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Digamos que una casualidad está formada por dos sucesos que de alguna forma 'riman'.
También está claro que nos referimos a 'rimas' improbables. Bajar a la panadería y encontrarte a la panadera no es una casualidad, porque es sencillo encontrar una causa para que ambos sucesos rimen.
El principio de causa común de Reichenbach viene a decir que si ha ocurrido una casualidad improbable, esto quiere decir que debe haber una causa común entre ambos sucesos. -- Sin embargo, parece que el principio solamente puede aplicarse de forma obvia cuando la casualidad es probable (esto es, cuando no es una casualidad). La dificultad para comprender las casualidades está justamente en nuestra incapacidad para encontrar una causa común para ambos sucesos. Si voy en el autobús y a mi lado se sienta un hombre con la misma ropa que yo -unos pantalones verdes y una camisa rosa-, resulta difícil determinar una causa para esa ocurrencia en los mismos términos que lo haríamos con el caso de ir a la panadería y encontrarse con la panadera.
Jung soluciona el problema afirmando simplemente que las sincronicidades son fenómenos acausales, negando el principio de causa común de Reichenbach (y negando también la universalidad de la ley de la causalidad -el argumento típico contra la causalidad es el de Hume y la costumbre-). Los dos sucesos que componen la casualidad no serían causantes el uno del otro, ni tampoco tendrían una causa común externa. En lugar de eso, son dos ocurrencias 'sincrónicas', algo así como un suceso que son dos ocurrencias.
(En la primera respuesta decía que un fenómeno acausal podría entenderse como una relación causa-efecto independiente del tiempo. Si esto tiene algún sentido, sería el siguiente: en una relación causa-efecto es necesario que la causa preceda en el tiempo al efecto, de otra forma podríamos situar la causa de cualquier suceso en el futuro (sería una causalidad bastante extraña), o podríamos situar la causa como simultánea al efecto: esto se parece más a la sincronicidad de jung. Hablaríamos entonces de fenómeno acausal en el sentido que no seguiría la causalidad física o convencional, en la que la causa debe preceder al efecto.)
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