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... es que estoy en exámenes, y no he tenido tiempo de responderte, lo siento. Bueno, tarde pero seguro: allá va:
Salsa bechamel: se usa para infinidad de cosas, desde para hacer croquetas (haciendo una bechamel espesa con un poco de jamón, o bacalao, o lo que se quiera) hasta para hacer lasagna o canelones (haciéndola ligera y viertiéndola encima del plato antes de meter al horno y después "dorarlo" al grill). Se puede congelar.
Salsa de tomate: Puff! esto sí que es polivalente. Para acompañar a pasta, carne, pescado, unos huevos fritos o cocidos, ... Puedes echárselos a lo que te de la gana, básicamente. Y admite la congelación perfectamente. Mi madre suele hacer mucho cada vez, y congelarlo, así siempre lo tendrás a mano. Es muy útil.
Salsa mahonesa: Es una salsa fría que se usa para ensaladas, para acompañar a pescado frito, para hacer bocadillos vegetales (delicioso, con lechuga, tomate, huevo cocido, ...) y para más cosas, pero siempre en frío. Que yo sepa NO se puede congelar, y es muy, pero MUY recomendable comerlo inmediatamente después de hacerlo, ya que contiene huevo crudo y puede ser que cojas una salmonelosis si lo dejas demasiado tiempo, especialmente en verano, con el calorcillo.
Salsa española: Se usa básicamente para acompañar a carnes asadas como redondo, lengua, albóndigas, ... Puedes congelarlo, yo lo suelo congelar una vez añadido a la carne, es decir guardo el redondo ya en salsa, por ejemplo. Se conserva bien.
Salsa verde: esta me encanta. Se usa para hacer el típico pescado "en salsa verde" de mi país, el País Vasco. Al colocar los ajos en el aceite de oliva, se doran también los trozos de pescado (merluza, bacalao, ...) y después se sigue con la preparación de la salsa con el pescado en la cazuela, (preferentemente de barro). Un día comí en un restaurante cordero en salsa verde, que por muy raro que suene, está bueno. Se puede congelar.
Salsa vinagreta: Se usa básicamente para ensaladas, y yo no lo he congelado nunca. Vamos, es tan sencillo que no hace falta tenerlo preparado de antemano ¿no?
Bueno, eso es todo. Espero que te haya servido. Si me he olvidado de algo, no dudes en preguntármelo. Mis disculpas, otra vez, por hacerte esperar. ¡Buen provecho!
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