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No existe una forma jurídica predeterminada (como por ejemplo en los bancos, donde tienen que ser SA) sino que cada empresario puede adoptar la forma jurídica que estime oportuna, en función de sus intereses.
Suele ser habitual (como en otras ramas mercantiles) comenzar como autónomo, y luego, en fucnión de la trayectoria profesional, traspasarlo a a una SL. Es una decisión compleja, en la que intervienen factores laborales, fiscales, etc.
Un saludo.
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