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Bueno, entonces la cosa no es tan grave, como inicialmente podía parecer, pero desde luego, no es cómo para no prestarle atención.
Lo que sucedió es que la mucosa gástrica, muy sensible, estaba irritada por el alcohol consumido en exceso y posteriormente, aún más irritada y estimulada por el vómito, que no es una cosa sin importancia, es necesario saber que para vomitar se hace preciso invertir el movimiento peristáltico del intestino, lo que es una cuestión muy importante y difícil, que implica un gran esfuerzo y el concurso de todos los músculos abdominales y gástricos.
Frecuentemente, en estos episodios, aparece sangre roja en el vómito y si bien lo más habitual es que no tenga repercusiones, se hace necesario controlarse, para que no se repita.
Si el episodio se ha superado sin más dificultades, no es necesario preocuparse, pero si se repite con cierta frecuencia, ya la cosa no es tan banal y debe ser preocupante, por varias razones: por ese alcoholismo incipiente y por esos vómitos hemáticos.
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