Ener

Estoy interesado en saber cuanto más mejor sobre el tema de energías personales. Todo aquellas energías que fluyen de unas personas a otras sin que la mayoría de gente nos demos cuenta.
¿Has leído el libro de las Nueve revelaciones?. ¿Sabes si algo de lo que se narra en este libro es verdad? Si es así ¿Qué es verdad y que es mentira?, ¿Puedes ayudarme, o decirme dónde puedo encontrar más información?.
Un millón de gracias. Deubes- Ibiza- [email protected]
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El ingrediente básico del universo va pareciéndose cada día más a una energía pura que es maleable a la intención y las expectativas humanas, como si nuestras propias inquietudes, provocasen que nuestra energía fluyese hacia el mundo y afectase a otros sistemas de energía. En algún momento los seres humanos habrán de descubrir una nueva energía que forma la base de todas las cosas irradiando de ellas, incluidos nosotros mismos;
Uno de los principales campos de trabajo para la liberación de la energía consiste en el estudio de las relaciones entre los seres humanos. Se ha descubierto que cuando un individuo se acerca a otra persona y traba conversación con ella, lo cual ocurre en el mundo millones de veces cada día, pueden suceder dos cosas: que el individuo se aleje sintiéndose fuerte o sintiéndose débil, según lo que haya ocurrido en la interacción. Por esta razón los seres humanos parecemos adoptar siempre una postura manipuladora a nivel inconsciente. No importa cuáles sean las circunstancias de la situación ni el tema a tratar: nosotros nos preparamos para decir lo que más nos convenga con tal de salirnos con la nuestra en la conversación. Cada uno de nosotros procura hallar una manera de ejercer el control y de este modo dominar el encuentro. Si lo conseguimos, si nuestro punto de vista prevalece, entonces, en lugar de sentirnos débiles, recibimos un refuerzo energético.
Dicho de otra manera, los seres humanos tratamos de ser más listos que el prójimo e imponerle nuestro control no sólo en razón de una meta tangible a la que intentamos llegar en el mundo exterior, sino por la exaltación que así recibimos psicológicamente. Este es el motivo de que veamos en el mundo tantos conflictos irracionales, lo mismo a nivel individual que entre las naciones. Los seres humanos no nos percatamos de hasta qué extremos nos manipulamos unos a otros.
Cuando dos personas discuten sobre quién tiene la visión más correcta de la situación, sobre cuál de las dos está en lo cierto, cada una de las dos quiere triunfar a costa de la otra, incluso llegando al extremo de invalidar la confianza en sí misma de la oponente.
El movimiento de esta energía es una vía para comprender lo que los seres humanos están recibiendo cuando compiten y discuten y se perjudican unos a otros. Cuando controlamos a otro ser humano recibimos su energía, nos llenamos hasta el tope a expensas del otro, y es llenarnos de energía lo que nos motiva. A veces una persona busca voluntariamente que definamos para ella una situación y nos cede abiertamente su energía. Como consecuencia nos sentimos llenos de poder, pero este regalo generalmente no dura. Muchas personas no son lo bastante fuertes para continuar dando energía. A esto se debe que muchas relaciones personales se conviertan con el tiempo en pugnas por el poder. Los seres humanos suman energías, las enlazan, y después compiten por quién va a controlarlas. Y el perdedor paga siempre el precio. El dominar a otro hace que el dominador se sienta poderoso e inteligente, pero absorbe la energía vital de aquellos que son dominados. No establece ninguna diferencia el que nos digamos que lo estamos haciendo por el bien de las otras personas, e incluso que éstas sean a las que más queremos. El detrimento, el perjuicio, se produce siempre.
Se pone así en evidencia que durante mucho tiempo los seres humanos hemos competido inconscientemente por la única parte de esta energía a la que estábamos abiertos: la parte que fluye entre las personas. En esto han consistido siempre los conflictos humanos, a cualquier nivel: desde las pequeñas pugnas en familia o en los lugares de trabajo hasta las guerras entre naciones. Es el resultado de sentirse inseguro y débil y tener que robar la energía de otros para sentirse bien.
Solo mediante lo que ha venido en llamarse "experiencia mística" se encuentra la clave para poner fin a los conflictos humanos en el mundo por la pugna por la energía, pues durante ella se recibe energía de otra fuente: una fuente con la que a la larga aprenderemos a conectar a voluntad.
Uno de los fenómenos resultantes de la "experiencia mística" es el sentimiento de amor hacia todos los seres y cosas. El papel del amor ha sido mal entendido durante mucho tiempo. Amar no es algo que debamos hacer para ser buenos o para que el mundo sea un lugar mejor más allá de cierta abstracta responsabilidad moral. Conectar con la energía se siente como una conmoción, después como euforia, y finalmente como amor. Encontrar energía suficiente para mantener el estado amoroso ciertamente favorece al mundo pero, sobre todo y más directamente, nos ayuda a nosotros mismos.
La experiencia mística permite ver brevemente le magnitud de la energía que uno puede adquirir, pero resulta difícil prolongarla durante mucho tiempo. En cuanto tratamos de hablar de ella con alguien que opera en un estado de conciencia normal, o cuando intentamos vivir en un mundo donde todavía se están produciendo conflictos, somos bruscamente expulsados del "estado" y retornamos al nivel de nuestra antigua personalidad.
Y entonces todo es cuestión de reconquistar lentamente lo que hemos vislumbrado, un poco cada vez, e iniciar un progresivo regreso hacia aquella conciencia máxima. Recordar la sensación que tuvimos en los más altos estados de conciencia alcanzados nos ayuda a recobrar en parte la conexión con el flujo de energía universal.

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