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24/11/2009
Experto
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Recibo con agradecimiento su fraternal saludo.
Ante esta pregunta que a la vista es breve y precisa, a su vez, la misma tiene un trasfondo profundo y complejo. Por esa razón, no pretendo hacer un juicio puramente teológico; pero tambien tengo que justificar mi postura frente a los actos homosexuales.
El cristiano -y yo como tal-, no debe obligar de nada a nadie, pero como seguidor de cristo debo crear conciencia justificando la postura cristiana y dando a conocer algunos de los argumentos para rechazar los actos sexuales en personas del mismo sexo.
Tal vez me extienda demasiado, pero es preciso, viendo las circunstancias, explayarme para que no sea mal interpretado mis reflexiones.
Tal vez sepas que la sicología trata de traducir en categorías abstractas las diferencias sexuales –caracteres masculinos / caracteres femeninos-. Pero no se pregunta por el significado ultimo de la sexualidad.
El significado biológico ya lo conocerás: es la procreación, eso es innegable. Este objetivo priori se cumple en seres compatibles sexualmente –fisiológica y genéticamente hablando- . Pero como todo es humano en el hombre, mientras que en animal todo es simplemente “animal”, cabe entonces preguntarnos si el encuentro sexual esta destinado a algo mas que un dar y recibir puramente fisiológico.
Quiero dejar en claro que la tendencia sexual de por si es ciega: es decir, tiende a satisfacer directamente sin que le interese el desarrollo armónico de la persona ni su realización. Sin embargo en el hombre el sexo es plástico y maleable, no está programado como en un animal, es susceptible de aprendizaje, puede ser puesto en función del “proyecto de vida” elegido libremente por cada uno...
El significado humano de la sexualidad es muy compleja, porque ella tiene múltiples dimensiones: biofísica, afectiva, sociocultural, sicológica, político-ideológica y religiosa, por lo que como veras la respuesta no es tan fácil a problemas como las que planteas, aunque la respuesta puede ser clara, la forma de presentar esa respuesta sin que afecte emocionalmente a la persona con tendencia homosexual es lo complicado por que ella asume toda esa condiciones o dimensiones que expliqué. Por lo tanto estas se conectan con los elementos constitutivos del cuerpo humano; pero por otro se halla ligada a los problemas profundos del encuentro personal.
Para empezar querido ‘migongo’ me gustaría, si me lo permites, encarar por lo básico.
Podemos encontrar en nuestro medio diferentes interpretaciones de la sexualidad. Eso se debe a que ella representa un aspecto de la persona, la interpretación de su significado humano de la “antropología”, de la concepción del hombre que tenga cada uno.
Tal vez hayas notado, pero podemos identificar 4 interpretaciones diversas:
1)Interpretación cientista, materialista y agnóstica:
En esta interpretación solo existe lo que no escapa a un estudio puramente científico-positivo; por lo tanto pierde significado y valor propiamente humanos de a sexualidad, como aspectos psicológicos, efectivos, sociales y espirituales. Solo interesa los mecanismos anátomo-fisiológicos del sexo (lo genital) y su uso higiénico de la función sexual.
2)Interpretación hedonista:
Esta interpretación no hace sino sacar las consecuencias de la primera: invita a conseguir el máximo placer sexual, al margen de toda norma social, moral o religiosa, sin limitaciones ni inhibiciones de ninguna clase. Lo único que interesa son las técnica que llevan a disfrutar al máximo del sexo. Para concepción el sexo ya no esta en función de la persona y sus objetivos humanos sino que la persona esta en función de las sensaciones fisiológicas e instintivas del sexo.
3)Interpretación antropológico-cultural:
Según esta visión, las normas que regulan las costumbres y las conductas sociales no serían naturales y primarias, expresión de la estructuras del hombre, sino originadas por la sociedad y la cultura y, por tanto, mudable. Cualquier norma, incluso en el terreno sexual, sería relativa.
4)interpretación personalista:
considera la sexualidad como un aspecto esencial y fundamental de la persona, pero no el mas elevado de la jerarquía de valores; un aspecto que es necesario integrar y desarrollar en el conjunto de factores que comparten la personalidad.
En relación al tema que nos compete esta clasificación es interesante para determinar los fundamentos del cristiano. La concepción cristiana se inclina a la interpretación personalista de la sexualidad, al cual la enriquece. También hay argumentos desde el aspecto cientista en la visión cristiana pues observa una incompatibilidad biológica en los actos sexuales de tipo homosexual. Los caracteres genitales no son compatibles, en otras palabras y de forma explicitamente fuerte diría que el ano no es un receptáculo para el pene (incompatibilidad morfológica) y tampoco el pene –dentro del ano- actúa compatiblemente desde el aspecto reproductivo (incompatibilidad fisiológica). El pene y vagina si existe compatibilidad, tanto física y fisiológica.
La interpretación a la que llamamos antropológica-cultural es la que predominan en la personas con inclinaciones homosexuales. Esa interpretación no es la misma desde la visión cristiana.
Los homosexuales, quiero aclarar, son personas biológicamente sin ningún tipo de enfermedad. La homosexualidad no se hereda, no es un trastorno genético. Pero ¿entonces que es?, si partimos desde el punto puramente cientifista podemos decir que ‘a priori’ estos actos no son recomendables ni mucho menos compatibles. Por lo que si no es una enfermedad ¿qué es?.
Estimado amigo, resulta muy osado dar una respuesta 100% segura por que hay poca información al respecto y bastante prejuicios y presiones hacia los científicos particularmente de Estados Unidos. La homosexualidad se elimino de los libros de medicina –sin embargo el travestismo, la pedofilia, la hipo actividad sexual continúan clasificándose como trastornos psiquiátricos o psicológicos-
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Creo que será de utilidad saber los fundamentos respecto al homosexualismo –a modo re resumen final- y asi empezar a conocer un poco mas el contexto. Por ello transcribo un escrito del Teologo Miguel A. Fuentes que tiene alguna información adicional:
1. Delimitación del tema.
Hay varios fenómenos, que se engloban bajo el título genérico de "disturbios sexuales". Tales son: las desviaciones, las perversiones y las disfunciones sexuales.
· Entre las desviaciones sexuales se indican: el transexualismo, el travestismo, la bisexualidad y la homosexualidad.
· Entre las perversiones: la masturbación, el narcisismo, el exhibicionismo, el feticismo, el sadismo, el masoquismo, la necrofilia, la incestuosidad, el bestialismo, la pedofilia, la efebofilia, la patofilia, la gerontofilia, etc.
· Entre las disfunciones: disturbios del deseo (ausencia o hipererotismo), disturbios en la exCitación (impotencia y coitofobia), en el orgasmo (frigidez), etc.
Aquí sólo quiero tratar sobre el problema que presenta la homosexualidad.
2. Definición y naturaleza del fenómeno.
Una definición más o menos adecuada de la homosexualidad es: una anomalía que consiste en la desviación de la atracción afectivo-sexual, por la cual el sujeto prueba atracción, e incluso puede mantener relaciones, con personas de su mismo sexo.
Esta desviación puede responder a causas puramente morales (perversión moral) o causas morales y psicológicas. Los orígenes del fenómeno en las personas que se descubren "constitucionalmente" homosexuales, no son del todo claros; hay varias hipótesis. La más plausible indica que si bien puede haber predisposiciones orgánicas y funcionales, el origen más claro se remonta generalmente a una intrincada red de relaciones afectivas y sociales. Han sido estudiados los eventuales factores hereditarios, sociológicos, e incluso hormonales; pero de todos, sobre todo parece ser el más influyente el clima educativo familiar, especialmente en el período que va de los 6 a los 12 años. El dinamismo original de la desviación homosexual parecería consistir en una fracasada identificación afectiva del niño o de la niña.
Hay que distinguir los homosexuales en:
· Esenciales (también llamados primitivos, constitucionales, primarios); estos están sujetos a la compulsividad del instinto. A su vez se distinguen en: totales y exclusivos (aborrecen el sexo opuesto totalmente, y sienten impulso casi irresistible hacia el propio sexo) y los otros que pueden sentir también la atracción heterosexual (bisexuales).
· Ocasionales (también llamados veleitarios, secundarios): buscan el propio sexo por motivaciones más superficiales como aventura, dinero o falta de pareja de otro sexo, pero conservan las tendencias heterosexuales.
En todos hay que distinguir la tendencia hacia el propio sexo, y el acto homosexual (ya sea el deseo o pensamiento consentidos, o el acto externo sexual).
3. Valoración moral.
Hay que hacer un juicio diverso sobre la tendencia y sobre el acto.
1) El acto homosexual. Por acto homosexual entendemos no sólo los actos sexuales externamente consumados sino también los actos de deseo y pensamiento plenamente consentidos. Estos son intrínsecamente desordenados, es decir, malos "ex obiecto". Lo enseñan la Sagrada Escritura, el Magisterio y la razón:
a) Sagrada Escritura. Numerosos son los textos. Basta algunos:
· Lev 18,22: "No te acostarás con varón como con mujer; es abominación".
· Lev 20,13: "Si alguien se acuesta con varón, como se hace con mujer, ambos han cometido abominación: morirán sin remedio; su sangre caerá sobre ellos".
· Rom 1,27: "Igualmente los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se abrasaron en deseos los unos por los otros, cometiendo la infamia de hombre con hombre, recibiendo en sí mismos el pago merecido de su extravío".
· 1 Cor 6,9-10: "¡No os engañéis! Ni los impuros... ni los afeminados, ni los homosexuales...heredarán el Reino de Dios".
b) Magisterio. Hay varios documentos que tienen especial importancia:
· La Declaración Persona humana, nº 8: "Según el orden moral objetivo, las relaciones homosexuales son actos privados de su regla esencial e indispensable. En la Sagrada Escritura están condenados como graves depravaciones e incluso presentados como la triste consecuencia de una repulsa de Dios (cf. Rom 1,24-27). Este juicio de la Escritura no permite concluir que todos los que padecen de esta anomalía son del todo responsables, personalmente, de sus manifestaciones; pero atestigua que los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados y que no pueden recibir aprobación en ningún caso".
· Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2357: "La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado. Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves, la Tradición ha declarado siempre que 'los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados'. Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso".
· Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la atención pastoras a las personas homosexuales (nº 3): repite el texto de la declaración Persona humana.
· También tienen mucha importancia las intervenciones del Magisterio ante los errores sobre este punto de algunos moralistas. Así, por ejemplo, ante los errores de J.J, McNeill, Charles Curran, André Guindon(1).
c) La razón. La razón, no sólo filosófica, sino teológica muestra la ilicitud de estos actos, en cuanto:
· Están absolutamente desposeídos de la finalidad procreativa que es propia del acto sexual humano (y la cual no puede ser excluida voluntariamente: HV, 14).
· Niegan la complementariedad entre el varón y la mujer, la cual está inscrita en la misma naturaleza: no sólo porque el varón y la mujer son complementarios genitalmente sino porque lo son también germinalmente (sus células sexuales son complementarias: óvulo y espermatozoo) y psicológicamente.
· Niega la sabiduría creadora de Dios: pues al negar lo único que está explícitamente escrito en la naturaleza del hombre (la complementariedad entre el varón y la mujer), niega el plan de Dios en la creación.
· Niegan la autodonación que es la razón última que legitima el uso del sexo. Ya que el acto homosexual es más búsqueda de autocomplacencia que autodonación.
· Es un acto antisocial: porque no contribuye con la generación de nuevos hijos a la sociedad. El sexo se ordena a la perpetuación de la especie. Si la práctica homosexual fuera lícita y todos la practicasen equivaldría al suicido social.
2) La tendencia homosexual. Sobre la tendencia homosexual, cuando responde a factores no voluntarios, se suele verificar muchos equívocos. Fundamentalmente hay que decir que mientras no sea consentida no constituye pecado alguno, pero al mismo tiempo, también hay que afirmar que ella misma, por tender como fin a un acto desordenado, es un desorden.
a) Puede no constituir pecado: "Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales instintivas. No eligen su condición homosexual; ésta constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba" (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2358).
b) Pero es objetivamente desordenada: "La particular inclinación de la persona homosexual, aunque en sí no sea pecado, constituye sin embargo una tendencia, más o menos fuerte, hacia un comportamiento intrínsecamente malo desde el punto de vista moral. Por este motivo la inclinación misma debe ser considerada como objetivamente desordenada" (Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la atención pastoras a las personas homosexuales, nº 3).
c) Consecuentemente, estas personas están llamadas a vivir la castidad de modo total y unir el sufrimiento causado por su tendencia a la cruz de Cristo: "Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición. Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2358-2359).
Algunos, para sostener la inculpabilidad de estos actos en las personas homosexuales cuya tendencia no es voluntaria, han afirmado que no son libres. Como afirma la Carta a los Obispos, esto es una injuria a esas personas, porque afirmar que no son libres es despojarlos de su auténtica libertad: "Se debe evitar la presunción infundada y humillante de que el comportamiento homosexual de las personas homosexuales esté siempre y totalmente sujeto a coacción y por consiguiente sin culpa. En realidad también en las personas con tendencia homosexual se debe reconocer aquella libertad fundamental que caracteriza a la persona humana y le confiere su particular dignidad" (Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la atención pastoral a las personas homosexuales, nº 11).
4. Consecuencias sociales: las actitudes sociales con las personas homosexuales(2).
Uno de los puntos más controvertidos es el de las actitudes sociales que se pueden y que se deben tomar respecto de estas personas.
¿Discriminación sexual? Derechos y límites. Ante todo, a estas personas no se las debe discriminar pastoralmente: hay que tratar de convertir a las que practican la homosexualidad, y hay que asistir a quienes no la practican pero tienen tendencias homosexuales. Es un pecado la violencia contra unas y otras.
Estas personas, como toda persona humana, son sujetos de derechos fundamentales: derecho al trabajo, a la casa, etc. Con todo, esos derechos no son absolutos; pueden ser limitados legítimamente por la Autoridad a causa de comportamientos externos objetivamente desordenados que atenten contra el bien común o contra los más débiles (física o moralmente).
Esta reducción de los derechos no absolutos se practica en muchos casos: en determinadas enfermedades contagiosas, enfermos mentales, individuos socialmente peligrosos, etc. De este modo, existe una discriminación justa: "Existen ámbitos en los que no se da discriminación injusta cuando se tiene en cuenta la tendencia sexual: por ejemplo, en la adopción o custodia de niños, en la contratación de profesores o instructores de atletismo, y en el servicio militar"(3).
Además, la discriminación verdadera, es decir, la que afectaría a una persona con tendencias homosexuales que quiere vivir castamente, es casi nula, porque "por regla general, la mayoría de las personas con tendencia homosexual, que procura llegar una vida casta, no da a conocer públicamente su tendencia homosexual. En consecuencia el problema de la discriminación en términos de empleo, casa, etc., normalmente no se plantea"(4).
Por el contrario, "los homosexuales que declaran su homosexualidad son, casi siempre, personas que consideran su comportamiento o su estilo de vida homosexual como 'indiferente o, sin más, bueno', y por eso digno de aprobación pública"(5). Por tanto, con estas personas la pretendida "discriminación" es, en realidad, una defensa social de los más débiles (los inocentes que pueden ser inducidos a tales comportamientos).
Estos normalmente usan el slogan de la "discriminación sexual" como un arma política para manipular la sociedad y la misma Iglesia (6). Y el objetivo último no apunta a encontrar un lugar en la sociedad, viviendo castamente, sino explícitamente a lograr la aprobación de sus comportamientos homosexuales. A este respecto hay que decir con Juan Pablo II: "Lo que no es moralmente admisible es la aprobación jurídica de la práctica homosexual. Ser comprensivos con respecto a quien peca, a quien no es capaz de liberarse de esta tendencia, no equivale a disminuir las exigencias de la norma moral (VS,95). Cristo perdonó a la mujer adúltera, salvándola de la lapidación (Jn 8,1-11), pero, al mismo tiempo, le dijo: 'Ve y de ahora en adelante ya no peques más'". Y refiriéndose a la resolución del Parlamente Europeo sobre este tema, añade: "El Parlamente ha conferido indebidamente un valor institucional a comportamientos desviados, no conformes al plan de Dios: existen las debilidades -lo sabemos-, pero el Parlamento al hacer esto ha secundado las debilidades del hombre"(7).
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Para culminar aglgo tan extenso, me remito a su pregunta inicial:
¿está acaso el homosexual condenado a vivir en estado de permanente castidad, permaneciendo virgen y negado a mantener relaciones sexuales monogámicas con una pareja del sexo por el cual siente atracción?
Empiezo contestando la ultima parte de su interrogante: el problema no es la monogamia en si, sino mas bien el acto homosexual que convalida todo lo demás por mas que sea monogámico. El argumento de esta posición esta descrito con bastante detalles –no todos los detalles- arriba. En cuanto a la castidad creo que entramos en un problema psicológico en el cual no me destaco. Lo que si se es que no hay medios adecuados en la ciencia ni estudios completos sobre el fenómeno del homosexualismo en ella por múltiples razones que no vienen al caso. SEGÚN MI OPINIÓN, es muy apresurado –aunque valido- decirle al homosexual que esta llamado a la abstinencia sexual por que se esta anulando algo personal e importante en su vida psíquica, por mas que en principio sea un comportamiento alterado. ES MI OPINIÓN que el homosexual esta llamado mas bien a un tratamiento psicológicos debido a que, y casi con seguridad, tenga una trastorno emotivo –existen estudios al respecto-.
De todas formas sabiendo la complejidad del tema no se puede obligar a mantener la castidad sexual a nadie, ya que como bien lo dice, es una decisión personal.
Quien sigue a Cristo intenta seguir sus enseñanzas con total fidelidad, esto no implica que estemos exento de tentaciones y de caídas, pero repito, seremos juzgados por nuestra recorrida sincera a la perfección y no por ser perfectos.
«Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”. (Mt 16, 24), también dijo: (...) ¿Nadie te ha condenado? (Jn 8:10) «Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más.» (Jn 8: 11)... «Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida.»
Ser cristiano no es una ideología, sino un modo de vida que hemos tomado por decisión libre. La vida cristiana no es tan facil, pero a su vez es profundamente emancipadora.
Siempre tenemos que tener presente que Dios nos ama y nos comprende, Jesús es nuestro hermano y el profeta del Reino de Dios. Nuestra tarea consiste construir el reino de Dios squi en la tierra –sociedad-, luchando contra el pecado que anida en los condicionamientos de todo tipo, que impiden el advenimiento del Reino. Dios quiere que vivamos felices y plenamente realizados en esta tierra, porque nos ama.
Que el Altísimo te guíe y te fortalezca.
pd. ¿eres de sudamerica?
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