Complejo de gorda

Tengo una duda de psicología: ¿Si una chica dice tener complejo de gorda (y además está gorda (100kg aprox.) es normal que se ponga minifaldas extracortas? Si yo tuviera ese complejo no me las pondría, trataría de ocultar mis piernas. Además esta chica come a todas horas (pero no vomita ni nada de eso después).
Se trata de mi cuñada, cada vez que discute con mi hermano le dice que tiene complejo de gorda y lo amarga, y yo tengo la duda de si en realidad esta chica esta acomplejada o juega con mi hermano para darle pena y conseguir todo lo que quiere.
Es una chica muy extrovertida, segura de si misma, muy independiente, autoritaria.. Y no me creo que esté acomplejada.
Además un día estando supuestamente deprimida con su gordura, se compró otra mini-minifalda. ¿Es esto normal?
Le agradecería que me resolviese esta duda existencial
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Los complejos
Los Complejos representan la desaprobación de una característica propia. Esta desaprobación puede llegar hasta tal punto que la persona llega a infravalorarse.
E l Complejo constituirá un verdadero problema, si llega a afectar a su vida cotidiana, por ejemplo, cuando una niña está gordita y está acomplejada, puede llegar al extremo de no salir de casa para que nadie la vea.
La desaprobación es un proceso inconsciente, un juicio negativo acerca de uno mismo, que afecta a sus emociones y conductas.
La persona centra su atención en un aspecto concreto de su persona, magnificándolo, dejando de lado otra serie de virtudes y cualidades.
Este tipo de personas tienen un autoconcepto negativo de sí mismas, en cambio, las personas que se aceptan tal y como son, tienen un buen autoconcepto, se aceptan, se respetan y se quieren, y ello repercute directamente en la formación de una alta autoestima.
La Autoestima es la idea que tenemos de nosotros mismos. Si es positiva, tendremos una alta autoestima, y si por el contrario, es negativa, la autoestima será baja.
Para que el niño se forme una buena autoestima, son varios los factores que intervienen:
La relación con sus padres.
La relación con los profesores.
Los hermanos, que ejercen gran poder.
Los compañeros y los amigos.
En la adolescencia, la aceptación del grupo social al que pertenece.
Lo importante es que el niño se sienta amado y valorado, y para ello, las personas que rodean al niño, deben sentir amor hacia él, apreciando sus cualidades positivas. A la vez, saber hacer llegar ese amor, saberlo comunicar.
Cuando nos encontramos ante una persona con baja autoestima, será fácil que piense lo siguiente:
"No valgo para nada".
"Yo no puedo hacerlo".
"Soy ridículo".
"Soy malo".
Estos pensamientos provocarán en él/ella una fuerte ansiedad y tensión, limitando su actuación.
En cambio, una persona con una autoestima elevada, se siente relajada y tranquila y piensan que son dignas de ser tratadas bien y de ser amadas, porque se lo merecen.
Para eliminar los Complejos, se debe potenciar la Autoestima. Las ideas irracionales (Complejos) se han adquirido a lo largo de nuestra vida, y por tanto, son objeto de poder ser eliminados de igual forma que se han instaurado.
En Primer lugar, se deben delimitar los pensamientos irracionales y analizar cómo nos afectan en nuestra vida diaria. Buscar de qué idea parten esos pensamientos irracionales, por ejemplo, no valgo para nada, yo no puedo hacerlo...
En segundo lugar, aceptarse uno mismo tal y cómo es. Cuando logramos ese paso eliminamos la ansiedad que nos provocaba el rechazarnos nosotros mismos. Para conseguir aceptarnos, tenemos que repetirnos constantemente que nos gusta cómo somos e incluso escribirlo, y así pasaremos a actuar como si ya tuviéramos instaurada la nueva imagen.
En tercer, y último lugar, se deberá valorar constantemente las cualidades que se poseen, porque la alegría de ir descubriendo nuevos valores será la motivación necesaria para ir consiguiendo todos los retos que se proponga en la vida.
Complejos y trastornos de personalidad
Es muy fácil decir que alguien es un acomplejado, pero pocos saben realmente lo que eso significa. Se trata de problemas de emociones, actitudes y conductas que tienen su origen en las relaciones infantiles del individuo, y que en gran medida están ligados a todas las prohibiciones que los padres inculcaron en el inconsciente del niño. Claro está, mucho de lo que popularmente es considerado un complejo entraña un trastorno de personalidad
Antes de abordar el tema de los complejos es bien importante aclarar que desde el punto de vista psicológico es casi imposible hablar de personas totalmente "normales" o "sanas", ya que todos los seres humanos tienen -en mayor o menor grado- algo de paranoicos, narcisistas, histéricos u obsesivos. Cada individuo es una mezcla única de cualidades que configuran ese "algo" singular y casi seguramente irrepetible que constituyen las diferencias personales. Ahora bien, cuando alguno de esos rasgos se exagera se hace intolerable para los demás o para el individuo; ya hay síntomas de que algo no funciona bien en los intrincados parajes de la mente humana.
Muchas veces las personas no detectan exactamente qué les sucede, pero saben que hay algo dentro de ellas que les impide relacionarse adecuadamente con los demás o alcanzar objetivos determinados en su vida profesional.
Actualmente, se ha popularizado en el lenguaje cotidiano la palabra complejo para designar a una persona problemática. Sin embargo, apuntó Argelia Melet -médica psiquiatra del Instituto Médico Campo Alegre- que la palabra complejo fue utilizada por primera vez por la escuela psicoanalítica de Zurich (por Bleuler y Jung) para significar situaciones internas del individuo que se estructuran a lo largo de sus relaciones infantiles y que se manifiestan en todos los niveles psicológicos: emociones, actitudes y conductas adaptadas.
Por la misma deformación de la definición de complejo, es frecuente escuchar "tal persona es una acomplejada o que tiene complejos de superioridad", aunque al hablar con la terminología psicoanalítica exacta, los complejos son tan específicos como Edipo, Castración, Electra, Inferioridad, Superioridad, Culpa y Paterno.
Las cosas por su nombre
En términos de la psiquiatría y psicología actual, en lugar de complejos se habla de Trastornos de Personalidad, los cuales engloban conceptos psicopatológicos mejor integrados. Según la experiencia profesional de Melet, lo que la gente llama popularmente complejo es en realidad algo más profundo que entraña los rasgos patológicos de la personalidad, de allí que la psicología y psiquiatría moderna hablen de trastornos de personalidad.
A las consultas de los especialistas acuden muchas personas que creen padecer un complejo, pero lo que realmente presentan es un trastorno de personalidad. En la sociedad contemporánea, cuatro son los trastornos que se presentan con más frecuencia: Obsesivo, Paranoide, Narcisista y Dependiente.
Según explicó Melet, cuando una persona presenta un trastorno obsesivo se comporta como un perfeccionista exagerado que se preocupa por los detalles al máximo y que a la vez tiene dificultad para tomar decisiones. Los individuos que rodean al paciente con trastorno obsesivo lo perciben como un ser poco afectuoso, frío, racional y moralista, que critica las expresiones emocionales. El trastorno obsesivo suele ser confundido con el complejo de culpa.
Otro trastorno de personalidad muy frecuente es la paranoia. El individuo paranoide siempre piensa que es juzgado, amenazado o perjudicado por los demás. Estas personas se caracterizan por estar tensas, incapaces de relajarse, no aceptan críticas y tienen poco o ningún sentido del humor. La paranoia es llamada popularmente complejo persecutorio.
El narcisista es aquella persona que exige que la admiren por sus logros, pide aplausos y atención. Usualmente se exhibe como alguien con muchos méritos -aunque en realidad nos los tenga-; a la vez es incapaz de comprender los sentimientos ajenos y padece graves crisis de envidia por los éxitos o logros ajenos. Con facilidad se puede identificar al narcisista con el llamado complejo de superioridad. En el otro extremo se encuentra el trastorno de dependencia, puesto que la persona que lo sufre es incapaz de tomar decisiones propias y es temerosa de expresar desacuerdos con las opiniones ajenas por miedo a ser rechazada. Fácilmente se siente aplastada ante la crítica más inocente y tiene gran dificultad para afrontar la soledad. Por estas características, al trastorno de dependencia se le confunde con el complejo de inferioridad.
Otra visión
Desde el punto de vista de Francisco Novoa, educador de profesión, con 18 años de trabajo e investigación en el área de desarrollo y excelencia personal, los complejos son una respuesta ante un estímulo externo, pero dicha respuesta viene condicionada por algún factor o "programa" que está en el inconsciente.
El inconsciente del individuo lo podemos comparar con un espiral que desde el momento de la gestación, y más aún después del nacimiento, comienza a absorber y formar criterios de vida, los cuales Novoa llama "programaciones". En la medida que el individuo adquiere educación y experiencias, forja sus criterios de vida, que pueden durar por siempre. Cuando se produce un estímulo externo, éste pasa por el espiral del inconsciente y de allí saca las respuestas en base a las experiencias pasadas.
Muchas programaciones dejan resultados negativos dentro del individuo y es por eso que tantas veces la persona no sabe por qué reacciona de determinada forma ante los acontecimientos cotidianos, indicó Novoa.
De los 0 a los 8 años de edad los padres forjan el 90 por ciento de los criterios de vida de sus hijos a través de la educación y el ejemplo, que son cruciales durante la vida adulta del individuo. Estos criterios que inculcan los padres tienen mucho que ver con lo que le dicen a su hijo, porque para los niños lo más importante es su relación con el mundo a través de sus padres, ya que asumen los criterios de éstos como verdades. Por ejemplo, si los padres le dicen al niño que es bruto y se lo repiten con frecuencia, llega el momento en que el niño coloca esta apreciación en su espiral inconsciente, la cual se convierte en una programación y se genera el complejo de inferioridad.
Una vez que el ser humano asume como verdad algo así, comienza a dar respuestas que corroboren dicha verdad, porque una de las cosas que más le genera conflicto es entrar en controversia con su verdad interna, y por ello la defiende consciente o inconscientemente. Muchas veces se produce la paradoja de que esa persona que se cree inferior comienza a obtener resultados positivos y satisfactorios con su desempeño en un determinado aspecto, pero como ésto es incongruente con la verdad interna que le recuerda que es bruto, adopta conductas que invaliden su actuación brillante.
Este tipo de situaciones, que tangible y conscientemente resultan desagradables porque reafirman una situación de inferioridad, internamente -a nivel del inconsciente- producen "tranquilidad", ya que no hay contradicción con la verdad interna.
Esa "tranquilidad" es el primer beneficio que obtiene el individuo cuando reafirma su verdad, situación que es absolutamente inconsciente, porque se desarrolla como un diálogo tan íntimo que el mismo individuo no lo escucha. Del otro lado están los beneficios más directos, tales como la comodidad, porque al constatarse su "incompetencia" o "inferioridad", se logra la excusa perfecta: yo no puedo, yo no soy capaz, no me exijan más. Mientras la persona no logre detectar ese juego interno, no puede superar la situación de inferioridad.
Desde la óptica de Francisco Novoa, existen dos extremos que se registran como complejos: superioridad o inferioridad ante las cosas, y de allí se desprende gran cantidad de complejos específicos que están relacionados con las actividades individuales de cada ser humano.
Por lo general, una persona con complejo de inferioridad subutiliza sus posibilidades, mientras que quien padece complejo de superioridad no conoce límites, lo que la lleva a estrellarse ante determinadas situaciones que van más allá de sus conocimientos y capacidades. Incluso, la frustración que genera el impacto debido a un complejo de superioridad puede desencadenar complejos de inferioridad.
Los síntomas
Tendencia a la pereza, a abandonar retos, olvidar las metas, chocar estrepitosamente ante situaciones por haber exagerado las potencialidades, en fin, resultados muy negativos de carácter repetitivo, son las características que Francisco Novoa detecta en una persona que sufre algún complejo. En este sentido, Argelia Melet señaló que los tres problemas más frecuentes que llevan a una persona hasta su consulta -por trastornos de personalidad/complejos- son la dificultad en el desempeño social y logro de metas, la ansiedad (especie de temor inespecífico y sin motivos) y la depresión (entendida como una suerte de derrota psicológica y biológica ante las dificultades). Otros síntomas de estos problemas son la pérdida de sueño y apetito, incapacidad para concentrarse, preocupación irracional por todo -especialmente por el futuro- y temor a actuar, ya sea porque no siente ánimos para hacerlo o porque psicológicamente duda ante el más mínimo problema.
Superar el conflicto
En el terreno de las soluciones a este tipo de problemas, bien sea complejo o trastorno de personalidad, los psicólogos y los psiquiatras están capacitados para ayudar al paciente, siempre y cuando se haga un buen equipo con el especialista.
Del lado de los tratamientos alternativos están las terapias de desarrollo personal, conocidas con el nombre de psiconeurolingüística, porque su función es la decodificar una actitud o comportamiento en el cerebro de la persona para reprogramar al paciente.
Desde el punto de vista de Argelia Melet, ese tipo de terapias no contempla el problema de la estructura de la personalidad; es decir, se aboca a atender un asunto específico sin considerar integralmente la personalidad del individuo.
En opinión de la psiquiatra, los trastornos de personalidad y los complejos se pueden tratar para que la persona mejore apreciablemente su padecimiento y pueda desenvolverse acertadamente. En lo que respecta específicamente al tratamiento, Melet levanta un perfil o historia del paciente donde indaga en su vida infantil, relaciones con los padres, familiares y amigos; de esta manera establece una imagen global del individuo. Luego prepara un diagnóstico y posteriormente busca concientizar al paciente de que tiene un conjunto de problemas, para proceder a trabajar en un reaprendizaje que tienda a superar la situación conflictiva. En este punto, el psiquiatra le señala constantemente al paciente las soluciones que fueron delineadas a lo largo de las sesiones, porque la persona tiende a abandonar con cierta frecuencia el tratamiento, una vez que comienza la fase de aplicar las herramientas que convino con el especialista, en su vida cotidiana. Sobre la práctica y los resultados, el especialista y el paciente ajustan las acciones a seguir.
Ahora bien, el tratamiento que aplica un terapista de personalidad gira en torno al conocimiento que cada quien tiene sobre sus resultados ante las situaciones, ya que esta persona no conoce sus programaciones inconscientes.
Una vez esclarecidos ambos aspectos, el terapista busca establecer verdades internas que apoyen los resultados que se esperan, y si fuera el caso, sustituir las codificaciones negativas. Según la experiencia de Novoa, cuando se obtiene un resultado distinto a lo que se espera, lo que hay que hacer es observarlo, no olvidarlo y comenzar a utilizar técnicas de afirmaciones repetitivas que estén diseñadas en función de alcanzar ese resultado.
Las técnicas repetitivas lo que buscan es cambiar el estado de conciencia del individuo; o sea, limpiar el inconsciente de las programaciones limitantes.
Para lograr esta reprogramación el paciente debe definir -con ayuda del terapista- las afirmaciones, que son oraciones estructuradas en forma positiva en acción y en tiempo presentes. Estas afirmaciones se deben repetir, más allá de las contradicciones internas que genera escuchar una afirmación que se opone a la verdad interna. Al actuar ante la situación y obtener resultados positivos, las afirmaciones pasan a ser nuevas programaciones que sustituyen al criterio limitante.
Cabe destacar que las afirmaciones y repeticiones se establecen en torno a visualizaciones que el paciente debe delinear nítidamente como metas por alcanzar, para lograr el crecimiento personal y la superación de los problemas. Este trabajo es individual e interno, nadie lo puede hacer por otro. Desde luego, puede que una programación cambie sin este tipo de trabajo cuando sucede un hecho fortuito contundente que trastoque los criterios del individuo; sin embargo, no es lo común.
links:
http://www.psicoconsul.com/articulosPSI/trastorno-limite-de-la-personalidad.htm
http://www.psicoconsul.com
El trastorno límite de la personalidad
El Trastorno Límite de la Personalidad, como todo síndrome, está sujeto a las diferencias individuales, presentando variantes que confunden a los terapeutas en el diagnóstico. Todavía existen incluso psiquiatras que no reconocen el síndrome TLP como una enfermedad.
Adicciones
-El síndrome de abstinencia de la cocaína.
-Adicción a Internet.
-Ciberadicción. Actualidad y enlaces.
Ansiedad y depresión
-La ansiedad y la depresión.
-Acoso laboral y estrés
Personalidad
-Trastorno límite de la personalidad.
-Síndrome de Münchhausen.
Sexualidad
-Eyaculación precoz.
-Sexualidad masculina y edad.
-Sexualidad femenina y edad.
Los familiares de las personas afectadas por este trastorno se sienten impotentes y confusos. No entienden qué ocurre, qué están haciendo mal en su vida, o qué podrían cambiar con tal de mejorar la situación que padecen.
Acuden a especialistas en busca de consejo y orientación, pero a menudo la propia urgencia y angustia del problema, así como la ausencia de centros especializados para abordar esta enfermedad en todos sus ámbitos, hace que se haga difícil tratar el caso desde una óptica integradora.
Muchas de las personas que acuden a los centros sanitarios y a los terapeutas en busca de ayuda son padres afectados por el problema de sus hijos, pero es un problema que afecta también a otros familiares.
Incidencia
El trastorno límite de la personalidad afecta a alrededor del 2% de la población general, a aproximadamente el 10% entre los pacientes vistos en los centros ambulatorios de salud mental y a un 20% entre los pacientes psiquiátricos que se encuentran ingresados.
Características del síndrome
El Trastorno Límite de la Personalidad, como todo síndrome, está sujeto a las diferencias individuales, presentando variantes que confunden a los terapeutas en el diagnóstico. Todavía existen incluso psiquiatras que no reconocen el síndrome TLP como una enfermedad.
El patrón más habitual es una inestabilidad crónica en el principio de la edad adulta, con episodios de grave descontrol afectivo e impulsivo y alta demanda de los recursos de salud mental.
En bastantes casos hay antecedentes familiares por parte de alguno o ambos padres, con problemas mentales, drogadicción o alcoholismo.
El deterioro causado por el trastorno y el riesgo de suicidio son mayores en los primeros años de la edad adulta y van desapareciendo gradualmente con la edad.
Durante la cuarta y quinta décadas de la vida, la mayoría de los sujetos con este trastorno logran una mayor estabilidad en sus relaciones y su actividad profesional.
Los enfermos
Los afectados por TLP son muy receptivos y tienen una gran capacidad para la manipulación. Suelen culpar de todos sus problemas a las personas con las que conviven.
En ellos los métodos educativos habituales no parecen funcionar. Nuestros esfuerzos por explicarles su situación o la realidad en que la viven son inútiles, porque parecen no escucharnos.
La convivencia es una constante lucha para intentar reconducirlos a la vía de la normalidad. Es muy difícil conseguirlo sin ayuda y el fracaso de la familia se manifiesta en forma de separaciones de los cónyuges y depresiones. El cambio en la vida familiar afecta a todos los niveles.
Descripción de las conductas e ideaciones
Es frecuente que los sujetos con TLP expresen ira intensa e inapropiada a la situación o que tengan problemas para controlarla. Pueden mostrar sarcasmo, amargura persistente o explosiones verbales. Frecuentemente, la ira es desencadenada cuando consideran que una de las personas de su entorno no se ocupa de ellos o piensan que les abandonan. Estas expresiones de ira suelen ir seguidas de sentimientos de pena y culpabilidad y contribuyen a la cognición que tienen de ser malos.
La ira se produce incluso ante una separación que en realidad es por tiempo limitado o cuando se producen cambios inevitables en los planes (por ejemplo, reacción de desesperación brusca cuando el clínico les anuncia el final de su tiempo de visita, angustia o enfurecimiento cuando alguien importante para ellos se retrasa, aunque solo sea unos minutos, o cuando tiene que cancelar su cita con él).
Estos temores de abandono están relacionados con la intolerancia a estar solos y con la necesidad de estar permanentemente acompañados de otras personas. Sus exagerados esfuerzos para evitar el abandono pueden incluir actos impulsivos como los comportamientos de automutilación o suicidas.
Pueden idealizar a sus familiares, a quienes se ocupan de ellos o a sus amantes las primeras veces que empiezan a salir, pedirles que estén mucho tiempo a su lado y compartir muy pronto los detalles más íntimos. Sin embargo pasan rápidamente de idealizar a los demás a devaluarlos, pensando que no les prestan suficiente atención, que no les dan lo que ellos quieren o no "están" lo suficiente.
Son propensos asimismo a los cambios drásticos en su opinión sobre los demás, que pueden ser vistos alternativamente como pilares beneficiosos o absolutamente perniciosos. Tales cambios suelen reflejar la desilusión con alguna de las personas que les atienden y cuyas cualidades positivas han sido idealizadas en un principio y de quien posteriormente esperan el rechazo o el abandono.
Estos sujetos pueden cambiar bruscamente desde el papel de suplicar la necesidad de ayuda hasta el de vengador de una afrenta ya pasada.
Si bien lo habitual es que su autoimagen esté basada en verse un ser malvado o desgraciado, a veces los individuos con este trastorno tienen también el sentimiento de que no existen en absoluto, como una sensación de vacío.
Se aburren con facilidad y están buscando siempre algo que hacer, y pueden tener la necesidad de controlar ellos a otros o acusarlos de querer ejercer un control sobre ellos.
Tienen una sensibilidad interpersonal especial: algunos poseen una habilidad asombrosa para "leer" en la gente y descubrir sus puntos débiles.
También tienden a parecer más competentes de lo que en esos momentos son. A veces ocultan bajo una especie de máscara su verdadero estado.
Actitudes autodestructivas
Los actos de automutilación (cortarse o quemarse) y las amenazas e intentos de suicidio son muy frecuentes.
Estos actos autodestructivos suelen estar precipitados por los temores a la separación o al rechazo, o por la expectativa de tener que asumir una mayor responsabilidad.
El diagnóstico
El diagnóstico de la TLP es un proceso complejo y debe ser siempre realizado por un profesional de la materia. Los profesionales generalistas pueden hacer un diagnóstico y una primera valoración de la situación, pero es necesario que los familiares pidan la opinión de otro profesional para descartar otras psicopatologías.
Tratamiento
El tratamiento debe ser realizado por especialistas con experiencia en este tipo de trastornos, tanto psicoterapéutico como farmacológico.
Un tratamiento adecuado del trastorno límite de la personalidad necesita ser multidisciplinar. Hace falta recurrir a psiquiatras, psicólogos, educadores especializados, centros de día o urgencias psiquiátricas y ayuda a la familia. El tratamiento debe aplicarse en toda su intensidad, y de forma continuada, cuando el paciente tenga entre los 12 y los 35 años, precisamente en el período en el que una persona desarrolla su carácter y decide su orientación vital y profesional.
Estas personas, al no haber desarrollado los suficientes recursos propios para hacer frente a nuevas dificultades y situaciones y en muchas ocasiones no ser conscientes de ello, necesitan toda la ayuda que se les pueda dar; pero sin hacer las cosas por ellos, tratando de no alimentar su extrema dependencia e intentando que aprendan a hacer las cosas por sí mismos.
Afortunadamente, la enfermedad suele mejorar conforme el paciente va creciendo y madurando psicofisiológicamente.
Tipos de terapias
Lo primero que hay que tener en cuenta es que el uso de medicación en estos pacientes ha de ir siempre acompañado de una psicoterapia. La medicación como único tratamiento no es en absoluto recomendable.
El tratamiento psicológico tenemos que asumir que es imprescindible; y lo habitual es que los primeros resultados sean obtenidos a largo plazo. El conocimiento de la efectividad de las terapias es objeto de estudio continuo por parte de las distintas escuelas. Entre éstas están:
Terapia Cognitiva
Terapia Dialéctica Conductual
Psicoterapia Psicoanalítica
Terapia Icónica para la Estabilización Emocional
Las terapéuticas más habituales han venido abordándose desde el psicoanálisis. La doble característica médica y psicoanalítica de muchos psiquiatras ha favorecido que este planteamiento siga teniendo un gran desarrollo.
Son, sin embargo, las terapias cognitivo-conductuales combinadas con el tratamiento médico las que parecen ofrecer mayores posibilidades de solución al problema.
1 comentario

Pues parece que tu cuñada encontró la forma de manipular a tu hermano, y si usa minifalda no parece que tuviera complejo, por lo general las personas que sufren de complejo casi siempre ocultan su cuerpo por que lo ven imperfecto.. y si esta gordita te recomiendo algo que a mi personalmente me sirvió,, te dejo el link.. espero haber ayudado en algo. http://secretosparaquemargrasa.blogspot.com/ -

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