Cuando uno rompe, se arrepiente y ya es tarde

Hola yolga. He leído algunas de tus recomendaciones y me he animado a escribirte. En marzo pasado empecé una relación con un compañero de mi trabajo. Él tiene 36 años y yo 40. Nos gustábamos desde hacía tiempo (según nos confesamos después), pero él estaba viviendo con otra persona y nunca quise entrometerme. Hasta que él lo iniicó todo. En cuestión de un mes rompió con esta persona. A mí me llamó siempre la atención la facilidad con que sucedió todo. Sobre todo, que esa relación se había acabado por mero desgaste. No quise indagar más porque me parecía que eso pertenecía a su intimidad y que lo importante era que estaba conmigo. Pero siempre me quedó la mosca tras la oreja. Una especie de celos difusos, como si temiera que volvería con ella. Creo que eso me hacía desconfiar en el fondo de él. Al mismo tiempo, él entró en una especie de crisis personal que yo no era capaz de entender del todo. El caso es que, al mismo tiempo que me decía que quería estar conmigo, yo tenía la sensación de que no me acababa de dar entrada por completo en su vida. Por ejemplo. Él había decidido irse de vacaciones a EEUU, cruzar el país. Un viaje que no era el que yo necesitaba después de un invierno más bien duro. Pero él no se planteó en ningún momento cambiar sus planes y hacer algo conmigo. Apenas habíamos tenido tiempo de estar juntos, de consolidar nuestra intimidad. Me fui con él porque quería estar con él. Ha sido un desastre. Durante el viaje lo empecé a mirar de otra forma. Acabé detestando su sentido del humor, sus comentarios me parecían infantiles, no tenía ningún control sobre el viaje, no lo había preparado y acabamos yendo a remolque de otra persona, que ejercía un liderazgo que a mí tampoco me gustaba (es un egocéntrico). El caso es que yo me volví crítica con él, le hacía ver cada cosa que no me gustaba de él. Al final, yo creí que me había desenamoradao de él y, antes de que nos hiciéramos más daño, le dije que creía que debíamos parar. El caso es que al regresar, hace dos semanas, yo creía estar segura de que quería romper. Luego, en cuestión de días, he recapacitado y creo que lo he juzgado muy duramente. He intentado recuperarle, pero ahora es él quien me ha dicho que no puede volver. Ha desaparecido unos días y ya no contesta a mis llamadas. Me ha entrado el pánico del abandono pero no he seguido llamando. Yo creo ahora que quiero volver y que mis críticas hacia él han sido injustas. No digo que no haya cosas que me molestan de él, pero creo que podría vivir con ellas. Yo soy una persona muy exigente conmigo y tiendo a poner unos listones muy altos a mis parejas. Pero también me pregunto por qué la semana pasada yo creía estar tan segura de romper y ahora estoy sufriendo por él. Creo que volver en estos momentos no sería buen idea. Sé que tengo que dejar pasar algo de tiempo. Pero, mi pregunta es: ¿Se puede perdonar algo así? ¿Se puede retomar la relación sanamente? ¿Hasta qué punto su no es definitivo?
¿Tienes alguna recomendación?
Muchas gracias

1 respuesta

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Respuesta de
Hola (xxxxxx),


Empiezo respondiendo por el final, sí, se puede perdonar algo así, si, se puede retomar la relación sanamente y no, su NO no es definitivo.
Has empezado con mal pie la relación, pero eso no significa que esté todo perdido.


La cuestión es que te apuntaste a un viaje al que no querías ir y contra el que habías desarrollado toda una lista de prejuicios ("este se va sin mí y no le importa", "este ha dejado a su pareja en un periquete y no parece afectado", etc...) Es una especie de "profecía autocumplida", te obsesionaste con que algo iba mal y fue mal porque tu mente solo buscaba que fuera así.


Dices que has leído algunos de mis consejos y si te has fijado habrás visto que siempre recomiendo que las parejas guarden un espacio individual para cada uno de los miembros. Piensa que cuando él plantea el viaje tu pensaste que no te apetecía para nada ir, ¿acaso te amenazó para que fueras? Seguro que no, por lo que habría sido tan sencillo como quedarte en casa y que él cumpliera su sueño. Los dos habríais sido tan felices, él por cumplir su deseo y tu por no verte embarcad@ en un viaje que no te apetecía "disfrutar".


Sin querer reflejaste en él toda tu ira y tus miedos, le hiciste responsable de esa situación y le "odiaste" por ello. Y bajo esta perspectiva, el más mínimo detalle que no fuera de tu agrado iba a ser culpa de él.
Ahora veamos como se siente él: Imaginate que hace tiempo llevas queriendo hacer un viaje y de pronto la persona con la que llevas poco tiempo de relación se apunta, pero durante el viaje se comporta como un amargado criticándote constantemente e impidiéndote disfrutar todo lo que habías imaginado.


Para colmo esa persona te dice que no puede seguir contigo y rompéis. ¿Cómo te sentirías tú? Pues probablemente así es como se siente él.


¿Cómo arreglarlo? Pues para empezar, como tu bien sabes, dejando pasar un poco de tiempo para que todos esos sentimientos negativos disminuyan. Durante ese tiempo reflexiona a fondo sobre lo sucedido, recapacita sobre cómo ha ocurrido todo y sobre tus dudas acerca de él, sobre todo plantéate si eres capaz de confiar en él. Plantéate que si retomas tu relación con esa persona vas a tener que confiar y dejarle su espacio para que crezca y respire (y por supuesto tomarte tu el tuyo).


Una vez tengas tus ideas en orden y la cosa se haya enfriado pídele una cita para disculparte. Para convencerle le puedes decir que aunque entiendes su postura crees que se merece una explicación, que, de hecho, necesitas dársela.


Y si finalmente consigues esa cita se lo más honest@ posible. Explicale que fue tu error el aceptar un viaje donde no pintabas nada y que lamentas habérselo estropeado. Pídele que te comprenda también. Explicale que estabas tan content@ de estar con él, que todo se había producido de una manera tan rápida que no lo supiste asimilar. Intenta hacer que entienda que la situación te desbordó, pero que los sentimientos que tienes hacia él son los mismos que al principio.


Creo que básicamente la conversación debe girar hacia la empatía. Tratando de ponerte en su lugar y de que él se ponga en el tuyo, y de reconocer vuestros propios errores.
Si consigues que él empatice contigo la reconciliación será fácil porque significará que habréis llegado a un punto de entendimiento.


Puede ocurrir que él se cierre en banda y se niegue a aceptar o intentar comprender tu actitud o si lo hace sea con condiciones bastante inaceptables por tu parte. Si llegáis a ese punto puedes estar segur@ de que no sois compatibles y lo mejor es que cada uno siga su camino porque la relación estaría condenada al fracaso.


Las relaciones de pareja implican muchas veces negociaciones, acuerdos tácitos o normas en las que el eje común debe ser la empatía, el respeto y la confianza. Si ese eje no existe es mejor no perder el tiempo.
Me dices que eres muy exigente contigo y que aplicas esa misma regla a tus parejas. Y yo te recomiendo que te relajes, que la vida no son solo normas y reglas, a veces hay que dar un descanso a la mente y al cuerpo y dejarse llevar porque te puedes llevar gratas sorpresas. Al fin y al cabo todos somos "deliciosamente" humanos, con nuestras virtudes y defectos. Y lo que para ti pueden ser "tus grandes virtudes" para otros pueden ser defectos imperdonables.


Ánimo y no lo des todo por perdido.


Un saludo
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