|
Hola Angeltes!
Perdona por la tardanza. Por un lado, hay que tener mucha paciencia con los menores para que coman, porque no se puede razonar con ellos tan bien como con la gente adulta. y es muy fácil perder los nervios. Es fundamental que le hables con dulzura, y cuando quieras regañarle, seas firme y dura, sin alzar demasiado la voz. Si constantemente le chillas, llegará un momento en el que él se acostumbre y esos gritos dejen de tener efecto. Es bastante mejor un grito a tiempo que muchos a destiempo. Y por otro lado, para resolver el tema de la comida con el niño, lo más efectivo es apuntarles al comedor del jardúin de infancia, puesto que si él ve comer a otros niños de forma autónoma, acabará también haciéndolo por imitación, y como forma de meterse dentro de su grupo de iguales.
En cuanto a tu agresividad, como manifiestas, lo mejor será que aprendas a relajarte, a dar un gran suspiro cuando la situación te sobrepase, y sobre todo, a probar a hacerlo sin chillas, sino explicándole la importancia de una buena alimentación para su crecimiento. Y cuando coma, unque sea un poquito, prémiale: dale de postre algo que le guste, o hazle ver qué pasará si come. Por ejemplo: cuando termines de comer, nos vamos a ir al parque a dar una vuelta con la bici. Él verá las consecuencias de sus actos si hace lo que se le pide (comer) y es más fácil que cambie su comportamiento.
Mucho ánimo.
|