Ejecución de sentencia

Llevo divorciada casi tres años. Desde hace 2 años no recibo ni un duro de los gastos extraordinarios de mis dos hijos, como figura en sentencia. No se lo que debo hacer, pues me dicen en el juzgado que para reclamarlo necesito la asistencia de abogado y procurador y no dispongo de medios. ¿En este momento ascenderá a unos dos mil?. Gracias.

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Respuesta de
¿Procede la ejecución provisional de la sentencia de separación, divorcio o nulidad matrimonial?
Las medidas adoptadas en los procesos matrimoniales como provisionales tienen ejecutividad inmediata y no son objeto de ejecución provisional. Contra la resolución judicial por la que se determinen medidas previas, así como respecto de aquellas solicitadas junto a la demanda de separación y/o divorcio, no se admite recurso alguno.
Los recursos que conforme a la ley se interpongan contra la sentencia no suspenderán la eficacia de las medidas que se hubieren acordado en ésta (artículo 774.5 LEC), a lo que hemos de añadir que será válida siempre la última medida acordada, habida cuenta que se parte de la idea de que el/la juez, en cada fase posterior, dispone de mayor conocimiento y está en mejores condiciones de adaptar las medidas a las circunstancias existentes.
Los recursos de apelación contra las Sentencias recaídas en los juicios de Separación, divorcio o nulidad matrimonial dejan en suspenso los efectos de las mismas hasta que recaiga Sentencia firme.
Nuestra legislación establece que en ningún caso serán susceptibles de ejecución provisional las Sentencias dictadas en dichos procedimientos. No obstante, quedan a salvo los pronunciamientos que regulen las obligaciones y relaciones patrimoniales como pueden ser las pensiones alimenticias a favor de las hijas e hijos o las pensiones compensatorias que se hayan decretado, que sí admiten la solicitud de ejecución provisional de la Sentencia recaída en primera instancia, sin necesidad de prestar fianza. Esta ejecución provisional puede solicitarse en cualquier momento, antes de que recaiga Sentencia en Apelación.
Perdón, pero creo que no lo entendí muy bien. La sentencia a la que me refiero, es una sentencia de divorcio firme, y desde que se firmó, no he recibido los importes correspondientes a los gastos extraordinarios de mis hijos. Debo denunciar, ¿y en que lugar?... ¿Necesito abogado?... ¿Lo tendría que pagar yo en caso de que se me diera la rezón?. Gracias de nuevo.
Yo creo que si debes de denunciar y por supuesto que necesitas un abogado pero si no puedes tener un abogado te puedes asignar un abogado de oficio por si lo que fuera no pudieras pagarlo.
Honorarios de Abogado
Los Abogados tienen libertad para establecer las tarifas y minutas de sus servicios profesionales. No obstante, los Colegios de Abogados tienen establecidas unas normas orientativas de valoración de Honorarios que son consideradas por la normativa colegial como obligatorias en cuanto a las valoraciones mínimas establecidas de los servicios profesionales de los Abogados. Estas normas de honorarios se aplican para la valoración de las costas judiciales.
La relación Cliente-Abogado: derechos y obligaciones
La relación del cliente con el abogado comienza por la solicitud de una consulta. Es recomendable informarse, en ese mismo momento, del coste de la consulta aunque su importe variará dependiendo de su complejidad, de la necesidad de un estudio más detenido y de pedir o no un dictamen escrito. Interesa contar con referencias previas del abogado, sobre todo respecto de su especialización en el tema que nos afecta.
En todo caso, si los ingresos del usuario son inferiores al doble del salario mínimo interprofesional, tiene derecho a una justicia gratuita: solicite un abogado de oficio. Respecto a los honorarios, los Colegios de abogados establecen normas orientadoras de honorarios tanto para actuaciones extrajudiciales como judiciales.
Infórmese, al solicitar la cita, del coste de la consulta.
Consejos:
Solicite presupuesto por escrito si los servicios solicitados requieren actuaciones extrajudiciales y/o judiciales más allá de la simple consulta. Igualmente, que consten por escrito la forma y plazos de pago.
No abone cantidades superiores a las presupuestadas por escrito, a no ser que hayan habido actuaciones no previstas en el presupuesto y debidamente justificadas.
Solicite recibo detallado cada vez que abone alguna parte del dinero pactado. Exija una factura detallada con IVA (16 %) y justificantes de todos los gastos que le sean reclamados.
Pida información sobre las posibilidades reales de ganar el pleito y de las circunstancias que puedan influir en el resultado final. Tenga en cuenta las estrategias a seguir, las consecuencias de las acciones y las circunstancias que influyen en una eventual condena en las costas a su favor o en su contra. Inste al abogado a intentar lograr un arreglo extrajudicial previo a la demanda.
El abogado puede orientarle sobre otros costes añadidos (poderes notariales, procurador, notificaciones, etc.).
El pacto de cuota litis está prohibido (pacto entre abogado y cliente por el cual los honorarios se determinan únicamente como un porcentaje de lo obtenido a resultas del pleito). Lo que está permitido es reducir la minuta si el resultado obtenido es inferior al previsto.
Infórmese sobre el desarrollo de su asunto una vez iniciadas las gestiones. Si el asunto es judicial, tenga constancia del juzgado en el que ha recaído y del número de procedimiento. Si considera que la información recibida es deficiente, puede acudir directamente al juzgado a consultar el expediente.
Recuerde: si ha ganado el pleito sólo parcialmente y sin expresa imposición de costas, deberá abonar la minuta de su abogado.
Y si pierde el pleito siendo condenado en costas, estará obligado a abonar la factura de su abogado y la del abogado de la parte contraria.
Al finalizar el pleito, solicite al abogado copia de la sentencia.
Si se plantea apelación, vuelva a requerir información sobre su coste y posibilidades reales de éxito.
Si no está de acuerdo con la actuación de su abogado, póngalo en su conocimiento para solventar el conflicto. Si el es insalvable, cambie de abogado.
Si considera que la actuación de su abogado ha sido negligente, intente llegar a un acuerdo que le compense por los daños derivados de responsabilidad civil. Si no llega a un acuerdo, plantee una queja ante el Colegio de abogados de su provincia y/o acuda a otro abogado.
Recuerde que el abogado tiene obligación de secreto profesional.
¿En qué consiste el Secreto Profesional del Abogado?
El abogado no debe dar a conocer ningún hecho (como por ejemplo, las conversaciones y confidencias tanto de su cliente como del contrario) o documento que pueda perjudicarle o le afecte de alguna manera y que hubiese conocido a través del ejercicio profesional, sin que tampoco pueda ser obligado a declarar sobre estos extremos.
El deber permanece incluso después de haber terminado de prestar sus servicios.
La obligación de guardar secreto afecta a todos los asuntos que trata el abogado tanto de sus propios clientes como aquellos otros en los que interviene por trabajar en colaboración con otros abogados o como pasante, y también podrá exigirse a los empleados del despacho.
El abogado tan sólo podrá liberarse de esta obligación y siempre previa autorización del Decano del correspondiente Colegio de Abogados, en los siguientes supuestos:
Si Ud. o sus herederos, como clientes, con la aceptación del propio abogado, le eximen de esta obligación.
Para evitar un daño grave e injusto tanto para el letrado como para un tercero, pudiendo revelar tan sólo aquellos datos que permitan impedir esta lesión.
Respecto a su cliente ¿Qué deberes tiene el abogado?
Entre otras, las obligaciones que tiene con Ud. su abogado son las siguientes:
El abogado tan sólo puede encargarse de un asunto si se lo confía Ud. directamente, otro abogado o por designación de oficio.
El letrado puede aceptar o rechazar libremente prestar sus servicios profesionales en determinados asuntos, sin estar obligado a dar ninguna explicación, salvo en los casos en los que sea nombrado de oficio. En estos supuestos la negativa deberá estar justificada según la legislación vigente.
Es necesario que la relación entre Ud. y su abogado se base siempre en la confianza mutua.
El abogado debe comunicarle su opinión profesional sobre el caso que le plantea, su viabilidad, esto es, las posibilidades de éxito, las posibles consecuencias y, aunque sea de forma aproximada, los costes. También si los costes de la reclamación judicial superan el resultado que se pretende obtener del pleito y de las posibilidades de solicitar el beneficio de justicia gratuita.
Debe informarle de todas aquellas situaciones que pueden afectar a su independencia y objetividad, como relaciones familiares, de amistad, económicas... etc. ya sea con Ud. mismo o el contrario o sus representantes legales y tanto si se plantean antes de iniciar su actuación como durante la misma.
Tampoco debe aceptar un asunto para el que no esté capacitado en función de sus conocimientos, no pueda prestarle la dedicación profesional que requiere o cuando no esté de acuerdo con Ud. sobre la forma de llevar la defensa.
El abogado tiene plena libertad para utilizar cualquier medio de defensa legítimo y justo siempre que sea obtenido de forma legal y tiene la obligación de terminar los procedimientos que inicia.
No puede condicionar la devolución de la documentación al cobro de los honorarios que Ud. le adeude.
En los casos en los que renuncie a seguir representando sus intereses, deberá realizar aquellos actos que impidan que Ud. pierda los derechos que le asisten en el procedimiento; esto es, la renuncia en ningún caso puede lesionar los intereses de su cliente en el pleito.
El abogado no puede aceptar la defensa de intereses contrapuestos a otros que se encuentre defendiendo. Si se plantean dudas al respecto, es recomendable que el abogado consulte con Ud. su parecer al respecto. Por otro lado, si el conflicto de intereses se presenta entre dos clientes, se aconseja renunciar a la defensa de ambos o representar al cliente con el que el abogado tenga la relación profesional más antigua.
En su actuación ante los Tribunales debe ser veraz tanto en las declaraciones como en la fundamentación del asunto. Así, el abogado debe ser honesto, leal, y diligente tanto en el desempeño de su función como en la relación con sus clientes, colegas y Tribunales, evitando en todo momento situaciones de conflicto.
El abogado debe ser "independiente" intelectual y moralmente para garantizar que la defensa de los intereses que representa se va a realizar con absoluta objetividad.
Los Honorarios Profesionales
El abogado tiene derecho a una retribución económica por los servicios que presta - honorarios - así como al reembolso de los gastos - suplidos - que haya realizado para la defensa de sus intereses.
La cuantía de los honorarios será libremente convenida entre el cliente y el abogado, atendiendo a las reglas, normas, usos y costumbres del Colegio, teniendo en cuenta también las circunstancias concretas del engargo o servicio realizado: el tiempo dedicado, el interés económico del asunto, la transcendencia no económica del asunto para el cliente, los límites temporales impuestos a la tarea del Abogado, y la dificultad del caso, teniendo en cuenta los hechos, personas, documentación, complejidad y especialidad jurídica.
Dicha compensación económica podrá asumir la forma de retribución fija, periódica o por horas. Prohibiéndose en todo caso la cuota litis, entendiéndose por tal el acuerdo entre el abogado y su cliente, previo a la terminación del asunto, en virtud del cual éste se compromete a pagarle únicamente un porcentaje del resultado del asunto, independientemente de que consista en una suma de dinero o cualquier otro beneficio, bien o valor que consiga el cliente por ese asunto.
El Abogado, en ningún caso el Abogado adquirirá intereses personales en el pleito o asunto. No podrá pagar, exigir ni aceptar comisión u otra compensación de otro Abogado o de cualquier otra persona, por haberle facilitado o recomendado a un cliente.
La Provisión de fondos
Consiste en el derecho que tiene todo Abogado de pedir, previamente al inicio del asunto o durante su tramitación, entregas a cuenta de honorarios y gastos.
La citada provisión deberá ser moderada y de acuerdo con las previsiones razonables del asunto y podrá condicionar el inicio de las tareas profesionales o su tramitación. La falta de provisión de fondos faculta al Abogado para renunciar al asunto.
Frente a este derecho, el Abogado tiene el deber de rendir cuentas a la mayor brevedad de los fondos recibidos del cliente, así como de las cantidades percibidas por cuenta de aquél, sin que, a falta de convenio, pueda destinarlas al pago de propios honorarios.
¿Puede un abogado acordar con un cliente que únicamente cobrará un porcentaje de lo que obtengan de la resolución del caso?
Esta práctica se denomina "cuota litis" y está expresamente prohibida por el Estatuto General de la Abogacía española así como por su código deontológico.
Por tanto, cliente y abogado no pueden pactar con anterioridad a la conclusión del caso que el abogado únicamente percibirá un porcentaje de lo que se obtenga a la resolución del mismo.
No se considera "cuota litis" y por tanto está permitido el acuerdo entre abogado y cliente por el que se prevé unos honorarios alternativos que tengan en cuenta el resultado del caso, siempre que se prevea una cantidad que cubra como mínimo los costes del servicio prestado por el abogado en el supuesto que los resultados del caso sean totalmente adversos.
¿En qué consiste la liquidación del régimen económico matrimonial?
La normativa civil establece que la sentencia firme de separación, nulidad o divorcio produce la disolución del régimen económico matrimonial. (Art. 95). Una vez disuelto el régimen económico habrá que proceder a su liquidación (excepto en el supuesto de que el régimen matrimonial sea de separación de bienes), es decir a repartir a cada cónyuge lo que le corresponde de ese patrimonio común. Esta liquidación puede realizarse por dos vías:
De mutuo acuerdo: los cónyuges pueden incluir la liquidación del régimen económico matrimonial dentro del contenido del convenio regulador que presenten junto con la demanda de separación o divorcio de mutuo acuerdo.
Otra posibilidad es que los cónyuges, de manera previa al proceso matrimonial, hayan acudido a un Notario para proceder a la liquidación de su sociedad, por lo que la liquidación quedaría al margen del convenio y del propio proceso de nulidad, separación o divorcio.
Estas dos vías son, sin duda las más recomendables puesto que aseguran que la manera en que se reparten los cónyuges el patrimonio es consensuada por ambos.
Mediante un procedimiento judicial: en el caso en que no se pueda llegar a una liquidación pactada del patrimonio conyugal, habrá que proceder a liquidarlo por vía judicial mediante el procedimiento específico contenido en la Ley de Enjuiciamiento Civil (Art. 806 y ss.) Este procedimiento se realizará de manera simultánea al de nulidad, separación o divorcio, si así lo solicita alguno de los cónyuges en la demanda o, en caso contrario, con posterioridad a éste solicitándolo mediante una nueva demanda. Si la liquidación judicial se produce con posterioridad a la sentencia de separación, nulidad o divorcio, conocerá de este procedimiento el mismo Juzgado de Primera Instancia que hubiera conocido de éstos.
Una vez admitida la demanda, los pasos para llegar a la liquidación serían los siguientes:
Cualquiera de los cónyuges podrá solicitar que se realice un inventario de los bienes y deudas de la sociedad de gananciales. Tal solicitud deberá acompañarse de una propuesta en la que deberán constar las diferentes partidas, los diferentes apartados de los que deberá constar el inventario (ej: bienes gananciales existentes, deudas pendientes, cantidades que, habiendo sido pagadas por uno solo de los cónyuges, fueran de cargo de la sociedad, etc), asimismo, se acompañarán los documentos que justifiquen esas partidas.
Posteriormente, se fijará día y hora para la formación del inventario. A ese acto acudirán los dos cónyuges y el Secretario Judicial. Si no comparece uno de ellos sin causa justificada, se entenderá que está de acuerdo con la propuesta de inventario que efectúe el cónyuge que haya comparecido. En este último caso o si las partes llegan a un acuerdo sobre el inventario, éste quedará reflejado en un acta.
Si se producen controversias entre los cónyuges sobre la formación del inventario, se realizará una vista ante el Juez para intentar aclarar los extremos y, finalmente, el Juez dictará sentencia aprobando el inventario y estableciendo lo que proceda sobre la administración y disposición de los bienes incluidos en el inventario.
Una vez concluido el inventario, ya sea por acuerdo entre los cónyuges, ya sea por la resolución judicial dictada al respecto, y siendo firme la resolución que declare disuelto el régimen económico matrimonial, los cónyuges presentarán una propuesta de liquidación que incluya la satisfacción de las deudas que, en su caso, tuviese la sociedad de gananciales con cada uno de los cónyuges (ejemplo: el caso en el que un cónyuge hubiese abonado, con sus bienes privativos, deudas que pertenecían a la sociedad matrimonial), teniendo en cuenta en la formación de los lotes las preferencias que establezcan las reglas civiles aplicables (Artículo 1406 del CC). Cada cónyuge tendrá derecho a que se incluyan con preferencia en su haber hasta donde éste alcance:
1º) Los bienes de uso personal (salvo las ropas y objetos de uso personal que no sean de extraordinario valor, que no se incluirán dentro de este supuesto porque son considerados bienes privativos de cada cónyuge, no son patrimonio común).
2º) La explotación económica que gestione efectivamente.
3º) El local donde hubiese venido ejerciendo su profesión.
4º) En caso de muerte del otro cónyuge, la vivienda donde tuviese la residencia habitual.
En los casos 3º y 4º podrá solicitar el cónyuge, a su elección, que se le atribuyan los bienes en propiedad o que se constituya sobre ellos a su favor un derecho de uso o habitación. Si el valor de los bienes o el derecho superara al de haber del cónyuge adjudicatario, deberá éste abonar la diferencia en dinero.
Una vez admitida la solicitud de liquidación, se citará a los cónyuges para que comparezcan ante el Secretario Judicial y lleguen a un acuerdo sobre el reparto. Si uno de los cónyuges no comparece sin justificación se entenderá que está conforme con la propuesta de liquidación que efectúe el cónyuge que haya comparecido.
Si no llegan a un acuerdo sobre este extremo, se procederá al nombramiento de contador mediante comparecencia de los interesados ante el Secretario Judicial, si las partes no se ponen de acuerdo sobre la persona que debe ejercer dicho cargo, se designará por sorteo entre abogados ejercientes con especiales conocimientos sobre la materia y con despacho profesional en el lugar del juicio. También, y por los mismos procedimientos se procederá, si fuera necesario, al nombramiento de peritos, nunca más de uno para cada clase de bienes, para que procedan a valuarlos.
En un plazo máximo de dos meses el contador deberá presentar escrito en el que expresará:
La relación de los bienes que forman el caudal partible.
La valoración de los bienes.
La liquidación de la masa de bienes, es decir, su división y adjudicación a cada una de las partes.
Presentado este escrito se dará traslado del mismo a los litigantes para que en un plazo máximo de diez días manifiesten si se oponen a las operaciones divisiorias practicadas por el contador. Si no manifiestan nada al respecto se les tendrá por conformes. Si mostraran oposición se les citará a una comparecencia para intentar que lleguen a un acuerdo al respecto. Si en dicha comparecencia logran un acuerdo, el contador hará las operaciones divisorias de conformidad con el acuerdo alcanzado. Si no logran dicho acuerdo el Juez, siguiendo los trámites establecidos para el juicio verbal, oirá a las partes y admitirá las pruebas que propongan y que considere útiles para la resolución del litigio, se practicarán las mismas y dictará sentencia.
Una vez que se haya realizado la partición y la adjudicación, cada cónyuge adquirirá la propiedad y la posesión de los bienes que se le otorguen, siendo la resolución judicial que en su caso se dicte el titulo que permitirá al beneficiario solicitar en el Registro de la Propiedad que éstos queden inscritos a su favor, sin que sea necesario pagar el correspondiente Impuesto de Transmisiones Patrimoniales.
En caso de fallecimiento de uno de los cónyuges con anterioridad a la disolución de la sociedad de gananciales, serán los herederos de dicho cónyuge los que prosigan con las operaciones necesarias hasta liquidar finalmente la sociedad conyugal.
La Elección del Abogado
La ayuda y el consejo legal preventivo por parte de un profesional es uno de los servicios más valiosos que se puede tener en la actualidad. Existen muchas situaciones en nuestras relaciones personales y profesionales diarias que, por se aparentemente sencillas, son tratadas sin la asistencia de un abogado. Sin embargo en ocasiones, por la confusión de determinados términos legales o por el desconocimiento de la ley aplicable al caso se asumen riesgos y responsabilidades no deseadas que podrían haberse evitado.
Consejos para elegir a su Abogado
¿Qué debo esperar cuando contrato a un abogado?
Que identifique, con su ayuda, cual es el problema concreto al que se enfrenta.
Que le aconseje sobre sus derechos y le advierta de sus obligaciones y responsabilidades.
Que le represente y defienda sus intereses judicial y extrajudicalmente.
Que dirija el procedimiento, preparando los escritos y documentos oportunos y plantee la estrategia a seguir de acuerdo con sus circunstancias personales.
Que le informe de un modo razonable sobre el estado de las actuaciones.
Que le atienda y responda a sus dudas, preguntas y preocupaciones.
Que mantenga una estricta privacidad y confidencialidad en relación con la información de su caso.
Que se sea éticamente correcto y cumpla con las normas deontológicas del colegio de abogados al que esté adscrito.
Si lo desea, puede descargar desde el enlace siguiente para su consulta, el Código Deontológico de los Abogados adaptado al Estatuto General de la Abogacía Española.
¿Qué se debe tener en cuenta para elegir un Bufete de Abogados para su empresa?
Primero que nada es importante qué no se debe tener en cuenta. El tamaño del Bufete no es importante. Es más, muchas veces los Bufetes más grandes tienden a poner a cargo de los temas a profesionales con poca experiencia, lo que redunda en un peor servicio.
Tampoco es importante que Ud. analice si el profesional o Bufete saben de Derecho. Ellos tienen un titulo de abogados, y Ud. no, por lo que seguro cualquiera puede ante esa diferencia parecer que sabe.
Lo primero que debe tener en cuenta es que la persona que vaya a liderar el equipo de abogados que lo atiendan debe conocer, comprender y entender su negocio, cómo funciona, de dónde provienen los ingresos, cómo se generan, la tecnología que utilizan, el medio en que se mueve, etc. Si tengo una empresa de internet, basada en publicidad, tengo que encontrar un abogado que entienda de internet, conozca las cuestiones técnicas que lo envuelven, entienda el negocio de internet, de dónde provienen mis ingresos, cómo cobrar, cómo pagar, cómo operar con el exterior, etc. Sólo de esta forma podrán estar seguros que ese abogado podrá aplicar sus conocimientos de derecho al negocio y mercado particular en el que Uds. se mueven.
Lo segundo es el equipo. No creo existe ningún abogado que sepa mucho de todo. Los abogados modernos que quieren dirigirse a las empresas deben contar con un equipo multidisciplinar. Si bien todos deben conocer las bases de las demás especialidades, el abogado que se ha especializado en negocios, difícilmente pueda también ser ideal para llevar un asunto laboral por despido.
Es importante entonces saber si ese profesional tiene un equipo, conocer a ese equipo y permitir que las personas que componen el proyecto o empresa se conozcan con el equipo de abogados y puedan dar su opinión sobre los distintos profesionales que atenderán las distintas áreas.
Al elegir a un abogado y a un Bufete se está eligiendo a una parte muy importante de la empresa. Lo "legal" aparece en los momentos buenos (desarrollo de nuevos negocios, contratos, compra/venta de empresas, etc.), y en los malos (demandas, despidos, impagados, etc.). Uno está eligiendo así a un aliado estratégico, que debe estar seguro entiende las necesidades y es capaz con su equipo de atenderlas.
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