interior de las personas, pocas
veces se dan luego a conocer con la crudeza que realmente tienen (a las víctimas
de un engaño suele costarles admitirlo). </span>

<span style="font-size: 10pt;">Las
personas que centran su vida en el placer o el egoísmo acaban por aburrirse de
cada uno de los sucesivos niveles que van alcanzando, pues constantemente
piensan en uno mayor y más excitante, en una cima más alta. Y esto es algo que
sucede no sólo con los placeres propiamente dichos, sino también con la
tendencia a rehuir el esfuerzo: cuando el hombre busca siempre el camino de
mayor comodidad y menor exigencia, entonces su vida se va erosionando
gradualmente: sus capacidades se van adormeciendo, su talento no se desarrolla,
su espíritu se aletarga y su corazón se siente cada vez más insatisfecho,
desencantado por lo fugaces que finalmente resultan sus efímeros logros. </span>

<span style="font-size: 10pt;">Es
cierto que la mayoría de la gente procura vivir conforme a unos principios,
aunque estén un poco difusos, y que son pocos los que se plantean formalmente
vivir centrados en el placer. Pero si esos principios son difusos, es fácil que
esas personas acaben un poco a merced de los estados de ánimo, acudiendo a
arreglos transitorios para las crisis que se presentan en sus vidas, buscando
evadirse mediante gratificaciones fugaces que les hagan olvidar un poco que
aquello no va bien. Pero cada vez que sube la tensión en sus vidas, todo
aquello que no funciona sale a la superficie, y quizá entonces se muestran
hipercríticos, malhumorados, pesimistas, ensimismados, y la levedad de sus
valores y principios acaba por llevarles, casi inadvertidamente, a una vida muy
centrada en la comodidad y el egoísmo. </span>

<span style="font-size: 10pt;">La
realidad de la vida es muchas veces dura y dolorosa, y cualquier esfuerzo
nuestro por hacerla más habitable es siempre una aportación importante, para
nosotros y para los demás. Cada vez que nos sacudimos la inercia y mantenemos
el pulso de los valores y principios que nos inspiran, estamos contribuyendo
-vayamos a favor o en contra de la corriente- a nuestra felicidad y a la de los
demás. Lo que no podemos es abandonarnos en el regazo cálido y adormecedor de
las inercias de la vida y luego quejarnos de su amargura. </span>



<span style="font-size: 10pt;">El
riesgo del autoengaño</span>

<span style="font-size: 10pt;">Cuentan
sus biógrafos que, hasta su suicidio bajo la cancillería de Berlín el 30 de
abril de 1945, Adolf Hitler fue sufriendo un paulatino proceso de huida de la
realidad, una necesidad constante de autoengañarse y de recibir noticias
favorables. Sobre todo a partir de la entrada de Estados Unidos en la guerra,
Hitler fue entrando cada vez más en un mundo de ficción creado por sí mismo. Es
indudable que poseía una portentosa inteligencia, pero prefirió engañarse, y su
engaño le llevó a huir de la realidad de una manera sorprendente. De hecho, a
mediados de aquel mes de abril de 1945, cuando los tanques del mariscal
soviético Zhukov estaban ya a pocos kilómetros de la puerta de Brandenburgo,
Hitler repetía a gritos ante su Estado Mayor, dentro de su refugio subterráneo,
que los rusos sufrirían una sangrienta derrota ante las puertas de Berlín. </span>

<span style="font-size: 10pt;">Historiadores
como Hugh Trevor-Roper y Ian Kershaw analizan con detalle cómo fue el proceso
por el que Hitler, envenenado por sus triunfos, acabó por abandonar todo signo
de diplomacia e inteligencia. No parece posible que el trabajo de la propaganda
nazi modificara de tal modo los datos del propio Hitler hasta el extremo de
hacerle creer que sus derrotas eran victorias. Pero el hecho incontrovertible
es que, cinco días antes de su muerte, rodeado de mapas operativos cada vez más
irreales, enumeraba con gran seguridad a sus generales las bazas inverosímiles
que le hacían esperar una victoria final. </span>

<span style="font-size: 10pt;">La
lectura de esos testimonios históricos -han pasado ya más de cincuenta años y
hay suficientes documentos bien contrastados que han hecho posible conocer
minuto a minuto lo que ocurrió-, nos brinda un ejemplo asombroso y extremo del
modo en que un hombre puede llegar a encerrarse en un mundo propio, hasta
trasladarse por completo al reino de lo imaginario. Aquel triste y trágico
episodio de la historia del siglo XX nació marcado por el autoengaño de negar
la existencia de principios morales superiores que limitaran el poder y la persecución
de sus inmorales objetivos, y puede servirnos para detenernos un instante y
hablar de ese gran peligro del autoengaño, que, en diversa medida, nos acecha a
todos en pequeñas cosas del acontecer ordinario de cada día. </span>

<span style="font-size: 10pt;">El
hombre, al ser batido por la adversidad, se siente con frecuencia tentado a
huir. Sin embargo, cualquier vida es difícilmente gobernable si no hay un
constante esfuerzo por estar conectado a la realidad, si no se permanece en
guardia frente a la mentira, o frente la seducción de la fantasía cuando se
presenta como un narcótico para eludir la realidad que nos cuesta aceptar. </span>

<span style="font-size: 10pt;">La
tentación de lo irreal es constante, y constante ha de ser la lucha contra
ella. De lo contrario, a la hora de decidir qué hay que hacer, no nos enfrentaremos
con valentía a la realidad de las cosas para calibrar su verdadera
conveniencia, sino que caeremos en algún género de escapismo, de huida de la
realidad o de nosotros mismos. El escapista busca vías de escape frente a los
problemas. No los resuelve, se evade. En el fondo, teme a la realidad. Y si el
problema no desaparece, será él quien desaparezca. </span>

<span style="font-size: 10pt;">El
autoengaño puede presentarse en formas muy variadas. Hay personas, por ejemplo,
que caen en él porque necesitan continuas manifestaciones de elogio y
aprobación. Su sensibilidad al halago, al continuo "tiene usted razón" sin
tenerla, hace desplegar a su alrededor servilismos capaces de idiotizar a
cualquiera. Son personas difíciles de desengañar, pues exigen que se les siga
la corriente, que se mienta con ellos, y acaban por enredar a los demás en sus
propias mentiras. Son presa fácil de los aduladores, que los manejan a su
antojo, y aunque a veces adviertan que se trata de una farsa, no suele
bastarles para salir de ella.</span>

<span style="font-size: 10pt;">La
verdad, y en especial la verdad moral, no debe acogerse como una limitación
arbitraria al obrar libre de las personas, sino, por el contrario, como una luz
liberadora que permite dar una buena orientación a las propias decisiones.
Acoger la verdad lleva al hombre a su desarrollo más pleno. En cambio, eludir
la verdad o negarse a aceptarla, hace que uno se inflija un daño a sí mismo, y
casi siempre también a los demás. La verdad es nuestro mejor y más sabio amigo,
siempre dispuesto y deseoso de acudir en nuestra ayuda. Es cierto que a veces
la verdad no se manifiesta de forma clara, pero hemos de esforzarnos para que
no resulte que esa falta de claridad sólo se da en nuestro pensamiento, al que
aún no hemos impulsado lo necesario en búsqueda de la verdad. </span>



<span style="font-size: 10pt;">Educar
desde la coherencia</span>

<span style="font-size: 10pt;">«Me
gustaría que mis padres, y que usted mismo, supieran ponerse más a mi nivel (el
que remarcaba esas palabras con seriedad pero con desenvoltura era Daniel, un
alumno de diecisiete años resuelto y reflexivo, al comienzo de la primera
sesión de tutoría del curso).</span>

<span style="font-size: 10pt;">»Me
molesta que los adultos hablen siempre con tanta seguridad, que adopten siempre
la posición de expertos conocedores de todo. Se lo digo a usted desde el
principio, y no para ofender, de verdad. Me gustaría que los adultos se bajaran
un poco de su pedestal, que no se dirigieran a la gente joven siempre dando
órdenes o consejos.</span>

<span style="font-size: 10pt;">»Sólo
pido que nos escuchen de vez en cuando, que admitan al menos que también
podemos tener ideas inteligentes, que se nos reconozca un plano de cierta
igualdad, que nos hablen con más franqueza. Aunque no lo parezca, nos fijamos
bastante en ellos, más de lo que se creen. Lo que me gustaría es que sus
reflexiones no fueran siempre como consejos encubiertos, y que procuraran
hacerse cargo de lo que realmente nos sucede.»</span>

<span style="font-size: 10pt;">Aquella
conversación con Daniel me recordaba lo que escribió Romano Guardini: el factor
más eficaz para educar es cómo es el educador; el segundo, lo que hace; el
tercero, lo que dice. Son importantes los consejos que se dan, o las cosas que
se mandan, pero mucho antes está lo que se hace, los modelos que presentan, las
cosas se valoran, cómo unos y otros se relacionan entre sí. Y hay personas que
en esto son auténticos maestros, mientras que otros, por el contrario, son un
verdadero desastre.</span>

<span style="font-size: 10pt;">La
vida familiar es la primera escuela de aprendizaje emocional. El modo en que
los padres tratan a sus hijos (ya sea con una disciplina estricta o con un
desorden notable, con exceso de control o con indiferencia, de modo cordial o
brusco, confiado o desconfiado, etc.), tiene unas consecuencias profundas y
duraderas en la vida emocional de los hijos, que captan con gran agudeza hasta
lo más sutil.</span>

<span style="font-size: 10pt;">Algunos
padres, por ejemplo, ignoran habitualmente los sentimientos de sus hijos, por
considerarlos algo de poca importancia, y con esa actitud desaprovechan
excelentes oportunidades para educarles. </span>

<span style="font-size: 10pt;">Otros
padres se dan más cuenta de los sentimientos de sus hijos, pero su interés
suele reducirse a lograr, por ejemplo, que su hijo deje de estar triste, o
nervioso, o enfadado, y recurren a cualquier medio (incluido el premio material
inmerecido o inadecuado, y a veces hasta el engaño o el castigo físico), pero
rara vez intervienen de modo inteligente para dar una solución que vaya a la
raíz del problema. </span>

<span style="font-size: 10pt;">Otro
tipo de padres, de carácter más autoritario e impaciente, suelen ser
desaprobadores, propensos a elevar el tono de voz ante el menor contratiempo.
Son de esos que descalifican rápidamente a sus hijos, y saltan con un «¡No me
contestes!» cuando su hijo intenta explicarse. Es difícil que logren el clima
de confianza que exige una correcta educación de los sentimientos.</span>

<span style="font-size: 10pt;">Hay,
por fortuna, muchos otros padres que se toman más en serio los sentimientos de
sus hijos, y procuran conocerlos bien, y aprovechar sus problemas emocionales
para educarles. Son padres que se esfuerzan por crear un cauce de confianza que
facilite la confidencia y el desahogo. Y saben hablar en ese plano de igualdad
al que se refería aquel alumno mío: se dan cuenta de que con el simple fluir de
las palabras se alivia ya mucho el corazón de quien sufre, pues exteriorizar
los sentimientos y hablar sobre ellos con alguien que esté dispuesto a escuchar
y a comprender, es siempre de gran valor educativo. Manifestar los propios
sentimientos en una conversación confiada es una excelente medicina
sentimental.</span>

<span style="font-size: 10pt;">Los
niños que proceden de hogares demasiado fríos o descuidados desarrollan con más
facilidad actitudes derrotistas ante la vida. Si los padres son inmaduros o
imprevisibles, crónicamente tristes o enfadados, o simplemente personas
distantes o sin apenas objetivos vitales, o con vida caótica, será difícil que
conecten con los sentimientos de sus hijos, y el aprendizaje emocional será
forzosamente deficiente. </span>

<span style="font-size: 10pt;">Padres
imprevisibles son aquellos que tratan a sus hijos de manera arbitraria. Quizá
cuando están de mal humor los maltratan, pero si están de buen humor les dejan
escapar de sus deberes o su responsabilidad en medio del caos; y así está claro
que será difícil que logren nada. </span>

<span style="font-size: 10pt;">Si
el reproche o la aprobación pueden presentarse indistintamente en cualquier
momento y lugar, dependiendo de si les duele la cabeza o no, o si esa noche han
dormido bien o mal, o si su equipo de fútbol ha ganado o perdido el último
partido, de esa manera se crea en el hijo un profundo sentimiento de
impotencia, de inutilidad de hacer las cosas bien, puesto que las consecuencias
serán difícilmente predecibles. Por eso suelen fracasar aquellos padres que
alternan imprevisiblemente el exceso de benignidad con el de severidad.</span>




</span>

21/09/2008
gryc, experto respondiendo en Psicología
Experto
Hola gryc:
En primer lugar disculpa por la tardanza pero estuve muy ocupado cuidando a un familiar enfermo en el hospital y no tuve tiempo de casi nada. Gracias.
No debes actuar por miedo a quedarte sin pareja. El actuar por "miedo a ..." siempre sale mal. Por lo que me dices parece que el chico te quiere como una propiedad suya, que te amoldes a él, te dice lo que tienes que hacer y lo que no tienes que hacer, etc, en definitiva: NO ES MADURO, Y NO SABE AMAR.
Lo que te hace tu novio no está bien. No hay que hacer sufrir a nadie para ver si aguanta o ver si nos quiere o no. La relación de noviazgo es de amor, y hay que procurar amar al otro lo máximo posible y aprender a amar más y mejor cada día.
El noviazgo es una cosa muy bonita, que incluye la madurez de la sexualidad humana y el compromiso con un chico para toda la vida, es decir un amor sin límites, que incluirá en el matrimonio, la donación también del cuerpo y ya en el noviazgo el compromiso espiritual y psicológico con el amado.
La relación de noviazgo sirve para que dos personas se conozcan, para prepararse para el matrimonio.
Es normal que lo que empezó hace de una manera, ahora no siga igual y hay que aceptar la realidad sin forzarla.
El amor entre dos personas requiere el compromiso de querer a la otra persona PARA SIEMPRE. Esto se da en el matrimonio. La sexualidad humana es plena cuando se compromete el cuerpo y el espíritu de dos personas, para siempre. No es amor salir con uno en tanto en cuanto me "apetezca". Eso es una sexualidad inmadura, por mucha frecuencia de actos sexuales que compartan. Aunque sus pieles se rocen frecuentemente, los espíritus de esas dos personas viven alejados y separados y no disfrutan de la verdadera sexualidad de la pareja.
La sociedad de hoy nos engaña a muchos jóvenes pretendiendo decir que lo único que existe en el amor humano es el acto sexual. Claro, así mercantilizan el sexo y sacan beneficio: condones, pornografía de todo tipo: internet, revistas, clubes, etc.
El sexo descontrolado es peligroso pues no libera de nada, es más es como una droga que requiere cada vez más de nuevas sensaciones, nuevas experiencias, etc. Y que cuanto más tienes , mas quieres. La capacidad sexual radica en el cerebro, y este nunca se siente satisfecho, aunque los órganos sexuales estén extenuados. Es como pretender apagar el fuego con gasolina.
Además, no es verdad que haya que probar las relaciones sexuales con un chico para saber si le queremos o no. El sexo funciona más o menos igual con todos los chicos y no hace falta "probar". Sólo podría haber problemas con esto si uno de la pareja tiene problemas físicos graves.
Más que fijarte en el aspecto exterior de un hombre, o sea, de piel par fuera, fijate en sus valores, en su personalidad, si es  simpático, si es generoso, si es trabajador, si es sincero, si es optimista, si es elegante, si es solidario, etc., etc. ESO SÍ QUE SON LOS PARÁMETROS EN LOS QUE TIENES QUE PONER TUS OJOS DE MUJER.
Si me escribes diciendo que ahora no te encuentras a gusto, ES EL MOMENTO DE DEJARLO. No te engañes a ti misma: NO CAMBIARÁ.
San Agustín aconsejaba para tomar decisiones importantes así: Piensa en el final de tu vida cuando seas una ancianita que recuerda todas las cosas de la vida que hizo y de lo que está orgullosa de haber hecho. ¿Te sentirás orgullosa de haber roto con ese hombre o te sentirás culpable y mal de no haber roto?. Contéstate tu misma. No te engañes tu sola. Puede que sea más o menos difícil ahora, pero cuanto más tiempo lo alargues más difícil será.
Tienes un problema de amor hacia ti misma, de autoestima. Ya tenemos una ventaja. Lo hemos detectado, y ahora será muy fácil que lo llegues a superar.
Por tanto, tenemos que aprender a amarnos a nosotros mismos.
Lo primero es NO CULPABILIZARTE DE TU PASADO. El pasado ya se fue, ya no existe. Da gracias a Dios de haberlo vivido y de poder sacar experiencias de él para AHORA. Si tu pasado fue duro, ahora puedes ser más fuerte y tener una experiencia valiosísima.
No te preocupes por EL FUTURO.  Vive al día. Haz las cosas con tu mejor intención. Si no salen como tu quisieras, acéptalo. No tienes tu la culpa. Las personas reaccionamos a veces mal. Tú sigue haciendo el bien.
Aprende a CONTROLAR TU PENSAMIENTO. Cuando percibas que te estás diciendo a ti misma: "Fracasarás" "Eres una inútil" y cosas por el estilo, piensa. Estoy haciéndolo mal. Lo que sí es ahora un fracaso es estar pensando eso. Piensa en algo que te guste: una canción, una puesta de sol, una sonrisa que te dio una persona, el interés de que seas feliz del que esto te escribe, o otra cosa parecida.
ACÉPTATE COMO ERES. Guapa o fea, lista o tonta, rica o pobre. Mira lo que tienes, no lo que te falta cuando te comparas con los demás. Puedes andar, reír, escribir, ver con tus ojos, comer y beber cuando quieres. Piensa que hay muchos seres humanos en el mundo que no tienen esas cosas que tu sí tienes, y se esfuerzan por sobrevivir y ser felices.
Intenta no ponerte demasiadas obligaciones. Haz cosas durante el día, pero bien hechas, perfectamente hechas. Cada cosa que hagas piensa que es como si no existiera otra cosa para hacer en el mundo. DISFRUTA DE LO QUE HACES. Esa es la clave.
Otra cosa, no te compares con nadie. Vive TU VIDA. No quieras parecerte ni tomar modelo de lo que le pasa a esta o a la otra. Tú eres única e irrepetible y tienes que aprender a darte satisfacción, a conocerte y  a respetarte a ti misma. Si los demás tienen problemas, tú procura ser consciente que su tristeza te puede arrastrar a ti.
Para ello, recobra energía disfrutando de tu vida, respirando, paseando al aire libre en la montaña o junto el mar.
Intenta no observarte demasiado. Si te tienes como protagonista "estelar" de tu vida no podrás dedicar suficientemente a los demás (eso me pasó a mí también durante algunos años en que viví solo).
La mejor solución para el problema que notas ahora es LLENAR TU VIDA DE HECHOS DE AMOR Y DE SERVICIO PARA LOS DEMÁS.
Sí, hay muchas personas que pasan a diario en tu camino que necesitan de ti, de una sonrisa, de que les escuches, de que valores sus trabajos o esfuerzos. ¿Qué te impide esforzarte para hacerles la vida más agradable?. Así, cuando llegue al final del día te vendrán pensamientos de esas personas contentas, llenas de energía que les has comunicado tú, y verás que eso es muy contagioso (pues te lo pasas muy bien). Estarás pensando qué y cómo actuar mañana, la semana que viene, etc.
Tienes que vivir una vida que te satisfaga a ti. No dejes pasar los días uno detrás de otro sin ningún sentido. Cuenta los días de tu vida por las buenas obras que has hecho en cada uno de ellos. Si algún día no has hecho nada positivo por los demás, considéralo un día perdido.
En cuanto a las pastillas, yo no creo mucho en ellas. LA FUERZA ESTÁ EN TI, EN TU MENTE. Conozco a personas que tomaban seis pastillas diarias contra diversas dolencias de su espíritu que se han recuperado tomando una infusión de manzanilla por las mañanas y una infusión de cola de caballo con miel por las noches.
Hazte un plan de vida, un horario, y cúmplelo, por ejemplo:
7. 00 Levantarse y aseo
7. 45 Lectura, meditación o paseo
8. 15 Desayuno
9 a 13 trabajo
13 a 14 almuerzo
14 a 18 trabajo
18 a 20 tiempo libre
20 a 21 cena
21 a 22 Formación, lectura
22 a 23 aseo.
23 Descanso.
No quieras hacer muchas cosas. Ves haciendo las que puedas, pero cuando cojas una cosa entre manos intenta hacerla perfectamente, como si fuera la única cosa que pudieras hacer en tu vida. Sé útil a los demás no te encierres en ti mismo, ayuda a la gente que te rodea en tu familia, en tu trabajo en tus ratos con amigos. Hazles la vida sencilla, que no se tengan que preocupar por ti. Que después de estar contigo "noten" que han recibido energía, que se sienten mejor. Esa tendría que ser la motivación principal de tu vida, lo demás es relativo y menos importante.
Procura también alimentarte correctamente, tomar alimentos sanos y que sabes que te convienen, cuida a tu cuerpo y a tu persona. Respeta las necesidades del sueño. No tomes drogas, ni fumes ni alcohol ni nada de eso. Procura aprender a respirar bien, capta la energía de lo que te rodea, deja que te lleguen los rayos del sol, las partículas de aire que te dan la vida que necesitas para respirar. Haz buenas obras de las que tu sabes que puedes hacer. Si algo sale mal, ten paciencia contigo mismo, no te martirices, ámate a ti mismo.
Hay un libro muy bueno que habla sobre muchas cosas importantes de la vida y entre ellas sobre la sexualidad, el noviazgo, el matrimonio, los hijos, etc., Yo lo leí hace tiempo y me ayudó mucho a escoger novia y esposa, a la que quiero mucho y con la que he tenido dos hijos y una hija estupendos. No olvides que la paternidad y la maternidad son una fuente de riqueza de realización personal tan importante o más que la sexualidad. El libro se llama PARA SALVARTE del P. Jorge Loring. Puedes consultar sobre el P. Loring en www.arconet.es/loring.
Visita también las páginas www.encuentra.comwww.interrogantes.net Son estupendas. Puedes encontrar muchas cosas interesantes sobre noviazgo, crecimiento personal, madurez, autoestima, familia, amor, etc.
Que haya suerte. Sé valiente y lista. Si quieres consultarme algo más no dudes en hacerlo.
Un cordial saludo con mis mejores deseos para tu felicidad
 
13/10/2008
gryc, usuario preguntando en Psicología
Usuario
Excelente. Una fantástica solución.
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