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Primero, cada uno de vosotros ha de hacer una lista sobre lo bueno y lo malo de mi mismos, otra lista sobre lo bueno y lo malo del otro y una tercera sobre lo bueno y lo malo de vivir juntos.
No mezcléis a los hijos ya que no tienen que ser moneda de cambio.
En los puntos discordantes, habladlo y, si necesitáis ayuda para que el diálogo sea fluído y correcto buscad un intermediario.
Si veis que la convivencia es difícil o nula, dejadlo. Es mejor separarse a buenas a que de degrade la convivencia hasta el punto de llegar al odio
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