DESARROLLAR LA CONCENTRACIÓN
Dejando a parte la voluntad, sin la concentración no se pueden utilizar al 100% las capacidades mentales y por lo tanto, las físicas. Tener desarrollado el hábito de la concentración ayuda a conseguir un mejor resultado en las acciones en el menor tiempo posible.
Concentrarse en lo que se piensa, en lo que se hace, incluso en lo que se siente. Mediante la concentración, la mente y el cuerpo aprenden a actuar juntos, sin malgastar energía física o mental. En este estado todo resulta más fácil, aparte de más exitoso.
Puede llegar a controlarse la mente, de modo que pueda mantenerse fija durante un tiempo determinado, en una misma línea de pensamiento. Concentrarse es conseguir fijar la mente en un único punto, sin vagar y sin evadirse en distracciones que causan los elementos externos, la actividad de los sentidos, incluso la mente misma.
Practicar la concentración
La concentración no sólo puede practicarse, sino que se debe hacer. La finalidad es lograr una tendencia preponderante, de forma que todas las ideas se polaricen. Concentrarse en una idea o cosa, es colocarla ante la atención y contemplarla, en parte y en su conjunto. Se trata de sacar hasta el más mínimo detalle.
Todos los pensamientos que constituyen la base mental de una persona tienen más importancia que aquéllos más esforzados que vienen a la cabeza en los momentos en que se tratan asuntos que precisan de especial atención.
El flujo del pensamiento
El curso del pensamiento sigue una determinada disposición o tendencia, esto deja a las claras que el éxito en la consecución de un objeto, reside en saber establecer una disposición permanente en la correspondiente dirección. Una vez se consiga esto, cualquier suceso, importante o no, será asimilado de manera eficaz. La voluntad dirige el pensamiento y crea la disposición necesaria durante un periodo de tiempo o para una actividad determinada.
La realización de la práctica más simple precisa, en principio, de su aprendizaje. Se trata de reparar en todos los pequeños detalles, sin "irse por los cerros de Úbeda", ni distraerse en emociones o acciones. No hay que hacer cosa alguna si se está pensando en otra. El pensamiento y la acción deben ir siempre juntos, sin que entre ambos pueda producirse interferencia alguna.
La atención como clave
La concentración es también la capacidad de enfocar la memoria en un área de interés. Este concepto, está íntimamente relacionado con la atención, que al ser selectiva, permite al individuo centrarse en el tema de interés o en sus responsabilidades sin que se disperse con la gran cantidad de acontecimientos que pueden ocurrir a su alrededor.
Mejorar la concentración no tiene por qué resultar complicado, basta con prestar atención a las cosas que interesen a la persona. Se trata de hacer una especie de extracción selectiva de ciertos puntos de interés para centrar la atención en el momento.
Mejorar la concentración
La concentración es un acto voluntario que se puede mejorar a través de ejercicios de emisión y recepción. La recepción consiste en recibir estímulos y tener conciencia de las sensaciones que generan, tales como el olor cautivador de un perfume o una música que agrada.
La emisión implica la elucubración o la creación de temas. Ahora bien, las personas que reciben entrenamiento para mejorar la concentración saben que la recepción es una actividad relajante, mientras que la emisión produce cansancio. Esto les permite agilizar la agudeza y la concentración, dependiendo del momento, bien sea de estudio o trabajo, en el que se encuentran.
MANTENIENDO A RAYA LA MEMORIA
Olvidar los nombres de las personas, el sitio donde se han dejado los objetos o las tareas que se deben realizar son algunos de los síntomas que indican la alteración de la memoria operativa. Estos olvidos cotidianos no preludian necesariamente una enfermedad degenerativa, pero alertan de una pérdida de esta capacidad asociada a la edad que dificulta la vida diaria.
La capacidad de retener imágenes y desarrollar la memoria se modifica a partir de los 30 años, cuando se inicia un declive de las capacidades intelectuales que se aceleran con la vejez. Los primeros síntomas son la pérdida de la capacidad para resolver problemas y la falta de espontaneidad en los procesos de pensamiento. La capacidad de lenguaje y de expresión suelen estar alteradas. La creatividad y capacidad imaginativas se conservan.
Normalmente, se relaciona al envejecimiento con una pérdida de esta capacidad. Un causante de este déficit es el desgaste acumulado del hipocampo, un área cerebral crítica en la capacidad de recordar. Las neuronas de una región del hipocampo son poco habituales, pues se siguen produciendo a lo largo de la madurez, aunque descienden notablemente con la edad. Su función es almacenar gran parte de nuestros recuerdos
Olvidos más frecuentes
Según los estudios llevados a cabo por la Unidad de Memoria del Área de Salud y Consumo del Ayuntamiento de Madrid, entre el 30 y el 50 % de personas de mayores de 65 años suelen tener verdaderos problemas en su vida diaria por este tipo de trastonos. Son pequeñas lagunas que se centran en olvidos de las cosas cotidianas que pueden ir agravándose con el tiempo. De estas personas se dicen que padecen Pérdida de Memoria Asociada a la Edad o PMAE.
Los olvidos cotidianos han sido investigados ampliamente por diferentes grupos de neurólogos. Según los estudios y encuestas realizados por la Unidad de Memoria, los olvidos que más frecuentemente se padecen son el no poder recordar una palabra, conocido popularmente como tener una palabra en la punta de la lengua u olvidar el nombre de una persona. Esto suele ocurrirle casi al 94% de las personas.
Cosas de la edad
No saber dónde se ponen las cosas, o tener que comprobar varias veces si se ha hecho una determinada tarea que suele ser automática (apagar el gas, cerrar la puerta) son también olvidos frecuentes. Por otro lado, alrededor de 7 de cada 10 mayores pueden tener problemas al recordar un cambio de actividades fuera de la rutina (ir al médico) o algo que ocurrió en un período de tiempo cercano. Por el contrario, son capaces de recordar claramente hechos que han ocurrido décadas antes.
Las personas que sufren estas alteraciones suele decirse que sufren Pérdida de Memoria Asociada a la Edad (PMAE). Esta alteración no es una enfermedad, se da en una persona sana, sin enfermedades orgánicas ni psicológicas.
Técnicas de recuperación
Se ha comprobado que si estas personas realizan Programas de Entrenamiento, donde se les enseña a practicar estrategias y técnicas, mejoran mucho los problemas de olvidos cotidianos que presentan. Por el contrario, las personas que se ven afectadas por la demencia senil, sufren una pérdida mucho más grave y además se alteran otras funciones cerebrales que no se producen en las personas normales: el lenguaje, el juicio, el cálculo, la orientación, el control emocional, etc.
Ejercitar la memoria
La actitud más habitual ante esta problema suele ser la resignación. Tanto para quien lo padece como los que le rodean, se suele justificar con un lacónico son las cosas de la vida y no puede hacerse nada. Sin embargo, hay referencias desde los tiempos de la Grecia Clásica del desarrollo de numerosos métodos para ayudar a recordar los nombres, los contenidos de un discurso, una conferencia, lo que hemos leído, imágenes.
Frente a este planteamiento, hay numerosos Programas de Entrenamiento de Memoria para los mayores en distintos países. En España, el precursor fue el Ayuntamiento de Madrid, en su Área de Salud y Consumo, donde creó la Unidad de Memoria y puso en marcha en el año 1994 un Programa de Evaluación y Entrenamiento de esta capacidad. Bajo el lema general y principal de que "todo lo que se ejercita, se mejora" y "todo lo que no se ejercita, se pierde", enseñan a los mayores ejercicios y actividades que pueden realizar en nuestra casa, en el parque, con familiares, con amigos y en cualquier ámbito o compañía.
PARA MEJORAR LA MEMORIA
Escribir en una agenda las cosas que debe hacer
Disponer de un corcho y una agenda calendario donde tener a la vista todas las cosas que se deben recordar.
Poner una serie de objetos diferentes sobre una mesa y taparlos con un paño. Descubrir la tela durante tres minutos; volver a tapar y tratar de recordar todos los artículos, los de determinado color, etc.
Juegos de mesa como el de las parejas son muy eficaces. Se pone boca abajo un juego duplicado de tarjetas; en cada turno, el jugador levantará dos cartas tratando de encontrar la pareja.
El juego de la maleta. ¿Qué llevarías en una maleta en un viaje a ...? Cada jugador nombra un objeto, el siguiente deberá repetir todos los anteriores y añadir uno nuevo.
te recomiendo estas paginas web sobre la memoria y la concentracion
links
http://www.mundogar.com/ideas/utilidea.asp?ID=3037
http://www.mundogar.com/ideas/reportaje.asp?ID=6531
http://www.mundogar.com/ideas/reportaje.asp?FN=3&ID=7581